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Se encontraron 1872 resultados sin ingresar un término de búsqueda

  • Paperman

    Paperman Camilo Andrés Quintero López - Comunicación Audiovisual y Multimedios Paperman es un puzzle-platformer de un jugador, en el cual se juega como un curioso hombre de papel que debe descubrir la verdad sobre la maldad de los marcadores, enfrentando todo tipo de obstáculos y enemigos en el camino. Crea objetos con cartón para ayudarte a pasar obstáculos mientras saltas de un lado a otro. Juégalo aquí. Ver también: Lejos de casa Compartir

  • ¿Cómo se da el fenómeno de discriminación laboral por género?

    ¿Cómo se da el fenómeno de discriminación laboral por género? Citando casos reales, este proyecto analiza la perspectiva de género y trabajo desde un ámbito sociológico. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Laboral al Día Compartir

  • Hari

    Hari Armando José Benzecri Hernández, Juan Pablo Burbano López, Pedro Miguel Calderón Gómez, Raul Stiven Restrepo Amortegui de Comunicación Audiovisual y Multimedios En este videojuego, un hombre busca a su hijo, luego de haber naufragado en una isla misteriosa y apartada de su mundo. Ver también: Paperman Compartir

  • "Si no nos metemos en temas de política, la política sí se mete con nosotros"

    Valentina Aguilera < Volver "Si no nos metemos en temas de política, la política sí se mete con nosotros" Camera Valentina Aguilera Andrés Sánchez Muñoz, consejero de juventud de El Rosal, Cundinamarca fue elegido consejero municipal para el periodo 2022-2026 con el partido Juventud Naciente. La Colombia que sueña se preocupa por proteger el medio ambiente. Ver también: Ver también:

  • ¿Qué es la endometriosis?

    En este capítulo, te contamos del proyecto de ley que busca hacer del fútbol un patrimonio cultural. Además, hablamos acerca del valor social del cacao y de cómo se vive el amor en tiempos de Tinder. ¿Qué es la endometriosis? Laura Ubaque, Luisa Moreno, Kelly Medina, Andrés Caamaño, Sebastián Bustos, Karol Peña, Paula Belalcázar, Danelys Vega, Gabriela Velásquez, Deisy Nivia, Nicolás Villamizar, Juliana Novoa, David Suárez, Mara Mulett, Tatiana Marta, Valeria Ramírez, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo En este capítulo, te contamos del proyecto de ley que busca hacer del fútbol un patrimonio cultural. Además, hablamos acerca del valor social del cacao y de cómo se vive el amor en tiempos de Tinder. Ver también: ¿Cómo afecta el historial financiero el ser reportado en centrales de riesgo? Compartir Participa también de nuestro debate: ¿nos merecemos el título del país más feliz del mundo?

  • El arte de los escombros

    El arte de los escombros Sofía Buelvas Puerta, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Las construcciones y el desarrollo perseguido por las ciudades producen desechos. No obstante, estos materiales inspiran a algunos artistas a expresarse, tal es el caso de Mauricio Combariza. Lea también: Juanita Martínez Bahamón, el arte de lo bonito Compartir Foto: Foto: Sofía Buelvas Puerta Mirar a través de la ventana del bus suele ser un momento de reflexión y admiración de lo que nos rodea, del paisaje, que, se supone, se reconoce por el azul del cielo, el verde impregnado en las hojas de los árboles y en el pasto. Pero no aquí, no en Bogotá. Acá los árboles son reemplazados por enormes edificios de colores grisáceos; y el verde del pasto, por cemento duro y uniforme. Bogotá, capital colombiana, tiene una superficie de 1,772 km2.. En este espacio anualmente se construyen más de 7,000 edificaciones distribuidas en apartamentos, casas, oficinas y obras públicas, según indica el DANE. Sin embargo, este mismo proceso urbanístico deja a su paso una gran cantidad de Residuos de Construcción y Demolición (RCD) pues, según las cifras de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), alrededor de 20 millones de toneladas son producidas cada año en la ciudad. Hay cuatro puntos autorizados en donde se pueden verter estos materiales: Cemex-La Fiscala, Cantarrana, Serafín y Carabineros. Pero en las 20 localidades de Bogotá, acorde al informe de puntos críticos de 2017 de la SDA, hay más de 345 lugares en los que se acumulan este tipo de residuos. La situación resulta caótica e insostenible, pero como en cualquier historia sombría, en la que se cuelan destellos de luz entre los agujeros de las paredes, esta no es la excepción. Los escombros, las varillas, el cemento y las tablas utilizadas en las construcciones son empleados como materia prima para las obras de Mauricio Combariza, un artista bogotano de 47 años. Mauricio toma en sus manos un balde viejo salpicado de pintura y una espátula de metal. Antes de alzarlo, vierte en su interior cemento y agua y, usando la espátula, revuelve los ingredientes hasta lograr una mezcla viscosa y uniforme. Sube el balde a la mesa, ubicada en el centro de su taller, y vuelca el contenido en una pequeña bolsa plástica que acomoda con especial delicadeza sobre otras más, armando así una pila de bolsas de concreto que se encuentran encima de un trozo de madera con superficie gris, que consiguió en una de sus caminatas en búsqueda de materiales para sus creaciones. Mauricio nació un primero de octubre de 1970 en la ciudad de Bogotá; creció en el municipio de Soacha . En este lugar inició su acercamiento al mundo de las construcciones y, por ende, la relación con dichos materiales. “Mucho de lo que hago surge de mi memoria, pues he visto cómo se desarrolla la ciudad y cómo yo he sido parte de la construcción popular” , afirma. En su memoria reposan aventuras de su niñez en las que se iba con otros de sus amigos a algunas ladrilleras, que eran cercanas a su casa, para tomar los residuos restantes y revenderlos . Así ganaba de unos 10 a 15 pesos y se sentía el niño más afortunado del mundo pues podía llevar dinero a su casa. “A mí siempre me ha encantado ver los cerros de Monserrate, pero ahora hicieron en ellos dos edificios horribles, y aún si fueran atractivos no estoy de acuerdo con que los hayan construido ahí, ese no es espacio para hacer ese tipo de obras pues pasan a ser contaminación visual y ambiental”, agrega Mauricio mientras frunce el ceño y expresa enojo e impotencia ante la situación. Al igual que Mauricio, Pedro Uribe, un artista plástico bogotano de 24 años que utiliza residuos de construcción para sus obras, enfatiza en lo relevante que es el contexto social en el que el artista se encuentra para expresar la realidad y ser inspiración en sus creaciones. Actualmente, esa inspiración surge del perseguir de manera inimaginable el desarrollo, la cantidad de construcciones llevadas a cabo y cómo estos procesos conllevan a consecuencias únicas en las dinámicas sociales. No obstante, para Mauricio, no todo fue color de rosa ya que a pesar de iniciar sus estudios de Artes Plásticas en el año 1998 en la Academia de Artes Guerrero, se graduó de ella 15 años después debido a la necesidad que tenía de conseguir un trabajo para solventar las necesidades económicas de su hogar. En este periodo de su vida trabajó 10 años en el área de Registro y Matrícula del Centro Colombo Americano, pero, afirma, no era realmente feliz. Además, solo de vez en cuando tomaba un lápiz para hacer uno que otro dibujo en un papel, puesto que su trabajo demandaba de mucho tiempo y no podía dedicarse completamente a lo que le apasionaba. “En medio de esa difícil situación, lo empezó a llamar nuevamente el arte, él puso un plazo de seis meses para renunciar a ese trabajo y así dedicarse de lleno a lo que amaba”, comenta Jorge Magyaroff, su colega y amigo que lo conoce desde hace 20 años. Poco a poco le hizo caso a aquella vocación de artista. En el 2016 se instaló en un apartamento de un edificio ubicado en la calle 22 para así ocuparse únicamente de sus obras. Pero este edificio de apartamentos no es uno más del montón, ya que entrar en él significa inspirarse y respirar arte, y tiene nombre: Proyecto Faenza. Paredes con grafitis capaces de ocultar en gran medida el color blanco hueso que las reviste, las ventanas se encuentran rodeadas por un marco blanco clásico y unas delgadas rejas con figuras abstractas. Son cuatro pisos de pura creatividad pues en él tienen sus talleres 11 artistas, cada uno con un estilo único. Algunos de ellos son fotógrafos, otros escultores y otros, pintores. Juntos forman un conglomerado que, según afirma Magyaroff, buscan “hacer ruido” y de esta forma ser conocidos en el medio artístico e impulsar los trabajos que cada uno realiza. De este grupo de artistas hace parte Mauricio, quien con sus obras pretende marcar una diferencia expresando lo que sucede en su entorno, tomar aquellos “desechos” de la urbanización, los escombros, emplearlos en sus obras artísticas y reincorporarlos a la sociedad transformados en elementos con un significado; pero, como él dice, sin borrar la huella que ya traen; la de la ciudad. “Nos pintan la idea de que como están haciendo edificios, la ciudad está evolucionando, está teniendo un desarrollo, pero cuando miras lo que implica el desarrollo también hay un trasfondo de involución en él”, expresa Mauricio refiriéndose a la urbanización acelerada en Bogotá. En cuanto a la recolección de los RCD en la ciudad, Tatiana Yaya, ingeniera ambiental de la Secretaría Distrital de Ambiente, afirma que es un proceso iniciado por el generador (persona natural o jurídica que produce los residuos), acto seguido este debe registrarse en la página web para hacerle un seguimiento a la construcción. Posteriormente, debe establecer contacto con un transportador autorizado para la recolección de este material y, en este mismo proceso, cerciorarse de que mínimo el 25% de los residuos producidos sean aprovechados en la construcción. Después, el porcentaje de escombros restantes son llevados a los vertederos. Benjamín Buelvas, ingeniero civil momposino de 47 años, resalta la importancia de la reutilización de los escombros en las construcciones, puesto que sirven para estabilizar terrenos, pavimentar vías para tráfico pesado, producir ladrillos, construir paseos públicos, muros y piezas de cerámica que no requieren procesamiento. Por el contrario, si no se procede de esta forma, estos materiales terminan en uno de los tantos puntos críticos de Bogotá convirtiéndose así en la visible consecuencia del desmedido desarrollo de la capital del país. Este es uno de los procesos de los que surge la inspiración de Mauricio, de una serie de acciones que al analizarlas muestran los valores en los que se fundamente la sociedad actual; es decir, un materialismo desmedido. “Estos mismos residuos pueden reutilizarse de una manera diferente , ahí entra en juego la creatividad y la imaginación del artista para así hacer cosas distintas”, comenta Benjamín. Por ello, Mauricio toma sus baldes desgastados por el trajín diario y camina expectante las calles de la ciudad, llenándolos de escombros, tablas y demás materiales que encuentra para expresarse, y, posiblemente, para hacer una tarea más ardua de la que cree, transformar un elemento que el sistema desechó, pero que él plasmando esperanza y dedicación volverá a hacerlo parte de la muy aclamada sociedad del “desarrollo”.

  • Biorush

    Biorush Danna Sophia Cabrera Díaz, Sebastián Cárdenas Rojas, Ana María Cruz Rodríguez, Lina Gabriela Pérez Prieto de Comunicación Audiovisual y Multimedia Videojuego basado en una pandemia, causada por la fábrica Ecogene, en el año 2053, la cual afecta al 75% de la población. Los sobrevivientes han desarrollado mutaciones y son cazados por la misma fábrica. Ver también: Paperman Compartir

  • La estrategia del caracol

    Con 25 años, la película ha pasado a la historia como una de las más importantes de la filmografía nacional. La estrategia del caracol Con 25 años, la película ha pasado a la historia como una de las más importantes de la filmografía nacional. Compartir

  • Subir para bajar

    Subir para bajar Diego Vargas, Comunicación Social y Periodismo Fecha: El rechazo de la Dimayor al cambio del descenso en la liga Betplay propicia el blindaje de los equipos grandes y el martirio para los ascendidos. Lea también: El partido que me devolvió la sonrisa Compartir Foto: Unsplash En el fútbol, uno de los objetivos más importantes para los equipos que se encuentran en las categorías inferiores corresponde al ascenso hasta la máxima división disponible (“A”). Para el caso colombiano, esto concierne a lograr pasar de la primera B a la liga Betplay y mantenerse en la misma. En Colombia existe un “tipo” de descenso que se ajusta a las posiciones de los clubes en la famosa tabla del promedio. Sin embargo, la Dimayor rechazó una propuesta que pretendía cambiar el modo para bajar de división . Antes de explicar esto, es necesario que desde este momento conozca que dicho “sistema” fue copiado de la liga argentina. Aunque no lo crea, el promedio lo creó Julio Humberto Grondona en los años 80, quien era el presidente de la AFA en aquel entonces. Posteriormente, gran parte de las ligas profesionales de fútbol del continente tuvieron, en algún momento, este modo de descenso. Sin embargo, en la actualidad solo lo mantienen tres países: Argentina, México y Colombia. Sí, todavía se está implementando en nuestro fútbol. ¿Es justo definir el descenso así?, no, no es justo, simplemente es una forma para que los equipos “grandes” del país se mantengan en la categoría, propiciando una misión imposible a los ascendidos para quedarse en la “A”. Este sistema se implementó en nuestro país hace más de 15 años. La tabla del promedio tiene en cuenta, sobre todo, los partidos (de las fases de grupos) y los puntos acumulados de los últimos tres campeonatos disputados (goles a favor, en contra y su diferencia son considerados cuando hay empate en puntos y, por tanto, en el promedio). Para conocer a los equipos descendidos se realizan dos sumas totales, una para los partidos y otra para los puntos; justamente, elaboran el promedio a partir de la división de los puntos totales entre los partidos totales. Por ejemplo, en 2018 uno de los ascendidos fue Unión Magdalena, en 2019, descendió. Qué curioso que el equipo que asciende vuelve y desciende, ¿no?, esto tiene su explicación en el promedio. Para el caso de Unión Magdalena, los partidos totales jugados correspondieron a 118 y sus puntos totales fueron 132, el promedio que resultaría es de 1.1186. Se estarán preguntando, ¿de dónde salen 118 partidos si el equipo en cuestión acababa de ascender?, justamente y lo que termina de rematar la situación es que desde 2015 se implementó una “herencia” del promedio del último equipo que no desciende (el número 18 en la reclasificación) a los que ascienden. En otras palabras, les compran el tiquete de ida y vuelta a la primera B. Por esto, cuando Unión Magdalena y Cúcuta deportivo ascendieron, en 2018, recibieron los partidos y puntos acumulados por Alianza Petrolera en las temporadas 2017 y 2018. No crean que la situación anterior es exclusiva de Unión Magdalena. Hagamos un breve repaso de los equipos ascendidos y descendidos en la liga colombiana desde 2017, observemos cuántos de los clubes suben y bajan de categoría en tan solo un año. Para la temporada inicial de este recuento, los nuevos inquilinos de la primera división eran Boyacá Chicó y Leones, mientras que los descendidos fueron Tigres y Cortuluá. En 2018, Unión Magdalena y Cúcuta Deportivo serían los nuevos equipos en la “A” y los descendidos ese mismo año fueron Leones y Boyacá Chicó. 2019, Deportivo Pereira y Boyacá Chicó entrarían en la máxima categoría, mientras que Atlético Huila y Unión Magdalena harían parte de la primera B. La atípica temporada anterior no contó con ascensos ni descensos, mucho peor, contó con una desaparición. Para esta temporada (2021- I) el único descendido, nuevamente, fue Boyacá Chicó. Para la segunda liga descenderán dos equipos. El recuento deja los siguientes resultados (sin contar a Tigres y Cortuluá), de los seis equipos ascendidos y descendidos en las temporadas mencionadas, cuatro cumplieron la condición de subir en la temporada anterior y bajar en la siguiente de categoría, además, uno de los cuatro equipos (Boyacá Chicó) efectuó dicha circunstancia en dos oportunidades diferentes. ¿Cómo asentar, en la liga Betplay, a un equipo recién ascendido con semejante desventaja?, francamente es una tarea bastante difícil. Podría considerarse que la solución más adecuada corresponde al cambio del formato para el descenso . El problema es que justamente esto fue presentado en la asamblea extraordinaria de la Dimayor el 6 de abril de 2021. La propuesta, revelada por el periodista Carlos Antonio Vélez, planteaba un descenso directo, a partir de la liga 2021- II, a los dos peores equipos posicionados en la reclasificación de cada año. En otras palabras, se propuso que la pérdida de la categoría recae en los dos clubes que registren peor desempeño en los 40 partidos que se juegan en las dos fases de grupos, correspondientes a las dos ligas de cada año. Lastimosamente, la Dimayor no optó por el cambio, respondiendo al público que simplemente seguirán con lo aprobado en la asamblea del 17 de diciembre de 2020. El formato del descenso directo no es nuevo, justamente es el que se utiliza en Europa y bajo mi punto de vista, es más justo que el de nuestro país. ¿Cómo hablar de igualdad de condiciones si alrededor de siete equipos tienen su cupo asegurado en la “A”? El rechazo de la Dimayor al cambio del descenso en la liga Betplay propicia el blindaje de los equipos grandes y el martirio para los ascendidos. Si buscamos una imparcialidad en la primera división dentro de la liga colombiana, ¿no deberíamos apuntar a equiparar un descenso igual para todos, en vez de una comodidad para unos pocos? Jugar en la B no es lo peor que le puede pasar a un equipo, la falta de oportunidades, el estancamiento y el asechamiento constante de la desaparición corresponden al panorama más oscuro para cualquier club de fútbol.

  • Hurtos y miedo: Cajicá es invadida

    Hurtos y miedo: Cajicá es invadida María Alejandra Almario Moreno, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: La inseguridad ha aumentado significativamente en la sabana. Pueblos como Cajicá, que eran considerados hogareños y confiables, ahora deben combatir la delincuencia por su cuenta. Lea también: Proponen soluciones frente a bandas de rompevidrios en Chía Compartir Foto: Unsplash Paola Domínguez llegó a su tienda a las 7 de la mañana como de costumbre. No recuerda el día ni la fecha, pero asegura que fue en julio del 2021. Al acercarse a la tienda nota que las rejas de su local están abiertas y algunos productos como ponqués y golosinas están tirados en el andén. Al asomarse se da cuenta del robo. Se llama “Supermercado La Candelaria”. Venden frutas, verduras, abarrotes, carne, pollo, alcohol y cigarrillos. La tienda es pequeña pero muy completa. Queda entre dos conjuntos residenciales, por lo que es muy concurrida. La tienda era de su padre, Gabriel Domínguez, pero hace 4 meses murió, por lo que ahora Paola, su hija, está a cargo. No es la primera vez que un robo ocurre en el sector o en la tienda. En este robo perdieron un total de 14 millones de pesos. Ocurrió entre las 4:30 a. m. y 5:00 a. m. Los ladrones hicieron un corte de luz desde el poste, por lo que en las cámaras se evidencia el ingreso al local hasta un punto. Destrozaron muchas de las cosas. Se robaron mercancía, el televisor, licores y cigarrillos, junto con el dinero de la caja. “En este momento somos 30 policías, los cuales se distribuyen en 3 turnos. Hay que sacar una parte administrativa que son 3 secretarios; hay que sacar las unidades que están de vacaciones para un reparto total de 20 policías . Seis policías por turno para todo el municipio”, explica el intendente Quevedo Camargo, comandante de la estación de policía en Cajicá. La mayoría de los habitantes se quejan de la ineficiencia y la escasez de policías en este municipio. Y para el comandante Quevedo tampoco es un secreto. Asegura que la población ha aumentado demasiado: casi 100.000 habitantes en total. “Somos muy poquitos acá, la estadística a grosso modo se maneja con 1 policía por 3000 habitantes, esta es una cifra exorbitante para la capacidad de la población que se está moviendo en el municipio” , agrega Quevedo mostrando preocupación. – ¿Cuáles cree que son las razones por las cuales ha aumentado la inseguridad? – Sin llegar a estigmatizar, a nivel nacional, departamental y municipal, la mayor razón de inseguridad es la presencia de ciudadanos extranjeros. De 10 personas usted individualiza o le practica registro en la vía pública, 6 son foráneos – Quevedo prefiere no especificar nacionalidad. Mientras explica, juega mucho con sus manos: las entrelaza o las dirige a su rostro. La primera reacción de Paola fue llorar. Asegura que recibió mucho apoyo de vecinos a quienes estima mucho. Pero recalca que unos venezolanos, vecinos de ella, presenciaron el robo; fueron testigos desde que los ladrones entraron al establecimiento. “Ellos entraron por la parte de atrás del local, donde hay lotes vacíos. Luego salieron por la puerta principal, conocen el sector”, narra Paola, reconstruyendo el momento en que entraron los ladrones a su negocio. Su voz se quiebra por momentos. Estamos hablando en la bodega del local mientras su socio atiende a los clientes. Paola lloró y no demoró en llamar a la Policía, ya que sentía que aún se podía hacer algo. Sin embargo, asegura que la Policía apareció alrededor de las 10:30 a. m. y que inclusive fue la perteneciente al municipio Zipaquirá. Horas después llegaron las autoridades de Cajicá. No tomaron fotos, huellas o siguieron el recorrido de las cámaras que había pedido Paola antes de que llegaran. En una se ve el rostro del ladrón, pero comenta que la policía no hizo ningún seguimiento para poder capturar y evitar más robos. “Llegan acá, nos dicen que debemos llamar a la Fiscalía y hacer el denuncio. La verdad ahorita es muy complicado porque es con cita o, de lo contrario, lo redirigen a uno a la página de la Policía que no sirve para nada”, explica Paola con una mirada molesta y de indignación. Luz Marina, otra habitante de Cajicá, afirma que ella y su esposo han sido víctimas de robo en la calle y en su apartamento. Ellos también están ubicados en el sector de Capellanía, se sienten inseguros y desprotegidos. Actualmente ella sale de su casa con una barra de hierro, al igual que varios vecinos, ya que sienten que deben tomar la justicia por sus manos. Los sectores más perjudicados de Cajicá debido a la inseguridad son en los sectores de Capellanía y el Rocío. Esto porque hay mucho lote baldío, entonces se generan los “mitos de inseguridad”. La Policía ha trabajado junto a la Alcaldía y la Empresa de servicios públicos de Cajicá PC (EPC) para la recuperación de esos lotes. Contactan al dueño para que haga el respectivo cerramiento. “Hay muchos factores que infieren en la inseguridad del municipio, no solamente la falta de policías , sino muchos otros factores”, insiste el comandante Quevedo. La Policía de Cajicá tiene 3 cuadrantes, y para cada uno tiene un teléfono. Cuando tienen varios casos a la vez atienden por prioridad:Primero va la integridad de la persona. Luego los bienes de la persona. Por último la convivencia. Es relativo el tiempo en que la policía llega a cada caso. Hay diferentes factores que pueden afectar este como es la distancia del cuadrante o la prioridad del caso. Ellos cubren toda la zona de Cajicá y tienen límites con los municipios de Tabio, Briceño, Chía y Zipaquirá. Quevedo asegura que la policía de Zipaquirá no pudo haber ido ese día, que su límite es en un sector llamado “Requisa” y que la distancia hasta el sector de Capellanía, donde fue el robo, es muy lejos. Afirma que asistió la policía de Cajicá. – Ayer los dueños de un establecimiento que robaron en Capellanía nos comentaron que la policía que llegó a su tienda fue la de Zipaquirá, no la de Cajicá. ¿Esto por qué ocurrió? – Le pregunto después de que me explica los límites. Quevedo abrió los ojos y se acomodó en la silla. – ¿De Zipaquirá? No. La verdad, lástima que no tengo el tiempo para ir hasta allá y corroborar la información. Tuvo que haber sido la policía de Cajicá. De pronto algún compañero reside en Cajicá y trabaja en Zipaquirá. Pero específicamente, el servicio de Zipaquirá acá en Cajicá, eso no pasa. No puede ser. El límite con Zipaquirá es industrial, es decir lleno de fábricas; es muchísima distancia. Al llegar a un establecimiento de robo, el primer paso es hacer labores de vecindad. Se revisan cámaras de seguridad, se ubica a la SIJIN, a la policía judicial, para que haga una entrevista a la persona y den más características de los delincuentes. A su vez, le dan indicaciones a la persona afectada para que coloque la denuncia y algunos consejos para evitar robos : no dejar tanto dinero en la caja, mejorar la iluminación ya sea por parte del negocio o de la alcaldía y estar atento por si ven algo sospechoso. Por alguna extraña razón, en el caso de Paola no cumplieron este seguimiento. “La policía de Cajicá es muy deficiente, no solamente porque no hayan hecho nada con el robo de nosotros sino porque sabemos de muchos más casos que no se hace”, informa Paola después de contar que no recibió apoyo de las autoridades locales, siendo este su segundo robo. Es por esto que los vecinos del sector de Capellanía se han reunido, han creado un frente de seguridad donde están pendientes de personas desconocidas, sospechosas y vendedores ambulantes, incluso consumidores. Esto porque consideran que la Policía ha sido negligente en este tema. Paola Dominguez lleva viviendo en el barrio de Capellanía 20 años. Cuando tenía 5 años podía salir a la calle a jugar. Ahora, a su hijo, no lo puede dejar porque en la esquina hay marihuaneros, distribuidores ilegales o personas sospechosas. “No podemos llamar a la Policía y preguntar si hay alguien que nos atienda porque la respuesta de ellos es que hay dos policías para un cuadrante”, critica Paola aún más molesta. Asegura que a veces van al sector, hacen una ronda, ven a personas extrañas y no hacen nada. El día anterior, cuando me dirigía a la estación, lo constaté. A una cuadra antes de la plaza central de Cajicá había dos hombres. Uno en una bicicleta pequeña y otro a pie, vestía de negro y no tenía tapabocas. Estaba comprando sustancias ilícitas. Me dirigió la mirada y dijo: “no compren esta bareta, es muy mala”, inmediatamente le paga al chico de la cicla y toman rumbos diferentes. El señor pasó por mi lado, olía a marihuana. Era evidente. Había niños, señores y mujeres pasando por la vía pública, pero para muchos ya era normal. Lastimosamente, al llegar a la estación no se encontraba ningún Polícia además de la secretaria. Un cuadrante cubre Rincón Santo, Chuntame, Capellanía, El Banco y El misterio. Se hace 3 veces por día una ronda en cada sector en el turno de 2pm a 7pm. Solo hay una estación de Policía en el centro. Tienen un CAI móvil, pero no hay suficiente personal. Esto depende del Ministerio de Defensa y los generales de la policía. “Es complejo, se nos sale de las manos. No hay tantos policías para salir y lograr contrarrestar el delito”, explica el comandante Quevedo. Realizan de 5 a 7 capturas por semana, pero lastimosamente las autoridades como la fiscalía y los jueces de la república no dan medida de aseguramiento.Es decir que las personas que son capturadas reinciden en la calle, y eso ya no depende de la policía, sino de quienes le dan la respectiva libertad. Quevedo confirma que se necesita pie de fuerza para diferentes sectores como Capellanía, Chuntame, El Misterio, Gran Colombia y La 15. También comenta que hace falta un parque automotor ya que los carros suelen fallar muchas veces y que las personas capturadas que deben trasladar a la CTP (Centro de Traslado por protección), antes UPJ, se les dificulta. También invita a que la gente denuncie. Actualmente, Paola informa que ante sus dos robos solo hay una denuncia. Ella asegura que eso no sirve ya que no hacen nada al respecto; nunca encuentran al ladrón. El sector hace años está pidiendo un CAI y policías que sepan hacer su trabajo, que quieran realmente defenderlos. “Vamos a estar agradecidos, pero no nos sirve nada más un CAI, es más que les nazca hacer su trabajo”, concluye. Quevedo asegura que la seguridad la hacemos todos, no solamente la policía. Cajicá al parecer no ha sido eficiente con la solución para disminuir la delincuencia. La Alcaldía afirma a través de sus redes sociales que hay prevención, control y patrullaje en contra de esta y, a su vez, capturas de algunos delincuentes, más adelante liberados . Además, comparten los números de contacto de la policía de Cajicá según cada sector y situación que se pueda presentar. Sin embargo, los comentarios son negativos, la gente está inconforme con lo que está o no haciendo la policía de Cajicá. No se sienten seguros ni en la calle ni en sus casas. Se sienten en una cárcel con los delincuentes libres.

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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