Educación en pandemia: ¿ensayo y error?

Santiago Caicedo Daza, comunicación Social y Periodismo

Roberto Alvira, docente universitario, dice que priorizar a los docentes en el Plan Nacional de Vacunación permitirá mejorar el proceso educativo.

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Educación en pandemia: ¿ensayo y error?
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Colombia atraviesa una pandemia y un paro nacional que han obligado a todos los sectores a cambiar la manera en la que venían trabajando. La educación, hace más de un año, migró a una metodología virtual que ha permitido continuar los procesos académicos casi con normalidad.


El pasado 05 de mayo, el Ministerio de Salud anunció que en el tercer grupo se incluirán a los docentes universitarios y a otros grupos poblacionales que inicialmente no pertenecían a esta etapa, como los adultos de 50 a 59 años y el personal de la salud que labora fuera del marco de las IPS, por su riesgo ante el virus.


La tercera fase de vacunación comenzó el 12 de mayo y pretende inmunizar a más de seis millones de personas, de las cuales aproximadamente 160 mil son docentes universitarios. Esta población, desde que se volvieron a abrir las universidades, está mayormente expuesta tanto a contagiarse como a contagiar a sus estudiantes y se espera que su priorización permita mejorar las prácticas educativas, sobre todo en un momento crítico para el país, en el cual las aulas de clase pueden contribuir a las soluciones de la protesta.


Roberto Alvira, docente en la Universidad de La Sabana, cuenta cómo esta priorización impacta el sector en pleno tercer pico de la pandemia y cómo mejoraría el nuevo modelo de enseñanza. Además, analiza aspectos de la educación virtual y de las protestas ciudadanas que actualmente se registran en el país.

Educación en pandemia: ¿ensayo y error?
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Roberto Alvira

Para entrar en contexto, ¿cómo ha sido el panorama de la educación superior en Colombia este último año desde el comienzo de la pandemia?


Es un asunto que toma por sorpresa a todo el mundo, para el cual la gente no estaba preparada. Prácticamente sobre la marcha los profesores han ido preparándose y han tenido que hacer sus adecuaciones. Yo pienso que la calidad se afectó en términos generales, aunque hay gente que lo ha hecho muy bien. Hay materias que se afectan más que otras, pero por supuesto afectó el nivel académico en algún porcentaje.



Entiendo que la metodología varía teniendo en cuenta varios factores como la conexión a internet o los dispositivos que tengan los estudiantes, pero, de manera general, o desde su experiencia como docente, ¿cómo se ha adaptado el proceso educativo a este nuevo estilo de vida?


Lo que he visto en la universidad, y lo que me he enterado de otras instituciones, es que han venido dando una serie de cursos a los profesores. De todas maneras, el proceso de adaptación, en cambio, como mentalidad, no es fácil. Entonces, a nivel mundial, no solamente aquí en Colombia, ha sido un proceso donde se mejora mediante ensayo y error, esos fallos y errores son costosos. Además, hay otros factores extraacadémicos como el psicológico o el ambiente en la familia, sin mencionar algo muy importante: la crisis económica que esto está trayendo a muchas familias.



¿Qué nivel educativo se ha visto más golpeado por la nueva metodología de clases o incluso por la falta de ellas?


Sin lugar a dudas, entre más pequeños son los estudiantes, más rápido se cansan; es muy difícil para un niño pequeño estar sentado ante una pantalla todo el día. De hecho, muchos padres de familia han dejado de pelear contra esta situación y han decidido que sus hijos no sigan estudiando, alguna cosa estarán haciendo, pero dejaron de luchar para tener al niño frente al computador.



Y eso suponiendo que tienen un computador o un dispositivo…


Claro, suponiendo que tienen los medios; si no los hay, nada que hacer. He oído de instituciones públicas en donde los estudiantes, tanto en colegios como en universidades, utilizan mucho el celular. Esto afecta mucho, porque un celular no tiene ni el tamaño ni la maniobrabilidad, entonces también impacta el proceso de aprendizaje.



Ahora bien, ¿qué opinión le merece la decisión del Ministerio de Salud de incluir a los docentes universitarios en la tercera etapa de vacunación, teniendo en cuenta la situación del país con un déficit de vacunas y en medio de un paro nacional?


Como profesor sí pienso que las vacunas había que priorizarlas. Me parece muy bien que, por su vulnerabilidad, las personas de más edad obtengan su vacuna más rápido. Sin embargo, también hay otro grupo dentro del cual estamos nosotros. Los profesores podemos ser grandes transmisores del virus, y estamos expuestos al contagio, entonces en la medida en que se neutralice y se tomen las medidas adecuadas, no solamente la vacuna, se verá un avance importante.


Incluso podría implementarse, por ejemplo,  a conductores de taxi, gente que está en contacto con muchas personas diariamente. Me parece que ver qué tipo de perfil profesional está más en contacto con personas para priorizar su vacunación es un buen criterio para vacunar más rápido.



¿Priorizar a los docentes universitarios dentro del plan de vacunación permite mejorar el proceso de enseñanza o en este momento sería más efectivo otro tipo de ayudas desde el Gobierno Nacional, como subsidios por ejemplo?


La vacuna protege a los profesores del contagio. La persona que está vacunada, hasta donde tengo entendido, puede seguir siendo transmisora de la enfermedad. Por eso decía que deben seguirse tomando las medidas de protección, pero genera mucha tranquilidad en un modelo de alternancia, en el cual el docente va a la institución educativa, incluso puede ir no solamente a dar su clase, sino quedarse allí trabajando, haciendo otras cosas con mayor confianza. Claro que tendrá algún beneficio en los procesos, aunque yo pienso que es que algo muy difícil de cuantificar.



Pero, ¿para la persona o para el proceso educativo?


Para el proceso, cuando uno tiene más confianza, puede estar más tiempo en la universidad preparando materias, preparando las clases, es un efecto positivo.



Hablando más específicamente del paro y de sus causas, ¿cómo cree que, desde las aulas, se pueda visibilizar/mejorar/tratar la inequidad en la que vive un país como Colombia?


Pienso que debemos ser conscientes de que el nivel de vida del país ha venido mejorando, eso lo ve uno en el nivel educativo; una familia promedio de clase media tiene una mejor educación que hace unas décadas, es un hecho que no se puede desconocer.


La cuestión de la guerra que ha habido durante tantos años con una guerrilla es un ejemplo de cómo las cosas no se arreglan con violencia, sino que hay que estudiar los temas, hay que profundizar, concientizarse sobre la verdadera naturaleza de los problemas.


Un factor importante para la eficacia en la educación es su conexión con la realidad. En las clases de humanidades me parece que es perfectamente procedente que los trabajos, por ejemplo, se orienten hacia este tipo de situaciones para que la gente no las desconozca y se valore también su propio criterio sobre lo que pasa.



¿Por qué no se ha logrado hasta el día de hoy o, precisamente, por esa visibilidad y por tocar esos temas es que vemos a tanta gente saliendo en estos días?


Las causas me parece que pueden ser complejas de determinar. La protesta es una manifestación legítima en este país, pero cuando se involucran factores políticos de personas que quieren sacar provecho en una situación como esta, se corre el riesgo de perder su naturaleza.



En los últimos días han salido a la luz las posturas de algunos estudiantes de universidades privadas de Bogotá, que rechazan las manifestaciones y utilizan términos despectivos para referirse a quienes salen a las calles, ¿debería haber una cátedra universitaria que buscara corregir este tipo de comportamientos o la academia debería restringirse únicamente a su área del conocimiento?


Entre las áreas del conocimiento también están factores relacionados con el civismo, con el respeto a los demás, eso siempre está inmerso en todo proceso educativo. De todas maneras, podría implicar una reflexión en el sentido en que en el país se ha venido deteriorando el contenido humanístico en la educación. Por ejemplo, el tema de las virtudes humanas se ha dejado de enseñar, uno mira los principales enfoques educativos y no tienen estos temas como algo central; las instituciones están centradas en lo intelectual que, por supuesto, es un factor importante, pero el tema de las virtudes, tiene un valor que, si no se asume de manera directa, es muy difícil de reemplazar.



Por último, ¿de qué manera las manifestaciones de estas últimas semanas cambiarán la forma en la que se educa en Colombia?


Como tal la forma como se educa actualmente desde el punto de vista metodológico, no creo que tenga ningún cambio, la cobertura, sí. Hace unos años, el alcance en Colombia estaba mal; en algunos lugares como Bogotá había una cobertura muy alta, pero otros estaban muy descuidados. El cambio puede estar en la política educativa. El problema es que cuando las manifestaciones no van acompañadas de propuestas es muy difícil que puedan haber mejoras.