Un fútbol imparable de la mano de Hans Durán

Brian Niño, estudiante de Comunicación Social y Periodismo

El técnico de la Selección Colombia con parálisis cerebral explica cómo llevó al equipo a coronarse como campeón del mundo pese a todas las dificultades previas a la participación del Mundial en Italia.

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Un fútbol imparable de la mano de Hans Durán
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Hans Durán, director técnico de la Selección Colombiana de fútbol con parálisis cerebral, cumplió el sueño que todo jugador e hincha de este deporte desea lograr: ser campeón del mundo. Pese a ser la primera participación de la selección nacional en el Campeonato Mundial de fútbol 7 de parálisis cerebral, los dirigidos por el técnico vallecaucano lograron llevarse el título de manera invicta.


No obstante, el camino ha sido largo y no se puede resumir ni simplificar en las semanas previas a la competición. Desde la complejidad de trabajar con personas que sufren de este trastorno,

hasta la interminable lucha por conseguir apoyos económicos que permitieran seguir el crecimiento de esta vertiente del fútbol en nuestro país, hay toda una travesía que desembocó con la conquista de tan anhelado trofeo y que Durán relata en la siguiente entrevista.


La parálisis cerebral es un trastorno que afecta la corteza motora del cerebro y por lo tanto causa problemas del movimiento, equilibrio y postura en las personas. Teniendo esto en cuenta, cuéntenos un poco sobre los retos que hay detrás de la preparación física y mental de personas con este trastorno.


La verdad, nosotros hacemos una preparación tal y como la realizan las personas convencionales. Realizamos macrociclos donde tenemos nuestras competencias fundamentales. Desde la parte de planificación, yo en mi equipo base (la Selección del Valle) trabajo los componentes físicos, técnicos, tácticos, psicológicos, nutricionales, fisioterapéuticos, entre muchos otros, tal y como un equipo convencional.


Desde la parte técnico-táctica, muchos de estos muchachos llegan sin tener un proceso educativo en cuanto a los fundamentos de fútbol básicos. Los encontramos como personas en situación de discapacidad y nosotros empezamos a observar, analizar y trabajar para así ayudarlos a desarrollar todas las capacidades que puedan tener. Estos dos últimos años, y sobre todo en pandemia, empezamos a trabajar mucho sobre los conceptos tácticos, individuales y colectivos, para que así los jugadores tuvieran mayor claridad en los trabajos que se realizan.


Desde la parte motora, sabemos que hay jugadores que tienen deficiencia con su coordinación, otros con su equilibrio, etc. Entonces, lo que nosotros hacemos es enfocarnos en trabajos específicos que ayuden a mejorar estos problemas, pero siempre con pelota, ya que creo que eso es fundamental. Arrancamos un proceso de enseñanza personalizado, ya que todos los PC (jugadores con parálisis cerebral) tienen algo distinto. Su postura, su golpeo, su rango de movilidad, entre otras cosas.


Casi todos los jugadores llegan diciéndome que ellos no pueden patear o que ese perfil (el afectado) es muerto. Lo primero que yo hago es decirles: “bueno, si usted tiene dos piernas entonces úselas, porque si no venga, y mejor se la mochamos si no le sirve” (entre risas). De esta manera empiezan a trabajar y creer que sí pueden hacer todo con esa extremidad deficiente. Uno nota la mejoría en ese perfil.


Si bien la parálisis cerebral no tiene una cura, hasta el momento, sí existen algunos tratamientos que pueden ayudar a disminuir o controlar los factores que esta conlleva. Si bien hay tratamientos que van desde los medicamentos hasta la cirugía, también existe la terapia física que ayuda a las personas a mejorar mucho. ¿Qué ventajas ve usted en el entrenamiento de fútbol para la salud de estos jóvenes?


Las ventajas e impacto que tiene el fútbol en estos jóvenes son bastantes. Me refiero a que uno lo puede ver desde lo social, lo educativo, lo laboral, etc. Por ejemplo, yo tengo 14 deportistas que son apoyados a nivel económico y esto les ha transformado la vida. Están trabajando en lugares que les gustan y en donde el fútbol les abrió la oportunidad a que no fueran vistos como inválidos.


Desde lo social, al inicio, estos muchachos son algo marginados por la sociedad por tener esta deficiencia y aquí (en el equipo) encuentran una familia, un grupo donde pueden jugar y darse cuenta de que, aunque tengan dificultades parecidas, todos pueden mejorar.


Me he encontrado con casos de jóvenes donde los padres los tienen en una burbuja de sobreprotección debido a su condición. Entonces es bonito ver cómo con el tiempo y el proceso, se han vuelto jóvenes que están empezando su universidad, que se mueven solos, que ya pueden convivir con cualquier persona que se interese por el proceso que llevamos, se integran en la sociedad. Eso hace que, a nivel personal, uno se sienta muy bien, Dios no quiera el día de mañana los padres ya no están y estos jóvenes ya se pueden defender solos.


Sabiendo que los objetivos de la actividad física en la parálisis cerebral son intentar mejorar la tonificación muscular, adquirir nuevos y correctos patrones motores, mejorar la propiocepción y coordinación entre muchos otros. ¿Cómo suelen ser los entrenamientos con el equipo? ¿Existen otro tipo de ejercicios especializados en los que se enfoquen o se dedican solo a la práctica del fútbol?


Sí, hay todo tipo de ejercicios especializados, sobre todo desde que la gobernación (del Valle) empezó a apoyarnos más tenemos una gran cantidad de especialistas, profesionales y cuerpo multidisciplinario, que hace que la Selección Valle, la cual es la base de la Selección Colombia, sea una gran potencia. Tenemos fisioterapeuta, preparadores físicos, psicología, y no solo deportiva si no también enfocada a lo social. Esto hace que los deportistas tengan una visión completa de todo lo que conlleva el deporte.


Si bien el fútbol a nivel mundial es el deporte más visto y famoso, no hay que negar que muchas de sus ramificaciones son obviadas por la gran mayoría de los espectadores que solo conocen la rama profesional masculina. ¿Cómo siente usted que es la cobertura de los medios hacía su seleccionado en particular?


La verdad, yo vengo trabajando en el rubro de la discapacidad desde el año 2012, y sé lo difícil que es ese proceso de visualización. El desconocimiento de las personas hace que no tengamos una gran acogida. Además, siempre nos ven como los pobrecitos y no como las personas que los pueden llegar a representar como país. Hay que pensar que, así como un día James se preparó para ser el mejor y representarnos, estos muchachos también se preparan. Solo que la gente no les de la misma importancia. No entienden que ellos, pese a su limitación, tienen muchos sueños.


El mismo funcionamiento del sistema del fútbol no ayuda a que estas vertientes sean vistas. El fútbol lo manejan unos pocos. Si uno se da cuenta, por ejemplo, de la Selección del Valle convencional, los técnicos siempre son los mismos y ponen a los jugadores que vienen de los equipos de Cali o América. Eso no ayuda a que los procesos crezcan. Pero eso es lo bonito de haber incursionado en esta vertiente del fútbol. Hay que trabajar duro, porque hay potencial, pero no apoyo.


Teniendo en cuenta esto, ¿qué tanta culpabilidad hay por parte de los medios que no ayudan a que las personas cambien esa imagen y sean conscientes de todo el proceso que hay detrás de estos triunfos y, por consecuente, tampoco ayudan a atraer apoyos económicos?


Yo pienso que uno no puede llorar sobre el problema. Uno tiene que empezar a trabajar sobre ello. Por ejemplo, el Comité Paralímpico está haciendo las cosas muy bien y, aunque tal vez el fútbol PC no esté tan presente, el asunto está cambiando. Se le está dando una cara diferente a la discapacidad.


No se trata de sentarse a llorar porque no me quieren y no me ven. Tal vez es que antes no había alguien que se esmerara por mostrarnos y eso lo está haciendo el comité. Y lo mejor es que están mostrando el proceso, porque ¿de qué vale la pena mostrar lo que hacemos si no hay nada por detrás de los esfuerzos?


Antes no dábamos una nota a nadie. Pero ahora, de a pocos el asunto está cambiando. Si uno empieza a demostrar que su trabajo vale y que hay un proceso detrás, empiezan a llegar las recompensas. Sí, claro que nos gustaría que fuera más rápido, pero todo llega con paciencia.


La preparación de esta selección no solo se resume en las semanas previas al mundial disputado en Italia. Este proceso dio sus primeros pasos en los parapanamericanos de Brasil 2017 donde obtuvieron el tercer puesto, la Copa América donde quedaron cuartos y unos parapanamericanos en 2019. Además, a esto hay sumarle una pandemia de por medio. ¿Cómo ha visto la evolución, no solo del equipo, sino del fútbol con parálisis cerebral en el país?


Esto empezó, de hecho, en el año 2007, cuando empecé a tener mis primeros contactos con el fútbol de discapacitados. Un amigo me dijo que si quería ver cómo entrenaba a ciegos. Yo le dije: “No, ¿cómo un ciego va a jugar fútbol?, yo voy a ir a perder el tiempo”. Luego vi lo que mi amigo hacía y quedé enamorado.


Para el 2013, yo empecé a trabajar con el equipo de fútbol 7 PC y mi reto fue hacer un proceso en serio con un equipo que, para aquel entonces, solo eran los primeros ocho muchachos que se animaron a ser parte del equipo. Dejé el fútbol convencional de lado y empecé a trabajar muy dedicado con el equipo. Pasamos de entrenar 3 veces a la semana a casi 7 sesiones en un espacio de 7 días.


Para la Copa América del año 2019, con muy poco apoyo económico, convencí a los muchachos de que podíamos lograr grandes cosas y que valía la pena intentar participar y así llegó el cuarto puesto. No obstante, la pandemia fue un revés fuerte para el proceso que venía creciendo. Ahora, en los dos años de pandemia no se paró el trabajo. Si bien fue imposible reunirnos a entrenar presencialmente, seguimos trabajando de manera virtual 4 o 5 veces por semana. Entonces, se respetó el proceso de manera virtual.


Entonces, más allá del retroceso que se vivió en la pandemia, ¿podemos decir que la evolución del fútbol PC sí se ha notado desde que inició en el año 2007?


Claro, los diferentes departamentos, aunque todavía les falta mucho, han empezado a trabajar en procesos que hace que esto crezca. Equipos, que antes no entrenaban, han empezado a trabajar 2 o 3 veces a la semana. Los muchachos se han empezado a motivar a jugar fútbol en discapacidad gracias a los logros que hemos venido consiguiendo. Muchos se iban a otros deportes como

natación o levantamiento de pesas donde se veía un futuro más claro y estable. Pero ahora pueden soñar con representar al país y eso es una motivación extra.


Al menos ahora, hemos tenido la oportunidad de realizar microciclos en donde hemos podido observar la calidad de jugadores que tenemos y de esta manera ser más conscientes del material humano que teníamos para afrontar un torneo como el mundial. Además, también se dio la

oportunidad de hacer el primer torneo presencial después de tres años, ahí pudimos terminar de seleccionar a los jugadores que valía la pena llevar al mundial.


Si bien es una gran noticia escuchar que se abrieron estos espacios para seguir ayudando al crecimiento del proceso, ¿cómo lograron tener el apoyo económico para poder ir a disputar el mundial en Italia?


Efectivamente, de hecho, muchos de los jugadores llegaron por separado hasta Italia y no pudimos viajar como equipo a la competición. El problema es que el gobierno se demoró en tramitar el apoyo económico y eso derivó en que particulares tuvieran que apoyarnos para poder financiar el viaje de varios jugadores. Eventualmente, se les devolvió el dinero a medida que fueron entrando los ingresos del gobierno, pero hubo momentos donde varios jugadores tuvieron que buscar la forma de conseguir su pasaje para poder ir a disputar el torneo.


Imagino que esa incertidumbre fue complicada de manejar porque igual uno empieza a vivir un torneo durante todo lo que son las semanas previas, pero teniendo la incertidumbre de no saber hasta dos días antes si iban a estar en Italia o no, ¿cómo se manejó mentalmente esa incertidumbre?


Fue complicado, pero logramos manejar una campaña con la ministra de Deportes (María Isabel Urrutia) para lograr la aprobación del presupuesto dos días antes. Pero ya estando allá yo le dije al equipo: “Bueno es hora de olvidar todo ese asunto porque ya estamos aquí y ya no tenemos excusas”. La mentalidad es que si hay algo que pasó no hay que quedarse viendo lo malo, es cuestión de empezar a trabajar y enfocarse en lo que se puede hacer.


De esta manera, y pese que fue complicado adaptarse al clima y a la locación, el equipo se enfocó, se comprometió y de alguna manera empezamos a centrarnos en lo que teníamos que hacer y dejamos de lado todo lo previo.


Pasando ahora a todo lo que fue el mundial, una pregunta que los amantes del fútbol siempre hemos soñado en contestar… ¿Qué se siente ser campeón mundial y más si tenemos en cuenta que fue la primera vez que se participó en el torneo y que además lo consiguieron de manera invicta?


Es algo indescriptible. Sientes que el aire te falta, que las piernas te tiemblan… por tu cabeza todo lo que tuviste que vivir para llegar allí. Es la sensación de ver que un día te lo imaginas, al otro día lo trabajas, al otro te das cuenta de que tu trabajo empieza a verse reflejado y a tomar forma y llega el momento en dónde te das cuenta de que simplemente estás a minutos o segundos de lograr eso que, por tanto tiempo, te habías propuesto. Uno no sabe si creerlo, si es verdad o si es solo un sueño. Valió la pena vivir y exigir todo lo previo… como decía la película, valió la pena cada maldito segundo (entre risas).

Un fútbol imparable de la mano de Hans Durán
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