El infierno del olvido

María Fernanda Pantano, estudiante de Comunicación Social y Periodismo

“El padre” es una película que retrata la historia de muchos adultos mayores que se enfrentan a la pesadilla de la vejez, el olvido.

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El infierno del olvido
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The Father, póster.

Nombre: El padre (The father).

Director: Florian Zeller.

Compañías productoras: Coproducción Reino Unido-Francia; Trademark Films, Embankment Films, Film4 Productions, F Comme Film, AG Studios NYC.

Distribuidora: Lionsgate.

Duración: 97 minutos.

Año: 2020



En la historia, Francia es considerada la cuna y baluarte del cine, al ser el lugar en donde nacieron sus creadores, los hermanos Lumière. A través de los años, muchos talentos galos se han destacado en el medio, entre ellos directores que plasman una estética innovadora en sus obras y que desarrollan de una manera fascinante las historias que van a contar. Una de las nuevas revelaciones es Florian Zeller, un novelista, pródigo del teatro francés que ha cautivado con sus obras y que debutó el año pasado en el cine con la adaptación de una pieza teatral estrenada en el 2012, escrita y dirigida por él mismo, que conforma una trilogía familiar y se titula El père, traducida al español como El padre.


Este largometraje, protagonizado por Anthony Hopkins y Olivia Colman, fue nominado a seis categorías de los Premios Oscars 2021 de las cuales terminaron llevándose el galardón Hopkins por Mejor Actor y Christopher Hampton junto con Florian Zeller por Mejor Guion Adaptado. Aparte de estos reconocimientos, el filme obtuvo dos Premios BAFTA (en las mismas categorías), un Premio de la Asociación de Críticos de Cine de Los Ángeles por Mejor Edición, un Premio AACTA International Award a la Mejor Actriz de Reparto (Olivia Colman), un Premio Goya por Mejor Película Europea, entre otros. Sumó algo más de 11 premiaciones, lo que demuestra el éxito que ha tenido la ópera prima de Zeller.


El padre es una película de drama británica que retrata la historia de Anthony (Anthony Hopkins), un hombre mayor de aproximadamente 80 años, amante de la ópera y con mucha inteligencia que vive en su propio apartamento en Londres sin ninguna compañía. Pero debido a su vejez y a la limitación que tiene para realizar algunas actividades, su hija Anne (Olivia Colman) lo trata de convencer de contratar a una persona que esté a su cuidado y lo ayude con otras tareas de la casa, algo que él rechaza incesantemente. Pero realmente el tema sobre el que gira el rodaje es el relato de escenas de la vida de este hombre que poco a poco entra en un laberinto de confusiones que empieza a fragmentar su realidad y del cual no encuentra ninguna explicación o respuesta lógica.


Todo se debe a que dentro de esta cinta el director y guionista francés muestra desde una óptica completamente diferente el padecimiento de la demencia, una condición que implica el deterioro de la memoria y el comportamiento de quienes la padecen, que en su mayoría son adultos mayores. Un tema que, sin duda alguna, representa la vivencia diaria de muchos abuelos, teniendo en cuenta que, según cifras de 2019, la demencia afecta a unas 50 millones de personas en el mundo y cada año se registran 10 millones de nuevos casos; y en la región, entre el 6.5% y 8.5% de los adultos mayores de 60 años padecen algún tipo de demencia y la forma que más se presenta en ellos es el Alzheimer, que llega a representar el 60-70% de los casos.


Pero es importante recordar que la demencia también afecta a todos aquellos que están alrededor de las personas que cuentan con este deterioro, algo que confirma Anne a lo largo de la cinta, con su lucha constante por entender y cuidar a su padre, aceptando su pérdida de memoria y que incluso la desconozca en ciertos momentos. Además, está aquel dilema doloroso que la evade en su interior sobre qué debe hacer y qué decisiones debe tomar ante la enfermedad de su padre, que hace que esté en un constante trance de confusión y desorientación.


Dado el tema de eje, hay que resaltar que El padre tocará cada fibra a todo aquel que la vea, pues al poner al espectador en la mirada subjetiva de Anthony, este podrá ser parte de aquel proceso doloroso y realista que el hombre vive. Son hechos que suscitan en el observador un papel activo inédito, pues el filme lo llenará de un sin fin de dudas que harán que esté cada vez más atento a los cambios en pequeños detalles que se presentan en el entorno y hasta en los mismos personajes. Lo anterior sabiendo que en toda la película se utiliza una misma localización que en ciertos momentos puede parecer distinta y que será un factor importante para mantener el suspenso en la historia; acto con el cual Zeller logró mantener la dramaturgia de su obra teatral en la nueva adaptación.


Otro factor que resulta vital destacar es la interpretación genuina y única que realiza Hopkins que logra conectar mental y emocionalmente con la audiencia, que puede reflejar en aquel admirable actor británico a un miembro de su familia, situación que extraerá recuerdos y quizá algunas lágrimas. De igual forma no se puede dejar de lado el uso de las suaves y delicadas composiciones de Ludovico Einaudi que acompañan varias escenas y las complementan de una manera perfecta al ser aquel “hilo dorado del laberinto”, como lo dice Zeller.


Basta decir que esta obra del séptimo arte está llena de humanidad y genera varias reflexiones sobre lo difícil que resulta llegar a la vejez, a aquel ocaso de la vida que terminará convirtiéndose en muchos casos en un viaje al infierno del olvido, un doloroso final del que no podemos escapar y que avanza rápidamente. Pero no todo es drama o ansiedad. El padre nos ofrece 97 minutos de sorpresas, dudas, sonrisas y lágrimas, que también nos mostrarán lo efímera que es la vida y lo importante que es aprovecharla y disfrutarla; y no solo pensando en cada uno, sino también en nuestros seres queridos.

El infierno del olvido
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