Wes Anderson: el colorido arte del storytelling

María Sofía Zarur Vivero, Comunicación Audiovisual y Multimedios

La filmografía de Wes Anderson es mundialmente reconocida por su decoración meticulosa, diálogos cómicos, tomas perfectamente simétricas, y sobre todo, el uso de colores que sobresalen de lo normal.

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Encerrar el estilo de Anderson bajo una sola definición es casi imposible, pues es un irrefutable ejemplo de cine de autor al proyectar su personalidad en la manera en que narra la historia.

Anderson utiliza el color, relacionado a conceptos específicos, para reflejar las experiencias vividas en su infancia. Nacido en Houston, Texas, en 1969, el americano se convierte en hijo de padres divorciados a sus ocho años. Como respuesta recurrió a la creatividad, escribiendo pequeñas obras de teatro y haciendo películas en Super 8mm. Eventualmente, realizó el cortometraje “Bottle Rocket” (1994), que fue recibido con éxito en el Festival de Cine de Sundance e impulsó su carrera como cineasta.

Sus películas parecen mostrarse desde la perspectiva de un niño, debido a su colorido optimismo frente a la muerte y los problemas amorosos y familiares, entre otros. Por ello, a simple vista los colores utilizados otorgan un tono infantil, pero bajo la superficie se esconden temáticas verdaderamente serias. Anderson usa el color para crear mundos que combinan la maravilla infantil con la realidad adulta (Schmidt-Rees, 2019). La combinación entre personajes únicos, mundos ligeramente distintos al nuestro e historias maravillosas, son impulsadas por el uso del color, logrando a su vez desafiar la tendencia naturalista.

 

1. Rompiendo el naturalismo

 

Con la tendencia naturalista, la audiencia se ha conformado con ver películas que se asemejan a la vida real, ya sea con escenografías intencionalmente desordenadas, puntos de vista, snorricams o colores desaturados. Sin embargo, Anderson presenta películas similares a una obra de teatro, sin intención alguna de simular la vida real. Así, la audiencia es consciente de que está observando una narración ficticia, pero se mantiene inmersa en la historia. Para lograrlo, el director crea realidades alternas sin saltar completamente hacia la ciencia ficción. En cambio, hace pequeñas alteraciones en el orden de lo normal, y mantiene las historias realistas y posibles. No retrata los viajes en el tiempo o volar como algo normal, pero sí que un personaje se vista de rojo todos los días. Esta ligera exageración es lo que nos seduce del estilo de Anderson, su fidelidad hacia lo real y su tendencia hacia lo estéticamente fantástico, en oposición al naturalismo.

Al ver una película de Anderson, la audiencia no puede evitar sumergirse en un mundo estéticamente bello, artificial y distante, como un sistema cerrado. Anderson reconoce la artificialidad del cine, y aprovecha el sinfín de posibilidades para dar rienda suelta a su creatividad. Al resaltar sus colores hace que cada cuadro parezca sacado de un libro de cuentos infantiles. Los matices vivos y la saturación nos recuerdan constantemente que estamos viendo una película, una producción, generando meta-consciencia narrativa y rompiendo el designio del naturalismo cinematográfico.

Consecuentemente, el estilo de Anderson le permite jugar con elementos creativos para aportar, sin problema, a la fantasía de sus tramas. A lo largo de sus películas, la paleta de colores suele exagerarse, permitiéndole intensificar otros aspectos fantásticos de la película (Bedard, 2020). Esto es evidente en Moonrise Kingdom (2012), cuando vemos a Sam, un niño común y corriente, ser golpeado por un rayo y salir ileso. Al sentir que todo está un poco fuera de lugar por la intensificación de los colores, tampoco cuestionamos los eventos sin sentido, sino que los aceptamos con mayor facilidad.

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Moonrise Kingdom (Anderson, 2012) 

2. Paletas Armónicas 

Anderson utiliza el color como lenguaje visual, pues concentra toda su atención y detalle en el uso de colores específicos. Usando paletas de colores llamativos y armoniosos, el director logra crear mundos levemente ficticios. No hay necesidad de utilizar colores explosivos ni extremadamente saturados para cautivar la atención de la audiencia, como lo evidencian los tonos pasteles de “El Gran Hotel Budapest” (2014). Su vibrante púrpura, rojo y rosa apagado hacen que el hotel se vuelva tan fundamental para la trama como un personaje principal. 

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El Gran Hotel Budapest (Anderson, 2014) 

Las paletas de color de Anderson son parte integral de su 'construcción de mundos' cinematográfica. Su ojo para la dirección de arte y su fantástica atención a los detalles crean el espacio y el tono apropiados para que sus personajes existan y para que el espectador se pierda. (Robinson citado por Schmidt-Rees, 2019). 

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Fantastic Mr. Fox (Anderson, 2009) 

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Moonrise Kingdom (Anderson, 2012) 

Anderson se conoce por usar colores que mantienen una calidez pálida y agradable de inicio a fin, como el rojo, naranja, beige y amarillo. Los únicos momentos en los que se rompe la paleta de color es en aquellos donde se abordan los problemas más serios, cuando Anderson busca reflexionar sobre un tema de importancia. Esto es evidente en “The Royal Tenenbaums” (2001), con el intento de suicidio de Richie. Aquí, los tonos cálidos desaparecen y abren paso a la frialdad azul de la depresión, permitiéndole a Anderson balancear el tono de la trama con las contrastantes paletas de color. 

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The Royal Tenenbaums (Anderson, 2001) 

3. Evolución de personajes
 

Como se ha mencionado anteriormente, el trabajo de Anderson es singular por su coloración, pero no solo para crear cohesión visual y aportar a la estética perfeccionista. Además, le permite comunicar conceptos profundos, mostrar el desarrollo de los personajes y el cambio en las estructuras sociales. 

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The Royal Tenenbaums (Anderson, 2001) 

Es cierto que en “The Royal Tenenbaums” (2001) se mantiene una paleta de colores cálidos y vivos, lo cual se evidencia también en el mono rojo que Chas y sus hijos utilizan en todo momento. Sin embargo, la paleta de colores puede variar, y este cambio es especialmente 

drástico cuando se presenta un suceso de profunda gravedad, alterando los personajes o sus relaciones. Tras la muerte de su padre, se presenta un cambio interior en Chas que se refleja mediante el reemplazo del mono rojo por uno negro, en señal de luto. Asimismo, su manera de ver el mundo cambia, evidenciándose cuando los colores se vuelven tenues y desaturados. 

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El Gran Hotel Budapest (Anderson, 2014) 

En “El Gran Hotel Budapest” (2014), los colores vivos como el rosa y el morado reflejan un aire de frivolidad y ostentación, por lo que su desaparición es necesaria en un momento de transformación en la relación de los personajes. Por ejemplo, cuando Zero rescata a Monsieur Gustave de la prisión y le confiesa que es un refugiado de guerra. Allí, ambos se despojan de la vanidad del morado, y se muestran tonos grises y marrones en representación de la humildad honesta y la gratitud de ambas partes. 

4. Paradoja del color 

 

El color suele ser una herramienta creativa utilizada para representar situaciones y provocando respuestas psicológicas específicas en la audiencia, pues se asocian a estados de ánimos y conceptos. Según Delgado (2020), los “colores y sentimientos no se combinan de manera 

accidental, sus asociaciones no son cuestiones de gusto, sino experiencias universales”. Por ejemplo, el azul se asocia al descanso, la tranquilidad y la devoción. 

Sin embargo, Anderson no ha ganado su reputación por apegarse a lo acostumbrado. Esto se da especialmente cuando hablamos de su paradójico uso de colores. En pocas palabras: colores alegres con caras tristes, o viceversa. En múltiples ocasiones, Anderson presenta una paleta de colores que se considerarían vivos, llamativos, y agradables a la vista. Sin embargo, al mismo tiempo se desenvuelve un momento negativo en la historia. Anderson rompe con la psicología del color, creando así una paradoja entre colores brillantes y momentos oscuros. 

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The Life Aquatic with Steve Zissou (Anderson, 2004) 

Así ocurre en “The Life Aquatic with Steve Zissou” (2004), donde se yuxtaponen los momentos sombríos con la viveza del color azul. Evidentemente, el color azul no representa tranquilidad en estas escenas, sino muerte y peligro. Esto trae a colación cierta ironía por parte de Anderson, pues ignora lo que ha de esperarse de la colorización en momentos problemáticos. 

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Moonrise Kingdom (Anderson, 2012) 

En el caso de “Moonrise Kingdom” (2012) ocurre lo contrario. Según Lamata (2012), “Lo que caracteriza a las películas de autor es la búsqueda de verosimilitud. Lo que buscan los autores es plasmar la vida tal y como es, o al menos tal y como ellos entienden que es”. Se presenta un contraste entre el uso de colores fríos y oscuros, y un momento alegre, cuando Sam recibe la buena noticia de que será adoptado y decide no saltar del techo. Entonces, el supuesto anti-naturalismo de Anderson, no es del todo antinatural. Su uso de color nos recuerda que en nuestro mundo incluso en los días soleados ocurren cosas malas, y que en los días oscuros también hay felicidad. Se podría decir que Anderson se acerca más a la verosimilitud de la realidad, pues los altibajos de la vida no dependen del clima ni de las paletas de color presentes, como lo aparenta el naturalismo. 

En conclusión, el elemento principal de la filmografía de Anderson es su juego con los colores, su creación de mundos de ensueño que se oponen al naturalismo. En muchas ocasiones, Anderson usa el color para explorar conceptos adultos de una manera infantil y fantástica, resaltando momentos relevantes para la trama, presentando situaciones problemáticas y la evolución de sus personajes. Por esto, las películas se asemejan a un cuento para niños, pues se presentan bajo la influencia de su perspectiva infantil, la de un niño de 8 años con padres divorciados que mantiene una visión optimista de la vida. Mediante las armónicas paletas de color y la paradoja entre colores y momentos, Anderson nos recuerda que el tono de la historia no siempre define su desenlace. 

Referencias: 

Anderson, W. (Director). (2001). The Royal Tenenbaums [Película]. EE.UU.: American Empirical Pictures. 

Anderson, W. (Director). (2004). The Life Aquatic with Steve Zissou [Película]. EE.UU.: Touchstone Pictures. 

Anderson, W. (Director). (2009). Fantastic Mr. Fox [Película]. EE.UU.: Twentieth Century Fox. 

Anderson, W. (Director). (2012). Moonrise Kingdom [Película]. EE.UU.: Focus Features. 

Anderson, W. (Director). (2014). The Grand Budapest Hotel [Película]. EE.UU.: Fox Searchlight Pictures. 

Bedard, M. (2020, Septiembre 6). The Wes Anderson Color Palette: Bright Colors Meet Dark Subjects. Recuperado Febrero 22, 2021, de https://www.studiobinder.com/blog/wes-anderson-color-palette/?utm_source=youtube&utm_medium=post&utm_campaign=content-marketing-promotion&utm_term=anderson-color&utm_content=[directing-style]%20-%20[anderson-color] 

Delgado, H. (2020, Abril 30). Psicología Y Teoría del color - Qué Efectos producen. Retrieved Recuperado Febrero 22, 2021, de https://disenowebakus.net/psicologia-y-teoria-del-color.php 

Lamata, M. (2012, Mayo 11). ¿Qué es realmente el cine de autor? Recuperado Febrero 22, 2021, de https://www.ritmos21.com/6869/que-es-realmente-el-cine-de-autor.html 

Schmidt-Rees, H. (2019, Mayo 28). Colour in film - the work of Wes Anderson. Recuperado Febrero 22, 2021, de https://www.per-spex.com/articles/2019/5/28/colour-in-film-the-work-

of-wes-anderson#:~:text=Anderson%20uses%20colour%20as%20way,signature%20aspect%20to%20Anderson%27s%20work