Peleas de perros, la nueva normalidad en Suba

Estefanía Mayorga Rincón, estudiante de Comunicación Social y Periodismo

Los habitantes de la localidad se han visto afectados en los últimos años por el aumento de los conflictos entre los canes.

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Peleas de perros, la nueva normalidad en Suba
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El aumento de la tenencia de mascotas en los hogares de los habitantes de la localidad de Suba, ha ocasionado que los conflictos entre perros incrementen y a su vez el desacuerdo entre los mismos dueños, pero la falta de atención por parte de las entidades pertinentes causa molestia a los residentes, quienes tienen que afrontar este tipo de situaciones con mucha frecuencia.


Para Ruth Rincón, dueña de un perro víctima de pelea, “sacar a mi mascota se ha vuelto complejo, porque ahora se ven muchos animales sueltos y sin saber si el perro es agresivo o no. Las mascotas sin correa y bozal son una gran irresponsabilidad, sobre todo sin correa porque si van sueltos es un riesgo para mi mascota y para los demás animales, entonces es una imprudencia como dueño”.


La propietaria señaló que en su comunidad “se han presentado infinidad de peleas. Eso es a diario y a cada rato, porque hoy en día ha aumentado mucho el número de mascotas en las familias. Yo pienso que las entidades responsables deberían capacitar a los dueños al respecto, porque a veces se pueden ignorar las normas que se deben cumplir”.


De acuerdo con el Art. 108 de la Ley 746 de 2002, en el espacio público, en las vías de espectadores, en los lugares abiertos a la ciudadanía, y en el transporte masivo en el que sea permitida su estancia, todos los ejemplares caninos deberán ser sujetos por su correspondiente traílla y con bozal debidamente ajustado. De lo contrario el animal sería decomisado y el dueño sancionado con multas.


“No se han cumplido las sanciones impuestas en la ley, por eso es que la gente no obedece porque los sueltan por los conjuntos, andan por las calles con mascotas que son de razas bravas, sin preocuparse por lo que pueda pasar”, añadió Ruth Rincón.


Sin embargo, hay quienes creen que el uso de bozal y traílla no es para todos los canes porque “no todos los animales lo requieren, así sea raza pitbull, rottweiler o una especie aparentemente peligrosa. Lo que falta es una legislación en la que se pueda analizar al individuo perro a perro para determinar si necesita bozal o no”, declaró Junior Garzón, adiestrador de perros.


Junior Garzón considera que hay otras maneras de evitar una pelea de perros, sin necesidad de llevar a los animales con correa o bozal: “la esterilización ayuda si es a edades tempranas, eso va a ayudar para que los machos tengan menos progesterona. Lo otro, es conocer al perro, si un dueño conoce a su mascota sabe si soltarlo o no”.


El incremento de la tenencia de los perros ha llevado a sus dueños a educarlos de diversas maneras, y esto sin saber si es la forma correcta de mantener a un animal. Por lo anterior, se han creado variedad de métodos con el propósito de que sus propietarios los apliquen y así mejorar el estilo de vida tanto de los animales como de los amos.


En consecuencia, Garzón añade que “debe ser obligatorio que las personas que tengan un animal en casa realicen un curso para aprender a educar a sus mascotas y no solo eso, sino poner en práctica lo que se les enseña, porque hay muchas personas que no lo hacen, entonces no sirve de nada. Además, pienso que el gobierno debería implementar leyes locales, tener un software sobre la identificación de estos perros, qué raza es, si tiene vacunas, etc. Y dar una buena información para imponer medidas eficientes frente a estas situaciones”.


Por otro lado, para Liliana Ossa, fundadora de Paz Animal, los elementos de seguridad de una mascota no deberían ser implementados para ellos porque “el animal tiene las facultades de nosotros y no es agresivo, los dueños son los únicos impetuosos y, por ende, son quienes deben utilizar un bozal, ya que, no han condicionado a sus perros a un buen estilo de vida”.


“En ningún espacio abierto tendría que lastimarse a un perro, porque un bozal ajustado como lo quiere el código de policía es considerado un maltrato, al único que se debe castigar es al tenedor que es el único que debe llevar una traílla. Y si uno no sigue esas normas es porque uno ama a su animal de compañía. Un bozal le inhibe estar tranquilo”, añade Ossa.


Algunas entidades como el Instituto Distrital de Bienestar y Protección Animal (IDBPA) están en contra de la opinión de tener a los animales sueltos en espacios públicos. Andrea Milán, profesional de Cultura Ciudadana del IDBYP asegura que “los ciudadanos que salen a caminar con los animales deben hacerlo con las debidas normas de seguridad para evitar accidentes, claramente prevenibles”.


La Ley 1801 de 2016 sostiene que busca establecer las condiciones para la convivencia en el territorio nacional al propiciar el cumplimiento de los deberes y obligaciones de las personas naturales y jurídicas, así como determinar el ejercicio del poder, la función y la actividad de Policía, de conformidad con la Constitución Política y el ordenamiento jurídico vigente.


“La alcaldía debe sancionar con las multas citadas en el código nacional de convivencia y seguridad ciudadana, además de instaurar acciones sociales para subsanar las faltas comunitarias, es decir, un servicio social ciudadano (limpiar espacios públicos, recoger basuras, atender población vulnerable, etc.), por el cumplimiento a la Ley 1801 de 2016”, señaló Milán.


Dentro de los objetivos de esta Institución se encuentra el proteger la vida y ser garantes del trato digno hacia los animales, a través de acciones de protección y bienestar animal por medio de “acciones de apropiación de la cultura ciudadana que tiene el propósito de generar un cambio cognitivo, comportamental y actitudinal”, puntualizó la profesional de Cultura Ciudadana.


Por estos motivos, es que el uso del bozal y la correa en los animales se convierte en un tema de debate y a su vez se vuelve en un nuevo reto no solo para la localidad sino para el gobierno del país, quienes deben buscar la manera de evitar conflictos entre los perros y entre los mismos dueños sin ocasionar daño a los animales.

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