“En la buena”, una estrategia para promover la salud mental en colegios de Bogotá

Nicolás Santiago Cabezas Bejarano, estudiante de Comunicación Social y Periodismo

La Secretaría de Educación propone estrategias para mitigar el impacto psicológico que dejó la pandemia por covid-19 en los jóvenes.

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“En la buena”, una estrategia para promover la salud mental en colegios de Bogotá
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Tim Glow | Unsplash

Más de 400 instituciones educativas de la ciudad de Bogotá han puesto en marcha varias estrategias pedagógicas y de acompañamiento psicológico a sus estudiantes para reducir los casos de ansiedad, depresión y baja autoestima causados por el confinamiento ante la pandemia por covid-19.


La Secretaría de Educación ha diseñado un programa llamado En la buena, el cual Liliana Rodríguez Parra, Coordinadora de Promoción de Bienestar Estudiantil, describe como “estrategia implementada para reforzar el desarrollo socioemocional de los jóvenes por medio de diversos encuentros en los colegios oficiales”.


En adición, el Programa integral de educación socioemocional, ciudadana y escuelas como territorios de paz, liderado por la Secretaría de Educación del Distrito, ha impulsado el derecho a la educación con bienestar socioemocional para las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y familias en la ciudad. Las instituciones prevén resultados positivos si se sigue trabajando de manera coordinada con rectores, docentes, psicólogos y demás miembros del área educativa.


“Se ha aplicado un currículo socioemocional -afirmó Diana Sánchez, rectora del colegio Jaime Garzón-. Tenemos unas competencias de bienestar en las cuales estamos trabajando para estudiantes y padres de familia. También se aumentaron los espacios de charlas y talleres para mejorar la salud mental de los jóvenes, sin dejar de lado casos específicos de seguimiento por parte de los psicólogos”.


Las actividades extracurriculares han logrado que los jóvenes puedan ejercitarse, liberar su mente, quitar el estrés, cuidar su cuerpo y lo más importante: mejorar su salud física y mental. “Aquí distraigo mi mente, ya no estoy encerrado en la casa, jugar fútbol es una forma de expresarme con lo que me gusta hacer y gracias a este deporte evito el sedentarismo y fortalezco mi bienestar y salud”, expresó el estudiante David Díaz, del colegio Juan Evangelista Gómez.


Sin embargo, no todas las consecuencias del regreso a la presencialidad han sido positivas. En la primera fase del retorno, el cual inició los últimos días del mes de julio, “algunos jóvenes han presentado un estado de ánimo negativo, comportamientos como baja tolerancia a la frustración, angustia, ansiedad y cansancio. Muchos de ellos se producen por el desajuste con las rutinas excesivamente flexibles que venían viviendo en la virtualidad”, explicó María Belén García, jefe del Departamento de Evaluación e Intervención Psicológica de la Universidad de La Sabana.

El impacto en la salud mental y el bienestar socioemocional en las comunidades educativas ha sido de los efectos más fuertes que ha traído la pandemia derivada de la covid-19. Así lo demuestran los reportes realizados en el Sistema de Alertas, plataforma informática que permite a las instituciones oficiales y privadas efectuar un seguimiento a las situaciones de presunta vulneración de los derechos de los jóvenes presentadas en el contexto familiar, social y virtual.


Asimismo, una investigación de la Universidad Nacional da cuenta de estas dificultades con mayor precisión. “De los principales efectos hallados en la investigación, se pueden enunciar: depresión, ansiedad, conductas suicidas, disociación social, abusos y violencia intrafamiliar”, mencionó el informe en el que participaron 10.462 adolescentes y que fue hecho por la Secretaría de Educación junto a la Universidad Nacional.


En dicho estudio, se destacan algunos estados emocionales como angustia por el futuro, desmotivación, aburrimiento, rabia incontrolable, tristeza, entre otros. Además, evidencia que los porcentajes de estudiantes de secundaria y media con conductas suicidas están entre 10,2% y el 14,3%. De igual manera se afirma que, una vez superada la fase de aislamiento físico, estas situaciones se verán agudizadas, y sus consecuencias colaterales en términos sociales, emocionales y en la salud mental se reflejarán con mayor intensidad durante los próximos años.

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