Alegrías tatuadas

Isabela Corral Henao, de Comunicación Audiovisual y Multimedios.

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Una fría mañana, sonó el ruidoso timbre de mi alarma muy temprano.  Somnolienta, decidí levantarme. Como de costumbre, revisé los mensajes del celular antes de empezar mi rutinario día. Uno de ellos, enviado por una fundación infantil, solicitaba el apoyo de jóvenes interesados en llevar a cabo un voluntariado. Siempre había deseado involucrarme en actividades de ayuda y de servicio a los demás. Sin dudarlo, me inscribí. Mis fines de semana se transformaron y cobraron otro sentido diferente al académico.


Nos encontrábamos a finales del mes de diciembre. Celebraríamos Navidad para los niños de la fundación. Preparamos diferentes actividades para ellos, con las cuales reviví mi infancia. Entusiasmada, participé de pistas enjabonadas y de juegos al aire libre. En el momento más esperado por los niños, le entregué a uno de ellos el obsequio pedido en su carta a Santa. La alegría en su rostro iluminó el mío. Sus risas y su cariño quedaron para siempre en mi memoria.