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- Vendida en línea
Vendida en línea Brisna Alejandra Peña Williams, Paola Alejandra Castellanos Garcia, David Santiago Rojas Nuñez y Juan Esteban Gomez Peña, Comunicación Social y Periodismo En esta historia de ficción se evidencia uno de los riesgos del uso irresponsable de internet y se hace una crítica a quienes se exponen en la red a interactuar con desconocidos. Ver también: Tu huella digital, blanco de extorsionistas en la red Compartir
- ¡Hay cacho en la manga!
El coleo, una actividad autóctona de los Llanos Orientales, no solo genera un arraigo a la cultura llanera, sino que también se ha convertido en un negocio. ¡Hay cacho en la manga! Silvia Fernanda Avella Bernal El coleo, una actividad autóctona de los Llanos Orientales, no solo genera un arraigo a la cultura llanera, sino que también se ha convertido en un negocio. Disponible en Pulzo Silvia Fernanda Avella Bernal En medio de la majestuosa sabana de los Llanos Orientales se escuchan los gritos de cientos de personas. “¡Campana!”, dicen al unísono, cuando el coleador en una faena le da una vuelta al toro. De fondo se percibe la inconfundible música llanera, canciones del Cholo Valderrama, Walter Silva y Reynaldo Armas, las cuales hacen que se emocione aún más el público. Esto es la manga de coleo, el lugar donde los llaneros aprecian su deporte autóctono. A lo largo de 330 metros se observa a 2 hombres, el coleador y el encajonador, montando sus caballos de raza cuarto de milla. De repente, se abren las puertas del corral y sale estrepitosamente una res de aproximadamente 400 kilos. El público emocionado grita: “¡Hay cacho en la manga!”. Y en cuestión de segundos el coleador toma la cola del toro y, con empuje y fuerza, hala hasta lograr voltear la res. Acaba de volcar el equivalente a una moto ‘Harley’. Mientras tanto, en la gradería los espectadores aplauden, cantan, aprecian los caballos y comentan las faenas: “Pija pariente, qué jalonazo”. En la manga de Trinidad anuncian al siguiente coleador: Yonency Cuevas, más conocido como ‘Criollo’. Él y su caballo van directo a la arena de la manga y allí hacen una espectacular faena con dos campanas, una en primera zona que le suma 20 puntos, y otra, en segunda zona que le agrega 10. ‘Criollo’ es conocido así por haber nacido el 20 de julio, el día del grito de independencia, y ser la representación misma del hombre llanero. Nació en el municipio de Trinidad, ubicado a 2 horas de Yopal, Casanare. Él ha estado inmerso en el coleo desde los 9 años. “Desde que tengo uso de razón ando en un caballo”, cuenta Yonency con orgullo. Este hombre de tez blanca y sonrisa amable, quien no suelta su sombrero criollo, fue ganador del Mundial de Coleo en el 2014, junto a su caballo castaño ‘Corazoncito’, el cual falleció un año después de haber ganado la competencia. “Ha sido una de las cosas más tristes de mi vida, que se me haya muerto mi caballito”, expresa Criollo. Cuando obtuvo el mundial era el alcalde de su municipio Trinidad y consiguió el triunfo estando en uno de los clubes de coleadores más antiguos de Colombia, Club las Panteras, fundado en el 2000 por su abuelo Publio Amaya. Después de la faena de Yonency en la manga de Trinidad, el narrador anuncia a Ángel Zambrano, la leyenda del coleo. El público se emociona y cuando entra Ángel con su caballo los espectadores le tiran ponchos, sombreros y pañuelos. Él, como de costumbre, hace una magnífica faena. Al ser el ganador de cuatro mundiales de coleo y llevar más de 40 años en este deporte, Ángel, conoce perfectamente todo de él. Vivió el coleo desde sus inicios, cuando era una faena diaria en las fincas ganaderas del llano. En esas épocas, los ganaderos se levantaban a las 3 de la mañana con el hermoso amanecer llanero –el sol apenas saliendo y los tonos del cielo entre naranja y amarillo– a recorrer el hato y a arriar su ganado. Ensillaban y montaban sus caballos. Llevaban consigo poncho, sombrero, rejo y pollero (una funda con carne y patacón) para su día de trabajo en medio de la sabana. Cuando se encontraban sedientos bebían agua de ríos o caños, la cual colaban con sus ponchos o sombreros. Transportaban el ganado de un lado a otro, con el fin de dejarlo en el corral. Sin embargo, cuando un toro intentaba salir del rebaño, el ganadero apresuraba su caballo, tomaba la cola del toro y le daba un jalonazo hasta derribarlo, así lo enseñaba a no abandonar su manada. Una vez la res era coleada no volvía a intentar escaparse. Por lo tanto, el coleo procede del trabajo llanero; en palabras de Ángel, “este deporte viene de la forma que trabaja uno en los hatos”. En las graderías de la manga de Trinidad la emoción es indudable, todos los espectadores visten con poncho, sombrero y alpargatas, vestimenta típica de la región. Cantan los coros de su música autóctona: “Soy coleador de mi pueblo y no lo niego, mi gran orgullo es tumbar a un toro bravo”. Los niños y jóvenes disfrutan cada faena entre risas y aplausos. Hasta las más pequeñas generaciones de llaneros sienten un amor inexplicable por su región, como lo manifiesta ‘Criollo’: “En el campo casanareño, en la Orinoquía, Vichada y Arauca un niño sueña con ser coleador, no sueña con ser futbolista”. Gracias a este amor al Llano fue que Nohora Tovar, exsenadora del Centro Democrático, decidió presentar un proyecto de ley para reconocer la cultura, tradición e identidad llanera. Ella asegura: “Vamos a hacer un reconocimiento a nuestra cultura y ya estamos a un paso de que la Unesco nos declare patrimonio cultural del mundo”. La ley 1907 fue aprobada por el Congreso el 28 de junio de 2018. En esta, se hace reconocimiento nacional e internacional del paisaje llanero, la riqueza y diversidad de los Llanos Orientales, además de reconocerse como elementos integrantes del patrimonio nacional manifestaciones culturales llaneras, como el coleo. De repente, en la manga de coleo de Trinidad entra una retroexcavadora, pues tiene que recoger un toro que acaba de fallecer. Sin embargo nadie lo celebra; ‘Criollo’ cuenta que es debido a que, a pesar de que sí hay maltrato, a ellos también les duele cuando un toro fallece. Pero, para los movimientos animalistas el coleo no es un deporte, es una forma de explotación animal y de violencia especista. Como asegura Carlos Crespo, representante de la Red Antitauromaquia: “Se ve a los animales como un objeto para satisfacer los deseos humanos”. Además, Crespo está en completo desacuerdo con la ley 1907, pues asegura que dicha ley fue “una estratagema completamente baja y antidemocrática”, debido a que no se consultó a la población si estaba de acuerdo o no con ella. A pesar de esto, en la manga de Trinidad sigue el coleo, en esta competencia hay 160 coleadores, categoría élite, dando todo para posicionarse en el primer lugar y así obtener 100 millones de pesos, el premio más grande en la historia del coleo de Colombia. Entre ellos se encuentra Edwin Benavides, más conocido como ‘Manotas’, montando su hermoso caballo de raza cuarto de milla. ‘Manotas’ vive de este deporte y asegura haber ganado entre 20 y 25 millones mensuales solo con las competencias del mismo. Eso, porque, actualmente, el coleo no es solo una actividad social y cultural, es además un negocio, ya que gracias a las competencias de este deporte los dirigentes políticos promueven turísticamente sus regiones, como lo hace ‘Criollo’ en Trinidad. “Indiscutiblemente, cada vez que se hace un evento de esta magnitud se mueve turismo; en Trinidad hoy los hoteles están llenos”. Además, Nohora Tovar manifiesta que la idea principal de la ley 1907 es visibilizar la región y generar más turismo en ella por medio de las demostraciones culturales. El coleo se ha convertido en un deporte organizado, con una federación (Fedecoleo), 6 ligas y 118 clubes. Asimismo, ha dejado de ser un asunto de interés exclusivo para hombres, pues ahora mujeres y niños lo practican y cuentan con escuelas especializadas para aprenderlo. Ángel Zambrano asegura que “hay muchos muchachos que le están cogiendo amor y eso es muy importante para que siga adelante”. Además, ‘Criollo’ manifiesta que “es cuestión de que el coleo se forme, que haya mucha inversión en los niños y la juventud”, con el fin de que este deporte continúe generación tras generación. En la manga de coleo de Trinidad cae el atardecer y se aprecia el cielo con una magnífica puesta de sol. Se da inicio a la premiación; 100 millones para el primero, 30 para el segundo, 10 para el tercero y 5 para el cuarto. La celebración continúa para los ganadores de esta victoria y para algunos coleadores que estuvieron a punto de ganar. Sin embargo, para los espectadores ya ha terminado un día de una gran competencia, así que se despiden y salen lentamente por las puertas de la manga.
- Traición a la confianza
Traición a la confianza Eloísa Lacouture, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La nueva novela de John Katzenbach deja mucho que desear con una trama poco original y fórmula repetitiva. Lea también: El Árbol y El Bosque: Un golpe a la utopía Compartir Foto: Portada de Confianza ciega - John Katzenbach Confianza ciega, una novela con toda la esencia de John Katzenbach en cada página pero que, desafortunadamente, deja mucho que desear. La nueva entrega de este autor estadounidense, aclamado por novelas como El psicoanalista y Jaque al psicoanalista, convierte su obra en un tablero de juego con pistas que conducirán tanto a la protagonista, como al lector, a descubrir la razón de ser de un homenaje. Esta es la historia de Sloane, una mujer a punto de recibir la licenciatura en arquitectura pero que, justo antes de su graduación, recibe dos noticias que le marcarán su vida por completo. La primera, su madre desaparece dejándole un paquete con dinero y un arma; la segunda, un misterioso millonario la busca para que construya seis memoriales para seis personas fallecidas. ¿Su trabajo? Encontrar la conexión entre los muertos y la vida de su empleador . “Véndelo todo. Quédate la pistola. Practica. Huye. Ahora.” Consejo que Maeve (la madre de Sloane) le da a su hija justo después de desaparecer. Si bien Katzenbach no decepciona, este libro se queda corto en comparación con otras de sus novelas y la trama que se plantea cae en la repetición de una misma fórmula que anteriormente le ha funcionado. No se arriesga mostrando nuevas estructuras narrativas y, como muchos otros autores, decide irse por “lo seguro” con patrones que en un pasado ya lo hicieron famoso. Esa sensación que anteriormente generaba de querer desvelarse durante toda la noche y así llegar al final desafortunadamente se pierde en este libro. Momentos en donde solo quieres saltar de párrafo, o incluso páginas completas, donde la incertidumbre te carcome lentamente, es una marca típica de Katzenbach que lastimosamente no se ve presente en esta novela. Su historia es entretenida y para aquellos que nunca lo han leído la podrán considerar novedosa mientras te atrapa desde las primeras páginas. Contrario a esto, quienes conocen de Katzenbach y su forma de escribir, dudo que queden satisfechos con esta obra. El problema existente en Confianza ciega es el poco asombro que causa haciendo que los giros argumentales se vean venir mucho antes de que ocurran. Si bien tiene una sutil tensión que va en aumento con cada página del libro, hay un punto en donde eso desaparece por completo y se convierte en una narrativa un tanto monótona. Una historia predecible es un gran error cuando de thriller se habla. En obras como El psicoanalista la trama que plantea Katzenbach da giros inesperados de 180°. En otras, como Juicio final, el argumento genera zozobra en el lector. Nada es lo que parece y las intenciones de los personajes cambian a medida que avanza la historia. Al principio crees una cosa, luego otra y al final todo cambia. Desafortunadamente, esto no ocurre con la nueva entrega en donde es muy fácil saber quién es el villano y las intenciones detrás de todo. Simplemente nada sorprende. Como es costumbre, sus personajes están muy bien construidos al punto en donde el lector se puede adentrar hasta lo más profundo de sus mentes llegando así a entenderlos e incluso odiarlos. Esto es lo que sucede con Sloane, una arquitecta con delirios de detective que raya en el narcisismo. Una mujer egocéntrica e inmadura que a la final la llevarán a cometer diversos errores. Impresionante cómo Katzenbach logra que ni el bueno sea completamente bueno y que el malo no sea completamente malo. Sombras y luces de los personajes, y por consiguiente propios defectos del ser humano, llegan a brillar con una misma intensidad haciendo que visitemos y revivamos cada uno de los momentos en donde hemos tomado una decisión. Gran detalle en cuanto a la creación del personaje en cuanto al significado del nombre Sloane; siendo este “guerrera”. Confianza Ciega es, en últimas, una lectura amena con toques ligeros de suspenso, nada en comparación a obras pasadas de Katzenbach, que hace gran énfasis en el pasado y cómo este, finalmente, nos termina definiendo . Toda la misión que se le encarga a Sloane solo deja que pensemos en cómo cada acción, por más mínima que resulte, llega a influir en al menos una persona. Causa y consecuencia. Efecto mariposa. Sin importar el nombre que le demos, dejará secuelas negativas o positivas.
- Unisabana Medios | Audios
Ahora me puedes llamar Khalida Daniel Felipe Sáenz Riaño, Comunicación Social y Periodismo. En Afganistán un grupo de mujeres lucha por el derecho de tener una identidad, dado que en ese país, por razones culturales, son llamadas por su familiar masculino más cercano. Ver también: El acoso sexual más allá de un juego Compartir
- Martín Ponce
Unisabana Ágora con Martín Ponce El Director de Comunicaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos habla sobre gestión de Fake News y Estrategias de desinformación en Comunicación de Gobierno. Compartir Ver también: María Jimena Duzán: Nuevos medios para un nuevo mundo
- Recuperar la vida tras pagar su pena: el reto de la reinserción laboral de las mujeres pospenadas
Recuperar la vida tras pagar su pena: el reto de la reinserción laboral de las mujeres pospenadas Valeria Sofía Gómez Fecha: Al salir de la cárcel, una mujer que ha estado tras las rejas se enfrenta a una sociedad diferente. Su deseo de recobrar la libertad suele estar acompañado del reto de iniciar un nuevo proyecto, que va marcado por muchas dificultades, entre ellas económicas y laborales. Lea también: De la cárcel a la pasarela: historia de una paisa que recibió una segunda oportunidad Compartir Foto: Imagen realizada por Juan Esteban Álvarez Vallejo a partir de los testimonios de las mujeres entrevistadas. Al salir de la cárcel de El Buen Pastor a Mari Ángel Martínez “le tocó duro”. No fue fácil volver a trabajar, vender dulces en los buses fue la forma que encontró para seguir adelante con su vida y tener algo de dinero para pagar una habitación, mientras era rechazada una y otra vez en todas sus aspiraciones laborales debido a sus antecedentes penales. Cuando estaba privada de la libertad trabajó en las cocinas del “rancho”, que es como llaman las reclusas al lugar donde preparan la comida de la cárcel; allí adquirió algo de experiencia en cocina, algo que nunca había hecho antes –en realidad, nunca había trabajado formalmente–, y al salir, después de varios intentos de conseguir un empleo, una amiga accedió a darle trabajo en un restaurante pequeño cerca de Barranquilla. Cuando una persona cumple su condena sale con expectativas de una vida mejor, sin saber qué le espera afuera. “Soy una persona luchadora, cometí mis errores, pero ahí estoy intentándolo”, dice Martínez. Lo que sucede al salir El INPEC afirma que no tiene una cifra exacta de personas pospenadas en el país, pero llevan registro de quienes van saliendo de la cárcel cada mes. En el presente año han salido 3.530 mujeres. Después de su salida, las expresidiarias tienen la posibilidad de asistir al programa pospenitenciario Casa Libertad . Es un trabajo conjunto entre la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá , el Ministerio de Justicia y del Derecho , el INPEC , Colsubsidio y la Fundación Acción Interna en el que apoyan a la población pospenada durante su reinserción. El proceso inicia con un articulador, un funcionario que se encarga de conversar con los beneficiarios y conocer sus necesidades para seguir el proceso con el especialista que se requiera. Esa persona sirve de guía durante todo el servicio, y, de esta forma, atienden necesidades de tipo individual, familiar, comunitaria y/o productiva. Uno de los frutos de este programa se evidenció en la primera feria Casa Libertad emprende, realizada en junio de 2022 en el Parque Santander Productos. 16 expositores pospenados mostraron y vendieron sus productos hechos a mano, como bolsos, aretes, zapatos, muñecos, camisetas, gorras, y también alimentos como yogures y postres. Sin embargo, Danna Cortés, experta en el área de pospenados en las oficinas del INPEC, afirma que son pocas las personas que acuden a este programa, puesto que se trata de un programa voluntario. “Se hace el proceso con los pospenados de forma individual, dependiendo de sus necesidades, pero no se les garantiza un trabajo o un aporte económico”, dice Cortés. Esto hace que las personas no lo vean como una oportunidad relevante porque se acostumbran a la dinámica de vincularse a algo solo si tiene algún beneficio, que a veces solo lo entienden como un estipendio económico o como fuente de ingreso, asegura. Otra institución que les ayuda a reinsertarse La actriz colombiana y directora de la fundación Acción Interna, Johana Bahamón, habla en entrevista con Efe el 7 de noviembre de 2020, en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega Además del INPEC , y de las acciones que emprende el gobierno, existen otras instituciones que favorecen los procesos de reinserción, como la Fundación Acción Interna . Ha hecho presencia desde el 2012 apoyando a esta población. Ofrece orientación, formación y capacitación en diversas áreas. Tiene una casa donde se implementan proyectos de segundas oportunidades: barbería, taller de teatro, de confección, de tatuajes, entre otros. También tienen alianzas con empresas, impulsan emprendimientos y promueven las convocatorias laborales que van acorde a lo que requiere cada perfil. De esta forma han apoyado a cerca de 1,700 pospenados. Catalina Salazar Osorio es una pospenada que participó en el desfile de Colombiamoda con la marca People , gracias a la Fundación Acción Interna . A sus 37 años, siendo comunicadora social, fue condenada a 5 años de prisión. “Hacía firmas falsas y creía que no me iba a pasar nada, pero terminé en ese lugar. Mi refugio fueron estas fundaciones que trabajaron por ayudarme, y que potencializan las cosas buenas que podemos ofrecer para prepararnos al salir a la sociedad y reincorporarnos, pero... volver es lo más difícil del mundo, es muy duro”, contaba Salazar en una entrevista con el periódico El Universal. Por otro lado, la fundadora y directora de la fundación Acción Interna, Johana Bahamón, es quien ha apoyado, en compañía de otras entidades, la reciente ley aprobada por el Congreso de la República de las Segundas Oportunidades. Tiene el objetivo de favorecer a esta población con mayores posibilidades en el mercado laboral, mediante la creación de beneficios tributarios, económicos, corporativos y otros que impacten positivamente a las empresas y la estructura de costos de ellos mismos por la contratación de pospenados. También el beneficio aumentaría en la empresa si al menos un 60% de los contratados son mujeres y/o mujeres y hombres transgénero de la población pospenada. “No creemos que la cárcel sea el único elemento de castigo. El Estado debe cambiar su forma de ver a esta población y dar alternativas”, explican desde la fundación Movimiento cárceles al desnudo . Su trabajo está orientado a crear estrategias de apoyo que permitan defender los derechos humanos. Se ha encargado de apoyar a personas que requieran vinculación laboral o el patrocinio de proyectos semilla, que se convierten en proyectos de vida para el pospenado. Como fundación han involucrado a la población en empresas aliadas. “Pero, no falta la pregunta: y si fue estafador ¿qué me garantiza que no lo volverá a hacer? O si estuvo en la cárcel por robo, ¿qué tal que me robe en la empresa?. El prejuicio y la desconfianza es otro tema pendiente en la sociedad colombiana”, ejemplifican. En su recorrido por diferentes cárceles del mundo, tomaron como referencia a Suiza, un país en el que no solo hay un bajo porcentaje de reclusos, sino en el que el sistema carcelario es digno para las personas. Esto se debe a que no ven a la cárcel como la única forma de castigo, sino que les brinda alternativas como multas, sentencias en suspenso o brazaletes electrónicos. “Vimos que pueden equivocarse más de una vez y no van directo a la cárcel, hay alternativas como el servicio comunitario”, explica la Fundación. Se necesita de trabajo a largo plazo para que el sistema carcelario sea entendido más como un facilitador de segundas oportunidades que de condenas extensas. “Aun la sociedad no es consciente de que todos cometemos errores. Entonces, se deben generar espacios de reconciliación de la población carcelaria y civil para generar lazos. Se necesita ese sentir y confiar”, afirma Clara Araujo, psicóloga de un centro de reclusión. El proceso de reincorporación a la vida civil es mucho más complejo de lo que se imaginan quienes no han estado tras las rejas. No solo para ellas, también la sociedad paga el precio de esa dificultad de reinserción, porque desconfían y sienten que en cualquier momento pueden ser víctimas de una reincidencia de aquellos expresidiarios. Actividades para la reinserción desde la cárcel El Código Penal dice que el tratamiento penitenciario, es decir, estar privado de la libertad, tiene la finalidad de alcanzar la resocialización de quienes violan la ley penal, a través de la disciplina, el trabajo, el estudio, la formación espiritual, la cultura, el deporte y la recreación, bajo un espíritu humano y solidario. Carlos Palomino, dragoneante del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) , explica que todo centro penitenciario está obligado a brindar herramientas que contribuyan a la reinserción de las personas y asegura que la institución sí cumple con esa obligación. Palomino, que desempeña su labor entre celdas y pasillos, observa cómo las mujeres trabajan diariamente entre 8 y 9 horas. Deben estar listas a las 7:00 de la mañana, llegar al comedor a desayunar y después empezar a cumplir sus tareas. Les asignan labores locativas remuneradas –como cocinar para las demás reclusas y hacer el aseo a los patios–, pero también estudian o enseñan a otras reclusas. El INPEC denomina este proceso como TEE intramural, que alude al Trabajo, Estudio y Enseñanza tras las rejas. Según cifras del propio instituto, hay 6,773 reclusas. 2,337 de ellas trabajan, 3,109 estudian y solo 157 enseñan. Las actividades están divididas en servicios y círculos de productividad artesanal, y entre ellas se dedican a la manipulación y preparación de alimentos, lencería y bordados, uso del papel y material reciclado, bisutería, maderas, fibras y materiales sintéticos, telares y tejidos. Sin embargo, la mayoría lo hace para obtener beneficios, como la rebaja de pena, debido a que se les ofrece este beneficio dependiendo de su desempeño en la actividad que realicen, de la conducta que tenga cada una y de la gravedad del delito por el que fueron condenadas. Según la Ley 65 de 1993, tendrían una rebaja de la pena de un día de reclusión por dos días de estudio, de enseñanza o de actividades culturales. Además de esa ayuda, ellas obtienen un certificado de que alcanzaron esta formación. Y a través de los talleres adquieren experiencia que les servirá al momento de su salida. Nurys Campo es un expresidiaria a quien esas habilidades adquiridas en la cárcel le han servido para su reincorporación laboral posterior. Hoy es una mujer de 68 años que ocupa su tiempo entre tejidos y adornos, habilidades que ha complementado después de su salida de la cárcel. Se ganó el cariño de sus compañeras, tras estar un año y tres meses en calidad de sindicada. Decidió emprender, porque no tenía un trabajo fijo y depende económicamente de sus hijos. No acudió a un programa de capacitación, solo con lo que aprendió dentro de la cárcel pudo continuar con sus manualidades.
- La colombiana que quiere transformar al mundo con arte y filantropía
La colombiana que quiere transformar al mundo con arte y filantropía Nicole Maquinay Villate Fecha: Colombia es un país en desarrollo que todavía tiene un largo camino por recorrer. Geneviève Maquinay Déséglise busca crear una conciencia artística y ayudar a los más vulnerables a través de su arte y su fundación. Lea también: Un bombero colomboalemán dedicado a servir a su gente Compartir Foto: Geneviève Maquinay junto a bailarines del Colegio del Cuerpo y su fundados - Foto de Álvaro Restrepo Del arte se puede vivir, y también se puede ayudar a los demás a través de él. Geneviève Maquinay, o ‘Gigi’ como le dicen de cariño sus amigos y familia, es una mujer apasionada por su trabajo. Es presidenta de la fundación Caring For Colombia, creada en 2003. La fundación la construyó junto con su esposo. Caring for Colombia es una organización sin fines de lucro que establece conexiones y moviliza recursos entre la comunidad de donantes en Estados Unidos hacia fundaciones de alta calidad en el país para empoderar a las comunidades más vulnerables. Maquinay nació el 12 de abril de 1962, en Bogotá, y vive en Harlem, Nueva York. Es artista y filántropa. Inició sus estudios de Bellas Artes en Colombia, trasladándose a Bruselas, Bélgica, donde completó sus estudios de pintura y escultura en la Escuela de Bellas Artes Visuales La Cambre, del cual se graduó con honores. Luego, estudió grabado fotográfico en Italia. Es una mujer de estatura promedio, alrededor de 1,60 cms, piel blanca, pelo claro y ojos color café claro. Viste de manera muy colorida, con collares grandes y prendas largas. Su ropa refleja muy bien su personalidad, alegre y carismática, pues lleva consigo piezas que ha ido adquiriendo en sus viajes por el mundo. Es cálida e inspira tranquilidad. Tiene una voz ronca pero muy femenina, una forma de hablar y expresarse algo particular con la que tiende a repetir mucho las cosas y a veces le cuesta expresar sus ideas, pero esto simplemente demuestra la pasión que siente cuando habla sobre algo que le interesa. Maquinay viene de una familia colombo-belga. Su padre era belga y su madre, una mujer de lo que popularmente se denomina la alta sociedad bogotana, y es la tercera de cinco hijos. “Fue una experiencia enriquecedora porque tener dos culturas, dos lenguas y dos backgrounds diferentes en una sola casa engrandece a cualquier persona en muchos aspectos”, dice. Su mundo siempre estuvo envuelto en riqueza cultural. Por ejemplo, podía pasar de cenar ajiaco una noche a comer huevos poché al día siguiente. O pasar de oír una conversación en francés y a los 5 minutos estar hablando en español. Un llamado a temprana edad Dicen que la gente nace con elementos predeterminados en sus gustos y habilidades. Los de Maquinay, sin duda, estaban encaminados a la filantropía y al arte. Estar expuesta a diferentes culturas le permitió conocer nuevas perspectivas del mundo y, por ende, de sus expresiones. Su primer acercamiento al arte se dio cuando viajó a Europa por primera vez a los 12 años. Allí comenzó a conocer museos y a experimentar la relación entre la obra física, la emocionalidad y el raciocinio que se le da. Los proyectos escultóricos de Maquinay son resultado, en parte, de su genuino sentimiento por la naturaleza y el medio ambiente. Materiales apropiados originalmente, como madera, piedra, cuerdas, textiles, vidrio y restos de metal, los reutiliza para sus obras, como testamentos de lugares que son significativos para ella, como memorias de tiempos pasados. “Recuerdo mucho la comida de mi mamá, la casa y el calor de la familia. Recuerdo con mucho cariño los paisajes de Colombia. Extraño su naturaleza, sus colores, sus fragancias y sus montañas. Recuerdo tener 20 años y haber hecho viajes fabulosos por el país, y extraño mucho eso, los viajes largos donde puedo quedarme apreciando la belleza de la naturaleza. El olor de las frutas en el trópico es algo que no puedo olvidar”, cuenta Maquinay. A sus 15 años, ya estaba inscrita en el taller del aclamado pintor David Manzur, donde, de seis a nueve de la noche, aprendió a dibujar y tuvo sus primeros encuentros con el arte de los desnudos. “Te puedes imaginar que, para muchas personas, y en esa época, una niña de uniforme que iba al taller y le tocaba dibujar desnudos no era algo normal”, dice Maquinay entre risas. Aprendió a dibujar no solamente mujeres, sino también a hombres. Ahí tuvo un descubrimiento del cuerpo humano y de su belleza natural. “Desde chiquita nació en mí la pasión por el arte. A veces me gustaba recoger piedras, o pedacitos de madera. Mi memoria es muy elástica porque el arte que yo hago en realidad es reciclaje y todos estos objetos materiales ya han tenido una vida”, afirmó. Cuando superó la mayoría de edad se fue del país buscando más libertad personal, creativa y mental. “Esa libertad me ayudó a crecer, a ser más sensible, más generosa conmigo misma y con los demás y a tener también una perspectiva mucho más amplia de lo que realmente la existencia”; explica. Con la habilidad de entender francés, inglés y español a la perfección, Maquinay comenzó a dejar atrás la idea de una sola nacionalidad, y empezó a sentirse orgullosa de ser ciudadana del mundo . Una mirada más profunda Es una mujer que disfruta de ir a bailar, escuchar música, ver películas y salir de vez en cuando a dar un paseo por la ciudad. Para ella, viajar es lo mejor que puede hacer cuando no tiene ninguna responsabilidad urgente. Descubrir lugares y actividades nuevas hace que se sienta satisfecha, aunque divide la mayor parte de su tiempo entre su taller de arte y la fundación. Vive con su esposo, Christian, y sus tres hijos, Adrien, Lucas y Sebastien, en una casa de tres pisos, llena de dinamismo. “Solemos ver películas aquí en casa. No tenemos ningún género preferido. Sin embargo, tenemos momentos en los que vemos mucho cine antiguo. Nos gusta más el cine de ayer que el de hoy. En ocasiones encontramos cineastas que nos llaman la atención y vemos muchas películas de esa persona, como, por ejemplo, Pedro Almodóvar, Antonioni y Godard entre otros”, contó. Lucas Déséglise, el hijo de la mitad, describe a su mamá como una mujer con muchas ambiciones y una energía inigualable, muy elegante y con mucho encanto. “La energía de mi mamá se usa de primeras para su creatividad. Es una artista fenomenal y estoy muy orgulloso de sus esculturas y sus pinturas. Siendo chico y mirándola pintar cuando volvía de la escuela, era para mí como soñar, escaparme del mundo, de lo académico, y entrar en su universo místico y mágico lleno de posibilidades. Mi mamá me enseñó a dibujar y fue quien me inspiró a ser creativo y le debo tanto por eso”, recalcó. El hecho de ser una mujer rodeada de hombres ha sido un gran reto que ha tenido que afrontar, pues cree que hay diferencias muy marcadas entre ambos géneros y el hecho de no tener ninguna mujer como aliada en su casa es retador. La muerte de su mamá fue de las cosas que más dolor le han causado. Para ella es un vacío que está y nunca se irá. Sin embargo, en la vida hay tristezas, pero también alegrías y, para Maquinay, uno de los momentos más felices es ser madre. “Para mí, el reconocimiento de mi familia, de mi esposo y de mis hijos es lo más importante, más que cualquier reconocimiento que me puedan hacer en una revista o en alguna institución. En esos momentos es cuando más completa me siento”. Para ella, Caring For Colombia ha sido una manera de expresar lo que realmente es y esto le ha permitido comprender que el mundo está lleno de injusticias, lo que la ha vuelto una persona más empática. Michel Maquinay es uno de sus hermanos menores. Tienen y han tenido siempre una relación muy cercana pues los dos son personas sensibles que aprecian la belleza hasta en las cosas más pequeñas. “Gigi es una persona extraordinaria por muchas razones. Una de sus más grandes cualidades es su generosidad, pues es una persona que dedica gran parte de su vida a los demás. Es alguien muy especial. Su dulzura, su cariño, su dedicación y su paciencia son una serie de cualidades que son difíciles de reunir en una sola persona y ella las tiene. Es una mujer alegre y agradecida con la vida, es extraordinariamente sensible y dicho todo esto, es merecedora de toda mi admiración, de todo mi respeto y de todo mi amor”, afirma. Para Maquinay, tener un taller donde plasma su arte es todo un privilegio. Exhibir sus pinturas y esculturas a diversos públicos la hace sentirse orgullosa. Algunas de sus obras han sido reconocidas en exposiciones internacionales como la exhibición "Objects and Lenses - Reclaimed Focus, Haim Chanin Fine Arts" en Nueva York en 2007; "Dialogues, Painting Center" también en Nueva York en 2003; y "Galeria Casa Negret" en Bogotá, Colombia en 1989. Además de sus exposiciones individuales, Maquinay ha participado en varias exhibiciones grupales destacadas. En 2016, formó parte de la exposición "A Sustainable Life, Waterfall Mansion and Gallery" en Nueva York. En 2011, sus obras fueron presentadas en la muestra colectiva "Dialogues, Intimate Itinerary" en la sala de exposiciones de las Naciones Unidas en Nueva York. En 2010, participó en la exposición "Memory Leaks" en la Creon Gallery de Nueva York y también fue parte de la 1ra Bienal de Arte Latinoamericano en la Grande Arche de la Défense en París, Francia, en 1999. En 1990, formó parte de la exhibición "Seven Artists in Cartagena" y en 1988, junto a otros artistas presentó la exposición titulada "Homenaje a Bogotá 450 años" en la Galería Casa Negret de Bogotá. Maquinay ha tenido el honor de trabajar en un tipo de proyecto llamado "In situ", lo que se refiere a una obra de arte que se instala de manera permanente en un lugar, dejando así una huella duradera. Una de estas destacadas oportunidades fue en el mariposario del Tolima, en Ibagué, Colombia. En este contexto, Maquinay ha creado obras como "Divinidad" y "El día y la noche" en Ibagué, y "Le Baiser", "El Sur" y "Ciel et terre" en Brasil. Estas obras "In situ" permiten a Maquinay dejar su marca en diferentes lugares, fusionando su arte con el entorno y generando una conexión especial entre la obra y su ubicación geográfica. Caring for Colombia La idea de la fundación comenzó en el año 2000, en una época de mucha inestabilidad en Colombia y donde los secuestros abundaban. “Gigi” y su esposo se sumergieron en la cultura filantrópica de Estados Unidos y lograron redactar una carta, con la participación de varios intelectuales, para exigir a la comunidad internacional alguna acción concreta para frenar los secuestros y la violencia. Tras esta idea, quisieron empezar a recolectar dinero para enviar a distintos proyectos en Colombia y de esta manera ayudar a sus ciudadanos. “Nos parecía que el país tenía potencial. Que la gente de Colombia era trabajadora y creativa y que la mayoría de las personas no tenían oportunidades por falta de salud, de educación y de paz. Queríamos hacer algo para ayudar a los más vulnerables a explotar ese potencial”, cuenta su esposo. Una anécdota que él recuerda con mucha nostalgia es el momento en el que escogieron el nombre de la fundación. Se encontraba junto a Maquinay en un avión volviendo a casa desde Colombia y sentados uno al lado del otro, empezaron a jugar con palabras para encontrar un nombre que les gustara a ambos. Después de varios intentos, risas, combinaciones y muchas opciones de nombre fallidas, al final del vuelo finalmente llegaron al nombre de Caring for Colombia. Para empezar a recaudar fondos organizaron un concierto en su propio hogar, donde llegaron un aproximado de 90 personas ese día; colombianos, norteamericanos, franceses, ecuatorianos y argentinos. Poco a poco, la fundación obtuvo bases sólidas para seguir siendo sostenible, incluso recibiendo la visita del homenajeado David Vélez, hoy la segunda persona más rica de Colombia, y su esposa, Mariel Reyes, quien también es filántropa. Caring colabora estrechamente con diversas fundaciones y proyectos que comparten su misión. Entre estas organizaciones aliadas se encuentran El Colegio del Cuerpo, la Fundación Juanfe, la Orquesta Filarmónica de Medellín y la Fundación Asodisvalle liderada por Jeison Aristizábal. En 2022, Caring for Colombia tuvo un impacto significativo en la vida de más de 106 mil colombianos, al financiar y respaldar 66 proyectos enfocados en áreas clave como el arte, la educación, la salud, el deporte y el desarrollo comunitario. En total, se destinaron $908,687 dólares a estos proyectos. $568 mil dólares se canalizaron directamente a través de fondos transferidos. Las regiones que se beneficiaron en mayor medida gracias al apoyo de la fundación fueron Cundinamarca, Antioquia, Norte de Santander, Tolima, Bolívar y Chocó. Sin embargo, Caring for Colombia está buscando oportunidades para expandirse y alcanzar un mayor número de territorios en el país mediante nuevas alianzas estratégicas. El Colegio del Cuerpo es una de las organizaciones que más tiempo lleva trabajando de la mano con Caring. Es una corporación artística y educativa sin ánimo de lucro que forma artistas de la danza y busca impactar y transformar individuos y comunidades a través del arte. Con una trayectoria de 25 años, la danza contemporánea es su lenguaje principal. Álvaro Restrepo, uno de los fundadores, cuenta: “La experiencia con Caring for Colombia ha trascendido las fronteras del tiempo, la visión y la generosidad, extendiéndose desde el año 2007, hasta el presente año 2023, movilizando recursos que han posibilitado la materialización de diversos sueños de la institución que han abarcado las diferentes dimensiones de nuestro trabajo: pedagógica, artística y arquitectónica, traduciéndose por ende, en desarrollo cultural y humano para las comunidades de niños y jóvenes a quienes está principalmente destinada nuestra misión”. Mediante al respaldo de Caring for Colombia, El Colegio del Cuerpo destaca por la formación de niños, niñas y adolescentes a través de becas gestionadas por la fundación. Otro hito es la construcción del Domo, un espacio diseñado por el arquitecto Leopoldo Javier Combariza, que se ha convertido en un santuario para la formación, investigación y difusión de la danza, acogiendo a públicos de diferentes orígenes socioeconómicos, étnicos y culturales. Estos avances han expandido el impacto de los procesos formativos, de creación y difusión, consolidando al proyecto como un referente nacional e internacional en medio de la exuberante belleza natural que lo rodea. “Por medio de esta alianza, nuestras misiones se han fortalecido en beneficio de la construcción de la paz en nuestro país, creando espacios de inclusión e innovación social y desarrollo cultural, diluyendo brechas de desigualdad e inequidad mediante la convergencia de las diferencias y la diversidad humana en procesos renovadores e inspiradores para el imaginario que traza las sendas del presente y el futuro de los pueblos de la tierra”, afirmó Restrepo. “Gigi tiene muchas ideas y trabajar con ella es un proceso de descubrimiento porque muchas veces tiene una idea en la cabeza, pero no la tiene completamente articulada, entonces es un proceso creativo poder convertir esa idea en una realidad. A veces puede llegar a ser un poco desastroso, no en un mal sentido, sino que a veces el trabajo resulta haciéndose en horas no convencionales ya que es una persona supremamente hiperactiva y nocturna”, dijo Noelle Maquinay, su sobrina y encargada de las comunicaciones de Caring. Para Maquinay, su trabajo como artista está sumamente ligado a su trabajo en filantropía ya que, al realizar una obra de arte, le está dando vida a una pieza nueva, con materiales que han tenido ya una vida pasada. A sus ojos, lo mismo ocurre en la fundación, ya que siente que cada proyecto le está dando la oportunidad a las personas que hacen parte de dicho proyecto de tener una segunda vida, una oportunidad de creer en ellos mismos y de ver la belleza que ellos tienen. “Esto les permite que pasen a otro estado, a un estado de gracia, y lo mismo pasa con el arte que hago. Mis objetos pasan de ser objetos que están olvidados a ser objetos que solamente por ponerlos en otra perspectiva, en otro lugar y de trabajarlos un poco empiezan a ser diferentes”, dice Maquinay con una voz casi temblorosa. La filantropía en Colombia ha adquirido una relevancia significativa en los últimos años. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que el país recibe cerca de 34.5 millones de dólares anuales en filantropía privada de fundaciones internacionales. Estas iniciativas filantrópicas buscan abordar desafíos y necesidades urgentes en áreas como la educación, la salud, la protección del medio ambiente y el desarrollo comunitario. “Hay muchos proyectos que aún me faltan. Creo que soy una persona que todos los días se le están abriendo nuevas posibilidades. Hay una cosa que me encantaría hacer y en la que estoy trabajando: quisiera crear un museo en Bogotá dedicado a las artes en general, traer a Colombia la idea de la filantropía, y cuando digo filantropía es en cultura y educación. Mi sueño es que las personas tengan acceso a una educación mundial del arte”, concluye.
- Los colombianos somos echados pa' lante
Los colombianos somos echados pa' lante David Castillo Ramírez, Juan Pablo Posada Arbeláez, María Camila Atencio Alzate, Paula Andrea Sánchez Arias, María Fernanda Vargas Salcedo, Laura Beatriz Fuentes León, Paula Lizeth Bohórquez Cuesta, Diana Gabriel del Castillo Rodríguez, Paola Silva Amaro, Laura Montes Ramírez, Comunicación Social y Periodismo En este magacín, dos amigos, que han decidido apostar por una economía compartida, van a demostrar el valor de luchar por los sueños y emprender. Ver también: construyen paz Compartir
- ¿Nos esperará una pandemia de enfermedades mentales?
¿Nos esperará una pandemia de enfermedades mentales? Juan Camilo Colorado López, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La pandemia significó un gran cambio en las dinámicas laborales que tenía Colombia. Sandra López, profesional en medicina laboral, habla acerca del aumento de los casos de depresión y de suicidio, por cuenta de la transformación de las interacciones sociales. Lea también: Volver a vivir Compartir Foto: Sandra López Sandra López, especialista en salud ocupacional, afirma que “se aproxima una nueva pandemia con todas las enfermedades de la esfera mental”, producto de las secuelas que, hoy en día, sigue dejando la pandemia. La profesional en medicina laboral de una de las EPS más importantes del país explica cómo se ha manejado el tema de las incapacidades en teletrabajo y cómo ha sido asimilar la transición presencial-remoto. Con la llegada del teletrabajo, a muchos sectores y empresas en Colombia ¿qué balance nos podría dar, en cuanto a las incapacidades, con respecto a la anterior dinámica laboral (la presencial)? En el tema del teletrabajo, se ha evidenciado en las empresas una disminución del ausentismo laboral , es decir, una disminución en la generación de incapacidades temporales, dado que los trabajadores han estado laborando desde sus casas . Esto ha favorecido que los usuarios no busquen incapacidades como se presentaba en situaciones anteriores al teletrabajo. Esto confirma la teoría de que los trabajadores buscan la incapacidad porque quizás quieran estar al lado de sus familiares o atendiendo una situación familiar como el cuidado de hijos menores o padres en edades avanzadas. Hoy en día, con el teletrabajo, se ha evidenciado una disminución en la generación de incapacidades. A manera de explicación, ¿qué parámetros incluye una incapacidad laboral en teletrabajo? La incapacidad temporal siempre está relacionada, independientemente de la modalidad de trabajo, con los días laborales. Si yo, por ejemplo, me incapacito hoy, me dan 3 días de incapacidad; lo cual es exactamente lo mismo, con o sin teletrabajo. El teletrabajo no modifica la normatividad relacionada con la incapacidad temporal en cuanto a los criterios de expedición o de pertinencia, es el mismo escenario. ¿Qué problemas han tenido que enfrentar las empresas con las incapacidades de sus trabajadores, ahora que no se puede controlar de la misma forma la veracidad de un impedimento para trabajar? Sí, esta es una situación que se presenta desafortunadamente con mucha frecuencia porque los trabajadores, ahora laborando desde sus casas, abusan de esta situación y hacen actividades dentro de su jornada laboral de tipo personal. Afecta a las empresas importantemente, los afecta en la parte económica y social. Hay trabajadores, por ejemplo, que argumentan que están en un servicio de urgencias buscando la incapacidad y, de pronto, no están en ese escenario, sino que están haciendo otra actividad. Eso hace que se diluya un poco el control que tiene el empleador frente al trabajador, porque cuando estamos en nuestras oficinas, o en nuestras plantas o en nuestro sitio de trabajo, si me enfermo, mi jefe puede evidenciar que yo me aparto y me voy a un sitio de urgencias. En cambio, en teletrabajo, el empleador tiene que, de buena fe, creerle a su trabajador que va a ir a un sitio médico a buscar una incapacidad. La salud mental es uno de los temas que han salido a flote con respecto al teletrabajo durante la pandemia. ¿Cómo ha sido el flujo en el recibimiento de casos laborales por temas de salud mental? Bastante. La salud mental, en esta época de teletrabajo, se ha visto deteriorada. Podríamos estar hablando de una próxima pandemia con todas las enfermedades de esfera mental que ya se están generando en todos los grupos etarios, no solamente en la población trabajadora, también en la población adolescente y los adultos jóvenes. ¿Por qué? Porque la pandemia hizo que nos apartáramos de nuestro grupo social, de nuestros compañeros de colegio, de universidad, grupos de trabajo, etc. Esto hace que se haya perdido esa interacción social que es tan importante en el ser humano. Por supuesto, uno en su casa está con su grupo familiar, pero hace mucha falta ese tema de la interacción con otro grupo social. ¿Qué enfermedades mentales son las más comunes? El hecho de estar encerrados y no estar recibiendo el sol como lo recibíamos antes, el aire, el agua e incluso el mismo estrés que ocasionaba el tráfico está haciendo mucha falta actualmente . La esfera mental sí se está viendo afectada, se han incrementado los casos de depresión, de intentos de suicidio, de suicidio, no es ningún secreto que los casos de feminicidio han aumentado, hasta las separaciones de pareja también se han incrementado porque no estábamos preparados para convivir con una persona 24 horas por 7 días. Desde el área de salud ocupacional donde usted se desempeña ¿cómo ha sido esa transición al teletrabajo permanente? Nosotros ya veníamos con el trabajo en casa, que es diferente al teletrabajo, mientras pasaba la pandemia. No pensamos que fuera a alargarse tanto. Por eso es que la EPS en la que trabajo decide formalizar la modalidad de trabajo en teletrabajo, y esto tiene un impacto contractual porque tenemos que firmar un otrosí donde se oficialice que estamos en teletrabajo porque las condiciones laborales cambian. Por ejemplo, la empresa nos trajo a nuestras casas los equipos de cómputo, debe facilitarnos la conexión a una VPN (una VPN es una red privada virtual que facilita la conexión remota y el acceso a los recursos corporativos) para estar conectados y muy seguramente vendrán otros controles ergonómicos: tendrán que ir a las casas los representantes de seguridad y salud en el trabajo a mirar cómo son nuestras condiciones de trabajo. En lo personal, ¿qué significó el cambio al trabajo en casa? Hubo un periodo bastante difícil de adaptación al cambio, porque en mi caso, soy ama de casa, soy madre de dos hijos y vivo con mi esposo, eso implica que a la vez que estoy trabajando, tengo que estar cumpliendo con labores, como preparar los alimentos. Eso hace que las pausas activas sean ir a la cocina a terminar de preparar la comida, de pronto, a la hora del almuerzo ir a hacer algún pago y después de las 5 cumplir con otras tareas de mamá. Esto ha hecho que se dificulte un poco y que el desgaste sea mucho mayor, porque cuando uno está en la oficina, solamente está trabajando y se preocupa por su trabajo y sus funciones, y ya, pero cuando uno está con su cabeza en el computador y en la preparación de los alimentos, genera mucha tensión, mucho estrés y mucha ansiedad. ¿Fue fácil asimilar el cambio? Me costó mucho trabajo al comienzo, estoy hablando de más o menos 6 meses que fueron duros. Adicional, no ver a mi mamá fue bastante difícil para mí, pero después, logré asimilarlo y aceptar que ya había un cambio. No obstante, en estos días de tanto agite social y de tanto desorden, se ha reactivado esa angustia de que todo está cambiando. Pero ya vendrán tiempos mejores.
- Contaminación: para quedarse sin aliento
Contaminación: para quedarse sin aliento Juanita Aguilar, Sara Carrascal, Juan Esteban Medina, Ana Sofía Rico y María Alejandra Ruge Fecha: Entre el 2019 y lo que va de 2023, se emitieron 7 alertas de contaminación en el aire de Bogotá. Los altos niveles de contaminación afectan la salud de los niños, al grado de quedar hospitalizados por impedimentos para respirar, y que no puedan asistir al colegio. Lea también: Crimen, castigo y ¿luego qué? Compartir Foto: Envato Elements María* cree que su enfermedad respiratoria se debe a su gato. Esa fue la explicación que recibió por parte de sus padres para evitar las charlas relacionadas con el medio ambiente, pues ellos sospechan que, a su corta edad de 7 años, no lo entendería. Puede que María desconozca la razón de su enfermedad, pero sí sabe que le cuesta respirar. Se trata de una situación delicada, puesto que ha notado a sus compañeros de colegio, incluyendo a su mejor amiga, con problemas similares. El problema se hace mayor cuando esta circunstancia vulnera el derecho a la salud, a la vida, y a la educación de los niños, consagrado en el artículo 44 de la Constitución de 1991 de Colombia. La presencia de contaminantes aéreos está quitando días de clases a algunos niños, especialmente en zonas con menor estrato socioeconómico, y el efecto en su salud impide que disfruten de una vida escolar sana. María y sus compañeros no son los únicos que están enfrentando este tipo de dificultades. De acuerdo con el Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública , a nivel nacional, solo en lo que va de 2023, se presentaron 36.735 casos de infecciones respiratorias agudas (IRA) en niños entre 0 y 9 años. Solo en la ciudad de Bogotá, hay registrados 16.356 casos de IRA en niños dentro del rango de edad mencionado. Según la fonoaudióloga Claudia Castillo, las infecciones respiratorias agudas componen un grupo de enfermedades comunes en la infancia y que afectan la maduración del aparato respiratorio. Se trata de enfermedades como el refriado común, la sinusitis, la faringitis, la laringotraqueitis, entre otros. En la mayoría de los casos, la IRA también puede llegar a afectar el fortalecimiento del sistema cardiovascular y el neurocognitivo . El Ministerio de Salud, en su boletín epidemiológico semanal de abril de 2022, indicó que este conjunto de enfermedades es la quinta causa de muerte en la población general y está entre las tres primeras en la población infantil de entre 0 y 5 años de edad. Anualmente se registran 4 millones de muertes relacionadas a estas infecciones en todo el país. En Ciudad Bolívar, la localidad donde está el colegio al que asiste María, el observatorio SaluData de la Secretaría de Salud de Bogotá calcula que, en 2022, hubo 20 niños y 20 niñas que presentaron ausencias escolares causadas por infecciones respiratorias agudas. Cabe aclarar que según lo afirmado por el observatorio, las cifras ofrecidas para el 2022 son preliminares y pueden presentar cambios a medida que son validados, que para el momento de publicación de esta nota eran 652 casos. Bogotá es una ciudad sectorizada que, al presentar una división por estratos, ha llevado a una separación socioeconómica muy marcada en la que las zonas de menor estrato tienen más dificultades en cuanto a la calidad de vida. Localidades como Bosa, Kennedy y Ciudad Bolívar, donde predomina las viviendas de estrato 1 y 2 , son las zonas más golpeadas por la contaminación aérea del año 2023, eso según se puede evidenciar por los datos de alertas ambientales entregadas por la Secretaría de Ambiente de Bogotá. La mayor cantidad de contaminación en localidades con menor estrato socioeconómico suele relacionarse con varios factores, entre los que se incluyen el tráfico, la temperatura generada por la falta de vegetación, las corrientes de viento que traen contaminantes de municipios aledaños y la cercanía a zonas industriales, de acuerdo con la investigación “Análisis del material particulado en relación con la percepción de la calidad de vida en tres localidades de Bogotá - Colombia ”, publicado por la Universidad El Bosque. Esto, sumado a una mayor dificultad de acceso a los servicios de salud, aumenta el impacto de la contaminación del aire en la vida de los niños que residen en localidades con menor estrato económico. Las cifras recopiladas por la Secretaría de Salud, la de Educación y la de Gobierno dejan en evidencia que los niños de Ciudad Bolívar, una localidad donde el 64,7% de la población del 2021 hacía parte del estrato 1, se ausentan casi 2 veces más por infecciones respiratorias que los niños que residen en Chapinero, localidad con el mayor porcentaje de hogares estrato 6. ¿Cuáles son los componentes que afectan al ser humano? La contaminación aérea se mide de acuerdo con el material particulado contaminante presente en la atmósfera. De acuerdo con la Universidad Nacional de La Plata, en Buenos Aires , los contaminantes que deben ser medidos y regulados constantemente para preservar la salud son el Ozono (O3), el dióxido de azufre (SO2), el plomo (Pb), el monóxido de carbono (CO), el óxido nítrico (NO), el material particulado y el tabaco. Para estos contaminantes, exceptuando el tabaco, se establecieron en la resolución 2254 de 2017, del Ministerio de Ambiente de Colombia, niveles máximos legales ante los cuales se vería la obligación de actuar para reducirlos. Bogotá mantiene un seguimiento de este tipo de contaminantes a través de 19 estaciones medidoras distribuidas en distintos puntos de la ciudad y que son supervisadas por la Secretaría de Ambiente de Bogotá. Esta información se recoge en el Índice Bogotano de Calidad de Aire (IBOCA) y es publicada en un mapa que permite el acceso a cualquier persona. Es a través de este mapa que, nuevamente, se encuentra otra evidencia de la contaminación estratificada, pues los niveles más altos de contaminación se ven en localidades con predominancia de estratos bajos, tales como Kennedy, Ciudad Bolívar y Bosa. El día 22 de marzo de 2023 el equipo de Unisabana Medios realizó una solicitud de información a la Secretaría de Educación con el fin de obtener una base de datos que contuviera la cantidad de niños que se ausentaron en todos los colegios del distrito a raíz de Infecciones Respiratorias Agudas. La respuesta se alargó más allá del plazo legal (10 días hábiles), pero se transfirió la solicitud a cada colegio de forma individual y, hasta la fecha 25 de septiembre del mismo año, se recibieron 60 correos electrónicos conteniendo respuestas de parte de las instituciones educativas y localidades que juntaron sus propias bases de datos con todos los colegios que contienen. Las cifras recibidas no se incluyen en este trabajo debido a que algunos de los colegios consultados afirman no conservar los datos de ausencias de años anteriores al 2023. Algunos colegios, inclusive, optaron por descartar la solicitud de información realizada argumentando que violaba la privacidad de la historia clínica de los menores, a pesar de que la petición no solicitaba información personal de ninguno de los alumnos. Los correos electrónicos recibidos hasta 24 de mayo de 2023 recogen información de más de 85 colegios, con diversas respuestas. Dentro de ellas se cuenta con alrededor de 51 adjuntos que contenían los datos de ausencias, seis que afirmaron no tener la información, dos informando que no iban a entregar la información justificándose en una supuesta violación del derecho a la intimidad y la protección de la historia clínica de los menores, así como una ausencia de personal para recopilar los datos no sistematizados. Ante esta última respuesta se argumentó la validez y legalidad de la solicitud, pero no se obtuvo mayor resultado tras ello. Búsqueda de soluciones Una de las formas en que tanto el Distrito como el Estado intentan prevenir y mantener al límite los efectos de la contaminación ambiental soncon la aplicación del capítulo 3, artículos 79 y 80 de la Constitución Política de Colombia. Las políticas realizadas son a favor de evitar que llegue la contaminación al aire y se afirma que el Estado deberá velar por el derecho de los ciudadanos a un ambiente limpio. En cuanto al país en general, desde el 2019 se contemplan en la Estrategia Nacional de Calidad del Aire 5 puntos claves para la reducción del material particulado. Estos puntos son: Fortalecer las normas y técnicas enfocadas en reducir la emisión de contaminantes a la atmósfera. Fortalecer el conocimiento alrededor de la gestión de calidad de aire. Generar mecanismos de protección de salud de los ciudadanos y prevención de los estados excepcionales de contaminación atmosférica. Facilitar la financiación para favorecer la gestión de calidad de aire del país. Definir la gobernanza de calidad de aire en el país. Por su parte, Bogotá contempla algunas políticas regulatorias en su Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del año 2022. De hecho, el enfoque en el cuidado ambiental en el Plan de Ordenamiento fue tan grande que la alcaldía de Claudia López lo publicitó como el POT Bogotá Reverdece. Los dos puntos principales al respecto del cuidado ambiental que se contemplan en el documento son: La creación de Zonas Urbanas por un Mejor Aire (ZUMA), un plan que se enfoca en la reducción del tráfico y de otras fuentes de contaminantes atmosféricos. Incluir la movilidad, la industria y el desarrollo en el plan de ordenamiento para reducir la contaminación del aire en las zonas más afectadas. La Secretaría de Ambiente de Bogotá entregó a Unisabana Medios la información de alertas ambientales emitidas entre el 2019 y el 2022. En total se han emitido 7 alertas, de las cuales 5 van dirigidas a las zonas o localidades donde hay una mayor presencia de estratos bajos. El Estado o la ciudadanía: ¿quién resuelve el problema? Boris Galvis, doctor en Ingeniería Ambiental, afirma que la ciudadanía no puede hacer mucho en términos prácticos para la reducción de los factores contaminantes en la atmósfera. La única acción radical que podrían llevar a cabo sería abstenerse casi por completo del uso de vehículos particulares, cosa que en una ciudad como Bogotá es prácticamente imposible. Sin embargo, la acción sugerida por él es que la ciudadanía comience a exigir medidas gubernamentales que sí puedan tener un efecto visible. Entre ellas menciona una mayor rigidez en cuanto a los requisitos para que los vehículos pesados transiten, explicando que aquellos de mayor tamaño, más antiguos y desgastados suelen producir mayor cantidad de contaminantes. Asimismo, habla de la necesidad de facilitar el movimiento en otros medios de transporte, cosa que reduciría la cantidad de vehículos en las vías. Sin embargo, la fonoaudióloga Claudia Castillo afirma que sí hay más posibilidades en las acciones individuales que las que se cree. La razón es que la suma de los cambios particulares puede llevar a establecer una cultura ambientalista que, gracias al esfuerzo en conjunto, va a reducir los actos individuales que contaminan. Uno de los ejemplos que ofrece es el del manejo de basuras, que también inciden en la contaminación aérea. Lo cierto es que ambos expertos coinciden en que es responsabilidad de la sociedad y del gobierno actuar dentro de sus diferentes capacidades para cuidar a los niños. María podrá mejorar con ayuda del tratamiento médico correcto y buenos cuidados. Pero mientras el aire sea insano, casos como el suyo seguirán presentes y miles más seguirán muriendo o sumando, partícula a partícula, un problema profundo en su desarrollo. *El nombre de la menor fue cambiado para proteger su identidad.
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