Escombros en vez de oro

La mujer en la ventana es una película de drama que se queda corta al mostrar la realidad de personas con trastornos de ansiedad.

La mujer en la ventana es una película de drama que se queda corta al mostrar la realidad de personas con trastornos de ansiedad.

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Escombros en vez de oro
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Poster - The Woman in the Window, 2021.

Las personas que sufren enfermedades psiquiátricas son las más condenadas a la soledad. Creer en un mundo adverso al que vivimos los convierte en transportadores del sombrero de la locura y en almas que deambulan en el caos de un mundo “normal”. Construir un relato que permita entender sus realidades se convierte en todo un reto y, a pesar de los esfuerzos de Amy Adams por transformar escombros narrativos en oro, “La mujer en la ventana” mostró el derrumbe progresivo de un guion que carece de riqueza.


La pieza audiovisual, inspirada en el libro de A.J Finn que fue ‘best seller’ en Nueva York, debió estrenarse en cines el 4 de octubre de 2019, pero con grandes retrasos de producción y la llegada del coronavirus, la compañía Fox, después de haber sido comprada por Disney, esperó unos meses y decidió vendérsela a Netflix. Pese a todos los indicios negativos, la productora la transmitió el pasado 14 de mayo de 2021.


Muchos directores de cine con gran talento suelen tropezarse con una o dos piedras en su carrera. Joe Wright, director británico, se encontró con la primera al intentar salir de su zona de confort y aventurarse a un género en el que tenía poca experiencia. No obstante, su gran repertorio con historias como Orgullo y prejuicio (2005), Expiación, más allá de la pasión (2007), El solista (2009) y Anna Karenina (2012), mantenían su prestigio por las nubes, pero en esta oportunidad con “La mujer en la ventana”, apenas logró mantener sus pies sobre la tierra.


Amy Adams, quien se sumergió en su personaje hasta el punto de ser el salvavidas de una producción que tenía todos los ingredientes para ser un éxito y no lo fue, interpreta en el film a Anna Fox, una psicóloga que padece de agorafobia, un trastorno de ansiedad ante espacios sin límites claros. Esta enfermedad la lleva a mantenerse encerrada en su hogar consumiendo píldoras, bebiendo vino, y viendo películas clásicas. Sin embargo, su vida solitaria y ermitaña es interrumpida por la llegada de los Russell, sus nuevos vecinos.


Como solía hacerlo con los demás residentes del vecindario, Anna observa a la familia desde una de las ventanas de su casa. Primero, se hace amiga de Ethan, el hijo de los Russel, quien la busca para presentarse, y luego conoce a Jane, la madre del joven con quien disfruta de una gran velada. Preocupada por las constantes visitas de Ethan y su estado de ansiedad, Anna comienza a sospechar que Alistair Russell tiene conductas abusivas con su familia y una noche todo se pone violento cuando Anna observa con su cámara cómo Jane es apuñalada por alguien. Así que llama a la policía, pero Alistair sale bien librado luego de aparecer con Jane a su lado, aunque, para sorpresa de Ana, no es la misma mujer que ella conoció días atrás. Desde allí, comienza el misterio por saber si todo es una alucinación o si la familia Russell esconde algo.


Entre los ingredientes que favorecieron la trama está el elenco. Además de Amy Adams, una de las mejores actrices de su generación según la academia, también se encuentra un gran reparto conformado por Gary Oldman, ganador del premio Óscar en la categoría de Mejor Actor; Julianne Moore, una de las pocas actrices que ha ganado el Premio Óscar, los Globos de Oro, el Premio BAFTA y el Premio del Sindicato de Actores, y Anthony Mackie, conocido por papeles como el sargento JT Sanborn en la película The Hurt Locker, ganadora en los Premios Óscar en la categoría de Mejor Película.


La fotografía de Bruno Delbonnel es otro punto a resaltar, pues la elegancia y sofisticación de los planos entrega calidad al montaje. Una de las mejores tomas fue cuando se mostraba a Anna cerca de su televisor y se sincronizaban sus movimientos con los de los personajes de las películas que veía. De hecho, es algo que se rescata también del director ya que ha sido un maestro en planos secuencia. El más aplaudido fue el de la película “Expiación, más allá de la pasión” con una duración de cinco minutos que registra la evacuación de Dunkerke, Francia, durante la Segunda Guerra Mundial.


Aunque hubo escenas narrativas muy bien ejecutadas que mantienen la tensión, la intriga, el suspenso y el misterio, otras fueron predecibles y el final deja un sin sabor; un trago que pasa, pero que no se termina de digerir. El resultado acaba siendo una película entretenida, pero que en lugar de estremecer al espectador consigue no aburrirle.


“La mujer en la ventana” es la prueba de la inexorable calidad de Amy Adams y los grandes artistas que hacen parte del proyecto. Lastimosamente, todo su trabajo es frenado por un guion enfocado en quitarle credibilidad a los personajes y reducir la salud mental de Anna a un vehículo de burla, ya que la agorafobia que padece es rápidamente olvidada en la trama, eliminando así un potencial para mantener la tensión. De esta manera, no se logra mostrar la realidad de una persona con trastornos psicológicos y los espectadores terminan encontrando escombros en vez de oro.

Escombros en vez de oro
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