Martin McDonagh: rebeldía, tragedia, y comedia 

Alejandro Berdugo Albis, Comunicación Audiovisual y Multimedios

La filmografía de Martin McDonagh es una fuerte disertación sobre la absurdidad de la vida, vista a través del humor. Sus películas nos presentan con los aspectos más violentos e incómodos de nuestro mundo.

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A pesar de su corta estancia en el mundo cinematográfico, teniendo solo tres largometrajes bajo su dirección, McDonagh ha logrado generar un fuerte hito cultural. Iniciando su carrera como dramaturgo, McDonagh fue reconocido como un rebelde bastante alejado de la industria en la que trabajaba, posición que él mismo reconoce tal y como admitió a Robert Chalmers en una entrevista: “Supongo que siempre he estado en guerra con el teatro y con las personas que son nuestros dueños”. Esta rebeldía se ve expresada en sus filmes, no tanto como un desdén al mundo, pero como una aceptación disgustosa de lo bueno y malo que conlleva la existencia. La mezcla de aquello que no se ‘supone’ que debe estar junto despierta un sentimiento único en la audiencia, y es un sentimiento que McDonagh ha convertido en su insignia cinematográfica.  

 

Pero, ¿cómo logra un dramaturgo crear ese extraño sentimiento en una audiencia, fallando a que los personajes mismos lo digan, a través del medio audiovisual? 

 

Maestro del montaje 

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Three Billboards Outside Ebbing Missouri (McDonagh, 2017) 

Un elemento recurrente en la filmografía de McDonagh es su excepcional uso del montaje de maneras casi invisibles para manipular las emociones de la audiencia. Algo importante que recordar sobre el trabajo de McDonagh es que existe en este extraño campo del humor negro; donde normalmente esperamos a que nos hagan reír de aquello denominado ‘malo o terrible’ debido a la “síntesis de emociones opuestas resultado de la yuxtaposición del fuera de contexto y comportamiento opuesto” (Conrad, 2005). McDonagh, sin embargo, trata su humor como si fuera tensión y no la ruptura de este, buscando replicar la realidad de nuestros encuentros con el humor negro en la vida cotidiana. En vez de dejar a la audiencia jaranear en la catarsis de la risa durante un momento trágico o incómodo, McDonagh obliga a sentir violentamente las emociones negativas del momento y abandona a la audiencia en ello por un buen rato; no es hasta el momento donde la audiencia ha tenido suficiente tiempo para procesar esas emociones que McDonagh permite que el humor aparezca. En sus montajes, McDonagh se encarga de crear momentos llenos de violencia o incomodidad, momentos que la audiencia considera ‘apropiados’ para un corte o comentario gracioso que alivie la tensión y los mantiene ahí por cuanto tiempo él desee. El resultado es un humor negro increíblemente realista, donde las risas existen, no como un reemplazo de la realidad, sino como un intento de aceptación y alejamiento; Peter Bradshaw explica: “La comedia, el dolor y la mordacidad están acompañadas de impactantes espasmos de violencia y furia, que tienen un efecto distanciante, aunque no irónico”. En ‘Three Billboards Outside Ebbing Missouri’ se nos presenta la escena de un suicidio de manera cruda y realista, con una brutalidad emocional sin tapujos. En vez de cortar o ver el resultado del acto en otra escena, McDonagh nos deja en ese instante por 2 minutos y 30 segundos; más que eso, nos muestra el dolor de la familia, quietud del cuerpo muerto, la sangre y deformación de su cara. No es hasta mucho después que la comedia vuelve a entrar al marco, volviéndola mucho más preciada a los ojos de la audiencia. 

 

Caracterización Conflictiva 

Además de obligar a la audiencia a experimentar emociones disgustantes sin clara salida, McDonagh les otorga personajes defectos por los que identificarse. La decadencia del ser humano frente a un mundo sin piedad es un tema recurrente de su trabajo, por lo cual no es sorprendente encontrar que todos sus protagonistas hasta ahora han sido todo menos el estereotipado ‘buen samaritano’. Interesantemente, a pesar de sus fallas como individuos, los personajes de McDonagh representan ideas que son indudablemente buenas y correctas bajo el estándar de la audiencia, pero no son presentados de tal manera. El mejor ejemplo de esto lo encontramos en los dos asesinos protagonistas del primer largometraje de McDonagh: “In Bruges”. Algo que es dejado inmediatamente claro de los tres personajes es el hecho de que no son buenas personas, después de todo son asesinos. Sin embargo, nos encontramos compadecidos de ellos; la razón de esto surge de un fuerte trabajo de humanización que McDonagh integra a su presentación. En vez de mostrar que Ray, el asesino novato, es un asesino tal y como esperamos del cine, McDonagh nos presenta a un hombre deprimido en busca de redención. De la misma forma, Ken, el mentor de Ray, es mostrado como un hombre de valores y cultura, alejado de la violencia esperada del negocio de asesinos.

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In Bruges (McDonagh, 2008) 

El hecho de presentar a seres violentos en contextos inusuales es lo que permite a la audiencia aferrarse a ellos, bajo sus ojos ya no son su aspecto negativo pero personajes rebeldes ante lo que esperaban de ellos y, por ende, dignos de ser celebrados como héroes de la audiencia. Este simple truco es lo que ha permitido a McDonagh presentar a psicópatas, incendiarios, racistas, borrachos, y asesinos como individuos de valor, así dando paso a la comedia sobre temas de peso igualitario; después de todo, si la audiencia está dispuesta a aceptar a un ser así como su protagonista, ¿por qué no se reirán de su intento de suicidio? 

 

Pero, ¿qué es absurdo? 

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Acompañante de todo el trabajo de McDonagh, incluyendo lo antes mencionado, es la recurrencia del contraste. Un contraste central a su trabajo es el de lo absurdo y la seriedad, un pilar central a una gran parte del espectro humorístico pero crítico para entender la filmografía de McDonagh. En el mundo de McDonagh, aquello que consideramos serio se puede desenvolver en una cabalgada de idioteces mientras que un acto idílicamente ridículo puede ser la base de actos horripilantes. Este contraste es constante, saltando de una posición a la otra, hasta el punto que le es difícil a la audiencia definir con exactitud que es absurdo y que no es. Este ejercicio es perfeccionado en el segundo largometraje de McDonagh: “Seven Psychopaths”. El final de la película se concentra en la relación entre Billy, un psicópata asesino conocido como el ‘jota de diamantes’, y su mejor amigo, un escritor, Marty, mientras intentan apaciguar una confrontación con mafiosos armados en la mitad del desierto. En este momento McDonagh tiene a la audiencia indiscutiblemente enganchada, disparos inyectan adrenalina a la escena, coches se estrellan, y un tono decididamente ‘western’ se apropia de la película. En lo que progresa la escena, con toda la tensión creada deliberadamente, McDonagh nos presenta con la imagen de Billy sosteniendo a una pistola de bengalas a la cabeza de su rehén: un Shih Tzu llamado Bonny. Más que eso, vemos a un mafioso rudo y armado a punto de llorar y finalmente a Bonny dar la mano a Billy mientras muere. Es en este momento que la audiencia es recordada sobre cómo han llegado a este instante: Billy es un ladrón de perros y Marty tenía bloqueo de escritor. McDonagh demuestra que la ridiculez y la seriedad van más de mano y mano de lo que creemos. A este punto McDonagh ha jugueteado tanto con conceptos serios y absurdos que la audiencia no sabe que es en verdad cual; a lo cual McDonagh nos dice que la respuesta es sí a todo. Dentro de lo ridículo pueden existir desesperación y un centro emocional, como es visto en “Seven Psychopaths”, y en los serio podemos encontrar una absurdidad inmedible, como lo reflejan los asesinos en “In Bruges”. 

 

La ultraviolencia 

McDonagh es uno de los pocos directores que ha utilizado dos comprensiones opuestas de la violencia en su filmografía. Usualmente comprendemos una mirada realista y cruda de la violencia, es un mal inescapable de nuestro mundo y debe ser tratado con un respeto apropiado a las víctimas de esta; ciertos otros directores lo utilizan una versión estilizada y glorificada, donde la violencia es algo celebrado, llegando a ser una clase de escape. Jeva Lange defiende la última, explicando: “...es otra herramienta para enfatizar el artificio - y, contenido dentro de eso, la ‘posibilidad’ - del filme como medio”. La violencia en el cine de McDonagh definitivamente se encuentra en aquel campo, más ampliamente vista en “Seven Psychopaths” donde la violencia es el principal atractivo a la psicopatía que tienen los personajes principales.  A pesar de esto, McDonagh comprende que la violencia también comprende un acto bello cuando es puesto en contexto. Volviendo a “Seven Psychopaths”, la historia que Billy relata en la hoguera es la clásica distorsión de la violencia que imaginamos a Hollywood crear; sangre, disparos, y disparates. Sin embargo, en la misma conclusión del film, el personaje Cristopher Walken relata una bella historia de paz bañada en violencia, la historia de un monje budista que se inmoló para protestar la ocupación china en Tibet. Ambas historias conviven en el mismo film. Sin embargo, ninguna de las dos es considerada incorrecta o menor a la otra, las dos son reflejos de personajes con visiones completamente diferentes del mundo en el que viven, a pesar de que ambos son considerados como ‘psicópatas’. Una vez más McDonagh comprueba que las contradicciones coexisten constantemente, contradicciones absolutamente graciosas y bellas.

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“Seven Psychopaths” (McDonagh, 2012) 

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“Seven Psychopaths” (McDonagh, 2012) 

Conclusión 

La filmografía de McDonagh es un testamento a la rareza de nuestro mundo. La seriedad y absurdo ya no son opuestas y los seres más repugnantes del mundo pueden ser los héroes más inesperados. McDonagh nos presenta una realidad sin filtros, recordándonos que aquello de lo cual nos reímos es nuestra dolorosa realidad, pero igual la apreciamos por lo que es. 

Referencias: 

  • McDonagh, M (2012). Seven Psychopaths [Película]. Estados Unidos, Blueprint Pictures, Film4, BFI, Annapurna Pictures, HanWay Films 

  • McDonagh, M (2017). Three Billboards Outside Ebbing Missouri [Película]. Estados Unidos, Fox Searchlight Pictures, Film4 Productions, Blueprint Pictures, Cutting Edge Group