Catástrofe: Retratos de la guerra

Ana María Gómez Ruano

La fotografía, las videoinstalaciones y la puesta en escena de Guez exploran los límites entre arte, memoria y desplazamiento.

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Catástrofe: Retratos de la guerra
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Título de la exposición: Catástrofe

Artista: Dor Guez

Museo: Museo de Arte Moderno de Bogotá

Ciclo expositivo: MAMBO 2022-1

Piezas: Instalación de video tricanal y duocal, fotogramas, impresiones de inyección de tinta en papel de archivo

El Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO) presenta Catástrofe, una exhibición que busca cuestionar el rol del arte contemporáneo en la narración de historias no escritas. La intimidad familiar y el conflicto son los ejes de la primera exposición individual en Suramérica del artista Dor Guez. El israelí nació en una familia cristiana palestina del lado materno y de inmigrantes judío-tunecinos del paterno. Debido a su origen mixto, su trabajo se ha enfocado en los últimos 20 años en el material de archivo y fotografía de Oriente Medio y África del Norte. Mediante sus composiciones, pretende reflejar la complejidad de este territorio tanto dentro como fuera de él.

El título de la muestra de arte es tomado de la última serie de trabajos del artista: fotografías panorámicas monumentales de bosques de pino cerca de la ciudad de Lydda. Catástrofe también hace referencia al término arábigo “Nakba”, el desplazamiento permanente de más de 750,000 palestinos de su tierra natal en 1948. Las obras elegidas están centradas en reflejar las huellas de la violencia en el paisaje e interrogar las experiencias personales y los relatos oficiales del pasado del artista.

Catástrofe: Retratos de la guerra
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Guez emplea diferentes recursos para sumergir al visitante en el contexto social y cultural del conflicto israelí-palestino. Cuenta con dos instalaciones de video: Hippos (2022) y Colony (2021), así como las series fotográficas Lilies of the Field (2019). También presenta algunas de sus obras fundamentales, como la trilogía de videos tituladas (Sa)Mira (2009), Watermelons under the bed (2010), y Sabir (2011), que muestran retratos de 3 familiares del lado palestino de la familia del artista, permitiéndonos entender cómo el conflicto y sus secuelas no quedaron en el pasado, sino que sus vestigios aún se perciben.


Es un acierto la línea del tiempo con la que inicia la exposición, debido a que le permite al visitante situarse en la guerra y analizar desde la mirada histórica y sensible. Además, cada una de las piezas cuenta con una descripción que no solo aborda los aspectos técnicos de la misma, sino que profundiza en las historias que hay detrás de las fotografías o videos. No es una exhibición para tomarse a la ligera. La disposición para ver cada montaje audiovisual, detallar las impresiones en tinta y leer las descripciones de las obras permite acercarse a la emocionalidad. De esta manera, se puede entender el conflicto no solo desde la narrativa y percepción del propio artista, sino a partir de las miradas y emociones de los demás palestinos e israelíes.


Inicialmente, este montaje fue pensado para una audiencia local, quienes comprendieran el contexto de ser una minoría en el estado de Israel y Palestina, pero a medida que se expuso fuera del país, Guez comprendió que estos temas eran globales. Este trabajo conecta con las emocionalidades de un territorio como Colombia, que también vivió el dolor del desplazamiento, la discriminación y el terrorismo. Incluso, nos sensibiliza frente a situaciones actuales como la xenofobia a los migrantes. Es una muestra que, aun retomándose al pasado, nos dice algo de nosotros mismos en el presente. Como expresa Eugenio Viola, Curador jefe del MAMBO, la obra del israelí nos recuerda, una vez más, que el arte puede constituir y dar forma a nuestra comprensión de las sociedades actuales.



Catástrofe reúne un paisaje complejo de historia, estructuras coloniales y experiencias personales. Inspirada en recuerdos colectivos, la exhibición de Guez integra varias formas de representación para enfrentar las complejidades del Medio Oriente hoy, en la confluencia de múltiples referencias sociales, culturales, religiosas y étnicas. Presenta una mirada diferente a como normalmente se muestra el conflicto en los medios. El artista no recurre a fotografías de muertos, llanto o sangre, sino que parte de una mirada familiar, íntima y resiliente.


Es una exposición para todo público debido a que es sencilla de comprender. La obra se entiende desde la emocionalidad y cercanía del conflicto, más que por el análisis técnico y detallado de los movimientos artísticos. Sencillamente, este montaje expone que la humanidad, con sus diferentes dialectos, razas y creencias, es una sola. Hasta el 28 de agosto, el MAMBO acogerá esta obra, llena de relatos emocionales y sinceridad.