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- Unisabana Medios | Audios
Metamorfosis: secuelas de un intento de feminicidio Daniela Peña Severiche, Comunicación Social y Periodismo Marlon Saenz se hizo cargo de su madre cuando esta fue víctima de tentativa de feminicidio. Su historia cuenta cómo superó ese doloroso momento. Ver también: Micromachismos, la violencia encubierta Compartir
- Aprende cómo hacer una arepa de huevo
Pocos platos tan típicos del caribe colombiano como éste, fácil de hacer y muy rico. Aprende cómo hacer una arepa de huevo Pocos platos tan típicos del caribe colombiano como éste, fácil de hacer y muy rico. Pocos platos tan típicos del caribe colombiano como éste, fácil de hacer y muy rico. Para preparar cuatro arepas, solo necesitas 250 g de maíz, 1250 ml de agua y 4 huevos. Compartir
- Las manos maestras
La artritis reumatoidea se apodera de la vida de María Teresa. Aunque sale adelante, la academia que había fundado con su gemela debe ser cerrada porque su enfermedad se agrava, afectando todo su cuerpo. Las manos maestras María Alejandra Almario Moreno La artritis reumatoidea se apodera de la vida de María Teresa. Aunque sale adelante, la academia que había fundado con su gemela debe ser cerrada porque su enfermedad se agrava, afectando todo su cuerpo. Disponible en Pulzo María Alejandra Almario Moreno A los 32 años, con dos hijos pequeños y todas esas expectativas, el mundo se me acabó completamente. No podía creer que a mí me estuviera sucediendo esto. Lógicamente empezaron los tratamientos, hasta 16 pastillas diarias. Esto lo comenta María Teresa Miranda de Moreno con una voz débil que refleja lo duro que fue para ella sufrir de artritis reumatoidea. “Esta enfermedad es incurable y destructiva. Mis defensas, no me protegen, sino que me atacan, especialmente a mis articulaciones”, informa mientras acaricia sus piernas de una forma lenta y cariñosa. Sus profundas inhalaciones muestran lo difícil que es compartir lo que cambió el rumbo de su vida, y de lo que más amaba hacer: enseñar música. A sus 84 años, aún le es duro recordar todo lo que perdió por cuenta de esta enfermedad. Es inevitable no ver sus manos. Reflejan el dolor por el que ha pasado y la fortaleza que tiene. Sus dedos son rígidos y están entumecidos. A pesar de eso, sus manos están hidratadas y sus uñas se ven fuertes y largas: siempre las trae pintadas de rojo. Ella me confirma que siempre se ha cuidado la piel, incluso la de las manos. No se cohíbe de su apariencia, no las oculta, por el contrario, sus manos hacen que uno viva su historia. Sus manos la describen a ella, demuestran su edad, su belleza, su fortaleza y su berraquera. Son blancas como su rostro, por lo que su esmalte y su labial rojo la hacen más atractiva, sin olvidar sus ojos verdes y su pelo corto, abundante y rubio. Es vanidosa. En 1978 tenía un esposo con el que llevaba 10 años de casada y dos hijos que tenían 3 y 9 años. También tenía una gemela más imponente y protectora. Con ella empezó la música. “Aprendimos a cantar haciendo un dúo a dos voces que se logró muy bien. Mi madre nos dio una buena educación musical”, explicó con un todo de orgullo al recordarlo. Mientras tanto, sus dedos índice, con dificultad, señalaban el cielo con sus manos entrelazadas. Por esto, ella también decidió introducir la música en su hogar. Así lo confirma su hija María Gabriela: “Nací en la música. En mi casa, con mi tía, mi hermano y con la gente que gusta de la música, todos los fines de semana siempre se cantaba; se oía música; se tocaba el tiple y la guitarra. Teníamos tertulias musicales”. Su hija también rememora cómo los dedos de su madre se movían rápidamente por las cuerdas, mientras su voz creaba un momento inolvidable, eso cuando tocaban rancheras o música colombiana. Al cantar canciones chilenas o de América Latina, recuerda sus aplausos constantes que ayudaban a todos a llevar el ritmo de la música y a la vez los motivaba a cantar o interpretar mejor el instrumento. Sin embargo, las más conmovedoras para María Teresa eran las baladas, que actualmente canta con su hija. Las gemelas Miranda decidieron dar un paso más grande. “Mi hermana me dijo: ‘hermanita, ¿por qué no enseñamos esto que sabemos? Abramos una academia para niños’, y efectivamente lo hicimos. “Mi hermana tuvo que viajar y yo me quedé sola con la academia”, relata María Teresa. Esta vez sus manos están juntas encima de sus piernas, se ven más tímidas. Mantener la academia era de gran trabajo. Su hija y, también alumna, la veía como una profesora exigente, paciente y competente. Sostener la academia significaba preparar instrumentos, templar y cambiarles las cuerdas. Todo le produjo cansancio crónico en sus articulaciones. Con poca memoria, ella confirma que ya había sido diagnosticada con artritis para ese entonces, pero su hija dice con seguridad que fue después de haber empezado su nuevo trabajo. Para María Teresa también era un pasatiempo, una forma de expresar y recibir amor. Lastimosamente, en varias oportunidades al levantarse de su cama empezó a sentir dolor en sus manos, especialmente en el cartílago de sus dedos; a veces, en los codos. Empero, ella y su esposo sospecharon que podrían ser producto del esfuerzo en el desarrollo de las tareas en la academia. No obstante, los dolores empeoraron hasta que un día ella no pudo levantarse de la cama. José Moreno, su esposo, afirma que decidió llevarla a dos clínicas para que le tomaran radiografías, ya que no estaba contento con los resultados y quería confirmarlo. Él fue médico, por lo que entendía muy bien todo lo que estaba sucediendo. Ella vivía de la música, vivía gracias a sus manos y a sus oídos. “Que moriría en unos 15 o 20 años, porque la artritis complicaba también mis órganos internos: mis pulmones, mi hígado, mis riñones”, narra María Teresa al recordar la limitación médica de ese entonces. Para ella, el mundo se derrumbó por el dictamen de ese doctor. Para todos en su familia, y en su academia, fue una noticia inesperada. “Para mí fue muy duro porque fue verla caer de alguna forma, triste, deprimida, reducida, impotente. Siendo yo tan niña no entendía bien qué pasaba, pero tengo claros recuerdos que me producían mucho dolor y miedo a perderla”, confiesa su hija con una voz y mirada decaída, quien segundos después es inundada por lágrimas forzadas a no salir. Cuando ya la enfermedad se apoderaba de ella, tuvo que tomar una decisión con su vida: cerrar la academia de música. “Todos esos niños que recibía, desde los 4 hasta los 15 años, lloraron al despedirse. Lloramos. La cerrada de mi academia fue verdaderamente traumática para mí... Y se acabó la música para mí”, asegura María Teresa con la mirada hacia abajo a punto de llorar. Sus manos no pierden el protagonismo al intentar cubrir su rostro, toman un pañuelo y luego choca sus manos contra sus piernas al recordar esta tragedia. Para narrarlo, tuvo que mantenerse en silencio por momentos mientras recuperaba fuerzas. “María Teresa me inculcó el efecto, el amor por la música y el canto. Fue la persona que me inspiró a siempre disfrutar de los acordes de una buena guitarra”, comenta Francisco Cubillos, actual profesor de la Universidad de La Sabana. Él aún recuerda a María Teresa y su academia; especialmente las sesiones navideñas a final de año donde demostraban lo aprendido frente a las familias de los alumnos. Él manifiesta que su maestra siempre fue una persona delicada, educada y amorosa. Francisco, mientras lo comenta, no duda de una sola palabra, mira con seguridad y concreta que siempre fue muy entregada a sus estudiantes. Para él es una maravilla poder reencontrarse con ella. Con una voz más segura y fuerte, María Teresa concreta: “Terminé mi carrera, me gradué y trabajé como profesora de colegio, todavía con esta enfermedad, muy dura, con muchos dolores e impedimentos”. Sus manos esta vez transmiten dulzura. Hace movimientos suaves y grandes que salen del marco de la cámara. Se complementan con su mirada. A sus 60 años, aproximadamente, María Teresa recupera su movilidad para tener un nuevo estilo de vida. Para expresarse, para enseñar, para hablar, ella necesita de sus manos. Ella sigue con su medicación desde hace 15 o 20 años, pero le da gran protagonismo a la Cortisona y el Metotrexato, cuya función es desinflamar. “Si me pueden ver, pues las manos son funcionales. Tengo muchas, muchas cirugías ortopédicas en las manos y en los pies para poder caminar. Y mis manos, estéticamente no son bonitas, pero funcionan. Yo me siento feliz, las amo. Le doy gracias a Dios”. No pudo volver a tocar un instrumento. Las secuelas que le dejó la enfermedad en sus manos se lo impiden completamente por la inmovilidad que tienen, pero aun así, es feliz. Su hija, ya con una familia, describe que con su madre se siente acompañada, respaldada y amada. María Teresa afirma que con ella se siente bendecida, protegida y feliz. Después de cerrar su academia creó un grupo de estudio de humanidades, pero esta vez conformado por adultos. Ella siempre recordará con amor “La Academia de las Miranda”, que según su hija, fue “una empresa unipersonal, en la que mi mamá era el motor, el corazón y el todo de la empresa”. Al final, María Teresa terminó viendo y acariciando sus manos. Se ve agradecida y más alegre a diferencia de cuando empezó a narrar la historia. Agradece y se limpia un poco las lágrimas. Es evidente que sus manos fueron las más afectadas, pero también son las que batallaron y las que actualmente le dan vida e independencia. Está orgullosa de su vivencia y seguirá cuidando de ella, y sus manos, toda su vida.
- En Macondo, ¿de qué sirve la cárcel?
En Macondo, ¿de qué sirve la cárcel? Mónica Mejía Parada, Laura Alexandra Gómez Ayala, Laura Natalia Sáenz Pedraza, Mateo Rozo, Comunicación Social y Periodismo La falta de programas de resocialización fue la causa de que en 2015 el 14.5% de los presos volvieran a delinquir después de cumplida su pena. Ver también: Urge protección de derechos fundamentales de trabajadores sexuales Compartir
- 10 razones para decir SÍ al matrimonio
El profesor Cristian Conén presenta las 10 razones para decir 'sí' al matrimonio. 10 razones para decir SÍ al matrimonio El profesor Cristian Conén presenta las 10 razones para decir 'sí' al matrimonio. Compartir
- Afuera Del Planeta - Manuel Medrano (Acústico)
Manuel Medrano en Backstage desde los estudios la Universidad de la Sabana. Afuera Del Planeta - Manuel Medrano (Acústico) Manuel Medrano en Backstage desde los estudios la Universidad de la Sabana. Compartir
- Martín Caparrós
Buenos Aires, Argentina | Escritor y periodista Martín Caparrós Por Laura Angélica Lenis Llano, Alejandra Paulina Hernández Martínez, Maria Camila Poveda Trujillo y Juliana Martínez Cubillos. Buenos Aires, Argentina | Escritor y periodista Lea también: Laura Sofía Matiz Compartir Fotografía por Juliana Martínez. Es licenciado en Historia en París y ejerce periodismo desde 1974, trabajando en prensa escrita, radio y televisión. Ha publicado más de treinta libros traducidos a más de treinta idiomas y es uno de los cronistas más destacados en lengua hispana. Como novelista ganó el premio Planeta Latinoamérica 2004 por Valfierno , el premio Herralde 2011 por Los Living . Su libro El Hambre ha tenido repercusión mundial y le ha valido premios en Italia y España; últimamente recibió el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes (España) y el Premio María Moors Cabot, de la Universidad de Columbia (Estados Unidos). Es maestro de la Fundación Gabo desde 2001 y miembro de su Consejo Rector desde 2013. Nos contó: Sobre las desigualdades de la región... • Lamentablemente América Latina es la región del mundo con mayor desigualdad, lo cual no quiere decir que sea la región con más pobreza porque hay zonas de África y de Asia que son aún más pobres, pero sí que hay más diferencias entre los más pobres y los más ricos. • En síntesis, en Ñamérica, mi libro, trato de pensar por qué sucede eso y tiene mucho que ver con el hecho de que llevamos 500 años en que la riqueza de nuestra región consiste en extraer y exportar materia prima, y eso hace que no se formen centros de producción que puedan crear valor y mercados internos importantes. Fotografía por Juliana Martínez en entrevista con Unisabana Medios. Sobre los puntos comunes de Iberoamérica... • Tenemos estados bastante semejantes porque durante 300 años tuvimos el mismo estado que formó cada una de nuestras repúblicas: tuvimos una iglesia que fue decisiva en la forma en que somos y aún sigue siendo muy determinante. A esto se suma la manera de construir las economías. Además, compartimos un idioma común, que es algo raro. Nosotros no nos damos cuenta porque es nuestra realidad habitual, pero no hay ningún otro lugar en el mundo en el que 20 países hablen la misma lengua. Sobre la búsqueda y negación de una identidad colectiva... • Digo que América Latina es un continente que huye de sí mismo porque después de haberse construido durante muchos siglos a partir de la inmigración, somos ahora la región del mundo con mayor proporción de emigrantes. • A esto que llamo Ñamérica siempre fue un lugar de inmigración. Primero, vinieron aquellos habitantes hace 20 mil años del centro de Asia que cruzaron y poblaron por primera vez estas tierras donde no había vida o seres humanos, hasta entonces. Después, vinieron los españoles que trajeron por la fuerza y vergonzosamente a muchos africanos para ser esclavos. Después, siguieron inmigrando otros europeos y demás, y recién en las últimas décadas nos transformamos en un continente que expulsa gente. • Estamos construyendo sociedades que no son capaces de retener a sus mejores miembros. Aquellos que se toman el trabajo y el peligro de ir a construirse una vida en otro lado, porque cree que la que tiene aquí no es la que debería, suele ser la gente más 'ñámica' con más energía. Gente que, cuya falta, nuestras sociedades sienten. • Como la sociedad que estamos observando no es suficientemente buena se va gente y hace que la sociedad sea aún peor. Se hace un círculo vicioso que deberíamos trepar y cortar en algún momento. Sobre el impacto de las crónicas periodísticas en la cotidianidad... • Yo no creo mucho en el poder de lo que hago, ni me importa. Es decir, lo que hago yo o lo que hacen otros como yo. Ni me importa ese poder. Yo estoy en contra de la ética de los resultados. La idea de que uno hace las cosas que hace por los resultados que puede conseguir. Uno tiene que hacer las cosas porque piensa que es mejor hacerlo que no hacerlo, porque quiere, le gusta o importa. No por un supuesto resultado que podría producir lo que uno hace. • Entre otras cosas, cuando uno se entrega a esta ética de los resultados es muy fácil decir: “No, ¿para qué voy a hacer esto si total no va a producir nada?”. Entonces yo prefiero pensar no en lo que se pueda producir, sino que vale la pena hacer las cosas porque uno cree que vale la pena. Cuenteros de Iberoamérica
- Juan Camilo Rincón: soñando entre libros
Juan Camilo Rincón: soñando entre libros Valentina Sánchez Gutierrez Laura Camila Nieto Céspedes Juan David Gutiérrez Molina, Comunicación Social y Periodismo Juan Camilo Rincón escritor y cronista colombiano, es reconocido por hacer arduas investigaciones sobre la vida de Jorge Luis Borges. Ver también: El hijo del tiempo Compartir
- Carlos Arias
Comunicación política: de la teoría a los campos de batalla Gerente general de la firma Estrategia y Poder y coautor del libro "Campos de Batalla en la lucha política" Compartir Ver también: La reinvención del New York Times
- Las ondas del saber
Las ondas del saber Mariana León, Diego Márquez, Juliana Moreno, Mariana Tibaduiza, Ana Melissa Marulanda Este reportaje narra la historia de Radio Sutatenza y explica el éxito de un modelo que, aunque fructífero, ha sido cada vez más olvidado por el Estado y los grandes medios: la educación por radio. En el relato, acompañado de personas que se formaron con Sutatenza, actuales encargados de ACPO, una experta de RTVC, un exministro de Comunicaciones, entre otras fuentes, se mira hacia el pasado, con la esperanza de que Colombia mejore la atención a sus comunidades. Ver también: Aguas de vida: historias del río Bogotá | El Espectador Compartir
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