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  • Páramo sobre ruedas 

    Páramo sobre ruedas Juan Diego López, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Después del accidente que le quitó la movilidad en las piernas, Helver Cristancho se convirtió en uno de pocos “guardapáramos” que hay en Cundinamarca. Lea también: La discapacidad no es un impedimento para hacer música en Chía Compartir Foto: Foto: Juan Diego López La ganadería, la agricultura y la minería son las principales fuentes de ingresos de las personas que viven en Guachetá – Cundinamarca, un municipio ubicado al norte del departamento, en límites con Boyacá. Allí, en la década de los 70’s, nació Helver Cristancho. “Tuvimos la oportunidad de tener una infancia en la que jugábamos a la lleva, ponchados, trompo y otras cosas chéveres. Pero también vivimos la llegada del internet. Sabemos qué es vivir sin eso”. Su pasión, gusto y amor por la naturaleza lo llevaron a vincularse en el último año a un proyecto llamado “guardapáramos”, liderado por la RAPE, Región Administrativa y de Planeación Especial, una entidad pública creada en el 2014 por un convenio suscrito entre Cundinamarca, Boyacá, Meta, Tolima y Bogotá. Helver hace parte de los cerca de 120 guardapáramos que tiene este proyecto y su misión es cuidar uno de los quince complejos de páramos que hay en esta región. Helver tiene a su cargo el Páramo del Rabanal. En el 2012 el Instituto Humboldt estableció que el área que corresponde a este complejo de páramo es de 11.097 hectáreas e involucra a cerca de 13 municipios. La tarea no es nada fácil. ─ ¿Qué hace para proteger este complejo de páramo? ─ Hacemos sensibilización, talleres con los niños y campañas culturales, los recursos no dan “pa’ más”. El robledal, un bosque de roble, y el páramo del Rabanal siempre fueron sus lugares favoritos antes de sufrir el accidente que lo dejó en silla de ruedas y que, aun después de eso, siguió visitando. Me dice que cuando se convirtió en “Guardapáramos” sintió la oportunidad de ayudar más esos lugares a los que ama. Cuando comenzó a cumplir su misión se dio cuenta de que en el Rabanal se estaban practicando deportes como los rallys, motos y un turismo que poco y nada le importaba el páramo. “Hemos promovido la compra de predios para dejar de reserva, es una forma de alejar la minería que ya se está haciendo en límites con el páramo o incluso dentro de él”. Su casa, que está aproximadamente a una hora y media del páramo, no por la distancia sino por la calidad de las carreteras para llegar hasta allá, está adecuada totalmente para la situación en la que se encuentra: el baño fue modificado para que tuviera todo lo que necesita. Cuando él se baja de su carro encuentra una rampa de acceso para que pueda entrar a la casa sin ayuda de nadie. Porque además de todo, vive solo. Su hermana y su mamá, que viven en Bogotá, lo visitan frecuentemente. Por eso cocina para él y lo hace todo solo. Visita el páramo mínimo una vez al mes. Se va en su carro, en el que acelera, frena y enclocha con sus manos, hasta el casco urbano. Allí toma un carro que hace acarreos y lo lleva El Rabanal. Aunque intenta hacer todo solo siempre, va acompañado a hacer sus recorridos. Se baja del campero con ayuda del conductor y la persona que lo acompaña. Pasa por donde el páramo le permite mover su silla y lo que no puede ver con sus propios ojos lo vigila con un dron, que le sirve también para grabar videos que después usa en sus capacitaciones. Se maravilla al ver los frailejones, pero no es de extrañar, según su hermana Aydé, desde pequeño le apasionó la naturaleza, era curioso, siempre le importaba saber por qué la planta es de una manera y no de otra, su color y beneficio para el planeta y, además, entender el campo. La vida de Helver Cristancho ha dado muchas vueltas. Cuando era niño era muy tímido, me dice su hermana. Creían que se iba a quedar así hasta grande, pero, como él mismo lo dice, en su adolescencia hizo cientos de travesuras con su grupo de amigos, al que llama el Kínder; también inició su vida amorosa, y en ese proceso tal vez perdió la timidez que tenía. Aunque su hermana me dice que, curiosamente, con las mujeres no era tan tímido como creían: “Él salía a jugar con las hijas de nuestros vecinos y de vez en cuando llegaban y le decían a mi mamá ‘Doña Anita, Helver me robó un beso’”. Helver se considera profundamente católico. Al salir del colegio tomó la decisión de ingresar al seminario mayor de Zipaquirá. Sus padres estaban muy contentos con lo que su hijo haría y confiaban en que realmente esa era su vocación. La única que no creía eso era su hermana. “Yo sabía que no. Era un espacio de escape. Helver tiende a ser indisciplinado y creo también que fue una manera de escaparse para no ir al Ejército. Yo ya me estaba preparando para ir a visitarlo al Amazonas, pero no, le dio por irse al seminario”. Entre los 17 y 18 años tomó aquella decisión. Allá, como en el colegio, llegó al grupo de indisciplinados, hacía miles de travesuras, se metía a la cafetería de los curas a robarse las mantecadas, jugaba con sus amigos en todas partes y era tanta su energía que lo nombraron coordinador de deportes del seminario. En cuarto semestre prestó un lazo a unos compañeros sin saber que lo iban a utilizar para escaparse. Culparon a Helver y esto se sumó con las demás faltas que había cometido. Las directivas del seminario le recomendaron que descansara un semestre, que siguiera vinculado pero que se apartara, que no tomara clases. “Esos dos años que pasé en el seminario fueron los más bonitos de mi vida. Me permitieron reafirmar mi fe y hacer apostolado, conocer los municipios más pobres y golpeados por la violencia en Cundinamarca. Tuve mucho contacto con la gente, con los niños. Disfruté mucho. No creo en la reencarnación, pero si tuviera que volver a nacer entraría de nuevo al seminario”. Cuando salió de ahí hizo un curso en el SENA de gestión de recursos naturales y, en ese momento, se enamoró de la naturaleza. Luego de tres años de estudio en los que viajaba de Guachetá a Chía todos los días, empezó a trabajar con la CAR, en el Proyecto Checua, encargado de realizar y vigilar la construcción de obras biomecánicas para evitar la erosión. En este proyecto hacían banquetas, trinchos, gaviones y trabajo de reforestación. Él se encargaba de Guachetá y otros municipios cercanos. A sus 23 años ganó la alcaldía un gran amigo suyo, Daniel Villamil, y lo invitó a trabajar como jefe de la oficina de recreación y deportes de Guachetá. Allí también dejó huella, Connie Cortés lo considera uno de sus mejores amigos. Conoció a Helver hace 15 años en los campamentos juveniles cuando él era director de deportes. “Era un loco lleno de energía”, dice entre risas. Y sí, muestra de eso son sus logros en ese cargo. Creó escuelas de formación deportiva, un equipo profesional de ciclismo que impulsó para competir en el Tour del Porvenir el mismo año en que lo ganó Rigoberto Urán. Grandes logros para durar solo dos años en el cargo, porque después vendría el accidente que le cambió la vida. En la noche del viernes 16 de abril de 2004, y después de haber tomado algunos tragos, Helver iba en su carro para Guachetá acompañado de unos amigos. Subiendo la montaña para llegar al casco urbano se fue a un abismo. El carro dio algunas vueltas y, por fortuna, quedó atrapado en una baqueta, lo que impidió que siguiera su camino hacia la falda de la montaña. Esa banqueta se había construido en el Proyecto Checua, al cual perteneció. Según él, le salvó la vida. A sus amigos no les pasó mucho, pero a él lo remitieron a un hospital, no sentía sus piernas. Tuvo un daño en la médula y perdió la movilidad de sus miembros inferiores. “Tenía 26 años, con ganas de comerme el mundo. Ya tenía carro, moto, buen dinero y buen trabajo. Lo veo como una bofetada que la vida me dio porque estaba demasiado loco”. La vida tenía que volver a empezar. En el proceso de recuperación fueron claves su familia y sus amigos, el kínder, y se llaman así porque se conocen desde pequeños. César López conoce a Helver desde que eran adolescentes y dice que “el Helver después del accidente es un hombre más verraco, el accidente lo hizo madurar, lo admiro mucho”. Para su familia fue una época muy dura. Su hermana Aydé recuerda que a todos les cambió la vida, no solo a Helver. Cuando le pregunto por ese momento su voz se corta y se le aguan los ojos. “Fue un cambio de vida completo. Mis planes de vida cambiaron, solo quería que tuviera lo mejor. La primera a la que le dijeron lo que tenía fue a mí. Cuando íbamos en la ambulancia me hizo jurar que le iba a decir toda la verdad siempre. Pero eso no es tan fácil, ¿cómo le voy a decir que perdió la movilidad en las piernas? Siempre le he dicho que nunca pierda la esperanza. Helver asumió que lo que le pasó había sido por una falla de él. Yo estaba en Bogotá trabajando y todo el proceso de recuperación lo vivimos juntos. Me tocó casi que violentar su intimidad, tenía que bañarlo, aprender a pasarle una sonda por la uretra, fueron momentos muy complicados. Si yo pudiera le daba las piernas”, señala. Hoy tiene 41 años. Helver es presidente de la junta de acción comunal de su vereda, se convirtió en un líder social y ambiental en la región. Está estudiando Ingeniería Agroforestal y suena como posible candidato a la Alcaldía, cosa que a su prima Claudia le gusta, está convencida de que va a ser alcalde. Dice que “es muy inteligente y creativo. Tiene mucha imaginación, se inventa güevonadas locas y, además, el man trabaja”, comenta entre risas.

  • Construyendo memoria

    Construyendo memoria Juan Miguel Álvarez, periodista y escritor, ha sido ganador dos veces del Premio Nacional de Periodismo en la modalidad de crónica y ha sido nominado al premio True Story Award. Ver también: El grito desesperado del Río Bogotá Compartir

  • Los tres componentes de la dramaturgia: Situación, Acción y Personajes

    La dramaturgia es fundamental a la hora de contar las historias y, desde la literatura, se han establecido tres ingredientes infaltables: La situación, las acciones y los personajes. Los tres componentes de la dramaturgia: Situación, Acción y Personajes La dramaturgia es fundamental a la hora de contar las historias y, desde la literatura, se han establecido tres ingredientes infaltables: La situación, las acciones y los personajes. Compartir

  • Cuando el amor no es la solución para todo

    Cuando el amor no es la solución para todo Luis Ángel González Medina , Comunicación Social y Periodismo. Fecha: 'Historia de un matrimonio', la película de Netflix que habla sobre el dolor que produce una separación. Lea también: Somos parásitos Compartir Foto: Historia de un matrimonio (Marriage Story ) se ha convertido en una de las películas más polémicas premiadas por los Premios Oscar. El director, Noah Baumbach, se inspiró en su vida personal para crear una historia con la capacidad de despertar nostalgia. Con la participación de Scarlett Johansson (Nicole) y Adam Driver (Charlie) como los protagonistas, se desarrolla un relato en el que se evidencia cómo un matrimonio se va derrumbando y, con un hijo de por medio (Henry), los padres se debaten entre quién se quedará con la custodia y la ciudad en la que vivirá, si en Nueva York o en Los Ángeles. La obra cinematográfica demuestra la realidad completa de un divorcio, por lo que se pueden defender los grandes aspectos positivos que tienen gran cercanía con los acontecimientos en la vida real. El libreto fue escrito por el mismo Baumbach. El autor busca presentar diálogos explícitos en los que se reflejan las emociones como el odio, el desamor y la melancolía, que permiten ir descubriendo a los personajes. Al principio del filme, los personajes comienzan con un monólogo en el que resaltan las virtudes del otro; este es un primer acercamiento a la situación de divorcio. Toda la pieza audiovisual se basa en una constante lucha, siempre con un tono sincero. El mismo director dice que por medio del guion se demuestra cómo los personajes ‘‘han perdido sus voces, han perdido la noción de quiénes son. Están tratando de descubrir qué creen ahora”. Otro aspecto para resaltar es la escenografía. A través de la ambientación y decoración (colores, objetos) que el director ha hecho de las tomas, busca darle un tono específico a cada una de estas, relacionado con el sentimiento que busca generar. Por esta razón, mientras las escenas que toman lugar en Nueva York son lúgubres y obscuras, por la tristeza de Charlie perdiendo su matrimonio, en Los Ángeles son soleadas, alegres y con buena iluminación, indicio de que Nicole está rehaciendo su vida lejos. Estos dos aspectos mencionados anteriormente son importantes para representar la esencia de la película. Así, también permiten la comparación con Kramer contra Kramer (1979), un filme protagonizado por Meryl Streep cuya historia también relata la decisión de la esposa de irse y crear una vida para ella misma, pero esta vez sin tener en cuenta a su hijo. Ambas obras tienen como eje principal lo necesario que es la libertad individual en el matrimonio , y si eso no se da, puede traer consecuencias gravísimas como la separación. El filme va más allá de contar un suceso en la vida de dos personas. Pretende que muchos se sientan identificados con la situación actual que están viviendo muchas parejas. Y es que a pesar de que se muestre una pareja económicamente estable y como el prototipo de perfección, esto no es suficiente. Muchas veces, la necesidad de cumplir los sueños de cada uno y que, en este caso, Charlie le impida cumplir esto a Nicole, hace que a pesar de que exista amor, este no puede luchar con todo si una persona se hace pequeña junto a otra. En síntesis, esta es una obra con personajes impecables, con diálogos sin tapujos, y con escenas tan fuertes que impiden que quien la vea desarrolle solo un estado de ánimo en toda su duración. La puesta en escena fue un desafío para todos los que tomaron parte en la realización, y no pudo ser contada de una mejor forma. Sencillamente, uno de los mejores trabajos dentro de este género.

  • Del campo a la ciudad

    Del campo a la ciudad Kiana Valentina Cotacio Aguirre, David Alejandro Diaz Acevedo, Lina Fernanda Lamprea Rodríguez y Sara María Malaver Rodríguez. Hay una tendencia creciente que afectará el desarrollo de Colombia: la migración de los jóvenes que vivían en zonas rurales. La decisión para ellos es difícil. La familia se queda, en parte, sin uno de sus miembros, que en las ciudades se vuelve uno más de cientos de miles que intentan conseguir un trabajo digno. Ver también: Educación bajo el sol Compartir

  • Un toque dulce a las penas amargas

    Un toque dulce a las penas amargas María Paula Charry Mejía, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Jenny Camacho, fundadora de la pastelería Xocolat and More, luchó contra el cáncer de mama; hoy en día esta chef es una exitosa “influencer” de la vida saludable y la alimentación consciente. Lea también: Manuela Álvarez, confección de una mujer Compartir Foto: Foto: María Charry Al ingresar Xocolat and More, una pastelería donde todos sus productos son elaborados sin azúcar, sin gluten y algunos son veganos, me topé con una mujer muy particular. Me atrevería a llamarla “la mujer de las mil manos”, no porque tuviera una extraña condición o se pareciera al Dios Shiva del hinduismo, sino porque podía hacer muchas cosas a la vez, y todo con una gran sonrisa. Tomaba los pedidos, respondía a una llamada telefónica, saludaba a los clientes con gran carisma y surtía los postres que se vendían como pan caliente. Es una mujer muy bella. Las facciones de su cara son proporcionales entre sí, parece que la distancia entre sus ojos, nariz y boca fue medida con una regla. Sus ojos son medianos y de color castaño oscuro, su nariz es pequeña y respingada y sus labios tienen el arco superior marcado como si estuviesen delineados con un lápiz labial. Es de tez blanca, su piel se ve firme y sin ningún tipo de imperfección o marca; su sonrisa llama la atención por lo radiante de sus dientes blancos que parecen de comercial de crema dental. No es muy alta, pero tampoco muy baja, diría que su estatura es promedio para el perfil colombiano. Es de contextura delgada y tonificada, lo que podría revelar que se cuida con el ejercicio y la alimentación. Es de suponerse, ya que es la dueña de uno de los negocios de repostería saludable más importantes de Colombia. En su cabeza hay muy poco cabello, consecuencia de varias sesiones de quimioterapia, pero lo luce con actitud y seguridad. No necesita de peluca o adorno alguno para verse fabulosa. Cuando la vi llamó mi atención que a pesar de ser la dueña del establecimiento llevaba ropa casual y cómoda, que le daba el aspecto de una mujer relajada y sencilla: unos jeans básicos de tono azul claro, unos tenis blancos y un delantal con el logo y nombre de la pastelería bordados. El maquillaje que llevaba era sencillo, pero glamuroso. Las cejas muy bien delineadas, un rubor entre rosado y melocotón y un labial tono palo de rosa. Esta mujer es Jenny Camacho, una chef venezolana a la cual la crisis de su país trajo a Colombia a probar suerte. Sin embargo, este no es un destino al azar, pues tiene la fortuna de estar casada con un colombiano, razón que la motivó a parar aquí. Donde sucede la magia Haciendo un gesto con las manos y sonriéndome me indica que la siga a la cocina “donde sucede la magia”. Al entrar puedo notar que es un lugar amplio y extremadamente limpio, no hay ni una sola partícula de polvo, los alimentos están perfectamente empaquetados en bolsas Ziploc y etiquetados con sus respectivos nombres y fechas de vencimiento. Al parecer, para ella el asunto de la calidad es cosa seria. En la cocina se encuentran cuatro cocineros, ninguno corre, pero todos caminan a paso acelerado, llevan ollas y bandejas de lado a lado. Uno está batiendo lo que parece la mezcla de un pastel, otros dos decoran con chips de chocolate unas galletas, que por cierto huelen delicioso, tanto que se puede sentir el olor desde afuera, y el último revisa la temperatura del horno. Todo lo hacen con una canción electrónica de fondo, porque en esta cocina se trabaja con música alegre. Están tan concentrados en lo que hacen que no notan la presencia de Jenny ni mucho menos la mía. Jenny saluda con voz fuerte y ellos responden con respeto, pero con una sonrisa, como si se tratara de una vieja amiga. Aunque tienen una pequeña conversación nunca dejan de hacer su labor. “Esta cocina funciona como un relojito, porque si no fuera así nos enloqueceríamos todos”, dice Jenny. Me entrega una redecilla para sostener mi cabello, me dice que usarla es una regla. Me siento como una cocinera más del lugar. “Jenny es una mujer luchadora, emprendedora, guerrera, buena jefa, simplemente increíble. Ella entiende la situación del venezolano, entiende la situación del cliente que padece de alguna enfermedad, ella se adapta a cualquier cliente y siempre le da lo mejor” , dice Francisco Jiménez, un empleado de Xocolat and More. Una noticia con sabor amargo En noviembre del 2017 Jenny empezó a sentir una “bolita” en uno de sus senos e hizo lo que muchas personas hacen cuando se sienten enfermas: “consultar al doctor Google”; pensó que se podía tratar de una fibrosis por lo que no se preocupó. En enero de 2018 empezó a sentir un fuerte dolor en el brazo izquierdo y adicionalmente notó que la “bolita” era más grande, por lo que decidió acudir a un doctor. Este le solicitó que se realizara una mamografía. La noticia con la que se topó cambió su vida: tenía cáncer de mama. “Me destrocé, simplemente no lo podía creer, porque yo era una persona muy saludable y siempre me cuidé. No podía entender como yo podía estar enferma, es lo que uno siempre se pregunta ¿por qué a mí?”, dice Jenny. Hay algo que me impacta y es que ella me cuenta esto no con lágrimas, sino con una sonrisa de oreja a oreja y una voz serena y tranquila, porque al parecer de esta experiencia sacó el máximo provecho. “Si no me hubiera dado cáncer no sería quien soy ahora, no valoraría tanto la vida y no viviría el día a día como si fuera el último”, afirma Jenny. “Cuando nos enteramos del cáncer claramente fue una sorpresa, pero yo le dije: te voy a apoyar en todo. Esto no es una enfermedad, es una oportunidad de seguir demostrando lo fuerte que es y así como la ven ahí feliz y trabajando, así ha estado siempre. Ella salía de las quimioterapias a la pastelería. En las noches tenía algunos dolores, pero en la mañana salía con toda la actitud”, dice Leonardo Caicedo, esposo de Jenny. De amargo a dulce Jenny es una persona muy generosa, luego de que termina de revisar unos asuntos en la cocina dice a uno de sus empleados: “ten una cortesía con ella”, me invita a un café y a un postre. Pruebo el cheesecake de arándanos, porque, aunque soy fan del chocolate, lo soy aún más de los postres con fruta. ¡Me parece absolutamente delicioso! de los mejores que he probado, suave, pero con un punto crocante y dulce. Por su parte, el café no tenía nada que envidiarle, tenía un agradable olor y la leche de almendras le daba una textura espumosa inigualable. Mientras comía, pude notar que mucha gente se acercaba a saludarla como si se tratase de una celebridad. Al enterarse de que tenía cáncer, Jenny se volvió una “influencer” en Instagram, donde su mensaje es: “se puede ser y vivir feliz teniendo cáncer” allí todos los días comparte su proceso de sanación, las quimioterapias, su alimentación, cómo mantenerse activo y cómo auto examinarse para la prevención. Incluso, a través de esta plataforma donó una peluca a una de sus seguidoras con cáncer. Hoy en día Jenny tiene una gran felicidad y es que hace un mes se enteró de que se curó del cáncer, ¿Cómo lo hizo?: “con buena alimentación, actividad física moderada, buena actitud, amor propio, apoyo de mi familia y Dios”, dijo Jenny. Sus redes sociales no pararan de crecer en seguidores y en sus dos sedes no cabe una persona más. Es un claro ejemplo de que sí se puede salir adelante a pesar de los inconvenientes, porque como lo ha demostrado Jenny, con la ayuda de Dios, ni la crisis político-económica de su país, ni el cáncer pudieron contra ella.

  • "En el campo, solamente está la pobreza sino la falta de oportunidades"

    Sara Viviana García Altamiranda < Volver "En el campo, solamente está la pobreza sino la falta de oportunidades" Camera Sara Viviana García Altamiranda Mauricio Niño, ganadero y líder del Meta habla de la importancia las iniciativas que propenden por el desarrollo del campo, como oportunidades para la educación de los niños. Ver también: Ver también:

  • ‘1917’: una hazaña técnica que sumerge con su crudeza

    ‘1917’: una hazaña técnica que sumerge con su crudeza Juliana Novoa Rodríguez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: El sensacional lenguaje audiovisual narra el heroico calvario de dos soldados ingleses. Lea también: El hombre es un lobo para el hombre Compartir Foto: 1917 fue dirigida por Sam Mendes, quien, junto con Krysty Wilson-Caires, coescribió el guion de la película que fue estrenada mundialmente en enero de 2020. El reparto del filme bélico está conformado principalmente por George MacKay y Dean-Charles Chapman, quienes, con la ayuda de una majestuosa escenografía y decoración de Lee Sandales y Dennis Gassner, logran representar el apogeo de la Primera Guerra Mundial. En una misión –casi imposible- dos jóvenes soldados ingleses deben cruzar el campo enemigo para entregar un mensaje que les avisaría a los suyos que los alemanes les han puesto una trampa para masacrarlos. Esta historia logra transmitir un sinfín de emociones y sensaciones por medio de la coherencia en su trama y de la antológica precisión en los planos de secuencia. Mendes logra dominar la difícil técnica narrativa del plano de secuencia y hace evidente su destreza con la cámara por medio de las largas escenas que se narran sin cortes. Con la ayuda de la edición posterior, el filme aparenta haberse grabado en una sola toma, generando la sensación de vivir en carne propia lo que sucede en la pantalla, porque hace cómplice al espectador de la infinidad de emociones que atrapan a los protagonistas, según la valoración de los fans y de la crítica del portal web Metacritic. La trama de 1917 sigue un hilo narrativo coherente y consecuente con la intención del productor, pues la inmersión de los personajes se va presentando paulatinamente, sin perder el ritmo narrativo ni el realismo de la Primera Guerra Mundial; tan real como si estuviéramos viendo los famosos videos de la plataforma Youtube de la PGM a color. La trama logra mostrar todos los aspectos de la guerra, desde los sentimientos de cada soldado hasta alcanzar la sumersión del espectador en el campo de batalla y en la acción bélica. La óptica usada y la medición de escenas son primordiales para lograr la sensación del corte invisible y para transformar el filme en algo despiadado, tensionante y cohesivo, aspectos que se ven evidenciados en la cinta y que demuestran la experticia de Mendes al lograr exponer la crudeza excepcional en el campo de combate, como lo hizo, en su momento, Mel Gibson con la ganadora de seis Premios Óscar Hasta el último hombre . La película integra las necesidades técnicas con los movimientos de los personajes; incluso cuando la pantalla está en negro, el espectador sigue inmerso en la historia. Esto se logra debido a la textura cinematográfica (el detalle, la colorimetría y la captación química de la imagen) en la unión de un paneo con otro –imposible de captar- y a la iluminación que generan, junto con la sublime edición de colores y características de la imagen, la coherencia y articulación de los planos. Sin duda alguna, 1917 dio en el blanco de lo soberbio. En la carrera contrarreloj de dos soldados, el espectador es un personaje más que siente y vive el realismo del largometraje que ofrece una visión diferente al cliché del cine bélico. El deber cumplido de un compañero de batalla y las lágrimas de un hermano concluyen una historia que está colmada de técnica, profesionalismo, belleza, talento y emociones.

  • Voces entre la niebla

    Voces entre la niebla Alejandra Ramírez Valbuena, Maria Fernanda Páez Riveros, David Andrés Molina Díaz, Comunicación Social y Periodismo San Cayetano es un pueblo cundinamarqués que quedó en el olvido y fue desalojado hace más de 20 años por una falla geológica. Ese es el escenario en el que parapsicólogos estudian la presencia de seres paranormales. Ver también: Escritor de historias de terror Compartir

  • Las barreras para las personas sordas en Bogotá

    Hablamos sobre la realidad de las personas en situación de discapacidad auditiva, sobre nuevo auge del cacao orgánico en Colombia y debatimos sobre el origen de la arepa: ¿es venezolana o colombiana? Las barreras para las personas sordas en Bogotá Luisa Fernanda Ardila Díaz, Andrea Carolina Duque Londoño, Daniel Fernando Clavijo Bolivar, Yuliana Cepeda Puentes , Cristian Moreno Garzón, Valentina Rodriguez Pinzón, Camila Jurado Cuartas, Silvia Gabriela Salas, Silvia Catalina Pinzón Meza, Diana Paola Rodriguez, Andrés Felipe Mora Martínez, Karen Valentina Correa Gómez, Juan Esteban Neira Aguirre, Valentina Maya Urrego, Laura Camila Hinojosa Urbina, María Lucía Castañeda Ballen, María Fernanda Pacheco Hablamos sobre la realidad de las personas en situación de discapacidad auditiva, sobre nuevo auge del cacao orgánico en Colombia y debatimos sobre el origen de la arepa: ¿es venezolana o colombiana? Ver también: Los festivales gastronómicos y su aporte a la economía Compartir

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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