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- No escribo solo para mujeres: Melba Escobar
No escribo solo para mujeres: Melba Escobar Sofía Bayona, Comunicación Social y Periodismo. Fecha: Melba Escobar, autora de la novela "La mujer que hablaba sola", habla sobre literatura, igualdad de género y violencia. Lea también: Juan Camilo Giraldo, sueños entre libros. Compartir Foto: La puerta de su apartamento es tan alta que intimida, contrasta bastante con su apariencia relajada cuando ella misma me abre la puerta en jean , medias y con una gran sonrisa. Me invita a seguir, me ofrece agua o café, y finalmente ambas nos sentamos en la sala, en el sofá más grande junto a un ventanal con vista a Bogotá. Nuestro diálogo comienza con su interés por la literatura, la pregunta obligada cuando se entrevista a un escritor. - La verdad es que, en la casa de mi tía, siempre se reunían todas mis tías a contar historias. Todas eran solteronas, no trabajaban y lo que más les gustaba hacer era conversar. Yo crecí en ese ambiente y las historias se volvieron muy importantes para mí desde muy pequeña. Relaciono las historias con el afecto y el cariño y creo que de ahí viene mi pasión. Luego ya fue por los libros, me volví una buena lectora y creo que cuando uno es un buen lector muchas veces termina escribiendo. Para Melba, lo importante no es ni el estilo ni el nombre ni la fama del libro. No se trata de un modelo a seguir sino de “la literatura que lo sacude a uno, que lo conmueve, que de cierta forma le rompe los esquemas de lo que tiene en la cabeza". - En cuanto a estilo, yo creo que lo importante es encontrar una voz. En mis novelas siempre la voz ha sido muy importante, en especial en “La Mujer” “La Casa de la Belleza” y “La Mujer que Hablaba Sola”, sus dos últimas novelas, son narradas por las mujeres que las protagonizan. "La Mujer”, como la llama ella, es un monólogo de una madre cuyo hijo es acusado de plantar una bomba en uno de los centros comerciales más reconocidos de Bogotá. - Tengo un amigo que dice que uno se da cuenta cuando le chilla el violín. Yo creo que eso falta cuando uno lee algo que no le convence, que la voz no suena natural o creíble. En sus libros es común ver expresiones que cualquier bogotano reconocería, palabras coloquiales, hasta groserías… - Me gusta la sensación de cercanía, de intimidad. Siempre lo relaciono con mis tías y el afecto, y asimismo con lo femenino que para mí era el hogar, lo íntimo, lo interior. En cambio, los hombres eran los que se iban a trabajar, viajaban, lo público. Por eso es tan curioso que ahora yo haga entrevistas, viajes y demás cuando realmente lo que me interesa más es la intimidad. Este es un rasgo que se asocia con la mujer más que con el hombre, sea para bien o para mal. “Sí, hemos estado limitadas a la intimidad – opina Melba – pero también tenemos esa facilidad de evocarla”. - No es sino ver las conversaciones entre mujeres, son muy distintas a las que suele haber entre hombres. Nosotras no tenemos miedo a confesarnos y a reírnos de nosotras mismas. De eso se sorprenden los hombres que leen “La Casa” “La Casa de la Belleza”, una novela en donde las historias de todo tipo de mujeres viviendo en Bogotá convergen en un salón de belleza. Una novela en donde los sentimientos exclusivamente femeninos son protagonistas, una que solo habría podido escribir una mujer que los conoce de primera mano. - En tus novelas esa voz principal siempre es femenina. ¿Por qué? ¿Por qué contar las historias desde esta perspectiva? - Para mí es lo más orgánico, pero creo que también es un tema de tomar la palabra. Si bien llevamos toda una vida leyendo y escuchando a los hombres, es hora de también hablar nosotras, de cómo se ven las cosas desde este cuerpo y esta piel y esta forma de ocupar el mundo. Ojalá cada vez más los hombres se abran a escucharnos y a leernos. Para muchos de mis lectores fue sorprendente todo lo que pasa en un salón de belleza, no podían creer los niveles de intimidad, los sufrimientos que pasamos para vernos bien. - Históricamente, la literatura ha sido algo machista. Hay muy pocas escritoras famosas relativamente, y a las que hay se les critica por su “sentimentalismo”. ¿Qué opinas de eso? Con esta pregunta, Melba se toma su tiempo para contestar, se acomoda en su sofá, sube los pies y se recuesta en los cojines. Se lleva la sección larga de su cabello detrás de la oreja como preparándose para una tarea compleja, que requiere su total concentración. - Sin duda, la literatura ha sido, como casi todos los campos, terreno masculino. Yo me volví escritora porque leí muchos hombres durante mi adolescencia, en mi carrera. Pero las mujeres nos hemos visto muchas veces reflejadas en los roles de la mamá abnegada, la monja, la reina de belleza… Son unos modelos muy extremos y limitados y creo que necesitamos abrir el espectro y ver que las mujeres también tenemos este mundo de afuera al que podemos conquistar si queremos (Nada debería ser una impostura). Luego de un suspiro, añade “a menudo tienen la percepción de que uno escribe para las mujeres. No, yo no escribo para las mujeres, así como no creo que Vargas Llosa solo escriba para los hombres” . En ese momento se relaja de nuevo, y con una risa muy sutil dice: - Sin duda, muchas veces las mujeres también ejercemos el machismo. También es un autoexamen de mirar cuales son esas prácticas en las que uno mismo está perpetuando un modelo que nos acaba desfavoreciendo. - ¿Tú te has sentido alguna vez personalmente afectada por el machismo? - No de manera grave, pero sí constantemente. Hay situaciones que son muy desagradables y que uno las vive también en condición de escritora. De nuevo sus hombros se tensan y sus manos comienzan a moverse cada vez más para ilustrar su punto, aunque siempre riéndose de su propia rabia. - Hace poco fui a un municipio del Valle del Cauca a dar una charla y el alcalde estaba ahí no sé por qué, tumbado en una silla comiendo papitas, en actitud muy desobligante, casi grosera. Subí con la moderadora y lo único que nos dijo fue “hola, mi amor”. Nos sentamos a dar la charla y yo no tuve ningún gesto hacia él. Estaba hablando precisamente de esto, y yo creo que le irritó mucho porque me quitó el micrófono a mitad de la charla y dijo que él ya había cumplido con haber ido a oírme, no se acordó de mi nombre, pero sí le alcanzó para decir que él también era escritor. Melba suelta una carcajada muy contagiosa y a todo volumen, esta vez no la puede evitar, y hace gestos de incredulidad, imitando la pose altanera del alcalde. - Empezó a hablar de sus libros que él se había auto publicado y a citar a otros autores hombres. Fue todo muy desagradable, luego se salió y se llevó a todo su gabinete. Aunque no es algo frecuente, yo vivo en un contexto mucho más tranquilo, ahí uno se da cuenta cuál es la realidad del país, y que realmente el grueso de las poblaciones vive con ese roce constante. - Y la realidad del país también es algo muy frecuente en tus libros. ¿Por qué recurres a la novela negra para contar las historias de estas mujeres? - Realmente fue casi que una casualidad. Yo tenía claro que quería hablar de mujeres en un salón de belleza, pero, cuando estaba escribiendo y ya no sabía cómo seguir, pensé: “bueno, va a tocar matar a alguien”. Pero la novela negra siempre ha servido para unir distintas clases sociales, y eso es lo que pasa en “La Casa de la Belleza”. - ¿Y en cuanto al conflicto colombiano en específico? - Siempre me ha interesado la frontera entre la ficción y el periodismo, y me parece que la literatura permite tejer verdades con diferentes capas de la realidad que uno no cree que podrían estar conectadas. En un país como Colombia, el ser estrato 5 o 6 no hace a Cecilia (De “La Mujer”) impermeable a la violencia. De todas maneras, hace parte de una sociedad violenta y machista y eso acaba de alguna manera metiéndose en su vida íntima. - Tú utilizas hechos reales e históricos en tus novelas. Me imagino que debes hacer reportería. ¿Cómo es ese proceso? - Sí, yo lo hago bastante. Para “La Casa de la Belleza” visité juzgados, medicina legal, leí necropsias… De nuevo se ríe, pero esta vez de manera suave, divirtiéndose consigo misma y con su intimidad con esa facilidad que tenemos las mujeres, y dice: - Además, era terrible porque yo estaba embarazada, entonces era muy chistoso porque me quedaba hasta las dos de la mañana leyendo necropsias con mi barriguita que era como… Y extiende los brazos, recordando como se veía su estómago en esa época. “Para nada la mamá rosadita ”. Luego vuelve a enderezarse en la silla y continúa: - En “La mujer que hablaba sola” hay mucho de mí, de mis propias experiencias. Pero también hablé con las familias de los chicos del MRP (a quienes culparon por el atentado al Centro Comercial Andino en el 2016), para entender su discurso y su contexto. Me di cuenta de que lo que los mueve en parte es el efecto tribu, la sensación de pertenecer y de adrenalina que causa hacer ese tipo de cosas en combo. Ese elemento de rebeldía que llevamos todos en la época de la juventud. - Y en este proceso, y por el hecho de ser tan acertada con los eventos reales, ¿alguna vez te ha pasado que alguien que sí lo haya vivido te reclame? - Sí, con “La Mujer”. Fue bastante aburrido porque fueron chicos que no creo que se hayan leído la novela, sino que leyeron un par de notas de prensa. Me mandaron una carta larguísima que, confieso, no leí. Lo último lo dice con un gesto de vergüenza, pero al mismo tiempo de apatía. - Tenía como 25 páginas, y me la mandaron desde la Picota. Otros fueron a mi presentación en la Feria del Libro muy beligerantes y se pararon a gritarme cosas, que me estaba lucrando del dolor ajeno. La verdad es que yo no usé ni casos, ni nombres reales, y me cuidé de no hacerlo por la cuestión ética. Lo único que me interesaba era la atmósfera, la actitud en general. Pero hubo mucha agresividad, llegaron incluso a amenazarme por Twitter y alcanzaron a asustarme. Melba vuelve a relajarse, sonríe y recuesta su cabeza en la almohada, estirando las piernas sobre el sofá. “Además, medio ridículo ¿no?, uno no se 'lucra' a punta de vender libros en Colombia”, dice lentamente y con los ojos cerrados. - A mi me parece increíble que uno siempre acá tiene que estar rindiendo un montón de cuentas. Yo lo único que tengo es un genuino compromiso con la literatura y un dolor de país que compartimos muchos colombianos. No creo que sirva para ayudar a nadie, pero sí para elaborar otra comprensión de la realidad. - ¿Es decir que tú piensas que por medio de los libros que escribes estás aportando a mejorar los problemas que criticas? ¿Sea la violencia o el machismo? - Me encantaría que así fuera, no sé si eso ocurra. Pero lo que sí creo que hacen las artes en general es permitirnos hacernos preguntas y llegar a lugares de comprensión que se salen de las verdades absolutas. Creo que nos falta un poco más de apertura para ponernos en los zapatos de otros, y para eso sí sirve la literatura.
- Los hábitos que afectan a los universitarios
Los hábitos que afectan a los universitarios Sergio Briceño Redondo, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Con el afán de tener éxito en su vida académica, caen también en el consumo irresponsable de bebidas y alimentos que afectan su salud. Lea también: "Aprendizaje virtual durante la cuarentena: un aliado de la educación superior" Compartir Foto: Foto: Sergio Briceño Redondo Ninguna persona está exenta de desarrollar estas prácticas, ni siquiera los estudiantes más aplicados, como fue el caso de un ingeniero eléctrico que hoy es docente universitario. Nacido en Neiva, llegó a estudiar a Bogotá gracias a un programa de la empresa Ecopetrol, más conocido como ‘Beca Ecopetrol’, el cual premia a 3 bachilleres con el mayor puntaje en la prueba Saber Pro, de diferentes colegios por cada departamento de Colombia. Empezó a vivir solo en la ciudad, todo iba bien hasta que llegó a cuarto semestre, uno de los más pesados de la carrera por los contenidos densos de las materias que allí se ofrecen. Organizadamente, el ingeniero empezó a definir prioridades, teniendo en cuenta que para no perder la beca no podía atrasarse más de medio semestre, por lo que retirar o desaprobar las materias no era una opción. Su familia no tenía el dinero para seguir costeando sus estudios si él llegaba a perder esta beca, pues el problema con los becados es que no tienen derecho a rajarse. Para los exámenes del primer corte, este hombre tuvo la mala suerte de que se presentaran diferentes obstáculos que le hicieron pasar un mal rato en su primera prueba. Generalmente llegaba una hora antes, pero decidió dormir más ese día para estar descansado, con el contratiempo de que el bus de Transmilenio en el que se transportaba se varó y llegó casi 40 minutos tarde. El resultado fue el esperado: un 2.5 que pegó fuerte en su autoestima. Jamás había perdido un examen. Los trabajos de laboratorio no salían bien y la exigencia crecía cada vez más, lo cual lo llevó a estudiar excesivamente, cosa que no le ayudó a apropiarse de los conceptos y procesos necesarios. Así, llegó a dormir solo dos horas. De acuerdo con el psicólogo y miembro de la corporación Buscando Ánimo Leonardo Aja, los estudiantes universitarios desarrollan pésimos hábitos de estudio por algunas razones como presión social, mal manejo del tiempo libre e incluso costumbres ajenas al estudio , que adquirieron en años anteriores o a partir de la crianza de sus padres. Sostiene que la falta de sueño hace sufrir al cerebro, le produce mucho daño y lo sumerge en un estado psicótico. “Precisamente por eso, lo que más enfada a los neurólogos de sus pacientes es la falta de sueño, pues entorpece cualquier proceso de recuperación”, afirmó Aja. Gracias a la Encuesta Nacional de Tabaquismo de 2018 se probó que, en su mayoría, la edad en la cual se prueba por primera vez el tabaco es entre los 12 y 13 años. Y además se halló que 1 de cada 4 escolares fumó cigarrillos en los últimos 30 días. Aja afirma que los estudiantes arrastran los hábitos buenos y malos que aprendieron desde su casa, pero en esta etapa universitaria y viviendo sin compañía tienen menos control, por lo que toman decisiones menos razonables al sentir que nadie los está observando. Por otro lado, según una investigación realizada sobre la calidad del sueño en estudiantes de la Universidad Santiago de Cali, existe una causalidad entre el consumo de alcohol y los problemas de sueño. Los estudiantes manejan ciertos grados de ansiedad y depresión, que conducen a alteraciones psicológicas que afectan su calidad de sueño y estancia universitaria en particular. A partir de diferentes experimentaciones científicas realizadas en la Facultad de Salud de la universidad, hallaron que la mitad de la población estudiada dentro de la facultad tiene una prevalencia de mala calidad de sueño. “Llegué a tener una crisis interna y me quedé las tres horas siguientes al examen mirando el escritorio, preguntándole a Dios qué carajos debía hacer”, admitió el ingeniero. Esto no le permitió concentrarse y seguir estudiando. Su cuerpo ya no daba más y en ese momento descubrió que la siguiente prueba era peor. Según Aja “los seres humanos somos unos perfectos saboteadores con nosotros mismos, cuando el cerebro no está en el modo adecuado de aprender, la gente se estresa y bloquea el proceso de memoria y aprendizaje”. Sin dudarlo, este joven recurrió a la misma táctica, tratar de repasar sus apuntes, dormir poco e hizo lo que no estaba acostumbrado a hacer: ingerir energizantes. Según recuerda, tomaba uno cada dos horas, sabía los efectos secundarios, pero creía que era una exageración, que todo era pura publicidad. Cuando se sentó en su mesa para presentar el examen de Teoría de Electrónica, acompañado de otra botella de energizante, observó que había 27 preguntas cerradas, a la vez que miraba sus manos temblar como si fueran las de un paciente diagnosticado con Parkinson. Bajo la presión del tiempo contestó las primeras 6 preguntas de 23, mientras que de las otras no tenía ni idea y solo le alcanzaba el tiempo justo para responder las últimas cuatro. Caracterizado por su espíritu calculador, su mente estaba preparada, como si de ese examen dependiera su vida, y con el último esfuerzo logró identificar un patrón, hizo una regla de tres con el número de respuestas verdaderas que había podido probar y bajo ese cálculo respondió las demás. El ingeniero era consciente de que estaba sufriendo un bajonazo de azúcar, estaba tan agotado que no respondía a nada. Posteriormente se dirigió al salón en el cual se dictaría una nueva clase de la asignatura en la cual había reprobado el primer examen, topándose con la sorpresa de que la profesora haría una segunda evaluación, con la intención de darles la oportunidad a sus estudiantes de mejorar su calificación, puesto que la mayoría había reprobado. Bajo una intensa lluvia, la docente pidió unas 40 tazas de café para sus estudiantes, bebida que ingirió el joven en cuestión, con el desánimo de no haber estudiado para la prueba. Su semana caótica había acabado, o eso creía él. Ahora tenía que afrontar en estas condiciones su regreso a casa, un trayecto en Transmilenio de una hora y cuarenta minutos en hora pico, bajo un aguacero. “Pocas veces he visto caer tanta agua de esa manera”, señaló. Durante las últimas 36 horas había ingerido 4 tazas de café, 7 botellas de bebidas energizantes, con 2 horas y media de sueño. La falta de oxígeno, temperatura y los efectos que actuaban en su interior le estaban haciendo perder el conocimiento. Mareado, alcanzó a llamar a su padre que recién se mudó con él para decirle: “No creo que llegue a la casa, puede que me desmaye”. Las calles estaban totalmente inundadas, por lo que los alimentadores se retrasaron y había demasiada congestión. Él decidió salir de ese tumulto, se estaba asfixiando. “En ese momento me recosté sobre una pared y empecé a convulsionar, no podía moverme, lo único que veía era la luna en el cielo negro, estuve consciente todo ese tiempo”, afirmó, “no puedo decirle qué era lo que sentía porque en ese momento no sentía absolutamente nada, me moví involuntariamente durante 30 segundos”. A los 5 minutos llegó su padre, lo recogió en un taxi, lo llevó a la casa y pudo dormir durante 16 horas, en las cuales tuvo el mismo sueño una y otra vez. Otro estudio realizado por el Ministerio de Salud y Protección Social, en colaboración con la Universidad del Valle, indica que el consumo de bebidas azucaradas en estudiantes en Colombia es del 74%, es decir 3 de cada 4 personas ingiere esos líquidos. Esto sumado al descubrimiento evidenciado de que casi la mitad de la población estudiada consume comida rápida saturada de grasa y el 86,9% de ellos no cumple con la frecuencia el consumo de frutas y verduras recomendada por los especialistas. Por este motivo, Alejandro Gaviria, el exministro de salud de la administración de Juan Manuel Santos, impulsó la creación del impuesto plurifásico como una medida para contrarrestar el consumo de estos productos, apoyándose en diferentes estudios que señalan que esta carga tributaria desestimularía su consumo en un 30%. Todo esto le generó burlas al ingeniero entre sus compañeros, pues el estudiante al que consideraban más juicioso había sacado 2.5 y 1.4 en sus exámenes. Ello lo motivó a competir. Apostó a que al final del semestre iba a sacar mejores notas, lo cual lo distrajo del estrés y la presión por no perder la beca. A la semana siguiente, le comunicaron el resultado de su último examen. Los cálculos funcionaron, fue tan sobresaliente que incluso superó la escala de calificación y lució un 5.4 frente a sus compañeros pues la rúbrica se acomodaba dependiendo de la media de los alumnos. Así pudo enfocarse en priorizar las otras dos materias y logró continuar con sus estudios. Sin embargo, la mayor lección que esa semana de exámenes le dejó al ahora ingeniero no fueron los contenidos de clase, sino que la vida y la salud son más importantes que cualquier otra cosa. “Para cualquier prueba, y esto también aplica para la vida, es más importante estar fresco que ser un sabio, por eso no volví a tomar un energizante”, cuenta el ingeniero. Después de este suceso cambió radicalmente sus hábitos de estudio. Ahora es más organizado, prepara y maneja mejor su tiempo, siempre le da prelación al sueño y se alimenta de mejor manera. Ahora como profesor de Introducción a la Ingeniería, trata de compartir esta historia a los estudiantes porque considera que es muy probable que pasen por algo similar. Tras investigar sobre el tema, el docente cree que los estudiantes que no pasan por su misma situación adquieren estos hábitos por dos razones principales: El qué dirán los demás y el encontrar una ruta de escape. Bajo la premisa de que lo importante es pasar, “los estudiantes tienden a victimizarse, dejando tirada esta realidad por ir a pasar las penas con el alcohol o fumando”, sostiene Zambrano. Consecuentemente, Aja tiene un punto de vista similar: Para los que no tienen esta presión académica de la beca, los estudiantes que incurren en estos hábitos no tienen inculcada la costumbre de organizarse, jamás volvieron a tocar una agenda desde el colegio y cuestiona ¿por qué los billares alrededor de las universidades se la pasan llenos a las 10 de la mañana? Tarde que temprano la disciplina sobrepasa a la inteligencia, al igual que la procrastinación puede destruir cualquier proyecto. La procrastinación es uno de los peores hábitos estudiantiles, pues no sólo está arraigado al estudio sino a las acciones cotidianas que desarrollan los seres humanos. La procrastinación es la acción de posponer actividades o labores sabiendo que a un largo plazo el no realizarlas será peor. Es una decisión consciente y que es afectada por el mal control de las emociones y decisiones racionales. La disciplina y el orden son factores que limitan también esta habilidad de visualización al no proponerse metas, un sentido de las cosas y una guía personal para lograrlas. El psicólogo Tim Pychyll realizó un estudio acerca del tema. Allí reveló que combatir la procrastinación es aún más difícil en estos tiempos, pues con la facilidad de acceso a los múltiples dispositivos digitales es muy fácil perder la concentración y realizar actividades que resulten más placenteras requiriendo de un menor esfuerzo y que produzcan más alegría que estudiar, como lo son jugar videojuegos, ver películas o navegar por redes sociales. El desarrollo de prácticas nocivas en los estudiantes universitarios puede causar afectaciones físicas y mentales. Es importante que la población adolescente sea concientizada acerca de los peligros que pueden acarrear y la manera en la que se pueden contrarrestar. Consecuentemente, las universidades de Colombia han empezado a implementar divisiones enfocadas en la atención a estudiantes como lo es Bienestar Universitario, área encargada de preservar y fomentar el cuidado de la salud mental y física de los estudiantes por medio de la creación de espacios deportivos, líneas de atención para el manejo de crisis y programas que benefician y promueven la formación integral de los estudiantes.
- Alfred Hitchcock, ícono del cine internacional
Un genio o un villano, según lo viera, sin duda sus aportes han influido en muchas generaciones. Alfred Hitchcock, ícono del cine internacional Un genio o un villano, según lo viera, sin duda sus aportes han influido en muchas generaciones. Compartir
- Unisabana Medios | Audios
El odontólogo que convirtió su finca en zoológico Jorge Cortés Motta, Comunicación Social y Periodismo La historia de Leonardo Muta Camargo, el amante de los animales que fundó el primer zoológico de Boyacá que tuvo jaguares reproduciéndose en cautiverio. Ver también: Cosechas de superación: Una granja nacida en el corazón de una mujer. Compartir
- Escritor de historias de terror
Escritor de historias de terror Elisa Silva y Melissa Montoya. Comunicación Social y Periodismo La historia detrás de Álvaro Vanegas, el escritor de “Mal paga el diablo”, una historia de terror que se desarrolla en Bogotá. Ver también: El hijo del tiempo Compartir
- Lo que no la mata, la motiva
Lo que no la mata, la motiva Juan Esteban Castro Acosta, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Jennifer Pedraza, candidata a la Cámara de Representantes, negoció con el Gobierno la asignación de 4,5 billones a la educación pública, en 2018. Recibió amenazas, pero quiere quedarse en Colombia para luchar por sus ideas. Lea también: La mujer detrás de la líder estudiantil Compartir Foto: Sharon Dayan Cortés Martínez, Comunicación Social y Periodismo Desde el 2017, Jennifer Pedraza ha estado liderando movilizaciones sociales La candidata a la Cámara de Representantes estudió Economía en la Universidad Nacional. Negoció en el 2018 con el Gobierno la asignación de 4,5 billones a la educación pública. Fue amenazada, pero quiere quedarse en Colombia para luchar por sus ideas. Los jóvenes marchaban y exigían al Estado una mayor asignación de recursos para la educación pública en Colombia. Las protestas empezaron en octubre y duraron alrededor de 2 meses y 6 días. Acordaron salir regularmente los jueves de cada semana y reclamarle al presidente Iván Duque y a su gabinete mayor atención a la infraestructura, cobertura y calidad en los colegios y universidades públicas del país. Finalmente, luego de una negociación entre el Comité Nacional del Paro y el Gobierno Nacional, a mediados de diciembre de 2018, se acordó la distribución de 4,5 billones para este sector. Una de las estudiantes que lideraba las marchas, y hacía parte del comité y Consejo Superior de la universidad pública más importante de Colombia, la Universidad Nacional, se dirigió el 10 de octubre del mismo año, en medio de las manifestaciones, al Capitolio Nacional, sede del Congreso de la República. Una obra inaugurada en 1926 y ubicada en el costado sur de la Plaza de Bolívar, en el centro histórico de Bogotá. Cuando la joven llegó a esta imponente infraestructura, le comentaron que no podría entrar al recinto porque aún no había quórum en la plenaria del Senado, un hecho que ocurre usualmente en este órgano legislativo. Por lo tanto, tuvo que esperar 6 horas en las mismas escaleras donde fue asesinado, 104 años antes, el abogado y militar liberal Rafael Uribe Uribe. Cuando por fin pudo entrar y comenzar su discurso para exigir mayor financiamiento a la educación, no le dejaron presentar unas diapositivas que traía preparadas y fue interrumpida en la mitad de su intervención por el entonces presidente del Congreso, Ernesto Macías, quien le dijo de una forma algo despectiva: “Le quedan 30 segundos, niña”. Desde ese momento, Jennifer Pedraza no solo quiso seguir luchando por sus derechos, sino defender y representar a los bogotanos en el Congreso . Parece que cuando alguien la menosprecia, lo tomara como un reto. Diana Munar, una joven politóloga y seguidora de Jennifer, conoce cómo fue el proceso de Pedraza desde que empezaron la universidad y dice que “es muy difícil abrirse un espacio en la política. (…) no es común que las mujeres pongan una voz pública y es lugar que le cuesta mucho más que a un hombre”. —¿Por qué las personas deberían escoger a Jennifer como Representante a la Cámara por Bogotá? —Hay dos aspectos fundamentales-responde Diana-. Primero, es inusual encontrar mujeres jóvenes haciendo política y hay que darles una oportunidad a las nuevas generaciones, además que Jennifer también tiene una formación académica y social con su lucha en las movilizaciones. Segundo, por su trayectoria política. Ella ha estado representando a los estudiantes en distintos escenarios de la Universidad Nacional y luego en el paro nacional. Su voz debe ser relevante en el Congreso. Jennifer nació en Bucaramanga, una ciudad perteneciente al departamento de Santander. Tiene 25 años y desde los 15 se mudó sola a Bogotá, un sitio que habitaban más de 7 millones de personas en 2012, pero que tratan de tener cierta distancia unas con otras. Es un lugar frío y mantiene un ritmo de vida más acelerado al que estaba acostumbrada. Todo lo hizo para aprovechar el regalo de sus padres, su educación. Pasó el examen de admisión que solicita la Universidad Nacional a todos sus alumnos y entró a estudiar Economía. No ha perdido la inocencia en su rostro desde entonces. Tiene ojos rasgados, que se cierran prácticamente cuando sonríe, pero una mirada radiante y despierta escondida detrás de unas gafas grandes de marco negro y una frente amplia y lisa. Mantiene el mismo corte desde que entró a la Universidad, solo deja que su cabello negro le llegue hasta sus hombros. Mide apenas 1,54 centímetros, aunque su voz firme y sonora emite en quienes la escuchan un sentido de respeto, valor que respalda en cualquier situación y que ha resaltado en su candidatura para la Cámara de Representantes o Cámara baja del Congreso. No obstante, hay estudiantes que no tienen el mismo concepto sobre Pedraza. Zai Niño, trabajadora social y egresada de la Universidad Nacional, piensa que “en la institución hay una crisis de representatividad. Pasamos de tener unos líderes estudiantiles muy cercanos a los alumnos, a contar con unos que solamente estaban en función de su grupo político”. —¿Por qué crees que Jennifer Pedraza no representa a los estudiantes? —Porque cuando ella se convirtió en líder estudiantil, no hacía, precisamente, reuniones con los otros alumnos- dice Zai-. Nunca vas a ver a Jennifer convocando una asamblea con otros jóvenes, como se hacía antiguamente en la Universidad. Ella asumió una vocería de los estudiantes cuando estuvo, por ejemplo, en el Comité Nacional del Paro, sin preguntarle nada a las bases. (…) Además, algo que me motivó a criticarla fue un episodio bochornoso que ella protagonizó en febrero de 2020, cuando se fue a los golpes con otra joven frente al teatro Jorge Eliecer Gaitán. Esto hizo que tanto su nombre, como la identidad de la Universidad quedaran manchados y desde ahí supe que ella no merecía ser nuestra portavoz. Por lo anterior, Pedraza manifestó que efectivamente ocurrió este evento. Pero desde su versión afirma que “una chica me quería pegar ese día, aunque yo no quise buscar ningún bonche (pelea)”. Luego de terminar las negociaciones con el Gobierno, creyó que su aparición en los medios y el reconocimiento público habían terminado, pero no fue así. Algunas páginas de internet empezaron a difundir noticias falsas sobre Jennifer, como que supuestamente era la esposa de Rodrigo Londoño, un exguerrillero que ejerció como último comandante de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia , conocido con el alias de “Timochenko”, o que también había recibido dinero del Estado para que se callara y aceptara los acuerdos en la negociación durante el paro. Entonces, para algunos era una guerrillera y para otros una vendida. Esto provocó una serie de amenazas en contra de su integridad. —¿Alguna vez pensaste en irte de la ciudad o del país después de recibir estas amenazas? —No, no quiero-expresó la joven santandereana-. […] no me gustaría cederle ese terreno a los violentos. El lugar político que el movimiento estudiantil se ha ganado fue algo que nos ha costado mucho . No quiero darles nuestro espacio y participación pública como victoria. La Unidad Nacional de Protección, una entidad adscrita al Ministerio del Interior, tuvo que brindarle un esquema de seguridad, de 2019 a 2020, en caso de que fuera víctima de algún atentado. En una ocasión la llamaron porque había llegado un cedé a la facultad de Ciencias Económicas de su Universidad, en el cual se encontraba un audio donde la acusaban de haber vendido el paro estudiantil y diciendo que así tuviera escoltas que la protegieran, no se iba a salvar de “seis pepazos (o disparos) en la cabeza”. Nunca supo de donde provenía el audio, dijo que: “La Fiscalía un día me llamó para decirme que habían rastreado un celular […] pero yo les dije que ese era mi número. No hay eficiencia en esa entidad”. También le tocó salir huyendo de la Universidad del Valle cuando algunos encapuchados arrojaron explosivos cerca de Jennifer y una amiga con la que se encontraba. Incluso, en 2021 fue obligada a mudarse de vivienda, luego de que alguien en redes sociales publicara su dirección residencial. Sin embargo, estos sucesos no desvanecieron su intención de participar en política. Se convirtieron en un incentivo. Alejandro Ballesteros, uno de sus amigos más cercanos y consejero local de Bogotá, describe a Jennifer como “una luchadora, que nace del movimiento social, […] y que tiene una convicción política clara de querer transformar a Colombia”. Tanto así que decidió acompañarla en su campaña política, luego de que ella escogiera afiliarse al partido político de centroizquierda Dignidad, liderado por el exsenador y candidato presidencial Jorge Enrique Robledo. Colectividad creada en 2021, que aún no cuenta con ninguna curul en el Congreso, pero hace parte de la coalición Centro Esperanza, conformada por los partidos Nuevo Liberalismo, Alianza Social Independiente, Colombia Renaciente y Verde Oxigeno y los movimientos políticos: Compromiso Ciudadano, En Marcha y Colombia Tiene Futuro. Tanto Pedraza como Ballesteros hacen referencia, casi con un discurso grabado, que Dignidad es un proyecto político que junta distintos sectores de la sociedad y recoge las reivindicaciones del agro, de la industria de los estudiantes, de los ambientalistas, entre otros. Pero sobre todo que permite materializar sus ideas y convertirlas de carácter nacional. —¿Conoces algo sobre las amenazas que recibió Jennifer? —Sí, esto es de las consecuencias más graves de hacer política en Colombia- cuenta Alejandro-. Se vuelven una herramienta de intimidación para aquellos que no piensan como nosotros. Claro que estos actos incomodan un montón, pero nos dan mucha más fuerza para seguir llevando nuestras ideas a la gente y no impedirá que sigamos construyendo nuestra línea política. En los primeros meses de 2022, Pedraza ha estado entregando volantes en las calles, desde la localidad de Ciudad Bolívar, ubicada en el sur de Bogotá, hasta la localidad de Usaquén, en la parte septentrional. También ha asistido a todos los debates organizados en diferentes universidades y plataformas de redes sociales como TikTok o Instagram. Siempre hace énfasis en dos propuestas, la primera es reformar los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992 porque, según ella, les congelaron el presupuesto a las universidades públicas y, la segunda, es modificar la Ley 1005 que rige al ICETEX, entidad del Estado que otorga créditos a estudiantes universitarios, para que deje de cobrar intereses sobre los intereses, consecuencia de los préstamos que le pidió al Banco Mundial. En cada evento político que tiene, va acompañada de varios jóvenes que se ofrecieron como voluntarios para su campaña, una chaqueta morada con los logos de su partido político y unas pastillas de marca Strepsils para aliviar el dolor de garganta. Manifestó que lo más difícil de la campaña ha sido dejar de compartir tiempo con su perra Bianca, que adoptó hace dos años. Aunque tenga ojeras y gotas de sudor en la frente, dijo que no está cansada y va a seguir luchando por los derechos de los jóvenes y no tan jóvenes, incluso con los que tiene diferencias y le siguen deseando la muerte. No se asusta fácilmente. Aunque sepa que esté en peligro, no quiere perder la oportunidad de transformar a Colombia.
- El reto de emprender después de la guerra
El reto de emprender después de la guerra Laura Camila García Díaz y María Camila Ocampo Hernández, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La firma del proceso de paz marcó un precedente en la historia de Colombia. Tanto víctimas como excombatientes luchan por dejar atrás la guerra; sin embargo, emprender en el postconflicto ha sido un desafío para aquellos que le siguen apostando a la paz Lea también: De la guerra a la cocina Compartir Foto: Cerveza artesana ‘La Trocha: la casa de la paz’ la cual hace parte de un proyecto de excombatientes Han pasado cinco años desde la firma del Acuerdo de Paz entre la guerrilla de las FARC-EP y el Estado colombiano. Después de 52 años de conflicto armado, el acuerdo del 2016 le devolvió la esperanza de transformación y progreso no solo al pueblo, sino a centenares de combatientes que querían dejar atrás la violencia para empezar un nuevo camino. La negociación no solo consistió en entregar las armas para acabar con el conflicto, sino la reincorporación de excombatientes a la vida social y económica. A pesar de ser vulnerables a amenazas de muerte que, en su mayoría, son dirigidas por grupos armados organizados residuales, muchos prefirieron encaminarse hacia la paz en lugar de quedarse en el pasado, y comenzaron el proceso de reinserción a la sociedad a través de espacios de reconciliación creados por ellos mismos: emprendimientos de todo tipo. Según cifras de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), entidad del gobierno que ofrece asesoría a quienes deciden vivir en la legalidad, se estima que cerca de 13.000 personas estaban en proceso de reincorporación a finales de octubre de 2021; en ese mismo período se aprobaron 3.575 proyectos productivos, que benefician a más de 7.600 excombatientes. Emprendimientos: la otra cara de la paz En la localidad de Teusaquillo se encuentra hoy la Casa Alternativa. Esta edificación, con aspecto de mansión inglesa, funciona como restaurante y sede de eventos. La mezcla de gris y rojo la diferencia de las demás edificaciones del sector, donde predomina el naranja de los ladrillos y el blanco en la fachada. Una pequeña biblioteca recibe a los clientes. Al fondo se ve el bar. Sentado frente a una mesa del restaurante, Manuel Bolívar, excombatiente de las FARC y ahora miembro del partido Comunes, cuenta cómo inició este emprendimiento, con el sueño de crear su propia cerveza. El proyecto fue liderado por dos miembros de Comunes, junto a Johana Posada y Manuel Bolívar, excombatientes y también militantes del partido. “Con sabor a amor y paz” es el lema de la tercera cerveza creada por firmantes del acuerdo, la cual salió al público en enero del 2021. “Es una cerveza negra, de 4.5º de alcohol. Ligera”, describe Bolívar, y aclara que no es la única que crearon: también hay una lager saborizada con cáscaras de limón Tahití. La Cervecería Alternativa nació a finales del 2021 como respuesta a la necesidad de expandir la venta de sus productos, después de explorar varias líneas de mercado. Aunque habían considerado abrir un bar, terminó siendo un restaurante, lugar de reuniones y actividades culturales que hoy es parte del emprendimiento de estos excombatientes. El acuerdo de paz ha sido una oportunidad para reconstruir el país con la participación de las víctimas y la comunidad. Ha permitido a los excombatientes empezar un nuevo capítulo con mejores condiciones. Es el caso de Luis Castillo, miembro de Asotourhepaz, Asociación de Turismo “Hechos de paz”, una agrupación de 55 excombatientes y víctimas de la violencia que promueven el agroturismo en el municipio de Viotá, Cundinamarca. En el 2018, Castillo, junto con su compañero José del Carmen Viracacha, realizaron un diplomado de agroturismo gracias a la gobernación de Cundinamarca. Allí, Castillo se percató de que un proyecto comunitario que impulsara la reconstrucción del tejido social debía ser llevado a su comunidad. Por ello, junto con otras víctimas y excombatientes de la zona, le apostaron a Asotourhepaz y transformaron el sendero ‘El Cardenal’, que durante la etapa del conflicto se encontraba ocupado por grupos al margen de la ley, en un camino ecoturístico accesible para todos. Este sendero se encuentra dividido en cuatro etapas, y en cada una de ellas los visitantes aprenden sobre la historia del municipio y el proceso de paz. Para Luis Gómez el acuerdo de paz contribuyó a que hoy sea empresario de un negocio de café en el municipio de Pitalito, Huila. Surgió hace 3 años, gracias al apoyo del Fondo Emprender del SENA. En la actualidad, su producto está siendo exportado a diferentes países, como Irlanda, México y Estados Unidos. A otros, como Rubén Darío Aguirre, se les ve la alegría de la nueva vida en la sonrisa con la que explican esta nueva oportunidad. Él no es victimario sino víctima, desplazado: “Mi emprendimiento es la miel de abeja, el polen y el propóleo para la tos”, explica, y lo que más disfruta es mostrar todos sus productos. Aguirre, oriundo de Santa Rosa de Cabal (Risaralda), migró a El Charco (Nariño), de donde fue desplazado por la violencia. Al llegar a Bogotá, encontró en la apicultura una oportunidad de iniciar un nuevo proyecto y lo llamó Apicor. Durante la pandemia se unió al colectivo social ‘Memorias Colombia’, que cuenta con la participación de firmantes de paz, víctimas del conflicto de diferentes regiones del país y otros emprendedores. A estas iniciativas se suma también John Avendaño, quien después de ser desplazado por la violencia del Caquetá, se reubicó en Bogotá y se dedicó al estudio de las plantas. Esto lo llevó a crear un emprendimiento enfocado en la transformación de lo que siembra en su huerta, como el cannabis, la caléndula y la lavanda. También hace aromaterapia, pomadas, misturas y labiales. Estos son apenas algunos ejemplos del impacto del acuerdo de Paz desde su firma. Según cifras de la ARN, entre agosto del 2018 y abril del 2022 se registraron 8.983 excombatientes beneficiarios de proyectos productivos, 4.359 proyectos aprobados y una inversión de $86.823 millones de pesos. De acuerdo con esa entidad, estos proyectos “se orientan hacia la generación de alternativas productivas, colectivas e individuales, para la consolidación de fuentes de ingresos sostenibles en el mediano y largo plazo, en el marco de la legalidad”. A su vez, cada persona reincorporada podrá obtener ayuda económica solo una vez para emprender su proyecto. Este es un proceso que apenas comienza, pero cuyos beneficios son inmensos. Beneficios e impacto Cuando Bolívar, hoy dueño de la cervecería, habla de su vida antes del proceso de paz y de su emprendimiento, es evidente la transformación: “Mi vida cambió completamente, porque antes del acuerdo de paz estaba en la guerra. Estaba en la Guerrilla, en medio de la selva, en las montañas. Duré 15 años allá, con un panorama hacia el futuro de un día”. Con esto quiere decir que para él la posibilidad de morir era parte de su día a día. Pero ese pasado quedó atrás. Ahora vive con proyección, siendo capaz de soñar con lo que viene, y lo motiva cómo su empresa ha crecido y cómo puede reinvertir las ganancias para mejorarla. El proyecto cultural de la Casa Alternativa inició con tan solo un capital de $900.000 pesos colombianos y cuatro accionistas principales. Ahora cuenta con cinco trabajadores no firmantes y se ha convertido en un espacio para eventos, actividades artísticas y de relacionamiento social. “Hemos crecido muchísimo. Aunque todavía no estamos recibiendo las ganancias que queremos, pues llevamos apenas 6 meses, sí nos deja algún dinero para reinvertir en la casa. Eso también nos tiene muy contentos”. De esta manera, Bolívar admite estar satisfecho del camino por el cual se dirige el emprendimiento. Por su parte, la proyección del emprendimiento de agroturismo de Castillo es clara: resignificar el sendero ‘El Cardenal’ como una propuesta de turismo natural para aportar al desarrollo integral del territorio. Sus ganas de ayudar a la comunidad son notorias, pues las desigualdades en estos pueblos no son contempladas en la negociación. Castillo siempre ha tenido una mirada diferente a la firma del acuerdo de paz en La Habana. “Una realidad es firmarla allá y otra realidad es dentro de los territorios. En los territorios hay muchas necesidades. El Estado no llega. No llega nadie”, comenta. Por esta razón, su proyecto invita a trabajar con todas las víctimas y miembros de la comunidad para erradicar injusticias a través de la edificación de un camino de paz. Y también habla del proceso: “Contribuimos a la memoria histórica. Esto lo hacemos con el fin de que no se vuelva a repetir el conflicto”, agrega. A través de los recorridos turísticos, los guías narran la historia del municipio, con la intención de recrear la memoria social y, así, exaltar la capacidad de superar las adversidades de sus habitantes. También el aporte de Luis Gómez es significativo: con más de 75.000 árboles de café y 18 hectáreas en uso, ha generado empleos a víctimas del conflicto, madres cabezas de hogar, desplazados y campesinos. En su empresa mantiene siete trabajadores en nómina y, a su vez, produce entre 15 a 20 empleos diarios. Gómez habla con orgullo por emplear a tantas personas en su negocio: “Es algo bonito porque, hoy en día, somos empresarios. Estamos generando empleo. Y lo mejor es relacionarse con la gente trabajadora”, menciona. En general, estos proyectos han sido una ayuda para la reintegración de excombatientes. La ARN calcula que, hasta abril del 2022, 26.888 personas, de las 51.791 que ingresaron de manera voluntaria, culminaron su proceso de reintegración. Un punto clave para que este proceso sea exitoso y los excombatientes se mantengan en la vida civil es la integración a la economía formal y social. Santiago Cano, líder de proyectos para la construcción de paz en Colombia, aseguró que estos emprendimientos “permiten visibilizar de manera tangible el proceso de paz”. Es evidente la disposición para elegir una vida distinta con la creación de este tipo de proyectos. A su vez, les permite generar ingresos para su sostenibilidad. Retos y dificultades Pero no ha sido un camino fácil llegar a donde están ahora. El comienzo de la reincorporación fue complejo. Cuando Castillo y los demás excombatientes decidieron adentrarse en la legalidad, desconocían todo lo que conllevaba. Al principio, se dieron cuenta de que el proceso para establecer su emprendimiento implicaba permisos y autorizaciones por parte de las instituciones del Estado. “Nosotros no teníamos ni idea. Para todo se necesita un documento, una firma. Lo que no está escrito, no vale”, cuenta Castillo. Por tal razón, tuvieron que aprender a hacer su propia documentación y a buscar esos permisos. Después, comprendieron que era necesario tener el apoyo de un cuerpo jurídico que los respaldara; por eso, durante un año, la asociación Asotourhepaz se formalizó como su apoyo legal para estructurar adecuadamente sus proyectos. Y es que iniciar un emprendimiento en medio de estas circunstancias no es una labor sencilla. Para un excombatiente son desconocidos los trámites que conlleva ser empresario. La costumbre de llevar registros y tener la documentación es un proceso complejo al cual se deben acostumbrar. Además, cuando Gómez iniciaba las ventas del café, no tuvo muy buena acogida. “Los mercados nacionales y en el extranjero son duros. Toca mandar muestras: si les gustó bien y si no, ahí quedó”, asegura. El otro problema que enfrentan es la estigmatización. Ser firmantes del acuerdo de paz ha sido un reto en términos de su seguridad, y un ejemplo es la bomba que encontraron el 21 de enero del 2022 en el segundo piso del restaurante Casa Alternativa. “Eso fue una cosa traumática. Había mucha gente en ese momento. Afortunadamente la bomba no estalló. La encontré y la saqué al parqueadero. Vinieron los antiexplosivos y la desactivaron”, recuerda Bolívar. Pero esto no los detuvo. Esa misma noche realizaron un evento de apoyo a la casa, a la cual asistieron más de 400 personas y, después, sacaron el cóctel ‘bomba’, en representación al incidente. Apoyo del Estado Algunos emprendimientos, como el café de Luis Gómez y el proyecto de agroturismo, han recibido apoyo de instituciones cercanas al gobierno. En particular, el SENA, la entidad de formación para el trabajo del Estado colombiano, ha desarrollado el Fondo Emprender, una cuenta que financia iniciativas empresariales. “Cualquier víctima de la violencia, excombatiente o persona que tenga una condición de vulnerabilidad puede aplicar a estos programas cuando certifique esta condición y tenga al menos 90 horas de formación en áreas afines al proyecto o a un emprendedor”, explica Jorge Gayon, profesional de emprendimiento del SENA del Centro Agroempresarial de Chía. El emprendimiento de Luis Gómez, a través del programa ARN, recibió un capital semilla de 8 millones y del Fondo Emprender se le otorgaron más de 150 millones de pesos, aumentando la cantidad de árboles sembrados en su finca. La gobernación de Cundinamarca también ha invitado a Castillo, en dos ocasiones, a la Feria Nacional de Turismo (ANATO). “Todas estas iniciativas hay que contarlas, que se hagan visibles para que nos demos cuenta de que sí hay oportunidades de paz”, asegura Castillo. Sin embargo, no todos han recibido apoyos. Incluso, algunos dicen que no han pensado en buscar o solicitar dichas ayudas. Por el contrario, prefieren crecer por sus propios medios. “Vamos a sacar adelante nuestro proyecto, porque nosotros somos trabajadores emprendedores y queremos sacarlo adelante”, dice con firmeza Manuel Bolívar. Él asegura que, hasta el momento, el Estado no le ha ofrecido ningún tipo de ayuda, pero tampoco se negaría a recibirla. “Puede que algún día digan: Vamos a ver cómo es este proyecto de muchachos firmantes del Acuerdo. ¿En qué los podemos ayudar? Es diferente a que nosotros los busquemos”, agregó Bolívar. Mirada hacia el futuro La mirada de Manuel Bolívar es seria y tensa. “Nosotros desarrollamos nuestra actividad económica y nuestra labor como emprendedores como cualquier persona”, asegura. Como él, otros emprendedores quieren ser vistos con un lente que va más allá de ser excombatientes. Esto no quiere decir que se deba olvidar el pasado u ocultar las huellas que dejaron. Es un proceso que implica el perdón y la aceptación de muchos de los protagonistas. No obstante, sus aportes como emprendedores se han enfocado en el cambio y mejora del país. Son proyectos que buscan aportar al crecimiento social de Colombia. Todavía queda una gran travesía para que el Acuerdo sea aceptado por muchos, pues aún existen riesgos para estos reincorporados. Así lo demuestra un informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz que indica que, desde la firma del proceso de paz, han sido asesinados alrededor de 320 exguerrilleros. Y, según cifras del mismo, por lo menos 5.200 personas integran las disidencias de las Farc. Si bien es cierto que el 95% de los exguerrilleros que se desmovilizaron continúan acogidos al proceso de paz, como lo aclara Carlos Ruiz Massieu, jefe de verificación de la ONU en Colombia, la aparición de nuevas facciones armadas en el país es un hecho que no se puede ocultar. No todos los exintegrantes de las FARC consideran que el Acuerdo fuera pensado como una solución colectiva ante los problemas sociales del país. El sentimiento de desconfianza y rechazo es superior en estas personas. Para algunos, la guerra sigue siendo una opción de vida. Formar parte de un grupo al margen de la ley les ofrece oportunidades económicas, y muchos combatientes sienten respaldo por pertenecer a un grupo armado. Este es uno de los retos más cruciales del proceso de reintegración, porque un aspecto es que el gobierno les hable de estabilidad y otra muy diferente es garantizarla. No hay nada mejor que seguir el sendero de la legalidad. A pesar de las dificultades presentadas en el camino, estos emprendedores han demostrado que los beneficios de la paz son mayores. El cambiar las armas por un negocio, hecho a punta de sudor y esfuerzo, sí paga. El trayecto real hacia la paz se construye a través de este tipo de propuestas que permitan construir más comunidades resilientes. Y es la vía para la paz y la estabilidad de Colombia. No cabe duda. *Este trabajo periodístico fue publicado inicialmente el 29/09/22 en Infobae Colombia como parte de una alianza informativa.
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Mi casa en Tauramena Juan Camilo Torres y Sofía Pérez La familia Nova encontró su salvación en un poco conocido municipio de Casanare. De las montañas frías de la Sabana de Bogotá pasaron al cálido llano, donde están las condiciones climáticas para que su salud mejorara progresivamente. Con el bienestar ha llegado la energía para descubrir los secretos del poblado y convertirse en una parte de su cultura local. Ver también: Nadar por la vida es mi camino Compartir
- La reubicación del pueblo más joven de Colombia
La reubicación del pueblo más joven de Colombia Ana Lucía Rodríguez y Juliana Gordillo, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana. Fecha: San Cayetano, municipio de Cundinamarca, tuvo que ser evacuado en 1999 por causa de deslizamientos de tierra. Cuatro años después fue reubicado, y ahora enfrenta el reto de desligarse de su pasado. Lea también: De camino al campo Compartir Foto: Juliana Copete Gordillo. Mujer campesina que con su caballo atravesaban la vía a San Cayetano distribuyendo cantinas repletas de leche. Del pueblo “San Cayetano viejo”, como ahora lo llaman, solo quedan ruinas. El 13 de mayo de 1999, con la protección de la virgen del Chinga en medio de una procesión, el gobernador de Cundinamarca de esa época, Andrés González, ordenó la evacuación de San Cayetano por una suma de hechos catastróficos. Un flujo de tierra de 22 millones de metros cúbicos y el movimiento constante de las placas tectónicas, ocasionó la aparición de grietas en las viviendas que conformaban el casco urbano del municipio ubicado a 98,2 kilómetros al norte de Bogotá. Esto generó fallas en los tendidos eléctricos, tuberías y calles. La Gobernación instauró albergues temporales a 2 kilómetros de la zona afectada. La alcaldía, la iglesia y todas las entidades se ubicaron en carpas y funcionaban de esa manera. Fueron cuatro años en espera de un nuevo hogar y soportando una fuerte temporada de lluvia, lo que dificultó su acceso a los servicios básicos necesarios y a un techo sólido bajo el cual refugiarse. Por las difíciles condiciones de vida, la Gobernación trasladó a los adultos mayores al municipio de Arbeláez, Cundinamarca, mientras otros habitantes decidieron irse por su propia cuenta a distintos lugares del país. Se desconoce la cifra exacta de las personas que tomaron esta decisión porque nunca se hizo el censo. — “La gente se cansó de vivir así, entonces, quienes no se iban, construían casas en madera. Incluso algunas personas se quedaron a vivir allí. Se trató de estar más cómodos en medio de la dificultad, porque las cocinas, baños y lavaderos eran comunitarios. Hoy lo contamos como anécdota, pero para quienes vivimos el proceso fue muy difícil”— dice Elver Umaña, actual alcalde de San Cayetano, quien en ese entonces tenía 20 años. Jaime Matiz Ovalle, ingeniero civil, explica que la Gobernación tuvo que entrar a negociar con los habitantes para entregarles una casa pequeña y que no equivalía a las dimensiones y comodidades de su anterior vivienda. Matiz también perteneció a la entidad de Gestión de Riesgos, y participó en la elaboración de los planos del nuevo San Cayetano. —“Estábamos bien, teníamos dos casas en el mismo terreno y luego el Gobierno nos dio solo una . Además, hubo personas que se aprovecharon del desorden y reclamaron casa cuando ellos previamente no tenían una” —comenta María Carranza*, que desde la reubicación es vendedora ambulante. Según un informe presentado en 2002 por el periódico El Tiempo, se invirtieron 15.548 millones de pesos, en donde la Presidencia de la República solo aportó 167 millones . La Gobernación de Cundinamarca fue quien adquirió el predio y, con ayuda de la Fundación Compartir, construyó las casas, el palacio municipal, el centro de salud y el colegio. “Se entregó a medias”, es una de las frases recurrentes entre los mil habitantes del municipio. Faltaban muchas cosas por terminar, entre ellas la instalación del servicio de gas, la antena de comunicaciones telefónicas y la iglesia, el lugar sagrado para su gente. La Unión, lugar rodeado de imponentes robles y frondosa vegetación, es el nuevo centro urbano de San Cayetano y fue elegido mediante votación popular, donde los mayores de 15 años tenían derecho a escoger el territorio en el que se realizaría la construcción de este. El Nuevo San Cayetano Los habitantes tuvieron que pasar del poncho a la ruana. El poncho es una prenda liviana de algodón que se suele portar en sitios cálidos y frescos, y la ruana está hecha de lana de oveja y se usa para cobijarse en climas fríos. La Mercedes, lugar en donde se situaba el “pueblo viejo”, estaba a 1800 metros de altura, con una temperatura promedio de 18°C. Con la reubicación, el casco urbano quedó a 2650 metros de altura con temperaturas de 12°C. Para los sancayetanenses el cambio fue drástico, no solo por el clima, sino por las nuevas distancias, la migración de los pobladores, las pérdidas materiales y, con ellas, los lugares representativos que guardaban sus recuerdos. “Sí, tenemos un pueblo bonito y organizado rodeado de naturaleza, pero no deja de generar tristeza el haber tenido que irnos de nuestro hogar” —dice Myriam Cendales, ex habitante del municipio, y agrega —“En las ferias, nos reuníamos en el atrio, que era el símbolo de las fiestas, para ver los juegos pirotécnicos, hacer presentaciones y ver los desfiles. Era algo muy hermoso”. Esto trajo consigo una serie de cambios notorios en este nuevo territorio. Tradiciones como sentarse el 25 de diciembre en los banquitos del parque principal para abrir los regalos de navidad y compartir en comunidad es algo que hoy en día ya no sucede y pocos recuerdan. Otro cambio, producto de la reubicación del pueblo, fue que hasta finales de los 2000, Pacho, pueblo que colinda con San Cayetano y que fue financiado y controlado en gran parte por el narcotraficante y paramilitar Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, generó la llegada de grupos armados al margen de la ley. Según fuentes que pidieron no revelar su identidad, pocos habitantes recuerdan que, en el panorama de 1999, la evacuación de San Cayetano se hizo con el permiso de un grupo paramilitar y el de uno de los frentes de las extintas guerrillas de las FARC que, para entonces, operaban en la zona. Ahora bien, en la actualidad el municipio registra cero delitos. Hace más de diez años no hay un solo homicidio. — “La tranquilidad que tenemos acá es enorme, si alguien quiere vivir tranquilo se viene para San Cayetano” — dice el alcalde Elver Umaña. A pesar de esta aparente tranquilidad, los principales problemas de San Cayetano son el mal estado de sus vías, lo que dificulta la conectividad con las veredas , un sistema de salud ineficiente, la escasez de empresas en el territorio y la sombra de un viejo pueblo derrumbado que no ha dejado brillar al nuevo. Vías y conexiones Aunque el nuevo casco urbano queda a 45 km de Cogua, las vías sin pavimentar, los barrancos y montañas con alto riesgo de derrumbe, sumado a los dos años de fuerte invierno, dificultan el recorrido. A su vez, la reubicación del pueblo generó que veredas como Toviejo, que antes quedaban a media hora del casco urbano a pie , ahora tengan trayectos en camperos de más de una hora. El transporte urbano solo llega a las veredas de Pinipai y Camacha, y el transporte escolar, que sí comunica el centro poblado con todas las veredas, ha logrado su funcionamiento debido a que la Gobernación asume la mitad del costo total, que son 650 millones de pesos anuales. Germán Ramos, conductor de bus escolar en San Cayetano nuevo, asegura que ha pasado más tiempo con los niños que transporta que con sus propios hijos. “Las carreteras están en mal estado. En invierno sufrimos demasiado y en el colegio molestan mucho si llegamos tarde” — afirma Germán, quien lleva seis años desempeñando esta labor, y añade — “Este trabajo es de paciencia y sacrificio”. Salud Beatriz Salcedo, matrona y curandera del viejo pueblo, fue quien recibió a todos los niños que nacieron allí porque no había centro médico y era muy difícil trasladarse hasta el hospital de Pacho. — “Curaba casi cualquier cosa, desde una dislocación, hasta malestares estomacales y fiebres altas” — recuerda Myriam Cendales con nostalgia. Hoy en día no nacen niños en San Cayetano, pues sigue sin haber un hospital. Solo cuenta con un centro de salud capacitado únicamente para brindar primeros auxilios y no puede atender emergencias. Por ende, las madres que van a dar a luz deben trasladarse al hospital de Zipaquirá o al de Pacho. Esto quiere decir que desde 2002 no han nacido sancayetanences, hecho que sugiere con mayor fuerza la pérdida de la identidad que por tantos años unió al municipio. Por esta razón es necesaria la construcción de un centro médico de mayor nivel, con las condiciones necesarias para que las mujeres den a luz y no tengan que trasladarse a otros municipios, lo que favorecería al propósito de que la tasa de natalidad se reactive. Economía La tierra es su fuente principal de trabajo, es un municipio agropecuario que, al tener clima de páramo, y también temperaturas superiores a los 18°C es posible cultivar de todo. Café, caña, panela, tomate, y papa, son algunos de los ejemplos. “Lo que usted quiera sembrar acá, se va a dar”. El municipio lleva su nombre en homenaje a “San Cayetano”, el patrón que protege a los ganaderos, hecho que resulta paradójico considerando que el deslizamiento de tierra que destruyó la cabecera municipal fue producto de la excesiva ganadería y tala de árboles. Sin embargo, este acontecimiento no ha cambiado la cultura ganadera, pues en el lugar se producen diariamente 40.000 litros de leche. En el olvido “A veces nos quejamos, pero si vemos la realidad, si no fuera por la Gobernación, no tendríamos nada . Los seres humanos somos inconformes y no reconocemos que sí nos ayudan”. —asegura Elver Umaña, alcalde de San Cayetano, y agrega — “No es un pueblo de personas adineradas, pero no hay mendicidad”. No obstante, ha quedado en el olvido de la sociedad, pues muchos no saben de su existencia ni de su historia, o si la saben, no les interesa conocer esta nueva etapa. Esto provoca la falta de turismo, las escasas oportunidades laborales y demás actividades que podrían beneficiar la vida de los pobladores. El simple y llano morbo de ir a ver las ruinas y lo que quedó del viejo pueblo, debería transformarse en curiosidad e intriga para las personas y lograr que visiten lo que hay hoy. Con el transcurrir de los años, son las nuevas generaciones las que se deben encargar y deben tomar las riendas del nuevo pueblo. Para lograr que San Cayetano salga del recuerdo de una tragedia que lo opaca, debe empezar trabajando en la consolidación de su economía y su identidad cultural. Andrés Rojas, ingeniero ambiental que ha visitado la zona, asevera que al poseer nacederos de agua potable que caen del páramo y desembocan allí, construir una planta de tratamiento de agua para embotellar podría ser la mayor fuente de empleo del municipio . — “Es difícil tramitar las licencias ambientales para poder comercializar agua de los páramos, pero llevado a cabo con responsabilidad sí es posible y daría muy buenos resultados en la región” —relata Andrés y concluye: — “Un claro ejemplo de ello es la embotelladora Agua de Soto Norte, la cual embotella agua proveniente del páramo de Santurbán”. Otro método para fomentar el turismo y ayudar a la economía del sector es por medio del deporte. Su ubicación geográfica cuenta con terrenos montañosos, los cuales son óptimos para el ciclomontañismo. —“Cuando las personas vienen a entrenar o a competir a la región, mueve todo un conjunto de intereses, desde la participación de nuestra población joven, hasta la reactivación de la economía por medio del comercio . —cuenta Fernando Castañeda, coordinador de deportes y cultura de San Cayetano nuevo. Busca integrar de manera más participativa a todos los miembros de la comunidad como adultos mayores, población vulnerable, entre otros, en torno al deporte. Estos cambios en las condiciones mencionadas implicarían que tanto los residentes de San Cayetano, como quienes abandonaron su pueblo y personas provenientes de cualquier otro lugar se motiven por descubrir lo que el nuevo San Cayetano tiene por ofrecer, y de esta manera, hacerlo cada vez más visible ante una sociedad que veía su territorio con ojos de tragedia.
- La nueva realidad
En este capítulo de Citadinos, conoce historias de reinvención que han tenido que darse en medio de la crisis por la pandemia, en las que los protagonistas son quienes están detrás de los restaurantes y de la industria del entretenimiento. La nueva realidad Nicolás Ricaurte, Isabella Durán, Alejandra Pérez, Sofía Bayona, Valeria Leyva, Brandon Ortiz, Valentina Navarro, Mauricio Padilla, Laura Miranda, Laura Vanegas, Natalia Pérez, Alejandra Gutiérrez, Juanita Sahid, Manuel Martínez, Natalia Martínez, Juan Diego Ibañez, Paula Caro, Breiner Álvarez y Juan Esteban Rey, Comunicación Social y Periodismo En este capítulo de Citadinos, conoce historias de reinvención que han tenido que darse en medio de la crisis por la pandemia, en las que los protagonistas son quienes están detrás de los restaurantes y de la industria del entretenimiento. Compartir
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