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Lo incendiario factura

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Juan Alejandro Quiroga Hernández

Fecha:

Una crítica al periodismo actual desde la mirada de un escritor.

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Foto:
Getty Images Signature vía Canva Education

En octubre de 2023, Julio César Londoño señaló en el diario El Espectador el enorme poder que tienen las columnas de opinión “taquilleras”. Estas generan tráfico en las páginas web de los periódicos y noticieros del país. Pero, sobre todo, recalcó que cuanta mayor explosividad y agresividad tienen esos escritos sobre temas políticos o sociales en contra de un gremio, más popular se vuelve el medio.


Debido al avance de la tecnología y la voraz hiperconectividad del siglo XXI, la información de las noticias puede viajar en cuestión de segundos a casi cualquier lugar del planeta. Sin embargo, se ve manchada la labor del periodista por una mentalidad capitalista de producción y facturación masiva, en que se ha sacrificado muchas veces la calidad del oficio a cambio de la cantidad y la rapidez para publicar los contenidos. Así, los medios de comunicación recurren a estrategias para atraer nuevos seguidores, como apelar a los sentimientos de los lectores o generar polémica con sus productos.


Londoño dijo: “Gómez acaparó los reflectores, generó tráfico en las redes de Caracol sin necesidad de escribir 30 notas sobre las bondades de la cáscara de piña”, refiriéndose al trino en el que Gustavo Gómez, director de información en la cadena Caracol Radio, arremetió contra los indígenas que apoyan al presidente de Colombia. Puede pensarse que metiéndose en un conflicto con muchas figuras que apoyan la protección de las comunidades indígenas solo logra afectar su imagen (lo cual es cierto), pero además llama la atención de las personas, algo muy difícil debido a la sobrexposición de información en las sociedades de hoy.


Aparte de caer en la desacertada discusión (atribuida sin pruebas a Maquiavelo) de “el fin justifica los medios”, debería discutirse quétan absurdo e injustificable es el fin, en este caso, generar visualizaciones y “likes” para las grandes casas de periodismo. ¡El panorama es espantoso! Los periódicos dejaron de ser un centro de difusión de información y se han convertido en otro eslabón del mercado, totalmente esclavizado por el dinero.


No obstante, es de suma relevancia analizar el papel de los lectores de dicho periodismo sin causas legítimas, dado que, si no se es crítico a la hora de consumir material que reafirma los sesgos cognitivos de cada individuo, la clásica ley de la oferta y de la demanda hará efecto en el sentido en que sencillamente los medios de comunicación ofertarán lo que se les demande.

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