Suboficiales que valen oro

Eliana Martínez Perdomo, asistente al Taller de Comunicación Asertiva sobre discapacidad y lenguaje incluyente

“Desde niño, mi sueño siempre fue ingresar al Ejército Nacional”, es la frase con la que inicia a describir su vida Carlos Andrés Montoya, Cabo Primero del Ejército Nacional de Colombia.

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Eliana Martínez Perdomo

“Desde niño mi sueño siempre fue ingresar al  Ejército” manifestó Montoya, pues él tenía claro desde muy pequeño cual era su objetivo: “convertirme en ese ideal romántico de caballero medieval que está luchando por una justa causa”, es como precisa su sueño de ser Militar.


El Amor del CP Montoya por la Institución se fomentó debido a la situación por la que atravesaba en ese momento el país, en el que los grupos ilegales se adueñaban del territorio nacional “yo no veía la hora de poderle brindar

al país mi granito de arena” afirmó.


CP Montoya, tuvo el honor de prestar su servicio militar en el Batallón de Ingenieros No. 14 de Calibío en Puerto Berrío Antioquia. “En esos 23 meses de servicio descubrí que era un tiempo muy corto, porque cuando uno tiene esa vocación militar, no alcanza a cumplir con todas las expectativas y fue ahí donde entré a la Escuela Militar de Suboficiales en el año 2006”. A partir de ese año inició su carrera como Suboficial del Ejército Nacional.


Las motivaciones que llevaron al CP Montoya a continuar en la carrera militar fue el ser puente para la población civil para brindar seguridad a todos los colombianos. “Yo pertenezco al arma de Ingenieros Militares precisamente porque podía lograr una cercanía con la población civil y las comunidades”, dice.  También considera que cada día es menos probable que jóvenes quieran pertenecer a esta Institución. “Cada vez es más difícil que las nuevas  generaciones vean al Ejército como una opción de vida”.



Esta experiencia de ser Suboficial de Colombia para el CP Carlos Andrés Montoya, ha sido un aprendizaje gratificante pese a las diversas circunstancias que ha tenido que enfrentar, una de ellas, quizá, la más fuerte de todas, cuando fue herido en combate en el año 2010.


“Siento que mi vida Militar duró muy poco”, expresa el CP Montoya, quien con un tono de desconcierto relata el momento en el que cayó herido: “Yo era Cabo Tercero cuando me hirieron, entramos a una operación militar y desembarcamos en un área campamentaria, en ese lugar me hirieron un soldado y en el momento en el que yo fui a auxiliarlo, fui alcanzado por elementos de un artefacto

explosivo que ocasionaron automáticamente la pérdida de mi visión”, relató el CP Montoya.


Este momento por el que atravesó El Cabo Primero Montoya, pese a que él mismo no dimensionaba la gravedad de sus heridas, sería lo que precisamente partiría su historia

en dos: un antes y un después. “Mas allá de estar en el limbo de estar entre la vida y la muerte, es el hecho de estar haciendo lo que yo quería y lo que a mi me gustaba”, expresó.


Con su forma simpática, su tono jocoso y sobre todo su chispa, el Cabo Primero Carlos Andrés Montoya cuenta esta historia que ya hace parte del pasado de su vida, pero que  está en su presente. “Yo me considero una persona exitosa, porque lo que he querido hacer lo he logrado y mi sueño era haber estado en el Ejército Nacional y hasta ese

momento lo había cumplido” expresó con total seguridad.


Aunque no fue fácil asimilar la noticia de haber perdido su visión, su ímpetu y su actitud positiva es lo que hace que el CP Montoya sea una persona y un Suboficial de honor. “El saber de que nunca más iba a volver a ver fue muy duro y aún a veces me siento flaquear un poco, uno puede pensar en perder una pierna, un brazo, pero nunca la visión”, expresó.


Luego de este doloroso suceso y de seis meses de rehabilitación, el Cabo Primero Montoya llegó al Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos en el que conoció a más personas con su misma condición, pero que además conoció a quien iba a ser parte de su “nueva vida” como la describe él: su primer guía canino, Hanna, quien a partir de ese momento sería parte fundamental para su vida. “No es fácil enfrentarse a la calle con un perro, y ahí es donde puse en práctica todo lo que me habían enseñado en la rehabilitación”, manifestó el Suboficial.


Después de este suceso, el CP Montoya se ha enfocado por cumplir sus retos personales y profesionales, formándose como Psicólogo en el año 2016, siendo el primer egresado invidente de la facultad de Psicología de la Universidad Pontificia Bolivariana. “Una de las cosas más bonitas que puede vivir una persona es la oportunidad de estar en la Academia y por eso agradezco esta oportunidad que me dio la vida, aunque tampoco fue tan fácil”, contó Montoya.


En el 2018, el Cabo Primero Carlos Andrés Montoya debe enfrentar otro difícil episodio de su vida, dejar a su compañera fiel y guía canina Hanna, quien por llegar a su vida adulta debía dejar su labor de guía para descansar sus últimos días y así lo hizo, pues dos años después partió por siempre. “Dejar a Hanna, fue algo muy duro para mí, pues nadie permanecía conmigo cien por ciento como lo hacía ella”, el CP Montoya, tuvo que reponerse nuevamente ante una difícil situación y dar un nuevo inicio con Canela, una Golden Retriver que actualmente es su guía y lo acompaña en todo momento. “Canela es una loquita, tuvimos que aprender mucho juntos, pero aquí estamos, el uno para el otro” expresó mientras tocaba la cabeza de este noble can.


El Cabo Primero Carlos Andrés Montoya, disfruta en su vida: las buenas compañías, la música, los audio libros, el descanso, la natación y la tranquilidad, estos dos últimos como uno de los servicios de bienestar que presta el Círculo de Suboficiales de las Fuerzas Militares y a los que se

refiere el CP Montoya así: “El Círculo de Suboficiales para mí es algo que yo tengo proyectado para mi vejez, me ha parecido un lugar muy especial para poder disfrutar en familia, por eso motivo a quienes lo puedan aprovechar más a que lo disfruten al cien por ciento”, expresó.


Es así como la vida del Cabo Primero Carlos Andrés Montoya, es el vivo ejemplo de que existen Suboficiales que valen oro, pues su fortaleza, su valentía y amor por la Patria, es lo que demuestra que los Suboficiales de Colombia están hechos para proteger y cuidar a este hermoso país: Colombia.


Este producto resulta del  Taller de Comunicación Asertiva sobre discapacidad y lenguaje incluyente  de la Universidad de La Sabana y la Dirección Centro de Rehabilitación Inclusiva del Ministerio de Defensa.

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