“El perdón es el mejor camino que uno puede tomar”: María Carolina Hoyos Turbay  

Andrés Eduardo Espinel García, Comunicación Social y Periodismo

La Directora de la Fundación Solidaridad por Colombia difunde este mensaje, tras haber perdido a su madre, Diana Turbay, en manos de alias Popeye, uno de los sicarios de Pablo Escobar. 

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​Foto: Andrés Espinel

La solidaridad, uno de los valores que más identifican a los colombianos, se convirtió en la razón de vida de la recordada Nidia Quintero, Doña Nidia, creadora de la caminata de la solidaridad por Colombia, en 1978. Durante más de siete lustros, ella trabajó sin descanso por la Fundación Solidaridad por Colombia y los miles de hogares que se beneficiaron del buen corazón de los colombianos.

 

Hace dos años, una nueva generación asumió la responsabilidad de continuar el legado que con tanta dedicación hizo florecer doña Nidia, para afrontar los retos de los nuevos tiempos y las mismas necesidades de incontables familias que requieren de una mano amiga que les ayude a encontrar un rumbo a sus vidas.

 

La posta la recibió en 2016 María Carolina Hoyos, nieta de doña Nidia, quien preside la Fundación desde entonces. Hoyos Turbay es Comunicadora Social de la Pontificia Universidad Javeriana, con especialización en administración y mercadeo en la universidad de San Francisco, en Estados Unidos, cuenta con una maestría en Dirección de empresas y Marketing, de la Universidad Francisco en Vitoria, de España.

 

Anteriormente dirigió la Corporación Gustavo Matamoros, fue integrante y presidió la Comisión Nacional de Televisión y fue viceministra de Tecnologías de la información y de las Comunicaciones.

 

Sin embargo, para ella, el cargo más demandante y el que más marcó su vida profesional, fue “sin lugar a dudas”, la dirección del Noticiero Nacional.

 

“Era muy joven, tenía que enfrentarme a directores y noticieros con mucha experiencia y para mí fue todo un desafío el noticiero. Miro para atrás y me doy cuenta, realmente, que valoro el esfuerzo, cómo me fue. Era muy muy joven y tuve la posibilidad de salir muy bien. Ahí aprendí muchas cosas que hoy en día pongo en práctica”, recuerda.

 

Llegar a presidir la Fundación Solidaridad por Colombia, contrario a lo que se podría pensar, dada el vínculo familiar y afectivo con la entidad, tampoco fue fácil.

 

La primera propuesta se la hicieron en 2013, pero la tuvo que rechazar por los deberes y planes que tenía con el MINTIC.

 

¿Qué pasó entonces en el 2016 para que finalmente aceptara dirigir la Fundación?

 

Es cierto. La verdad es que mi abuela me ofreció varias veces la presidencia de la Fundación Solidaridad por Colombia. A mí me costaba mucho trabajo pensar que mi abuela necesitara remplazo y que yo iba a ser su remplazo. También yo estaba con el tema de la tecnología, tenía muchas expectativas y quería seguir trabajando en esa área, pero tomé la decisión viendo que cada vez ella tenía más achaques de salud, producto de los años. Mi abuela ha estado toda su vida para mí y yo tenía que estar para ella en el momento en el que lo necesitaba.

 

Respecto de la tecnología y su nuevo cargo en la presidencia de la Fundación Solidaridad por Colombia, el pasado 23 de octubre Claro por Colombia donó implementos tecnológicos para seguir cumpliendo los programas que tiene la Fundación. ¿Piensa que la tecnología es una herramienta clave para garantizar a los niños, jóvenes y personas de escasos recursos que tengan mejores oportunidades de vida gracias a nosotros y al alma noble de los colombianos?

 

La tecnología no es una moda, llegó para quedarse y sin lugar a dudas para los beneficiarios de la Fundación Solidaridad por Colombia, que son personas de escasos recursos, es muy importante la contribución que podamos hacer en la inserción de nuestros beneficiaros en el mundo digital. La tecnología tiene cosas absolutamente maravillosas y otros riesgos, pero si logramos que nuestros beneficiarios tengan acceso a la tecnología para promover el desarrollo de los usos maravillosos de la tecnología, ahí estaremos cerrando la brecha digital.

 

En una entrevista, doña Nydia Quintero contó que el 30 de agosto de 1978 hizo la primera reunión oficial de la Fundación Solidaridad por Colombia en un salón protocolario del palacio presidencial y que en esos mismos días usted se mudó a esa residencia, donde la relación con su abuela se empezó a fortalecer a un punto que desde los 6 o 7 años usted ya estaba en reuniones directivas junto con ella. Desde ese entonces, usted lograba ver lo que llegó a ser la fundación hoy en día.  

 

A mí la solidaridad me la dieron en el tetero. Yo siempre estuve muy cerca de mi abuela, desde su creación de la Fundación y realmente nunca dimensioné a dónde iba a llegar la Fundación Solidaridad por Colombia, todo el bien que iba a hacer, 803 mil colombianos ayudados y atendidos por la organización. Realmente ha sido un trabajo sobre el que los aplausos se los tiene que llevar doña Nydia que ha sido la que ha creado y ha impulsado esta organización. 

 

Hoyos asume la dirección de la Fundación en momentos en los que Colombia atraviesa las dificultades de un posconflicto y luego del impactante encuentro que tuvo con John Jairo Velásquez, alias “Popeye”, uno de los sicarios de Pablo Escobar, responsable del asesinato de su madre, Diana Turbay.

 

¿Qué le dejó esa experiencia, admirable por el valor que representa sentarse con un personaje que le causó tanto dolor personalmente y a su familia? ¿Qué significa para usted el perdón en la vida?

 

Definitivamente el perdón es el mejor camino que uno puede tomar en la vida. No es fácil perdonar, pero hay que perdonar lo imperdonable, hay que lograr sanar las heridas. Para mí, la ausencia de mi madre ha impactado mi vida de todas las maneras, pero sé que a través del perdón he podido vivir mejor, he podido estar más libre de equipaje, he podido entender que la vida me ha dado otras oportunidades y me debo concentrar en la felicidad y no en el dolor que me produce la ausencia de mi madre.

 

Aparte de las conferencias que dicta para que las personas sepan perdonar, aparte de dar su increíble testimonio de superación y de la mujer guerrera y trabajadora por una mejor sociedad, ¿cuál es el aporte de la Fundación para que los jóvenes de Colombia se alejen del mal camino?

 

Pues la promoción de valores es lo que hace que los jóvenes no tomen malas opciones en la vida, por eso desde la Fundación Solidaridad por Colombia promovemos los valores. Cuando un joven entiende el respeto, la verdad, el amor y la honestidad, esta sociedad hace que sea mejor. ¿Por qué? Porque los jóvenes que tienen la caja llena de herramientas de valores van a usarlas para tomar sus decisiones de la mejor manera.

 

María Carolina, desde su experiencia ¿qué consejos les daría a las nuevas generaciones de periodistas y comunicadores sociales?

 

Como periodista, diría que el mejor consejo es entender el valor de la verdad. La verdad para los periodistas tiene un sentido enorme, nosotros somos notarios del acontecer nacional, nosotros narramos, difundimos, contamos lo que sucede. Nosotros con un plumazo podemos cambiar la historia contando mentiras, por eso es tan importante siempre decir la verdad, la verdad cuesta, a veces duele, a veces nos pone en riesgo, pero la verdad es lo que como periodistas debemos buscar y proteger siempre.

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