¿Para qué aprender una tercera lengua?

Camila Marulanda, estudiante de Comunicación Social y Periodismo

Hablar tres o más idiomas brinda beneficios en el ámbito económico y personal.

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¿Para qué aprender una tercera lengua?
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Artem Beliaikin | Unsplash

Aprender una tercera lengua es una práctica en auge en Colombia, ya que al momento de conseguir empleo genera un sinfín de oportunidades en diferentes industrias. Además, ayuda a conocer el mundo desde otras perspectivas, a ampliar las oportunidades de disfrute de oferta de productos y servicios culturales y de entretenimiento y, por último, resulta en una mejor remuneración económica, sobre todo cuando se trata de empresas son multinacionales o con enfoques internacionales.


Un tercer idioma puede representar la posibilidad de acceder a distintas oportunidades laborales, enfatizando en carreras relacionadas con lo económico, el marketing y los negocios. Además, al conocer un idioma, su estructura, palabras y significados, distintos a los de la lengua materna, las personas pueden cambiar su estructura mental y ampliar sus perspectivas para conocer el mundo y sus diferentes culturas.


Así lo afirma Juliana Llanes, coordinadora de terceras lenguas en el Centro Internacional de Lenguas y Culturas Extranjeras de la Universidad de La Sabana, quien dice que “la variedad y cantidad de alianzas que puede propiciar un profesional que hable una tercera lengua son bastantes, ya que se superan las fronteras del mundo angloparlante y se abren los horizontes de otras naciones, culturas y oportunidades de negocio”.


Las personas que dominan diferentes idiomas obtienen diversos beneficios como poder participar en intercambios en el extranjero, optar por becas para educación en otros países y desenvolverse en diversas situaciones en otras partes del mundo. Todo ello resulta en una mayor capacidad de adaptación. En ese sentido, “ser bilingüe o multilingüe es cada vez más necesario para el estudio, el trabajo y la convivencia”, explica Anne-Marie Truscott de Mejía, del Centro de Investigación y Formación en Educación, de la Universidad De Los Andes.


En ello coincide David Ardila, estudiante de Negocios Internacionales, quien habla español, inglés y alemán y quien señala que “no solo se trata de un ámbito competitivo y de estar más preparado, esto también puede representar la apertura de la mente”. Al respecto, Olga Parra Benavides, del Goethe Institut Kolumbien, explica que, como resultado del dominio de varios idiomas, “se generan diversas habilidades adicionales a nivel neurológico. (…) Ayuda a tener más atención, más memoria, retiene mejor la información, se vuelve la persona más adaptable, más tolerante. También ayuda a comprender el mundo desde diferentes perspectivas”.


Aquellos beneficios se convierten en un atractivo para las empresas, cuando buscan nuevos talentos. Según Ingrid Rosenberg, socia directora de la agencia de empleos Talent Advisors, “las posiciones bilingües o con tercer idioma pagan más, en algunos casos hasta un 50% más”. Esto se presenta, particularmente, en profesionales de áreas como ciencias de la información, ingenierías, marketing, economía, mercadeo y negocios internacionales, en las que se vuelve fundamental la comunicación efectiva para concretar buenos negocios o proyectos.

También las lenguas extranjeras son indispensables para la investigación, puesto que muchos de los artículos publicados están en otros idiomas. Es por esto que, “Colombia ha tenido una larga tradición de incluir lenguas extranjeras, como el inglés, el francés, el alemán, el italiano en el currículo escolar, para que los bachilleres tengan una visión pluralista del mundo y entren en contacto con otras maneras de pensar y de expresarse, a fin de que este reconocimiento de la diversidad lleve a un reconocimiento de la tolerancia y del respeto del otro/otra”, afirma Anne-Marie Truscott de Mejía, de la Universidad de Los Andes.

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