Miguel Ángel Russo,

el caballero estratega

Daniel Andrés Durango Caicedo, Comunicación Social y Periodismo
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Foto de: Daniel Andrés Durango Caicedo

Era un miércoles 18 de octubre, y en la sede deportiva de Millonarios Fútbol Club, ubicada al norte de Bogotá en el kilómetro 3,5 por la vía Arrayanes, periodistas de diferentes medios de comunicación colombianos esperaban, en una pequeña construcción moderna de un piso de altura, al director técnico del equipo, el argentino Miguel Ángel Russo, para escuchar sus declaraciones sobre el partido que se jugaría aquel fin de semana contra el Once Caldas de Manizales.

 

Eran poco más de las 12 del medio día y hacía un día soleado en La Sabana de Bogotá. Los arqueros de Millonarios, ajenos a la rueda de prensa, continuaban su exigente entrenamiento sobre el verdoso pasto de las canchas profesionales, bajo el sol picante y caluroso que caía sobre ellos.

Con un blazer gris puesto sobre un saco informal azul oscuro en donde también se vislumbraba el cuello de una camisa azul clara, el “profe Russo” arribaba al lugar con postura recta, caminando a pasos largos y mirando a cada uno de los periodistas, y sentándose rápidamente en la silla ubicada detrás de la mesa que había frente a las cámaras de los medios. Inmediatamente una de las periodistas, tal vez conocida del entrenador, le resaltaba la elegancia con la que estaba vestido, a lo que él le respondía con un acento típico cliché del país argentino “¿elegante yo? véase usted con esa elegancia y ese porte”. Bromeaban quizá, para romper las tensiones del ambiente. 

 

Luego con voz fuerte y segura preguntó “¿quién va a empezar?” Su presencia e incluso los nervios de algunos jóvenes periodistas que se encontraban allí, podía ser reflejo del respeto que se tiene hacia el director técnico, quizá una sensación entendible por sus logros como jugador y como dirigente de equipos grandes del exterior, mayoritariamente en Argentina.

 

Como afirma Hernando Salazar, miembro de la junta directiva de Millonarios FC, Russo fue escogido para el cargo debido a que hoy en día es un técnico muy reconocido en Sudamérica, ha sido campeón de Copa Libertadores y campeón de la liga argentina varias veces. Dice también que es “el mejor técnico que hay en Colombia, el que tiene mayor trayectoria”.

 

Opinión que también comparte con el periodista colombiano, Javier Hernández Bonnet, quien afirma que Russo y Juan Manuel Lillo, el ex-director técnico de Atlético Nacional, son los mejores entrenadores que hay actualmente en el país. Pero además, dice que Russo es más ganador y es el “top” de los técnicos. Sin embargo, y compartiendo la misma opinión con Nelson Enrique Ascencio –otro periodista deportivo en Colombia– Hernández Bonnet afirma que “Millonarios tiene más técnico que nómina”, es decir que ellos consideran que el “profe Russo” tiene más nivel que los mismos jugadores del equipo.

Terminada la rueda de prensa, Russo se dirigía a su oficina personal, acompañado de César Ardila, el jefe de prensa del equipo “Embajador”, nombre con el que se conoce a Millonarios en la jerga futbolística. Sin embargo, la sensación de molestia irradiaba el rostro del “profe” ya que, durante la rueda de prensa, uno de los periodistas fue muy insistente en cuanto a la contratación del joven arquero venezolano, Wuilker Fariñez, figura de las eliminatorias sudamericanas para el mundial de Rusia 2018 y que llegará al equipo en enero del mismo año. Era un tema del que Russo no quería hablar aquel día, pues decía que todas las preguntas sobre Fariñez ya las había respondido.

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La oficina, su lugar de aislamiento y donde era casi imposible que alguien lo molestara, estaba ubicada en una pequeña cabaña a un costado de las canchas profesionales donde los jugadores entrenaban. Al ingresar por una puerta metálica de color gris claro, se vislumbraba un escritorio con innumerables papeles, junto a una pequeña ventana cubierta con una cortina veneciana de color gris. Escasamente se podía ver a través de ella. El profe Russo ordenó las hojas que se encontraban sobre el escritorio y se acomodó en la silla de color negro y de espaldar reclinable ubicada detrás del mueble, recostándose allí con una comodidad notoria, dejando entrever el escudo de Millonarios hecho de vidrio que estaba colgado detrás de él en la pared. Su disposición para hablar era absoluta.

 

A los 19 años de edad, en el año 1975 fue el debut oficial de Miguel Ángel Russo como jugador de Estudiantes de la Plata, equipo de la ciudad de La Plata en Argentina que se encontraba en etapa de crecimiento como institución. Allí también finalizó su carrera deportiva después de haber jugado 418 partidos con el equipo.

 

Al hablar sobre esta etapa de su vida, Russo se torna en una posición firme en la silla, hablando con orgullo y con pasión de lo que fue Estudiantes de la Plata para su vida como profesional, ya que según él, este equipo es una forma de vida, es un lugar que lo formó como deportista y como hombre. Significó para él una escuela de vida y reitera todo su agradecimiento con el equipo al que considera como “su casa durante muchísimo tiempo”.

Foto de: Daniel Andrés Durango Caicedo

Afirmación que demuestra lo que Estudiantes de la Plata influyó en su forma de ser y en su forma de pensar. Tal y como lo confirma Hernández Bonnet, “esta escuela de vida (Estudiantes de la Plata) buscaba no solo el bienestar en la cancha de sus jugadores sino el bienestar fuera de ella. Se preocupaban mucho por el estado económico del jugador, pues entendían que si estaba bien, iba a rendir frente a las exigencias que se le imponían en entrenamientos y partidos”. Este equipo se dedicó no solo a crear buenos jugadores de fútbol sino también a crear una filosofía para el buen desarrollo personal del mismo.

 

Dice Russo que durante el proceso de crecimiento de Estudiantes de la Plata, el equipo solo contaba con una cancha de madera antigua para que sus jugadores entrenaran. También afirmaba que es un club en donde la gente, sus hinchas, lo han hecho grande, y quizá por esa razón nunca se le ocurrió siquiera irse a otro equipo, pues “su destino fue terminar su carrera allí”.

 

Pero así como tuvo una carrera de jugador de fútbol, también se incursionó en la labor de director técnico desde antes de los 33 años de edad en Lanús, equipo también perteneciente al fútbol argentino. Con 33 años, Russo podía considerarse “joven” para ocupar este cargo. Pero de esta manera puede reflejarse la experiencia que tiene estando frente al mando de un equipo de fútbol. “Toda una vida detrás de una pelota, por suerte”, es lo que afirmaba Russo cuando hablaba de su carrera como jugador y como técnico, al estar nuevamente recostado en el espaldar del asiento, pero ahora revisando su reloj de mano.

 

Desde diciembre de 2016, Miguel Ángel Russo arribó a Bogotá, Colombia, para entrenar a Millonarios. Llegó única y exclusivamente para estar plenamente dedicado al puesto, pues su familia no viajó con él. Su esposa, dice él, “va y viene”, haciendo referencia a que ella viaja de Argentina a Colombia ocasionalmente. Su hija, la mayor entre dos hermanos, y sin dar detalles precisos, es con la que según Russo, pueden encontrarse más fácilmente. Mientras tanto, su hijo menor, de 16 años, es jugador del equipo de fútbol Rosario Central en Argentina. Cuenta que su hijo quiere terminar bachillerato allá y espera, si Dios quiere, que su familia pueda viajar a Colombia a final de año.

 

Al hablar sobre Millonarios en sí, Russo afirmó “Creo que no debe haber otro equipo en Colombia con la presión que tiene Millonarios… mis jugadores han dado muestra de superación en todo eso”, haciendo alusión a la responsabilidad que tiene con el equipo de la capital. Millonarios actualmente no tiene figuras significativas, así que el reto de Russo como entrenador, es crear el mejor rendimiento posible en los jugadores, ya que las opiniones de seguidores y conocedores del fútbol son enfáticas y similares.

Blanca Mora, hincha de 76 años de edad y seguidora del equipo desde su infancia, afirma que a Millonarios le hace falta un jugador de experiencia, que sepa “crear juego” en el equipo, similar a lo que hace James Rodríguez en la Selección Colombia y además, dice que también es necesario conseguir a un delantero, pues los goles son los que más falta le hacen al equipo azul. Afirmación que también expresa Hernández Bonnet diciendo que la base de jugadores jóvenes es importante, pero es necesario tener jugadores que marquen la diferencia y que hagan correr a los otros.

“Lo que falta es poder meter el gol, terminar las jugadas. Porque el equipo llega muchas veces al arco pero el último lanzamiento no lo logran, no son capaces de definir”, dice Mora al criticar a su amado equipo.

 

Russo es consciente de estas opiniones, y está de acuerdo con ellas. Enfatiza con seguridad, mientras su cara se torna seria y con gesto de convicción demostrado al levantar los labios inferiores y ascendiendo con la cabeza, que Mora tiene razón. Explica que internamente en el equipo, están en una búsqueda insaciable por conseguir a jugadores experimentados en esas posiciones de juego.

Sin embargo, y como lo entiende Hernández Bonnet, Russo le transmite a los jóvenes jugadores el positivismo de poder ganar y de obtener títulos. Esto también se debe a las bases con las que la Escuela de Estudiantes de la Plata lo formó, pues la escuela se destacaba porque siempre montaba equipos sin contar con grandes figuras del fútbol. Osvaldo Zubeldía, quien comandó la escuela en los años 70, jugaba con los jóvenes, sabiendo que los podía “moldear”, dándole protagonismo a los jugadores “con hambre”, aquellos que tenían altas ganas de jugar para conseguir resultados positivos a favor del equipo.

Miguel Ángel Russo, en Millonarios, lleva a cabo esta filosofía como parte de su manual como entrenador en el equipo bogotano.

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