Memoria de una viajera

Valentina Ramírez Arias, Comunicación Social y Periodismo

Nomadland contempla los recuerdos a través de la historia de una mujer que lo pierde todo y se vuelve nómada.

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Memoria de una viajera
Foto:
Poster Oficial Nomadland, 2020.

Los recuerdos conforman a una persona. En el caso de Fern, la pérdida y el dolor que carga la empujan a abandonar lo que conoce y a embarcarse en un estilo de vida nómada. Ella decide recorrer en su furgoneta los paisajes de Estados Unidos, trabajando y conociendo más gente que, al igual que ella, decide dejar atrás la vida convencional y aventurarse en un viaje sin destino final.


Nomadland, dirigida por Chloé Zhao, cuenta la historia sobre una mujer de Nevada que pierde su empleo en una fábrica donde trabajó durante años con su esposo, quien fallece poco después. Es entonces cuando Fern abandona la mayoría de sus pertenencias y abraza sus recuerdos en un viaje constante. En el camino entabla amistades con otros nómadas y desarrolla una conexión con los lugares que visita, los cuales son silenciosos y cargados de naturaleza.


El largometraje es una adaptación del libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century, escrito por Jessica Bruder, el cual fue recibido con aclamaciones por parte de la crítica, ganando tres premios Oscar por su dirección, historia y actuación. La obra de Zhao es pausada y cargada de sentimiento, y logra transmitir una sensación casi documental, que fluye naturalmente, como el viaje que realiza Fern.


El mayor punto fuerte de la película es la sensación de intimidad. No es necesaria una historia excesivamente dramática y llena de acción para generar una reacción por parte del espectador, y Nomadland lo consigue de una manera hermosa. La melancolía implícita despierta una conexión entre los personajes, y sin necesidad de diálogo desmedido, se transmiten historias llenas de trascendencia. Gracias a esto, la audiencia logra entender el dolor y desarrollo de los personajes, aun si no han experimentado pérdida o desasosiego.


Fern, interpretada por Frances McDormand, es una protagonista cuyo pasado la define. A través de la increíble interpretación de la actriz llegamos a conocer su carácter, su incapacidad de dormir bajo un techo y su apego a la vida que dejó atrás cuando murió su esposo, Bo. Los otros nómadas que dan forma a la historia son parecidos a Fern, ya que todos parecen tener motivos dolorosos para huir de la vida convencional, pero tienen destinos diferentes. Un aspecto interesante es que en todo momento se sienten como personas reales, son quienes hacen parte de la vida de la protagonista por un breve momento y le aportan a ella y a nosotros, pero siguen cargando con sus propias historias y sus recuerdos. Esto es visto con ojos optimistas en la historia, tal como dice Bob Wells, el líder espiritual del grupo nómada: “una de las cosas que más amo de esta vida es que no hay un adiós definitivo. ¿Sabes? He conocido a cientos de personas aquí y nunca me despido por última vez. Siempre digo: Te veré en el camino.”


La fotografía se compone de paisajes fríos, y se complementa con una banda sonora llena de emoción, con muchos solos de piano. El minimalismo que ofrece Zhao se siente adecuado para la historia que se cuenta, ya que representa un estilo de vida que parece pacífico y descuidado, pero resulta en un constante escape y una reflexión de la vida humana y todo su peso. Lo que se cuenta audiovisualmente se apoya con el guion, y dan al espectador un momento para contemplar una realidad que muchos ignoran o critican, siendo los nómadas unos marginados.


Ver esta película transmite la sensación de presenciar un amanecer en completo silencio y tomar una bocanada de aire helado. Nomadland es un producto que sorprende con sus increíbles tomas, música y composición. Pero su verdadero impacto es cómo conmueve al espectador con una historia que llega al alma.

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