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Los colegios privados están fortaleciendo la inclusión

Valeria Ovalle

Karolina Talman, fundadora y directora del programa PIES, expone los desafíos que enfrentan los programas de atención a los estudiantes con discapacidad y las mejoras que deben poner a consideración.

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Los colegios privados están fortaleciendo la inclusión
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En Colombia todo estudiante con cualquier condición de discapacidad tiene derecho a estudiar en los colegios privados y públicos que otorgan títulos de bachiller, como lo establece el Decreto 1421 del 2017.


En la siguiente entrevista, María Karolina Talman Peluha, fonoaudióloga de la Universidad de Santander, y fundadora y directora del Programa de Inclusión Educativa y Social (PIES) del colegio José Joaquín Casas, le explica a Unisabana Medios el estado en el que se encuentra la inclusión de estudiantes con discapacidad en los colegios privados, las estrategias educativas que se están utilizando y las posibles soluciones para que exista una verdadera educación en los niños con necesidades especiales.


¿Hasta qué punto los colegios privados están preparados para la inclusión?


De acuerdo con mi trayectoria de 20 años, he evidenciado que muchos programas de inclusión han fallado porque no tienen la experiencia. He recibido niños, a quienes sus padres los han retirado de colegios privados con programas de inclusión ineficaces. Hasta ahora están mirando cómo fortalecer los procesos de inclusión, ya que se necesita de profesionales especializados que los guíen en sus procesos y especialmente, en el desarrollo de habilidades sociales.


Ahora bien, también existen escuelas de educación especial, diseñadas para niños con necesidades que requieren mayor apoyo, como los sordos ciegos, aquellos que tienen déficit cognitivo severo o los autistas no verbales, lo que representa que estas categorías no pueden estar en una inclusión en aulas regulares en los colegios privados porque van a requerir de profesionales más especializados en asuntos primordiales. Por ejemplo, un niño sordo ciego dentro de un aula necesita un especialista en braille, el cual es difícil de encontrar. Y al trabajar estas necesidades, puede ser que más adelante ese niño tenga una evolución y sea incluido en los colegios.


En Colombia el Decreto 1421 de 2017 menciona que los colegios privados deben incorporar la inclusión en sus proyectos educativos. ¿Qué están realizando actualmente las instituciones educativas para cumplir con este decreto?


Las instituciones educativas privadas en este momento están fortaleciendo la inclusión, porque la ley lo exige. Sin embargo, cada colegio privado tiene la libertad de manejar su propio programa, de revisar cuál es la manera más idónea de ofrecerlo y de evaluar sus resultados, porque muchas veces cuando se habla de inclusión, se cree que es solamente tener un niño en un aula regular y va mucho más allá de eso. La parte social también es importante en el desarrollo de él, toda vez que en los colegios donde no hay un seguimiento muy específico de los niños, se presentan casos de bullying hacia los niños que tienen necesidades especiales. En conclusión, en Colombia todavía la inclusión no está profundizada. Se deberían generar algunos cambios en las estrategias que plantean los colegios para flexibilizar un currículo, a través de un Plan Individual de Ajustes Razonables – PIAR, una manera real de trabajar entre maestros, familia y estudiantes, y donde haya un verdadero apoyo interdisciplinario con profesionales idóneos en cada una de las materias, ya que existen diferentes necesidades, diagnósticos y patologías.


¿Qué más falta actualmente para mejorar la inclusión en Colombia?


Falta capacitación y talleres internacionales para adquirir nuevos conocimientos, porque así los docentes de aulas regulares tienen las herramientas necesarias para que poco a poco el niño vaya mejorando sus procesos en todos los ámbitos y pueda tener una permanencia hasta que se gradúe de la institución privada.


¿Cuál es el proceso de inclusión que el programa PIES realiza para un estudiante?


Inicialmente le hacemos al estudiante una evaluación integral de todo, tanto de la parte educativa, como del lenguaje, el pensamiento, las habilidades motoras y habilidades cognitivas. En la parte educativa tenemos en cuenta la edad cronológica y los conocimientos educativos que debe tener a nivel de todas las áreas, como sociales, español y matemáticas. Y para la parte del desarrollo integral del ser humano, le hacemos diferentes exámenes y evaluaciones estandarizadas en donde se evalúa el coeficiente intelectual para obtener un perfil educativo, social y de desarrollo. Definido el perfil, planteamos los objetivos para cada una de las áreas y cada tres meses, hacemos una evaluación del equipo interdisciplinario para revisar qué se cumplió, qué falta por trabajar y cómo va a continuar el desarrollo de su programa durante el año lectivo. Cabe recalcar que cada niño tiene dentro del programa todo un equipo interdisciplinario con maestría en educación, que pueden acomodar y ajustar todos los currículos de una manera más integral. Este equipo lo conforman fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, psicólogos y docentes de las aulas regulares.


¿Qué herramientas utiliza el equipo interdisciplinario y terapéutico de PIES para el mejoramiento del desarrollo integral de cada niño?


En cuanto a las herramientas de aprendizaje, nosotros flexibilizamos el currículum para que su nivel educativo se ajuste a las necesidades de cada niño. Manejamos el programa con alto nivel de tecnología como son los programas de SMART, que son plataformas interactivas para que los estudiantes aprendan mejor los conceptos. Además, desde hace varios años, tenemos diseñados unos talleres de sensibilización para los estudiantes regulares y docentes, antes de que el estudiante en inclusión ingrese al colegio, con el fin de brindar estrategias, herramientas y material de trabajo para su socialización, respeto y comprensión. En el colegio José Joaquín Casas, algunos de los niños del programa PIES pertenecen a las extracurriculares, como por ejemplo a la banda de guerra o al equipo de fútbol, en donde en cambio de existir un rechazo por parte de sus pares, hay una admiración y motivación hacia ellos.


Cuando un estudiante llega de otro colegio, donde no ha tenido una verdadera inclusión, ¿cuáles han sido los patrones de comportamiento más frecuentes que han tenido que intervenir?


Sin duda, el bullying. A PIES han llegado niños de otros colegios que han sufrido de matoneo, como también se le conoce, muy afectados emocionalmente, muy comprometidos, sintiéndose vulnerados y siendo esta parte en la que se inicia su trabajo terapéutico. Por eso puedo decir, que en el colegio José Joaquín Casas no existe el bullying para los estudiantes con necesidades especiales pues todo el equipo interdisciplinario, los estudiantes regulares y los docentes estamos pendientes de estos niños en sus actividades, en los descansos y en todos los procesos de aprendizaje.


En el mes de mayo, el colegio Liceo Francés de Bogotá indicó que no admitió a un niño discapacitado por no ser especialista en desarrollar programas de educación de forma autónoma. ¿Qué opina al respecto?


Los colegios privados, por ley, deben incluir a los niños, pero hay menores de edad con varias necesidades y que no se les pueden ofrecer una inclusión. Uno debe ser sincero con los papás y comentarles que la institución no tiene el equipo necesario para poder brindarles la mejor atención y calidad educativa. Hay discapacidades que generan que algunos niños entren en crisis y/o se autoagredan, con la posibilidad de llegar a tener desenlaces fatales, que responsabilizan a la institución educativa. Esto es complicado porque para recibir a un niño no basta solamente tener vocación y querer hacerlo, sino que es necesario tener un muy buen grupo especializado.

Yo no culpo a los colegios privados porque hacen una gran labor educativa y siempre quieren aceptar e incluir a los niños, pero hay menores de edad con necesidades complejas y a veces los papás no entienden el gran trabajo que hay detrás. No es que las instituciones no quieran recibir a los niños con necesidades especiales, los quieren recibir bien y que sean felices.

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