Bambi Bucket: Sobre las llamas

Mariana Galán Cepeda, Comunicación Social y Periodismo

Según la Unidad para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en el año 2019 en Colombia se presentaron más de 2.217 incendios forestales que con ayuda de una técnica implementada por la Fuerza Aérea Colombiana se lograron apaciguar.

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Foto:
El helicóptero Huey II de la Fuerza Aerea Colombiana recargando el Bambi Bucket en una fuente hídrica a 5 millas de la zona afectada.
Foto: Mariana Galán

Las llamas devoraban todo a su paso. Más de 1500 hectáreas de bosque habían sido destruidas. ¿La causa? Desconocida. Los bomberos no podían solucionar todo solos: la magnitud de las llamas era incontrolable. Se necesitaba ayuda aérea, pues el bosque del Carmen de Apicalá, en el departamento del Tolima, se estaba consumiendo a pedazos.


27 de agosto del 2019/ 11:00 am/ Base militar CACOM4 - Melgar, Tolima


Se recibió la solicitud por parte de los bomberos del Carmen de Apicalá y la Unidad para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para iniciar con una misión de extinción de incendios. El requerimiento se hizo a través del centro de comando y control de CACOM4 y se ordenó a través del Centro Nacional para la Recuperación de Personal (CNRP), quien indicó la tripulación disponible y las horas de vuelo que se debían ejercer, así como iniciar con el procedimiento de alistamiento de tripulaciones y máquinas mientras autorizaba, el comandante de la fuerza aérea, empezar el procedimiento.


Capitán Grijalva: Nos alertaron a las tripulaciones disponibles después de la autorización por parte del comando de la fuerza. El comandante del grupo de combate me puso al mando del escuadrón que saldría esa mañana y procedí a realizar el alistamiento con un reconocimiento visual, inicialmente, del sector del incendio en donde se encontraba afectada gran parte del aérea forestal, que estaba recargada en la parte sur de la población del Carmen de Apicalá.


Teniente Montenegro: Antes de iniciar el viaje, realicé un pequeño breafing o reunión con el personal de bomberos y con la tripulación a bordo de la aeronave encargada de la misión, Huey II, de la cual me correspondió ser el piloto al mando. Debíamos verificar que todo estuviera en óptimas condiciones y conocer cuál era la situación a la que nos íbamos a exponer. Iniciamos con la preparación de toma de agua: partimos hacia el incendio.


27 de agosto del 2019/ 11:30 am/ Helicóptero Huey II – volando hacia el Carmen de Apicalá


La preparación de toma de agua consistió en verificar cerca del lugar del incendio una fuente de agua natural y un espacio, que no debía exceder las 5 millas náuticas del área, en la cual se pudiera instalar una piscina con capacidad de 6mil galones para poder recargar el Bambi Bucket. El Huey II utilizó el Bambi Bucket Max BBX3542, con 320 galones de capacidad, que iba suspendido por un gancho desde la aeronave. Este dispositivo, que llegó a Colombia y a la FAC en 1993, fue el encargado de transportar el agua mezclada con un agente líquido retardante que se vertió en el momento de estar sobre el lugar de los hechos.


Técnico Subjefe Gélvis: Cuando fui alertado de ayudar en la misión, procedí a verificar los equipos: realicé una revisión física; y en la aeronave, una técnica. Tuve que hacer primero un pre-vuelo: viajé al Carmen a la zona donde se iba a instalar la piscina y revisé que el piso estuviera en óptimas condiciones para que esta no sufriera ninguna perforación. Paralelamente tuve que analizar cuáles eran los puntos de entrada, cuál era el área para realizar la descarga y cuáles eran los focos del incendio más fuertes.


Los incendios “se han incrementado enormemente respecto a otros años”, señaló Eduardo González, director de la UNGRD para el medio digital Pulzo, quien atribuyó este fenómeno al cambio climático y a las quemas intencionales. El año 2019 rompió récord, en comparación con los otros años, en ser el año con más incendios forestales a causa de contaminación o quemas indiscriminadas. En muchas de estas emergencias es necesaria la presencia de la Fuerza Aérea Colombiana por el difícil acceso que se tiene a la zona. Lo que se lleva de este año la FAC ha volado 284 horas en estas operaciones en las que se han utilizado 589mil galones de agua, para apagar el fuego en más de 100mil hectáreas afectadas.


Sin duda, Diego Gélvis, de 28 años, tenía el cargo más importante dentro de la tripulación: TER u operario de equipos especiales, en este caso del Bambi Bucket. Este bogotano fue quien llevó la guía de vuelo, quien indicó el lugar donde se tuvo que derramar el agua que contenía el Bambi Bucket, quien fuera de la misión realizó el mantenimiento de la máquina y quien manejó el powerfit que era el control remoto que controlaba la salida del agua durante el vuelo sobre la zona afectada.


27 de agosto del 2019/ 12:00 pm – 6:00 pm/ Helicóptero Huey II – volando sobre la zona afectada del Carmen de Apicalá


Sargento Morales: Como bomberos, cubríamos el proceso de extinción de incendios desde tierra de manera directa por la topografía del terreno, como este incendio superó nuestras capacidades operativas, solicitamos apoyo a la FAC. Además, la fuerza nos facilitó el transporte de personal terrestre a una zona del bosque donde el acceso estaba difícil.


Teniente Montenegro: Cuando procedimos hacia el incendio el panorama se puso complicado, las llamas eran tan altas que el humo se acumulaba y nos hacía perder visibilidad, pero bajo esas circunstancias esperamos la señal para empezar a regar el agua.


La temperatura a la que se enfrentó la tripulación osciló entre lo 45 °C, pero la sensación térmica fue de 50 °C, lo cual generó dificultades a la hora de acercarse a una distancia prudente de la zona para derramar el líquido.


Técnico Subjefe Gélvis: Hicimos una pasada y verificamos el punto de derrame. Verifiqué la posición de la nariz del helicóptero: que estuviera alineado con el foco que íbamos a atacar.


La tripulación debía estar coordinada a través de la comunicación interna entre el piloto y el técnico encargado de descargar el líquido del Bambi Bucket por medio de radio VHF: por el cual se indicaban los puntos en donde se debía derramar el agua y el momento de accionar la válvula cuando se está por debajo de los 300 pies de la zona marcada.


- TER tiene el punto a la vista- indicó el piloto


-Sí, con el punto a la vista- respondió el TER


-TER, suyas las voces


-Adelante 10, Abajo 10, Adelante 5, Abajo 5, Adelante 1, Abajo 1


-Fuego a la vista para realizar la descarga


- Próximo a descargar: en 3, 2, 1, agua, agua, agua.


Teniente Montenegro: Así, durante toda la tarde, tuvimos que realizar alrededor de 10 viajes desde la piscina hasta el lugar donde se habían señalado los puntos más altos.


Para el derrame del líquido, la aeronave debía variar su velocidad, pues volando entre los 16 y los 24 nudos se aseguraba que el líquido se regara en un solo punto, pero volando a 40 nudos, velocidad máxima estipulada, se aseguraba que el agua se esparciera por diferentes zonas.


Después de varias descargas, la tripulación regresó a la base militar tras cumplir sus 6 horas de vuelo estipuladas por el CNRP con la satisfacción de haber bajado la magnitud de las llamas facilitando a los bomberos su trabajo.


27 de agosto del 2019/ 6:30 pm / Helicóptero Huey II – CACOM 4/ Melgar, Tolima


Técnico Subjefe Gélvis: Aquí terminó algo donde uno dice: ‘por lo menos puse un granito de arena en una de las condiciones más difíciles para la población’.


Las tripulaciones que gastaron sus horas de vuelo al regresar a la base debían entregar su turno a la siguiente tripulación disponible para seguir con la misión.


El incendio perduró durante una semana más, semana en la que tripulaciones disponibles fueron a realizar su labor hasta apagar el fuego en su totalidad. Lastimosamente, lo que se perdió durante el caos fueron más de 3mil hectáreas en las que se encontraban tanto flora, fauna y viviendas.

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