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  • Colombia, la tierra del olvido

    Colombia, la tierra del olvido Valentina Carrillo Vargas, Valentina Ramos Serrano, Manuela Ricaurte, Comunicación Social y Periodismo La juventud parece haber olvidado la música tradicional del país que la vio nacer. Los artistas se las ingenian para dar a conocer nuestros ritmos al fusionarlos con otros urbanos. Ver también: Así se 'salsea' en Bogotá Compartir

  • Ricardo Henao: ante la época más brillante del deporte nacional

    Ricardo Henao: ante la época más brillante del deporte nacional Mauricio Padilla Quintero, Comunicación Social y Periodismo Fecha: El periodista del Noticiero RCN ve su carrera como un sueño cumplido y al periodismo, como un oficio que está en su mejor momento por cuenta de la transformación digital. Lea también: “Ser mujer me abrió un espacio en el deporte”: Ana María Navarrete Compartir Foto: Foto: Mauricio Padilla Desde joven, fue fiel consumidor de los medios y un aficionado inicialmente de la radio. Ricardo Henao recuerda la época en la que decidió dedicarse al periodismo y confirma que esa siempre ha sido su pasión: “Me encantaba escuchar todos los programas de radio, todos los programas informativos, todos los programas de debate, la polémica. Era muy aficionado al fútbol. Desde pequeño fui muy aficionado al fútbol, lo sigo siendo”, dice. Se pintaba, desde sus días de colegio, cumpliendo un rol importante en esos programas. Se imaginaba debatiendo, confrontando ideas. “Cuando terminé mi bachillerato, yo definitivamente dije: ‘quiero estudiar periodismo para ser periodista deportivo’, porque además yo no me veía en otro tipo de periodismo. Me gustaba era el periodismo deportivo y por eso quise estudiar periodismo, para ejercerlo dentro del medio de deportes”, recuerda. - En algún momento de su trayectoria, ¿ha pensado en no seguir o algo por el estilo? No, nunca. La verdad es que hasta ahora no. Yo creo que todavía faltan muchas cosas por hacer, por aprender, sobre todo. Y creo que cuando uno se forma en una profesión, uno se muere ejerciendo esa profesión o sintiendo que está en esa profesión o que hace parte de ese gremio. Yo creo que cuando yo termine en los medios, pues seguiré siendo periodista, porque hoy, además, no necesita uno un medio para informar, para poder comunicar. Hoy hay muchos medios para poderlo hacer. Entonces yo creo que ya hoy en día es muy difícil que uno como periodista deje de serlo. De alguna u otra manera, pues va uno poder expresar las ideas, va a poder compartirlas, va a poder expresarlas y va a poder debatir. En su respuesta, noté una actitud de veracidad. Ricardo se mostraba muy seguro de sí mismo y de su trabajo. Después de esta respuesta, consideré que era hora de hablar un tema polémico en el mundo del periodismo en Colombia. Una situación que actualmente es el eje de preocupación para muchas personas. - Actualmente se está hablando de una crisis del periodismo, ¿usted qué piensa al respecto? Pues yo creo que como todo. Me parece que depende del punto donde lo quiera mirar. Hoy yo encuentro que hay profesionales muy valiosos. Hoy encuentro que hay profesionales, obviamente, más capacitados. Yo creo que los periodistas de hoy en día tienen más herramientas, tienen más formación, tienen más posibilidades, tienen más medios, tienen más facilidades para poder ejercer el periodismo. Entonces, yo creo que en ese sentido yo no creería que hay una crisis. Obvio, hay una dificultad en los medios tradicionales. Yo creo que eso es innegable. Es muy difícil subsistir. Hoy para los medios tradicionales, por la competencia de los medios digitales, por la evolución que han tenido los medios, por el tema también de la crisis de pauta (porque los medios viven casi específicamente de la pauta. Ya no es tan fácil conseguir la pauta como era antes). Entonces uno podría decir: “Sí, hay una crisis obviamente para los medios y se afecta, efectivamente, a los profesionales y a la gente que quiera buscar una oportunidad, o que está en los medios y que le toca resignar muchas veces sus condiciones laborales para poder seguir ejerciendo”. Su respuesta me llamó bastante la atención por el hecho de recoger dos puntos de vista principales: el ejercicio del periodismo y el periodismo como trabajo. - Para usted ¿cuál sería una solución o qué se podría hacer al respecto de esto? Yo creo que, en medio de las crisis, lo más importante es encontrar y ser muy recursivos, cada vez más recursivos. Me parece que los medios han tenido que diversificar las fórmulas para conseguir sus ingresos. Y yo creo que es parte también de esto, de buscar alternativas. No solo les toca a los medios. Me parece que le toca a toda la industria en general, porque hay una crisis no solo en los medios, sino en otro tipo de sectores y a la gente le toca volverse recursiva. Semana, por ejemplo, no vive hoy específicamente de las revistas que vende o de la publicidad. Ya veo que hace foros, inventa otro tipo de actividades para poder conseguir recursos, y me parece que ese es un llamado también para todos los medios. No solo depender de un aviso, no solo depender de un comercial, sino, obviamente, crear, generar contenidos. Ese tipo de cosas son hoy en día muy valiosas. La gente que tiene el poder de generar información, de poder vender esa información, es gente que, hoy en día, tiene más posibilidades de subsistir, de permanecer dentro de los medios. - De algún momento en su carrera, ¿cuál ha sido ese cubrimiento que le ha marcado? Pues yo creo que los grandes cubrimientos son los que de pronto más lo ponen a uno como en su sitio, ¿no? Lo que son los grandes retos. Y también son los momentos de mayor exposición. Entonces yo creo que cuando uno va a un campeonato del mundo, pues tiene un reto muy grande con uno mismo, pero también con la competencia y también con la audiencia, porque la gente está esperando siempre un gran cubrimiento y que uno dé lo mejor. Yo he estado en varios mundiales, en varias finales de campeonatos del mundo. He estado en Juegos Olímpicos también. Cubrirlos es un desafío enorme, muy, muy grande, es un desgaste absolutamente gigante. Entonces yo creo que ese tipo de cosas son las que a uno lo van marcando. Si yo ya fui a este y lo hicimos bien, pues hay que ir al próximo y hacerlo mejor. Superar informativamente la calidad de lo que hicimos, pero también buscar una mayor audiencia. Ese tipo de cosas son las que realmente lo maduran a uno. Me parece, lo ponen a uno en su sitio. Saber que lo pudo hacer, que lo pudo hacer muy bien, que cumplió, que superó las metas, mejoró las expectativas. Ese tipo de cosas son muy valiosas y son los puntos que lo van marcando a uno dentro de una carrera que es tan larga, porque la carrera del periodismo es muy, muy larga. - ¿Qué piensa usted que necesita un buen periodista actualmente? Yo creo que un periodista es básico que esté bien informado, porque para primero entablar una conversación con un entrevistado, con cualquiera, debe saber de qué habla. Entonces me parece que eso es absolutamente básico. Un periodista es aquel que sabe preguntar, que pregunta lo que tiene que preguntar y para eso, pues debe que tener una buena formación, una buena base, saber de qué está hablando. Me parece que eso es lo más importante. Y uno sabe de lo que está hablando cuando uno lee, cuando pregunta, cuando investiga, cuando ve, cuando escucha… Ese tipo de cosas son vitales. Por ahí decía alguien: “piensa mal y acertarás”. Hay que tener una buena estructura, hay que saber, hay que conocer bien el personaje. Ese tipo de cosas son básicas. Obviamente, quien lee, normalmente escribe bien, entonces hay que escribir bien. Hay que tener una buena redacción, una buena ortografía. Ese tipo de cosas que son básicas, que se necesitan desde el primer día hasta el último de su carrera y que las va a necesitar siempre, cada vez que se enfrente a cualquier situación. Ir al fondo de los hechos, ir ojalá al sitio de los hechos. Hoy en día, para el periodismo, me parece que se ha vuelto muy triste el hecho de que casi siempre los periodistas hacen simplemente una versión de lo que encuentran, mas no se preocupan por tener o generar la primera versión, porque hoy lamentablemente se copian mucho de internet. Entonces, eso copie y pegue, dele la vuelta y ya. Pero no se preocupan por ir al sitio y por hacer la primera versión. Yo generaría la idea de que los periodistas hoy tenemos que luchar por generar la primera versión de los hechos. Ya que el otro copie y que lo copies mal, o que lo haga diferente es otra cosa. Pero si yo soy el primero y soy el que va al sitio de los hechos, el que mantengo ese sentimiento de hacer una buena reportería, de ir a hablar con los testigos, con la gente que vio. Ese tipo de cosas son realmente importantes. - Claro, ir más allá de todo. Sí. Y, por último, de toda su carrera, ¿qué es lo más bonito que ha tenido de esta? Pues yo creo que haber hecho todo lo que he querido. La verdad yo he estado donde siempre soñé estar: ir a los eventos y cubrir los eventos más importantes que puede cubrir un periodista deportivo en nuestro país, pues yo creo que es algo muy bonito. Como puedo contar, he estado en seis campeonatos del mundo y he estado en seis finales de campeonatos del mundo. Eso realmente, para alguien que está periodismo, que le guste informar, pero que le gusta el fútbol y quiere estar en el sitio, yo creo que eso es maravilloso. Poder estar en Juegos Olímpicos… A mí me ha tocado la época más bonita y más brillante del deporte en Colombia. Los últimos 20 o 30 años han sido maravillosos para el deporte en Colombia, y a mí me ha tocado ser testigo de muchos de esos hechos y me ha tocado contar todos esos hechos. Entonces digamos que eso es como un sueño cumplido. Poder vivir, poder disfrutar de la profesión, hacer lo que me gusta… Eso me parece absolutamente maravilloso. Yo creo que es haber cumplido como ese sueño que yo tenía de pelao’, de colegio. Haberlo hecho realidad y haber llegado a un punto muy importante en los medios. Poder estar y mantenerme durante tanto tiempo.

  • Regulación de alimentos ultraprocesados: ¿es suficiente?

    Regulación de alimentos ultraprocesados: ¿es suficiente? Clara Sofía Támara Glück, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Las medidas legales para regular estos alimentos son cuestionadas por expertos al no favorecer la buena alimentación de todos los niños en Colombia. Lea también: En el cuadrilátero contra la comida chatarra Compartir Foto: Clara Sofía Támara Glück El consumo inadecuado de los productos ultraprocesados es nocivo para la salud de los niños, por lo que se han emitido leyes para regular su consumo y el nuevo Gobierno propone otras medidas legales. Sin embargo, expertos opinan que estas alternativas no son suficientes para favorecer la buena alimentación infantil. La organización Red PaPaz ha sido un actor importante en la regulación de estos productos, puesto que presionó al Ministerio de Salud para acelerar el proceso de la Resolución 810 del 2021, conocida también como Ley de Comida Chatarra. No obstante, piden al Gobierno implementar más medidas aparte del etiquetado frontal y los futuros impuestos de la reforma tributaria. Primeramente, para esta ONG es fundamental una restricción de publicidad sobre el consumo de estos productos dirigida a la población infantil. Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red PaPaz, afirma que, “es muy difícil para una familia crear hábitos saludables cuando niñas y niños están expuestos de manera permanente a atractivos anzuelos por parte de las marcas que atraen su interés y atención”. En ese mismo sentido, exigen que también se establezca una restricción de la venta de los ultraprocesados en los colegios. La Secretaría de Educación de Bogotá emitió la Resolución 2092 de 2015 que prohíbe la venta de estas comidas en las instituciones escolares. Aquella establece que para 2023 habrá una prohibición total de estos alimentos, sin embargo, al 2019 ya se evidenciaba que el proceso iba lento: el Distrito encuestó a 856 madres, padres y cuidadores. El 79% afirmó que se vendía comida chatarra en las instituciones escolares en las que tienen inscritos a sus hijos. En el país, actualmente, el dato no es mucho más alentador. Según el Índice Welbin 2022, solo el 43% de los colegios a nivel nacional tiene lineamientos para restringir alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas . Esto es preocupante porque los ultraprocesados son derivados de alimentos naturales que tienen un alto contenido calórico y bajo valor nutricional. Es por ello que están relacionados con el desarrollo de enfermedades en niños. “El consumo de estos productos incrementa el riesgo a la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares cuando sean adultos. También dificulta la concentración y genera problemas de sueño”, afirma María Alejandra Suárez Fuentes, infectóloga pediatra. Con la llegada del Gobierno de Gustavo Petro se propone, a través de la reforma tributaria, gravar la producción, venta e importación de los ultraprocesados. Además, está la Política de Seguridad Alimentaria y Nutricional que, según Ángela Cortés, encargada de la política, “propende por el fomento en el consumo de una alimentación especialmente basada en alimentos naturales o mínimamente procesados”. No obstante, estas regulaciones han sido criticadas al no ser suficientes. Natalia Alvis, abogada especializada en derecho comercial, afirma que, “las etiquetas no son del todo efectivas porque hay padres o cuidadores que saben que los alimentos son nocivos para la salud, pero los siguen comprando”. Asimismo, menciona que, “no todos los colombianos entienden las etiquetas”. Por último, con respecto a la medida de gravar los ultraprocesados, se argumenta que es injusta para las familias con menos recursos económicos. “Un sector de la población puede comprar alimentos de buena calidad para nutrirse bien, pero para otro sector es más difícil al tener un mayor costo”, asegura Natalia Ardilla, médica pediatra. “Es más fácil comprar algo que los llene pero que no los nutra, lo cual va en contra de esa elección de poder comer bien”, concluye.

  • Un ciclista de coraje inverosímil

    Un ciclista de coraje inverosímil Gabriela Rincón Álvarez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: El zipaquireño Brandon Rivera, ciclista del Team Ineos, demuestra cómo su dedicación y esfuerzo lo convirtieron en pedalista de élite internacional. Lea también: Colombia, exportador de los mejores ciclistas del mundo Compartir Foto: Brandon Rivera, ciclista del Team Ineos El ciclismo encontró su capital en Zipaquirá y desde entonces no ha querido marcharse. Brandon Rivera, ciclista del Team Ineos, demuestra cómo su dedicación y esfuerzo lo convirtieron en pedalista de élite internacional. Brandon Rivera es oriundo de Zipaquirá, de metas espigadas y convicción inquebrantable. Hoy su rigor y esfuerzo lo han llevado a pedalear sobre suelos europeos. Al momento de esta entrevista, se encontraba viviendo uno de sus grandes sueños: competir en una nueva carrera de ruta por Europa junto con un equipo de categoría UCI WorldTeam. Llegar allí no ha sido fácil, su carrera fue una montaña rusa de emociones, pero no cabe duda de que “se la ha sudado” para llegar a donde está. En agosto, durante el Giro de Emilia, una de las carreras de ruta más importantes de Italia, Emilia-Romaña recibió a Brandon y al Team Ineos con los brazos abiertos. Nadie le hizo disipar la sonrisa que llevaba en su rostro, de oreja a oreja. Quien lo viere, podía asegurar que no hay ni un segundo en el que pueda percibir la seriedad, tal vez, la concentración, pero ni eso le quitó la dicha que brotó desde sus adentros. Lo que estaba viviendo era la causa y efecto de tal entusiasmo. Humildad y pasión Su voz se escucha manceba y suave, pero su actitud emana agradecimiento y madurez. “He sufrido y he luchado para llegar aquí, pero he perseverado y ahora solo sufro sobre la bici, el único sufrimiento que me agrada sentir” . Es sencillo, se viste como un joven normal de su edad: el jean entallado al cuerpo y una camisa negra, no es pomposo y siempre lleva sus gafas para leer. Su impavidez es envidiable, lleva la vida con serenidad y se puede notar su seguridad porque siempre sostiene la mirada. Natalia Arévalo, su amiga de infancia, lo recuerda como un hombre dócil y modesto, siempre atento a cualquier petición de familiares y amigos. “En todo momento fue muy caballeroso, el respeto siempre estaba por delante”. Además, expresa la dedicación y empeño que le aplicaba al ciclismo, pues no había día que no saliera a entrenar. “Él estaba casi obsesionado”, afirma entre risas. Es la esencia que lleva desde niño, aquel que tuvo una visión demasiado clara sobre su futuro y desde entonces no ha parado de batallar para que sus esfuerzos germinen en premios y podios. Brandon Smith Rivera Vargas se enamoró del ciclomontañismo a temprana edad y no ha dejado de conquistarlo. Empezando su gran sueño en el Instituto de Recreación y Deporte de Zipaquirá, al cual agradece por el apoyo. Pero lo que le esperaba era aún más grande. “Siempre fui muy entregado en cada aspecto de mi vida y me ponía metas altas para cumplir”. Su familia no tardó en darse cuenta de aquella codicia y ese tesón que lo empujaban. Brandon solía irse a entrenar con una cicla pequeña que llevaba ruedas atrás, hasta que su tío le regaló una cicla de esas para hacer “mandados” y aun así le iba bien. Rivera recuerda esa impulsividad por triunfar a como diera lugar, cuando de niño salió de su casa y solo le dijo a su abuela que “se iba para una válida en Cogua”. En ese tiempo ella no entendía el significado de una “válida” y simplemente lo dejó ir. Cuando Brandon llegó, doña Mercedes lo vio con un trofeo en la mano. “Ella se puso histérica, me dijo que de dónde había sacado esa vaina”, resulta que había ganado el tercer lugar de la válida, pero ella no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Cuando su trayectoria aún era incipiente, sufrió una lesión en la muñeca, su abuela y su madre se preocuparon y pensaron que lo mejor era que se retirara, a pesar de esto, nada hizo que Rivera quitara su mirada sobre el ciclismo. Llegaron los días difíciles, su cicla empezó a deteriorarse y el dinero escaseaba, no hubo más remedio que parar por unos meses. Sin embargo, su abuela no se resignaba a que esto sucediera y consiguió un préstamo para comprarle una bicicleta nueva a su nieto, convirtiéndose en su salvadora, su sostén y su ángel protector. Brandon intuía que aquellas señales que no permitían que desistiera de aquel mundo prometedor, se convertirían en las mejores experiencias. Vio la luz y fue consciente de que la vida le compensaría cada uno de los tropiezos y así emprendió un camino largo. Sin embargo, el tiempo transcurría y su abuela ya no podía continuar financiando sus competencias, ya que Brandon empezaba a tener gran acogida y los recursos económicos ya no daban para el ascenso que estaba tomando su carrera. Pero su poder mental y la superación personal no dejaron que nada lo obstaculizara. Principio de logros A su vida llegó Pablo Mazuera, su nuevo manager en el equipo Specialized Tugó, en el que se convirtió en co-equipero de su amigo del alma desde los nueve años: Egan Bernal , quien recibió apoyo de la fundación Mezuena. Specialized Tugó fue un equipo que vio crecer a dos grandes: Brandon y Egan, motivados siempre por el deseo de superar al otro , la fundación los acogió y le apostaron a su talento. En una entrevista del 2019, Pablo Mazuera recordaba los primeros pasos de contienda en la que ambos eran partícipes: “Brandon le ganaba a Egan, se daban muy duro. Eran como amigos y rivales, porque los hacía mejorar a ambos. Se daban mucha leña” . Brandon y Egan salían todos los días a montar cicla a Salinas, en Zipaquirá, habían formado un vínculo muy valioso, su amistad los había hecho crecer como personas. Durante su tiempo como ciclomontañista prejuvenil y juvenil en el equipo de Pablo Mazuera, comenzaron a llegar los frutos de un inagotable esfuerzo. A Rivera le surgió la oportunidad de competir en los Juegos Olímpicos de Nanjing, China, en el año 2014. La emoción de viajar le explotaba el pecho y cuando su abuela se enteró le dijo: “Podrá ser difícil por ser mundial y ser un olímpico, pero no imposible. Vaya con la idea de que usted es el mejor y va a ganar”. Brandon admite que durante la carrera hubo instantes de flaqueza y de debilidad en los que tenía miedo de que le recortaran puntos. Sin embargo, ganó la medalla de oro. El apoyo de Mercedes Benítez, su abuela, o “Lita”, como le solía llamar Brandon; fue indispensable. “Ella no solo me ayudó en el ciclismo, sino también en la vida, me dio valores, me enseñó cómo vivir, cómo ayudar a la gente, a ser responsable y disciplinado” . Mercedes fue la responsable de criarlo y educarlo. Épocas tormentosas Lastimosamente llegó la tempestad, Brandon tenía la moral por el piso. Deportivamente todo se derrumbó, se había lesionado la rodilla y para rematar le diagnosticaron pubalgia (inflamación de los músculos rectos anteriores del abdomen). Estaba desorientado, por no decir derrotado. Esta vez no había más remedio que dar un paso al costado. Por más que sus ubérrimas ansias de salir adelante le susurraran al oído, seis meses de recuperación le esperaban en casa. Los altibajos aparecieron y la sensación de que nadie daba un peso por él, también. “Fueron años bastante duros, pero ese año en particular fue uno de los peores. Pero nada… mi abuela siempre estuvo ahí apoyándome y ni hablar de Egan, que siempre me decía que no me bajara de la cicla, ellos fueron mis principales motores de aliento”. Pero las cosas aún no le salían como él quería o esperaba, ya ni las competencias se le daban. Brandon entró en depresión. La noticia menos esperada llegó, su abuela se enfermó, le dictaminaron cáncer de cuello uterino. A pesar de los malos tiempos, su amigo Egan nunca le soltó la mano y nunca dejó de apoyarlo. El renacimiento de un grande Después de una larga recuperación, Brandon pudo entrar al equipo GW- Shimano, en donde pudo recuperar la fe y dar grandes saltos de victoria. Durante su estadía en el equipo, fue campeón panamericano contra reloj en México y ganó una etapa de la vuelta Colombia. Mientras tanto, su abuela, desde el hospital, con orgullo lo veía triunfar, con la berraquera intacta. Detrás de todas estas victorias y el desempeño impecable que estaba atesorando Brandon, había una persona que siempre lo apoyaba en todo momento y estaba maravillado de su esfuerzo: era Víctor Hugo Peña, ciclista profesional colombiano. “Poquito a poco fui recuperando esa autoconfianza y la seguridad que en esas malas épocas uno pierde”. El Team Ineos le dio la oportunidad de ligar esa disciplina que lo caracteriza con el talento del equipo y le apostó a su talento. En noviembre del 2019, Dave Brailsford, mánager del equipo, le ofreció a Brandon ser integrante de este por dos años. Brandon, sin pensarlo, aceptó y firmó contrato. Brandon, el “muchachito” de 23 años, lleva la gratitud en el hablar y en la mirada, dice que en esta nueva etapa está abierto a recibir lecciones de sus compañeros y sobre todo a aprender de ellos. Sin embargo, las malas noticias también llegaron, un inmenso dolor sucumbió en los lugares más profundos de su alma. Doña Mercedes, su “Lita”, había fallecido a causa del cáncer de cuello uterino. “A mi Lita la recuerdo con mucha felicidad, ella creyó en mí cuando nadie más lo hizo y gracias a ella estoy donde estoy”. Rememora ese día con los ojos enlagunados. Ahora, cada vez que sube a la cicla siempre piensa en su abuela, en dar todo por ella y enorgullecerla desde el cielo. El Team Ineos le ha suministrado las herramientas para seguir luchando con esa actitud corajuda. Hoy está cumpliendo uno de sus grandes sueños, no puede sentirse más dichoso y lo comparte con su familia, quienes han sido su motor de vida y la razón por la cual nunca se baja de la cicla, pues “el camino hacia el éxito está pavimentado de fracasos” , como dijo Walter Baltazar. Brandon es un gigante que no se deja derrotar, su tenacidad es el ímpetu de su pedal y es la leña que mantiene vivas las llamas de superación. Esta etapa de su vida es una semilla más de las que ha cultivado a lo largo de su proceso, que, sin duda alguna, son resultado de un ramillete de triunfos y promesas. Su resiliencia es la admiración de los que son testigos del cogollo que lleva adentro. ¡Zipaquirá lo vio crecer, pero hoy un mundo entero lo ve triunfar!

  • El fenómeno Fandom

    Cada vez los espectadores quieren ser más activos y participan de múltiples formas en las narraciones. El fenómeno Fandom Cada vez los espectadores quieren ser más activos y participan de múltiples formas en las narraciones. Compartir

  • Los superhéroes en el cine

    Nuestros Amigos del Cine hablan de quién fue el primer superhéroe del cine y cuál es la relación de estos personajes con la cultura popular. Los superhéroes en el cine Nuestros Amigos del Cine hablan de quién fue el primer superhéroe del cine y cuál es la relación de estos personajes con la cultura popular. Compartir

  • La Mesa, un municipio amable y cordial

    La Mesa, un municipio amable y cordial Laura Vanesa Barrera Ruiz, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana. Fecha: Aunque no exista un plan turístico, a las personas les gusta visitar este lugar. Sus habitantes aseguran que el ambiente es especial. Las calles de La Mesa guardan historia. El turista llega para quedarse. Lea también: Cantos de resignificación: el antídoto de todo un pueblo Compartir Foto: Laura Vanesa Barrera Capilla construida en 1777, fecha del traslado de Guayabal (antiguo nombre del municipio), junto a la iglesia de Santa Bárbara edificada entre 1900 y 1910. La historia establece que el sabio Mutis inició la expedición botánica. Al suroccidente de Bogotá, capital de Colombia, localizado entre los valles del río Apulo y el río Bogotá, se encuentra el casco urbano de La Mesa, un municipio cuyos habitantes describen como mágico. “Su cercanía a Bogotá hizo que me quedara”, expone Margarita Benavides, dueña del restaurante Parador Big Mamma. Por su parte, Sarita Pulido, estudiante universitaria, explica que, en comparación a muchos lugares, allí se encuentra paz, porque se piensa en el bien del otro . “La Mesa es la universidad natural del arte. Tiene paisajes únicos”, señala Francisco Forero, pintor de 63 años. Alan Cottee, de nacionalidad británica y residente de La Mesa desde hace 7 años, manifiesta que vive enamorado de La Mesa por el clima y la calidez de las personas. “En Bogotá somos uno más; aquí uno es alguien. Además, el clasismo no se ve; todo el mundo vale lo mismo”, dice Edna Martínez, contadora pública. La mañana estaba nublada. Me encontraba esperando una de las busetas amarillas que recorren a diario las calles de la antiguamente llamada “Villa de La Mesa de Juan Díaz”. Tomé la ruta que me llevaría por la calle octava, una de las más concurridas. Cuando me subí, una señora, sentada al fondo del microbús, exclamó: “Llegó Juan Díaz”. Yo sabía que se refería a la leyenda de aquel español poderoso que se desvaneció, y cuyas riquezas quedaron esparcidas. Horas más tarde, en la Biblioteca Municipal José Celestino Mutis, me enteraría de que su desaparición se debería a una maldición impuesta por abandonar una doncella a orillas del mar Ibérico , aunque existen otras versiones acerca de este hecho. No obstante, en todas ellas, la niebla es un factor común. Por ello, cuando la temperatura baja y la niebla desciende, se dice que el espíritu de Díaz deambula por las calles de La Mesa vigilando sus tesoros. En cada costado del inicio de la calle octava, se contemplan casas de todos los tamaños. La zona es residencial hasta llegar al colegio Francisco Julián Olaya, nombrado así en honor al mártir de la independencia que, en 1816, fue asesinado a temprana edad en la plaza principal de La Mesa. En el costado izquierdo de la calle, se observan árboles de pomarrosa sembrados desde el colegio hasta la Capilla Colonial. Los habitantes de La Mesa, que alguna vez fueron turistas, atribuyen la razón de su estadía a múltiples factores. Martín Karpan, actor argentino y uno de los protagonistas de la telenovela ‘Nuevo rico, nuevo pobre’, radicado en Colombia, viaja a La Mesa por lo menos dos veces al año. “La Mesa fue uno de esos lugares donde grabé por un fin de semana, pero eso me bastó para enamorarme; tiene una energía especial . Tal vez, sea una mezcla de su agradable y estable temperatura, sus verdes caminos, su gente tranquila y sonriente. Es algo que no se encuentra en Bogotá”. Cuando llegué al centro, la neblina se había esfumado y el sol empezaba a asomar. Alfredo Navarrete, ingeniero agrónomo y escritor del libro Anécdotas y Cuentos del Futuro desde La Mesa , peinando su frondoso bigote gris que cubría casi toda su boca, me esperaba sentado en una de las mesas, ubicadas sobre el andén, de “La Laguna Café", un establecimiento que lleva 14 años en el municipio. — ¿Por qué las personas vienen a La Mesa, Alfredo? — Yo no he podido descifrar eso. La Mesa en turismo no tiene nada, pero a la gente le gusta venir. Hace un tiempo conocí a dos personas que, en menos de 20 días, estaban diciendo que este pueblo es una maravilla. Personas que llegaron hace 8 años -a visitar un familiar o a recoger algún papel- se han quedado a vivir. Mientras discutíamos por qué las personas se amañan en La Mesa, pasaban habitantes del municipio que se acercaban a saludar. Alfredo, al despedirse, me dice que analice por qué la llaman Ciudad amable y cordial . “Debe tener un antecedente. Las personas aquí son agradables, siempre lo han sido. Cuando nosotros corríamos por aquí descalzos, todos nos conocíamos . Las personas se reunían porque las ferias de aquí eran las mejores del país. Había comercio . Éramos productores de maíz, de panela, de ganadería”. Según la reseña histórica que ofrece la biblioteca, a finales de 1857 el Estado de Cundinamarca le asignó a La Mesa el título de “Ciudad Amable y Cordial”. Además, en la época de la conquista, colonia e independencia se erigió como el mercado más importante del centro del país. Continué caminando por la Octava.  Las calles de La Mesa guardan historia. En el Parque Principal está la capilla colonial; en sus paredes, una placa de aproximadamente un metro de largo en la cual se lee que el sabio Mutis, médico y botánico español, inició en ese lugar la Expedición Botánica, un inventario de la naturaleza del Virreinato de Nueva Granada. Desde el atrio de la Iglesia Santa Bárbara, ubicada junto a la capilla, se vislumbra la casa antigua de la Alcaldía municipal. Aquel sábado, había pocas personas en la Casa de Gobierno. El coordinador de turismo, Nelson Torres, quien lleva dos semanas en el cargo, estaba en la entrada. Me comentó los proyectos y planes de turismo que se querían lograr. — Estamos trabajando en la señalización turística, porque la que hay está obsoleta. Queremos diseñar plegables de cosas bonitas con paisajes. En este momento, nos interesa reactivar y fortalecer el turismo. Queremos posicionar a La Mesa nacional e internacionalmente. Según el Plan de Desarrollo Territorial de La Mesa (2020-2023), el campo es el sector que mueve la economía, tanto del municipio como de la región. Allí se expone que la actividad económica se basa en la agricultura, el sector ganadero, el comercio y el turismo. También se explica que este último es un sector en desarrollo que requiere la atención de la Administración Municipal porque podría ser un gran generador de ingreso para La Mesa. Al salir de la Alcaldía, se observa el Concejo Municipal, un edificio de dos pisos con arquitectura colonial, según Arcadio Moreno, arquitecto y residente del municipio. Allí trabaja el profesor Guillermo Vargas, concejal de La Mesa y compositor del himno. No logramos concretar una reunión presencial; sin embargo, nos comunicamos a través de una llamada telefónica. “En la cumbre imponente del Ande, bajo un cielo de sol tropical, se levanta la villa pujante de La Mesa, amable y cordial” es el inicio del himno municipal. Le pregunté el porqué de aquellos adjetivos y, con voz fuerte y cargada de sentimientos, me respondió que hace referencia a la gente que vive en La Mesa -no solo los mesunos- por su amabilidad característica. “Aquí siempre hay gente dispuesta a recibir al que viene de afuera”. Señala que antes se realizaban festividades con diferentes enfoques. Por ejemplo, cada dos años se llevaba a cabo el festival de La Mesa en el que se reunía toda la comunidad y se realizaban actividades como desempolvar archivos de la antigua Mesa y recrear historias en pancartas. “En esa época, el pueblo era diferente. Había festivales con cabalgatas, bailes, teatro, poesía, exposiciones de arte”. Me cuenta que, para el futuro del turismo, siempre tuvo la idea de continuar con el Festival de Las Colonias; eso convocaba muchísima gente. — En uno de los festivales se hizo una pequeña muestra de esta celebración. Se asignó un sitio del casco urbano a cada grupo para que expusiera parte de su cultura, cuestiones como la música, gastronomía y vestimenta de las regiones. Estaban los cundiboyacenses, tolimenses, santandereanos, atlanticenses, entre otros. Observo que una nube negra aparece en el cielo y me dirijo hacia la panadería Roa Vélez -famosa por sus mantecadas, las cuales se han mantenido durante más de 100 años en La Mesa-. Al teléfono, Guillermo expone que los festivales se quedaron atrás porque los presupuestos se volvieron elevados y la infraestructura, como hoteles y albergues, no era suficiente. “Desafortunadamente, no hemos progresado mucho en eso todavía”. En la actualidad, el municipio cuenta con 23 hoteles y fincas de alojamiento, y 4 hoteles boutiques y campestres. Asimismo, destina el 7% de su presupuesto inversión al comercio y turismo; esto se traduce en una suma de $2.438.905.430. — Profe, ¿por qué la gente se queda en La Mesa? — La Mesa tiene algo increíble y es que uno llega aquí; se pega y no sabe por qué. Nosotros no tenemos nada que ofrecer al turismo. Eso sí: La Mesa tiene un ambiente único. ¿Qué será lo que pasa en esta meseta que tanta gente viene; se siente atraída y empieza a buscar casa para quedarse? -se cuestiona-. Le pregunto por el panorama del turismo actual. Me responde que el turismo tiene que ser a gran escala y para ello se necesita involucrar a la región. “La región del Tequendama tiene una gran cantidad de posibilidades de desarrollo turístico. Nosotros tenemos mucho para mostrar, pero no hay una organización que permita manejar el turismo de manera holística. La Mesa era gran productora de caña de azúcar y ahora solo quedan cinco trapiches”. Uno de esos se encuentra ubicado en la vereda Las Margaritas de la inspección de San Javier, específicamente en la finca El Crisol. Funciona desde hace 25 años, produciendo panela en bloque y pulverizada, productos que son distribuidos en La Mesa y en algunos lugares aledaños como Cachipay y Bogotá. Sentada en uno de sus miradores me percato de que el cielo empieza a oscurecerse. Es luna llena y, mientras el sol se esconde por el occidente, la luna asoma por el otro lado. El municipio amable y cordial tiene un ambiente mágico. Al turista le gusta volver. El que llega se queda a vivir. Editado por Sara Lepesqueur.

  • Unisabana Medios | Audios

    El impacto de las falsas noticias Olaya Óscar y Suárez María Camila. Comunicación Social y Periodismo Ver también: Yolanda Ruiz, una periodista 'en el filo de la navaja' Compartir

  • Sobreexplotación de recursos naturales en el Amazonas

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