De la guerra a la cocina

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Sofía Bayona, Comunicación Social y Periodismo

A sus 18 años, Moiffak Deirani fue reclutado por las fuerzas armadas Sirias para participar en la guerra interminable que enfrentaba su país.  

Hoy, a sus 60, lo único que ve arder son las llamas de la estufa, pues preside la cocina tanto en su casa, como en sus restaurantes en Chía, Cundinamarca.  

Ser chef siempre fue su mayor deseo, Moiffak soñaba con llenar los zapatos de su padre, quien le enseñó el arte culinario.  Pero la guerra no tiene preferencias al momento de escoger sus víctimas, así que su destino gastronómico tendría que esperar. 

El conflicto bélico ha sido una constante para Siria a lo largo de su historia, sometiendo a sus habitantes al miedo y la violencia permanentes.  La última guerra civil, que en 2020 completa 9 años, ha registrado al menos 380 mil muertos según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.  
Afortunadamente, el destino tenía otros planes para Moiffak.  A pesar de que perdió gran parte de su audición durante su tiempo en el ejército, tuvo la oportunidad de rehacer su vida al otro lado del mundo. 

Aquí, acompañado de su esposa Miriam y sus dos hijas, Moiffak está cumpliendo su sueño de vivir de la cocina.  Y mientras tanto,
lucha cada día contra las marcas que la guerra le dejó, no solo en su cuerpo, sino en su corazón. 
 

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