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  • Del contenido como rey a la distribución como reina

    Dago García es Vicepresidente de Producción de Caracol Televisión. Ha sido nominado a los Premios Cannes y Ganador del Premio Goya a mejor película Iberoamericana con El Olvido Que Seremos. Es creador de éxitos tan populares como Pedro el Escamoso, Uno al Año no Hace Daño y El Paseo. Compartir Ver también:

  • “He sido feliz con todo lo que tengo”: víctima de mina antipersona"

    Perder parte de su pierna lo hizo un ganador ante la vida. Marco Sánchez no es discapacitado, actúa como una persona normal y así se considera. “He sido feliz con todo lo que tengo”: víctima de mina antipersona" Diana Marcela Contreras Osorio Perder parte de su pierna lo hizo un ganador ante la vida. Marco Sánchez no es discapacitado, actúa como una persona normal y así se considera. Disponible en Pulzo Diana Marcela Contreras Osorio “Aunque tú no lo creas, allá uno no se da mala vida, compa. Allá uno juega a arrancón, se lleva sus cartas y la pasa bacano”. A las 6 de la mañana Marco se dispuso a hacer el recorrido de costumbre por la zona. Se encontraban en el corregimiento de Bahía Solano, departamento de Chocó, paraíso turístico, pero en ese entonces, un infierno para sus habitantes: el frente 57 de las Farc controlaba el territorio. A 10 minutos de recorrido, pisó la mina. “Estábamos en pleno combate cuando me pasó esto”, afirma Marco, señalando su pierna izquierda, y la prótesis. “La verdad, esa vaina ni me dolió, yo no sentí nada. Duré media hora tirado en el piso mientras me podían rescatar. Me quedó una vaina en el oído y cuando me quería levantar me di cuenta de que no tenía el pie, no vi la bota. Cuando me estaban llevando en el helicóptero mis compañeros me pegaban cachetadas para no dormirme, el enfermero dijo que si me dejaban dormir, me moría”, relata. Con un tono casi alegre, Marco cuenta la historia del suceso que le cambió la vida hace 10 años. Con una pantaloneta verde fosforescente y una camiseta negra deportiva, unos lentes oscuros y ese aire de familiaridad, ese que sientes cuando distingues a otro costeño en “la nevera”, me hizo entrar al “carrito” blanco que sacó hace poco con la esposa, el que usa para hacer de Uber de vez en cuando, y en el que subí sin pensarlo dos veces. Con una contextura ejercitada, músculos un poco marcados le sobresalían por la ajustada camiseta y ese aire al jugador de fútbol colombiano Teófilo Gutiérrez, por el que a veces obtiene cervezas gratis cuando juega la Selección. Llegamos a su apartamento y al bajarnos del carro lo primero que siguió mi mirada fue la pierna ortopédica. No le incomodó mi curiosidad y simplemente sacó las llaves para abrir la puerta de entrada. Subimos unas escaleritas angostas hasta un tercer piso, y lo hizo casi corriendo, no teniendo en cuenta la prótesis, él simplemente actuó como si tuviera las dos piernas completas, de una forma muy natural. “Me trasladaron a Medellín y de una me metieron a cirugía”, dice Marco, refiriéndose al terrible hecho. “Me tuvieron que hacer varios cortes en la pierna porque la infección aún seguía. Yo pensé que solo era el pie, pero me asusté cuando me di cuenta de que me tenían que seguir cortando hasta que no quedara nada de la infección. Luego el médico me dijo que ya estaba todo controlado, que no me harían más cortes”, detalla. Su ojo derecho también se vio afectado por la explosión, y a pesar de haberle practicado varias cirugías plásticas, no lo recuperó al cien por ciento. No perdió la visión, pero él afirma que ve un poco borroso. Tiene el reflejo del incidente en el rostro, no solo en su prótesis. A primera vista podría parecer que tiene una conjuntivitis grave por el ojo rojo, luego te acercas un poco y te percatas de las cicatrices. “Cuando terminé el colegio, no tenía para estudiar. La vaina estaba maluca y empecé a trabajar en el mercado de Bazurto, allá en Cartagena, con unos amigos cachacos que tenían un negocio de ropa. Después, otro amigo me propuso prestar el servicio militar y me convenció”, relata. Nunca faltaron los problemas, como en toda familia. El papá de Marco se fue de la casa cuando él tenía tres años, y a esa edad no entendía lo que pasaba. Nunca dejó de visitarlos, y aunque podía desaparecer dos o tres años seguidos, siempre volvía a ver a sus hijos. Marcos Sánchez, el papá de Marco, se fue a vivir a la capital y allí trabajaba como conductor de mula, y a veces pedía viajes a Cartagena para aprovechar la oportunidad de ver a su familia. Las tres comidas del día se convertían en una. Los problemas financieros se sentían más que otros. La mamá siempre trabajó duro para sacar a sus hijos adelante. El servicio militar no había terminado, pero a Marco le gustaba esa vida, el armamento, el entrenamiento, la madrugada, el esfuerzo físico, fue algo que le llamó mucho la atención, por lo que decidió continuar y presentarse para profesional luego de 18 meses de alistamiento. “En ese tiempo, apenas comencé, me ganaba 600 mil pesos, luego me fueron aumentando el salario. Yo iba guardando la plata y cuando me iba para Cartagena en los días de permiso me tiraba la plata allá en la casa. Yo gastaba todo eso con mi mamá, en comida, trago y mujeres”, detalla. “Eso es para el que guste esa vaina”, dice en sus propias palabras. Cuando estaban en los campamentos se iban a los pueblos cercanos y allá chicaneaban, buscaban mujeres para divertirse. “Era bacano eso”, dice. “A primera vista no me gustó”, dice Ángela, esposa de Marco. “Luego hablamos y me llamó mucho la atención, sentí admiración, y yo creo que lo más importante para estar en pareja en sentir admiración por el otro. Es una persona muy proactiva, no se achicopala por nada”, resalta la mujer. “Todo fue risa pa’ aquí y risa pa’ allá cuando nos conocimos”, dice Marco refiriéndose a su esposa. “Yo la conocí en el desfile de la celebración del 20 de Julio de 2017, me gustó mucho su forma de ser, su físico, y aquí estamos, nos casamos en febrero. Tenemos discusiones como todo matrimonio, pero siempre sabemos superar todo, siempre llegamos al diálogo”, agrega. A Marco le enamoró el físico de Ángela, así es como le gustan, afirma, “gorditas y todo terreno”. Ángela es teniente de la Armada Nacional y al mismo tiempo psicóloga, y lo que se podría pensar de una mujer que trabaja con armas es que es un poco ruda y con el status “subidito”, y aunque es un poco ruda, la humildad es lo que la caracteriza. La contextura gruesa y las gafas con marco negro, reflejan esa “bravura” que lleva dentro. Sin embargo, también se le nota ese particular sentido del humor que usa con su esposo. Una caleña con un pensamiento y carácter un poco rígido respecto a lo que piensa y quiere, un poco “militar”. “Yo he madurado mucho gracias a ella. Ya dejé todo eso de estar con una y con la otra, ahora pienso también en tener una familia más adelante. Yo era muy reacio a tener una pareja estable, le corría a eso”, reconoció Marco. El antes y después que se fijó en la vida de su pareja fue darse cuenta de que por el resto de su vida tendría que vivir sin parte de su pierna. A pesar de ello, afirma que nunca le ha hecho falta y ha aprendido muchas cosas a raíz de ese suceso. “Recuerdo una vez que fui con Ángela al Parque del café y no me dejaban subir a ciertas atracciones. A mí me gusta estar en pantalonetas, con ropa relajada, y como me vieron la prótesis me dijeron que el parque no permitía que subiera a una atracción en la que quería subir, por cuestiones de seguridad, era como una montaña rusa, no estoy seguro. Me hicieron sentir como un discapacitado”, relata. “Nos tocó volver al hotel donde nos estábamos quedando y me puse un jean y una gorra, para que no me reconocieran, y volvimos al parque, así fue como logré subir a todas las atracciones. Yo no me siento discapacitado, en ese momento quería que me trataran como a una persona común y corriente”, agrega Marco. A él no le gusta que lo miren con lástima y las veces que se sube a Transmilenio, el servicio de transporte público de Bogotá, no se sienta en las sillas azules (para discapacitados o personas mayores), prefiere que una persona adulta tome ese lugar, pues afirma que él no la necesita, que está en condiciones de permanecer de pie como los demás. La palabra que menos le gusta a Marco es precisamente esa: discapacidad. Ha llevado su vida como un guerrero y así quiere seguir hasta el final de sus días. En 2017, incursionó en el deporte, específicamente en pesas. Un amigo suyo, campeón paralímpico en pesas, lo incentivó para que también entrara en ese asunto, en la categoría de paralímpicos. En el 2012 fue cuando ese amigo le sugirió la idea del deporte. Sin embargo, no le hizo caso y Marco siguió la vida del trago y de las mujeres hasta que en el mismo desfile, donde conoció a su esposa, se encontró con su amigo nuevamente y le recordó que todavía podía entrarle al tema. Y le entró. Siempre le ha gustado el entrenamiento físico y el mantenerse saludable. Fue por esa razón que también dejó el trago, ya no podía tener esa vida. Aunque no lleva mucho tiempo en esta disciplina ya ha ganado una medalla de bronce en la categoría nacional, y él dice que irá por más, que apenas está comenzando. Acostado sobre una superficie plana, los discos con el peso indicado para su categoría y un entusiasmo abrasador, Marco se dispone a alzar varios kilos. El deporte le ayuda también a superarse, es parte de su motivación en la vida. Por otro lado, la palabra felicidad es su favorita, es lo que lo caracteriza. Y es precisamente lo que Marco evoca, felicidad, pasión por la vida, ganas de seguir adelante y de superarse. “He sido feliz con todo lo que tengo. Yo no cambiaría nada, aunque lo que siempre quise fue ser futbolista. He aprendido de todo, a pesar de los problemas. Puedo decir que he gozado bastante y he hecho lo que he querido”, concluye.

  • Danza colombiana y perrenque

    Danza colombiana y perrenque Isabella Botero Ruiz Las grandes faldas de las bailarinas, abiertas con gracia en el aire, resaltan al hacerlas parecerse a un colorido jardín de flores o a un grupo de bellos pájaros volando. Da clic a las imágenes para verlas en vista completa. Lea también: Las flores, en concreto Danza colombiana y perrenque #1.jpg Danza colombiana y perrenque #2.jpg Danza colombiana y perrenque #10.jpg Danza colombiana y perrenque #1.jpg 1/10 “Una rodadita por Colombia” fue titulado este mágico show de danza folclórica de la agrupación Luna Creciente de la Casa de La Cultura de Chía. Es un montaje de folclor de proyección, dirigido por Erick Poveda, que interpreta un encantador recorrido por diferentes regiones del país. Cada parada del viaje resaltaba por sus coloridos trajes, ritmos e interpretaciones, fueron capturadas en alegres imágenes llenas de vida y movimiento. La interpretación de los bailarines se nutrió con alegres gritos, miradas coquetas, risas, peleas e incluso personajes como brujas.

  • El conflicto en la narrativa

    El conflicto es la base de la narrativa y esto no necesariamente implica el uso de la violencia o que todas las historias tengan efectos negativos. El conflicto en la narrativa El conflicto es la base de la narrativa y esto no necesariamente implica el uso de la violencia o que todas las historias tengan efectos negativos. Compartir

  • Una vejez con tus recuerdos

    Una vejez con tus recuerdos Maria Camila Poveda Trujillo, estudiante de Comunicación Social y Periodismo. Este proyecto fotográfico reúne la nostalgia de una mujer que recuerda al hombre con quien se casó en su juventud, con quien formó una familia numerosa y a quien echa de menos desde que sufrió el accidente en el que falleció. Lea también: La magia de aquel momento 1/9

  • En el cuadrilátero contra la comida chatarra

    En el cuadrilátero contra la comida chatarra Ashley Valentina Duarte Monroy Fecha: Angélica María Claro, especialista en Psicología Médica y de la Salud, defiende que el Estado debe apoyar políticas costo efectivas con el fin de reducir enfermedades. Lea también: Lactancia, al ojo de la esfera pública Compartir Foto: Wix Según la Encuesta Nacional de Nutrición de 2015, tres de cada cuatro adultos en Colombia y uno de cada seis niños sufren obesidad y sobrepeso en Colombia. La situación es la misma en el mundo; por lo tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han promovido que los alimentos y bebidas tengan un etiquetado frontal en donde se diga claramente si contienen sodio, azúcares y carbohidratos en alta medida. Por eso, Red Papaz lanzó la campaña de bien público No Comas Más Mentiras y ha propuesto la Ley Comida Chatarra, que superó su último debate en la plenaria del Senado. Red PaPaz es una corporación sin ánimo de lucro fundada en el 2003 que tiene como propósito abogar por la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes en Colombia. Angélica María Claro, psicóloga especialista en Psicología Médica y de la Salud y directora de operaciones de Red PaPaz, habló, antes de la aprobación de la Ley, sobre las iniciativas de la corporación para contribuir a la defensa del derecho a la alimentación, a la nutrición adecuada y a la salud. ¿De dónde surge la iniciativa de la Ley Comida Chatarra? Surge de la evidencia internacional, del pronunciamiento de algunas agencias internacionales (como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud y UNICEF), de los índices muy preocupantes de sobrepeso y obesidad en los niños, niñas y adolescentes, del consumo importante de bebidas y comestibles ultraprocesados (con exceso de azúcares, sodio y grasas saturadas) y de la necesidad de informar cuando los productos no son realmente saludables. ¿Cómo ha sido el proceso para exigir la Ley Comida Chatarra? No ha sido nada fácil. De hecho, en este momento estamos teniendo el tercer intento de proyecto de ley en el Congreso de la República. El primer intento fue en el 2017, en la Cámara de Representantes. Y, aunque alcanzó a tener 2 debates, fue completamente deformado, en gran parte por presión de la industria y por información equivocada que aseguraba cosas como que no estaba basado en la evidencia, que eso no iba a funcionar, que era más importante la actividad física o simplemente educar a la gente sobre cómo alimentarse bien. Tuvimos un segundo intento en el 2018. Solo alcanzó a tener una ponencia en la Cámara de Representantes y fue archivado por falta de trámite legislativo. Este tercer intento es el Proyecto de Ley 167 de 2019 que, nuevamente, se radica en Cámara. En este momento, ya tenemos dos debates positivos. Se perdieron algunas cosas importantes del proyecto, pero tenemos la esperanza de que en el Senado se recuperen. Su estrategia No Comas Más Mentiras busca que el país cuente con una política que reglamente los sellos frontales de advertencia con información clara, visible y veraz sobre los productos ultraprocesados, ¿qué impacto tienen estos sellos sobre la sociedad? Los sellos frontales de advertencia en los productos ultraprocesados son una medida costo efectiva de salud pública que cuenta con muchísima evidencia del impacto que tiene para lo mínimo: que la gente sepa qué es lo que le están vendiendo y promocionando. Es importante decir que no es cualquier sello el que nos funciona. En este momento tenemos estudios, tanto internacionales como nacionales, que nos dicen que para que estos sellos frontales de advertencia cumplan su cometido deben tener una forma, un color y un mensaje particular. En este caso, estamos hablando de octágonos negros que digan “exceso de…” o “contiene edulcorantes”. Sabemos que así la población tendrá lo mínimo que requiere para poder tomar la decisión de si compra el producto y con qué frecuencia lo puede o quiere consumir. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Salud de 2015, el 52% de los colombianos tiene sobrepeso u obesidad, ¿cómo la Ley Comida Chatarra contribuiría a resolver esta problemática de salud pública? Estaremos logrando que el país cuente con dos políticas costo efectivas que tendría que implementar si es verdad que quiere reducir condiciones como la obesidad o enfermedades como la diabetes, la hipertensión o, incluso, el cáncer asociado al consumo habitual de bebidas y comestibles ultraprocesados. La Ley Comida Chatarra tiene como corazón el etiquetado frontal de advertencia en estos productos, pero también tiene un articulado, un artículo para restringir la publicidad dirigida a niñas, niños y adolescentes cuando esos productos tengan exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas o edulcorantes. Sin embargo, en la Cámara de Representantes ese fue uno de los artículos que se perdió; estamos esperando si en las discusiones en el Senado se logra recuperar. ¿Qué recursos se han desarrollado desde Red PaPaz para informar a la ciudadanía sobre este tema? Red PaPaz lleva varios años abogando por este derecho de niñas, niños y adolescentes, así que tenemos varios materiales en la página www.nocomasmasmentiras.org . Allí está toda la evidencia de la asociación que hay entre las bebidas y comestibles con exceso de nutrientes críticos y la obesidad, diabetes, hipertensión, cáncer y demás. También está la evidencia a favor del etiquetado frontal de advertencia, de la restricción de la publicidad. Tenemos boletines en www.redpapaz.org : “Aprendiendo a ser PaPaz”, para ayudar a madres, padres y cuidadores que quieran aprender más. Además, en el canal de YouTube de Red PaPaz van a encontrar conferencias y videos cortos sobre este tema. Según la Encuesta Nacional de Salud Escolar del Ministerio de Salud y Protección Social de 2018, sólo 1 de cada 10 estudiantes consume frutas y verduras en las cantidades recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, ¿cómo las marcas incitan a los niños, niñas y adolescentes a consumir productos ultraprocesados? Empiezan desde el diseño del producto mismo. Después, en el caso de la comercialización, también vemos que la publicidad dice unos mensajes que hacen parecer o saludables los productos o que supuestamente ayudan al campesinado o que ayudan a crecer y a fortalecer los huesos. Así, enganchan particularmente a madres y padres que quieren lo mejor para sus hijos y que creen que le están metiendo un producto saludable en la lonchera o en la merienda. Por otro lado, está la publicidad dirigida a niñas, niños y adolescentes, en donde hay concursos, juguetes, premios, personajes animados o personajes que algunos jóvenes admiran, incluso, deportistas o cantantes. Esto hace que muchas veces el producto no se consuma porque realmente les guste, sino porque esta publicidad atrae a esta población. ¿Qué otras iniciativas está liderando Red PaPaz? En temas de centro de internet seguro, contamos con la administración de la línea de reporte virtual Te Protejo, que es anónima y confidencial para todas las situaciones de vulneraciones de derechos de niñas, niños y adolescentes, con especial énfasis en el entorno digital. En este momento estamos muy preocupados por lo que está pasando con la niñez y la adolescencia dado el Covid-19 (las crisis socioemocionales, las implicaciones de salud mental, en ampliación de brechas, en aumento de la pobreza), así que estamos apoyando la iniciativa de la educación presencial. En temas de tabaco, estamos abogando porque haya una mejor regulación de los cigarrillos electrónicos, como se les conoce popularmente. Y también estamos apoyando que se suban los impuestos al tabaco y que aumente el tamaño de las advertencias sanitarias en los cigarrillos. Además, tenemos Abramos La Lonchera, que es el proyecto con el cual abogamos por entornos escolares alimentarios saludables. Y todas las semanas tenemos materiales pedagógicos para fortalecer capacidades de madres, padres, cuidadores y educadores. ¿Quiénes pueden ser parte de Red PaPaz? Si alguien quiere estar informado de lo que hacemos todos los días en Red PaPaz y las novedades de nuestras acciones y conocer de primera mano las conferencias, pódcasts y los boletines que tenemos, los invitamos a suscribirse en el M@il PaPaz. Para suscribirse, basta con ingresar a www.redpapaz.org . Y en la parte de abajo de la página, pueden poner sus datos y quedarán inscritos. Para unirse a los más de 480 colegios públicos y privados que actualmente tenemos en diferentes departamentos del país, escríbannos al chat de la página de Red Papaz o a contactenos@redpapaz.org , y allí los podemos contactar con la gestora o gestor regional para que les cuenten un poco más de cómo se pueden vincular como institución educativa a Red PaPaz. Y muy pronto tendremos también la forma de inscribirse como persona natural, como individuo, cualquiera, madre, padre, educador o cuidador. Entonces sigan pendientes de nuestra página y de nuestras redes para que, cuando esa posibilidad esté al aire, puedan unirse. ¿Específicamente cómo se puede ser parte de la iniciativa de la Ley Comida Chatarra y No Comas Más Mentiras? En realidad, esperamos que todos los colombianos puedan sentir que abogar por la Ley Comida Chatarra es algo que es de ellos, que les compete simplemente por el hecho de ser ciudadanos. Dicho eso, hay muchísimas formas de unirse a esta abogacía: firmar en www.nocomasmasmentiras.org , usar los hashtags #LeyComidaChatara y #NoComasMasMentiras, descargar las imágenes de la página en redes sociales y compartir los stickers y GIF que pueden conseguir en Facebook, en Instagram y en WhatsApp. Esto para también hacer oír su voz y preocupación por productos que de pronto encuentren en el mercado, en televisión o en redes sociales promocionados como saludables cuando realmente no lo son. ¿Qué alternativas tienen si no se aprueba la Ley Comida Chatarra? Si llega el 20 de junio y no logramos tener los dos debates que faltan para que se vuelva una ley, no quedará de otra que volver a radicar el proyecto. Tristemente será nuestro cuarto intento y debemos esperar a que dos años más pasen. La verdad es que se estaría perdiendo tiempo muy valioso. Y quien diga que entonces se hacen campañas educativas, se pone a la gente a comer bien, pues está diciendo mentiras. La evidencia ya muestra que estas campañas educativas son supercostosas, no llegan a toda la población y no son permanentes en el tiempo. Esto no puede depender de campañas aisladas que lleguen a unos privilegiados, sino que el Estado tiene la obligación de garantizar un entorno protector de la alimentación y nutrición adecuadas que realmente proteja hasta una niña y un niño en Guaviare; una niña, un niño o un adolescente en zona rural, en San Andrés, en Amazonas, y eso solo se logra si tenemos una política pública que nos proteja a todos los colombianos por igual.

  • Restablecer la cátedra autónoma de historia, una tarea urgente

    Restablecer la cátedra autónoma de historia, una tarea urgente Laura Antonia Zambrano Ospina Fecha: En el 2017 se expidió una ley para reforzar el estudio de la historia de Colombia en la educación básica y media, e incluso se creó una comisión de expertos que ya ha hecho recomendaciones que servirían para que dicho mandato se cumpla. Pero, hasta la fecha, la implementación no avanza, al tiempo que subsisten muchas dudas y vacíos acerca de cómo se debería dictar esa asignatura. Lea también: En la afinidad artística, todo proceso es fundamental para la formación Compartir Foto: Foto tomada de Envato Elements Restablecer la enseñanza de la historia en una cátedra independiente en los colegios encuentra justificación no solo en el desarrollo de la ley aludida, sino para fortalecer en la juventud el sentimiento de identidad nacional, solidaridad y compromiso con nuestra nación. En un país en el que tantos sucesos deben contarse, analizarse y entenderse, en el que hoy más que nunca niños y jóvenes requieren referentes para forjar identidad y afianzar la convivencia, la urgencia de cumplir con esta tarea es manifiesta. Por tanto, se necesita reflexionar sobre los antecedentes de la ley, los desarrollos que se le han dado y las circunstancias que han impedido que esta se cumpla, pero sobre todo analizar las razones que deben llevar a optar por una cátedra autónoma en la que, con toda su complejidad y las herramientas más adecuadas y modernas, los jóvenes podamos aproximarnos a esta disciplina. Y a otras verdades, la historia a veces la cuentan quienes la ganan o quienes la escriben a partir de su conveniencia. Cabe entonces recordar lo que ha ocurrido en los últimos años: en 1984, en el gobierno de Belisario Betancur se decidió suprimir la cátedra autónoma de historia. Más tarde, en 1994, en el periodo de César Gaviria se volvió a integrar el estudio de la historia de Colombia, pero como simple componente del área de ciencias sociales. Con la Ley 1874 de 2017 se planteó finalmente un cambio en el sentido correcto, pues se tenía presente el reconocimiento de la diversidad étnica cultural de la nación, desarrollar el pensamiento crítico a través de la comprensión de los procesos históricos y sociales de nuestro país, en el contexto americano y mundial, y promover la formación de una memoria histórica que contribuya a la reconciliación y la paz. Como se recordó en el informe de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia de Colombia (CAEHC), publicado en 2022, “se requiere mirar más allá de la superación del conflicto armado, y “avanzar hacia la formación de ciudadanías críticas y deliberativas que cuestionen su pasado, para así forjar su presente y su futuro”. Contar con una cátedra específica de historia no es un asunto irrelevante ni un capricho, pues, como lo explicó la referida Comisión Asesora, “pensar históricamente no es una capacidad que se da de manera natural con el desarrollo biológico y psicológico, ni se puede dejar en manos del sentido común, sino que debido a su naturaleza requiere ser formada a partir de conocimientos sustantivos y reflexiones estratégicas sobre las sociedades en el tiempo”. No podemos mantener esa situación. Seguir demorando el verdadero fortalecimiento del estudio de la historia en los colegios no tiene justificación. Es imperativo hacer escuchar la voz de los jóvenes que queremos sentirnos partícipes y actores del futuro de nuestra nación, entendiendo su pasado con todas sus luces y sombras, y contando con herramientas que nos permitan comprender la riqueza y complejidad de los acontecimientos que la han marcado.

  • “Debemos crear ideas para generar cambio en el mundo, pero hacerlas realidad”: Nadia Sánchez

    “Debemos crear ideas para generar cambio en el mundo, pero hacerlas realidad”: Nadia Sánchez Maria Camila Poveda Trujillo. Fecha: La presidenta de She Is Foundation, organización de empoderamiento femenino, cuenta cómo han apoyado a niñas en estado de vulnerabilidad para llegar a la NASA. Lea también: Ella es astronauta Compartir Foto: Nadia Sánchez en la oficina de su fundación, situada en Cajicá, Cundinamarca - Foto por María Camila Poveda. “Las mujeres siguen sin poder disfrutar los beneficios de aportar su talento y sin lograr mejores condiciones para hacer realidad su enorme potencial”, se afirma en el informe de Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia de 2020. A pesar de que en Colombia existen leyes que buscan promover la igualdad de género, como la Ley 1257 de 2008, que establece medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, la desigualdad en áreas, como educación, empleo y representación política son considerables en el país. Nadia Sánchez, presidenta ejecutiva de She Is Foundation, es una mujer que se arriesgó a realizar un proyecto de empoderamiento femenino en el que mujeres y niñas en estado de vulnerabilidad, de Colombia y otros países de Latinoamérica, tuvieran espacios de capacitación para generar emprendimiento y educación en ciencia y tecnología. Actualmente, es considerada una de las 100 mujeres más poderosas de Colombia , según la revista Forbes , y con sus cuatro líneas de acción sigue aportando para cumplir uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el ODS 5, sobre igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas en el mundo. Sánchez nos abre las puertas de su fundación y, con ese carisma y sencillez que la caracterizan, comparte más sobre la construcción y desarrollo de este proyecto. También, explica por qué las ideas sociales pueden ser constructoras de paz y reconoce la labor de todas las mujeres porque “Todas somos poderosas”. ¿De dónde surgió la iniciativa de fundar She Is para el empoderamiento femenino? Cuando creé la fundación trabajaba en el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), en Washington, y expuse este programa como un proyecto social, pero fue rechazado. Sin embargo, decidí presentarlo, siendo solo una idea de negocio, a la Casa Blanca, al programa de emprendedores emergentes del presidente Barack Obama y conté con la fortuna de ganar el premio como una de las 10 mejores emprendedoras emergentes. Viajé a Kenia, a la cumbre mundial de emprendimiento, donde presenté a She Is siendo solo un prototipo, con una línea de acción llamada She Is Esmeralda, en la que esperábamos generar un proceso económico para mujeres en extrema vulnerabilidad, con herramientas para que emprendan o se empleen y puedan salir de círculos de pobreza y violencia. Después de esto, decidí renunciar y me devolví a Colombia en diciembre de 2015. En enero de 2016 ya estaba fundando la organización. ¿Qué desafíos han tenido que enfrentar? ¿Desafíos?, muchos, pero ha sido un tema de resiliencia. Yo he estado en medio de un paro nacional armado, me han tirado una granada a los pies, he salido del territorio por seguridad, hemos tenido que enfrentarnos a diferentes grupos de acción para poder trabajar, pero el simple hecho de poder impactar a cientos de mujeres y niñas ha sido importante para forjar un camino y cambiar la perspectiva de lo que en realidad hace una fundación. Al inicio nadie en Colombia nos ponía atención, nos reconocían más afuera que acá. Nos ganamos fondos internacionales. El Banco Mundial, al segundo año de operación, nos reconoció como uno de los modelos de mayor impacto y empoderamiento económico, y fuimos parte del libro ‘Ideas for action’, con los 10 modelos alrededor del mundo que impactan la vida. Solo hasta el año 2019, que trajimos a América Latina el primer foro de equidad de género, logramos que empresas, cooperación internacional, líderes y voceros de todo el mundo conocieran a She Is y difundieron lo que hacíamos, lo que nos permitió trabajar en más territorios con más líneas de acción. ¿Cuáles son esas líneas de acción? Son cuatro líneas de acción que han ido creciendo. La primera fue She Is Esmeralda, con cuatro centros de empoderamiento en Colombia (Arauquita, Orito Putumayo, Santiago Putumayo y El Espinal), donde se acogen a las mujeres y se capacitan en finanzas, construcción de paz, textiles, entre otras actividades. Después, She Is Gaviotas de Paz, está enfocada a formar en la construcción de paz, derechos humanos y resiliencia a las mujeres en territorios muy afectados por el conflicto armado. De igual forma, está She Is Astronauta, con un enfoque de educación en las ciencias, con la apuesta de empoderar, motivar e inspirar a niñas en extrema vulnerabilidad a ser agentes de cambio en sus comunidades con la experiencia de viajar a la NASA, y finalmente, la cuarta línea de acción es el Global Forum donde unimos todo el esfuerzo y ecosistema de la fundación, con más de 40 países y líderes de todo el mundo, para el surgimiento de redes de apoyo en emprendimiento para las mujeres. ¿Cómo fue el desarrollo de She Is Astronauta para que tuviera tal alcance? En el año 2019 se creó la línea de She Is Astronauta con el fin de beneficiar a niñas con una brecha gigante de desigualdad en acceso a educación STEM (ciencia, tecnología, matemáticas y artes). Dentro de esta apuesta, logramos el primer convenio histórico de una ONG con el Space Center de la NASA para crear un programa de línea social que beneficiaría a niñas en extrema vulnerabilidad. A través de una metodología que utiliza la agencia con los astronautas, ellas pueden adquirir habilidades, no solo inspiracionales, sino también en áreas como robótica y programación. Además, con la fundación decidimos implementar información para la prevención del embarazo adolescente, ciberbullying, liderazgo, innovación y emprendimiento para que ellas pudieran replicarlo en sus comunidades. Desafortunadamente, en el 2020 llegó la pandemia y ahí tuvimos que reestructurar el programa por más de 8 meses a la virtualidad. Solo hasta mediados de 2021 se hizo la primera misión en Colombia con 300 niñas beneficiarias, de manera virtual, 142 de manera presencial y 16 becas universitarias; ya en el 2022 ampliamos a cuatro países más, tuvimos un crecimiento exponencial de un año a otro, y este año estamos en seis países: Perú, Ecuador, República Dominicana, Costa Rica y Panamá. ¿Cómo ha sido el recibimiento de la fundación en los departamentos que ya han trabajado y el aporte en la memoria histórica del país? Acá en Colombia trabajar en las zonas de alto conflicto armado nos ha hecho mucho más empáticos a la realidad, más aterrizados en lo que queremos hacer, entender las dinámicas de un conflicto, entender el contexto de dónde estamos trabajando y saber qué podemos dar y qué no podemos negociar. Hemos llegado a 31 departamentos de Colombia, donde el abandono del Estado es gigante, y llegar con la apuesta de un programa de estos vuelve a generar esperanza. Vemos el cambio en las familias. ¿Cómo se ha dado la inmersión en los otros países de Latinoamérica? Al llegar a otros países lo primero que hay que entender es que se debe estar en constante adaptación intercultural. Negociar en otros países no es lo mismo que en Colombia. Se deben entenderse las dinámicas y el contexto. Por supuesto, hay algo que tenemos en común los países de América Latina, la extrema pobreza y falta de oportunidades, por lo que hemos llegado a cada rincón de cada país, conociendo historias de vida impresionantes, que nos ha permitido descubrir y saber que estoy impactando no solo la vida de una niña sino de un entorno, una región. Cada niña que sale se vuelve ícono, y más niñas quieren seguirlas. Entonces lo que hacemos es crear nuevos referentes más cercanos para que más niñas vean que sí pueden lograrse los sueños y sus condiciones sociales no definen su futuro. ¿Cómo la fundación día tras día busca alcanzar el ODS número 5 sobre igualdad de género? Estamos trabajando de la mano con ONU Mujeres para lograr que la brecha de desigualdad sea de menos años. Estamos apostando muy fuerte a la educación STEM, pues un gran porcentaje de las mujeres no tienen acceso a la educación o empleos que se necesitan en el futuro (tecnología). Tenemos una apuesta grande, pero desde la fundación logramos que ellas salgan de círculos de pobreza y puedan por lo menos ingresar a una formalidad laboral. Siempre que nos preguntan por las mujeres que nos inspiran decimos las mismas porque no tenemos más roles que se visibilicen. Entonces, tratamos de crear estos espacios para que existan más personas de inspiración y eso va aportando a la disminución de la brecha. ¿Cómo podría colaborar la fundación para alcanzar los objetivos que se ha propuesto el actual gobierno colombiano? Al ser una fundación, somos una organización apolítica, es decir, que no tomamos partido político de ningún bando. Independientemente del gobierno estamos a la expectativa de sumar y abonar esfuerzos. Lo importante es caminar hacia el mismo horizonte. Con la vicepresidenta, Francia Márquez, hemos tenido varios diálogos sobre la importancia de apoyar las minorías étnicas, pero no abandonar las otras mayorías, algo que ya se ha venido implementando con las mujeres empresarias y emprendedoras. En la fundación tenemos una apuesta de diversidad e inclusión y hemos logrado llegar a territorios donde muchas veces el Estado no llega. Entonces, los hemos asesorado y guiado para que desde su agenda puedan tenerlo en cuenta e impulsarlo. También hemos hablado sobre la implementación de adecuadas políticas públicas para la mujer, y ha dado resultados por la medición de impacto serio y transparente. Sabemos que este es un año de cambio, de una transición política llena de incertidumbre, pero a nosotros eso no nos frena, sino que seguimos actuando mientras que ellos toman acción en sus planes de desarrollo. Este año se realizará la quinta versión del She Is Global Forum. ¿Cuál será su enfoque? Este año viene con un enfoque personal y de la fundación. Se llama Resiliencia para la Transformación y lo realizaremos en Medellín porque, al ser una organización con Marca País, es un orgullo que Colombia sea el anfitrión de más de 40 países, 3000 asistentes y líderes de todo el mundo. Tres años después de una pandemia, queremos mostrar cómo las organizaciones, las personas, mujeres, sobre todo, logramos ser resilientes y transformamos esa crisis en oportunidades. Este foro, con el tema de la resiliencia para la transformación, busca la construcción de paz, con un aliado espectacular, el Cantautor del Vaticano Odino Faccia, nominado al Nobel de Paz, quien hará un llamado a la acción para cumplir los objetivos de desarrollo sostenible con acciones inmediatas y dará un mensaje de equidad. ¿Cómo se siente al ver el alcance que ha logrado y la influencia que ha dejado? Creo que todas las mujeres somos poderosas en el momento que sabemos transmitir nuestro talento a otros, y eso es lo que he podido hacer como líder de la fundación. Siempre le digo a mi equipo que los premios son alimento, mas no el objetivo de nuestra razón de ser; es el reconocimiento al esfuerzo y dedicación que ponemos cada uno de los miembros, y nos da motivación para seguir adelante. Miro hacia atrás y veo todo el recorrido, cómo se inició, las anécdotas, los errores, y me hace feliz, porque ser líder no es nada fácil, es muy retador y se está en constante aprendizaje. Lo importante es guiarse por personas que han dejado huella y caminar con ética y principios propios. ¿Qué proyectos vienen para la fundación? Primero, voy a ser mamá. Entonces, no voy a estar al 100%, pero se viene para la fundación un crecimiento exponencial. Estamos pensando abrir una sucursal en México. Tenemos el Global Forum en su quinta versión, que busca la transformación para unir ideas, y queremos abrir más centros de empoderamiento y posicionarnos como una ONG de impacto en el mundo. Entonces hay mucho trabajo por hacer. ¿Qué invitación hace como mujer, emprendedora, ahora madre, a los jóvenes para que hagan parte de este proyecto y sean generadores de ideas de paz que construyen país? A los jóvenes les digo que ustedes ya no son el futuro. Son la generación del presente que debe elevar la conciencia y elevar el discurso con grandes hechos que transforman vidas. Están en un cambio maravilloso y deben elevar todas las ideas con acciones reales y mayor empatía. Todo el mundo nos dice: “Sigan, sigan sus sueños”, pero, más que seguir sus sueños y hacerlos realidad, la invitación es a que tomen en serio el cambio y la transformación de apostarle a una construcción de país. No nos midamos por un ego o un título; siempre midámonos en la manera en que ayudamos a más personas a brillar.

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