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- El Covid, una pesadilla con los ojos abiertos
El coronavirus llegó a una familia del municipio de Chocontá, Cundinamarca. A pesar de las medidas de bioseguridad, que habían implementado, sus vidas se vieron afectadas drásticamente; en particular la de Stella Castro Cárdenas. El Covid, una pesadilla con los ojos abiertos Yenifer Tatiana Gutiérrez Pinzón El coronavirus llegó a una familia del municipio de Chocontá, Cundinamarca. A pesar de las medidas de bioseguridad, que habían implementado, sus vidas se vieron afectadas drásticamente; en particular la de Stella Castro Cárdenas. Disponible en Pulzo Yenifer Tatiana Gutiérrez Pinzón En Colombia, la cifra de muertos por covid-19 supera los 4 millones 900 mil personas. Muchos nacionales tuvieron que vivir la muerte de sus seres queridos, como fue el caso de la familia Martínez Castro, quien en menos de dos meses perdió a dos de las personas más importantes en sus vidas. A pesar de ser un tema difícil de hablar y pese a su estado de salud, ella empezó a contarme sobre lo que le había pasado, con la nobleza que la caracteriza. De cabello rojizo y crespo, ojos almendrados color café, pequeñas pecas en sus mejillas y una sonrisa que escondía una tristeza insuperable. Stella Castro Cárdenas, una chocontana de 58 años, reconocida en el municipio por ser una mujer trabajadora, amable, alegre, servicial y, sobre todo, por ser la dueña de uno de los restaurantes típicos de la región “El Piqueteadero del Cerdo”. Junto a su esposo, llevaban deleitando a todos sus clientes, por más de 15 años, con platos como longaniza, cerdo, rellena, chanfaina, papa criolla y costilla. Trabajaban de domingo a domingo para poder darle estudio a su hijo e hijas. Siempre eran conocidos por ser una familia unida y económicamente estable. El virus, covid-19, llegó a Colombia el 6 de marzo de 2020 y acabó con lazos y tejidos familiares y así como esta familia, hay muchas. A diario hay personas que pierden a sus padres, hijos, hermanos, sobrinos, tíos, y demás seres queridos. En el año 2020, por la contingencia del covid-19, el Gobierno Nacional declaró cuarentena estricta en todo el país. Por esta razón, su restaurante no tenía servicio y sus ingresos económicos eran nulos, debido a que era su única fuente económica. “La pasábamos encerrados, para no contagiarnos. Mi esposo y yo no dejábamos que nuestros hijos se expusieran al contagio del covid”, me confesó Stella. Cuando el comercio comenzó a reactivarse, sin duda alguna ellos también comenzaron a trabajar de nuevo en su restaurante, pero no tenían previsto que esta decisión les traería consecuencias... —Nunca pensé que iba a llegar una enfermedad a mi hogar –suspiró-. El 6 de julio de 2021, su esposo, Jorge Martínez, comenzó con tos, dolor de cabeza y desvanecimiento, pero su familia pensaba que era un resfriado porque la noche anterior había salido tarde de trabajar. Pasaron 2, 3, 4 días y la salud de Jorge empeoró. Después de una larga conversación entre Stella y sus hijos, decidieron llevarlo al Hospital San Martín de Porres de Chocontá. En el hospital, los médicos dieron la orden de remisión porque no estaba saturando bien. Stella, con preocupación, pero, sobre todo, con el amor que le tenía a su esposo, lo acompañó en el hospital de Chocontá y en la clínica El Country, a donde fue remitido posteriormente. Una semana después de la hospitalización de su esposo, el jueves 22 de julio de 2021, Stella no pudo ir a visitarlo porque se sentía mal. Se había contagiado. Ese jueves en la noche, Stella se encontraba aislada en una de las habitaciones de su casa, con fiebre y dolor de huesos, pero no era grave; estaba con medicamentos y suero para combatir este virus. A los dos días, la llamaron de la clínica El Country, donde tenían a su esposo, avisando que su estado de salud era delicado. A Stella inmediatamente se le subió la tensión y tuvieron que llevarla al hospital de Chocontá, donde lograron estabilizarla. Sin embargo, por parte de la clínica, El Country, no daban ningún reporte acerca de su esposo. El domingo, 25 de julio de 2021, Stella estaba en la habitación 204 del hospital almorzando, cuando recibió una llamada de la clínica informando que su esposo había fallecido. —Sentí que todo se derrumbaba, fue un dolor muy grande –hablaba con profunda tristeza y lágrimas en sus ojos-. No lo podía creer. Horas después de la noticia, del fallecimiento de su esposo, Stella se agravó. La remitieron para la Clínica de Zipaquirá, donde tuvieron que entubarla. “Ese domingo lo recuerdo como uno de los peores días de mi vida. Primero, la muerte de mi papá; y luego, el delicado estado de salud de mi mamá”, recalcó Cindy, la hija mayor de Jorge y Stella. La familia Martínez Castro, estaba pasando por uno de los momentos más difíciles que han tenido que afrontar, como lo describen ellos mismos. Su madre que se encontraba en UCI, no mostraba mejoría y las cenizas de su padre estaban listas para ser reclamadas. “Orábamos mucho, todos los días, le pedíamos a la Virgen por la recuperación de Stella y el eterno descanso de mi cuñado”, manifestó Miriam Castro, hermana de Stella. Había pasado una semana desde la muerte de Jorge, cuando el papá de Stella, Heliodoro Castro, fue hospitalizado por estar infectado de covid y una complicación en su corazón hizo que su estado de salud fuera más delicado. Heliodoro Castro, de 84 años, estuvo en el hospital de Chocontá durante 5 días, los médicos no les daban esperanza a sus familiares, estuvo 1 día agonizando. “Era muy difícil ver a mi abuelito en ese estado –me contó María Pinzón, una de sus nietas-, los últimos días lo tuvieron que amarrar a la cama porque se quitaba el oxígeno, estaba sufriendo mucho”. Mientras tanto, desde la Clínica de Zipaquirá, llamaron a Ana Matínez, la hija menor de Stella, para avisarle que su mamá había reaccionado. La felicidad inundaba la casa de la familia Martínez Castro, pero otro suceso lamentable estaba por ocurrir. El 31 de julio de 221, murió Heliodoro Castro, padre de Stella... Y, con él, 291 personas más fallecieron por causa del covid-19, según datos suministrados por el Ministerio de Salud. “No soportábamos una pérdida más, todos estábamos desconsolados”, contó Miriam Castro. Los familiares esperaron a que Stella estuviera mejor y regresara a su casa para contarle la noticia del fallecimiento de su papá. El lunes, 2 de agosto de 2021, le dieron la salida a Stella y ese martes siguiente, sus hermanas se reunieron y con mucha valentía fueron a la casa de ella a darle la noticia. “Fue un dolor muy grande, estaba esperando salir de la clínica para ver a mi padre”, dijo Stella. Sin embargo, después de pasar su duelo, afirma que todo fue la voluntad de Dios, ella no quería ver sufrir a su esposo, ni a su papá. Su vida cambió radicalmente. Actualmente, debido a las secuelas, no puede trabajar, está en terapias para mejorar la movilidad de sus brazos y de sus piernas. Anhela recuperarse y abrir de nuevo el negocio que tenía con su esposo y que ahora atenderá con su hijo mayor. Con lágrimas en los ojos, aferrada a la vida y con el apoyo de sus seres queridos, “solo me queda seguir adelante, aprender a vivir con la ausencia de mis dos grandes amores, que ya no están conmigo, pero por quienes seguiré luchando. Por ellos y por mi familia”, exclamó Stella.
- 15/30: primer capítulo tercera temporada
En el primer capítulo de la tercera temporada del Informativo 15/30, también destacamos cómo los colombianos han mantenido viva la tradición de volar cometa, durante la pandemia. En este episodio, entérate cómo va Colombia en materia de planificación familiar, en qué consiste la reforma a la Ley 181 de 1995 y quiénes son los barristas que promueven un fútbol en paz. 15/30: primer capítulo tercera temporada Laura Ubaque, Luisa Moreno, Kelly Medina, Andrés Caamaño, Sebastián Bustos, Karol Peña, Paula Belalcázar, Danelys Vega, Gabriela Velásquez, Deisy Nivia, Nicolás Villamizar, Juliana Novoa, David Suárez, Mara Mulett, Tatiana Marta, Valeria Ramírez, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo En el primer capítulo de la tercera temporada del Informativo 15/30, también destacamos cómo los colombianos han mantenido viva la tradición de volar cometa, durante la pandemia. En este episodio, entérate cómo va Colombia en materia de planificación familiar, en qué consiste la reforma a la Ley 181 de 1995 y quiénes son los barristas que promueven un fútbol en paz. Contenido completo Autor:
- El reflejo de un líder
El reflejo de un líder Estefanía García Díaz, Ana María Navarro Sanchez, Luisa Fernanda González Ramírez, Alejandra Paulina Hernández Martínez, Valentina Hoyos Deaza, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Sebastián Donoso, líder de Chía, se ha posicionado en la política desde muy joven. Pese a recibir amenazas contra su vida, está decidido a seguir a combatiendo la corrupción en el país. Ver también: Un político con alma de artista Compartir
- James Breiner
James Breiner. Las palabrotas que los periodistas deben decir sin ruborizarse: cambios necesarios de actitud frente al negocio digital Las palabrotas que los periodistas deben decir sin ruborizarse: cambios necesarios de actitud frente al negocio digital. Compartir Ver también: Abigail Dressel, educando para un mundo globalizado
- Mujeres, no más silencio
Mujeres, no más silencio Daniel Durango Caicedo, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Un pueblo debe concientizarse de aquellos actos crueles que ocurren en la misma tierra en la que vive. Las mujeres víctimas de violencia sexual por causa del conflicto están demoradas en hablar. Lea también: El acoso sexual, más allá de un juego Compartir Foto: Foto: Daniel Durango. Yovana Sáenz, una de las tantas víctimas del conflicto que espera ser escuchada. En el último año, se ha hablado diariamente sobre el posconflicto en Colombia. Los medios de comunicación abarcan temas relacionados con el Acuerdo de Paz firmado entre las Farc y el gobierno Santos, de los ex guerrilleros participando en política, de los investigados, procesados y juzgados por la JEP y de una infinidad de asuntos con respecto a esta situación. Pero, ¿cuál es el rol que juegan las mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado? Vivimos en un país donde se ha vuelto costumbre oprimir las voces de las mujeres. Vivimos en un país donde son desvaloradas y se ven como objetos sexuales. Vivimos en un país donde las mujeres deben empoderarse, mostrar su voz y enfrentarse a una sociedad que las oprime desde su infancia. ¡No más silencio! Por culpa de la guerra, la vulneración de los derechos de las mujeres se ha naturalizado, es algo que ya no nos afecta como sociedad, lo dejamos pasar. De acuerdo con el informe “La guerra inscrita en el cuerpo”, del Centro Nacional de Memoria Histórica, niñas de 9 años hasta mujeres de 60 años han sido violentadas sexualmente por los grupos armados. Actos como violación, esclavitud sexual, embarazo forzado, explotación sexual, tortura, prostitución forzada, entre otros, quedan en el silencio. En zonas del país como Antioquia, Córdoba, Putumayo, Valle del Cauca, Chocó, Arauca, Nariño y lugares donde hay presencia armada, tanto de grupos al margen de la ley como fuerzas militares de Colombia se presentan estos actos atroces. La Unidad para las Víctimas resalta que más del 50% de las víctimas del conflicto armado son mujeres, y más de 18.000 de ellas han sido afectadas por la violencia sexual. Su voz y su voluntad dejan de existir. Aquellos que toman las decisiones sobre los cuerpos de ellas son los hombres que tienen un arma en su poder. Si ellas deciden hablar y denunciar, pueden matarlas u obligarlas a desplazarse. Y por esto, entiendo que no es sencillo para una mujer hablar acerca de aquel acto cruel del que fue víctima. De hecho, en una encuesta realizada por la campaña “Saquen mi cuerpo de la guerra”, de la periodista y activista colombiana contra la violencia de género Jineth Bedoya, el 78% de las mujeres víctimas de violencia sexual no denunciaron los hechos principalmente por temor a represalias, desinterés, y por desconfianza en las instituciones. Además, tras ser humilladas, desvaloradas y utilizadas físicamente, su valor como ser humano se hace añicos. Pero el silencio es la peor opción para manejar estas situaciones. Soy hombre, lo sé, pero he logrado comprender las problemáticas por las que pasan las mujeres víctimas de violencia sexual en el conflicto armado. Entiendo que pueden ser juzgadas por sus familias, vecinos y amigos, que pueden sentir que nadie las puede ayudar o escuchar, pero no están solas. Tal y como dijo Laura Sofía Céspedes, psicóloga que trabajó hombro a hombro con estas mujeres, siempre existe la posibilidad de crear redes de apoyo, sin juicios, y que las mujeres puedan empoderarse para denunciar lo ocurrido, de esta manera ya habrán recorrido la mitad del camino para la superación del problema. Con el apoyo de quienes queremos escucharlas, cualquier obstáculo podrá ser rebasado y así podrá generarse conciencia en una cultura que pasa por alto estos hechos, ya que se normalizan. En las ciudades sabemos que estas cosas pasan, pero no entendemos el verdadero sufrimiento de las víctimas: niñas y mujeres que han sido violentadas sexualmente. Todo parte de la decisión. Enfrenten su problema, ustedes son sobrevivientes del conflicto, así que háblenlo, cuéntenlo, porque somos seres humanos y, naturalmente, estamos hechos para superar cualquier trauma. Siempre está la posibilidad de vivir una vida mejor.
- Colombia busca ampliar su matriz energética
Colombia busca ampliar su matriz energética Vilma Bustos, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: El país depende de la energía hídrica, pero el gobierno procura cambiar esta condición para favorecer la economía en general y beneficiar a los proyectos de energías alternativas. Lea también: El aumento progresivo de los vehículos eléctricos en Colombia Compartir Foto: Pixabay | Colombia está fomentando la diversificación de la matriz energética, aprovechando el potencial eólico, solar, de biomasa y de hidrógeno que tiene el país. Ante la predominancia de la energía hídrica en Colombia y los impactos negativos que esto puede desencadenar debido a factores como las sequías, los expertos recomiendan diversificar la matriz energética del país. Los ecosistemas y climas variados posibilitan que energías renovables no convencionales sean mayoría en el suministro eléctrico nacional. Para el mes de junio, las plantas hidráulicas con embalse aportaron unos 153.54 gigavatios-hora al día (GWh-día) en promedio, según los datos de la empresa XM, operador del Sistema interconectado y administrador de energía mayorista. Mientras tanto, el aporte de la fotovoltaica tuvo un mínimo de 1 GWh-día; la eólica, de 0,14 GWh-día y la biomasa, de 1,69 GWh-día. Para Juan Camilo Cordozo, coordinador regulatorio de la Asociación de Energías Renovables de Colombia (SER Colombia), las energías solar y eólica son las más económicas en cuanto a costo de capital y operativo; dejar de depender del agua derivaría en que, en los períodos de escasez de agua, los precios de la energía no suban por contar con otras alternativas energéticas. Esto no quiere decir que el país no le esté apostando a las Fuentes de Energía No Convencionales (FNCE). En la Rendición de Cuentas de MinEnergías del Gobierno del presidente Duque (2018-2022), se aseguró que se inauguraron más de 20 plantas solares y también el primer parque eólico del país en La Guajira, además se planteó la Hoja de Ruta del hidrógeno . Al respecto, el profesor Néstor Sánchez, del Diplomado “El hidrógeno en la transición energética” de la Universidad de La Sabana, asegura que este recurso está evolucionando muy rápido debido a la necesidad de la descarbonización, pero aún la tecnología es poco competitiva por su costo y se espera que en los próximos años esta sea la solución a nivel ambiental y económico. Por otro lado, la actual ministra de Minas y Energías, Irene Vélez, en el marco del congreso de Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones de Colombia (Andesco), aseguró que el compromiso del nuevo Gobierno es acelerar la transición energética justa, lo que quiere decir que la energía será vista como un derecho para reducir las desigualdades sociales. “Este es el sector que el presidente Petro y su gobierno quiere impulsar -aseguró la ministra en el encuentro con los miembros de la junta directiva de SER Colombia el 19 de agosto – son ustedes nuestra prioridad y trabajaremos de la mano”. Colombia no tiene un marco normativo preciso para la implementación de las energías renovables, pero sí cuenta con algunas leyes y actos administrativos que lo respaldan. Previamente, se promulgó la ley 1715 de 2014, cuyo objetivo es promover el desarrollo y uso de las fuentes de energías no convencionales para un desarrollo económico sostenible , reducir la producción de gases de efecto invernadero y tener seguridad de abastecimiento energético en todo el país. Con dicha ley, además, se reduce la carga tributaria para los proyectos de generación con energías renovables. La empresa URRÁ S.A. E.S.P., una hidroeléctrica ubicada en Córdoba que comenzó a aplicar la energía solar, se ha visto beneficiada por la ley mencionada anteriormente. “Las dos subastas de renovables realizadas en 2020 y 2021 permiten apalancar financieramente los proyectos. Hay dos proyectos en ejecución, para los cuales ha tramitado ante la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) la certificación técnica de los equipos, materiales y servicios asociados a dichos proyectos, para acceder a los beneficios tributarios mencionados”, afirmó Rafael Piedrahita, presidente de la compañía. La empresa, desde el 2012, buscaba gestionar proyectos con fuentes de energías no convencionales y esta ley fue el impulso para comenzar a desarrollar los planes solares fotovoltaicos. El primero tiene una capacidad que proporcionará 1.5 MW para alimentar los consumos propios de la central a finales del 2022 y el otro, que entrará a operar a comienzos del 2023, generará 19.9 MW y proveerá al Sistema de Transmisión Nacional (STN). Por otra parte, el mercado de vehículos eléctricos e híbridos está tomando fuerza en el país. Estos autos son una alternativa a aquellos con motores a combustión, son menos perjudiciales, con bajas emisiones de gases nocivos. Según la revista MOTOR, hay más de 20.000 unidades de carros que funcionan bajo esta modalidad en el país, y durante el 2022 se ha evidenciado un crecimiento del 133.4% con respecto al 2021. Valentina Rojas, estudiante de la Universidad de La Sabana y propietaria de un automóvil híbrido, asegura que poseer este tipo de modelos vale la pena, ya que consumen menos combustible; lo que representa un ahorro en dinero y es amigable con el medio ambiente . “Siento que el futuro de la industria está en los vehículos híbridos y eléctricos dada la crisis mundial en búsqueda de reducir gases de efecto invernadero”.
- Sesgados
Sesgados Juan Camilo Acosta Chaves Fecha: ¿El humano es un animal que actúa según estímulos o comportamientos? En la mente, las acciones y las palabras quizás estén las respuestas. Lea también: Cambié de opinión sobre el feminismo Compartir Foto: Getty Images vía Canva Education Jaime Unda parece un personaje sacado de la pluma de Alejandro Dumas: flaco, barbudo, con la nariz curva como un gancho y ojos estrechos y oscuros. Otro escritor más generoso lo hubiese comparado con D’Artagnan, y motivos no le sobraría: los dos son tan parecidos que deja al aire la loca idea si acaso, en otra vida, el escritor francés lo conoció y se inspiró en su porte para crear su propio Quijote gascón. Pero dejando a un lado las descabelladas divagaciones, Jaime Unda es mucho más que el perfecto esbozo de un personaje literario. No podrá tener (que yo sepa) a un grupo de espadachines por amigos y tampoco vivir aventuras con ellos. Al contrario, antes que un mosquetero, Jaime Unda es un psicólogo y en vez de blandir una espada, prefiere explorar el pozo sin fin que es la mente humana. Difícil elección, por cierto. El ser humano tiene este molesto hábito de tomar atajos cada vez que puede basado en características aleatorias como raza, género, apariencia física, entre otras. Esos atajos son los “sesgos” que han ganado cierta fama, sobre todo en lo que respecta al oficio de contar la verdad. Se espera (o al menos, se idealiza) que alguien que cuenta la verdad, como un comunicador, no debe estar sesgado. Y he aquí otro gran desaire: aquellos que, en teoría, deben contar la verdad son prisioneros de los sesgos. Odio ser fatalista, puesto que estos no son el único factor a tomar en cuenta (la imagen que ofrece la verdad es más compleja), pero son importantes a la hora de salvar ciertos obstáculos y contemplar la realidad tal y como es. Para nuestra suerte, los sesgos son el tema favorito de Jaime Unda. Tanto así que forma parte de un proyecto especial: Detox Information Project (DIP), diseñado con especial cuidado para que el ciudadano, a partir del reconocimiento de sus sesgos, no caiga en noticias falsas. ¿Acaso no suena hermoso? Y lo mejor de todo es que, para los escépticos, este planteamiento está soportado en las ciencias del comportamiento, del cual Unda es un experto. Pero, para entender los sesgos, primero hay que echar un vistazo a nuestro cerebro. Dentro de la esponja humana El cerebro es curioso: es una viscosidad que, a pesar de su excesivo peso, vive con tranquilidad en una cabecita que no lo utiliza de manera consciente la mitad del tiempo. Pese a ello, trae ciertos beneficios como gran almacenador de información, desde recordar fechas hasta deducir complejos algoritmos. De este modo, da la impresión que nuestra esponja es una biblioteca cuidadosamente organizada donde todos los documentos importantes son archivados para su consulta. Pero he aquí una falacia: cuando se consume información, dice Jaime Unda, el ser humano es incapaz de procesarla toda. Nuestra esponja no es una biblioteca; es el cajón del armario donde se embute todo, sin gracia ni orden. Peor aún, nuestro cerebro no es solo un desorden sin precedentes, sino que, dentro de este, se gesta una lucha entre dos partes opuestas entre sí: los sistemas 1 y 2. El primero es primitvo e impulsivo, y el segundo, analítico y “civilizado”, si le agrada tal adjetivo. El hecho no es extirpar la parte primitiva del cerebro, o el sistema 1, sino limitar su accionar a la hora de tomar decisiones trascendentales y dejar que el sistema 2, la parte pensante, las tome con cuidado. Eso sería una situación ideal. En realidad, el sistema 1 se sale con las suyas y decide tomar el camino corto y fácil. Cuando ocurre, se le llama “heurística” y, bajo esta argumentación, los sesgos son heurísticas mal aplicadas. ¿Cuál es la solución a este problema? Para Jaime Unda es sencillo: utilizar teoría para entender el comportamiento, identificar factores, medir impactos y, a partir de los tres pasos anteriores, crear la solución. El proceso es la arquitectura de la decisión y, en teoría, busca mejores soluciones ante pobres decisiones que tomamos. No obstante, la mayor crítica que se hace a esta propuesta, y a las ciencias del comportamiento en general, viene desde el diseño de la arquitectura de la decisión. Errores en el sistema Los críticos de las ciencias del comportamiento señalan los errores que pueden surgir en el primero paso de la arquitectura de la decisión, utilizar teoría para entender el comportamiento. Ya vimos que todos somos esclavos de los sesgos y tal supuesto se extiende al investigador que los estudia: quizás ignore ciertos hallazgos porque piensa que no son significantes o juzgue ciertos comportamientos e ideas erróneamente sin el bagaje cultural de esas comunidades. En respuesta a esto las ciencias en general se apoyan en grupos de investigación. En el caso de los hallazgos, esto asegura que hay más de un par de ojos que revisen el proceso y se aseguren de que no haya campo de error o que este sea mínimo. Para lo segundo, las ciencias del comportamiento cuentan con grupos de investigación de diversas culturas con el fin de que los resultados, al menos, no estén sesgados a un punto de vista occidental y blanco. Pero no es suficiente contar con un grupo diverso, aunque sea de gran ayuda para resolver el problema. Lo delicado es que, para estudiar el comportamiento humano, con frecuencia se prioriza la conducta y no la singularidad que tiene cada ser. De este supuesto se deduce que el humano solo obedece a ciertos estímulos… y ese es el principio del fin. Pensar la comunicación La comunicación lo es todo para las ciencias del comportamiento, lo irónico es que no la complejiza. En su más simple expresión, la comunicación, para ese campo del saber, se desprende de los estímulos del ser humano. Estos estímulos, es válido deducir, funcionan como un chip implantado muy dentro del cerebro, imposibles de quitar. La que implanta los chips es la cultura (o los “sesgos”, para nuestro caso) y se puede observar cómo regulan las actividades. Luego, puede concluirse que el hombre está impulsado a actuar según estímulos que se desprenden de valores culturales o de sus sesgos. ¿Qué significa esto? Que el hombre es un objeto delimitado por unas categorías y, con los estímulos correctos, pueden utilizarse esas limitaciones a favor de la búsqueda de un bien mayor. No es pelear con ellas, porque son inseparables del hombre, sino domesticarlas. ¡Otra gran idea para cambiar el mundo! Pero de esto me surgen otras preguntas: ¿el humano es un animal que actúa según estímulos o comportamientos?, ¿interioriza el mensaje de forma inconsciente, sin pensar?, ¿no es crítico? Tal vez, solo tal vez, la respuesta a todas sea sencilla: somos estúpidos, sometidos a nuestros sesgos. Y necesitamos, de forma desesperada como un peregrino del desierto llora por agua, a un sabio que nos diga: “No es tu culpa…pero solo con mi ayuda encontrarás un pozo para saciar tu sed”.
- 15/30: Capítulo 3 de la segunda temporada
En este tercer capítulo de la segunda temporada del Informativo 15/30, te contamos cómo avanza la crisis ambiental en la Laguna de Suesca; cómo han aumentado las cifras de accidentalidad en viajes aéreos; cuál es el protocolo que debes seguir para desechar medicamentos vencidos o deteriorados, y te presentamos algunas historias de emprendimientos liderados por mujeres en Colombia. 15/30: Capítulo 3 de la segunda temporada En este tercer capítulo de la segunda temporada del Informativo 15/30, te contamos cómo avanza la crisis ambiental en la Laguna de Suesca; cómo han aumentado las cifras de accidentalidad en viajes aéreos; cuál es el protocolo que debes seguir para desechar medicamentos vencidos o deteriorados, y te presentamos algunas historias de emprendimientos liderados por mujeres en Colombia. Contenido completo Autor:
- Santiago Wills
Bogotá, Colombia | Escritor, periodista y filósofo Santiago Wills Por Maria Mercedes Rojas, Isabella Jiménez Morón, Alejandra Leal Malagón, Laura Ochoa Polo y Gabriela Bautista. Bogotá, Colombia | Escritor, periodista y filósofo Lea también: Pedro Vaca Compartir Fotografía por Laura Ochoa. Es escritor y periodista, graduado en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia. Además, tiene una maestría en Escritura Creativa en Español en la Universidad de Nueva York. Posteriormente, obtuvo una maestría en Periodismo de la Universidad de Columbia. Wills ha publicado artículos, perfiles y crónicas en diversos medios nacionales e internacionales como Gatopardo, Etiqueta Negra, El Espectador, El Malpensante, Arcadia y The Atlantic. Ha sido el ganador de premios periodísticos como el Premio Nacional Simón Bolívar en 2016 y 2021. Además, ha sido seleccionado oficialmente en dos ocasiones para el Premio Gabo y ha sido finalista del True Story Award en 2020/2021. Nos contó: Sobre la influencia de la literatura en su forma de abordar Latinoamérica... • Trato de vivir de la literatura. En la medida de lo posible, escribo todo el tiempo leo todo el tiempo. • Mi vida gira alrededor de la literatura y digamos, siento que la literatura de alguna u otra manera me ha ayudado a estar, a seguir acá. • Hay un escritor español que se llama Juan José Millas. Alguna vez le preguntaron “¿por qué escribes?” y él dijo: “Porque no estoy bien”. Creo que algo ahí hay de eso. • Mis padres leían mucho, sobre todo mi papá. De niños, cuando me iba a acostar, siempre me leía un cuento y me acostumbré a dormirme mientras me leían un cuento. Santiago Wills junto a los periodistas Leila Guerriero y Héctor Feliciano. Fotografía por Laura Ochoa. Sobre las razones por las que escribe… • George Orwell alguna vez escribió que hay cuatro razones por las que los escritores escriben: la primera es vanidad o ego; la segunda es por un compromiso político; la tercera por una conciencia temporal espacial de cuál era el momento histórico en el que estaban y la cuarta es por la sensación estética. En mi caso digamos sobresalen el primero y el cuarto. • Supongo que todavía quiero escuchar historias. • Es complicado porque la escritura igual es difícil, tortuosa muchas veces, pero me permite hacer lo mismo, ¿no? Meterme, crear personajes, vivir otras vidas. Sobre su pasión por los libros… • La literatura logra que uno desaparezca por momentos. El ego pareciera como si se fundiera. Uno abre un libro - bueno, yo solo leo un libro físico - y es como si todo empezará a difuminarse ¿no? Uno se pierde en la página.... Como decía Umberto Eco, en la literatura vives todas las vidas que quieras. Cuenteros de Iberoamérica
- Unisabana Medios | Audios
Pizza y Sushi Master Maria Camila Poveda Trujillo, Marta Johana Nieto Granados y Isabella Echeverry Arbelaez. Dos de los más esperados acontecimientos del años narrados desde el interior de las cocinas y los barrios. Ver también: Mampuján: Sabores de Paz Compartir
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