La historia del noveno arte
Jesús Bernal, Comunicación Social y Periodismo
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Existe una biblioteca secreta, una oculta, que es la biblioteca del cómic. Muestra las mejores aventuras humanas que un niño y un adulto puedan imaginar.
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Foto: Jesús Bernal
No hay nada mejor que leer las letras de un experto en un tema. “Cómic, la aventura infinita” es la obra más reciente escrita por Felipe Ossa, el coleccionista más grande de Colombia. Este veterano, amante de las historietas, encuentra la mejor forma de presentar a los pioneros del cómic y a sus exponentes más recientes, pasando por las obras de personajes que hoy son patrimonio de la humanidad como lo son Superman, Batman, Mafalda, Snoopy, Astroboy, entre otros. Es un libro que envía al lector a un sendero de memorias de su niñez cuando nombra una de sus historias favoritas, pero a la vez lo duerme cuando lo bombardea con miles de datos, nombres e historias que no acompaña gráficamente y que en muchos casos no cuentan con un hilo conductor.
Este libro de 255 páginas, editado por Planeta, presenta el poder que tiene el denominado “noveno arte” y sus influencias en el contexto social, político e ideológico a lo largo de la historia y en la actualidad.
Felipe Ossa es coleccionista profesional y director y jefe de la Librería Nacional. La pasión de niño por leer cómics lo llevó a convertirse en un referente de este mundo por su conocimiento y trabajo en la revista ¡Click! en la década de los 80’s. Y aunque en Colombia la historieta no arribó sino hasta finales del siglo XIX, su popularidad inmediata hizo que este tipo de literatura hiciera parte de los estudios de la naciente “cultura pop”.
La obra de Ossa permite recapitular el trazo caligráfico y redondeado de ilustradores como Joe Shuster (Supermán), Jack Kirby (Capitán América), Quino (Mafalda), entre otros, que lograron hacer del cómic un miembro de la familia tradicional. Después de todo, como diría Mario Mendoza: “La llegada de los dibujos con texto, une en un matrimonio la imagen y el lenguaje”. Ya luego, con ayuda del color, las historietas tomarían más trascendencia. Ossa lo transmite en la portada de su libro al usar tonalidades propias de los cómics y trazos con viñetas acompañadas de los personajes más conocidos de este mundo. Definitivamente este es un buen enganche para que el posible lector decida sumergirse en su obra.
Estructura y color
Para los fanáticos lectores de los cómics, este libro tiene bastante información acerca de su historia, los invita a que descubran más de aquel mundo que unifica la imagen y el texto. El libro contiene abundantes datos curiosos que permiten que un verdadero seguidor del cómic se sumerja en una historia que es narrada cronológicamente. Además, la obra de Ossa resulta ser atractiva visualmente por el buen uso de la gama de colores que se implementa en su portada. Asimismo, la manera en que está diseñado su contenido también es de agrado para el lector debido a que juega con el tamaño de letra, distribución del espacio y uso de algunas imágenes representativas.
Por otro lado, aunque el libro hace uso de ilustraciones, lo que predomina es el texto. Para Luis Hurtado, seguidor de cómics de superhéroes, el desarrollo es bueno aunque carga al lector cuando nombra cientos de historietas que son desconocidas y que no van acompañadas con ilustraciones. Para una persona que disfruta de esta literatura por hobby solo es provechoso leer el texto cuando se habla de un personaje o historieta ya conocido. En el caso que el lector quiera saber más de la historia de un personaje que le parece relevante tiene que abandonar la lectura e ir a internet para tener una imagen clara, o debe cruzar los dedos y esperar que el escritor presente la ilustración más adelante.
La guerra y los héroes de las historietas
Es interesante observar en el libro el protagonismo que tiene el cómic con respecto a las distintas contiendas que se dieron en el mundo. No cabe duda de que es fundamental destacar el papel que cumplieron las historietas como herramienta de penetración ideológica en el siglo pasado. Desde la portada número uno de la revista del Capitán América (1941), que tiene al héroe golpeando a Hitler, hasta el mismísimo ratón favorito de Disney y su aventura en 1943 contra los nazis, en la tira titulada: Mickey Mouse and the Nazi Submarine; provocaron que existiera una propaganda a favor de la causa y que los norteamericanos se sintieran respaldados por personajes fruto de la inspiración de brillantes ilustradores.
Este tipo de historietas llevaron a que países como Alemania e Italia prohibieran su circulación. Pero este suceso no solo ocurrió en el exterior, Felipe Ossa comenta que a finales de los 60’s en Colombia llegaron entes del Estado a incautar historietas como si estas fueran armas o droga. Este acto originó la ‘castración’ del cómic en nuestro país y, por consiguiente, la no evolución de esta industria.
El legado del cómic
Luego de que el cómic fuera la base e inspiración para la creación de series y películas, los nuevos ilustradores encontraron en la historieta una forma de diseñar imágenes que transmitieran mensajes y generarán criterio en el pueblo colombiano. “En gran medida, las caricaturas nacieron de los cómics. La opinión gráfica es, básicamente, un juicio que se da por medio de imágenes y texto”, asegura Vladimir Flórez, periodista y caricaturista colombiano más conocido con el pseudónimo de ‘Vladdo’. Ante la ausencia del cómic, en su momento, la caricatura tomaría presencia en los periódicos y revistas que hacían parte del día a día de los colombianos, esta sería la encargada de luchar contra la injusticia del país.
Ahora bien, una nueva forma de contar historias llegó a la literatura, la novela gráfica. Ossa expone que el dibujo tiene un impacto más directo, por esos libros que llevan a los lectores a una nueva forma de apreciar la literatura. Textos como Los Once (2013), que narra la historia de la toma al Palacio de Justicia, o Satanás (2018), una obra del conocido Mario Mendoza que fue ilustrada por Keco Olano.
Felipe Ossa cumple con el objetivo de plasmar sus conocimientos del cómic en un libro. También suscita aquellos recuerdos que yacen en la memoria de los lectores acerca de personajes que, alguna vez, hicieron parte de su infancia. Y, por último, este escritor los invita a hacer parte de “una aventura infinita” a través de las historietas y sus derivados.