Cero competitividad

Santiago Cifuentes, Comunicación Social y Periodismo

Con la llegada de Sergio Pérez a Red Bull Racing para el 2021, el mundo de la Fórmula 1 duda sobre si habrá órdenes de equipo que alteren la lucha por vencer en pista.

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Las órdenes de equipo en la Fórmula 1 han sido criticadas en los últimos años, donde son señaladas por mitigar la competitividad y beneficiar a los principales corredores de los equipos en el gran circo del automovilismo. Han ocurrido muchos casos donde estas órdenes empañan la esencia de la Fórmula 1, que es el correr y vencer con la técnica individual y prevalecer en la pista.


El mexicano Sergio Pérez, de 31 años, llegó a Red Bull Racing a finales del año 2020 y el mundo del automovilismo se ha mostrado curioso ante la futura postura de las directivas de carrera en el desarrollo de la temporada. Los conocedores de la Fórmula 1 saben que el holandés Max Verstappen, compañero del mexicano, es el principal corredor del equipo taurino, el piloto No.1, como normalmente es conocido en el mundo del automovilismo. ¿Así que quién nos asegura que las órdenes de equipo no apoyarán al holandés haciendo desaparecer una transparente competitividad en el equipo?


Y es que Red Bull no es ajena a las tomas de decisiones en carrera; de hecho, en los últimos 11 años se ha puesto en boca de todos las órdenes que han desmeritado victorias y relegan pilotos. Tal es el ejemplo del famoso caso de Malasia 2013 y el código “Multi 21”. Desde un principio, el australiano Mark Webber y el alemán Sebastian Vettel habían acordado no atacarse mutuamente para conseguir una excelente actuación por parte de Red Bull. Webber lideraba el Gran Premio en el país asiático y rodaba con un ritmo más lento que su compañero. Al ver los tiempos de cada uno, Christian Horner, director de carrera de Red Bull Racing, dictaminó el código “Multi 21”, que significaba que Vettel debía permanecer atrás de Webber y asegurar un buen resultado. Pero el alemán no pensó lo mismo, y en las curvas finales le arrebató la victoria al australiano, dejando varias dudas sobre cuál era la orden de equipo y cómo fue ejecutada.


Red Bull dejó a Webber sin victoria y un nuevo algarabío se formó alrededor de las decisiones que toman los equipos para beneficiar a sus pilotos. Esta controversia está lejos de ser la primera y última vez que los directores han metido mano en los resultados. Recordemos aquel Gran Premio de Austria 2002 donde el mítico brasileño Rubens Barrichello cedió su primera posición al “Kaiser” Michael Schumacher para que este último ganara más puntos de cara al campeonato. O también el día en que el español Nelson Piquet se accidentó en el Gran Premio de Singapur en el 2008 para beneficiar a su compatriota Fernando Alonso. El mundo de la Fórmula 1 está lleno de velocidad, pero también de estos infortunios que opacan su nombre y dejan de lado el alma de rivalidad que amerita la F1.


Desde el ya mencionado caso de Barrichello y Schumacher en 2002, la FIA (Federación Internacional del Automovilismo) prohibió las órdenes de equipo, hasta el 2010, pero esto no detuvo a que los equipos siguieran haciendo de las suyas, disfrazándolas de claves como “Multi 21” en el caso de Red Bull. Desde este episodio, las decisiones han sido más notables y hasta más descaradas, como en las numerosas veces que Mercedes obligó al escudero de Lewis Hamilton, Valteri Bottas, ceder su posición al británico para que este pudiera estar más cerca del campeonato en el 2018. Y acá no se presentaban códigos ni nada comparados a Red Bull, le manifestaban en la radio que tenía que dejar pasar a Hamilton. Así, sin más, el finlandés Bottas no objetaba y dejaba pasar al británico.


¿Por qué las órdenes afectan tanto al deporte? Sencillo. Los equipos tienen sus puestos internos con los pilotos. El mejor corredor tiene el primer puesto, dejando como segundo al rival de escudería. Siempre los directores de carrera de cada factoría tomarán las decisiones que soporten al primer piloto como se vio en el caso de Mercedes, logrando así que los segundos tengan que trabajar para el principal. Entonces el segundo no tiene oportunidad de trascender individualmente en la categoría, solo porque se apuesta por el que tenga más oportunidades o más renombre. En una de las tantas situaciones que vivió Mark Webber con Vettel, el australiano iba por adelante en el campeonato, pero Red Bull quiso confiar más en el alemán y relegó a Webber prohibiéndole que luchara en pista y, así, dejándole en bandeja de plata el título a Sebastian Vettel.


Mark Webber o Rubens Barrichello tenían oportunidad de luchar por un campeonato sin duda alguna. Y no solo ellos, también Valteri Bottas tiene las capacidades para ser un obstáculo en la dominancia de Lewis Hamilton (7 campeonatos de la Formula 1 en su palmarés). Pero no se les permite, solo por cumplir el puesto que tienen en la escudería y acatar las órdenes que reciben. Talentos que se pierden en el gran circo solo por las molestas directrices.


En fin, las órdenes de equipo se han vuelto una cotidianidad en el deporte, dejando de lado la posible competencia y el gran show que pueden otorgar estas rivalidades. En algún momento, la FIA se dará cuenta que poco a poco se está perdiendo lo entretenido de ver la Fórmula 1 y tomará de nuevo cartas en el asunto. Espero que Christian Horner no cometa errores en el futuro que interfieran la rivalidad entre Pérez y Verstappen y que esto se sume a las controversias en la competición. Como fanático del deporte, quiero ver cómo se recupera el sentido de competitividad, pero mientras las órdenes de equipo permanezcan en la normalidad, todo quedará relegado a decisiones de cada escudería y no en el talento que tiene cada conductor para triunfar.

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