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- Escritos
Siembra marchita: el nuevo reto para la ruralidad En Boyacá, el aumento de las temperaturas afecta a más miles de familias campesinas que viven de la tierra. Los cambios en los patrones de cultivo y la reducción de las cosechas también son consecuencia directa del Fenómeno de El Niño. Entender para ver En tiempos de sobrecarga informativa y narrativas virales que condicionan los paradigmas de la época, urge formar individuos capaces de investigar, dudar y maravillarse con los misterios reales del universo. Opinión Nuevos tratamientos llegarán a Colombia para curar el glaucoma Esta enfermedad es la causa principal de ceguera en el mundo; no obstante, todo puede cambiar con tecnologías emergentes y diálogos interdisciplinares. Noticia Si hubiese conocido a don Guillermo Hace un mes el Estado asumió y reconoció la culpa de la muerte de uno de los periodistas más intrépidos de este país, a quien deberíamos recordar hoy más que nunca en tiempos de crisis para el oficio. Opinión Siembra marchita: el nuevo reto para la ruralidad En Boyac á, el aumento de las temperaturas afecta a más miles de familias campesinas que viven de la tierra. Los cambios en los patrones de cultivo y la reducción de las cosechas también son consecuencia directa del Fenómeno de El Niño. Crónica Restablecer la cátedra autónoma de historia, una tarea urgente En el 2017 se expidió una ley para reforzar el estudio de la historia de Colombia en la educación básica y media, e incluso se creó una comisión de expertos que ya ha hecho recomendaciones que servirían para que dicho mandato se cumpla. Pero, hasta la fecha, la implementación no avanza, al tiempo que subsisten muchas dudas y vacíos acerca de cómo se debería dictar esa asignatura. Opinión Periodismo bajo amenaza Acoso judicial, censura, ciberacoso y amenazas son formas comunes de amedrentar a los periodistas en Colombia. Tristemente, hacer periodismo en el país es como vivir en la crónica de una muerte anunciada. Opinión Los retratos de las sociedades europeas que convergen en Bogotá El cine del Este demuestra que los relatos humanos (y, también, de países en desventaja) unen continentes. Contaminación: para quedarse sin aliento Entre el 2019 y lo que va de 2023, se emitieron 7 alertas de contaminación en el aire de Bogotá. Los altos niveles de contaminación afectan la salud de los niños, al grado de quedar hospitalizados por impedimentos para respirar, y que no puedan asistir al colegio. Reportaje La icónica gatita de lazo rojo Hello Kitty, personaje estrella de la marca Sanrio, está próxima a cumplir 50 años de un proceso de trascendencia en la cultura pop. Opinión Ver más
- Entender para ver
Entender para ver Kiana Valentina Cotacio Aguirre Fecha: En tiempos de sobrecarga informativa y narrativas virales que condicionan los paradigmas de la época, urge formar individuos capaces de investigar, dudar y maravillarse con los misterios reales del universo. Lea también: Sesgados Compartir Foto: Gpointstudio vía Envato Elements --Sinceramente, lo que me hace pensar que no hay habitantes en esta esfera es que me parece que ningún ser sensato estaría dispuesto a vivir aquí. --Bueno -- dijo Micromegas--, quizá los seres que la habitan no tienen sentido común. Un extraterrestre a otro, al acercarse a la Tierra en Micromegas: una historia filosófica (1752), de Voltaire. En una constante evolución del mundo y sus paradigmas se encuentra la necesidad colectiva de darle nombre a los eventos que marcan la experiencia humana para darle sentido a su progreso. Newton, en el siglo XVII, apostó por la idea de que el mundo funciona como un reloj, con un engranaje perfectamente acomodado para entender el universo desde el lenguaje matemático. Con la revolución industrial, se creía que funcionaba como una máquina de vapor, entendiéndose como algo que generaba energía pero, a diferencia de lo anterior, era caótico. Y hoy, en medio de la era digital, llega a entenderse como una simulación en la medida en que el universo es capaz de computarse a través de ceros (0) y unos (1). El primer avistamiento de un supuesto platillo volador se dio en junio de 1947, cuando Kenneth Arnold, un piloto de avioneta norteamericano describió un evento de luces misteriosas en el cielo como "platillos lanzados contra el agua". Debido al manejo mediático, desde entonces se popularizó el término de “platillo volador” y más y más personas los vieron. Para esta instancia habría que preguntarnos si los platillos voladores han existido desde siempre. A fin de cuentas, hablamos de una civilización que “nos lleva siglos de ventaja tecnológica”. No es una idea descabellada. Desde la prehistoria, se han registrado avistamientos de cosas extrañas en el cielo (entiéndase el adjetivo amén de los conocimientos de cada época). Si los avistamientos de platillos voladores fueran una constante a lo largo de la historia, podríamos estar hablando de un genuino misterio que merecería toda nuestra atención. ¿Será posible? En los diarios de viajes de Cristóbal Colón mientras descubría América se menciona que una noche él y su tripulación avistaron lo que fue denominado como “un maravilloso ramo de fuego que caía del cielo en la mar”; ningún hombre a bordo supo dar explicaciones. En el año 312, en el campo de batalla de una guerra religiosa, Constantino, el emperador, vio “una cruz de luz en el cielo” ¿Son estos dos ejemplos (y muchos otros), prueba de que extraterrestres visitan nuestro mundo desde hace siglos? La razón de que Colón viera un ramo de fuego, Constantino una cruz y Arnold un platillo volador no es que los aliens actualicen los modelos de sus naves, sencillamente es porque el fuego era la única fuente de luz manejable por los humanos en 1492, el emperador estaba por iniciar una batalla para defender el cristianismo y Arnold, bueno… se encontró con un mal periodista. Avanzando por el tiempo y el espacio llegamos hasta hoy: somos afortunados de poder usar los lentes del futuro para ver el escenario con perspectiva. Los hechos y sus descripciones nos han revelado que los paradigmas se sesgan a las creencias del momento. Y no hay que ir mucho más allá para entender que no existe una forma de describir el mundo y su funcionamiento más que del modo en que se cree ciegamente. Creer ciegamente es lo que implica no ir más allá. Al hombre de hoy, con más herramientas que el anterior, le sigue resultando fácil creer en lo que cree porque la sociedad le ha formado o porque el pensamiento colectivo, irónicamente, lo “lleva a destacar” frente al resto. Pero que no se mal entienda, tampoco se trata de defender un escepticismo extremo donde deba cerrarse la puerta a las creencias. Incluso Carl Sagan, reconocido divulgador científico, reconoció que sería un desperdicio de espacio si el universo, en su amplitud, no alberga vida más allá de la Tierra. Si en lugar de un ramo de fuego o una cruz de luz Colón y Constantino hubiesen visto un platillo volador resultaría genuinamente interesante indagar sobre su existencia y darle un parte de credibilidad a sus avistamientos. Pero, por supuesto, como nos resulta difícil imaginar el avance que registrará la tecnología miles de años en el futuro, a estos les resultaba imposible dimensionar la cantidad de herramientas tecnológicas que a día de hoy poseemos y que pudo llegar a presentarles diversas justificaciones para lo que vieron. No es su culpa, por supuesto. Todos somos criaturas de nuestro tiempo. Pero, el hecho de que antes de 1947 no se hubieran visto platillos nos dice algo; las narrativas se enganchan a los sesgos y en una sociedad acostumbrada a no cuestionar el origen de sus relatos, las fantasías encuentran tierra fértil y con ellas llegan los recolectores más que dispuestos a lucrarse con ellas. La falta de cuestionamiento sobre lo que se ve (o se cree) ha provocado una serie de creencias masificadas que limita nuestra visión del mundo y la resume a lo que netamente conocemos. De este modo, encontramos personas que, sin ninguna mala intención, creen en relatos fantásticos sobre abducciones, espíritus o seres interdimensionales que nos visitan. No se trata de ridiculizar las creencias de nadie. Si algo nos ha demostrado la historia es que, en ocasiones, el tiempo da la razón a las ideas más extrañas y ridiculizadas por la falta de visión. Lo que se pone en tela de juicio es el desprestigio de la ciencia y la falta de pensamiento crítico que atañe a la masa hoy en día. Es alarmante la cantidad de desinformación que se comparte ciegamente por redes sociales. Cientos de relatos falsos que buscan crear un misterio en el universo en el que vivimos o derrumbar datos reales vendiéndolos como un engaño de algún grupo élite que quiere mantenernos en la ignorancia. El problema no es creer; es no saber por qué se cree lo que se cree. La mayoría de personas que creen en fantasías o conspiraciones no son gente tonta o malintencionada. Por el contrario, son hombres y mujeres curiosos, con genuinas ganas de aprender. Su único pecado es no saber usar de forma adecuada las herramientas que tienen al alcance de su mano para investigar, aprender y cuestionar. Se quedan con el primer relato fantasioso que haga un poco de sentido porque no saben ponerlo en tela de juicio, no tienen idea cómo ir más allá por su cuenta. Hemos creado seres humanos que no saben ser escépticos. Aprender a serlo nos abre los ojos a un verdadero universo de misterios en los que los datos y hechos son más reconfortantes que una narrativa exagerada. Aprendiendo a cuestionar nos damos cuenta de que el universo tiene maravillas suficientes sin tener que inventarlas. Hemos dispuesto la ciencia como una secta de la que solo pueden ser parte los más iluminados. La mayoría de jóvenes y niños aprenden a odiarla en la escuela y a verla como un tema de nerds o bichos raros. Esta visión no solo es triste, también peligrosa. Si creamos una sociedad más interesada en fantasías inventadas que en maravillas reales, ¿cuántos verdaderos misterios se quedarán a la espera de ser encontrados? ¿Qué hombres y mujeres liderarán la búsqueda de un mejor modo de vida en el futuro? ¿Qué nos espera como especie si nos acostumbramos a inventar mentiras sobre nuestro propio ombligo y no a despegar la mirada a las estrellas?
- ¿La fotografía análoga ha regresado o más bien nunca se fue?
¿La fotografía análoga ha regresado o más bien nunca se fue? Juanita Builes Gallo y Santiago Caicedo, estudiantes de #ComSocial y Periodismo Fecha: Quien no pertenezca a la era digital es como si habitara un planeta distinto. Pero, aunque no lo parezca, el universo de la fotografía análoga sobrevive. Lea también: Una foto de Fili Compartir Foto: Multimedia de Wix Quien no pertenezca hoy a la era digital es como si habitara un planeta distinto. Pero, aunque no lo parezca, el universo de la fotografía análoga tiene más habitantes de lo que pareciera. Bajo el hashtag #FilmIsNotDead en Instagram aparecen más de 21 millones de fotografías hechas con cámaras análogas, que han pasado por un proceso de digitalización. Claros y oscuros Todo es rojo. La mesa, el lavabo, la silla y las paredes. Hasta el propio cuerpo termina por verse de ese color. Huele a químicos. Y dentro de ese cuarto pequeño, en una de las bandejas que está sobre la mesa, algo crece. Se ve aparecer, con lentitud, entre el líquido transparente, una imagen que emerge del papel blanco. Casi por arte de magia. Es ver una foto nacer. Y está viva. Esa imagen podría ser cualquiera de las fotografías que están en nuestros álbumes familiares. Los registros de la infancia de nuestros padres, y de las nuestras, fueron hechas en su mayoría con cámaras análogas y rollos de 36 fotos . Para 1997, los colombianos gastaban unos 75 millones de dólares anuales en revelado y copiado de fotografías. En el país, los laboratorios de Foto Japón y Casa Color concentraban el 60% del mercado. Ya sean cámaras manuales, semi automáticas, point and shoot, desechables o polaroid, la fotografía análoga siempre ha estado ligada a químicos, laboratorios y ampliaciones que requieren paciencia, dinero y conocimiento. Si en el proceso de revelado la imagen se dejaba en el líquido mucho tiempo, se ponía negra. Pero la fotografía digital trajo consigo la luz. Se acabaron los cuartos oscuros. Ya no había rollos que se velaran. Y quien quisiera podía tomar fotos rápidamente, sin tantos costos ni dedicación. Hoy, un rollo que en los años 90 costaba dos mil pesos, ahora vale 30 mil. Y este incremento en los precios es consecuencia de la baja producción de las empresas que anteriormente dominaban el mercado. Porque el gigante de los productos de fotografía analógica, Kodak, falló en evolucionar y adaptarse a la nueva era, y marcas como Canon, Nikon y Sony le ganaron la partida. Esta empresa, que para la década de los 90 tenía valoradas sus acciones en 95 dólares, para 2007 las tendría en 2.5. Se derrumbó el imperio y, con él, los laboratorios de revelado líderes en Colombia. Sería como ver hoy caer a Apple, una empresa que, de hecho, llegó también a apoyar la fotografía digital e hizo de la calidad de la cámara de sus smartphones su razón principal de venta. A la par llegaron las redes sociales para, por fin, acabar con las fotos del pasado. Antes, la fotografía sobre papel tenía una importancia predominante. Pero Internet acabó con el valor de lo material para anteponer la inmediatez, la reproducción y la conectividad, como explica Joan Foncuberta en La furia de las imágenes . Desde entonces, lo analógico se relaciona con lo tangible, y lo digital con lo rápidamente reproducible. ¿Y qué es lo que cuenta? Nostalgia analógica En esta tienda sólo hay cámaras; cámaras y rollos; cámaras, rollos y negativos por todas partes. Al mando está Julio Duarte, grande, gordo, de gafas redondas, casi calvo, un hombre que debe rondar los 65 años. Ha trabajado allí desde que él mismo abrió Fotocomputo , uno de los laboratorios más reconocidos de Bogotá, en la calle 23 con 5, hace 28 años. Por la puerta de este local gris, al que no le entra luz, con rejas y cámaras en las ventanas, han pasado centenares de estudiantes, principiantes y fotógrafos avanzados a revelar sus rollos. Pero cuenta Duarte que hace unos diez años, su público principal empezó a desvanecerse. Las universidades del centro de Bogotá comenzaron a eliminar de sus planes de estudio la clase de fotografía, y los estudiantes de arte, diseño, publicidad y comunicación se mudaron a las cámaras digitales y, con ello, pasaron también del revelado a la impresión. Para este punto, sólo una parte de la clientela de Fotocomputo se mantuvo: el público aficionado. Lo que en cifras corresponde solo a un 30%. Ellos eran los nostálgicos. “Ahora hay mucho muchacho, millenial, que se encariñó con la fotografía análoga”, dice Duarte, y esos jóvenes, aunque hacen parte de la generación digital, han encontrado en el método antiguo una nueva forma de experimentación. En las paredes del Museo de la Tertulia en Cali, un edificio con una fachada de columnas simétricas y salas de exposición de piso y techo en cemento, se encuentra colgado el trabajo del fotógrafo Habacuc Suárez, el bisabuelo de Valentina Pedraza, una joven de 20 años que en junio de 2019 comenzó a interesarse en esta técnica fotográfica. Sin embargo, no fue su abuelo sino una publicación en Instagram lo que la convenció de estrenar su primer rollo: la famosa Kendall Jenner utilizando una Contax T2 de 200 dólares, que ahora cuesta más de cinco veces su precio original. “Es paradójico, pero gracias a los medios digitales la fotografía análoga llama más la atención. Uno sabe cuándo una foto no fue tomada por un celular. Por más que uno edite sus fotos para tener el mismo resultado, es imposible lograr nada parecido ”, comentó Pedraza. Y paradójico es también que sean las redes sociales las que hagan que esta nueva generación se interese por esta vieja práctica. El impacto de Jenner en Pedraza es sólo un ejemplo de esta generación influenciada por los medios digitales, e internet es asimismo el lugar para crear una comunidad en torno a este hobby que regresa al pasado y publicar lo que antes se hubiera quedado solo en lo análogo. Dominik Schrey utiliza el término nostalgia análoga para explicar este fenómeno de añoranza de aquello que con la digitalización acabó. Porque la generación digital recuerda haber ojeado álbumes familiares, pero no haber disparado las cámaras que tomaron esas fotos. Esta práctica se ha convertido en un descubrimiento para ellos, que responde al deseo de viajar al pasado y de crear algo tangible. Tacto, atemporalidad y sentido artístico. Eso es lo que los llama. Y más que el resurgimiento de una técnica, se trata de un arte que simplemente no conocían, y que así como su uso, requiere pasión por su carácter poco práctico. Lo tangible Ya lo dijimos: los buenos recuerdos de casi todas las familias están almacenados en álbumes de distintos tamaños. Bautizos, cumpleaños, nacimientos, matrimonios. Ahí están, pueden tocarse. El ser humano desarrolla el sentido del tacto antes que ningún otro: un feto de tres meses es capaz de percibir sensaciones que vienen del exterior y reaccionar cuando su madre, desde fuera del vientre, lo acaricia. Pero en nuestro mundo contemporáneo, el tacto pareciera cada vez menos importante. Nos relacionamos a través de las pantallas, e incluso los abrazos y el sexo se han digitalizado, como si tocar ya casi no importara. Pasa lo mismo con la fotografía. Ahora hacemos fotos de todo, ya no solo de lo importante. Del carro para recordar la ubicación en un parqueadero, del plato de comida en un restaurante, de las notas del profesor en el tablero. El 85% de nuestros recuerdos es capturado por teléfonos inteligentes, pero ni siquiera tocamos un botón real al hacerlo. Es tan fácil tomarlas como deshacerse de ellas. Y entre nosotros y la realidad media de nuevo la pantalla. Por el contrario, la fotografía análoga es tangible, maleable. En el cuarto oscuro se puede cambiar por completo el resultado de una foto, y por eso mismo es delicada, divertida, dinámica. Se juega con la luz, con la textura y a veces hasta se llevan al límite los gránulos de plata, que pueden terminar explotando. No se trata solamente de tomar la foto, hay que develarla, construirla, ampliarla. El fotógrafo interviene en el proceso completo. Alguien podría decir que también podemos hacer lo mismo con la edición digital. Pero la diferencia es una: no podemos tocarla. La fotografía análoga, entonces, se convierte en un escape del mundo hiperconectado. Le da a las nuevas generaciones una oportunidad de detenerse a pensar la foto y dejar de lado la inmediatez de lo virtual. Y aunque al final del día volverán a las pantallas, el proceso le permite a sus cuerpos –ojos, manos, pies– salir de ellas y vivir una experiencia palpable. Tocar siempre será más atractivo. Lo artístico Picos de montañas coloreados en negros profundos; cielos y nubes grisáceas que simulan haber sido difuminados con el dedo sobre el papel; rayos de luz que parecen pintados con el blanco más blanco y algunos árboles al fondo asomándose en el encuadre. La imagen se asemeja a un paisaje pintado en carboncillo. Ansel Adams lograba, con sus fotografías análogas, obras de arte, y fue a través de esas imágenes que el profesor y fotógrafo Mario Nieto comprendió el potencial artístico de la fotografía. Nieto no es un profesor común. No solamente les enseña a sus estudiantes a usar la cámara, sino que les muestra todos los procesos, antiguos y contemporáneos. Hace diez años, Nieto se rehusó a feriar su equipo y a migrar de manera repentina a la fotografía digital , como lo hicieron la mayoría de sus colegas. Para él la fotografía es mucho más que un conjunto de píxeles. Y asegura que, de hecho, lo análogo nunca se fue. Él nunca dejó de estar enamorado de lo manual, versátil y tangible de esta forma de arte. Es un profesor que enseña, como lo hacía Ansel Adams, a pintar con luz. Nieto explica que la fotografía análoga no es para alguien que busque soluciones prácticas, sino para quienes buscan el arte en el ejercicio . “En sus comienzos, el propósito de la fotografía era congelar el momento, retratar la realidad. Pero cuando la reproducción de imágenes entró al mercado de consumo, mucha gente toma fotos y luego no las vuelve a ver, o las olvida. Entonces, ¿por qué creamos la imagen?”. El profesor entiende la foto como un proceso lento y reflexivo, una práctica creativa y de memoria. Por eso, junto a su esposa, creó el Tipia Lab, un espacio desde el que imparte talleres de fotografía alternativa. Porque el sentido artístico de esta práctica atrae no solo a artistas y fotógrafos, sino también a psicólogos, médicos, ingenieros o químicos, jóvenes novatos y adultos. El éxito del Tipia Lab demuestra que la fotografía análoga está viva y gana cada día nuevos seguidores. “En la pandemia, todo se relegó a la esfera virtual y el laboratorio no fue la excepción. Pero la necesidad de hacer arte nunca se detiene y, de cierta forma, el encierro lo intensificó. Empezamos a mandar paquetes con utensilios de revelado del estilo Do it yourself –Hazlo en casa– y eso diversificó aún más nuestro público”. Lo pasado Hay familias que por generaciones han compartido su afición por los caballos o por el fútbol. Están las que disfrutan leer y son cunas de intelectuales. Pero hay otras, como los Castro, que sin pensarlo construyeron un lazo invisible entre sus miembros. El fotógrafo Juan Gabriel Castro, a través del visor de una Pentax K1000 de 1965, vería unas fotografías que había hecho su abuelo muchos años antes y entendía que su pasión por la fotografía era un legado familiar. Su abuelo le había heredado esa cámara Pentax, con la que empezó a trabajar, así como tanques de revelado, libros de teoría y una que otra película vencida: los insumos necesarios para emprender un viaje al pasado y una profesión a futuro. La fotografía análoga parece prehistórica. Su historia, métodos y el juego químico se originan en el siglo XIX. Sin embargo, su atemporalidad llama la atención. Su plasticidad no sólo se hace evidente en el cuarto oscuro, sino en la capacidad de la cámara de coleccionar años y recuerdos sin dejar de funcionar, y eso la devuelve siempre al presente, y aunque vieja, no caduca. Mario Nieto, por ejemplo, muestra a sus alumnos una cámara de los años 20, y se emociona al explicar que hoy, con casi cien años encima, sigue capturando fotografías con un gran nivel de detalle. La historia de estos dispositivos se mide tanto en la cantidad de películas que han recorrido sus maquinarias como en los recuerdos que han capturado. Y en el caso de los Castro, su historia tiene un único visor. Una historia que parece muy lejana a los nativos digitales, pero que, cuando la conocen, comienzan a entender su gran valor. Retroceder para avanzar En el estudio de fotografía de la Universidad de La Sabana, los alumnos de otro profesor, Juan Sebastián Jaramillo, escuchan un pitido agudo seguido de un flash de luz cada vez que hacen una foto. “Perdone, profe. Nos vamos a poner románticos un segundo”, dijo una de las estudiantes mientras reducía la intensidad de la luz. Bajo esa atmósfera tenue, y mientras el profesor le respondía con “¡Eso!” entusiasta, la joven, sin saberlo, había establecido el tono preciso para su fotografía. Mientras tanto, su maestro describiría al proceso de revelado como lento, antiguo y romántico, un juego que ocurre entre la oscuridad y la luz. “¿La fotografía análoga ha regresado o más bien nunca se fue?”, se pregunta Jaramillo. Y este proceso que es arte, aunque no es para todo el mundo, una vez alguien se interesa de verdad, tiene la posibilidad de mejorar. “Y la única forma que hay de avanzar, creo, es devolverse un poco en la historia”, dice el profesor. Retroceder para avanzar. Un pasado que trae arte al presente y al futuro. Y lo tangible siempre será el mejor depositario de lo artístico. Lo demás corre el riesgo de fundirse en la nube, volátil y efímera. En el olvido.
Redacción viva (600)
- Estudiantes Comsabana logran 8 nominaciones en los Premios Corte Final
Sentimos #OrgulloComsabana por todas y todos los estudiantes de nuestra Facultad que participaron en la edición 22 de los Premios Corte Final, celebrada el viernes 10 de mayo de 2024. Los Premios Corte Final son organizados por el Programa de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Católica de Pereira. Este es un evento sin ánimo de lucro que busca galardonar el talento de los estudiantes de Comunicación y carreras similares en Colombia. Este año, 8 productos creados en nuestras aulas fueron destacados y 2 se llevaron un galardón. Te contamos sobre ellos: Ganador de la categoría Ficción Última, cortometraje realizado por María Fernanda Álvarez, Juan David González, Maria Mercedes Rojas, Francy Velasco, Sara Martínez, María Fernanda Castro, Esteban Aguiar, Carolina Páez, Nicolás Reyes, Hernando Salcedo y Santiago Garzón. El corte fue selección oficial del Huitaca Shorts Festiva y finalista en los Premios Te Muestra, de la Universidad del Quindío, en 2023. Ganador de la categoría Informe Periodístico Audiovisual Del campo a la ciudad, reportaje que explica la tendencia creciente que afectará el desarrollo de Colombia: la migración de los jóvenes que vivían en zonas rurales. Realizado por Kiana Valentina Cotacio, David Diaz, Lina Lamprea y Sara Malaver. 📹 Mira el video. Finalistas de la categoría Informe Periodístico Audiovisual Las ondas del saber, reportaje que narra la historia de Radio Sutatenza y explica el éxito de un modelo que, aunque fructífero, ha sido cada vez más olvidado por el Estado y los grandes medios: la educación por radio. Realizado por Mariana León, Juan Diego Márquez, Juliana Moreno y Mariana Tibaduiza. 📹 Mira el video. Cárceles, reflejos de una sociedad fracturada, reportaje que explica el gran reto que enfrenta Colombia hacia la construcción de paz y de seguridad. Realizado por Santiago Velásquez, Mariana Alvarado, Natalia Toscano, Ana Sofía Rubiano, Brian Niño y Paula Andrea Carrillo. 📹 Mira el video. Finalista de la categoría Reportaje El Dorado hecho polvo, que narra la travesía de los barequeros, mineros de oro artesanal, para garantizar su subsistencia y la de sus familias. Realizado por Valentina Sofía Gómez Caballero. 🪶Lee más. Finalista de la categoría Crónica Génesis del perdón en la Comuna 13, que cuenta cómo esta comunidad de Medellín superó los traumáticos vestigios del narcotráfico mediante proyectos de turismo. Realizado por Sofía Isaacs Guerra. 🪶Lee más. Finalista de la categoría Foto reportaje Renaciendo de las cenizas, una serie sobre Hugo, un cocinero profesional que superó sus adicciones. Realizado por María Fernanda Gómez Zuluaga. 📸Mira la serie Finalista de la categoría Categoría Informe Periodístico Sonoro Nadar por la vida es mi camino, una crónica sobre José Miguel Ramírez González, nadador diagnosticado con Síndrome de Down mosaico. Realizado por Juan Camilo Torres. 🎙️Escucha la crónica. ¡Felicitamos a todos los participantes y los animamos a seguir concursando en este tipo de oportunidades!
- Pensar para ser felices
Durante la 36ª edición de la FilBo en Bogotá, el profesor universitario y periodista, Jairo Valderrama, presentó su más reciente libro, Letras e ideas. Valderrama expuso su opinión acerca de la actualidad, en su libro y en el discurso de presentación de este. Se trata de una realidad transformada por la tecnología y las redes sociales, fenómenos acompañados por la farándula y la inmediatez, los cuales han logrado convertir a las personas en seres superficiales. “Solo ven la cascarita, lo que envuelve a las personas”, afirmó Valderrama. “Si tuviéramos un criterio claro no nos dejaríamos llevar por la frivolidad” – Jairo Valderrama. “En Facebook nos preguntan: ¿qué estás pensando? Lo más íntimo que tenemos los seres humanos, ¿y quieren que lo expongamos? ¿Por qué? Porque el sensacionalismo vende y a muchos no les importa exhibir su intimidad por un “like” – Jairo Valderrama La tecnología y las redes sociales hacen que aquellos que no han encontrado su propia identidad empiecen a imitar los modelos de otros, sin importar que sean ridículos. Sin embargo, como dice Valderrama: “todos somos distintos y nunca es tarde para empezar a pensar por uno mismo”. Es así como se encuentra la felicidad que, para Valderrama, es el sentido de la vida. Este educador y doctor en ciencias de la información no pretende que las personas cambien su manera de pensar. Aclara que, para él, el conocimiento es como el alimento y utiliza la analogía de un buffet para explicar su punto. En un buffet, cada individuo pasa y se sirve lo que quieren. El conocimiento se trata de un buffet informativo; las personas consumen lo que desean. Por lo tanto, es necesario que cada participante del buffet “mastique la información”, como se diría de manera coloquial. Todos somos diferentes, creamos en nosotros y pensemos lo que queramos, pero, por nosotros mismos, eso se logra leyendo, investigando, contrastando, deduciendo, rechazando y admitiendo; ahí es donde podemos decir “yo soy lo que soy”. Solo a través de nuestras ideas podemos expresar lo que somos. Los invito a leer “Letras e Ideas” de Jairo Valderrama, ya que la reflexión y la lectura, nos dan la entrada al universo.
- El man está vivo y está contigo.
El man está vivo y está contigo, el nuevo libro de Alberto Linero. Alberto Linero es periodista, escritor, educador y conferencista. Durante 25 años, fue reconocido por haber sido uno de los sacerdotes más influyentes en los medios de comunicación colombianos. Trabajó en Día a Día, el programa de televisión del Canal Caracol. En la actualidad, hace parte del equipo de Blu radio en Mañanas Blu. “El man está vivo” es un oracional que recoge múltiples reflexiones que le sirven a todo aquel que tenga cerebro y corazón, como lo expresó Linero. Algunas reflexiones espirituales, no religiosas, fueron compartidas por los invitados de la conferencia, la cual comenzó con Tito Puccetti. Puccetti compartió con la audiencia que el rosario es parte fundamental de su espiritualidad porque le permite pensar, meditar y tener una buena salud mental. Además, habló de la reflexión que hizo sobre la frase “el man está vivió y está contigo”, con la cual se sintió identificado al leer el libro. La siguiente invitada fue Lorena Neira, quien reveló que, para ella, la espiritualidad es la paz interior. Por el escenario también pasó Jorge Alfredo Vargas, quien reveló que, junto a Linero, hacen una trinca, recogiendo en tres conceptos o tres tips algunas enseñanzas espirituales, diariamente sin que sus compañeros lo noten, puesto que saben que algunas personas no son creyentes. Entre risas, Jorge Alfredo Vargas expresó que la forma de realizar su trinca es a través de la marca personal de Alberto linero, con sus expresiones “3 cosas que debes tener en cuenta o recordar”, “tú sabes” o dejando una tarea para reflexionar. Vargas, al igual que los demás invitados, expresó su reflexión. Por último, la esposa de Linero, Alcira Matallana, se presentó en el escenario y expresó cuál es su frase favorita del libro. También comentó cuáles eran los tres aspectos principales de una relación en pareja saludable: actitud ante la vida, comunicación amorosa y sexualidad madura.
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