Vuelven los espacios culturales a las universidades

Nicolás López Martínez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo

La virtualidad motivó al sector cultural a no quedarse con los brazos cruzados y a reinventarse ante las inesperadas dificultades que trajo la pandemia.

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Vuelven los espacios culturales a las universidades
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Grupo representativo de la Universidad de La Sabana durante evento cultural dentro del campus.

Con la apertura presencial de las universidades, se ha visto, paralelamente, un crecimiento en el sector cultural tan anhelado por varios estudiantes a lo largo de todo el aislamiento. De manera que los coros, grupos de representación, danza y teatro, equipos de poesía, entre otros, se han reabierto con mucha ilusión para que los jóvenes universitarios vuelvan a palpar esos ambientes culturales que por la pandemia se habían dejado de vivir tan cerca.


Los encuentros de los diversos conjuntos culturales eran presenciales antes de la inesperada pandemia. Por tal razón, tal como lo afirma Natalia Llano, jefe del departamento de Cultura y Protocolo de la Universidad de La Sabana, “nos pasamos a un ensayo y entrenamiento remoto, pero hizo que la dinámica cambiara y que se bajaran mucho los niveles de participación en actividades”.


No obstante, la virtualidad trajo consigo algunas innovaciones. En el marco de la reactivación, la Universidad de La Sabana propuso una serie de eventos o competencias digitales pensadas no solo para sus estudiantes sino para otros de distintas universidades a lo largo del mundo. Una de estas propuestas fue el primer festival “Coros a La Sabana”, el cual reunió a más de 30 coros alrededor del mundo de manera virtual, y el “Primer Festival de Tunas Virtual”, evento organizado también por La Sabana, al que acudieron distintas Tunas de numerosos países.


En ese orden de ideas, aunque la dinámica del espacio afecta el desarrollo de sectores como el de la cultura, la virtualidad no fue un obstáculo en su totalidad, más bien, fue una oportunidad para reinventarse, para no estancarse ante lo inesperado, para retarse. Al mismo tiempo, Juan Pablo Bonilla, estudiante de Economía de la Universidad de Los Andes, cuenta que, aunque empezó su pregrado virtualmente, esa no fue excusa para quedarse con los brazos cruzados. En medio de desconexiones por las fallas del internet y de prender el micrófono para participar en clase, ingresó a la Tuna de su universidad sin mayores preámbulos.


“Siento que se podía seguir haciendo exploración en términos culturales, pero faltaba una interacción social, que es importante en este tipo de espacios, y una mayor retroalimentación, más orgánica, que ayudara a mejorar”, dijo Bonilla sobre las actividades culturales en la virtualidad. En el caso de la Universidad de La Sabana, y seguramente en las demás universidades, hoy en día le han apuntado a eso que menciona Juan Pablo, la interacción social.


Como expuso Natalia Llano, “después del aislamiento sí hubo un aumento de estudiantes participando en el sector cultura. Antes teníamos alrededor de 200 o 250 estudiantes en grupos, hoy en día ya llegamos a cerca de 400”. Por ende, el panorama actual es distinto al vivido durante el aislamiento preventivo. Aunque es sumamente importante la presencialidad por la dinámica con que el sector cultural se mueve y por la riqueza de la interacción social, con la virtualidad se abrió una puerta con nuevas posibilidades, nuevos métodos por los que se puede revolucionar la cultura universitaria.

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