Oconnell, la clarinetista que toca en Europa, pero no en Cajicá 

Isabela Uribe Roa, Comunicación Social y Periodismo

Foto de: Isabela Uribe Roa

Lea también:
  • Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey Instagram Icon
  • Grey YouTube Icon
Foto:
Foto:

El color rosado pastel del atardecer, penetraba las enormes paredes blancas del edificio recientemente construido en el municipio de Cajicá, en el centro de Colombia. Esa construcción es el segundo hogar de todas las personas que en Cajicá se dediquen a la música, el arte y la danza.


Para llegar a la sala de práctica de la galardonada sinfónica de Cajicá, se deben subir cuatro pisos por las anchas escaleras en forma de caracol que se observan a través de los enormes ventanales. Adentro de la sala, amplia, oscura y llena de atriles plateados, se puede percibir la tensión dejada por las fuertes y largas prácticas.


María Alejandra Oconnell se sienta detrás de uno de esos brillantes atriles y saca su clarinete de la caja de cuero negra. Coloca las partituras sobre el atril y empieza a tocar los primeros acordes de O Sole Mio.


“Fue la primera pieza que toqué con el clarinete, la aprendí cuando tenía 14 años”, dijo Oconnell, una de las 19 clarinetistas de la orquesta cajiqueña, fundada en 1987. Actualmente la sinfónica cuenta con 9 grupos de instrumentos de viento: clarinetes, flautas, saxofones, trompetas, trombones, cornos, tubas, fagot y oboes.


Sorprende saber que el sueño de Oconnell siempre fue ser saxofonista y que sabe tocar el clarinete desde hace 5 años, su primer maestro fue YouTube. “Aprendí a tocar clarinete con videos, me iba a un café internet y pagaba horas continuas de internet”, dijo Oconnell.


Con el pelo negro suelto y peinado hacia el lado derecho, Oconnell lucía un saco azul desgastado en las mangas y un jean con, lo que parecía, manchas de hipoclorito.


La artista recuerda que se inició en la música cuando tocaba platillos en la Casa de la Cultura, mostrando sus colmillos blancos y torcidos sonríe y se da un leve golpe en la frente “no podía tocar otro instrumento porque solo tenía 7 años y era muy bajita”, dijo.

Oconnell tiene 19 años y mide 1,55, unos centímetros más que su madre.


Recuerda que su ingreso a la banda sinfónica se dio gracias a su instructor Cristian, quien le enseñó a leer partituras y tocar flauta dulce a los 12 años. Tres años después, Oconnell pasó por, lo que ella llamaría, el momento más duro de su vida. Se retiró durante un año de la música ya que, en el colegio Antonio Nariño, de Cajicá, donde finalizó sus estudios, la matoneaban debido a las largas horas de práctica que le dedicaba al clarinete.


Desde entonces, Oconnell no da conciertos en el municipio. “No me gusta tocar aquí en Cajicá”, afirmó Oconnell.


“Es terrible tener confrontaciones en el colegio, yo no pude disfrutar ni siquiera 11, me molestaban porque lo único que yo hacía era tocar, la verdad yo solo pensaba en irme”, afirmó la artista.


El maestro Cristian fue quien la impulsó a retomar la carrera musical y a ingresar, en el 2013, a la premiada banda.


“Cajicá te brinda un respaldo y confianza, todos los músicos reconocen a este pueblo como uno de los mejores en música”, menciona Oconnell. Cajicá es reconocido también en la Universidad Nacional de Colombia, donde la clarinetista sueña ser admitida.


Con una sonrisa que recorre su ancho rostro, Oconnell saluda a su madre, que está recostada sobre el marco de la puerta y que con señas le indica que entre a la oscura sala. A la clarinetista se le viene a la mente Holanda, exactamente el domingo 9 de julio de 2017, cuando ella, junto a la sinfónica de Cajicá, dio el concierto más importante de su vida en Kerkrade. Allí lucía un vestido largo vinotinto, el vestido más elegante que ha usado. “Tuvimos dos meses para mandarlo hacer, fue un problema porque nadie se ponía de acuerdo, igual fue la noche en la que me sentí más bella”, menciona Oconnell. “Ella, mi hija, nunca ha sido una mujer de accesorios y tacones altos”, dijo Katerine, la madre, interrumpiendo la charla inesperadamente.

El acceso, participación y uso del Portal está regido por los términos y condiciones que se incluyen a continuación, los cuales se entienden conocidos y aceptados por los (las) usuarios(as) de la plataforma (en adelante, el "Usuario") al acceder y usar el mismo: Términos y Condiciones

Código SNIES 1711

Personería Jurídica: Resolución 130 del 14 de enero de 1980. Ministerio de Educación Nacional.

Institución de educación superior sujeta a inspección y vigilancia por el Ministerio de Educación Nacional.
Copyright 2020. Universidad de La Sabana. Todos los derechos reservados.
Campus del Puente del Común, Km. 7, Autopista Norte de Bogotá. Chía, Cundinamarca, Colombia.
Contact Center: 057 1 861 5555 / 861 6666. Apartado: 53753, Bogotá.

Correo: usm@unisabana.edu.co