La vanidad humana por encima de la crueldad animal

Sofía Dueñas Jiménez y Sara Natalia Sánchez Rodríguez, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo

La ciencia debe buscar nuevas alternativas, ya sea para erradicar sus prácticas de testeo con animales, o para minimizar daños a estos seres vivos.

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La vanidad humana por encima de la crueldad animal
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La experimentación animal es una práctica en la que las vidas de animales como conejos, ratas, ratones, conejillos de indias o incluso perros, no son respetadas y tratadas con dignidad bajo las reglas de la moralidad y la ética humana. Los someten al especismo, dándoles una menor importancia a sus vidas dado que no pertenecen a la especie humana.

Es por esto que son expuestos a sustancias químicas, que muchas veces queman su piel, o crean una intoxicación en sus cuerpos derivando en sus muertes. Asimismo, muchas veces estos animales sufren de mutilaciones, la pérdida de alguno de sus sentidos (como la visión y/o el olfato) o inflamación e irritaciones en la piel. Con todo ello, es evidente que la experimentación animal en el área de la cosmética es un acto cruel y deliberado en nuestra sociedad, la cual no tiene en cuenta el padecimiento de los animales.


En el ámbito de la cosmética, muchas veces estas industrias recurren a prácticas donde se llevan a cabo testeos en los animales, ignorando aspectos como sus derechos, el sufrimiento y la crueldad detrás de estos actos. Según estudios, cada año millones de animales son utilizados en el mundo para la experimentación y otros usos científicos. EE. UU. y Japón están a la cabeza, con 17 y 11 millones, respectivamente. Para probar cosméticos, limpiadores del hogar y otros productos de consumo, miles de animales han sido envenenados, enceguecidos y matados cada año por crueles corporaciones. Los ratones y las ratas son forzados a inhalar gases tóxicos, los perros son obligados a ingerir pesticidas y a los conejos les frotan químicos corrosivos en sus pieles y ojos.


Es por esto que la ciencia debe buscar nuevas alternativas, ya sea para erradicar sus prácticas de testeo con animales, o para minimizar daños a estos seres vivos. Dicho esto, una de las alternativas libres de crueldad animal es la fabricación de piel humana en laboratorios obtenidos tras el cultivo sintético en las donaciones de piel por pacientes de ciencia. Por consiguiente, al probar en estas pieles humanas de laboratorio, las pruebas finales se hacen con voluntarios humanos que terminan de descartar efectos secundarios, alérgenos o irritantes;sin embargo, el secretario general de la Federación de Sociedades de Neurociencia Europeas, Juan Lerma, afirma que “es falso que existan métodos alternativos para todo. Los modelos computacionales, cultivos celulares y otros procedimientos in vitro aun siendo útiles, no pueden reemplazar a los animales. Un organismo vivo presenta una enorme complejidad, la que precisamente se desea analizar, y aún no existe una manera de sustituirlo por entero”. De hecho, en la actualidad es aceptado que los animales de laboratorio puedan y deban ser utilizados como reactivos biológicos y ecológicos, en beneficio de la Ciencia y la Salud Pública. Su utilización ha supuesto y supone notables avances en el conocimiento de los organismos vivos, en su fisiología y también en el estudio de las patologías.


De acuerdo con las veterinarias D’ors y Segura “el uso de animales en algunos campos de la investigación biomédica es insustituible, los conejos y roedores representan más del 80% de las especies utilizadas”. Ahora bien, en vista de que la experimentación animal no puede dejarse en su totalidad, sí pueden reducirse el número de animales utilizados.


Según Fabiola Leyton, del Observatori de Bioética i Dret de la UB, explicó: “la necesidad de que haya una regulación y un control estricto de la experimentación animal a nivel de todo el planeta”, ya que se deben cumplir con una serie de requisitos o circunstancias que aseguren un racional uso de los animales, y una adecuada metodología de trabajo como con algunas de las alternativas.


De este modo, es de gran importancia tener en cuenta que la vida, la seguridad y los derechos de los animales priman sobre los experimentos tanto científicos como cosméticos; sin embargo, aunque exista una reducción de su uso, la experimentación animal no puede garantizar un 100% de protección a la vida de estos seres vivos.


No obstante, los británicos Bill Russel y Rex Burch, autores de Los principios de la técnica experimental humanitaria, expusieron los principios de reducción, refinamiento y reemplazo (también conocido como las 3R). La reducción hace referencia a la utilización mínima de animales en estas prácticas experimentales. Esto implica elaborar una estrategia que defina y estructure una metodología y objetivo razonable con los recursos disponibles, esto implica tener en cuenta qué animal se necesita para una mejor respuesta a las preguntas planteadas por el experimento, dando mayor precisión para el análisis de resultados. Por su parte, el refinamiento busca mejorar el método de estabulación, fría y mantenimiento de estos seres vivos, además busca la optimización de sus procedimientos, reduciendo o eliminando cualquier dolor, sufrimiento o daño a estos animales. Por último, el reemplazo busca la sustitución, en todo caso que sea posible, de los procedimientos experimentales en animales, implementando metodologías alternativas con una validez científica; por ejemplo, cultivos celulares, invertebrados o modelos matemáticos.


Estas prácticas permiten, como se mencionaba previamente, mantener a los animales fuera de los experimentos que, en su gran mayoría, suelen ser nocivos para su salud. Estas nuevas opciones en la ciencia permiten mayor seguridad y moralidad en sus testeos, teniendo en cuenta la vulnerabilidad de estos seres vivos en experimentos con fines tanto científicos como cosméticos. De igual forma estas prácticas innovadoras permiten grandes avances en las metodologías científicas dentro de la sociedad humana.


En resumen, las prácticas experimentales en animales tanto para el área de la ciencia como en las industrias cosméticas son un acto de extrema crueldad en contra de los seres vivos, en donde sus vidas son expuestas a testeos despiadados, a pesar de la existencia de metodologías alternativas que buscan nuevos procedimientos o, en algunos casos, disminuir la cantidad de animales usados en estos. Lastimosamente se siguen ejerciendo actos poco éticos y morales en contra de los animales. Por tanto, una causa que vale la pena apoyar es ser la voz de estos animales que carecen de una, en una sociedad donde, en muchas ocasiones, la vida humana prevalece por encima de cualquier otra, apuntando al cruel especismo y poniendo a otros seres vivos al servicio de las personas.

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