Una apuesta por el periodismo de largo aliento

Jeanne Nicole Lafont Jiménez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo

Para el director de Vorágine, la prensa contracorriente viene de la idea de que este oficio es un contrapoder. Cuenta que la misión periodística de este medio digital es ejercer una cobertura proyectada como un servicio social.

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Una apuesta por el periodismo de largo aliento
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Vorágine es un medio de comunicación independiente, de investigación, que publica trabajos profundos relacionados con la vulneración de los derechos humanos y la corrupción en Colombia y el mundo.  Su principal aporte a la sociedad se da a través del portal web, que publica trabajos profundos y se sostiene en diferentes estilos de ilustración para potenciar sus historias.


Este medio hace parte de la Liga Contra El Silencio, una alianza de diferentes medios de comunicación que se juntaron para investigar y contar las historias que son silenciadas, censuradas y ocurren en diferentes partes de Colombia. Producen dos tipos de formatos, la entrevista y el reportaje, que se difunden a través del portal web y los 20 medios de comunicación aliados.


Es así como el periodismo de investigación es la manera de patentizar un hecho que requiere el uso de fuentes y documentos, tanto públicos como privados. Unisabana Medios habló con el periodista, cronista y director de Vorágine José Guarnizo sobre el periodismo contracorriente, Vorágine, La Liga Contra el Silencio y el periodismo de investigación.


¿Qué es el periodismo contracorriente?


El periodismo contracorriente viene de una idea que nosotros tenemos de que el periodismo es un contrapoder. No porque nosotros odiemos al poder o estemos en contra del poder, sino que simplemente en el ámbito de la democracia los poderes necesitan tener un contrapeso, un equilibrio, y eso implica estar en un lugar distinto para poderlo ver con ojos críticos. El artículo 20 de la Constitución Política de Colombia, consagra que se pueden fundar medios independientes y que la prensa será libre. En ese sentido no puede ser independiente alguien que haga parte del poder para reportar lo que pasa en el poder. Entonces, esa es una primera idea de lo que significa periodismo contracorriente. Pero la segunda y nuestro eslogan cuando decimos contracorriente tiene que ver un poco con que nosotros en estos momentos queremos volver a la esencia del periodismo, es decir, a los textos hechos en profundidad, a intentar hacer buen periodismo. Hoy en día estamos viendo que, en el oficio, sin generalizar, cada vez más hay asomos de frivolidad, de no contrastar la información, de la brevedad. Nosotros queremos apostarle, de manera contracorriente, a tratar de hacer un periodismo de largo aliento en tiempos en los que todo fluye más rápido.


¿Cómo nació Vorágine?


Vorágine nació en el momento en que a mí me echaron de la Revista Semana. Yo trabajé allí en dos periodos, uno como corresponsal de Semana en Medellín, otro en Bogotá, como editor de Semana.com y editor de Nación, por unos 6 años más o menos en la segunda etapa, más dos en la primera etapa. Resulta que me despiden sin justa causa en marzo de 2020, cuando estábamos iniciando la cuarentena, porque hubo un cambio de dueños. Estos nuevos dueños, la Familia Gilinski, tenían una apuesta distinta con una nueva directora y tal vez el periodismo que yo hacía ya no era interesante para ellos. A partir de ese momento yo me reúno con Juan Pablo Barrientos y con Pacho Escobar, dos periodistas de mucha trayectoria. Ese mismo día empezamos a hablar de nombres para el nuevo portal y salió una lista que nos llevamos para socializar como si fuera un focus group, cada uno con amigos. Ahí mismo salió Vorágine, a partir de ese día empezamos a trabajar en un modelo de contenido, un modelo gráfico y un modelo financiero para llevarlo a cabo. Hoy en día llevamos más o menos año y medio y hemos publicado más de 200 investigaciones. Ha sido una aventura muy interesante que nos ha llevado a pensar un poco en que se puede emprender, se puede hacer periodismo independiente. Y acá estamos intentándolo, demostrándolo todos los días.


¿Cuáles han sido los mayores retos de manejar un medio independiente en Colombia?


Yo creo que el primero de todos es crear una estructura administrativa lo suficientemente sólida para sostener la operación del portal. Esto va atado a lo financiero, los periodistas generalmente no se quieren meter en temas administrativos, solo escribir historias. Pero nosotros entendimos desde un comienzo que no solamente éramos periodistas, sino emprendedores o empresarios de un medio naciente, pequeño y que eso nos ameritaba también a dedicar una buena parte del tiempo a crear una estructura administrativa, para lo cual nos ha ayudado mucho nuestra gerente, María José Jaramillo, y otros periodistas e ilustradores que se unieron a este proyecto como socios. Un medio tiene que ser sostenible, no es un hobby.


¿Cómo emergió la idea de usar ilustraciones en vez de imágenes?


Surgió de dos momentos, el primero fue cuando yo fui a estudiar creación literaria a Barcelona. Conocí un poco el comic periodístico, yo me había enfocado siempre en el texto, en la literatura como fuente para aprender a escribir, pero allá conocí a Joe Sacco que es tal vez el periodista de investigación más famoso en comic periodístico, él mismo dibuja las viñetas y hace periodismo de investigación y ha ganado el premio Pulitzer. También conocí la novela gráfica, me impresionó mucho una novela gráfica que se llama Las Meninas, de Santiago García y Javier Olivares. Desde esa época yo me vine con la pequeña pregunta de ¿cómo sería hacer un periódico dibujado de esta calidad? En mi última etapa en Semana también hice un reportaje en tres capítulos sobre el asesinato de Dimar Torres, que era un desmovilizado de Las Farc, y fue asesinado por el ejército. Ahí me encontré con un reto, porque todas las imágenes que había para reconstruir ese caso a profundidad realmente eran muy crudas, muy sangrientas, eran impublicables, iban en contra de la dignidad de la víctima. Entonces empecé buscando un ilustrador y me encontré con Angélica, Angie Pik. Hicimos ese trabajo en 3 capítulos, me gustaron mucho sus ilustraciones y me produjo una sensación distinta en el resultado final. Son ilustraciones muy crudas, de escenas muy desagradables, les pusimos audios de modo que le das clic y escuchas lo que dicen los familiares en la escena del crimen, el llanto, todo. Eso me produjo una sensación muy distinta a la habitual. Cuando fundamos Vorágine, yo les propuse a mis compañeros hacer un periódico dibujado como se hacía hace 120 años cuando nació la prensa en Colombia, con grandes ilustraciones y grandes textos. A ellos les gustó la idea y llamamos a Angie, que había trabajado conmigo en ese tema, y se volvió socia nuestra. Hoy en día trabaja con nosotros y con ella creamos ese modelo gráfico de Vorágine. Para nosotros el comic periodístico, la ilustración, es tan importante como el contenido.


¿Cuál es el mayor aporte de Vorágine a la sociedad?


Nosotros intentamos cumplir con la misión de hacer un periodismo concebido como un servicio social. Nos dedicamos a hacer un periodismo al servicio de los ciudadanos, que esté desprovisto de intereses políticos, económicos… Me gusta mucho una frase de una poeta uruguaya que se llama Cristina Peri Rossi y ella decía que “la literatura sirve para dejar testimonio en un momento en el que todo muere muy rápido.” Yo creo que esa es la función del periodismo igualmente y no es poca cosa dejar testimonio en un momento histórico, eso me parece que es importante, dejar constancia de que algo pasó porque somos testigos de un momento histórico.


¿A qué público se dirige Vorágine?


Me ha llamado mucho la atención que mucha audiencia joven y en universidades nos siguen y les gusta lo que hacemos. Eso me encanta, porque estamos ante una nueva generación muy crítica, con conciencia de lo que pasa en el país. Yo tengo 41 años y mi generación fue un poco más pasiva, en el sentido de tener una conciencia política. Me gusta mucho que estas nuevas generaciones tengan esa conciencia y que hayan hecho clic con lo que intenta hacer Vorágine.


¿De qué forma el consumidor puede apoyar a los medios de comunicación independientes como Vorágine?


Inicialmente, me parece muy chévere que nos sigan y nos miren, no solo a Vorágine sino a otros medios independientes que están intentando hacer la tarea también. Consumir este periodismo me parece el primer apoyo.  Segundo, Vorágine tiene distintas fuentes de financiación, la mayoría son a través de donaciones de ONG extranjeras. El segundo rubro es el tema de los talleres, constantemente abrimos talleres de crónica, reportajes, periodismo de investigación, prontamente vamos a abrir otros de cómic. Y el tercer rubro son las donaciones, eso nos ayuda muchísimo para seguir cumpliendo esta misión.


¿Cuál fue el mayor desafío al crear un medio de comunicación en medio de la pandemia?


Hubo muchos desafíos, había demasiada incertidumbre por lo que iba a pasar. Nadie sabía si iba a quedar vivo después de esto. Así de fuerte era la situación que vivimos a nivel mundial y lo primero era sobrevivir en medio de la pandemia. Pero a nosotros nos ayudó mucho haber nacido en ese momento porque nos pudimos concentrar en crear esos modelos de contenido, financiero y gráfico. Empezar a intentar contar historias y posicionarnos un poco. Nos ayudó mucho el aparecer, en un momento en que la gente estaba más conectada.


¿Cómo contemplas a Vorágine en un futuro?


Yo pienso que Vorágine va a crecer mucho, que vamos a seguir dando la batalla por muchos años. Queremos hacer muchos proyectos, queremos crecer despacio pero ordenadamente. Quisiera ver un medio muy grande que pueda ofrecer información no solo de largo aliento, sino información al instante a través de comics, a través de ilustraciones, que puedan ser consumidos en los teléfonos celulares. Que la gente pueda enterarse también por dibujos de lo que está pasando en el país desde un punto de vista crítico. Quisiera que Vorágine fuera en algún momento un Charlie Hebdo en Francia, que fuera un referente grande, potente, importante, de periodismo en Colombia y en América Latina. No es fácil, es soñar mucho, pero yo siento que tenemos las ganas y vamos a intentarlo.


¿Qué es y para qué sirve la Liga Contra el Silencio?


La Liga Contra el Silencio es una unión de 18 medios que están ahí para colaborarse, para ayudarse, para hacer a veces trabajos en conjunto. La Liga pertenece a la Fundación Para La Libertad de Prensa y la idea es estar unidos en momentos en los que se presenten casos de censura en Colombia. Y hacemos a veces trabajos colaborativos. La liga es una unión de esfuerzos, no estamos conectados todo el tiempo, pero siempre hay proyectos en mente.


¿Qué retos conlleva desarrollar periodismo investigativo en Colombia?


Siempre hay un reto. Una investigación siempre tienes que mostrarla el día siguiente, no puedes vivir de investigaciones del pasado. A veces es difícil encontrar la investigación, se va a gastar mucho tiempo, va a ser costosa, pero en eso está el reto. Siempre es tratar de enfrentarse a cosas difíciles. Lo fácil lo puede hacer una máquina, lo breve lo pueden hacer otros medios que le apuestan a eso. Pero con Vorágine buscamos enfrentarnos a cosas complejas, relatos difíciles de conseguir.


¿Qué riesgos de seguridad conlleva el desarrollo del periodismo investigativo?


La verdad yo nunca he tenido problemas de seguridad, nunca he tenido amenazas. Hay mucho acoso judicial, mucha gente que nos demanda, pero nunca hemos perdido una tutela, nunca hemos perdido nada ante los estrados judiciales. Todo lo que hacemos lo investigamos muy bien, mostramos documentos, pruebas, pero ese acoso es desgastante. Obviamente una historia no vale la vida de nadie y este es un país peligroso, donde se mueven actores armados. Constantemente intentamos tomar las mayores precauciones para blindar la seguridad de los integrantes del equipo.


¿Qué consejos les das a las personas que quieren desarrollar este periodismo?


Yo les aconsejo, sobre todo si les gusta el periodismo de investigación, que se especialicen en algo, solo en texto, en multimedia, en saber programar o en podcast, en lo que quieran. Me refiero en alta especialización y eso tiene que empezar desde la Universidad. Es mentira que tú tengas que saber de todo, yo por ejemplo llevo especializándome en texto 15 años que ejerzo este periodismo más 5 años de universidad. Todavía tengo mucho que aprender en texto, pero es mucho más fácil para hacer una multimedia unirme, por ejemplo, con alguien experto en realización de video documental, con alguien experto en sonido, con un ingeniero experto en hacer plataforma multimedia y de esa forma puede salir algo importante o interesante. Y el último consejo es hacer escuela. Uno cuando sale de la universidad piensa “ya, listo”. Pero hay que hacer otras cosas que hacen parte del proceso, lo importante es tener claro para dónde vas, si te vas a especializar en algo y para especializarte en algo tienes que hacer la fila, cargar ladrillos y hacer un camino.


Referencias

Vorágine. (s. f.). NOSOTROS. Vorágine. Recuperado 18 de noviembre de 2021, de https://voragine.co/nosotros/

Valdivieso, J. (s. f.). ¿Quiénes somos La Liga Contra el Silencio? Liga Contra el Silencio. Recuperado 18 de noviembre de 2021, de https://ligacontraelsilencio.com/quienes-somos/

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