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- Santiago Ocampo
Santiago Ocampo: Reputación en redes sociales ¡Hablemos sobre reputación en redes sociales! ¿Cuáles son los mitos y leyendas en torno a la protección de la marca en ese entorno? Compartir Ver también: Generar confianza en tiempos de posverdad
- Unisabana Medios | ¿Cómo evoluciona el covid-19 después de la primera curva de c
Más de medio año ha pasado desde que se detectó el primer caso de covid-19 en Colombia. Te contamos cómo está evolucionando la pandemia en el país, según las estrategias que el Gobierno ha implementado para enfrentar la crisis. ¿Cómo evoluciona el covid-19 después de la primera curva de contagios? Seminario de Periodismo de Datos, Comunicación Social y Periodismo Más de medio año ha pasado desde que se detectó el primer caso de covid-19 en Colombia. Te contamos cómo está evolucionando la pandemia en el país, según las estrategias que el Gobierno ha implementado para enfrentar la crisis. Compartir Foto: Gabriela Fuentes Esguerra, Comunicación Social y Periodismo L a estrategia del gobierno para enfrentar el virus fue la mitigación, apostándole a controlar el virus en lugar de erradicarlo. En nuestro país, la cantidad de recuperados es 10 veces mayor que el número de casos activos, siendo los fallecimientos un pequeño porcentaje de la totalidad histórica de personas que han presentado el virus. Los hombres son quienes componen la mayoría de contagios en todos los grupos etarios, a excepción del rango de edad entre los 20 a 29 años y en los mayores de 90 años, donde hay más mujeres contagiadas. Pese a ser un virus de especial complicación para los adultos mayores, el contagio está sobre todo entre los 20 y los 40 años. La ocupación de las UCIs es el indicador clave para medir cómo vamos mitigando el covid-19, pues l a estrategia de Colombia es convivir con el virus asegurando un control que no haga colapsar el sistema hospitalario en Colombia. Este gráfico nos muestra cómo va la evolución del contagio en las cinco ciudades principales de Colombia. Para entender si estamos aplacando o no el contagio, es útil ver cómo ha sido la evolución de casos nuevos detectados cada día en el país. El comportamiento por regiones cambia, y eso puede hacer que haya medidas que se necesiten en unos sitios y no, en otros. La única forma de comparar cómo va Colombia frente a otros países en contrastando la evolución en muertes: es la cifra más homogénea de medición entre países. A su vez, la forma de saber cuántas muertes está generando realmente el COVID-19 en Colombia es conociendo el exceso de mortalidad. Esta cifra nos indica cuántas muertes adicionales ha habido en el país en 2020.
- Esperanza en la cancha
Esperanza en la cancha Valentina Niño Cardona, Camila Andrea Mestra, Sara Forero Lesmes, Juan Sebastián Cabuya, Comunicación Social y Periodismo ¿Qué posibilidades tiene un joven, con pocos recursos, de cumplir su sueño de ser un gran futbolista? La Escuela de Fútbol Athletic FC logra darle a los niños y jóvenes de Bosa Chicalá una oportunidad de salir adelante por medio del deporte. Ver también: No hay amenaza que dure 30 años, ni árbitro que la resista Compartir
- Descifrando el pulso del periodismo colombiano: Tras las huellas del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar
Unisabana Ágora con Silvia Martínez Descubre la historia detrás de uno de los premios más importantes para los periodistas y como Silvia Martínez, desde su posición como directora del premio, nos resalta su importancia. Compartir Ver también: Inteligencia artificial y periodismo, ¿quién escribirá las noticias?
- ¿Selfie or self esteem? autoimagen y realidad
Herramientas para evitar que las redes sociales, afecten la interacción en el entorno familiar y la autoestima. ¿Selfie or self esteem? autoimagen y realidad Herramientas para evitar que las redes sociales, afecten la interacción en el entorno familiar y la autoestima. Compartir
- Maio Rivas
La Guajira, Colombia | Etno-Comunicadora social y periodista Maio Rivas Por Mateo Bonilla Moreno, Katherin Rincón Pulido, Ana Sofía Ñustes Heredia y Santiago Velásquez. La Guajira, Colombia | Etno-Comunicadora social y periodista Lea también: Ronna Risquez Compartir Fotografía por Francy Velasco. Es egresada de la Universidad Central, con trayectoria como productora audiovisual y teatral. Desde octubre del 2018 trabaja en el área de comunicaciones en la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas, C.N.O.A. Además apoya las redes sociales y realiza el Programa Radial Huella de Africanía. Nos contó: Sobre el papel de los medios de comunicación… •Mucha gente, así lo creamos o no, se educa a través de lo que ve y se informa más; las masas informan con lo que ven. Así que cuando se crean procesos de desinformación, cuando no somos rigurosos con las historias, siempre hay problemas. •Uno cree que las violencias se hacen en redes, pero los medios masivos de comunicación también lo hacen. A veces, parece que no la tenemos tan clara, porque todo lo que se ve en la prensa la gente lo repite, lo replica y por eso es que se hablan de las famosas violencias. •Estamos cometiendo un gran error y es que no nos estamos tomando el tiempo de informar, nos estamos quedando solamente con lo primero. Cogemos una información, no la verificamos, la botamos al aire y la gente se queda con esa información. Fotografía por Francy Velasco. Sobre el equilibrio informativo… • Permitir que las personas afrocolombianas, negras, raizales y palenque que narren sus historias nos permite abrir el foco y hablar desde una perspectiva económica, social, política, de investigación diferente a la que nos narran las personas del interior o los que no pertenecen a la comunidad. • Tenemos que hablar de todo el tema de la cátedra de estudios afrocolombianos y cuando lo hagamos no es enfocarla solamente en la primera infancia, tiene que estar hasta la universidad. Yo estudié, por ejemplo, aquí en Bogotá, pero a mí jamás me dieron un enfoque diferencial, más allá que yo era la diferente y la que ponía esos temas diferenciales. • Yo decía todo el mundo habla de lo mismo, y no quiero escuchar más de lo mismo. Si yo tengo la obligación de escuchar lo que ustedes dicen, sus historias, ¿qué tal si ustedes escuchan las de mi pueblo? Porque yo soy una mujer negra, afro y guajira tengo la visión de las dos regiones, tanto Caribe como Pacífica. Sobre la alteración del discurso hegemónico… • Hay que dejar esa manía de decir los negros, porque yo muy poco veo que dicen los blancos. Se lo digo a mis alumnos, si vamos a hablar de poblaciones, las personas negras, las personas blancas, las personas mestizas, y no las personas blancas y los negros. • Es muy importante que, al momento de ir a cualquier espacio, conozcamos su población, su cultura, su forma y todo para no cometer errores garrafales. Por ejemplo, cuando Francia Márquez hizo su viaje hacia África, que es un continente, los medios hablaban del lugar como un país y no como un continente. No se daban cuenta de que incluso muchos países africanos están más desarrollados que nosotros aquí en Colombia y tienen grandes riquezas. Cuenteros de Iberoamérica
- Platillos y palabras: sabores que hablan - Unisabana Ágora con Wilber Jiménez
Unisabana Ágora con Wilber Jiménez El CEO de 9.30 Take A Break, Wilber Jiménez, relata su recorrido profesional hasta llegar a su exitoso emprendimiento y brinda claves de cómo triunfar en el mercado Compartir Ver también: Unisabana Ágora con Matías Laks
- Jennifer Ávila
El Progreso, Honduras | Directora de Contracorriente Jennifer Ávila Por Mateo Bonilla Moreno, Katherin Rincón Pulido, Ana Sofía Ñustes Heredia y Santiago Velásquez. El Progreso, Honduras | Directora de Contracorriente Lea también: Tomás Pérez Vizzón Compartir Fotografía por Gabriela Bautista. Es periodista de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Ha escrito opinión para el Washington Post en su versión en español, la revista del North American Congress on Latin America (NACLA) y el medio nicaragüense Divergentes. Dirigió el documental «Guardiana de los Ríos», que trata sobre el legado que dejó la líder indígena y ambiental Berta Cáceres, asesinada en 2016. Bajo su liderazgo, el medio digital hondureño, Contracorriente, ha sido galardonado en 2020 y 2021 por Latin American Studies Asociation (LASA) y Democracy Award. En 2022, Ávila participó en Tedx en San Pedro Sula. Este año, la Fundación Gabo le otorgó el Reconocimiento a la Excelencia Premio Gabo 2023. Nos contó: Sobre el panorama periodístico latinoamericano… · Creo que el periodismo en Latinoamérica está resistiendo, está luchando en una trinchera muy complicada, muy violenta, pero creo que se está haciendo el mejor periodismo que se puede hacer porque además se está haciendo periodismo colaborativo. Eso es lo que nos está salvando de toda esa violencia, corrupción y todos los ataques a la prensa. · Creo que hemos entendido que ya no se debe hacer periodismo solitario, que el periodismo se debe hacer unido y que debemos contarnos como región. Eso solo lo podemos hacer con otros como nosotros y como nosotras. Fotografía por Gabriela Bautista. Sobre la credibilidad del periodismo investigativo de oposición… · Los periodistas tenemos que escuchar a todo el mundo. Tenemos que escuchar incluso a los que nosotros podríamos pensar que son los malos, que nos han robado todo en nuestros países. Tenemos que escuchar cómo funcionan esas redes, pero también escuchar todas las versiones. · Tenemos que dar mensajes menos polarizantes. Ya los gobiernos lo están haciendo, ya están polarizando más nuestras sociedades. Tenemos que cuestionar eso también, cuestionar cuáles son las cosas que nos están dividiendo como sociedad y cómo podemos esas cosas hablarlas y escucharnos. Sobre la polarización de los medios de comunicación… · Al final los periodistas también nos convertimos en puentes entre las autoridades y la población, o incluso entre comunidades que tal vez están en desacuerdo. Por ejemplo, en situaciones de divisiones en comunidades por proyectos extractivos o cosas así. Hay quienes defienden un proyecto y quienes están en contra de este y a veces solamente darle voz a uno y no al otro contribuye más a la polarización. · No estar diciéndole a la gente cómo pensar, eso ya lo hacen los autócratas, no deberíamos hacerlo los periodistas. Cuenteros de Iberoamérica
- El infierno de un secuestro, la historia detrás de las noticias
Doña Belén López, amordazada, fue arrastrada a lo largo de todo el corredor. Y mientras esto sucedía saqueaban las pocas cosas de valor que ella poseía. El infierno de un secuestro, la historia detrás de las noticias María Gabriela Parra Zamora Doña Belén López, amordazada, fue arrastrada a lo largo de todo el corredor. Y mientras esto sucedía saqueaban las pocas cosas de valor que ella poseía. Disponible en Pulzo María Gabriela Parra Zamora No era muy lujosa. Un arco de cemento y ladrillo, una reja de metal y un letrero en el que estaba escrito “Finca Katay” daban paso a la humilde morada de Doña Belén López, como la llamaban todos sus amigos y seres queridos a sus 71 años. Rodeada de grandes árboles que ofrecían sombra y chocaban contra el escaso viento de esos llanos, se descubría una casa antigua de más de un siglo, color beige, hecha de concreto y adobe. Su interior contenía tres cuartos – gigantes -, uno para ella, otro destinado a los niños – con más de cuatro camas – y el último albergaba a los familiares adultos que la visitaban cada cierto tiempo. Su cocina aún incluía un horno de carbón, como el de las novelas más antiguas. El comedor-sala, con unos muebles regalados por sus hijos y nietos, nada ostentosos, se encontraba a la intemperie, aunque cubierto de la lluvia. Muy cerca de la vivienda, existía una pequeña construcción, la cual era utilizada por los jornaleros que vivían ahí. El aire, a pesar de ser un poco bochornoso, era fresco. Unos hermosos rosales brindaban vida al lugar, y el melodioso sonido del agua corriendo en un pequeño río, no muy lejos de allí, acompañaba el canto de las aves. Sentada en un sofá de la sala, orando, se encontraba Doña Belén López -una mujer delgada, de tez clara, acompañada por el dulce silencio de la tarde. Era el 29 de diciembre de 1999 y ella disfrutaba de un merecido descanso después de una larga jornada de trabajo en la finca. Ese melodioso silencio antes que cayera el anochecer fue interrumpido por el extraño ladrido de los perros. Inmediatamente después entraron a la casa, con un fuerte golpe a la puerta –que no tenía mayor seguridad, seis hombres con pasamontañas negros, vestidos uniformadamente, con jeans azules, camisa blanca, gafas negras y –como no podía faltar- armas en sus manos. Dos de ellos la sacaron colgada de los brazos, uno a cada lado y apuntaron con una pistola, a sangre fría, a su sien. “¿Es ella?”, preguntó uno de los invasores. “Sí, es ella”, contestó su compañero de al lado. Ese hombre que confirmaba su identidad, de manera tan fría y seca, era Manuel Rojas*. Conocido como “Manuelito”, amigo de un familiar. Los días anteriores, él se había acercado en repetidas ocasiones a la finca, haciéndose pasar por un señor extremadamente amable. Sin embargo, todas esas visitas tenían un solo propósito: hacer la labor de “inteligencia” y así vender a Doña Belén López a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP). Esta acción tan conocida y temida, como lo es el secuestro, tiene muchas definiciones. Para la Policía Nacional de Colombia: “debe entenderse como una flagrante violación a los Derechos Humanos, específicamente al derecho a la libertad individual y la libertad de movilidad. Por tanto, es un delito atroz que afecta no solamente a la persona secuestrada, sino a todo su entorno familiar y social”. Según Oscar Mauricio Silva, analista político de la Fundación País Libre, desde 1996 la cantidad de secuestros realizados había aumentado de 4.354 a 13.548, con una cifra de 5.351 atribuidos a las FARC-EP. Se creó, así, una fama internacional de Colombia como uno de los países más peligrosos del mundo. A esta tercera fase tan dolorosa se le conoció históricamente como la Masificación. La metodología de secuestro de las FARC era muy reconocible. “Manuelito” había cumplido con gran parte de esta primera etapa, la inteligencia. En ella lograban conocer absolutamente todo de su víctima y familia. “Ellos sabían cada mínimo movimiento de mis hijos, incluso que una hija mía vivía en Israel”, recordaba nerviosamente Doña Belén López. En muchas ocasiones, como fue el caso de Doña Belén, se infiltraba una persona al grupo cercano del objetivo. De acuerdo con el Centro Nacional de Memoria Histórica en su publicación Una Sociedad Secuestrada “se realiza para identificar a las víctimas, determinar sus rutinas, definir las mejores opciones de tiempo y lugar para secuestrarlas, y recopilar información adicional para usarla en la fase de negociación con la familia o allegados”. Camino a un infierno Doña Belén López, amordazada, fue arrastrada a lo largo de todo el corredor. Y mientras esto sucedía saqueaban las pocas cosas de valor que ella poseía. Al salir, la tiraron al suelo, le quitaron su mordaza y le dijeron cruelmente: “Mire la casa antes de irse, mírela bien”, esto como una maniobra para atemorizarla. Sin embargo, sacando fuerzas que no tenía y con la voz un poco temblorosa exclamó fuertemente: “Si me van a matar, de una vez, mátenme de una vez”. Pero su pesadilla no acababa aquí. La necesitaban viva. Así que, sin demora la volvieron a amordazar, le taparon los ojos con una venda y la subieron a un carro -un taxi-, que habían conseguido para pasar desapercibidos. Esta situación estratégica era una de las más riesgosas y peligrosas para los victimarios. El “levante”, como se conocía comúnmente, era el momento donde se retenía a la víctima y solía ser realizado por grupos especializados en esta acción. Su secuestro, según la Fundación País Libre, hizo parte del 79 % de los plagios que fueron completamente perpetrados de forma premeditada. Dado al cumplimiento con la rentabilidad del “negocio”, el cual como lo afirma el documento Una Sociedad Secuestrada del Centro de Memoria Histórica “sólo existe si se logran obtener víctimas con capacidad de pago o en su defecto con potencial político”. Así mismo lo confirmó el Ministerio de Defensa: “Parece haber consenso en que dichas organizaciones han adquirido niveles de preparación y organización que no solo les permite utilizar el secuestro como una fuente segura de financiación, sino que ha generado agrupaciones altamente especializadas que son capaces de ofrecer su know how a clientes potenciales con fines variados”. Fue un camino largo, ella se encontraba totalmente rodeada, un hombre a cada lado y otro en frente, la mantenían completamente vigilada. En un carro aparte, con otros guerrilleros, se fueron el resto de los hombres. Al cabo de unas horas arribaron a una pequeña casa, la bajaron y al momento de descubrirle los ojos se encontró cercada por un gran grupo de soldados revolucionarios, muchos de ellos con boinas rojas, placas, botas negras, vendas en los brazos y uniforme camuflado. Se acercó un comandante, según parecía por su vestimenta y presencia. “Esto lo puede arreglar su hija con un abrir y cerrar de ojos”, dijo el hombre con una voz fuerte y clara. “Mi hija no va a cometer el delito de ponerse a robar el banco para pagarles a ustedes”, afirmó Doña Belén López con un tono fuerte y seguro, sin miedo a nada. La llevaron al calabozo, un lugar oscuro, pequeño, con rejas, con un costal de cama y murciélagos volando a su alrededor, como una película de terror. Este momento en el que se encontraba Doña Belén López solía ser conocido como la fase de “Estabilización”. Allí “infligen las primeras torturas y abusos sobre la víctima para poder controlarla y mitigar las posibilidades de fuga” según el documento Una Sociedad Secuestrada del Centro Nacional de Memoria Histórica. Sin embargo, en este caso fue algo menos violento, al ser una mujer mayor, la mantuvieron encerrada y custodiada por hombres contratados para evitar su escape. En ese instante, era oficialmente una de las 3.204 personas plagiadas a lo largo de 1999, uno de los años donde más se habían realizado secuestros. Mientras tanto, en Acacias, Meta, eran las nueve de la noche. Su hija, Jacqueline, acababa de enterarse de lo ocurrido. Escondido detrás de la casa, el señor que ordeñaba las vacas y que vivía allí había visto todo. Tan pronto como los guerrilleros se fueron con su patrona, él tomando otro camino pidió un aventón al pueblo. Llegó corriendo al banco y le gritó con un tono de tristeza: “Se la llevaron a su mamá, se la llevaron a su mamá”. Se dirigieron a la finca, al entrar notó la puerta abierta de par en par, el único teléfono de ese lugar estaba destrozado, las cosas se encontraban revueltas, los cajones vacíos y, por último, la ausencia de su madre en ella. La angustia se apoderó de su cuerpo, no sabía qué pensar ni decir, cómo actuar, las lágrimas corrieron por sus mejillas “solo preguntaba qué le había pasado a mi mamá”. El infierno mismo Al día siguiente, en la madrugada, Doña Belén fue sacada del calabozo. Antes de ponerse en marcha, le dieron un uniforme como el de ellos y le quitaron el vestido que ella tenía al momento de su secuestro. Después de una larga jornada recorriendo la selva era la oportunidad de descansar. En ese instante llegó otro grupo de guerrilleros con una nueva secuestrada, mujer también, de Medellín, igualmente de apellido López. De ahí en adelante, la otra plagiada y un perrito blanco, que la seguía a todas partes, fueron su única compañía. Se movilizaron por lugares diferentes, pasando por acantilados y varias casas donde se resguardaban. Esta fase se la conocía como “traslado”. Se trataba de una continua circulación por la selva, caracterizada por realizarse en “un espacio aislado y oscuro donde la víctima no pueda ubicarse con facilidad y sus posibilidades de movimiento estén seriamente restringidos”, según el Centro de Memoria Histórica en su informe Una Sociedad Secuestrada. Los días pasaron, Jacqueline y su familia no sabían nada de su madre, y la angustia comenzaba a aumentar. Habían buscado por todos lados; hablado con los paramilitares y con algunos frentes de las FARC-EP, pero ninguno de ellos la tenía. Finalmente, después de mes y medio de espera, la llamaron a su celular, afirmaron tener a Doña Belén López cautiva y que para su liberación iban a negociar únicamente con ella. Tras decir esto colgaron. Desde ese momento comenzaron a recolectar todo el dinero que poseían. Un domingo cualquiera, llamaron por segunda vez, en esta ocasión, sin dar vueltas, pidieron 200 millones de pesos. “Yo no tengo esa plata, ustedes se descacharon ahí”, afirmaba Jacqueline. Tras un breve silencio bajaron el monto a 100 millones, esta cifra seguía siendo demasiado, así que Jacqueline se negó, nuevamente, sin previo aviso colgaron. A los tres días llamaron con una última oferta, 50´000.000, pero el máximo recolectado era de treinta grandes. Cedieron a esa cantidad y dieron las indicaciones para el intercambio, el dinero por Doña Belén. Mientras Jacqueline se contactaba con el que iba a ser el intermediario, un padre –que se parecía físicamente a Gandhi-, los guerrilleros bajaban de las montañas con su madre. El punto de encuentro asignado fue el Puente Caído, en Lejanías, Meta. Así que, al encontrarse con el párroco y David, su hermano mayor –quien resguardaba el dinero- se movilizaron hacia allá. Para su identificación tenía que utilizar un pañuelo rojo en el hombro. Así que tan pronto cruzaron el puente, a pie, ella y el sacerdote, salió de un árbol un hombre uniformado con camuflaje. “Vengo por mi mamá”, dijo ella con un poco de nervios. Caminaron por un estrecho sendero, ellos dos al frente y el extraño hombre atrás. Junto a un gran arbusto se encontraba sentado el comandante. Al verlos se puso de pie y solicitó el dinero. “Primero quiero a mi mamá, después tendrán su dinero”, exigía Jaqueline. Tras una señal en código del comandante, salió Doña Belén de entre los árboles. La emoción era indescriptible, así como el miedo a que algo malo pasara. Al encontrarse, se dieron un gran abrazo, pero, no podían llorar, tenían que guardarse toda emotividad. En ese momento, Jacqueline buscó a su hermano, quien se encontraba en el carro con el dinero. Le hizo señas para que se acercara. Entregaron lo acordado, por fin todos eran libres. Se subieron al auto lo más rápido posible y salieron de allí. Juntos y a salvo. El infierno había terminado. *El nombre de la persona ha sido alterado para contar esta crónica.
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Análisis de los acontecimientos más relevantes del mundo, política, medio ambiente, cultura y derechos humanos. Radar mundial Análisis de los acontecimientos más relevantes del mundo, política, medio ambiente, cultura y derechos humanos. Unisabana Radio Compartir
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