Crisis del agua
en Chía

Alejandra Ramírez Valbuena, Comunicación Social y Periodismo

El municipio de Chía, a las afueras de Bogotá, tiene limitaciones para la prestación del servicio de agua potable para sus habitantes, sobre todo para quienes viven en las veredas cerca de las montañas.

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La crisis ha tratado de ser mediada a través de la historia por medio de infraestructuras caseras y, en ocasiones, poco seguras que los habitantes crean para poder abastecerse de agua lluvia o de diferentes fuentes hídricas (no certificadas como agua consumible). El objetivo del trabajo consiste en documentar los recursos que utilizan las personas del común en las veredas para poder abastecerse de agua, mostrar la degradación de los recursos hídricos naturales y, finalmente, mostrar la solución que ha planteado el gobierno para la comunidad.

Doña Cielo y Don José, son habitantes de las veredas, trabajadores independientes que permitieron fotografiar las formas en que buscan abastecerse de agua potable (o no) en sus hogares. Desde recolección de agua lluvia hasta el procedimiento de hervir el agua para poder consumirla.  La problemática se ha visto desarrollada puesto que, ahora en el municipio las fuentes hídricas anteriormente utilizadas por los habitantes, se están destruyendo. El pasado 04 de septiembre, en la Vereda Fagua del municipio de Chía, se inició la construcción de 120 torres de 12 pisos que implicó la remoción, canalización y taponamiento de la Chucua de Fagua, cuerpo de agua inventariado en estudios y supuestamente protegido por el municipio de Chía en su PBOT. La Chucua de Fagua recolecta el agua lluvia de los cerros occidentales y desemboca en el Rio Frio. El cuerpo hídrico es fundamental para las comunidades cercanas, satisface las necesidades de los pobladores y representa un ecosistema que les permitía tener especies endémicas y centros de reunión cultural y tradicional. Por lo tanto, los habitantes demandan su respeto y junto al movimiento, Colectivo Alianza por el Agua, buscan restaurar la Chucua que ya ha sido damnificada. La construcción redujo los 10 metros de ancho y 4 metros de profundidad que tenía la Chucua en agua, a un canal de 1 metro con 20 centímetros.

Y aunque no se resuelve el problema con las fuentes hídricas naturales, en la actualidad el gobierno después de más de siete años en el olvido de la administración de Chía, propuso un proyecto que abastecerá de agua potable a las comunidades que hacen parte de las veredas en la montaña. El pasado cinco de octubre del año 2017 se realizó la última prueba hidrostática, que consistió básicamente en llenar el tanque de agua y ponerle presión para verificar su hermeticidad. Ubicado en la Vereda Fonquetá, por la subida a la iglesia de La Valvanera, el tanque de agua tiene un diámetro de 38 metros, una altura de 9 metros y una construcción de 5.600 metros cuadrados de terreno, con la capacidad de almacenar hasta 8 mil metros cúbicos de agua que podrían abastecer hasta un día entero al Municipio completo.

Sin embargo, el problema de presión y abastecimiento a las comunidades de la Vereda aún no se resuelve. La mayoría de los habitantes de las veredas obtuvieron sus territorios por invasión de terrenos y, debido a los puntos altos de la montaña en donde habitan las comunidades, aún falta mucho para que haya desarrollo en las vías y en las tuberías, por lo que a pesar de abastecerse de agua potable, aun no existen medios para que los habitantes lleguen a ella. No obstante, la Administración Municipal es consciente de este problema y, una vez finalizada la obra del tanque, se espera iniciar la construcción de un anillo perimetral que tendrá como fin aumentar el diámetro de las tuberías para garantizar la presión y mayor alcance del agua. Por otro lado, esto no resuelve la problemática con la destrucción de fuentes hídricas como lo es la Chucua de Fagua y se espera que las autoridades no utilicen estos nuevos proyectos para hacer caso omiso al abuso por parte de las constructoras, en los recursos naturales de la comunidad. Por consiguiente, esta noticia es relevante, interesante e importante para los habitantes de Chía y de comunidades próximas, ya que facilita el desarrollo de la vida diaria de los habitantes que viven por las veredas, implica una posibilidad de mejora en el sistema de tuberías e incentiva a la inversión de futuros proyectos en la zona.