La historia detrás de quienes aspiran a alcaldías
Gobernación en Cundinamarca

Gabriela Velásquez, Comunicación Social y Periodismo

Aunque Wilson García no soñó con ser político, halla una pasión en el servicio a su comunidad, por lo cual ahora se postula por segunda vez a la Alcaldía.

Foto: Campaña de Wilson García

El ingeniero civil que aspira a ser Alcalde de Zipaquirá

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey Instagram Icon
  • Grey YouTube Icon

Hay una pregunta que siempre les hacen a los niños: ¿qué quieres ser cuando seas grande? En ese entonces, Wilson García respondía: “quiero ser de todo, menos político”. Ese niño criado en la vereda San Jorge de Zipaquirá, nunca imaginó que su día terminaría copado de reuniones, yendo de vereda en vereda y de barrio en barrio para compartir su plan de gobierno por la alcaldía del municipio. 

 

En una de estas reuniones lo conocí. Pareciera que toda la vida hubiera practicado frente a un espejo cómo tratar al pueblo, y cómo dirigirse a las personas. Aunque se notaba el cansancio en su rostro, estaba dispuesto a escuchar, a recibir abrazos, y a tomarse fotos. “Quiero ser el próximo alcalde de Zipaquirá”, afirmó con seguridad este hombre de 42 años. 

  

García pasó su infancia sumergido en el juego y en los estudios. Se preocupaba por divertirse con sus primos y por realizar sus tareas. Es por esto que ocupó el primer lugar en la primaria del colegio Gabriela Mistral. Al crecer, no abandonó esa diligencia por cumplir con sus deberes. En el Instituto Técnico Industrial obtuvo el primer puesto en el cuadro de honor y el segundo mejor Icfes de Cundinamarca.  

 

Pero sus días de adolescente ya no solo se reducían a juego y estudio, nuevas cosas estaban pasando en su ser. “Desde los 12 años toco guitarra, no asistí a una academia, pero con los amigos del barrio aprendimos de manera empírica”. La música despertó algo mágico dentro de él. “Las sensaciones a través de las notas musicales son muy bellas. Estas me ayudan a relajarme, a estar más tranquilo y alegre”.  

 

Sin embargo, además de la música, empezó a sentir una fuerte pasión por el servicio, y se dio cuenta de que llevaba el liderazgo en su sangre. Fue el primer personero de su colegio en el año 1994. Aparentemente, se estaba dando a conocer una importante faceta de su vida. 

 

Sus padres cursaron hasta quinto de primaria, no tenían mansiones, ni autos lujosos, pero lo sacaron adelante. “Presté el servicio militar porque no tenía dinero para pagar la libreta. Allí aprendí que todos los seres humanos somos iguales y que si uno ama a sus hijos, no hay que regalarles todo”. Proviene de una familia de maestros de obra, y por eso, él siguió la tradición, pero no empíricamente, asistió a la universidad y se graduó como ingeniero civil. Sin embargo, no se conformó y realizó tres especializaciones.  

 

“Descubrí que el servir es lo que genera realmente sentido a mi vida. Hay personas que tienen la posibilidad de estudiar y otras no, y tú puedes con tus acciones beneficiar a los que ni siquiera levantan la mano para decir que algo les está doliendo”. Quiere ayudar al pueblo porque sabe que si él, un joven sin suficientes recursos económicos, pudo salir adelante, cualquier persona también puede hacerlo.  

El visionario se viste de verde 

Si se tiene que detener en cada esquina para saludar a alguien, García lo hace.  Desde que entró a trabajar en la Empresa de Acueducto de Zipaquirá comenzó a relacionarse con las comunidades, a ponerse en sus zapatos y a hacer todo lo posible por solucionar sus problemáticas. Es por eso que se empezó a ganar el respaldo de la gente, porque vieron en él un carisma especial y un peculiar interés por las angustias ajenas.  

 

Es un hombre ambientalista. Cuando fue diputado, trabajó por el cuidado de los recursos naturales, los páramos, el medio ambiente, los animales y el agua. Este es un principio de vida que está relacionado con los de su partido: Alianza Verde.  

 

Es curioso que se ponga las botas de ingeniero y de ambientalista al mismo tiempo. “Soy ingeniero civil, generalmente se hacen obras, pero yo siempre estuve muy preocupado porque éstas no dañaran la naturaleza. Lo que Colombia tiene para venderle al planeta es ser fábrica de agua y aire a través de nuestros páramos y nuestra diversidad. Por eso, debemos defenderlos”. García tiene un gran interés por lo que está abandonado, él se fija en lo que los demás olvidan.  No rechaza el desarrollo del ser humano, pero sostiene que siempre debe ir de la mano con el medio ambiente.  

 

Y es que el amor por la naturaleza y por resaltar los colores de su partido no queda ahí. Su sede de campaña está decorada de blanco y verde, y de una cantidad de girasoles artificiales que penden del techo. También, estos dos colores siempre están presentes en su ropa. Sea el día que sea, nunca faltan en su “outfit”.  Ahora bien, el verde también está presente en su físico, pues sus ojos son una mezcla de miel y esmeralda que reflejan una mirada profunda. Diría que su altura está entre 1.72 cms, el promedio del hombre colombiano, o tal vez, un poco más abajo. Es de piel trigueña, tiene una contextura física gruesa y una sonrisa que transmite paz y tranquilidad. Su voz es firme y no titubea ante lo que dice. 

 

Sin embargo, su sonrisa se ha desdibujado varias veces del rostro, como cuando perdió las elecciones del 2015. “Fui candidato a alcaldía por primera vez hace cuatro años. Enfrenté al actual alcalde, que llevaba tres veces de candidato, y perdí las elecciones por 13 votos de 19 mil. Yo soy fuerte, y sé que puedo superar y entender que esto hace parte de la formación del ser humano, pero lo que sí me dio tristeza fue por esas personas que sembraron sus esperanzas en nosotros. A ellos tengo que decirles que el tiempo se aplazó y que esa esperanza la vamos a hacer realidad, y nos vamos a sentir orgullosos de la transformación que se hará en Zipaquirá”.  

 

García no se quedó llorando sobre la leche derramada, y ahora afirma con orgullo que el haber perdido lo ayudó a madurar en muchos aspectos. Le permitió adquirir más experiencia en el departamento de Cundinamarca, y así mejorar las relaciones con entidades tan importantes en el desarrollo de las ciudades. Miró hacia atrás y encontró los errores que había cometido en la campaña anterior para corregirlos en esta. Descubrió una visión real. “Generalmente, los candidatos a la alcaldía siempre hacen una lista de mercado para ejecutar las obras en cuatro años, y eso era lo que yo había hecho antes. Ahora nuestra propuesta de gobierno es visionaria 40 años adelante, lo que permite cambiar el rumbo del desarrollo de Zipaquirá”.  

 

Empezar de nuevo 

Es posible notar que una de las razones por las que García quiere ser alcalde es porque ha vivido en carne propia muchas de las situaciones que aquejan al pueblo zipaquireño. “Se han retomado las propuestas más importantes como abrir el hospital, construir nuevas vías, edificar la universidad pública y aumentar la seguridad, porque ninguno de estos proyectos se ha ejecutado”. 

 

Pero el “plus” del nuevo plan de gobierno es la instauración de la ciudad de los servicios. Es decir, la creación de empresas limpias que necesitan menos extensiones de terreno y tres veces más empleabilidad que una industria contaminante. Ejemplos de estas pueden ser hoteles, restaurantes consultorios, hospitales, universidades, y empresas de servicios financieros y agropecuarios.  

 

Ahora bien, en esta campaña tiene que pensar en un tema que hace cuatro años ni se le pasaba por la mente: la inmigración venezolana. “Nosotros debemos hacer acompañamiento a los establecimientos de comercio que contratan a estas personas, para hacer que les paguen lo justo y que tengan sus afiliaciones a seguridad social, pero también debemos generar un entorno en defensa de nuestros ciudadanos para que estas afectaciones no logren impactar de manera directa la productividad económica del país”.  

 

Cuando habla de eso se nota en su rostro una expresión de preocupación. Quiere dar lo mejor de él para transformar a Zipaquirá, pero tiene miedo de no lograr satisfacer las necesidades de la gente. Aunque con los años le ha tocado reconocer que el único ser perfecto es Dios, pues su mayor defecto es querer siempre la perfección, cree que debe entender que todos los seres humanos piensan y actúan diferente. Por eso, no se derrumba ante las constantes críticas que le hacen. Por ejemplo, hace unas semanas el senador Gustavo Petro publicó en twitter: “en Zipaquirá el candidato del uribismo, y la politiquería se pone camiseta verde”, haciendo referencia a Wilson García.  

 

Sin embargo, a él no lo desmotivan esos comentarios, y quiere que los zipaquireños le den la oportunidad de demostrar que será el mismo como candidato y como alcalde. La lealtad es una de sus principales virtudes. Es un trabajador responsable, y eso se evidencia en cada uno de los trabajos que ha tenido. Ha sido subgerente del acueducto, director de interventoría de la CAR, director de obras de la Empresa Consultoría y Construcción, diputado, subgerente de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca, y director de la Unidad Administrativa Especial para la gestión del Riesgo y Desastres de Cundinamarca. En cada uno de estos puestos ha realizado obras en beneficio de la comunidad. No en vano fue elegido como el mejor diputado del departamento en el año 2015.  

 

Un titán en el hogar 

No obstante, los muchos logros laborales no son su motor. Hace 14 años la historia de su vida se dividió en dos. Su mejor amigo murió de cáncer. Recuerda con tristeza que para ellos lo más valioso era trabajar, pero cuando el confidente de toda una vida falleció, entendió que lo más importante no es eso, sino la familia. “A uno en el empleo lo pueden cambiar mañana porque es una cifra más, pero la familia te va a llorar toda la vida. Vas a pasar por diferentes etapas, pero siempre vas a ser un humano”.  

 

Y Wilson García es eso, un humano. Ser político ha sido una de las profesiones más desprestigiadas de la historia. Y es que no faltan razones para tener tal concepto. Pero a veces se nos olvida que los políticos no son superhéroes perfectos. Son seres humanos. Tienen una vida más allá de la corbata y el maletín. García es padre, hijo, hermano, amigo, vecino, compañero. Su vida cotidiana no se limita a hacer campaña y a recorrer Zipaquirá de norte a sur y de oriente a occidente. Detrás de eso hay una casa que asear, un hijo que guiar, y unos padres que mimar.  

 

Daniel García, su hijo, tiene una excelente relación con él. Está orgulloso de lo que es y de lo que hace. “Tenemos muchas cosas en común, nos fascina la música, tocamos guitarra, y cantamos. Él me motiva a superarme cada día”, afirma con certeza este joven de 15 años. Desde que Daniel nació, Wilson sabía que a diario debía convertirse en un mejor hombre, porque ahora tenía al lado a un niño que seguiría su ejemplo. Y parece que ha hecho bien la tarea, porque Daniel José, algún día, quiere retribuir todo lo que su papá le ha dado.  

 

Cabe señalar que también se ha convertido en un padre para sus amigos. No los juzga, ni se enaltece frente a ellos, sino que les permite poner en práctica sus capacidades. “Conozco a Wilson desde hace varios años. Yo salí de la universidad y no tenía experiencia, aun así, él me dio la oportunidad de trabajar en su equipo. Él creyó en mí, y eso fue lo que más me impactó”. Declara, con una sonrisa en el rostro, su amigo Gustavo Moreno.  

 

García sabe que, si llega a perder, son los designios de Dios. Comprenderá que la ciudad merece otra cosa. “Yo voy a seguir haciendo las cosas bien. Seguramente voy a tener más tiempo para pensar en mi familia y en los proyectos personales, pero no vamos a dejar de trabajar en beneficio de la comunidad”.  

 

Él ama servir, y no es “cháchara”, realmente es algo que conmueve su corazón. Al ver una foto suya en campaña por la alcaldía, las ventanas del alma se le cristalizan y se le llenan de lágrimas. García deja ver su lado más humano. “Pienso que ahí está la esperanza de miles, y que la responsabilidad es gigantesca. Esa foto me motiva a hacer las cosas bien y a seguir adelante. Sé que es el camino correcto”. Y ahora, ese pequeño niño que quería ser de todo menos político, se emociona al verse ejerciendo esta profesión.  

El acceso, participación y uso del Portal está regido por los términos y condiciones que se incluyen a continuación, los cuales se entienden conocidos y aceptados por los (las) usuarios(as) de la plataforma (en adelante, el "Usuario") al acceder y usar el mismo: Términos y Condiciones

Código SNIES 1711

Personería Jurídica: Resolución 130 del 14 de enero de 1980. Ministerio de Educación Nacional.

Institución de educación superior sujeta a inspección y vigilancia por el Ministerio de Educación Nacional.
Copyright 2020. Universidad de La Sabana. Todos los derechos reservados.
Campus del Puente del Común, Km. 7, Autopista Norte de Bogotá. Chía, Cundinamarca, Colombia.
Contact Center: 057 1 861 5555 / 861 6666. Apartado: 53753, Bogotá.

Correo: usm@unisabana.edu.co