Emprendimiento: un camino de vida

Danika Rodriguez Alvarez , Comunicación Social y Periodismo

Mateo Bolívar, con apenas 19 años, emprendió con Easy Line, proyecto que lo llevó a presentarse frente a los tiburones de Shark Tank, convirtiéndose en el colombiano más joven en participar en ese programa.

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Foto: Jacobo Olivares, Comunicación Social y Periodismo

Con un inmenso espíritu de emprendedor y con el liderazgo impregnado en el alma, Mateo Bolívar ha logrado más de lo que un joven de 19 años puede imaginarse, a tal punto que, entre estudiantes que se dedicaban a charlar y pasar el tiempo, él estaba concentrado en lo que visualizaba en su computador, con el teléfono a la mano, tal vez esperando alguna llamada importante.


Vestía una camiseta de color gris y un pantalón oscuro como cualquier joven estudiante. Me enseñó su sonrisa de oreja a oreja cuando me le acerqué para charlar sobre su vida y sobre los proyectos que a tan corta edad ha realizado, en especial Easy Line que lo llevó a presentarse frente a los tiburones de Shark Tank, convirtiéndose en la persona colombiana más joven en participar en ese programa.


Nació en Bogotá, en la cuna de una familia que lo esperaba con ansias, en especial su hermana Paula quien, según Mateo, anhelaba tener un hermanito. “Desde pequeño siempre se ha caracterizado por su alegría, siempre fue muy tranquilo, y receptivo a la música, su plan era formar orquestas sacando sonidos con ollas, hasta que tuvo un piano que le regaló su hermanita”, recordó su mamá, Martha Sierra, con emoción.


Desde siempre sus pasiones fueron la música y el fútbol, pero más la música. Le gustaba cantar y participó en varias actividades relacionadas con las melodías desde pequeño, al punto que su familia pensó por un momento que a eso se dedicaría en el futuro. Con el paso del tiempo, aprendió a tocar instrumentos, y a eso dedica su tiempo libre. Toca guitarra, piano, batería y el ukelele, canta la alabanza de la iglesia cristiana a la que asiste y suele tocar la guitarra allí.


Tuvo que mudarse a Venezuela por dos años, a Ecuador por un año y cuando regresó a Colombia volvió al colegio al que asistía desde el 2009, y del que años más tarde se graduaría.  “El cambio que viví en Venezuela fue muy fácil, porque de pequeño siempre socializaba, yo era una persona muy alegre. En Ecuador ya estaba un poco más grande, pero también fue bastante fácil porque me recibieron muy bien”, manifestó Mateo cuando le pregunté sobre como afrontó aquellos cambios.


Regresó a Colombia en el 2013 y empezó su espíritu de emprendedor. Su madre recuerda que en sus últimos años de colegio surgieron las necesidades de todo adolescente, quería verse y vestirse muy bien, junto con actividades que de vez en cuando realizaba con sus amigos; las cuales Mateo tuvo que buscar la manera de satisfacer.


“Un día le propuse vender algo en el colegio”, comentó su mamá, y a partir de ese momento Mateo se las ingenió para vender tortillas, sándwich y almuerzos a sus más cercanos en el colegio. Después se ingenió todo un modelo de negocio junto con su madre; ella le enseñó a llevar cuentas y se convirtió en su primer “inversionista” al prestarle $ 10.000 para comprar y vender gomitas, y después, cuando él recogiera el dinero, debía devolvérselos y con su dinero comprar el siguiente tarro. Con ese método logró vender hasta 5 tarros de gomitas a la semana, empezó a invitar a su familia a cenar y a comprarse sus cosas, y justo ahí se socializó con el esfuerzo para conseguir el dinero.


David Zambrano, su mejor amigo desde hace 11 años, recuerda con gracia los momentos de Mateo como emprendedor. “Él vendía gomitas en el colegio a pesar de que lo regañaban. Aunque la profesora lo molestaba demasiado, él seguía vendiendo sus gomitas”.


Desde su adolescencia, se ha caracterizado por llevar el liderazgo en las venas. “Fui personero en once y, sí, logré todo lo que me propuse”, dijo Mateo, entre risas, siendo consciente de la mala fama de los personeros por no cumplir lo que proponen. Su liderazgo continuó hasta su graduación y el inicio de la vida universitaria.


Easy Line surgió tras una mala experiencia


“Easy Line nació cuando estaba en un banco para abrir una cuenta de ahorros y no me atendieron, entonces me pregunté “¿cuánta más gente?”. Ese banco perdía clientes porque no se quedaban en la sala de espera, entonces ahí me di cuenta de la necesidad que había”, dijo Mateo, al hablar acerca del motivo por el que surgió el emprendimiento que lo ha llevado tan lejos tras dos años de esfuerzos y dedicación.


La idea se le vino a la mente una o dos semanas después de empezar el primer semestre de Negocios Internacionales en la Universidad de La Sabana. Su madre se convirtió en su primer socio y su padre, en su primer inversionista. Al estar en la universidad, acudió al centro de emprendimiento e innovación (CEIS), para comentarles sobre lo que tenía en mente. Manuela Peña, coordinadora de CEIS, quien ha estado con Mateo durante proceso de desarrollo de Easy Line, habló acerca de los inicios de la aplicación. “En ese momento, mi jefe, Olga Lucía Escobar, recibió a Mateo y lo incorporó a uno de los programas que se llama 'Incubación por tres meses'. Él llegó con esa idea que se incubó y después todo avanzó tanto que pasó a nuestra gran convocatoria que se llama ‘Generación CEIS’”.

Mateo ganó en la convocatoria Generación CEIS 2019, que le permitió continuar con el desarrollo de su emprendimiento durante año y medio gracias a la inversión realizada y el acompañamiento profesional para hacerlo posible. Se ejecutaron cambios en la aplicación con el fin de mejorarla. También, tras implementarla con el programa de Alimentos y Bebidas que está en la Universidad, recibió críticas y opiniones de los estudiantes y el personal administrativo, que le permitieron reflexionar acerca de la manera en que estaba desarrollando su emprendimiento y mejorarlo.


El programa para apoyar a los emprendedores ‘Shark Tank’ llegó a la vida de Mateo tras presentarse en un evento llamado ‘El bar del emprendimiento’. En ese evento, una persona de la producción del programa tomó sus datos y meses más tarde recibió la llamada que le daría el salto importante que necesitaba su aplicación. La primera vez que lo llamaron, se negó porque consideraba que aún le faltaba mucho por mejorar, y junto con el equipo del CEIS y su madre, decidieron que aún no estaba listo para presentarse frente a los jurados.


Tras una segunda llamada, se reunió con los productores de Shark Tank para hablar acerca del porqué no participaba y para conocer lo que implicaría participar. Después de argumentos y motivaciones, decidió hacer parte del programa y empezó toda la preparación desde el CEIS. “Lo conectamos con mentores que hacen parte de nuestra red de expertos y que están asociados con las habilidades de comunicación, le ayudamos a validar lo que sabíamos, le formulamos preguntas, concretamos el modelo de negocio y preparamos el discurso”, comentó Manuela Peña.


Dos semanas después, Mateo Bolívar estaba presentándose frente a los jurados del programa, quienes dieron opiniones positivas y negativas, para finalmente irse con Alexander Torrenegra, quien le dio el voto de confianza a Easy Line. A partir de ese momento, Mateo hace parte de las Aceleradoras Torrenegra, donde se conecta dos días a la semana con mentores de todo el mundo para recibir consejos de cómo continuar con su proyecto, con el fin de realizar el lanzamiento oficial en Bogotá más adelante.


“Participar en Shark Tank me hizo crecer muchísimo, a pesar de sentir muchos nervios, recibí varios comentarios que me permitieron mejorar, uno fue que no todo el mundo descargará la aplicación y por eso decidí integrarla con mensajes de texto y WhatsApp”, dijo Mateo, a medida que se movía inquietamente, tal vez por recordar el nerviosismo que sintió durante la grabación del programa.


Sin embargo, eso no ha sido todo en su etapa de emprendedor. Mateo desarrolló ‘Contler’ tras recibir una llamada desde un hotel donde querían implementar Easy Line. “Surgió hablando con el gerente de un hotel que quería tener Easy Line, porque tenía el problema de no saber qué necesitaba la gente. Le expliqué que para solucionar su problema no le serviría la aplicación, pero que podría desarrollar algo que sí le funcione y apoyó la idea”, comentó Mateo.


Contler empezó en julio del 2019 y se cerró el negocio con el hotel, ubicado en Cartagena, en agosto. La plataforma permite que los huéspedes realicen cualquier solicitud que tengan por la pagina, el personal del hotel la realice y después reciban una calificación. Actualmente, se encuentra vinculada con el hotel Cosmos y se piensa vincular con la cadena de hoteles de la que hace parte Cosmos.


La mayoría de las personas que hacen parte del círculo social de Mateo, consideran que la persistencia y el liderazgo que lo caracterizan le han permitido escalar alto con sus emprendimientos. Aparte de ser reconocido como el colombiano más joven que ha participado en Shark Tank, su mejor amigo lo identifica como una persona fiel y sabia, y Manuela Peña, quien desde CEIS lo ha visto crecer como persona y como emprendedor, está segura de que tendrá un futuro brillante gracias a su compromiso, a su capacidad de materializar las ideas, y a su don de servicio.


De igual manera, Mateo espera seguir escalando alto con Easy Line, con los emprendimientos que desarrolle y con su empresa Bora Solutions, desde donde operan Easy Line y Contler. Planea, en un futuro, apoyar a quienes estén emprendiendo con buenas ideas: “poder hacer lo que otros han hecho por mí”, dijo, junto con terminar la universidad y lograr que la aplicación que lo ha llevado tan lejos, tenga una alcance en los mercados internacionales.


En septiembre, Mateo espera emprender un nuevo camino en el Start Fellowship en la Universidad de St. Gallen (Suiza), un programa de mentoría la realización de ideas y una comunidad/fundación de start-ups.

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