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- Sistema carcelario, ¿un reflejo de la sociedad?
Sistema carcelario, ¿un reflejo de la sociedad? Isaac Antonio Reyes Luna, estudiante de Comunicación Audiovisual y Multimedios Fecha: Los sistemas carcelarios de rehabilitación demuestran mayor efectividad que aquellos estrictamente punitivos. Lea también: Cárcel para Mocoa Compartir Foto: Blu Radio Los sistemas carcelarios de rehabilitación son aquellos en los que las condenas consisten principalmente en actividades dirigidas a la reeducación y reinserción social de los presos para que puedan volver a vivir en sociedad y cumplan la ley; mientras que aquellos estrictamente punitivos basan su plan de acción en ejercer represión y vigilancia sobre los reos, esto para que paguen una pena directamente proporcional al daño que cometieron . Siendo el sistema estrictamente punitivo el caso de Colombia, vale la pena cuestionarse: ¿someter a un ser humano a condiciones de vida inhumanas durante tiempos prolongados ha sido efectivo al momento de corregir comportamientos antisociales, delictivos o contrarios a la convivencia? Primero, hay que tener en cuenta que los procesos de resocialización marcan un papel primordial en tanto a la reincidencia de crímenes , ya que, estudios internacionales consultados por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) muestran que en promedio los programas de resocialización para el trabajo reducen la probabilidad de reincidencia hasta en un 66%. Dentro de los sistemas de rehabilitación se encuentra la reinserción como uno de los pilares del proceso, tal es el caso de Noruega, en donde se le brindan a los reclusos programas de formación y algunas actividades en sus tiempos de ocio, principalmente a través de programas culturales -entre estas actividades destacan la música, conferencias, cursos en actividades creativas y clases de cuidado del medio ambiente-; Are Hoidal, gerente del sistema penitenciario, expresó que desde el cambio de sistemas en 1990, la tasa de reincidencia se redujo en un 20% durante los siguientes 10 años y un 25% durante los siguientes 5. Por otra parte, dentro de los sistemas carcelarios punitivos, los programas de resocialización no tienden a hacer parte del proceso penitenciario; tal es el caso de Colombia, donde, según cifras del Departamento Nacional de Planeación (DNP), la oferta de programas de reinserción laboral y social aún hoy es insuficiente por cuanto solo uno de cada dos personas privadas de la libertad puede acceder a un programa de resocialización , además que el 11% de la oferta de programas de trabajo es financiada por el Estado y solo el 2,5% de la población privada de la libertad está vinculada a un programa de trabajo generado por el sector privado. Sus consecuencias se evidencian principalmente en la tasa de reincidencia estudiada por Javier Caicedo Trujillo, quien publicó en 2014 el artículo Reincidencia Carcelaria en Colombia: Un Análisis de Duración, demostrando que la tasa actual ronda el 60% durante los primeros tres años tras la liberación. Segundo, las condiciones de vida de los presos inciden en la efectividad del sistema penitenciario y en las probabilidades de reincidir. Las políticas actuales que se usan dentro del sistema carcelario colombiano desamparan al preso de sus derechos humanos, principalmente por el hacinamiento, ya que atenta contra su dignidad, estimula la corrupción y violencia. Un estudio realizado por Santiago Tobón, docente de la Universidad Eafit, reveló que hay una incidencia directa entre el hacinamiento en las cárceles y la reincidencia de las personas cuando salen de los centros penitenciarios , ya que favorece la creación de redes criminales. En el caso particular de Colombia, hallamos una tasa de hacinamiento del 20% en promedio a nivel nacional -siendo 4,4% la tasa de hacinamiento mínima encontrada en casos particulares y 45% la máxima-. Teniendo en cuenta esto, el desabastecimiento de recursos es consecuencia directa del hacinamiento, creando redes de tráfico interno y fomentando la violencia, en donde una parte importante de la regulación interior recae sobre grupos criminales que controlan patios y pasillos. Según cifras del Instituto Nacional Carcelario y Penitenciario (INPEC), el 53% de las extorsiones son efectuadas en las cárceles, donde hay redes de venta ilegal de alimentos, productos de higiene personal y aseo. Desde otro punto de vista, Noruega cuenta con cárceles con capacidades de contención bajas, por ejemplo, en la cárcel de la isla de Bastoy tan solo se pueden almacenar 115 presos. Estos no viven en una celda, sino en cabañas compartidas con otros reclusos donde cada uno tiene una habitación propia. Allí ellos cuentan con sus necesidades básicas cubiertas; además de esto, en su mayoría se dedican a la agricultura en la zona y en sus tiempos libres tiene permitido practicar deportes . Dentro de la propia isla hay edificios como bibliotecas, tiendas y una iglesia, todos estos establecimientos son administrados por ellos mismos. El motivo por el que este modelo se ha implementado es para darle al preso una sensación de normalidad en la que su convivencia es supervisada por la policía y de esta manera se logra que tras vivir en una pequeña simulación de la sociedad Noruega, puedan adaptarse a normas sociales vigentes y conductas propuestas bajo el marco de la ley. Además de lo anterior, la conexión con el mundo exterior juega un papel importante en la disminución en las tasas de reincidencia de crímenes. Es necesario tener a los reos en contacto con el mundo exterior, ya que si se encuentran en un caso de aislamiento total, al volver al entorno social encuentran dificultades en su proceso de reintegración al crear un resentimiento social y desconocen de las actualizaciones hechas a las normas sociales. Herbert Windmiller, director del departamento de Penitenciaría del Ministerio de Justicia de Alemania, afirmó: “Veo un gran problema. Si un preso ha pasado mucho tiempo en la cárcel, cuando sale se encuentra con una sociedad en la que casi no puede moverse con soltura”. Esta idea es respaldada por el hecho de que la mayoría de las personas detenidas será, en algún momento, puesta en libertad y se reinsertará en la comunidad. Si los lazos entre estas personas y sus familias se mantienen a lo largo su estancia en prisión, las posibilidades de reintegración en la sociedad aumentarán considerablemente, al contar con una red de apoyo. Mantenerse en contacto con el mundo exterior a través de la televisión, radio, periódicos y revistas también es de gran importancia para la salud mental de las personas detenidas, y contribuye a su capacidad para integrarse con éxito en la sociedad al obtener su libertad. En el caso colombiano, encontramos la incongruencia de tener a los presos en situaciones de aislamiento y tener la expectativa de que salgan y se reintegren en normas sociales que no conocen, ni han practicado durante su tiempo de condena. Un ejemplo de la eficiencia del contacto con el mundo exterior es cómo en Noruega los presos cuentan con la posibilidad de pasar 72 horas fuera de la prisión cada cierto tiempo para visitar a sus familiares y son obligados a conseguir algún trabajo 18 meses previos a su liberación, estas dos medidas son cruciales para la reinserción, ya que al momento de salir habrán tenido el contacto suficiente para crear una red de apoyo que los soporte en el inicio de una nueva vida. Sin embargo, existe el caso de Singapur, que contando con un sistema punitivo y vengativo, ha sido catalogado como el 11vo más seguro dentro del ranking mundial. Esto debido a unas políticas de terror que permiten torturar a los presos en público y estos llevan un trato inhumano dentro de la cárcel. Además que las tasas de reincidencia se han reducido por la aplicación de la pena de muerte, impidiendo que quienes vayan presos por delitos mayores tengan la oportunidad de reincidir. En resumen, las oportunidades de resocialización, condiciones de vida y reinserción son cruciales para que el sistema penitenciario tenga la oportunidad de reintegrar efectivamente ciudadanos, reduciendo la violencia, tasas de criminalidad y las posibilidades de reincidir; tal y como expresa Fredrik -un reo de la prisión Noruega de Halden-, “Si no tienes buenas oportunidades y estás encerrado en una jaula, es imposible que te conviertas en un buen ciudadano”. Dentro de las sociedades con sistemas carcelarios punitivos, se ha desarrollado una mentalidad en que el reo, por el hecho de haber cometido una infracción a la ley, se encuentra despojado de todos sus derechos y una oportunidad de redimirse, resultando en un sistema que ha creado jaulas en condiciones infrahumanas y cuenta con la constante de no ser un modelo reformista, sino destructivo para la reinserción de presos, afectando a la sociedad en general al caer en un espiral cíclico de violencia.
- Perder 8 kilos en una semana: ¿vale la pena?
Perder 8 kilos en una semana: ¿vale la pena? Vilma Rosa Bustos, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar por lucir de cierta forma o ver definido número en la balanza? Lea también: Trastorno alimenticio Compartir Foto: Juan Andrés Hernández Cruz, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Estás tranquilamente deslizando publicaciones en tu feed de Instagram y encuentras una foto muy llamativa de un perfil de productos para adelgazar: un antes y después de una mujer, en la que se alarde que perdió 10 kilos en una semana con una dieta novedosa. Presionas el enlace en la descripción y te lleva a una página que vende un plan de jugos milagrosos y pastillas quemagrasa. Lo anterior es solo un caso de tantos que se pueden evidenciar a diario relacionados con dietas restrictivas. Tu mamá te dice que va a comer piña con té verde por 3 días para bajar esos “kilitos” de las festividades. Un amigo te cuenta que dejó por completo los carbohidratos. Tus amigas hablan de hacer ayunos para perder peso antes de un viaje a la playa, y la lista continúa… Pero ¿qué son las dietas restrictivas? Según el MAN Medical Institute se trata de “aquellas que prometen perder peso de forma rápida, cómoda y sin esfuerzo”. El problema viene después porque generan un efecto contrario en el largo plazo. El inconveniente es que las dichosas dietas pueden llegar al punto de perjudicar tu salud mental en corto, mediano y largo plazo de diversas maneras, a veces, no hay una vuelta atrás. “Estar a dieta” conlleva un proceso de restringir y monitorear las comidas, prohibir ciertos alimentos y contar calorías, comportamientos que pueden generar estrés consciente y/o inconsciente. Un estudio del 2010 de la Universidad de California midió el nivel de estrés de 99 mujeres en 4 grupos bajo diferentes condiciones (monitoreo, restricción, monitoreo y restricción, control) durante tres semanas. Al grupo que monitoreaba, se le incrementó el estrés percibido debido a la carga que sobrellevaba el registro de la comida. Por otro lado, el grupo que restringió su dieta a 1.200 calorías aumentó en un 15% sus niveles de cortisol . Los altos niveles de esta hormona pueden exacerbar la depresión, azúcar alta en la sangre y el aumento de peso. El estudio concluyó que es posible que las personas a dieta no se percaten de que disminuir en extremo su ingesta produce una respuesta de estrés fisiológico, porque no perciben ese estrés, entonces asumen que su restricción no es dañina, perseverando así en una dieta que resulta estresante para su cuerpo. En definitiva, las consecuencias del estrés (fisiológico y psicológico) son peligrosas, y mucho más si se originan de un acto tan básico y cotidiano como comer, y todo lo que gira en torno a él. En segundo lugar, las dietas restrictivas pueden conducir a desórdenes alimenticios debido a los comportamientos que promueven. Algunas personas desconocen que los trastornos de conducta alimentaria (TCA) son enfermedades mentales antes que físicas. No podemos comparar una dieta “milagrosa” con una recomendada por un nutricionista/nutriólogo profesional, debido a que las primeras, como sugiere la evidencia de la sección del Departamento Federal de Salud australiano National Eating Disorders Collaboration “no toman en consideración los requerimientos personales del individuo y puede resultar en la persona sintiendo constante hambre, experimentar estados de ánimo bajos, falta de energía y desarrollar una mala salud física y mental”. En últimas, se somete la persona a un círculo vicioso: comienza por la dieta, sigue la deprivación (física y psicológica), se rompe la dieta comiendo en exceso o teniendo un atracón , llegan los sentimientos de culpa y por último se siente infeliz con su cuerpo o peso y así, en bucle. Es como si un celular se estuviese descargando, saldrán varias notificaciones avisando que está bajo de batería y que se debe cargar lo más pronto posible. Si se decide no hacerlo, no funcionará hasta que se cargue. Las señales de hambre, que llegan más fuertes durante periodos de deprivación, son como esas notificaciones, que cada uno decide si ignorar o atender para el funcionamiento del celular, en este caso, nuestro cuerpo. Por último, las dietas restrictivas pueden causar que una persona se aísle socialmente. Si hay un evento en el que la comida es protagonista -como una cena navideña o una salida espontánea con amigos, por ejemplo- la persona en dieta prefiere no atender a los eventos sociales para evitar el riesgo de salirse de su régimen. A la larga, este aislamiento voluntario per se puede originar discapacidades sociales, bajo rendimiento laboral, e incluso depresión ; empeorando el panorama general. Si la dieta significa perderse de una gran posibilidad de recuerdos por crear, vale la pena replantear el enfoque hacia nuestra alimentación. Entonces ¿cuánto estamos dispuestos a sacrificar por lucir de cierta forma o ver definido número en la balanza? ¿Preferimos la delgadez antes que la salud mental? A veces comenzamos una dieta pensando que será inofensiva sin saber en lo que nos adentramos. Acudir a un profesional responsable antes de seguir lo que se ve en Instagram y estropear la salud mental; siempre será una mejor opción.
- Los agresores detrás del balón
Los agresores detrás del balón Paula Andrea Abreu Briceño, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Mientras Mason Greenwood y Benjamin Mendy están a punto de desaparecer de la élite del fútbol, Sebastián Villa es coreado en plena Bombonera. Lea también: A palabras necias, no seamos sordos Compartir Foto: Marca “¡Escándalo! Mason Greenwood, en libertad bajo fianza, pero castigado por el fútbol”. Así titulaba ESPN Deportes en su canal de YouTube, hace tan solo unas semanas. ¡Bum! Qué ‘boroló’ y revuelo mundial que se ocasionó, en cuestión de segundos. ¿Cómo era posible que la joven estrella, de 20 años, del Manchester United, aquel que cada ocho días ponía a los hinchas de los ‘Diablos Rojos’ a delirar de entusiasmo, estaba siendo acusado de agresión física, verbal y sexual, por parte de su novia? Auch. Tremendo golpe directo al estómago. Se cayó un “ídolo” que creyó que las caricias eran para el balón y las patadas para las mujeres. Pfff, ahora con cuál argumento colocaremos, casi que, de manera sagrada, la alarma cada ocho días para ver el deporte más seguido y amado. Como si todo el contexto ya no fuera repugnante y perverso, las formas en las que los clubes han manejado estos casos también ejemplifican la diferencia sociocultural entre el “primer y el tercer mundo”. Y depende de dónde se lea esto, es ¡otro golpe directo al estómago! Si están de este lado del mundo, es decir, del llamado tercer mundo, donde la justicia es una ilusión, donde la racionalidad no entra a las tribunas y donde se tatúan el escudo del equipo en el pecho, como sinónimo de devoción, sabrán que el boom en los casos de violencia de género no es por la rápida solución que se les dan, sino por las decisiones machistas y absurdas que los equipos toman. Por ejemplo, el colombiano Sebastián Villa, quien hace parte de Boca Juniors, uno de los planteles más reconocidos de Argentina y del mundo, el 27 de abril de 2020 fue acusado por su exnovia, Daniela Cortés, de agresión física y violencia de género. ¿Y qué hizo el equipo? Le ofreció su cuerpo de abogados para llevar adelante el caso, frente a las autoridades argentinas. Hasta el momento, aún no resuelve su situación judicial en Argentina y aún se decide si es o no culpable y el tipo de pena al que se enfrentaría. Pero calma, él sigue jugando, haciendo caños y gambetas, alentado a coro por la mayoría de la fanaticada ‘xeneize’ y mejor, con todos los patrocinios, como si nada sucediera… ¡Pero qué genio! Maldito fanatismo que defiende este tipo de barbaridades. No obstante, todo un contexto distinto se está dando para Mason Greenwood y para Benjamin Mendy. En el caso de Greenwood, el Manchester United, quien hasta hace unas semanas sentía orgullo de tenerlo en su prestigiosa plantilla, lo ha apartado del equipo y no podrá entrenar ni jugar, hasta que se esclarezcan los hechos. A su vez, Nike uno de sus patrocinadores, puso fin al contrato que tenía con él. Ni hablar de Mendy, aquel que pasó de las mieles de ser campeón del mundo con Francia, en el 2018, y que llegó al Manchester City con un jugoso contrato, por fin supo qué fue estar tras las rejas y rechazado por todos, pues fue acusado, el 26 de agosto de 2021, por cuatro casos de violación, los cuales tomaron lugar entre los meses de octubre de 2020 y agosto de 2021. Como si fuera poco, al principio de este año, se conoció que el jugador ya no solo afronta las cuatro acusaciones de violación, sino que ahora son siete más una de agresión sexual. Más que un golpe en el estómago, uno se queda con unas ganas tremendas de vomitar y de desprenderse de este fanatismo embriagador. No se trata de que si el personaje es nuestro jugador favorito o si la mujer es culpable o no, porque claramente jamás lo es. Por el contrario, hay que unirnos, pedir por justicia y dejar de idealizar a todo aquel que tenga un balón en sus pies. Más aún, que tenga que pagar cualquiera, por más famoso que sea, porque si agreden a una, nos agreden a todas: Clarito y sencillo.
- Floresta y su tesoro arqueológico
Floresta y su tesoro arqueológico Lorena Guerrero Granados, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Floresta, municipio boyacense, tiene riquezas de todo tipo, sin embargo, no cuenta con soportes estatales necesarios para tener un desarrollo notable, lo que busca mejorar por medio del turismo. Lea también: El arte de los escombros Compartir Foto: Miles de fósiles hallados en Floresta son expuestos en el Museo de La Vida. Foto: Lorena Guerrero Granados Las deliciosas empanadas de mora, las arepas y los chorotes. Los hermosos y verdes paisajes, llenos de montañas, flores y una vista inigualable. Gente cálida, amable y muy carismática son características del pueblo que fue reconocido en 2010 como el más lindo de Boyacá. Floresta, el municipio fundado en 1818, tiene mucho que ofrecerle a Colombia y al mundo entero. Es el lugar donde se encontró el cráneo del ciudadano colombiano más antiguo del que se tenga registro, una incontable cantidad de fósiles con miles de años e increíbles estoraques. Los rastros del origen Los fósiles florestanos cubren alrededor del 70% del municipio, por lo que es un sector de gran importancia para la ciencia. No obstante, “ha faltado apoyo por parte del gobierno en los proyectos relacionados con esta parte de la arqueología florestana” , dice Luis Becerra, experto empírico del tema y director del Museo de La Vida, el cual fue hecho por iniciativa de la comunidad y es poseedor de gran cantidad de las muestras recogidas en el pueblo. Cuando se habla de fósiles en Floresta, siempre es referido el señor Becerra, pues es uno de los pioneros de la investigación, promoción y defensa de dichas pistas de la historia terrestre, por lo que está incentivando el turismo a partir de los fósiles y ha motivado varios proyectos a favor de estos: “se han pasado varios planes, más de 2 veces a la alcaldía, pero esta ni los ha enviado al Ministerio de Cultura, ese es el verdadero problema”. Por su parte, El alcalde del municipio, Luis Mario Vargas Bernal, considera que los fósiles abren puertas al turismo de Floresta: “tenemos una riqueza arqueológica enorme y estamos implementando una política pública de turismo para que los visitantes vengan al sitio originario de los fósiles y puedan conocerlos de primera mano”. Por esto, se ha estado haciendo un proceso de divulgación con ayuda de la Cámara de Comercio de Duitama para mostrarle al mundo las riquezas que hay en el Museo de La Vida, con el fin de dinamizar la economía del municipio. Según lo anterior, los fósiles son claves para que Floresta siga en desarrollo y Luis Becerra, quien ya cuenta con experiencia en viajes, cursos, exposiciones, representaciones y programas arqueológicos, es consciente de eso, por lo que está enviando directamente al Ministerio de Cultura el proyecto “Promoción y preservación del patrimonio fosilífero de Floresta”, que realmente necesita apoyo tanto de la comunidad como del Estado. “Estamos esperando que el alcalde que entre nos ayude con la infraestructura del museo, pues hay paredes que se van a caer, además de patrocinio en los congresos que se hagan en representación del municipio”. La riqueza fosilífera del municipio es muy valiosa debido a que comprueba que hubo vida que inició en esos valles y dan a entender de dónde venimos. A pesar de esto, Floresta no tiene un soporte estatal que le brinde ayudas para impulsar todo el tema arqueológico. Por un tiempo estuvo aliado con Ingeominas, pero esto acabó. Actualmente, el Museo de La Vida cuenta con el apoyo del Consejo Profesional de Geología, que ha enviado a representantes al Congreso Colombiano de La Geología con los gastos pagos y se les ha permitido dictar conferencias. Adicionalmente, con ayuda del Servicio Geológico Colombiano, se está buscando que el municipio sea declarado geoparque por la UNESCO, lo que atraería a mucha gente nacional e internacionalmente. Representando al Concejo de Floresta, su presidente, Carlos Arturo Torres, menciona que el ayuntamiento intenta apoyar al museo aunque no maneje nada económicamente. Además, hace referencia a que el municipio no tiene recursos suficientes para invertir a pesar de que la ciencia y la cultura sean muy importantes para el pueblo. Desde otro punto de vista, Jaime Saavedra, candidato a la alcaldía de Floresta, sabe que el municipio busca llegar a ser un ecoparque, y es consciente de la importancia de ello, por lo que entre sus propuestas está la creación de programas y cátedra de la cultura florestana con el fin de privilegiar la identidad y el conocimiento heredado, además de generar un inventario patrimonial en temáticas que incluyen la arqueología del municipio. Igualmente, Julián Rincón, otro de los candidatos, considera que la economía siempre ha sido intrascendente para los exalcaldes: “nunca había sido importante para las administraciones, por lo tanto, nunca se había visto en los fósiles una posibilidad de generar ingreso en las familias”. Esto evidencia que los posibles alcaldes tienen clara la relevancia arqueológica del pueblo, además de la importancia de impulsar esta rama científica. Por otro lado, una parte importante a tratar, si se habla de impulsar el turismo, es la reglamentación para proteger las riquezas, pues esta es relevante para la alcaldía municipal: “Aquí no queremos saber nada de explotación de combustibles fósiles”. Por esta razón, es de gran importancia para el pueblo y su bienestar que haya unos límites bien definidos respecto a las visitas, excavaciones e investigaciones que se realicen en Floresta. El director del Museo de La Vida menciona que hay un acuerdo municipal sobre la reglamentación y la extracción de fósiles que tiene falencias y está mal redactado, haciendo que se incumpla el Decreto 1353 del 31 de Julio de 2018: “Es injusto que vengan muchas universidades y centros de investigación a hacer sus exploraciones pero que no nos dejen los resultados”. Adicionalmente, varios habitantes de Floresta mencionaron que la educación sobre la arqueología en el colegio del municipio es clave, pues por medio de esta se puede iniciar un cambio de mentalidad en los florestanos. “Ni profesores, ni el rector, ni el alcalde incentivan programas y cursos para que los estudiantes ayuden a que la riqueza fosilífera se intensifique y se fomente, además de invitar o informar a gente de afuera sobre el municipio”, explica la residente expresando que con claridad en las reglas, se puede impulsar el turismo, lo cual traería beneficios para todos. El turismo es clave Las actividades turísticas tienen un pico muy alto en las Fiestas Florestanas que se celebran en diciembre y enero todos los años, pues el municipio se ilumina con luces navideñas hechas por los estudiantes del colegio y cuenta con la participación de varios artistas de diferentes géneros, además de la elaboración de los tradicionales disfraces de las veredas aledañas al centro que atraen a gente de todo el país y el exterior. Sin embargo, como lo expresa Rincón, el candidato a la alcaldía, Floresta necesita invertir en el turismo para que tenga un progreso significativo. Asimismo, aunque el municipio es visitado por científicos y extranjeros en su mayoría, la atracción de turistas nacionales también sería muy positiva, pues como lo explica Fabiola Barbosa, habitante florestana, estos aportarían a la economía. “Sería bonito que llegaran a comprar productos agrícolas, platos típicos, más allá de los fósiles”. Además, este deja recursos por medio de la venta de servicios como el alojamiento o la comida. La alcaldía ha invertido también en obras de reparación de las calles, la construcción del grande y asombroso monumento Inmaculada Concepción e incluso, la elaboración de un mural artístico que hace alusión a que la lectura, el conocimiento y la educación son las únicas maneras de abrirle los ojos a las personas y la forma más expedita para lograr el desarrollo de las comunidades. Asimismo, el Presidente del Concejo de Floresta manifestó que el municipio debía aprovechar todas sus riquezas culturales y arqueológicas, sin embargo, necesita apoyo económico y aprovechó para hacer una comparación: “Villa de Leyva tiene una inversión muy alta de dinero por parte del Estado pero es mucho más importante nuestro municipio en temas arqueológicos” . Por esto, también apoya y ve como algo muy positivo al turismo. Al respecto, el alcalde mencionó que Floresta puede ser muy viable turísticamente para los ingresos de las familias. “Ya es hora de que se deje atrás ese aspecto de no querer el turismo y nosotros como administración debemos invertir, posicionar al pueblo, contarle a la gente que somos un eje de la arqueología y promover eventos del municipio”. Por otro lado, un turismo constante en el municipio traería consigo fuentes de empleo para los florestanos, pues como lo dice Ángela María, habitante de Floresta, los jóvenes terminan su bachillerato y emigran. “No hay empresas que ayuden ni gente que invierta, además, los líderes hacen obras con gente de otros lados, no con sus habitantes que necesitan el trabajo”. La florestana Fabiola Barbosa también se pronunció al respecto quejándose de los que, considera, han sido enfoques errados de los mandatarios en el municipio: “Los alcaldes no han hecho suficientes proyectos para que le lleguen a Floresta más recursos, no les interesa que la gente del campo surja sino ellos tengan su ganancia. Entre menos el alcalde invierta esos pocos recursos entonces va a seguir bajando el presupuesto”. Por la misma razón, también mencionó que era muy importante que se hiciera una buena elección de alcalde y concejales, con el fin de que ellos se comprometan a llevar a cabo buenos planes para satisfacer las necesidades de los habitantes. Una de las opciones para que se vea un incremento de turistas en el municipio es la publicidad que se le debe dar. Existen varias opciones, entre ellas está la divulgación de la gran cantidad de investigaciones que se han hecho allí, pues universidades de todo el país los visitan constantemente pero no dejan resultados o conclusiones de sus trabajos, por lo que en ningún punto se ve beneficiada Floresta. Por esta razón, desde el Museo de La Vida se está elaborando un centro documental en donde se han conseguido unas cuantas publicaciones porque ellos mismos las buscan. Floresta es muy importante para la ciencia, sin embargo, también es un tesoro de Colombia que debe ser descubierto y valorado por su riqueza cultural, social y arqueológica debido al intento de desarrollo empírico y unión del pueblo por salir adelant
- Rastros sin rostros: hilos de violencia entre Israel y Palestina
Rastros sin rostros: hilos de violencia entre Israel y Palestina Juana Castillo, David Barrero, Valentina Gutierrez, Maria José Montoya y Susana Ribero. Juana Castillo, David Barrero, Valentina Gutierrez, Maria José Montoya y Susana Ribero. En el Museo de Arte Moderno de Bogotá se presenta la exposición “Catástrofe” del artista israelí Dor Guez. En ella, representa la historia de su familia en la guerra entre Palestina e Israel. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Empatía: la lucha por desterrar al olvido Compartir
- Ni sombreros, ni gabardinas, personas normales que hacen investigacion
La vida detrás de la invisibilidad de un investigador Zoophia Unisabana Radio Share
- Educación bajo el sol
Educación bajo el sol Mariana Serrano Pérez, Paula Andrea Rubio Romero, Hilary Jiménez Peraza, Juan Diego Ibarbo Rocha y David Santiago Abril Bernal Entre las rancherías de La Guajira, la inequidad que existe con las mujeres Wayuú quiere ser frenada mediante un mejor accesso a la educación. Motivadas por casos de éxito como el de la escritora Vicenta Siosi, son cada vez más las jóvenes que migran a Riohacha para buscar autonomía, lo que implica apropiar su cultura y adaptarla a un pensamiento feminista. Ver también: Dar vida después de la muerte Compartir
- Profesionalización de la lengua de señas: una urgencia en Colombia
Profesionalización de la lengua de señas: una urgencia en Colombia Alejandra Bello, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: El acceso a la educación para la comunidad sorda implica bastantes retos para el Ministerio de Educación. Profesionalizar el idioma de los sordos debe ser una prioridad del Gobierno Nacional, según expertos. Lea también: Las barreras para las personas sordas en Bogotá Compartir Foto: Unsplash En Colombia, la lengua de señas fue reconocida como idioma de la comunidad sorda por medio de la Ley 324 de 1996 y, aún con su regulación, la educación para quienes pertenecen a ella se hace compleja por las brechas discriminatorias existentes en la sociedad. Por esta razón, algunos expertos demandan del Ministerio de Educación que profesionalice este idioma y aumente la oferta académica para docentes e intérpretes con el objetivo de prepararlos para educar y alfabetizar a las personas sordas, propendiendo por una verdadera inclusión. En Colombia, la Ley 1618 de 2013 y el decreto 1421 de 2017 adoptaron acciones afirmativas y ajustes razonables para reducir la discriminación en el marco de la reglamentación de la educación inclusiva para las personas con discapacidad auditiva, pero aún no se ha legislado sobre su profesionalización. Según el Instituto Nacional para Sordos (INSOR), del total de personas que tienen una discapacidad auditiva el 1.20% acceden a educación preescolar, el 17.8% a educación básica, el 0.61% a estudios técnicos o tecnológicos, el 0.73% a estudios universitarios y el 12.6% es analfabeta, lo cual es preocupante en términos de derechos fundamentales e inclusión para la comunidad sorda. Según Natalia Rangel, encargada de atención al ciudadano del INSOR, entidad adscrita al Ministerio de Educación, “en Colombia, se conoció el idioma de la comunidad sorda como lengua de señas en el año 1996 con la Ley general de educación de 1994; 26 años después solo 40 colegios cuentan con oferta bilingüe y bicultural y, solo tres universidades tienen una oferta de profesionalización de la lengua de señas: la Universidad de Antioquia, Universidad del Valle y la Universidad del Bosque”. La lengua de señas hace parte de un sistema de signos lingüísticos con significado; es un código especial de comunicación que requiere su conocimiento mediante la intermediación lingüística, por esto, referirse a esta como “lenguaje de señas” es un error muy común. El lenguaje es la capacidad que tiene cualquier ser humano de expresarse y comunicarse, mientras que la lengua de señas es viso gestual, es decir, se entiende como una herramienta lingüística usada por las personas sordas para comunicarse con mayor facilidad mediante señas y gestos. Así pues, Johana Balaguera, administradora de empresas, con magister en administración de empresas y trabajadora con discapacidad auditiva, comenta lo siguiente: “Es necesario aumentar los esfuerzos para el acceso a la educación de la comunidad sorda. Yo me gradué de la Universidad, pero fue muy difícil. A veces los profesores no sabían cómo abordar ciertos temas conmigo y me tocaba contratar intérpretes para poder entender. Nosotros necesitamos que existan proyectos reales que propendan por las garantías de nuestra educación. Lo mejor es profesionalizar la lengua de señas y crear una mejor oferta académica”, aseveró. Sonaida Sarmiento afronta una situación similar a la de Johana. Ella es la madre de Gabriel Rodríguez, un niño de 12 años que nació con discapacidad auditiva y a quien, a los 3 años, le pusieron un implante coclear. Él estudia en el colegio La Inmaculada, una institución ubicada en el municipio de Chía y que desde hace algunos años le ha venido apostando a la inclusión educativa. “Él a veces confunde las palabras, las escucha de una manera, pero cuando quiere escribirlas le cuesta. Si yo, que soy su mamá, a veces no le entiendo, imagínate los educadores. Él, muchas veces necesita poder comunicarse de otra manera, pero los maestros no están en la capacidad de entenderlo, no porque no quieran sino porque a ellos en la universidad no les enseñan. Yo pienso que es importante que ellos tengan la habilidad de comunicarse en lengua de señas porque en algún punto mi hijo lo va a necesitar”, contó Sonaida. Así mismo, la Hermana Nidia Arguello, rectora del Colegio La Inmaculada asegura: “Creo que aprender lengua de señas en un ámbito académico es un paso gigantesco para promover la inclusión. El objetivo es poder darles una educación de calidad y enseñarles a evitar la segregación en contextos cotidianos de la sociedad. No obstante, el problema radica en la malla curricular de los docentes. En las universidades, cuando estudiamos una licenciatura, no nos enseñan a tratar con este tipo de niños y eso retrasa y dificulta la tarea de la inclusión”. Además, la hermana fue enfática al decir que el Ministerio de Educación debe “ponerse la camiseta” y, en alianza con diversas entidades y fundaciones expertas en el tema, cambiar la malla curricular en los colegios y empezar a enseñar la lengua de señas a los profesores, alumnos y directivos de las instituciones. A pesar de todo esto, hay una buena noticia: las universidades y el Ministerio de Tecnologías de la Información han desarrollado proyectos encaminados a la mejora de la educación de esta comunidad. Por ejemplo, la Universidad Minuto de Dios presentó un proyecto liderado por el profesor Alexander Tobar al que llamó “Sistema para interpretación en tiempo real de voz en un idioma determinado hacía la lengua de señas”. Este sistema cuenta con un método de decodificación de la voz que es interpretada en lengua de señas y presentada con un avatar que puede ser proyectado en cualquier tipo de dispositivo digital de visualización. Por su parte, el Gobierno Nacional anunció, en enero de 2021, que seguirá prestando los servicios del Centro de Relevo, programa que permite la comunicación bidireccional entre personas sordas y oyentes, a través de una plataforma tecnológica que cuenta con el servicio de interpretación en lengua de señas colombiana. Así mismo, la Universidad de La Sabana, desde el Centro Internacional de Lenguas y Culturas Extranjeras, busca generar y poner en práctica nuevos proyectos en pro de la inclusión. Catalina Cuervo, directora de innovación del Centro, afirmó: “La Universidad tiene muchos proyectos en materia de idiomas para los estudiantes. Sin embargo, sería interesante conocer los programas de enseñanza de lengua de señas y, eventualmente, poder ofrecerlo dentro de la oferta académica de lenguas que tenemos en la Institución”. Así pues, la solución no radica en poner a personas con cualquier tipo de discapacidad en un mismo lugar y alegar inclusión . El objetivo debe ir encaminado a crear alianzas entre instituciones y apostarle a planes de educación los que cada persona con discapacidad sea instruida de acuerdo con su necesidad.
- El Gigante de Caño Jabón
El Gigante de Caño Jabón Santiago Velásquez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Camilo Salazar tenía un almacén de víveres y un depósito de gasolina; en el sótano del almacén facilitaba el narcotráfico en el suroriente del Meta, y en el depósito de gasolina fueron incineradas 27 personas por obra de paramilitares. Lea también: Federico Ríos, el fotógrafo de la realidad de Colombia Compartir Foto: Andrés, hijo de Camilo ya fallecido, sosteniento el ala de la avioneta en que Carlos se transportaba al aeropuerto Vanguardia en Villavicencio para reunirse con la policía antinarcóticos y con sus socios. En Suesca, Cundinamarca, era un joven acomodado que se preguntaba qué habría más allá de su pueblo y los lujos con los que creció; en Puerto Alvira, Meta, era dueño de un almacén que se convirtió en el foco de las negociaciones narcotraficantes en el periodo de invasión de las hoy extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en la zona entre el río Meta y el río Guaviare. “Siempre fue diferente en todo”, cuenta la hija de Camilo Arturo Salazar*, recordando su llegada a finales de los 80 a un caserío que se conoce oficialmente como Puerto Alvira, pero que en aquel entonces sus habitantes llamaban Caño Jabón. Camilo abandonó su vida en Cundinamarca, departamento en que se encuentra la capital del país, y se mudó a Castillo, Meta, un departamento al sur del Bogotá, en donde conoció a Rosa*, quien para ese entonces estaba comprometida con otro hombre. Se fugó con ella a Villavicencio y allí formó una familia que mantuvo con un negocio de electrodomésticos. Sin embargo, no le bastó, quería más dinero y necesitaba irse lejos. Uno de sus conocidos le habló de la posibilidad de abrir un negocio sin competidores en una vereda en medio de la selva llanera, a pocos kilómetros del casco urbano de Mapiripán. No cualquiera aceptaría una oferta tan exótica como aquella; sí era un hombre diferente, pero dada la naturaleza de los eventos que le sucedieron a esa decisión, se podría decir que “nunca le importó qué pensaran de él”, como también advirtió su hija Daniela*, quien hoy tiene 43 años y es dueña de una microempresa de agua embotellada. Cruzó la selva durante varios días con su esposa e hijos, por una carretera que en aquella época era todo menos una carretera. Camilo se instaló en Caño Jabón, cuando todavía no habían llegado más que un pequeño puñado de personas al pueblo. Años antes, allí no habitaba nadie que no fuera un indígena Guahibo, por lo que se encontraron en un nuevo asentamiento plagado de familias provenientes de todo el país; eran muy pocos los oriundos del Meta. Según la exesposa e hijos de Camilo, los cultivos de coca en tierras de la comunidad Guahiba eran una mina de oro que hasta entonces no había sido explotada; los visitantes negociaban la coca con los indígenas o les compraban las tierras, y construían sus propios laboratorios en medio de la selva para procesar la hoja y producir el polvillo blanco que durante años permitió el crecimiento económico y poblacional no solo de Caño Jabón, sino de muchos otros pueblos aledaños a Mapiripán, como Tillavá, El Mielón y El Pororio. Camilo no desaprovechó la oportunidad, “llegó a aventurar, no le importaban las experiencias buenas o malas”, relata su hijo Alejandro*, que ahora trabaja como técnico en supervisión de pozos de petróleo en el Llano colombiano. Caño Jabón no contaba con alcantarillado, mucho menos contaba con almacenes y un comercio fuerte que supliera las necesidades de sus casi 50 habitantes. “Vendíamos víveres, cerveza al por mayor, gaseosa al por mayor y gasolina. Los depósitos eran nuestros y nos generaban dinero”, expresa su exesposa, Rosa, de 66 años. ‘El Gigante’, el gran almacén de la vereda, poco a poco le dio a Camilo reconocimiento en la comunidad. Lo apodaron ‘Camilo Gigante’, haciendo alusión a su negocio, como chiste sarcástico a su corta estatura y como señal de respeto por el poder que poco a poco fue adquiriendo en la zona. ‘El Gigante’ le permitió construir ‘Agro Alvira’, un pequeño mercado en donde vendía productos agrícolas y tenía un depósito de gasolina que facilitaba el transporte por el río Guaviare, que años más tarde las Autodefensas Unidas de Colombia, un grupo armado de ultraderecha, harían explotar con casi la mitad de los habitantes del pueblo adentro, no sin antes degollar a algunos en el parque principal. “Él veía negocio donde nadie más lo veía, se inventaba cualquier cosa”, repite Daniela constantemente, con nostalgia y admiración. Era creativo, empático y sagaz, las oportunidades ocultas aparecían ante él como si alumbraran en la oscuridad. ‘El Gigante’ estaba al borde del río Guaviare y Camilo tuvo una idea que lo haría el hombre más rico de Caño Jabón: construyó un sótano en el almacén que al mismo tiempo funcionaba como puerto, al que llegaban en lancha los terratenientes y productores de cocaína de las veredas cercanas a Mapiripán. Allí se reunían y Camilo les compraba la mercancía luego de pesarla, establecer el precio y probar su calidad. La carga se mantenía fresca y seca en su sótano. Días más tarde, llegaban miembros de carteles de droga, desde departamentos como Antioquia y Valle Del Cauca. “Llegaban 3 o 4 avionetas, con 8 o 10 tipos que mi papá invitaba a la casa. Se reunían en ese sótano y mi papá les vendía la cocaína”, recuerda su hija. Llenaban de droga las avionetas en que habían llegado y festejaban toda la noche con prostitutas y aguardiente; a la mañana siguiente se iban. Todo estaba arreglado: los pilotos, la policía antinarcóticos, el ejército de Puerto Alvira y los filtros cuando los compradores regresaban con el cargamento al aeropuerto Vanguardia en Villavicencio. “Todo mundo estaba untado”, afirman los miembros de su familia cuando recuerdan el negocio. La fuerza pública reconocía a Caño Jabón como un caserío cocalero. El 14 de febrero de 1997, un comando policial destruyó un complejo dotado para la producción de esta droga; en el lugar se encontraron una tonelada y 200 kilos de cocaína pura. ¿Como padre de 4 hijos, esposo y líder de su comunidad, llegó a sentirse culpable por su negocio con la cocaína? No, para él lo único que tenía de ilegal era ver el noticiero en las tardes y escuchar cómo los presentadores afirmaban que el Estado luchaba arduamente contra el narcotráfico y la violencia que el negocio acarreaba. El contraste entre lo que veía en pantalla y lo que veía en Caño Jabón era suficiente como para que su consciencia no sufriera daños; al parecer, la lucha del Estado solo existía en la pantalla. El fin de semana viajaba con su piloto de confianza en su propia avioneta, aterrizaba en el Aeropuerto Vanguardia y el jefe de la policía antinarcóticos lo saludaba levantándose el sombrero, con respeto, mientras la fuerza pública en Caño Jabón se sentaba plácidamente en su negocio a tomar cerveza. Además, nunca hubo violencia, Puerto Alvira era una comunidad unida y pacífica. En diciembre, época del año en que el calor abrasa sin miramientos la selva llanera, Camilo organizaba colectas navideñas frente a su almacén; cada niño caminaba hasta ‘El Gigante’, para recibir con ansias su regalo, atravesando pistas de baile improvisadas y atestadas de gente bailando canciones de Pedro Infante, que eran reproducidas en todo el pueblo desde muy temprano. “Llegamos a tener casi cien ahijados, todo el mundo quería que les apadrináramos a los hijos”, cuenta su exesposa. Organizaba grandes festines de carne asada junto al río, compartía con todos y Camilo Gigante era un hombre admirado y querido. Gracias a él, toda la comunidad pudo comunicarse con su familia en el exterior, instalando un sistema de radioteléfono que transmitía en todo el pueblo por medio de parlantes, avisando a cada persona que tenía una llamada que atender; planeaba la financiación y el transporte en avioneta de cualquier enfermo hasta Villavicencio, “ya fuera dueño de un negocio o un raspador de coca sin un centavo en el bolsillo”, recalca su hija. Además de los almacenes, tenía una finca de ganado, un hotel, una heladería y un cine en el que todos los habitantes del pueblo se reunían en las noches a disfrutar del séptimo arte. No, la cocaína no suponía arrepentimiento, ni para él ni al parecer para nadie que lo conociera. Era amigable, cercano, creativo y “loquito”. No obstante, no era un paraíso. Era una vereda de gente que se hacía rica en poco tiempo, en una tierra inhóspita donde la única ley era la cocaína. “Era bien. Pues… entre su vida de pueblo, de rumba. Ese negocio inspira eso: trago, vagabundas, desorden. Esos pueblos coqueros eran así”, recuerda Rosa. Tras un par de años de riqueza y prosperidad, las FARC comenzaron su invasión en el Meta. Su interés era dominar la zona y, según paramilitares como Salvatore Mancuso y la exesposa de Camilo, adueñarse del negocio del narcotráfico para financiar la guerra. La guerrilla hostigaba y acosaba a los habitantes de Puerto Alvira, les robaba y asesinaba a quienes se opusieran a las reglas e ideología que instauraban en la zona. A Camilo le robaban la cocaína, llegaban a su sótano a comprar, prometían pagar y el dinero nunca llegaba. El negocio empezó a decaer, el pueblo se tornó en “zona roja” y decidió enviar a sus hijos a vivir en un apartamento de Villavicencio, con una empleada de servicio como única compañía. Él se quedó con su esposa y juntos tuvieron que ver cómo conocidos y amigos morían a manos de las FARC. Un 21 de diciembre, a inicios de los 90, Camilo y sus hijos, que regresaban a Caño Jabón en las vacaciones escolares para compartir tiempo en familia, presenciaron un combate entre el Ejército y la guerrilla, en un intento desesperado por tomarse el pueblo. “Tres policías quedaron totalmente calcinados, había cadáveres por las calles, era impresionante. La gente se quejaba y gritaba. El avión fantasma sobrevolaba el pueblo y bombardeaba a la guerrilla”, relata su exesposa. Era tal la violencia que las personas tenían que adaptar sus casas para cavar trincheras en caso de que se presentara un combate inesperado. Camilo Gigante aguantó cuanto pudo, pero la violencia, los robos, la decadencia del negocio de la coca y la inminencia de la muerte lo obligaron a abandonar sus negocios y el pueblo que lo había hecho rico. “Tenía demasiado dinero y de repente ya no. Eso pasó en cuestión de un par de años”, recuerda su hijo. Camilo llegó sin previo aviso en un camión al apartamento en el que estaban sus hijos, lo cargó con lo poco que pudo en cuestión de horas y se fue del todo a Villanueva, Casanare. Tras su partida, las Autodefensas Unidas de Colombia incursionaron en el conflicto del Meta, asesinando a todo el que colaborara con la guerrilla o tuviera nexos con el narcotráfico; escapó a tiempo. Por teléfono, a la expectativa, Camilo escuchaba los relatos de vecinos y conocidos de las masacres de la ‘ruta del terror’, perpetradas bajo las órdenes de los hermanos Castaño y Salvatore Mancuso. La historia recuerda la masacre de Caño Jabón: a las 27 personas degolladas y el depósito de gasolina que explotó, incinerando a los sobrevivientes. Lo que nunca se supo fue que Camilo Arturo Salazar, Camilo Gigante, fue el dueño de ese depósito. Líder de su comunidad e intermediario del negocio narcotraficante por el que tanto lucharon 3 de los principales actores de la guerra en Colombia: los paramilitares, el ejército y la guerrilla. Camilo Gigante era un hombre diferente, como dice su hija, pero también quien vio crecer y decaer a Caño Jabón, Meta. Murió casi 20 años después de su huida por un paro cardiaco, de vuelta en el punto inicial de su travesía: Suesca, Cundinamarca. Jamás declaró ante ningún órgano judicial ni de reparación, jamás pagó una condena ni se abrió alguna investigación en su contra. Su historia nunca fue contada, aunque el párroco de la diócesis de Mapiripán, Eugenio Domínguez*, lo buscó para que fuera vocero de las víctimas ante las autoridades, a lo que él contestó: “Yo no soy ninguna víctima, a mí nadie me mandó a meter allá, me metí solo en eso”. Nota: los nombres de Camilo, su familia y las demás fuentes consultadas para la elaboración de este texto fueron cambiados por seguridad.
- Fatídicamente suertudo: La historia de Felipe Vieda
Fatídicamente suertudo: La historia de Felipe Vieda María Juliana Cruz Marroquín María Juliana Cruz Marroquín La vida nos trae las historias de manera repentina, en el momento menos esperado. Puede ser, por ejemplo, tomando café con un amigo a quien apenas conoces, que parece hermético, como indescifrable, pero que se abre a ti como si se conocieran desde siempre. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Volver a vivir Compartir
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