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- Unisabana Ágora con Arturo Calle
Unisabana Ágora con Arturo Calle El empresario detrás de una de las marcas de ropa masculina más grandes del país habla sobre las claves para emprender en Colombia y su visión sobre la realidad del país. Compartir Ver también: Unisabana Ágora con María Andrea Vargas, gerente general de Natura
- Operación 'salvando vidas'
Operación 'salvando vidas' Sandra Milena Arévalo, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Ha aumentado en un 21% la donación de órganos y tejidos en Colombia, desde que ello es obligatorio por ley cuando una persona fallece. Lea también: Medicina ancestral: salvado por el cascabel Compartir Foto: Foto: Sandra Milena Arévalo Colombia se está desangrando por causa de múltiples males como la corrupción, la polarización o, el mayor de todos, la indiferencia de muchos de sus ciudadanos. Esta nación necesita urgente un trasplante de corazón al igual que los más de 2.488 pacientes en lista de espera para donaciones de órganos y tejidos vitales. La tasa de donantes, en este país, es de 7.2 por millón de habitantes, mientras que en Latinoamérica esta cifra es de 23 personas por cada millón de habitantes. Con la ley 1805 de 2016, la cual decreta obligatoria donación de órganos y tejidos después del fallecimiento de una persona, salvo si ella deja explícito en vida su negativa para realizar esta acción, se ha registrado un incremento de 21% en las donaciones de órganos en el último año, ya que se pasó de 1.068 trasplantes en 2016 a, al menos, 1.287 en 2018 , según el Instituto Nacional de Salud (INS). No se puede ser egoísta cuando de salvar una vida se trata, puesto que gracias a un donante se alcanzan a beneficiar 55 personas. El panorama de la situación se presenta alentador, ya que las cifras dan cuenta de un incremento en la misión de salvar vidas. Sin embargo, hay que reconocer la actitud apática que aún tiene la población colombiana con respecto a este tema, tal vez por la falta de información, de diálogos familiares o de reflexión personal. Con lo anterior no se pretende decir que los individuos no tengan la libertad para decidir sobre sus propios cuerpos en vida o después de su muerte. Lo que aquí se pide es pensar en cómo con nuestras vidas y actos podemos contribuir con otras personas que nos necesitan. Es preciso aclarar que todos los fallecidos no resultan donantes directos, por ejemplo, de 1.692 difuntos sólo 441 son donantes reales. Además, el INS informó que 856 ciudadanos dejaron en claro su no aceptación de donar sus órganos después de morir. De igual forma, la ley ya mencionada contempla los casos en los que hay excepciones por la edad u otros aspectos. El Ministerio de Salud y Protección Social creó “La Red de Donación y Trasplantes”, como entidad reguladora de los procedimientos para las donaciones de órganos y tejidos, ésta es la encargada de recibir las solicitudes y avalar la realización de las intervenciones quirúrgicas autorizadas en las más de 118 instituciones médicas certificadas para dichas intervenciones, como en el caso del Hospital Universitario Méderi de la ciudad de Bogotá, líder en trasplante de riñón. La lista de órganos con mayor demanda empieza, precisamente, por riñón, seguido de corazón; en tercer lugar los pulmones, la córnea, y en quinto lugar la piel. Muchas personas han visto en agonía que se les escapa la vida por falta de una segunda oportunidad, por falta de un “segundo repuesto”, mientras que otras ven pasar sus vidas consumidas en el orgullo, el miedo o el individualismo. Medellín es una ciudad que se ha caracterizado por tener espíritu solidario y generoso, fue allí donde en 2015 se presentó un caso de donación voluntaria por parte de Mauricio Saldarriaga, un joven empresario exitoso, que tras sufrir un grave accidente de tránsito luego del cual murió, dejó estipulada su intención de contribuir con la prolongación de otra vida. Aunque en ese momento no regía la ley 1805, su esposa transmitió la aprobación debido a que ellos ya habían hablado del tema en vida. Este caso fue tomado como ejemplo y la W Radio lo público para motivar a la ciudadanía. Estamos acostumbrados a, como se dice coloquialmente, “ver los toros desde la barrera”, no somos conscientes de que la vida es un guión de película que sorprende en cada escena. Poner nuestras vidas en función de los demás es el ideal de nuestra existencia. Ojalá a nuestro país Colombia se le pudiese realizar una transfusión de sangre, en la que se le inyecten nuevas formas de pensar y nuevos objetivos que involucren a la colectividad.
- Cara a Cara con Juana
Cara a Cara con Juana Camila Cifuentes, María Paula Carlos, Gabriela Rojas. Comunicación Social y Periodismo Con su particular mirada, Juana aborda en éste capítulo el problema del embarazo en adolescentes. Ver también: Cocinando críticas con Marcelita Sumapaz Compartir
- Angustia ver tan incierto el futuro de los actores
Angustia ver tan incierto el futuro de los actores Nicolás Ocampo Rodríguez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Gerardo Calero habla sobre el arte, su pasión por el dibujo y el futuro del cine y la televisión. Lea también: 'Édgar Durán, un actor de vocación hecho a pulso' Compartir Foto: Foto: Canal REDMÁS Esto fue lo primero que Gerardo Calero, experimentado actor colombiano, me dijo cuando me abrió las puertas de su casa, en el barrio Santa Bárbara, en Bogotá. Hablamos sobre su vida, sobre el arte y su pasión por el dibujo que solo los más allegados conocen. Poder ver su carpeta de caricaturas y dibujos y hablar de ellos mientras compartimos un café, resultó en la fortuna de poder contemplar sus trabajos artísticos más íntimos. Lejos de los sets de grabación, las locaciones y las cámaras, el experimentado actor me sorprendió con su innegable talento que evoca sus inicios artísticos en la Escuela Popular de Artes en Cali, cuando estudiaba Artes Plásticas en los 70. Luego de esto, cuando pensaba que nada me podía sorprender más, pude conocer también su destreza para la escritura en un libro de dos tomos que cuenta la historia de su familia. Realizado por él y sus hermanos, allí cuentan historias, anécdotas y recuerdos acompañados de fotografías de cada época que suscitan todo un homenaje a la vida. Ahí recordé que aún no hablábamos de lo más obvio, la actuación. Pero para llegar a ese punto, iniciamos desde Buga, donde se gestó todo. Así que le pregunté sobre sus inicios en el arte, en el Valle del Cauca, y de dónde venía la inspiración y lo que lo llevó a estudiar una carrera artística. “Yo creo que eso viene con las personas”, dijo. “En mi familia, prosiguió no hay una tradición de artistas de ninguna naturaleza. Mi papá era una persona que admiraba mucho el arte y a los artistas, pero creía que eso era para otras personas. Yo no sé si pensaba que era para personas privilegiadas, pero, en todo caso, él nunca pensó eso para sus hijos. Yo desde que me recuerdo me recuerdo dibujando… Dibujando muñequitos, dibujando los personajes de los cómics”. Sus recuerdos viajan al Valle: “En Buga, donde nací, se dibujaban los personajes de los comics. Te estoy hablando de Superman, Batman, El Fantasma, Tarzán, todos estos personajes… Yo muy rápidamente me di cuenta de que estos personajes eran dibujados por distintos dibujantes. En la zapatería de al frente de la casa de un familiar, había una estructura de madera con unos alambres y ahí colgaban los cuentos. Entonces a veces alquilaba un cuento y yo reconocía que ese dibujante no era el mismo del de Batman, no era tampoco el mismo dibujante de la historia que había leído antes. Entonces yo descubrí que tenía esa facilidad y, de hecho, había una clase de dibujo que a mí no me gustaba y esos cuentos no los buscaba y buscaba otros y copiaba esos dibujos” , agrega. Seguí indagando sobre los motivos que lo llevaron a descubrir ese talento artístico y sobre lo que lo inspira a dibujar. Yo creería que siempre me incliné por la figura humana y, en general, digamos, más que el paisaje, más que la arquitectura, más que las máquinas, yo dibujaba personas y aprendí a hacerlo como aparecían en los cuentos. Algunas veces, trataba de dibujar un ser humano lo más parecido a la realidad en proporciones a un ideal también de la figura humana. También me llamaban la atención las esculturas. A propósito de esto, yo hacía en estos días un ejercicio con mis hermanos y hemos publicado unos libros de memorias, de memorias de la familia, de recuerdos y de anécdotas. Entonces yo hablaba de un lugar en Buga que se llamaba el parque Santa Bárbara, que ahora se llama parque La Victoria y del parque de Los Leones porque ahí había dos leones de cemento. Entonces yo decía que esa fue la primera escultura que yo vi presencialmente. Yo había dibujado el David de Miguel Ángel, también el Moisés de Miguel Ángel y alguna otra escultura había dibujado sacadas de fotografías. Pero los leones fueron las primeras que vi físicamente y llamaron mi atención. Gerardo, me ha venido contando en estos minutos sobre ese gusto por el dibujo, por las esculturas y por el arte. ¿Por qué no siguió por ese camino y eligió la actuación? Esa es la pregunta clave, absolutamente clave en esto, el porqué me convierto en actor. Ya pasados unos años después de la experiencia de ver los leones y de dibujar personajes de los cuentos, yo me voy a Cali porque quería ser artista, yo quería ser pintor. Entonces entré a estudiar primero en el Instituto Popular de la Cultura en Cali y después fui a Bellas Artes en la Escuela de Artes Plásticas de Bellas Artes en Cali y, estando allí, se produjo un paro. La escuela de Bellas Artes estaba conformada por Artes Plásticas, la Escuela de Teatro, el Conservatorio de Música y la Escuela de Ballet. El Conservatorio de Música y la Escuela de Teatro entraron en paro porque querían cambiar a sus directores, que eran personajes muy reconocidos en el ámbito del teatro y de la música pero que, como administradores y directores de escuela, tenían problemas. En esa época, conocí a la gente de Teatro y me hice muy amigo de ellos. Conocí también a los de Música y Ballet y ese fue un fenómeno muy interesante. Entonces los alumnos y los profesores de Teatro hacían improvisaciones sobre lo que estaba pasando y nos invitaban a otros a participar y yo encontré que me gustaba y tenía alguna facilidad para eso y los compañeros de teatro me estimularon para que siguiera. Cuando se acabó el paro y se abrieron las matrículas para el siguiente curso, yo me matriculé en las dos escuelas y empezamos tres de Artes Plásticas y tres de Teatro. Finalmente, dos desertaron de Teatro y yo terminé desertando de Artes Plásticas porque la reflexión que yo me hacía era que no iba a ser pintor; yo iba a ser dibujante y sabía que podía seguir dibujando solo. En cambio, para hacer teatro, necesitaba de compañeros porque es un trabajo colectivo. Por eso decidí que no necesitaba estar en una escuela para seguir dibujando y seguí haciendo teatro. Retomando lo que me venía hablando de la experiencia del paro de los estudiantes en aquel entonces, lo quiero juntar con el contexto que vivió Cali entre los setentas y los ochentas en el que pasaron cosas muy interesantes. Surgieron los grandes grupos de la salsa como la Fania, Jairo Varela y Grupo Niche, también autores como Andrés Caicedo y libros como ¡Qué viva la música! que relatan un poco el Cali de ese entonces. ¿Eso tuvo algún tipo de influencia en usted?, ¿se puede tomar como un acto de rebeldía estudiantil o protesta ligado a ese entorno cultural que vivía Cali en ese momento la experiencia que me estaba contando? Tiene todo que ver. Estamos hablando que ese paro ocurre en 1975. Era una reforma estudiantil pero todo esto estaba atravesado por personas que hacían parte de esta o aquella inquietud política e ideológica. Entonces ahí estaban los llamados mamertos, los pro-chinos y toda esa gente que se declaraba política. El entorno era exactamente ese que estábamos hablando. Cali es una ciudad donde el sonido antillano estuvo presente desde hace muchos años. Eso lo dice en alguna parte César Pagano que es uno de los que más conoce acerca de la salsa en Colombia y de la salsa en el mundo. Él es hijo de un ingeniero antioqueño que participó de la instalación de los ingenios en el Valle del Cauca y esos ingenios los instalaron trabajadores cubanos que llevaron el sonido cubano. Ese sonido se instala allí porque estaban dadas las condiciones para que se quedara. Entonces uno prendía el radio en la casa y estaba sonando en la emisora La Sonora Matancera, el trío Matamoros, el trio La Rosa y luego ese sonido antillano se convierte en el auge de la salsa y Cali estaba perfectamente preparada para recibirlo; sumado a la danza como se daba en Cali. Todo eso estaba ligado y estaba presente también en el movimiento nuestro que no era ni mucho menos un movimiento estudiantil que abarcara bastante. Eso pasaba solo en Bellas Artes pero la gente de la Universidad del Valle, de La Santiago y de agrupaciones artísticas de Cali Como los del Teatro Experimental de Cali (TEC), por ejemplo, vuelven a la escuela a apoyarnos en el paro y allí se gestó algo interesante y siguieron mis inicios en la actuación. Llegamos entonces al punto inevitable de la actuación y su carrera en la televisión. ¿Cómo fueron sus inicios en el medio y cómo ve el oficio en estos días luego de casi 40 años de carrera? En la escuela de teatro a nosotros nos trabajaban, de alguna manera, cierta aversión a la televisión porque se decía que era una prostitución del actor, del escritor o el director para quienes llegaban allí. Es por esto que al comienzo me costó trabajo dar ese paso porque aún estaba tocado por ese pensamiento. Pero luego yo encuentro que es un canal, una expresión que, bien usada, puede ser tan rica como otras expresiones. Lo que pasa es que está regida por un propósito mucho más comercial; está en manos de unos comerciantes y entonces por eso se le da la orientación que se le da. Pero es un medio que no tiene por qué ser ajeno a los actores. Yo lo que creo y lo que quiero decir con esto es que ojalá a los actores, a los muchachos que están aprendiendo hoy en día les dijeran un poquito de esa aversión a la televisión porque lo primero que se proponen es llegar a hacer televisión en las condiciones en las que se hace. Todo esto porque yo sigo pensando que la televisión podría ser mejor; porque ahí hay una herramienta para hacer algo extraordinario. Desde luego, se han mejorado muchas cosas pero, también, se han desmejorado otras. Se ha desmejorado, por ejemplo, en lo esencial que es en el libreto y la dramaturgia. Por otro lado, la técnica ha progresado; se ha puesto al alcance de todo el mundo y eso está muy bien; pero mucha gente quiere llegar a esa televisión que es tan mediocre desde el punto de vista del contenido. La gente debe estructurar un sentido crítico del medio en el que participa y bueno, yo creo que eso a mí me ha servido. Yo te decía que no había una tradición artística en mi familia, pero siempre hubo una tradición, de parte de mi papá y de mi abuelo, de amor a la lectura, a la literatura, a la historia, a la filosofía y entonces siempre ha habido un sentido crítico inclusive sobre lo que uno mismo hace. A mí no me ha abandonado nunca eso y yo cada vez que asumo un proyecto tengo esa mirada de lo que estoy haciendo. A veces me tengo que dar mucho látigo para poder aceptar lo que me toca aceptar porque también es un negocio y necesito pagar el arriendo, el agua, la luz y las demás cosas, pero creo que en ocasiones podríamos haber hecho algo mejor. ¿Recuerda algún proyecto que haya sido memorable para usted, o haya tenido toda su aceptación o ese gusto de realizarlo y que se haya hecho bajo estos parámetros que hablábamos? Porque hoy en día, según lo comentaba, se ve un declive en algunas cosas como también se han fortalecido otras. Y me gustaría que me contara si hay una experiencia que recuerde y que haya sido muy grata para usted en tantos años en la televisión. Yo he hecho cosas con las que me siento satisfecho y me ha gustado hacerlas y otras que no tanto. Me habría gustado dirigir más, habría querido actuar más pero puntualmente tengo un vacío con el cine; aunque eso también obedece a otras cosas. El cine colombiano es muy particular. En casi todos los países, hay un nicho para hacer cine con actores naturales pero lo principal se hace con actores profesionales. En Colombia es al revés. Mayoritariamente, se hace cine con actores naturales y, en algunas películas, se hace con actores profesionales. Algunas películas, por ejemplo, se hacen con una calidad cuestionable en las que, entre otras cosas, habría sido mejor no estar. Pero a mí, si alguna expresión me gusta de las artes escénicas y audiovisuales es el cine y no he tenido mucha oportunidad en eso. Hablando un poco de cine, y como profesional de la dramaturgia, ¿cómo ve la evolución del cine colombiano? Evidentemente, con los años, ha habido un aumento de producciones y de directores que inclusive han alcanzado cierto nivel de reconocimiento. Si hacemos una comparación, no se da la misma producción que se ve actualmente a la de hace 20 años y entonces ¿cuál es su punto de vista al respecto? Yo soy un poco escéptico de lo que pasa. Ciertamente, se hacen muchas más películas ahora que antes y, entre otras cosas, yo me pregunto qué pasa con esa cantidad de películas que se hacen y nunca llegan a las salas de cine o llegan y no duran más de una semana. A mí me parece que la mayoría de las personas que hacen cine están más preocupadas de lo que pasa del lente para atrás. O sea, que están buscando más el efecto técnico, el manejo de los recursos desde el punto de vista técnico que lo que ocurre en frente de la cámara y en el cine, finalmente, todo ese andamiaje, todos esos aparatos y toda esa técnica están para registrar lo que ocurre delante de la cámara. Lo que importa es lo que ocurre delante de la cámara realmente. A mí me parece que hay muchos directores de nuestro cine que lo que pasa al frente de la cámara es lo que menos les importa. Pienso que los recursos se han democratizado; porque cualquiera puede tener una cámara, con los celulares se pueden hacer películas; pero las películas son buenas si lo que ocurre delante de la cámara está bien concebido. Si hay un buen guion o si hay una buena improvisación que en una edición se le puede dar un orden, para que haya un relato, es lo que cuenta. Inclusive, no necesariamente un relato porque las películas pueden ser de mil maneras; pero yo creo que lo que importa es lo que se registra y no cómo se registra. Es muy interesante ver cómo se cuentan historias a través del arte; ya sea a través de la escritura, de una película, de una serie en televisión o cualquier otra expresión. Antes de iniciar la entrevista, estábamos hablando de un gusto que tomó en algún momento por escribir sus ideas y por ir registrándolas para convertirlas, a la larga, en historias. ¿Eso de dónde viene, por qué surgió en usted la idea de registrar en papel sus pensamientos? Siempre he querido escribir, pero no he tenido la disciplina. Me pasa lo mismo que con el dibujo, lo aplazo. Y lo aplazo porque estoy esperando el día que tenga ganas y, por eso, no soy al final ni dibujante ni escritor. Pero desde hace un tiempo, vengo anotando ideas. Lo hago porque olvido todo muy pronto y quería conservar mis pensamientos para ver si en algún momento algo interesante surge. Por ahí estoy haciendo un ejercicio con eso y estoy escribiendo algo. No sé cómo vaya a salir pero estoy tratando de darle un enfoque de novela; lo que no sé es si se convierta en una al final. Vamos a ver qué pasa con eso. Lo que sí creo es que todo eso viene de lo que también es, para mí, la principal herramienta del actor y eso es la observación. Es observar al alrededor y eso está en la palabra dicha, en la palabra escrita, en el trabajo de los otros, en las otras expresiones del arte y entonces uno siempre debe tener la mirada atenta a percibir lo que pasa en todo contexto porque de eso aparecen buenas ideas. ¿Cómo fue para usted ver que su hijo también se conviertió en actor? Él es bien recordado por su participación en Pandillas, guerra y paz. ¿Cómo fue ese proceso en el cual él seguramente vio ese ejemplo en usted para convertirse en actor? Bueno, no solo lo vio en mí. Su mamá también es actriz y con estos muchachos pasa lo mismo que pasa con los abogados y con los médicos. Es muy difícil que los hijos de los abogados y de los médicos no sean médicos y abogados; este tema de la actuación está metido en la casa. Pasó que él también fue al colegio de la hermana de un director de televisión, de Jorge Alí Triana, y entonces allá había muchos hijos de muchos de nosotros. Como la dueña del colegio tiene un gusto por la vida artística, la obra de teatro que hacía el colegio anualmente tenía más importancia que en otros colegios. Entonces Juan, mi hijo, participaba de eso desde las primeras épocas e inclusive ahí vi un crecimiento. Yo recuerdo, a manera de anécdota, que lo recogía los martes en un lugar distinto porque el bus del colegio no lo dejaba en la casa, sino que lo llevaba a donde iban los que se quedaban haciendo un vocacional. Como este muchacho estaba ensayando tanto, yo pensaba que era el protagonista de la obra que con tanto esfuerzo ensayaban. Cuando yo voy a ver la obra, me costó trabajo reconocerlo porque él estaba envuelto en un papel celofán y era como una especie de árbol y ahí pensé que a él le tenía que gustar mucho esta vaina para ‘mamarse’ todos los ensayos que se aguantó y estar haciendo eso del árbol. Para la obra siguiente, tuvo una participación más importante y así pasó hasta que terminó siendo el protagonista de las obras que se hacían en el colegio. Por esa época, se da el paso de él a Pandillas, guerra y paz y se da una cosa que a él como hijo le incomodaba mucho y era que fuéramos caminando y la gente nos parara a su mamá y a mí a pedirnos una foto y resulta que hoy en día es al revés; cuando vamos juntos nos paran para que se tomen fotos con él. Pero entonces, la respuesta de fondo es que es muy asustador que se haya metido en esto porque es una cosa que en Colombia, para decirlo en los términos más coloquiales, se “perretea” cada vez más. Yo creo que Colombia es el único país que tiene una industria audiovisual tan importante como la nuestra y los actores son tan mal tratados. Yo creo que en ningún otro país pasa eso y por ahí pasa ese fenómeno que mencioné de que la mayoría del cine no se hace con actores profesionales sino con actores naturales. Es angustiante como padre de un actor y persona perteneciente al medio ver que el futuro para los actores cada vez es más difícil e incierto. Gerardo, después de lo que hablamos de la televisión, del cine colombiano y de esa realidad de que el medio a veces les da prevalencia a personas que no se han tomado el trabajo de prepararse y de formarse académicamente, ¿qué cree que viene para los futuros actores del país? Son los medios los que subvaloran el trabajo. A veces me encuentro en la calle con una señora o un señor que me dicen “es que ustedes sí eran actores, esos de ahora no lo son” y yo soy contrario a eso y los tengo que desmentir. Los muchachos de hoy en día son estudiosísimos; han estudiado lo que nosotros no estudiamos porque a nosotros nos echaron un carretazo y en las escuelas de teatro no nos dieron todo lo que nos tenían que dar. Hoy la gente es muy talentosa, muy estudiosa e inclusive la gente bonita antes no se sentía que tenían que llegar a la televisión. Hoy en día, esas muchachas y esos muchachos son bonitos, son preparados, son estudiosos y son preocupados. Yo cuando me refiero a que se ha “perreteado” la televisión no estoy hablando de los nuevos actores, estoy hablando del medio. Hablo de que a los nuevos actores y a los viejos nos desvalorizan. Yo quiero hacer énfasis en que la gente nueva tiene toda la preocupación que debe tener la gente para prepararse. Lo que pasa es que puede ser que ya hay mucha gente, porque también hay que decirlo. Muchos muchachos se preparan, muchos muchachos estudian y quieren prepararse y quieren ser cada vez mejores; pero al lado también hay unos que ya están porque tiene la pinta y nada más y la industria también se aprovecha de ellos. Entonces que el trabajo de alguien que se preparó valga lo mismo del que no se preparó siempre ha pasado, eso no es de ahora, pero a mí me emociona ver a tanta gente que se está preparando, que quieren ser buenos actores y hay muy buenos actores y actrices hoy en día. Son los dueños del balón los que quieren “perretear” el trabajo, no son ellos. Gerardo, muchas gracias por brindarme este espacio y le agradezco compartir conmigo sus experiencias. Evidentemente, muchas cosas quedarán por ahí de una carrera de casi toda una vida; pero espero que sus opiniones y experiencias aquí contadas sirvan para dar una percepción a esas personas que quieren entrar al medio o que también quieren ver una perspectiva diferente y escuchar sus historias. Gracias a ti Nicolás y bueno, esto también es un negocio como ya había dicho antes. No se podrá hacer siempre todo por gusto pero lo importante, para mí, es hacer las cosas con mucha responsabilidad. La actuación es un trabajo en colectivo, no depende solo de uno, sino que hay muchas personas que dependen de lo que uno haga también. En este camino, algo bonito que me ha quedado, ha sido la fortuna de aportar en algunos buenos proyectos y de hacerlo con buenas personas y actores.
- La batalla de supervivencia del tropipop
La batalla de supervivencia del tropipop Julián Ramírez Botero, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Grammys, discos de oro, platino y doble platino. Sin embargo, este éxito del género no se logró mantener en el panorama musical colombiano por más de 10 años, aunque promete volver, de la mano de nuevas bandas y sonidos. Lea también: 'Quiero saber', de Timo, en Backstage de Unisabana Radio Compartir Foto: Mauricio, Alejandro, Sebastián, Juan Felipe y Camilo se preparan para salir al escenario. Hace más de 10 años habían compartido tarima muchas veces, pero sentían los nervios como si fuera la primera vez. Nostalgia. Cantarían, nuevamente, aquellas canciones que duraron enterradas (para la mayoría de ellos) mucho tiempo. Desempolvarían la música que los hizo crecer y que hizo vibrar a más de uno a mediados de la década del 2000: el tropipop. El inicio Mauricio Rodríguez fue el primero que se atrevió a mezclar ritmos populares con instrumentos y melodías tropicales. Junto a un grupo de músicos profesionales y de gran trayectoria, Mauricio y Palo de Agua sacó, en 2003, el sencillo “Niña”. Inspirados por Carlos Vives, este sencillo marcaría el inicio formal del tropipop, un género tremendamente arriesgado, pero que sería de gran recepción en Bogotá. Cuando a Mauricio se le pregunta por el riesgo que tomaron al unir estas dos corrientes musicales, explica que no hubo planeación: “Yo creo que no fue nada pensado, fue algo sentido. Yo disfrutaba mucho la música tropical, siempre lo he hecho y le tengo muchísimo respeto”. A esto se le suma que, cuando Mauricio estaba en su colegio, el Gimnasio Moderno, hacía parte de una orquesta en la que las canciones se tocaban de una forma y no había discusión: “Era purista. Se tocaban como eran originalmente. A mí me gustaba meterles rock, teclados e instrumentos modernos. Eso fue lo que llevó arriba este cuento. Y logramos un sonido muy bonito”. Aquí estaría naciendo el tropipop. Tras el rotundo éxito que marcaría “Niña”, muchos jóvenes de colegios (principalmente de estratos altos) empezarían, también, a reunirse en casas a tocar instrumentos y componerle canciones al amor, la rumba y la alegría. Gonzalo Gutiérrez, fundador y ex director de Universal Music en Colombia, y Sebastián Peña, periodista musical de Shock, coinciden en que todo esto era auspiciado, además, por las emisoras de radio: “La Mega y Los 40 iban a colegios de estratos altos y hacían eventos”, dice Sebastián. Gonzalo, a su vez, comenta que en estos eventos, las bandas juveniles lograban exposición: “había concursos, y el que los ganaba recibía la posibilidad de grabar una canción en un estudio y que esa canción sonara en la emisora que estuviera haciendo el evento”. Ese pequeño gigante, que sería el tropipop, ya empezaba a moldearse. De estos concursos nacería una de las bandas más importantes para el tropipop: Bonka. Conformada por cinco amigos de colegio que se reunían en una cafetería (llamada Bonka) en la 92 con 11, al norte de Bogotá, la capital colombiana. Gonzalo Gutiérrez, impulsado por su hija, quien sabía que Bonka era especial, acudió a un concierto de la banda e, inmediatamente, entendió la insistencia de su hija. Los llevó al estudio, les dio un sonido profesional y le dio forma a su primer álbum: Lo que nunca nos contamos , el cual tenía éxitos como Traga Maluca, El Problemón y La Mona. Este álbum ganaría disco de platino, demostrando que el tropipop ya no estaba naciendo, ya existía y era una realidad musical que se estaba tomando el panorama musical colombiano. Al tropipop no le bastaba solo con eso, quería más. Nuevas caras En el año 2005, un grupo de amigos (como suele ser con este género) de la Universidad Javeriana repetía lo que había hecho Bonka (y Wamba, y Tinto, y tantos más): se juntaban en casas a tocar música que les saliera del alma. En una de esas reuniones, sin premeditarlo, compusieron la canción que los expondría al éxito: El Parrandero. Estos amigos se dieron cuenta de que habían encontrado un sonido especial. A través de unos amigos en común, contactaron a Camilo Rivera, un joven estudiante de arquitectura con una inmensa pasión por el acordeón. La tarea que le encargaron no tenía muchas explicaciones: “Oiga, unos amigos del colegio tienen una canción y quieren que usted le saque un arreglo con el acordeón”, fueron las palabras que recibió Camilo de su primo Alejandro Gaviria. Luego, Juan José Roecel, el cantante principal del grupo, le llevó un CD que contenía la música de El Parrandero: “Cuando los conocí, ya tenían la música del parrandero y un poco de la letra, entonces vino a mi casa Juan José y me dijo: ‘¡Del putas si usted le graba un acordeón! y miramos a ver qué pasa’”, recuerda Camilo. Este primer demo, con el arreglo en acordeón incluido, empezó a sonar en discotecas alrededor del país, hasta que un día Alejandro Villalobos puso ese demo en La Mega. Y explotó. Al poco tiempo, El Parrandero estaba de número uno en las listas musicales más importantes del país. Este éxito los motivó a sacar su primer álbum, Master en Parranda , cuyas ventas (este recibió disco de oro) hicieron que, a los pocos años, tras la partida de los integrantes de la banda (exceptuando a Camilo) y la reestructuración de la misma, sacaran su segundo disco, Todo Pasa Por Algo , el cual marcaría un antes y un después para el tropipop. Este álbum sería nominado a los premios Grammy Latino por Mejor Álbum Tropical. El tropipop ya no era solo colombiano, era internacional, y su lenguaje era la alegría, el amor y la música. Esto fue también auspiciado por Mauricio y Palo de Agua, quienes también recibirían sus primeras nominaciones a estos prestigiosos premios y, a su vez, estaban de gira por Europa , llevando el tropipop a distintos rincones del viejo continente. Este era el clímax del tropipop. A su vez, Bonka estaba, también en la cúspide de su éxito. Habían cortado relaciones con Gonzalo Gutiérrez para perseguir un proyecto musical mucho más ambicioso, de la mano de Fernán Martínez, uno de los más prestigiosos manager de talentos del país. Se habían establecido en Miami para sacar su segundo álbum. También, bandas como Wamba, Tinto y San Alejo estaban cosechando varios triunfos nacionales e internacionales. El tropipop estaba en su mejor momento. Todo parecía escrito para que así fuera. Todo era perfecto. Los jóvenes querían que de sus gargantas siguiera saliendo ese “con esa mona que baila” de Bonka, ese “Parupaparuparupapa” de Mauricio y Palo de Agua, y ese “Ay, ¿qué culpa de ser parrandero?” de Sin Ánimo de Lucro. Sin embargo, el latido se apagó. El telón se cerró. El radio se apagó. La caída de un gigante Muchos afirman que simplemente dejaron de saber del tropipop. Ya no se escuchaban las canciones. Las bandas migraron a otros géneros. Gonzalo Gutiérrez, por ejemplo, no duda en lo absoluto que todo se cayó por una campaña de desprestigio llamada No Más Tropipop , liderada por Julio Sánchez Cristo , el director de la W Radio, una de las principales emisoras del país. Sebastián Peña también comenta que esta campaña fue ciertamente dañina para el género. Gonzalo asegura que la campaña surgió porque un artista muy reconocido no quiso darle un concierto gratis a Julio Sánchez. Sebastián, sin embargo, explica que esa información no es más que sospechas, aunque comenta que, para sus trabajos, ha intentado en varias ocasiones hablar con el director de la W, pero que este no ha querido discutir ese suceso. Tras todo esto, Mauricio Rodríguez recuerda que, de repente, las emisoras dejaron de escuchar a quienes decían ser cantantes de tropipop: “Cuando llegábamos con canciones nos decían que eso no podía sonar que porque era tropipop, que la gente quería escuchar otras cosas. Así me fueron cerrando las puertas”. A la migración de los artistas (exceptuando a Mauricio, todos abandonaron el género que los vio crecer con tal de seguir sonando. Sin embargo, ignoraban que la gente no estaba interesada en escuchar a una banda de tropipop tocar rock) a otros géneros, se le sumó la inminente partida de los miembros de las bandas, buscando caminos distintos. Camilo Rivera explica que en Sin Ánimo de Lucro, los demás abandonaron por una vida familiar o una carrera de solista. Él, al ver que ya no podía seguir siendo Sin Ánimo de Lucro sin los demás, creó una banda de rock experimental con su mejor amigo. El tropipop cerraba sus ojos. En el 2019, Mauricio Rodríguez, Alejandro Gónzalez (de Bonka), Juan Felipe Samper (de Sin Ánimo de Lucro), Sebastián Yepes (de San Alejo) y Salo (de Wamba) decidieron darle una última oportunidad al tropipop, de la mano del movimiento TropipopIsBack , cobijados, además, por Carlos Vives. En el 2019 ofrecieron conciertos en distintas partes de Colombia y sacaron canciones (algunas, como Hasta Viejitos de Alejandro González, cuentan con casi 15 millones de reproducciones en YouTube) recordando aquel género que les dio una carrera musical. Todo, con la fe y la esperanza de revivir a ese gigante caído, el tropipop. El Nuevo Renacer: TIMO Bandas nuevas y llenas de energía prometen darle un nuevo respiro al género. Gonzalo Gutiérrez considera que el Tropipop necesita un nuevo sonido, moderno, que les llegue a los jóvenes de hoy. Curiosamente, TIMO, una banda colombiana de amigos de la Universidad de Javeriana (estudiantes de música), se abandera en que ellos cogieron esos sonidos clásicos del Tropipop y les dieron un toque moderno. TIMO cumple perfectamente lo que Gonzalo profesaba. Andrés Vásquez, Felipe Galat y Alejandro Ochoa sueñan con tocar en escenarios alrededor del mundo, aunque ese no siempre había sido su plan. En primer semestre, para una clase les dieron una tarea sencilla, pero, a su vez, bastante compleja: componer una canción. Felipe escribió en un papel una canción con ritmos tropicales, populares e, incluso, un poco de reggaeton. Grabó un audio en su celular con el coro de la canción y se lo compartió a sus amigos. Al poco tiempo, este audio se hizo viral, al punto que decidió, junto a Andrés y Alejandro, formalizar la canción, grabarla profesionalmente y subirla a las principales plataformas de streaming digital, bajo el nombre de TIMO. “El Tropipop para mí y para Felipe es una parte inmensa de nuestra infancia y de nuestras raíces bogotanas”, comenta Andrés Vásquez. El nombre de TIMO surge de un apodo que Andrés le puso a Alejandro, tras pensar que era realmente parecido a un amigo que Andrés tenía en el colegio, de nombre Simón: “Con el tiempo, el apodo se iba modificando. Luego, era Simo, luego Timón, hasta que se quedó Timo. Felpa (Felipe) también le empezó a decir así. Cuando hicimos la banda, ese fue el nombre que quedó”, recuerda Andrés, el bajista del grupo. Bebamos fue el nombre que recibió este primer sencillo de la banda, que, actualmente, cuenta con casi 700.000 reproducciones en Spotify. Después de Bebamos , la banda sabía que podía hacer más. Su siguiente canción fue Juernes , la cual cuenta con más de 1 millón de reproducciones en la misma plataforma. Después, sacaron Quiero Saber (480.000 streamings) y, hace un par de semanas, sacaron su último sencillo, Adiós Adiós (100.000). En su camino, han resultado fundamentales artistas de trayectoria igual de poderosa en el Tropipop. Por no ir más allá, uno de sus principales mentores es Alejandro González, el ex vocalista principal de Bonka. Para TIMO, es un verdadero honor contar con un referente así detrás de ellos. Este año, los tres jóvenes decidieron ver media matrícula de su carrera, para poder dedicarle más tiempo a su banda y al género. El Tropipop, por primera vez en mucho tiempo, cree que es momento de abrir sus ojos. Ya no es el mismo de antes, eso es seguro, pero no por eso deja de enamorar a Bogotá y a Colombia.
- La práctica forense en Bogotá, profesiones clave, pero desconocidas
La práctica forense en Bogotá, profesiones clave, pero desconocidas Juan Camilo Zubieta García, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Los profesionales forenses buscan proteger a los inocentes, ayudar a emitir veredictos justos y reconstruir los hechos de la escena del crimen para impartir justicia desde diferentes disciplinas. Lea también: 4 años después del ataque Compartir Foto: Juan Camilo Zubieta García, Luis Andrés Colmenares habría cumplido 32 años en mayo de este año. Sin embargo, el joven costeño encontró la muerte en el Parque El Virrey de Bogotá, la noche del 31 de octubre de 2010 en medio de acontecimientos confusos, testigos falsos, teorías sin esclarecer y presuntos culpables, hoy absueltos y libres. Se trata del caso forense más mediático de los últimos años en Colombia, al que incluso Netflix le produjo una miniserie. Pero como el de Colmenares son cientos los hechos violentos similares que se registran a diario en Bogotá, casos que algunas veces se resuelven, pero la mayoría de las veces quedan impunes. Según el periodista John Torres, 7 de cada 10 delitos quedan impunes en la capital, una ciudad en la que se presentan 14 homicidios diarios por cada 100.000 habitantes . En medio de este panorama, existen personas que dedican su vida a que este porcentaje se incline hacia el descubrimiento de la verdad, individuos que, desde sus profesiones –algunas poco conocidas– enfrentan la muerte todos los días, conviven con ella, y aúnan esfuerzos contra la impunidad. Ellos son los profesionales forenses, que no solo persiguen criminales mientras intentan esclarecer la verdad en cada suceso, sino que buscan también proteger a los inocentes, ayudar a emitir veredictos justos y reconstruir los hechos de la escena del crimen para impartir justicia desde diferentes disciplinas. La medicina legal y forense, por ejemplo, se encarga de las autopsias para determinar la causas y circunstancias de una muerte . Asimismo, cubre áreas como la serología y toxicología forense, aplicadas al análisis de drogas en la escena del crimen. La odontología y antropología forense ayudan a la identificación de los cadáveres. La entomología forense determina la fecha, hora y circunstancias de una muerte. La informática forense ayuda a detectar datos relevantes para analizar ataques informáticos, robos de información, extracción de datos de móviles, extracción de emails o chats y localización de celulares por GPS. Y la criminalística, junto con la balística, analiza la implicación de las armas de fuego. Todas estas disciplinas apoyan al sistema legal al aportar datos que pretenden ser irrefutables en el análisis de evidencias físicas, y en Bogotá existen numerosos expertos en cada una de estas disciplinas, profesionales indispensables en una ciudad con una tasa tan alta de criminalidad, pero son tan necesarios como desconocidos. El panorama forense en Bogotá Yefrin Garavito es director de investigaciones especiales de la Unidad de Investigación Criminal de la Defensa, una entidad privada asesora y consultora en áreas como las ciencias forenses y la investigación criminal. Desde pequeño, siempre pensó en ayudar a las personas. Quería ser policía, pero los caminos de la vida lo llevaron a enfocarse en la investigación criminal. Cada día pueden llegar a su escritorio entre 10 y 15 casos de homicidios de toda índole. “A veces tenemos mucha más práctica forense nosotros que otros países en donde el delito es mínimo. Hay países donde los policías judiciales atienden un homicidio una vez al año. Y si bien es cierto tenemos mucha práctica, no damos abasto con la cantidad de casos que tenemos en el país ”, afirma. De acuerdo con un estudio realizado por el Global Iniciative Against Transnational Organized Crime, Colombia ocupa el segundo lugar en el índice de criminalidad mundial, solo detrás de la República Democrática del Congo, convirtiéndose en el país de Latinoamérica con más actividad delictiva. Por esta razón Colombia tiene funcionarios con mucho bagaje y experiencia en los procesos, pero la dificultad es la cantidad y los pocos funcionarios para atenderlos. De esos 10 casos que Garavito recibe a diario, el 70% quedan en la impunidad, en gran medida por la falta de personal . De tal modo, han surgido entidades privadas como la Unidad de Investigación Criminal de la Defensa, con el fin de apoyar procesos penales, civiles, administrativos, disciplinarios y forenses, pero hacen falta muchas más para el grado de criminalidad de la ciudad. Garavito explica que en Colombia la práctica forense tiene mucho campo de acción. La práctica forense son las técnicas y rudimentos que deben acreditarse por el profesional o agente jurídico en su actividad profesional ante los órganos jurisdiccionales. Desde el punto de vista del Estado, están las entidades de Policía Judicial como la SIJIN, la DIJIN, el CTI y entidades de Policía Judicial de carácter especial, como la Procuraduría, la Contraloría, el INPEC, las autoridades de tránsito y las superintendencias. También, en el ámbito privado existe un gran campo para esta práctica: en aseguradoras, entidades de investigación privada y en entidades de salud. En cuanto a la formación en ciencias forenses, existen varias instituciones educativas en las ciudades capitales del país que ofrecen carreras universitarias en Criminología y Estudios Forenses como la Universidad Sergio Arboleda, Areandina, Universidad Manuela Beltrán, entre otras. De igual manera hay cursos y diplomados en fotografía forense, medicina forense, peritaje, balística e informática forense impartidos tanto por instituciones privadas como por entes como la Policía nacional. “Las escenas del crimen y los cadáveres hablan. Lo que pasa es que nosotros a veces no estamos preparados para escucharlos o para entender qué es lo que nos dicen ” afirma Luis Alejandro Callejas, profesor de periodismo forense de la Universidad de La Sabana, citando al filósofo Paul Kirk. Y las escenas pueden hablar de muchas formas. “Hay estudios forenses económicos, por ejemplo, hay forenses de sistemas, psiquiatras forenses, médicos forenses, expertos en balística, odontólogos, antropólogos y periodistas forenses”. En la Unidad de Investigación Criminal de la Defensa, por ejemplo, se prestan servicios de psicología forense, investigación digital forense, contaduría y auditoría forense, grafología y documentología. Una charla diaria con la muerte “Yo veo muchas series como La ley y el orden, CSI y Chicago PD, donde muestran casos muy difíciles de resolver, pero me gusta, le abre a uno mucho la mente frente a los procesos”, comenta María Paula Amórtegui, egresada de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana y ex alumna del profesor Callejas en la clase de Periodismo Forense. “Decidí cursar la materia, que era electiva, pero ya tenía ese gusto desde antes. El profesor nos dijo que sí o sí teníamos que buscar historias para los 3 cortes. Entonces yo me fui para Paloquemao. Llegué a una oficina en el tercer piso del complejo judicial, sede de la Fiscalía. Era como la segunda semana de clases. Me fui para allá y estuve toda la mañana buscando historias”. María Paula estuvo dos meses yendo todos los martes a la oficina del fiscal para conseguir qué contar, pero cada vez que iba y ahondaba más en el tema sentía la dificultad de esta profesión. “Uno puede no creer en las energías, pero en Paloquemao eso se siente. Uf, es pesadísimo, es muy pesado, por ejemplo, en esa oficina. Cuando yo hablaba con el fiscal, había un caso que en ese momento estaba llevando sobre el homicidio de una muchacha de mi edad y al leerlo me afectó mucho”. Amórtegui cuenta que se llamaba Diana Marcela. Tenía de 19 años cuando empezó a trabajar en una empresa de repuestos de automóviles como secretaria, porque necesitaba ahorrar para pagar el semestre de Contaduría Pública. Un día llegó un vendedor de filtros de vehículos a ofrecer sus productos y al conocer a Diana se enamoró de ella. El hombre se llamaba César. Empezaron a salir, sin embargo, él era 20 años mayor y estaba casado. Y aunque había empezado el proceso de divorcio, decidió ocultarle a Diana esa información. Empezó a enamorarla hasta que decidieron irse a vivir juntos a una casa en Chía. Después de 3 años de relación, tuvieron su primer hijo. Pero César cambió de repente y empezó a maltratar físicamente a Diana y a su bebé. No la dejaba ir a la Universidad y la encerraba junto con su hijo, y dejó de darles dinero para la manutención. Un día, la joven decidió irse de la casa y regresó con el niño donde su madre en la localidad de San Cristóbal en Bogotá. César la buscó para pedirle perdón y ella decidió evadirlo, porque se enteró de su otra relación sentimental. Diana ya tenía 24 años y una tarde su pareja la citó en un colegio de la localidad, cerca de la casa de su madre. La convenció de asistir a la cita asegurándole que iba a pagarle los meses que le debía de la manutención del niño. Ella llegó al lugar y se quedó esperando. Después de un rato, un joven vestido de estudiante de colegio le propinó dos disparos, uno en la cabeza y otro en el estómago. Diana murió instantáneamente en el lugar. César fue a casa de la madre de Diana y se llevó al menor. La abuela buscó recuperar la custodia. En los dos años y medio que duró la disputa legal, César maltrató al niño, física y psicológicamente, entonces cuando la madre de la joven asesinada logró recuperarlo, el niño ya estaba seriamente afectado. El caso terminó con una sentencia de casa por cárcel para César, y la periodista, María Paula Amórtegui, lo recuerda hasta el día de hoy. “Yo creo que lo más importante del periodismo forense es no meterle corazón, verlo desde el lado objetivo . Ese caso me enseñó eso. Es esencial meterse en el rol de periodista, porque sí puede afectar tu vida diaria, hasta tener pesadillas. A mí, al principio, me pasó eso, y tuve que dejarlo”. A lo que se refiere Amórtegui es a que se trata de buscar la verdad, pero sin involucrarse emocionalmente. “Uno empieza a leer los testimonios de las personas y se crea la película en la cabeza. En Bogotá pasan a diario historias así, entonces es duro pensar en todos los muertos”. Y es por eso que, en un país tan violento como Colombia, la profesión forense todos los días es necesaria. La fotografía que resolvió un caso “Me acuerdo mucho de la primera clase con Callejas”, recuerda la estudiante. En la primera sesión de su asignatura de periodismo forense en el 2017, el profesor exhibió las fotografías forenses de un caso del 2010 especialmente perturbador: “El Asesino de la Soga”. Se dice que ha sido el mayor asesino en serie de Colombia. Lo hacía de una manera única, tanto así que aún no hay explicación de por qué cometía los asesinatos de esa manera. Agarraba a sus víctimas, las reducía y después las amarraba por el cuello con un nudo corredizo para que la misma cuerda bajara. Los ponía en posición de flexión de piernas con la espalda contra un árbol. La soga, desde el cuello, pasaba por detrás del árbol, luego la amarraba a las manos, y esa misma cuerda pasaba hasta los tobillos de las víctimas. Cuando la víctima despertaba y se iba cansando por la posición en la que se encontraba, iba bajando la posición de la cadera, el cuerpo se iba cayendo y esto hacía que la cintura y los pies de la víctima fueran halando la cuerda hasta que el nudo se cerrara y los ahorcaba. “Por eso el asesino siempre ha dicho que él no mató a nadie, porque técnicamente no lo hizo. La muerte la producían las propias víctimas cuando el peso de su cuerpo iba cerrando la cuerda. Una muerte horrible”, comenta Callejas. Pero las fotos en las escenas del crimen les permitieron a los investigadores establecer el patrón y capturar al responsable. Determinaron que los amarres eran iguales, que las posiciones en las que eran encontrados los cuerpos también respondían al mismo patrón. Como explica Belisario Valbuena, psicólogo forense, el análisis de las fotografías pudo determinar que en ninguno de los casos hubo abuso sexual. También, el perfilador criminal Edwin Olaya, que trabajó en el caso, resalta la importancia de hacer un perfil del delincuente, que en cierta medida es una fotografía también, no solo de su físico sino de su manera de proceder. En este orden de ideas, las fotos son, en gran parte, las que permiten a la Policía determinar la hipótesis de un asesino serial, su modus operandi y sobre todo el área donde se realizan los crímenes para finalmente capturar al asesino. En el caso del hombre de la soga, en diciembre de 2012 operaba en los departamentos de Cesar, Santander, La Guajira, Norte de Santander y Magdalena. Para Yefrin Garavito, la fotografía es una de las herramientas más importantes para documentar un lugar de los hechos y los elementos probatorios. “La fotografía forense judicial inmortaliza el lugar tal como lo encontramos, así como los elementos de prueba para llevárselos a cualquier tomador de decisiones independientemente de que el investigador forense siga o no siga en el caso. La fotografía perdura años, entonces es importante y fundamental. Es uno de los ejes transversales de la investigación criminal”. De acuerdo con el profesor Alejandro Callejas, las fotografías se convierten en prueba. Es lo que queda de esa escena del crimen. No es un tema artístico, asegura, sino un tema técnico. Y las fotografías son las que después son analizadas por los investigadores que, con ellas, hacen una primera lectura de la zona del crimen. Las fotos se convierten en material probatorio. “Unas buenas fotos de una escena del crimen, que permitan comparar hechos, la trayectoria de los proyectiles, desde dónde dispararon son fundamentales . Con ellas, perdura esa escena en el tiempo, para que pueda hacerse luego el levantamiento del cadáver. También se hacen videos, que se convierten en la única manera de mantener viva esa escena”, explica Callejas. La práctica forense hacia el futuro En Colombia la práctica forense está en constante evolución. Garavito explica que uno de esos avances es la fijación fotográfica y videográfica del lugar de los hechos en segundos, mediante un sistema de reconstrucción en 3D con escáneres. Además, en informática forense se han visto mejoras muy significativas en software y hardware para detectar robos de información, extracción de datos de móviles, extracción de emails o chats y la localización de móvil por GPS. Sin embargo, estos avances aumentan al mismo tiempo que los actos delictivos. Por ejemplo, en Bogotá, en el último año, la ciudad registró la cifra más alta de homicidios desde 2017, especialmente por la pandemia y el desempleo que ha causado . Según el balance entregado por el general Eliecer Camacho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, durante el año 2021 hubo 1.126 asesinatos, 88 casos más que en 2020, 74 más que en 2019 y 62 más que los ocurridos en 2018. Las instituciones siguen formando profesionales forenses que puedan contribuir a que se haga justicia en los miles de casos delictivos que se presentan en Bogotá. Sin embargo, hacen falta más profesionales, pues siguen siendo pocos los que ejercen estas prácticas. Por ejemplo, según Colombia Plural, solo existen en Colombia 53 antropólogos forenses para identificar los 5000 cuerpos en promedio que dejan los homicidios anuales en Bogotá . Es claro que hacen falta más profesionales, pues siguen siendo pocos los que ejercen estas prácticas. Lo ideal es que no se necesiten casos mediáticos como el de Luis Andrés Colmenares para que la gente se interese por la práctica forense. Y mientras las series de crímenes sin resolver siguen siendo las más vistas en las distintas plataformas de distribución de contenidos, el número de profesionales forenses sigue siendo insuficiente. La gente prefiere resolver los crímenes desde el otro lado del televisor, porque eso siempre será más fácil que conversar con la muerte todos los días.
- Un nuevo renacer
Un nuevo renacer Isabella Durán Rubiano Fecha: La terapia acuática constituye una actividad terapéutica y lúdica en el agua que complementa el tratamiento fisioterapéutico de los niños con discapacidad física. Lea también: ¡Los abuelos, al salón! Compartir Foto: Unsplash Sonia Triana (mamá de Jesús David Triana): Mi niño tiene 11 años. Su piel es morena, sus ojos cafés, que resplandecen cada vez que lo miro, y tiene una sonrisa hermosa que inspira felicidad. Sonia y Jesús viven en el municipio de Cota detrás de la plaza principal en una habitación que cuenta con un baño, dos camas, una mesa, un sofá y una pequeña cocina. Jesús padece de distrofia muscular y autismo. Sonia es la única proveedora de su hogar, pues su pareja la abandonó cuando se enteró de que estaba embarazada y desde entonces Sonia vive y trabaja para mantener a su hijo. Sonia Triana: Cuando Jesús tenía tres años pedí una cita médica para que revisaran a mi hijo, porque yo le notaba muchos comportamientos raros. Efectivamente, Jesús tenía distrofia muscular y autismo. Sonia decidió llamar a su ex pareja para comentarle lo que le estaba pasando a Jesús. Pero la respuesta que él le dio no fue lo que ella esperaba. Jhon (ex pareja) le dijo que ese niño no era de él y no iba a ayudarla en nada, que era su hijo y que ella era la responsable. Johanna Garzón (amiga de Sonia): Yo veía cómo a Sonia cada día se le limitaba más salir de casa, por la condición de su hijito. Por lo tanto, la economía de su hogar cada vez era más difícil. Estaba viviendo una situación muy precaria. Con algunos vecinos hacíamos mercado de vez en cuando y se lo llevábamos. Jesús, por su condición, no podía salir de casa, por lo tanto no había tenido educación durante 5 años. En Cota no existía ningún centro educativo especializado para él y el dinero no le alcanzaba a Sonia para poder cubrir sus necesidades. Olga Lucía Casasbuenas (Neuróloga infantil): Los niños que padecen de retraso mental necesitan una educación especializada, no pueden ir a colegios normales, ya que los profesores no están capacitados para calificar ni tratar a estos niños. Sonia Triana: Un día fui a la tienda y la señora del supermercado que sabía de la condición de mi hijo, me comentó que en la alcaldía había un programa para niños con discapacidad. Me recomendó que fuera y preguntara por este. En la Alcaldía de Cota le informaron a Sonia de la existencia de la fundación Renacer, en la cual le podían ayudar con diferentes tipos de terapias para el niño. Cuando Sonia se dirigió a la fundación la atendió una trabajadora social que le comentó cuáles eran los beneficios que Jesús iba a tener además de las terapias . La Alcaldía de Cota cuenta con un programa que ayuda a las personas muy vulnerables con un mercado y un subsidio de 100 mil pesos mensuales. Adiela Prieto (Integrante del Comité de Discapacidad de Cota): El Centro Renacer es una institución Terapéutica, donde se prestan los servicios de terapia de fonoaudiología, física, ocupacional, trabajo social, deporte, artes, educación especial y apoyo psicológico (tanto a los usuarios con discapacidad como a las familias). La fundación les brinda unos refrigerios y almuerzos a los niños que asisten. Johanna Garzón (amiga de Sonia): Desde que Jesús está en esta fundación, su calidad de vida ha mejorado. Sonia ya tiene más tiempo para poder trabajar y está tranquila mientras Jesús asiste a Renacer. Angie Pinzón (Fisioterapeuta): Cuando conocí a Jesús en la fundación quedé bastante impactada de ver la condición en la que se encontraba, pues su parte física estaba bastante deteriorada por falta de terapias. Con el pasar del tiempo, a Jesús se le empezaron a notar cambios en sus movimientos gracias a las terapias que le brindamos. El equipo de Renacer le pidió a la Alcaldía de Cota que pensara en la idea de tener una piscina adaptada para las personas con discapacidad, ya que trasladarlos de la fundación a una piscina en Bogotá era muy complejo y no siempre estas piscinas estaban acondicionadas a las necesidades de esta población. El ex alcalde, Carlos Moreno, estuvo de acuerdo con el proyecto y contribuyó en su gestión. Desde la Alcaldía se destinaron 1.500 millones de pesos. A Moreno le gustó la idea y fue el gestor de este complejo acuático. Carlos Moreno (ex alcalde de Cota): Me siento feliz porque es un hecho que la piscina de hidroterapia está prestando el servicio a las personas discapacitadas de mi municipio. Y me siento orgulloso de que Cota sea el municipio pionero en Cundinamarca, entre 116 poblaciones, en tener un complejo acuático que ayuda a mejorar la parte física y emocional de las personas. Esto es algo que me llena, porque no todo son obras ni vías. Esta piscina es diferente a las de los otros municipios, ya que se adapta a todas las necesidades del discapacitado. Cuenta con una grúa para que puedan acceder a esta fácil y cómodamente, tiene un piso antideslizante, barandas alrededor de esta y rampas de acceso . Los otros municipios ofrecen un servicio de hidroterapia, pero en piscinas convencionales que no se adaptan fácilmente a esta población. Más de 120 discapacitados se ven beneficiados por este complejo acuático. Carolina Held (Fisiatra): La hidroterapia permite el desarrollo de la tonificación muscular, ayuda a prevenir la obesidad porque impulsa el movimiento, controla la fatiga de las personas, puesto que provoca la relajación. Ayuda a reafirmar la autoestima, pues la combinación entre el reconocimiento del propio cuerpo y tener que enseñar la imagen propia en la piscina estimula la aceptación. El agua posee la particularidad de hacer que un cuerpo “pierda” peso y que flote; es decir, las deficiencias motoras se reducen dentro del agua. La terapia acuática no solo ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas en condición de discapacidad, también ayuda a que los deportistas se recuperan de graves lesiones. El agua es la herramienta clave para que la recuperación sea lo más temprana y progresiva posible. Se utiliza como paso previo al trabajo en el gimnasio o en el campo, además de servir para realizar diferentes técnicas fisioterápicas. Dicho trabajo en agua será una labor preparatoria para que las estructuras lesionadas respondan mejor y más rápidamente a las exigencias posteriores. César Bernal (Educador físico y entrenador): La hidroterapia en los deportistas es muy importante desde el punto de vista del trabajo en agua. Se abordan trabajos como el fortalecimiento muscular, estabilidad de las estructuras dañadas, reeducación de la marcha, inicio del trote. Como parte de la Política Pública, la administración municipal promueve ¨la equidad social a través del fomento de oportunidades, acceso a derechos y fortalecimiento de las capacidades para el desarrollo humano de los grupos vulnerables priorizados en el municipio”. Según el censo del 2018, hay 27.000 habitantes en el municipio de Cota, de los cuales 4.000 son niños. De ellos, 60 están en condición de discapacidad : 25 se ven beneficiados por las labores de la Fundación. Olga Rubiano (madre de un niño discapacitado): Mi hijo Tomás se ha visto beneficiado por la hidroterapia que ofrece la Alcaldía de Cota. La piscina cuenta con un personal capacitado, y ya no tengo que desplazarme hasta Bogotá para que atiendan médicamente a Tomás. El centro Renacer está cerca de mi casa y no tiene ningún costo. Balvina Medina (madre de niña discapacitada): Gracias a estas terapias he podido notar que mi hija es más feliz y espera ansiosamente el día de su hidroterapia. En los rostros de Jesús y los demás niños se refleja la felicidad de sentirse libres . Como si no tuvieran ninguna discapacidad. Su calidad de vida ha mejorado un 70% gracias a las hidroterapias. La Alcaldía de Cota sigue implementando más beneficios para la población discapacitada en el municipio, pero dichos esfuerzos nunca serán suficientes.
- Mario Riorda
Unisabana Ágora con Mario Riorda Mario Riorda, presidente de la Asociación Latinoamericana de Campañas Electorales (ALICE), habla sobre la comunicación de riesgo en tiempos de la pandemia. Compartir Ver también: Comunicación Empresarial: ¿por qué hablamos de sentimientos cuando hablamos de covid-19?
- Reciclaje: una labor de transcendencia
Reciclaje: una labor de transcendencia Laura Catalina Sandoval Bernal, Comunicación Social y Periodismo Fecha: En la recicladora Las Flores transcurren alrededor de 45 recicladores diariamente, quienes dejan solamente 1 tonelada de chatarra, en cada jornada. Lea también: Compartir Foto: Foto: Dinero.com “Me acuerdo cuando vi de reojo un tarro de metal, que ya estaba negro, en medio de la montaña de chatarra, y como uno aprende a reconocer los materiales, me acerqué para verificar qué era y resultó ser una vasija de plata”, cuenta Sneider con una sonrisa en su rostro, recordando esos 200 mil pesos que recibió por ese objeto, mientras que la persona que lo llevó solo obtuvo una moneda de 500 porque lo pasó como chatarra. Cuando llegué a la Recicladora Las Flores vi montañas de basura. Hacía pocas horas había llovido. Toda esa agua convirtió, en algunas partes, el piso de tierra en lodo. También había pequeños lagos a lo largo de la bodega de reciclaje. Cuando iba entrando no sabía a dónde dirigirme ni con quién hablar. Logré ver a algunos metros, en un octavo de cartulina amarilla, un aviso que decía “oficina” en letras negras. Mientras me dirigía a la oficina, pasó unos de los trabajadores de la bodega al lado mío, iba jugando con una moneda, y en el lanzamiento de esta hacia arriba no logró agarrarla de nuevo y cayó en uno de los charcos. Como si nada, sin pensarlo, se agachó y sumergió su mano, y la sacó feliz por haber recuperado sus 500 pesos. Hablé con Sneider, el encargado de la bodega. Él llega todos los días, junto con los demás empleados, a las 7:30 a. m., pues hay trabajadores fijos que ayudan a organizar el material que llega. Recorrimos rápidamente el lugar y me contó que cada montaña, las cuales para mí eran de basura, era la forma de darle un orden a este espacio. Celsio suele ser el primer reciclador en llegar con material, quien normalmente sale desde las 6:00 a. m. hasta las 2:00 p.m. Su ruta de reciclaje depende del recorrido del camión de la basura. A las 8:43 a. m. llegó a la recicladora con su primer viaje. Dura aproximadamente dos horas recolectando material para después ir y dejarlo en la empresa. Luego vuelve a salir para llenar de nuevo su carro reciclador y volver a la comercializadora. Este proceso lo realiza las veces que quiera y pueda. Este hombre, negro y con sus ojos amarillos por una enfermedad renal que arrastra desde hace varios años, llegó en su carro de reciclaje, que consiste en una bicicleta con una canasta adelante y atrás, de las cuales sobresalen unas barandas que sostienen el techo. Las cestas están repletas de cajas de cartón, periódico y algunos cables. De las barandas cuelgan 5 costales rojos llenos de botellas plásticas, sobre todo de gaseosas y jugos. Cuando lo vi, pensé que llevaba demasiado y así mismo sería su pago, pero solo recibió 12,700 pesos. La llegada de este material a las comercializadoras de reciclaje es tan solo el primer paso de un nuevo proceso, que vuelve nuevamente a la vida útil la basura. El segundo paso es el pesaje. Celsio tomó todo el cartón que tenía en su carro y lo puso en una báscula que está a unos 15 cm. del suelo. Hizo lo mismo con el plástico y finalizó con unos cables. Sneider es el encargado de anotar el peso, sacar el valor correspondiente y entregar el dinero. Ángel y Fidel, dos de los 4 trabajadores fijos, están listos para entrar en el tercer paso. Recogen de la báscula el material y, dependiendo, lo llevan a una de las siete áreas que existen. Puede ser cartón, material de archivo, como hojas de cuadernos o revistas; periódico, chatarra, PET, -que son básicamente las botellas plásticas- material fino, que corresponde al cobre, aluminio y plata; o colao, que, a pesar de que Fidel explica varias veces en qué consiste, no es fácil de entender para quienes no están habituados a su lenguaje. Ángel, con unas botas negras, un jean y una camisa verde militar, se pone en el hombro, con la ayuda de Fidel, un montón de cartones para llevarlos a su lugar. Me voy con él y lo ayudo con unos cartones. Me contó que es venezolano, algo fácil de notar por su acento, y que lleva 3 meses trabajando ahí, pues en ningún otro lugar puede hacerlo por estar indocumentado, pero le va bien, porque recibe 200 mil pesos a la semana. Y es que Ángel no es la única persona de otro lugar que trabaja en esto. Gran parte de los recicladores son personas que han tenido que huir de sus tierras, ya sea por la violencia o por buscar un mejor estilo de vida, y vieron en el reciclaje una forma de sobrevivir. Hay recicladores de la Guajira, como Celsio; de Montería, como Raúl, e incluso de Barranquilla, como el Niche, quien llega con un parlante con música tropical ambientando y alegrando el lugar. Otros recicladores, que dañan la imagen de muchas personas honestas y que ejercen el oficio con dignidad, solo ven esta ocupación como un ingreso apenas suficiente para gastarlo en alcohol o drogas y tal vez en un poco de comida. Y es que esa es la imagen que muchas personas tienen de quienes cumplen con esta labor. ¿O no? Estaba de pie, al lado de la oficina, cuando llegó un señor de 25 años aproximadamente con un casco de moto. Se detuvo en medio de la bodega y preguntó en voz alta si le venden un porro. Al inicio pensé que era algún material del lugar que yo no conocía, pero después, al ver la reacción de confusión y rabia de todos los que estaban allí, entendí a qué se refería. Raúl, el monteriano, es una persona que estuvo en el mundo de las drogas. Tuvo que huir de su pueblo por la violencia que allí se vivía. Llegó a Chía a los 17 años, y estando en la soledad, se dejó llevar por la curiosidad y sus nuevas amistades. Permaneció por 10 años en ese infierno, tiempo en el que llegó a vivir en la calle y tener un hijo del que ahora no sabe nada. Pasaba días sin tocar el agua, lo único que le importaba era suplir su ansiedad al consumo. A este muchacho le dejó de importar su presentación personal y para él era inevitable, a pesar de su estado, no sentir las miradas de desagrado de las personas que pasaban por su lado. Y eso fue lo que lo hizo recapacitar y querer rehabilitarse. En su primer intento, falló. Pero unos meses después volvió a intentarlo y lo logró. Empezó a trabajar como reciclador hace un año, trabajo que lo ayudó en su desarrollo personal, y a pesar de que ahora se preocupa más por su higiene, pues cuenta que siempre está pendiente de lavar su uniforme y mantenerse perfumado, la gente no deja de mirarlo. Aun así, se siente mejor consigo mismo y eso es lo que le importa. Por otro lado, desde que hace parte de AsoReciclaje, una organización legalmente constituida, recibe $80 pesos por cada kilo de material que lleva, aparte de lo que le dan cada vez que lleva algo a la recicladora. Esto le ha permitido arrendar un aparta-estudio y ayudarle a su madre económicamente. Si el Estado ya tiene en cuenta y le da importancia a este trabajo, ¿por qué no lo hace la ciudadanía? Es un oficio necesario para que no nos ahoguemos en la basura y que, además, ayuda a disminuir el impacto ambiental de los residuos. En su rutina cotidiana, el siguiente paso es organizar y arreglar el material cuando ya está en su área específica. Si es cartón, solo se debe armar columnas en un cuarto destinado para este elemento compuesto por varias capas de papel. Pero si es periódico el proceso es un poco más largo, se deben armar pacas y amarrarlas con una cabuya, y ahí sí ponerlas una encima de la otra, justo al lado del cuarto de cartón, en el mismo cuarto del periódico está el archivo. Cada vez el proceso se pone más complicado. El plástico llega en costales y lo depositan en el sector determinado. Allí está Flor, que con guantes negros y un bisturí, abre las botellas para sacarles el aire para que no exploten cuando las están aplastando en las empresas a quienes se las venden. Flor debe separar las botellas: las que contenían productos de aseo, botellas negras, las verdes y, en, otro lado, ubica las que tenían aceite; pues cada tipo de botella tiene, después, un proceso diferente. Mientras estaba con Flor, sentía mosquitos por todo mi cuerpo y es que no me acordaba de que literalmente todo eso venía de la basura. Y eso no lo tuve en cuenta cuando Flor, desde el lugar en el que estaba usando el bisturí, lanzó una botella vacía de shampoo y cayó fuera del blanco, la cogí como si nada y la deposité en la de bolsa blanca grande, donde debían ir los frascos que estaban llenas con productos de aseo. El último paso es esperar a que se sume una determinada cantidad de cada producto para cargar el camión que llevará los materiales a las empresas que continuarán con su tratamiento. Llegó un señor en un carro con un alambre de cobre. Al parecer venía de su casa, puesto que dentro del carro estaban una niña y una señora, me imagino que eran su familia. Por el alambre, le dieron $15.000. Él obtuvo ese dinero en solo 20 minutos. Eso es lo que gana un reciclador después de haber recorrido el municipio por casi 3 horas recogiendo cartón y botellas de plástico, pero si tienen suerte de encontrar un objeto en cobre puede tener más plata porque este es el material por el que más pagan. Era un día frío, normal en esta época del año, según los trabajadores de la comercializadora fue un día malo, pero desde mi inexperiencia sentí que fue un día agotador en el que llegaron varios recicladores con mucho material, estuve solo media jornada y ya no podía del cansancio. Las piernas me pesaban y mi estómago hablaba, me despedí de aquellas personas que me abrieron la puerta de su trabajo y cogí rumbo a mi casa bajo las pequeñas gotas que estaban cayendo de cielo.
- Debate de precandidatos presidenciales
Debate de precandidatos presidenciales En la Universidad de La Sabana, algunos de los precandidatos a la Presidencia de la República se reúnen a discutir sus propuestas y dar a conocer su visión del país. Ver también: Vivir sin miedo Compartir
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