Despertar en domingo

Laura María Miranda Clavijo, Comunicación Social y Periodismo

Esta vez no se levantó el telón, un clic bastó para dar inicio a Domingo, la primera obra interactiva en Colombia.

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Despertar en domingo
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Domingo, teatro digital interactivo

A veces la cotidianidad es tan simple que es imposible de retratar. Lo cierto es que no hay nada más cotidiano que un domingo. El reloj marca el final de la tarde, son las seis, el sol se esconde,pero Helena aún no despierta. A su lado está Sergio (Carlos Vesga), el amor de su vida  que  lo  ha  intentado  todo  para  despertarla.  Desesperado,  llama  a  Catalina (Jimena Durán) y a Beto (Santiago Alarcón), sus amigos de toda la vida, para contarles que después de mucho tiempo se ha reencontrado con Helena (Paula Estrada) pero que misteriosamente ella no despierta.


¿Por qué no despierta?, se preguntan los personajes de Domingo, la primera obra interactiva del país, escrita por Ricardo Silva Romero, considerado como uno de los mejores escritores de Colombia y autor de libros como la Historia oficial del amor y Río muerto.

Definir Domingo ha sido difícil, la convergencia de formatos ha complicado el reconocimiento  de su  naturaleza,  pero, sin  duda  alguna,  ese  factor  diferencial  la  ha convertido en una propuesta fresca e innovadora que reúne lo mejor del cine, el teatro y la virtualidad. La  obra ofrece diferentesplanos,elemento  propio  del séptimo arte,  una estructura  narrativa impecable, un guión cercano  y  real, una escenografía perfecta que acompaña  una puesta  en  escena fiela  la  dinámica  teatral, sin  cortes,  con  libertad  de movimiento para  los  actores,  distinción  de  actos y  una  interpretación basada  en  el intercambio verbal constante.


Sin embargo, la interactividad es la razón por la cual Domingo se considera un ejemplar único en su especie, apenas comparable con Black Mirror Bandersnatch. Ambos productos, pioneros en una experiencia interactiva,le otorgan un papel aún más protagónico al espectador. En la obra colombiana, usted tiene la oportunidad de elegir el desenlace de la historia. Tres son los finales que la producción propone a su audiencia,para conectar y rescatar parcialmente lo que la pandemia ha robado, estar presente.


La idea es realmente brillante. Tener la oportunidad de pausar, atrasar, adelantar y cambiar a un plano más detallado solo mejora al unir la dirección creativa de Miguel Vila, un elenco de larga trayectoria y una historia como la que Ricardo Silva Romero regala. En ella se refleja la abrumadora sensación que envuelve a tantos en una tarde de domingo, cuando el sonido de los pensamientos es ensordecedor y la depresión se manifiesta en todo su esplendor. La duda, los dramas personales, la situación del país y la dura realidad de ser adulto se materializan en la impecable ejecución de esta obra,para retratar la realidad de un publicista, un médico, una abogada, un viudo,una escritora, un matrimonio fallido, una separación, un amor imposible, la muerte, el dolor y la soledad. Definitivamente, “Domingo es una obra para verse reflejado”, como lo afirmó el actor Carlos Manuel Vesga.


La simplicidad de la obra y su manera fiel de honrar el drama cotidianos lo que la hace realmente bella. No hay excentricidades ni exageraciones; Domingos reflexión, verdad, reconocimiento y transformación. No cabe duda de que la pandemia ha cambiado la forma en la que sentimos y percibimos,y,aunque nada se compara con la mágica sensación de estar en un teatro,producciones como esta son el antídoto para no olvidar que el arte no tiene pausa y que siempre ha sido un refugio, una terapia y la herramienta perfecta para reconocer lo que es obvio pero perdemos de vista. Indudablemente Domingos es una oportunidad para despertar.

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