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Se encontraron 1872 resultados sin ingresar un término de búsqueda

  • Baz Luhrmann: Coloreando emociones

    Baz Luhrmann: Coloreando emociones Valentina Cabana Bayona, Comunicación Audiovisual y Multimedios Este video ensayo retrata cómo Baz Luhrmann, a través de sus distintas producciones, demuestra el uso frecuente del color. Ver también: Social Alienation Compartir

  • Trastornos mentales, enfermedades como cualquiera

    Trastornos mentales, enfermedades como cualquiera María Camila Caicedo, Valeria Ramírez, Valentina Galvis, Daniela Saavedra - Comunicación Social y Periodismo Son muchas las concepciones erróneas en torno a las personas que las padecen. Sepa cómo apoyarlas para hacer más llevadero su proceso de mejora. Ver también: Depresión, la enfermedad que padecen 300 millones de personas en el mundo Compartir

  • Artesal

    Artesal Sandra Milena Arévalo Gómez y Laura Judith Lema Jiménez de Comunicación Social y Periodismo Carlos Penagos es el escultor colombiano que ha dado vida a numerosas obras en sal, entre ellas, el perfil del Papa Francisco, que reposa en la Catedral de Sal de Zipaquirá. Ver también: La calle, ¿vitrina absoluta del arte? Compartir

  • Se discuten los pros y contras de la legalización de la marihuana recreativa

    Se discuten los pros y contras de la legalización de la marihuana recreativa Juan Andrés Lozano Gutiérrez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Los expertos y un sector de la ciudadanía esperan que esta medida beneficie el desarrollo de la sociedad y no afecte la salud pública. Se espera que el proyecto de Ley se apruebe durante este periodo de presidencia. Lea también: Cannabis medicinal: ¿en qué vamos? Compartir Foto: Recogido del repositorio: Depositphotos. Imagen representativa de la legalización del cannabis para usos recreativos en Colombia. Cada día en Colombia cobra mayor vigencia la discusión sobre los pros y contras de la legalización de la marihuana recreativa, especialmente el impacto que tendría para la sociedad. Particularmente, desde la propuesta hecha por el hoy presidente Gustavo Petro durante su campaña, en el sentido de permitir el consumo de esta sustancia, se ha intensificado la polémica sobre si es viable llevar a cabo esta iniciativa, partiendo de los beneficios y riesgos de esta medida. Según la Ley 30 de 1986 se permite el porte de una dosis mínima, es decir, 20 gramos de marihuana para consumo propio; si este límite llega a desaparecer, se espera que la nueva ley que se implemente esté dirigida hacia una transición estable y duradera, para el bien de los consumidores y de la sociedad. Un paso importante en el proceso de legalización se dio en 2017, con el decreto 613 del Ministerio de Salud y Protección Social, en el que se reglamentó la estrategia para la producción y comercialización del cannabis con fines médicos y científicos , permitiendo el uso de sus componentes en la fabricación de medicinas alternativas. Claudia María Muñoz Abad, administradora de Cannabisland, empresa familiar que se dedica a la elaboración de productos medicinales a base de cannabidol (CBD), resalta que el panorama de la legalización va por buen camino gracias a la apertura de la producción y consumo de productos a base de cannabis: “Con nuestros productos, las persona se pueden dar cuenta de que el cannabis no es peligroso: hay que saberlo usar (…) es importante que entiendan que el Tetrahidrocannabinol (THC) es el componente psicoactivo, el CBD es el sanador del cuerpo, ya que ayuda a activar las conexiones entre neuronas en el cerebro”. Para los expertos en salud pública, la legalización de la marihuana recreativa podría generar que lleguen a los hospitales más pacientes con problemas por el exceso de consumo de esta sustancia. “Este aumento de pacientes se debe a que pierden la noción en su cabeza de lo que es una dosis mínima -explica la doctora Liliana Rusinky, magíster en salud pública de la Fundación Universitaria Sanitas-, generándoles un problema de control en el consumo, ocasionando efectos secundarios como, por ejemplo, la taquicardia”. Del mismo modo, Harold Reina, experto en prospectiva y dirección estratégica, dice que: “la legalización, en caso de no hacerse la vigilancia correspondiente por parte del Estado, podría afectar, sobre todo, a jóvenes menores de edad, mujeres embarazadas y personas mayores, ya que son población vulnerable a las que se les puede afectar sus vidas”. Siguiendo esta línea, se esperaría que la transición sea paulatina, revisando los puntos importantes para no afectar el desarrollo de los ciudadanos. Por otro lado, la gente del común a favor de la medida y algunos consumidores ocasionales de marihuana recreativa esperan que “el Gobierno haga realidad esta propuesta, pues, así se perdería el estigma que se tiene con los consumidores. Además, los que deben ser tratados médicamente podrían recibir ayuda sin sentirse juzgados ni señalados”, afirma Carlos Parra, consumidor ocasional de productos a base de cannabis recreativo y medicinal. El siguiente paso para la legalización de la marihuana con fines recreativos es hacer efectivo el proyecto de Ley que se viene planteando desde hace unos años en el Congreso. Lo anterior, lo expresó vía Twitter el senador de la República Gustavo Bolívar, diciendo que “el 20 de julio se presentó ante el Congreso un nuevo proyecto para la regulación de la marihuana de uso adulto”. Finalmente, en la sesión se dejó claro que esta es una de las propuestas a la que más énfasis se le va a dar por parte del Gobierno de Gustavo Petro, buscando su pronta aprobación y ejecución.

  • Guaviare, coca y paz

    Guaviare, coca y paz Sofía Fernanda Buelvas Puerta, Germán Andrés Enciso Flórez, Joselin María Cuartas Barrios, Gabriela María Guzmán Álvarez. Comunicación Social y Periodismo El Departamento se enfrenta a la sustitución de la hoja de coca a través del Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS) y a las consecuencias económicas y sociales de ese proceso. Ver también: Los hijos de Naxaen Compartir

  • La cultura fuera del ruedo

    La cultura fuera del ruedo Sara Salamanca Uribe, Bianca Gelzo, Francisco Santamaría, Juan Camilo Gutiérrez, María José Omaña, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo La tauromaquia ha infundado todo un movimiento cultural en Colombia. Los toros trascienden la fiesta brava para dar origen a obras de arte de pintores, realizadores de cine y músicos a lo largo de la historia. Ver también: ¿La extinción de los toros de lidia? Compartir

  • Devuelta del Inframundo

    La historia de un hombre que anteriormente dirigía campañas publicitarias para TV y que después deambuló 15 años por el 'Bronx', por su adicción al bazuco. Devuelta del Inframundo Laura Bedoya Díaz La historia de un hombre que anteriormente dirigía campañas publicitarias para TV y que después deambuló 15 años por el 'Bronx', por su adicción al bazuco. Disponible en Pulzo YouTube ¿Conoce usted al creador de los pingüinos de BonIce, a uno de los colaboradores de la famosa campaña contra las enfermedades de transmisión sexual en los 90 llamada ‘Sin preservativo, ni pío’, al creador de numerosas obras de títeres como ‘El último árbol’, al columnista de El Espectador conocido por generar controversia y a un exhabitante de calle que fue candidato a la Cámara de Representantes de Bogotá? Se trata de la misma persona: Alberto López de Mesa. Samario de nacimiento pero bogotano por destreza es este arquitecto de la Universidad Nacional. Un personaje que, sin lugar a dudas, aprendió de la vida en las calles y que hoy, después de casi 15 años, vuelve a palpar el inestable borde de la sobriedad. Al llegar a un pequeño teatro ubicado en el centro de la capital donde se ensaya la obra ‘Joaquín y el agua’ se ve al maestro, como lo llaman los demás titiriteros. Está recostado en una de las sillas del lugar. ¿Estará dormido?, pienso, pero lo cierto es que nota que he llegado. Me hace una señal de saludo levantando la cabeza, pero sigue en lo suyo: duerme a medias mientras los otros ensayan. A ratos ojea una que otra acción de los titiriteros y vuelve a caer. López de Mesa llevaba una vida de distinciones y éxitos, pero por descuidos de la vida llegó a vivir en las calles más temidas de la ciudad de Bogotá: “No me acuerdo de la primera vez que consumí cocaína, pero sí me acuerdo de la primera vez que consumí bazuco”, dice él, aclarando que la palabra debería ser escrita con “s” y no con “z” porque el bazuco viene de base. Fue en una de las tantas fiestas que se organizaban en el entorno de la publicidad. Se acabó la cocaína a la una de la mañana y uno de sus amigos dijo que tenía algo más fuerte: bazuco. Desde ahí, e incluso desde antes, él empezó a abrir un espacio para el consumo de distintas drogas. “Yo consumía con inocencia”, dice él. Después de algunos minutos sentada, en los que Alberto sigue soñoliento mientras se ensaya la historia de ‘Joaquín y el agua’, este señor de tez morena y barba blanca se levanta. “Hoy no es mi mejor día, estoy muy adolorido” me dice, mientras yo me cambio de silla para sentarme a su lado. A pesar de su situación de salud, de sus pocas fuerzas al caminar y de su tos constante, Alberto está en el teatro para sacar adelante esta obra que escribió hace 7 años y que tanto hoy como en su pasado deja un importante legado de cuidado ambiental en las familias y niños que se sientan frente al teatrino. Este hombre cambia y entrecruza sus piernas al ritmo con el que inicia una nueva idea. Cuenta las dos veces en la que la vida le jugó sucio sin echar paso atrás. La primera fue cuando gastó todo lo de la matrícula de su hija Paloma en drogas, dejando el dinero del pregrado, que sería destinado a la Universidad de Los Andes, en las ollas de la capital. “Uno es muy estúpido”, dice el columnista de El Espectador mientras pasa la mano derecha por su cara con poca delicadeza. La segunda vez, cuenta Alberto nombrando cada detalle, fue cuando toda su carrera y su prestigio se fueron al piso por un cargo de asesinato que le imputaron, que lo puso un año tras las rejas. “Mataron al jíbaro en mi cara”. Alza los brazos y abre los ojos pausando su respiración. “Yo me quedé quieto”. “Fue un hecho doloroso para él”, dice Hernán Cortés, uno de los tantos colegas que, por más de 40 años, ha permanecido en la vida de López de Mesa. En Bogotá hay 9.538 habitantes de calle. De ellos, el 38,3 % ha llegado a esas circunstancias por problemas con sustancias sicoactivas, y el 32,7 % por conflictos o dificultades familiares, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Alberto López de Mesa cayó en las drogas por lo primero y no había podido mantenerse sobrio por lo segundo. Hernán Cortés cuenta que, como amigo cercano, sabe cuando él está bien y cuando está mal, y dice que ha sido cuestión de familia, de afectos y desafectos que retornaban a Alberto al inframundo. Terminado el ensayo de la obra, Alberto se dispone a hacerles las aclaraciones pertinentes a los titiriteros. “¿Cómo le pareció, maestro?”, pregunta uno de ellos. Alberto les dice que está bien, pero que hay cosas por mejorar, a la vez que les explica cómo diferenciar las voces entre los personajes y cómo levantar más los títeres para un mejor ángulo de visualización. Aunque hacía muchos años no veía una obra de este género, con ‘Joaquín y el agua’ pude volver a sentir, como cuando era pequeña, que un muñeco tenía vida. El creador de los famosos pingüinos de BonIce pasó por muchos centros de rehabilitación, pero solo por supervivencia. “Yo soy malo para dormir en la calle”, dice cambiando la posición de sus piernas y añade: “los centros de rehabilitación son negocios, son chimbadas. Mientras que la persona no tenga un apoyo afectivo y una estabilidad, es muy difícil rehabilitarse”. Tose y aclara: “El afecto y la inclusión social es la mejor terapia”. No obstante, frunciendo el ceño y tocándose constantemente la nariz, el compositor dice, detenidamente y alzando la voz un poco más de lo normal, que el 28 de mayo de 2016 él iba decidido a consumir y una cuadra antes de llegar al Bronx vio cómo de camiones bajaban numerosos policías y empezaban a desalojar el lugar. Recuerda tanto aquel día que hace una pausa para aclararme que estaba vestido de azul: “Nunca había visto tanto policía junto, me tocó irme”. Según Alberto, un habitante de calle necesita, por lo menos, 10 o 15 papeletas de bazuco diarias. El bazuco, dice, no es solo para pobres, porque cada papeleta está entre 4.000 y 6.000 pesos. “La mayoría de estas personas optan por el rebusque para subsistir entre calles”. Después de unos avisos parroquiales sobre las presentaciones que se avecinan y algunas cosas que faltan por hacer, el maestro se monta en el escenario con cierto esfuerzo, ya que tiene una leve discapacidad en su pierna derecha. Le indica a uno de los titiriteros de forma práctica qué puede hacer para mejorar la narrativa de aquella obra. “Él es muy pulido, exigente y pulcro. Le gusta que las cosas le salgan bien”, dice su amigo Hernán. Este escritor de cuentos, canciones y obras está ‘maluco’. Pálido, les explica a sus pupilos. No puede durar mucho tiempo hablando porque empieza a toser. “Es muy descuidado. Me preocupa su salud”, dice Liliana Moreno, una vieja amiga de antaño con la que tuvo una relación sentimental. Liliana dice que la calle le enseñó a este hombre un poco de humildad. Lo tilda, con un poco de timidez y pausa en lo que emite, de ser en su pasado “un poco picado, pero es un gran hombre”. Alberto, después de 15 años en las calles, contactó a Liliana para volver a hacer nuevos proyectos con títeres, labor que ella ya había dejado hace algún tiempo. Ella, con una leve sonrisa, con su cabeza reposada en sus brazos y con una pausa entre sus palabras, dice: “Él me volvió a recordar que yo era titiritera, me recordó qué era lo que me gustaba”. Ahora, Alberto sigue su vida de “rebusque”, pero en el teatrino. Su columna en El Espectador, un nuevo libro en el cual fue coautor llamado ‘La vida desde las calles’ y una esperanza de comenzar a trabajar en Idipron (Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud) dando clases a habitantes de calle y demás, son su sustento. Este personaje ya no recorre las calles del Bronx, sino los pasillos de teatros de Bogotá.

  • Unisabana Medios | Audios

    Crónica sobre defensor de medio ambiente Blanca Nieves Ardila, Comunicación Social y Periodismo Esta es la historia de Juan Carlos Isaza, un ambientalista colombiano que ayuda a la protección del caimán llanero, una especie en vía de extinción. Ver también: Reportaje: Frutas exóticas de Colombia Compartir

  • El Diccionario - LosPetitFellas

    LosPetitFellas, desde los estudios la Universidad de la Sabana, con el programa Backstage. El Diccionario - LosPetitFellas LosPetitFellas, desde los estudios la Universidad de la Sabana, con el programa Backstage. Compartir

  • San Felipe en foco

    San Felipe en foco Bianca Gelzo, Maria José Omaña, Maria Isabella Espinosa, Sara Salamanca y Sofía Isaacs El Distrito Creativo de San Felipe se está posicionando como un potencial destino turístico en Bogotá. Este vecindario alberga una amplia variedad de galerías de arte, estudios de diseño, espacios culturales y talleres creativos, que atraen a viajeros en busca de experiencias auténticas y llenas de inspiración. Ver también: Aguas de vida: historias del Río Bogotá Compartir

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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