María Paulina Baena, 'emberracada', pero con argumentos

Valentina Flórez Molina, Comunicación Social y Periodismo
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La Pulla, sin pelos en la lengua, habla y da de qué hablar. Indignados, ‘emberracados’, ‘emputados’, son los periodistas que conforman su equipo. Ellos no saben qué es quedarse callados y no lo piensan dos veces para cantarle las verdades a quien corresponda.

Foto tomada de: @mpaulinabaena Instagram

Maria Paulina Baena, la ‘criticona y gritona’, la presentadora de La Pulla. Una cara fresca del periodismo, joven y versátil y ante todo indignada, pero con argumentos. No tiene razones para quedarse callada y con su mirada penetrante le dice al mundo entero ‘se acabó el chistesito’, ‘ya no estamos pa’ esas’ y a pesar de esos rizos indomables, como su carácter, la lengua la tiene sin un solo pelito y con un criterio contundente te da par de cachetadas para que reacciones.  

 

Sonrisita de medio lado, resoplo sarcástico, ‘no, pues sí’ gústele a quien le guste, Paulina ha llegado y no pretende irse. Podrá ser bajita y delgadita, pero sus argumentos tienen peso, materia gris detrás porque, eso sí, más de dos dedos de frente sí tiene.  

 

El ambiente se tornó reflexivo, un poco nostálgico me atrevería a afirmar, cuando le pregunté a Baena, en medio del sol penetrante, “¿qué soñabas cuando eras pequeña?”.  Silencio. Se tomó su tiempo para viajar a través del tiempo, a aquellos momentos de infancia que muchos aún extrañan.  

“La verdad no me acuerdo muy bien porque yo era una persona como que vivía mucho el momento y no nunca me imaginaba siendo astronauta, médica, abogada, pero yo creo que sí, de una u otra forma, soñaba con ser muy libre, hacer y pensar lo que yo quisiera (…) No tenía algo muy específico como que yo quería ser periodista, eso se fue dando en el camino y casi que a última hora, pero sí sabía que necesitaba ser libre en todo lo que hiciera”. 

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Aunque la libertad es un anhelo más bien común, considero que quienes deciden tomar el camino del periodismo deben sentir una pasión enorme. “¿Algo te marcó para ser periodista?” le pregunté, intrigada por los motivos que la llevaron a emprender este camino, si había sido la decisión correcta. “No, estudiando uno siempre tiene que escoger la carrera de afán porque uno no sabe a qué se enfrenta, pero sí tenía claro que era algo de humanidades (…) - respondió Paulina- no soy una persona extremadamente teórica, es cierto que tengo bases teóricas, yo soy politóloga también, pero siempre supe que mi oficio debía ser algo movido y que aprendiera siempre y esto me lo da el periodismo”.  

 

Pero el periodismo no le dio todo a la presentadora de La Pulla, o tal vez no todo lo que esperaba, añadió que “(…) después me di cuenta de que me hacía falta mucho, que no estaba aprendiendo nada, muy poco, entonces quería meterle un poquito más de carne, como  decíamos en la universidad, y empecé a estudiar ciencia política y me gradué de las dos. Y lo que hoy hago no tiene nada que ver con lo que aprendí, yo no aprendí a editar en la universidad ni a presentar, ni a hacer crítica argumentativa, eso lo aprendí en El Espectador”.  

 

Sin embargo, La Pulla y el periodismo le abrieron las puertas para que María Paulina, junto con el resto del equipo, llevaran a cabo un maravilloso proyecto, una video columna de opinión con un personaje "emberracado, indignado, emputado", pero que contara con los argumentos para poder expresarlo.  

 

Es evidente que, gústele a quien le guste, La Pulla ha sido un éxito total, por esto, decidí preguntarle a Paulina “¿cuál crees que es el mayor logro de La Pulla hasta el momento?”, y, a decir verdad, pensé que se tomaría su tiempo pensando, pero no dudó dos veces en la respuesta. “Yo creo que es tener una audiencia joven y una audiencia grande, tenemos 500.000 suscriptores en el canal y eso lo hemos hecho en dos años. Yo creo el mayor logro es habernos unido como equipo, un equipo muy diverso y puesto a andar una idea que parecía muy loca y que parecía que no iba a pasar nada con eso, y sobre todo mantenerla, porque hubiera sido muy fácil lanzar uno, dos videos y aburrirnos y decir ‘uy tenemos muchas cosas que hacer’ y ya, pero yo creo que lo más valioso de todo y el mayor éxito de todo es haber sobrevivido y llegar hasta donde hemos llegado”.  

Hablar con Paulina en este momento se volvió como hablar con el grupo entero, La Pulla no es solo ella, es un grupo entero, un esfuerzo colectivo del cual ella pertenecía, más adelante, a lo largo de la conversación, se destaca en Baena esa unión de grupo que trasciende un simple trabajo o papel.  

 

De tanto esfuerzo y grandes resultados elegir uno es difícil, y así fue. Cuando le pregunté “¿cuál es su pulla favorita?” la indecisión se apoderó del lugar. Claramente entre tantas buenas ‘pullas’ y el ‘detrás de escena’ de cada una, el apego, el orgullo del producto es difícil escoger, yo no hubiese podido responder. Como era de esperar la respuesta fue muchas.  

 

La periodista, sin embargo, mencionó alguna de sus favoritas. “Muchas, me gusta mucho una que hicimos sobre líderes sociales, de por qué los estaban matando y era como un manual de diez pasos sobre cómo morir en Colombia. También me gustó mucho la que hicimos sobre el plebiscito cuando ganó el no, siendo La Pulla más larga en ese momento con una duración de 10 minutos, sirvió para desahogarse y dar un grito de ira. También las de la paz con invitados de cada punto del acuerdo, la de Iván Duque de hace poco (…)” 

 

“Sirvió para desahogarse y dar un grito de ira”, después de esa confesión no pude pensar en mucho más. Las palabras se escuchaban más lejanas, el sentimiento de ira, dolor, ‘emberraque’ son el día a día Colombia, no es algo ajeno a nuestra realidad, lastimosamente. Y como parte de nuestra cotidianidad no podía resistirme a la incógnita “¿en qué medida crees que la rabia es un motor para la sociedad y el periodismo?”.  

 

El sentimiento se brota por los poros, en una sociedad tan pasional como la colombiana es inevitable.  La pregunta era contundente, como la respuesta:  “Yo siento que la rabia estaba muy censurada en este país porque si tú tenías rabia o hablabas con ira inmediatamente eras tachado, y sobre todo mujer, de ser cantaletudo, que  grita por gritar, y, además, con la rabia lo que sucede normalmente es que se anula cualquier debate porque tú no tienes argumentos, simplemente estas rabioso y ya, y ¿para qué se usaba la rabia en este país? para hacer la guerra, nada más”. 

 

Ante la censura y por lo el peso de la rabia en la historia de Colombia, Baena añadió: “entonces dijimos ‘nosotros vivimos ‘emberracados’ por todo, ‘emputados’ por todo, indignados por todo, pues cojamos esa rabia y utilicémonosla para algo bueno’, y es entendernos, comunicarnos, hablar.”  

 

De allí, de un sentimiento tan humano, tan natural, salió La Pulla, con el fin de transformar y tomar el poder de las emociones y crear un terreno propicio para el debate. La presentadora reconoce la naturaleza del sentimiento y  su papel en la creación del personaje, su finalidad. Denomina la rabia como “un rasgo típico del colombiano, está ‘emberracado’ siempre. ¿Por qué no la usamos y nos entendemos a partir de ella y le metemos argumentos y la nutrimos y obviamente la personificamos en un personaje que es este, La Pulla?” 

 

Para muchos esta video columna de opinión carece de argumentos y de investigación seria. Opositores consideran que es una falta periodística, sin peso, materia gris, una caricatura rabiosa, hueca, pero su presentadora afirma que el rigor periodístico esta.  “Nosotros investigamos cada pulla, llamamos, hacemos reportería, se hace trabajo de investigación, documentación, todo. Lo único es que le ponemos una emoción de este tono.” 

 

Sin lugar a dudas una emoción que contagia, si allí, sentadas las dos en la cafetería de El Espectador, mientras Paulina comía nueces y quinua de una de sus marcas favoritas, Alcagüete, la pasión y el sentimiento se palpaba en el aire, se trasmitía en cada palabra. Cuando entra en personaje, las emociones se deben multiplicar por mil, algo intangible se convierte tangible, porque, explica “la rabia sirve para mostrarle a la gente que me duele y cuando a ti te duelen las cosas tú no hablas tranquilo, en un tono pasito ni pareciera como si no te doliera, como que tienes que hacer todos los esfuerzos del mundo para simular que estás bien... pues no, uno se puede expresar como se le dé la gana, puede demostrar sus sentimientos, incluso los sentimientos son útiles para conversar.

Entonces uno no debe pensar que por tener rabia no está haciendo, diciendo algo inteligente. Al contrario, la rabia es un motivo y un sentimiento que te demuestra a ti que sientes cosas y como sientes cosas tienes que expresarlas y tienes que pensarlas. Obviamente eso es lo que nosotros hacemos, por eso los ponemos en un libreto, por eso yo no salgo ahí a improvisar rabias inventadas, no. Esto de verdad es un proceso en el que ponemos todo en un guion y así lo representamos partiendo de esa materia prima que es la rabia". 

 

Pero uno nunca es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, y mucho menos cuando le lanzas pullas, porque La Pulla le da parejo a quien corresponda, sin miedo, sin trabas, expresándose como ‘se les da la gana’. Y ante todo estos comentarios, a veces sin siquiera un dedo de frente, por la supuesta agresividad del contenido, por ser mujer la presentadora, por ser polarizador “¿qué responderías ante eso?” le pregunté a Paulina, un poco nerviosa por lo que pudiese responder.  

 

“Lo mismo de siempre – respondió Baena-, digamos que el conflicto armado nos secuestró el tono a los periodistas y a la gente por miedo, entonces tu por miedo no hablas, tú te expresas diplomáticamente, con ‘respeto’ - mientras hacía el gesto de entre comillas con las manos-, porque cuando hay miedo tú no puedes hablar. Punto. Y menos gritar. Entonces nosotros sentimos que el conflicto nos secuestró eso, pero ahorita (...) tenemos más libertad de decir lo que queramos decir y cuando lo queramos decir. Digamos que no está ahí la mordaza como estaba antes, ni el rifle, y al quitar esos rifles de la ecuación uno puede hablar en otros términos y  puede gritar también sobre las cosas. Entonces yo siento que cuando dicen ‘ay, ese tono tan violento’, yo con mi tono no le estoy haciendo daño a nadie, yo al hablar como hablo no estoy cogiendo un rifle ni pegándole un tiro a la cabeza a nadie o no la estoy dejando hablar, eso sí sería violento, que yo lanzara las opiniones que lanzo o lanzamos en La Pulla y que no las pudiéramos contestar o que uno no pudiera debatir eso, eso sí sería violento, pero nosotros lo que hacemos es a partir de ese tono generar conversaciones y eso es una muestra y un guiño de paz. (...) Al contrario de promover discusiones violentas, que es lo último que queremos, es que nosotros queremos llamar la atención, con nuestro tono queremos llamar la atención, con la rabia queremos llamar la atención, pero no es llamar la atención por llamar la atención, sino decir que nosotros tenemos un punto, a nosotros hay una cosa que nos duele y tenemos argumentos para contarle porqué nos duele, eso no es violento”. 

 

Pero la gente habla sin saber, sin fundamentos y en ocasiones, por más que se desee ignorar, hay comentarios que sobresalen, para bien y para mal. Sobre todo cuando se tocan temas tan controversiales y, como afirmaba la presentadora de La Pulla, temas y tono que han sido censurados en el país. “¿Cuál ha sido el comentario que más les ha molestado y el que más les ha aportado?”, le dije con un exceso de curiosidad.

 

“Molestado son tantos - contestó Paulina, a decir verdad a quien no le va a molestar los múltiples comentarios desde sin sentido hasta denigrantes- (...) que a nosotros nos paga las Farc, a mi ese me molestó mucho y me ha molestado mucho porque es una calumnia.  Decir que a nosotros nos paga una guerrilla como lo es las Farc, una ex guerrilla, es ridículo, más cuando estamos en un medio como este, es a mí me da mucha piedra (...)”.  

 

Seguido de ello, comentó sobre la crítica que más les había aportado: confesó que no recuerda muy bien dónde lo leyó, pero que es el que más recuerda porque dice que tiene una obsesión con que La Pulla sea mejor cada vez. “Decía: ‘bueno, ustedes le hablan a los que piensan como ustedes y los que no qué’ y tiene toda la razón”. Desde ahí la reflexión gira en torno de cómo convencer a los que no lo están del discurso, cómo llegar a ellos, para poderlos incluir en la conversación. “Ese es nuestro reto, tener un equilibrio informativo en todo”, concluye.  

 

La Pulla no es Maria Paulina y Maria Paulina no es La Pulla, cosa que muchos parecen no entender. Y por esa misma diferencia entre personaje y presentadora le pregunté “¿alguna vez has defendido una posición diferente a la tuya por La Pulla?”, en primer lugar lo dudaba, quien saldría a afirmar cosas que no piensa y aún más cuando son pullas y se está expuesto a ataques constantes. Empero, la respuesta me tomó por sorpresa.  

 

“Siempre, incluso, a veces entre todos, tenemos un punto distinto y en eso lo que hacemos es discutir, y eso es lo valioso de esto de este trabajo, es que tú no te casas con un punto de vista y ya (...) La Pulla es un proceso de destrucción permanente y no destruirnos a nosotros como personas, porque nos queremos y nos respetamos, sino de ‘mire, destruimos el argumento para hacerlo lo mejor posible’ (...) y con las palabras no están ahí puestas en vano entonces siempre discutimos. (...) Y claro que ha habido temas en los que yo digo "no, yo no pondría esa afirmación como está ahí, yo no digo eso como está ahí o yo con eso no estoy de acuerdo’ (...) - confesó Baena, quien también explicó las dinámicas argumentativas del grupo- y como lo redactamos para que funcione y obvio estamos en desacuerdo en muchas cosas, pero afortunadamente sí nos entendemos en nuestros intereses y de lo que queremos y hacemos, como que sí tenemos una línea ideológica también similar. Yo no me imagino a alguien de ultra derecha en nuestro equipo de La Pulla, sería súper interesante, nos demoraríamos tres meses en sacar una pulla”. 

Para Baena, 'La Pulla' aporta un debate mejor construido, su objetivo en el periodismo es dar la información para que sirva en la toma de decisiones, y aportar conversaciones a los jóvenes. De hecho, asegura que quiere que ese formato y sus creadores rean recordados como “un equipo de trabajo y amigos que le puso fin al periodismo aburrido y que se vea que escribimos una parte del periodismo en YouTube”.  

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