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  • "La corrupción puede tomar cosas bonitas y acabarlas"

    María José Lobo Arévalo < Volver "La corrupción puede tomar cosas bonitas y acabarlas" Camera María José Lobo Arévalo La realidad de los jóvenes de la región del Norte de Santander será el centro de una interesante conversación con Mohammed Hadi. Escucha este podcast que nos guiará hacia un mensaje claro: “Nos vemos en las urnas”. Ver también: Ver también:

  • El check list para participar en política

    En este capítulo, te contamos cuáles son las sorpresas que traerá el SOFA este año y, además, debatimos sobre la tendencia de que las mujeres abandonen el brasier. El check list para participar en política Luisa Fernanda Ardila Díaz, Andrea Carolina Duque Londoño, Daniel Fernando Clavijo Bolivar, Yuliana Cepeda Puentes , Cristian Moreno Garzón, Valentina Rodriguez Pinzón, Camila Jurado Cuartas, Silvia Gabriela Salas, Silvia Catalina Pinzón Meza, Diana Paola Rodriguez, Andrés Felipe Mora Martínez, Karen Valentina Correa Gómez, Juan Esteban Neira Aguirre, Valentina Maya Urrego, Laura Camila Hinojosa Urbina, María Lucía Castañeda Ballen, María Fernanda Pacheco, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo. En este capítulo, te contamos cuáles son las sorpresas que traerá el SOFA este año y, además, debatimos sobre la tendencia de que las mujeres abandonen el brasier. Ver también: Compartir

  • Entre artistas y aerosol

    Entre artistas y aerosol Deisy Dayana Rojas Nivia, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La comuna 13 San Javier es una de las 16 de Medellín, Antioquia. Por esas mismas calles en las que hoy los turistas hacen tour de grafitis, hace 20 años corría la sangre de cientos de inocentes. Lea también: 'Cacerolo, pintando la vida' Compartir Foto: Foto: Richi Pérez En lo alto de la montaña, los rayos de sol rebotan sobre el colorido caserío. La gente camina por los callejones estrechos, los raperos improvisan rimas audaces, niños corren de arriba abajo. Todo hace parte del paisaje. Los murales se alzan imponentes en medio de los tumultos de gente. Este lugar se ha convertido en un punto turístico de la ciudad, siendo una gran galería de arte urbano abierta a todo el mundo. Allí se puede vivir una experiencia cultural, artística y hasta gastronómica. Cada calle tiene color, pero, sobre todo, una historia. La comuna 13 San Javier es una de las 16 de Medellín, Antioquia, ubicada en las colinas al occidente de la ciudad. Un lugar marcado por la violencia de un país que lleva años en guerra. Por esas mismas calles en las que hoy los turistas hacen tour de grafitis, hace 20 años corría la sangre de cientos de inocentes. En la década de los noventa, la comuna 13 se convirtió en el lugar más peligroso del continente. Las barreras invisibles impedían que cualquier forastero llegara allí. Estas favelas colombianas empezaron como barrios de invasión, cuando campesinos del Urabá antioqueño dejaron sus tierras huyendo del conflicto armado promovido por grupos ilegales. Con el tiempo, el lugar se fue poblando y se conformaron barrios como el 20 de julio, Antonio Nariño, Belencito, Las Independencias I, II y III, entre otros. El olvido del estado, la extrema pobreza y un entorno social complejo fueron la excusa perfecta para que grupos armados al margen de la ley decidieran tomarse el lugar. Pues detrás de la montaña donde está ubicada la comuna cruza la autopista San Juan que se dirige hacia el Golfo de Urabá y la zona costera. Un punto estratégico para sacar droga e ingresar armas. Desde 1999, con el gobierno de Andrés Pastrana hasta 2010, con el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, esta zona fue punto de fuertes enfrentamientos entre el Ejército y los grupos armados, cobrando la vida de candorosos niños, adultos y ancianos. Hoy el arte ha sido una bala de paz en medio del conflicto. El barrio Las Independencias le ha apostado a la reconstrucción social y a la construcción de memoria. Con todo esto nació el Grafiti Tour, una iniciativa de la comunidad para cambiar los estigmas sociales que les han sido asignados. Una forma de demostrar que sí se puede renacer desde las cenizas. Los guías son las mismas personas que han vivido la tragedia en carne propia. Me encuentro con Richi en la estación del metro llamada San Javier. Hoy él será mi guía. - Perdón la demora, es que había mucho taco. Desde allí la aventura comienza. Comenzamos comiendo un amasijo típico. Es un hojaldre con bocadillo dentro. Luego de esto tomamos el bus que nos llevaría a lo alto de la comuna. Richi es un hombre acuerpado, con lentes medianos y barba pronunciada. En comparación con todos los paisas que había escuchado durante todo el día, este hombre no tenía el acento tan marcado. Me cuenta que, cuando estaba en el vientre de mamá, su papá decidió irse para Bogotá, con el fin de que él naciera en la capital. - “Cuando estoy con rolos se me pega el acento, como contigo” – pero al llegar a la comuna su hablado paisa vuelve a sí. El bus sube lomas bastante empinadas por calles angostas. Mientras vamos viajando, Richi me pregunta cómo me pareció Medellín. Yo le cuento lo sorprendida que estoy de su buen servicio de transporte, de su gente y de sus paisajes. - Dicen que los paisas somos bastante regionalistas. Pero ahhh tenemos de qué picarnos ¿no? Ja, ja, ja, Mentiras. Lo que pasa es que nosotros sí cuidamos y amamos lo que es de nosotros, por eso nos critican . Por ejemplo, la cultura metro empezó 8 años antes de la construcción del mismo. Y luego se reforzó mientras se construía. Por eso tú ves que todos lo cuidamos. Llega la hora de nuestra parada, de hecho, es la última que hace esa ruta. Es sorprendente ver el caserío de frente, parece que la montaña se viniera encima. Las personas están reunidas en las vitrinas de las tiendas. Instantáneamente se puede sentir un aire hogareño, muy acogedor. El inicio del recorrido es un gran mural hecho por un artista francés llamado Takir. El grafiti es una mandala adornada con flores y ramas pintadas de color pastel. En medio de este estallido de color se lee la palabra VIDA, así, con mayúsculas. Algo paradójico y esperanzador, porque es el inicio de una nueva historia para la comuna. Mientras avanza el tour, se ve a las personas del barrio observando, desde la terraza de su casa, todo lo que pasa a su alrededor. En algunas esquinas hay reuniones de vecinos y en otras, grupos de niños jugando. Los turistas no son para nada forasteros, ya hacen parte del entorno social. Así que ver personas altas, rubias y hablando inglés, francés o alemán no es una novedad. En el camino, un pequeño niño vestido con ropa ancha y una gorra a medio poner, que no sobrepasa los 11 años de edad, detiene a los transeúntes pidiendo que les deje hacer un truco de magia. “Heyyyy, viejo Richi ¿me deja hacer un truco?” – Richi se ríe – “¿Otra vez el mismo? Noooo, hermano”. Al final accedemos y el pequeño hace lo suyo. Cuando termina el show, pide alguna colaboración. Y así aparecen algunos niños a lo largo del paseo. Vemos un gran mural que está en proceso. Este se prepara para ser el más grande de la comuna. Antes, allí había tres grafitis diferentes, pero ahora el dueño de la pared ha decidido renovar el muro; es decir, tapar esos tres antiguos murales y pintar uno solo. En la calle existe una jerarquía de poderes en cuanto a estos lienzos urbanos. El propietario del muro es aquel que lo adoptó y le dio vida por primera vez, es decir, el primer artista que pintó allí. En el caso que otro grafitero quiera intervenir la pared, debe pedir permiso. Así funciona la galería urbana. Cada mural tiene un significado y cuenta una historia. El tema central del nuevo grafiti serán los indígenas, como un homenaje a las raíces. También hay una mujer, que representa la fuerza femenina en aquellos momentos de guerra. Cuando el conflicto les arrebató a los hombres del hogar y ellas se hicieron cargo de todo, hasta del dolor. En ese momento vemos muchas personas que abarrotan un costado de la calle. Están viendo un camión azul, gigantesco, que intenta subir por la estrecha colina. Pero un carro que está estacionado allí, se lo impide. No le faltan más de 30 metros para llegar al lugar donde termina la carretera. Pronto, el camión logra subir, no obstante, es una odisea poder maniobrar en ese espacio tan reducido. Pero toda la comunidad colabora, comentan cómo debe mover el vehículo, hacia dónde lo debe dirigir, es un trabajo en equipo; “hágale más duro”, “hacia la derechaaaa”, “dele, dele, dele”, son algunos de los comentarios que se escuchan desde todas partes. Richi me comenta que los vehículos solo llegan hasta allí, por esta razón es común ver personas “con el trasteo al hombro”. En este instante, el ejemplo pasa por allí, un hombre delgado lleva una lavadora al hombro. Sube con parsimonia, su cara se ve tranquila. Seguro ya está acostumbrado a aquella travesía. Llegamos a un lugar donde resalta un aviso en el que se lee “Bienvenido/Welcome. Escaleras eléctricas comuna 13”. Este es un medio de transporte urbano. Son 6 tramos de escaleras eléctricas que, según la Alcaldía de Medellín, reemplazan 350 escaleras de concreto. Las personas, como el hombre que vi subiendo lavadora, agradecen este medio. Por esta razón, las escaleras están hechas para resistir 3 veces más peso que una escalera eléctrica convencional. 10 mil millones de pesos costó la construcción de este transporte. En cada tramo hay algo nuevo. En los costados se ven tiendas de joyas, de recuerdos, restaurantes y, por supuesto, mucho arte. Cada pared muestra el amor, el odio, la tristeza, la alegría, la historia. A un costado resalta una galería urbana hecha por uno de los artistas del barrio. En aquel lugar se ofrecen postales, pegatinas y cuadros a escala de los murales que posan en las calles de la comuna. Son dos pisos llenos de color. Dentro también hay grafitis en las paredes. Allí es posible mandar a hacer obras por encargo. Definitivamente, el turismo se ha convertido en un pilar importante para la comuna. A medida que vamos subiendo, el día se comienza oscurecer, pero la luz del lugar comienza a resplandecer. El mirador de la comuna es un lugar desde donde se puede admirar toda la ciudad de la eterna primavera. Allí resaltan los lugares turísticos de la ciudad: El pueblito paisa y el edificio de Coltejer, entre otros. Parece que el cielo estrellado hubiera bajado hasta allí. Cada pequeña luz de las bombillas de las casas es un destello diciendo “¡estoy aquí!”. Los grupos callejeros de música urbana ya se encuentran recogiendo su escenario. La hora laboral ha terminado. Es martes, un día común para los habitantes. Una a una van llegando las personas después de su trabajo allá abajo en la ciudad. Antes de tener las escaleras eléctricas, estas personas tenían que subir el equivalente a 28 pisos para llegar a su hogar. Hoy el recorrido, usando las escaleras eléctricas, solo dura 6 minutos. Mientras caminamos, por nuestro lado pasan motocicletas a toda velocidad, con motores ruidosos y llantas gigantes. Detrás de ellos van niños en sus bicicletas haciendo ruidos con sus bocas, como si tratasen de imitar la escena anterior. En el tercer tramo de las escaleras vemos un mural abstracto hecho por Chota_13, uno de los artistas del barrio. Por ese medio se hace un homenaje a todos los muertos y desaparecidos durante la Operación Orión, el operativo militar urbano más violento en la historia del conflicto colombiano. El ataque comenzó la madrugada del 16 de octubre del año 2002 a las 12:45 AM y duró 4 días. Esta operación fue comandada por miembros de las Fuerzas Militares de Colombia, la Policía Nacional de Colombia, la Fuerza Aérea de Colombia, el apoyo ilegal del Bloque Cacique Nutibara de las AUC. Este operativo tenía como fin contrarrestar la presencia de grupos armados como las FARC, el ELN y los CAP. Sin embargo, allí se vivió una fuerte violación a los derechos humanos: asesinatos, torturas, desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias. Todo esto gracias a la inauguración de la política de Seguridad Pública implementada por el presidente de ese entonces: Álvaro Uribe Vélez. El grafiti de Chota_13 muestra la luz en medio de la penumbra. Cada detalle cuenta una historia. El cuadro empieza con una mano lanzando dos dados en los cuales se lee “Com 13” y “16/10/2002” sobre un aglomerado de sombrías casas en movimiento. “Esto deja ver que la operación fue realizada prácticamente al azar, echando suertes por la ayuda también de los paracos”, explica Richi. Seguidamente se observa una cara dividida en dos. Una parte grisácea con una lágrima brotando del ojo, símbolo de pesadumbre y sufrimiento. La otra, colorida y radiante, mostrando cómo se renace después del dolor. A un costado se logran divisar casitas de colores, cada una es una historia. También hay un rostro de una mujer afrodescendiente, haciendo honor al 40% de la población del barrio Las Independencias. Ya finalizando, se perciben unos pajarillos con una semi coraza, posados sobre los techos de las casas, haciendo alusión a los dos helicópteros de guerra que intervinieron en la operación Orión. Este es solo uno de los cientos de grafitis que plasman el dolor de pueblo, usando el arte para sanar su corazón Las casas de la comuna parecen un juego de Tetris, cada quien ha tomado su rincón y de ahí no se ha dejado mover . Los niveles de las viviendas son amorfos y desiguales. Allí se pueden apreciar fachadas en cemento, con colores encendidos y con murales grandiosos. Escaleras por aquí y por allá. Caminos estrechos. El fondo de este paisaje son las montañas que respaldan el barrio. Una de estas es llamada la Escombrera, un botadero de escombros. Allí se encuentra lo que quedó de edificios como el Mónaco y el Space. Estudios han dicho que con todos los residuos que hay allí se podría construir un edificio de 20 pisos. Este lugar guarda una aterradora historia. Según la Fiscalía General de la Nación, la Escombrera es la fosa común más grande del mundo. Habitantes del lugar y excombatientes de grupos ilegales han denunciado que allí fueron sepultados, clandestinamente, los cuerpos de desaparecidos a manos de las guerrillas, el narcotráfico, la delincuencia común y las operaciones militares. Por la gravedad del asunto, la Corte Penal Internacional encomendó al Gobierno no sólo investigar los hechos, también identificar al presunto autor y garantizar el restablecimiento de las víctimas y de sus familiares. En el año 2015 la Fiscalía y los grupos de investigación comenzaron a realizar excavaciones en la zona. Se removieron 24 mil toneladas de escombro, sin embargo, allí no se encontró nada. La excavación se olvidó y se volvió a retomar hasta diciembre del año 2017, cuando la Alcaldía de Medellín contrató a Falcon High Tech, grupo de investigación español especialista en la búsqueda de fosas clandestinas. Voces ocultas están allí, a cientos de metros bajo tierra. El análisis de los datos no ha sido revelado. En tanto, las familias siguen exigiendo la verdad. Cada 9 de abril la montaña se llena de velas, fotos y protesta. La comunidad se reúne allí para conmemorar el día Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas. Esperando que algún día la incertidumbre pase y puedan dar el adiós definitivo a sus seres queridos. Dejamos atrás la vista de la montaña. Caminamos un rato y nos vamos acercando al final del recorrido. Llegamos a un lugar especial y sorprendente. La 13 ha sido ejemplo de innovación. Desde las escalas hasta los grafitis, pero aquí hay una tracción más. En medio de un callejón, hay un lisandero color naranja. No es un rodadero común como aquellos de los parques. Este conecta a una calle con otra. Dos niños juegan ansiosos allí. Este resbaladero fue construido en memoria de Sergio Céspedes Serna, un niño inocente que perdió la vida debido a una bala perdida. “Este es un espacio para recordar, de memoria. Nosotros los adultos vemos ahí lo que pasó hace muchos años, pero los niños ven una forma de diversión. Ahí se puede ver que se puede huir del dolor sin olvidar. Hecho de que las cosas malas están siempre a nuestro alrededor acechándonos, pero nosotros nos encargamos de que las buenas sucedan”, me dice Richi. Subo al rodadero y el niño que anteriormente estaba jugando me toma la mano. No tiene más de 2 años y con su acento paisa infantil me dice “hágale, vamos”. Yo me lanzo mientras él aprieta mi mano. No puedo evitar sentir emoción en aquel lugar donde un día hubo dolor. Solo puedo pensar que la balas nunca son perdidas, porque estas sí encuentran donde llegar: al cuerpo de un inocente. Hicimos la última parada para cerrar con broche de oro esta grata experiencia. La crema de mango es un emblema gastronómico de la 13. Y no, no es como es una sopa, como pensaríamos muchos de nosotros por su nombre. Este es un helado con mango biche picado, acompañado de limón y sal. La mezcla de sabores es una explosión de placer. Brisa tibia se siente en todo el lugar. A lo lejos, se escucha música y gente riendo. Después de tantos años de guerra es sorprendente estar allí; caminando los espacios que alguna vez eran territorio de todos y a la vez de nadie. Las personas están por ahí charlando, lucen felices y tranquilas. Pensar que hace unos años el terror no las dejaba dormir y solo querían cuidar su vida. La brisa cálida me va despidiendo. Los grafitis se llenan de sombras y el nivel de la música en las casas se va reduciendo. La comunidad resiste y lucha. “Somos vida y transformación, ejemplo para otras ciudades y países del mundo, con historias muy parecidas”, afirma Richi. Este pueblo resiliente ahora protesta por medio del arte, demostrando que la cultura es el camino. Una población que da aliento esperanzador, que sueña, como todo el país, que algún día la paz llegue y que los padres no tengan que enterrar a sus hijos nunca más.

  • 125 años del Teatro Colón

    125 años del Teatro Colón Juanita Gómez, Valentina Obando, Camilo Osorio Geraldine Ospina y Lina Saavedra Juanita Gómez, Valentina Obando, Camilo Osorio Geraldine Ospina y Lina Saavedra Un recorrido histórico por el teatro considerado la "Joya de la Corona" de los espacios culturales de Bogotá. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Ana María Sánchez: actriz y amiga del cine Compartir

  • La cara “Amable” de la Billo’s Caracas Boys

    La cara “Amable” de la Billo’s Caracas Boys Paula Alejandra Poveda Castillo, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Con más de 25 años al frente de la orquesta, Amable Frómeta es el encargado de mantener su estilo y continuar con el legado de su padre. Lea también: 'La música me escogió a mí: Gregorio Marchán' Compartir Foto: Foto: Amable Frómeta Amable Frómeta, el dueño y director de Billo‘s Caracas Boys, ha traspasado fronteras y ha llevado a niveles insospechados el legado de su padre. Es un hombre que en un principio se muestra serio, pero, con el paso del tiempo, su semblante se torna risueño y jovial y permite que la confianza entre los dos vaya en aumento. Le hace todo el honor a su nombre, ya que desde el momento del primer contacto por llamada telefónica, se mostró como una persona afable y cordial. En este punto, sería imposible negar que el destino o la casualidad hicieron que sus padres eligieran ese nombre como el suyo, pues, parece ser que su nombre es su principal virtud. Su carácter, personalidad y temperamento, como él lo recuerda, se forjaron en medio de una familia unida, cuya cabeza principal era su padre. Tal vez, el recuerdo más especial de su infancia es el día en que por primera vez vio a su padre en una tarima tocando con la orquesta. Ese pequeño recuerdo lo marcaría hasta el día de hoy. Durante el diálogo, sonríe al recordar momentos determinados de su vida. Sin embargo, sus ojos adquieren un brillo particular al hablar sobre su padre, Luis María Frómeta, mejor conocido como “Billo Frómeta”. Amable se refiere a él como su mejor amigo, mentor y compañero de vida. Se emociona al decir que fue quien le enseñó a ser constante, a respetar a su público y a sus compañeros de orquesta. No obstante, lo que más le agradece a su padre es haberle transmitido esa humildad con la que él vivió y que lo ha llevado hasta donde está. Su llegada a Billo’s fue, paradójicamente, “por casualidades de la vida, porque en un momento papá sufrió un infarto , yo viajé desde Estados Unidos a Venezuela, y desde ese momento me fui involucrando. Eso me llevó a estudiar música y a involucrarme poco a poco con la orquesta”. Su participación en la orquesta, “le permitió a papá retirarse y vivir sus últimos años como él lo quería. Nunca se retiró del todo, pero solo asistía a eventos puntuales”. En el momento en que su padre se retiró, la responsabilidad quedó sobre su hijo, quien se dio a la tarea de renovar la orquesta, lo que asegura que le salió muy bien. Toda la transformación que hizo en Billo's le permite aseverar que “la orquesta tiene tanto o más éxito que antes; eso sí, respetando a papá”. En materia de experiencia con la orquesta, “para mí ha sido un honor, una gracia y una alegría poder continuar con el legado de papá y muy agradecido con Dios y con la vida por haber heredado no solo el nombre de papá sino un público hermoso”. En su voz se siente la alegría al hablar de su padre, “papá fue un tipo muy inteligente que sembró y ahora me toca a mí cosechar parte de todo ese éxito”. Al referirse a Colombia, no lo puedo negar, me invade la emoción al saber que Amable tiene en tan buen concepto al país. Reside actualmente en Colombia, aunque como él dice, más bien se considera “hijo del mundo”, porque a pesar de tener su casa en Bogotá viaja constantemente a Estados Unidos y a otros países en medio de las giras que hace con la orquesta. Recuerda con una sonrisa una anécdota que pasó hace algunos días cuando se encontró con una novia que tuvo en sus primeros años de juventud. En algún momento, él le había dicho que si se tenía que ir de Venezuela, se vendría a Colombia. Ella, 30 años después, le recordó la promesa que había hecho y cómo la había cumplido. En Colombia no solo está su casa, acá también nació uno de sus hijos, conoció a muchos de sus amigos y tiene gran cantidad de buenos recuerdos. “Yo conozco más a Colombia que muchos colombianos, conozco lugares que muchos colombianos ni sueñan que existen en su país”. Habla con mucho amor y respeto hacia los colombianos, pues resalta que “no tengo nada que criticar de Colombia y de los colombianos, yo lo único que he recibido ha sido cariño, aprecio, admiración, amistades y muchísimo apoyo”. Este año, la orquesta volvió al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife luego de 15 años de ausencia. Como bien recuerda Amable, la orquesta fue incluida en el libro de récord Guinness al amenizar un baile frente a 250 mil personas en este evento, entre los años 1987 – 1988. Sin embargo, en el Carnaval de este año “se acercaron a las 350.000 personas en la presentación. A mí me salían las lágrimas en la presentación, de ver el cariño, el amor y esa ansiedad con la que la gente pedía que llegara la Billo’s nuevamente allí”. Es imposible no preguntarse cómo una orquesta de música tropical como ésta ha conquistado tantos corazones y ha traspasado fronteras físicas y afectivas. «Fue un estilo que implantó papá y él mismo me lo comentaba “yo no sé si yo enseñé a bailar a la gente o la gente me enseñó a tocar a mí”». Para el hijo menor del maestro Billo, su padre llegó al medio musical en un muy buen momento. “Yo pienso que eso fue un matrimonio entre el público y papá con el sonido de la orquesta”. Su sonido característico y el amor por lo que hacen han convertido a Billo’s Caracas en una de las orquestas más importantes en Latinoamérica y ya están ad portas de su cumpleaños número 80 el 31 de agosto de este año. “El éxito de esta empresa es la continuidad. Con un golpe de suerte cualquiera llega a la cima, lo importante dentro de esto es mantenerse a pesar de altos y bajos”. “Traspasé fronteras que, en su momento, papá no lo hizo al ser un hombre más conservador. En cambio, yo viajé mucho y conocí mucha gente”, de esta forma, con un tono bastante tranquilo, asegura que a pesar de tener sobre sus hombros el peso de un legado bastante largo, ha sabido sobrellevarlo y manejarlo adecuadamente. Como la mayoría de artistas, “por supuesto que siempre me dan nervios cada vez que salgo y me monto en una tarima, es impresionante. Yo estoy seguro de que el día que yo deje de sentir esas mariposas en el estómago y ese nervio, hasta ese día estaré vivo”. Con estas palabras y la forma en que las dice, me queda claro que si algo tiene y siente Amable Frómeta es pasión por su orquesta y respeto por el público. Para el director de Billo’s “el artista que no siente nervios no se siente vivo. Cuando la gente aplaude y uno siente aceptación, sabe que tiene en las manos algo maravilloso que no vuelve a ocurrir”. “Yo me siento muy feliz y muy afortunado de poder continuar el legado de papá, teniéndolo y llevándolo en alto; no solo viviendo del recuerdo sino rompiendo fronteras y tocando en países donde nunca lo habíamos hecho. Eso es una manera de rendirle tributo y de sentirme orgulloso por mis logros al frente de la orquesta”. En estas palabras, Amable demuestra el amor que le tiene a su padre y el cariño con el que trabaja día tras día para hacer que su trabajo sea aún mejor y hacer feliz al público. La orquesta tiene aproximadamente 2380 temas y de esos, para Amable es muy difícil escoger una canción en especial. Sin embargo, tiene dos que realmente representan algo muy importante para él y le marcaron la vida: primero, “papá le escribió a mamá una canción que se llama Cuando estemos viejos que es una canción de novios”; la segunda canción es Canto a Caracas “porque papá pidió que lo despidieran con esa canción y la sinfónica lo despidió así el día que falleció”. “Yo llevo una vida muy feliz y muy llena de bonitos sentimientos, de alegría. Y gracias a esos buenos amigos que me dan el cariño que cualquier persona sueña. Yo realmente me siento un tipo pleno y un hombre feliz con lo que he logrado en la vida”. Al pronunciar estas palabras su voz se llena de sentimentalismo y la sonrisa en su cara no se hace esperar. Sus pensamientos se arremolinan y uno sale en voz alta: “¿Será que merezco todo esto?”. Esta pregunta que él se hace y la deja ir, me pone a pensar mucho, y llegó a la conclusión de que se merece eso y mucho más. Sus palabras, su carisma y la pasión por lo que hace me dejan claro que si la vida le ha sonreído es porque lo merece. El equilibrio entre su vida personal y profesional se da porque “afortunadamente, yo puedo hacer lo que no pueden hacer muchos músicos: llevar a mi familia a mis viajes, no a todos, pero sí comparto muchísimos viajes con ellos. Esos pequeños momentos los disfrutamos al máximo”. Esto, le ha permitido fusionar su familia con la orquesta. Además, ha involucrado a su familia con Billo’s “porque el día de mañana a mí me encantaría que mis hijos continuaran con este legado. De hecho, ya estudian música y tienen grupo. Están involucrados con el negocio”. “Yo les he enseñado a mis hijos que la vida está hecha de momentos, que la felicidad plena no existe. Los problemas pasan y lo único que no tiene solución es la muerte”. Esta frase me impactó mucho y creo que es muy cierta. Amable, aparte de ser director y dueño de Billo’s, lleva un poeta por dentro, no hay lugar a dudas. “Hay que vivir y vivir muy bien antes de morir, y a eso me dedico yo, a hacer lo que me gusta, vivir como me gusta y como quiero con la gente que quiero”. Todas las mañanas, en el lugar donde esté lo impulsa a levantarse “las ganas de vivir, el agradecimiento con Dios y con la vida. La oportunidad de inventar algo nuevo y conseguirlo. La posibilidad de conocer a alguien chévere que sume y no que reste”. Su voz y sus gestos dan a entender que ama tanto vivir como tocar con la orquesta y la ilusión de conocer a buenas personas está viva todo el tiempo. “Me encanta la alegría, me encantan las sonrisas. Me molesta muchísimo la persona negativa o pesimista, no la soporto. El que esté a mi lado debe ser una persona alegre, feliz”. Cambiamos de tema y llegamos a uno un poco triste. Su semblante cambia y su voz pierde parte de la alegría que transmitía. Sin embargo, pesan más los buenos recuerdos y su voz recupera su tono alegre, aunque con un tinte de melancolía. Hace pocos días murió Pastor López, y Amable recuerda: “con Pastor me unió una gran amistad. Había una gran diferencia de edades, pero fuimos muy buenos amigos y nos entendimos muy bien musical y empresarialmente”. Recuerda con gran satisfacción los muchos conciertos que hicieron juntos y las veces que compartieron tarima. Lo recuerda como “un hombre de muchos cuentos, de mucha experiencia, de reírse muchísimo. De verdad, fue un personaje que a los que lo conocimos nos va a hacer muchísima falta porque es un hombre inolvidable. Para mí fue un amigo”. Al hablar sobre Venezuela él prefiere no emitir juicios de valor con respecto a la situación en el país, decidió mantenerse al margen porque “uno como artista el peor error que puede cometer es hablar de política y meterse en la política”. No dice apoyar a una u otra parte, aunque aclara que “estoy muy triste por lo que está pasando en Venezuela. A mí me duele muchísimo ese pueblo que siempre nos ha apoyado, nos ha dado la alegría y la fuerza de seguir adelante”. Su voz y sus expresiones se tornan un poco lánguidas al hablar sobre su país, “vivo muy triste por ello. Pero, muy pronto volveremos a ser ese venezolano alegre y emprendedor que siempre hemos sido y que tuvimos que emigrar por unas condiciones desfavorables. Pero, yo estoy seguro de que gran parte de los que han emigrado volverán a Venezuela”. Para finalizar, le pregunto sobre proyectos que están en camino y que deben esperar todos los fanáticos de Billo’s Caracas Boys y él emocionado me cuenta: “Estamos en el proceso de grabación de la antología de la orquesta, una producción que va a estar compuesta de cuatro CD’s grabados en Colombia y Miami. Uno de esos discos es Billo’s le canta a Colombia con un invitado que no te puedo dar el nombre y que cantará temas de Colombia”. “También, vienen 2 CD’s recopilando, más o menos, una secuencia de lo que ha sido la orquesta, de los temas y los éxitos más sonados. Todo esto en el marco de los 80 años de la orquesta; vamos a hacer la gira con la orquesta a nivel mundial y vamos a visitar 32 países. Y tenemos, por ahora, 8 conciertos sinfónicos. Colombia podría tener la mayor cantidad de ellos porque estamos negociando conciertos en Cali, Medellín y Bogotá”.

  • Crónica de un Hidroituango desbordado

    Crónica de un Hidroituango desbordado Nicole Marcela Guzmán, Comunicación Social y Periodismo Fecha: “La presa extraordinariamente bien construida” por la EPM puede derrumbarse, sin embargo, las autoridades siguen jugando a la gallinita ciega. Lea también: La industrialización nos está matando Compartir Foto: Ilustración de: Daniel Alexánder Mejía Una masa de montaña de diez millones de metros cúbicos puede venirse encima de las poblaciones aledañas, y si, la crisis es más grande, alcanzaría una masa de montaña de cuarenta metros cúbicos, según un informe realizado por ingenieros estadounidenses acerca de la construcción de Hidroituango. Sin embargo, esta sigue en marcha, pero cada día los peligros de la Mega Obra de Colombia son más grandes por su inestabilidad. Las autoridades pasaron por alto el desbordamiento de la represa, los movimientos de la montaña, el desprendimiento del material y las innumerables alertas de emergencia que causaron la evacuación de las poblaciones aledañas. ¿Van a parar la construcción cuando los cuarenta millones de metros cúbicos de tierra vuelvan un cementerio humano las poblaciones aledañas? Los riesgos son altos, sin embargo, las autoridades juegan a la gallinita ciega. Ha quedado claro que los intereses económicos de la EPM están por encima de la vida. ¿Será esta La crónica de un Hidroituango desbordado? Una de las causas del colapso total de la presa podría llegar a ser el mal diseño de la obra. Está construida sobre una zona tectónicamente activa e inestable, donde hay trituración de roca por estar en una área de inestabilidad de fallas de cohesión y fricción por el movimiento de las mismas, generando no solo un posible colapso de material rocoso y material vegetal, sino de la misma presa , así lo explicó Mercedes Vargas Aguirre, geóloga de la Universidad de Caldas, concepto que coincide con un documento de 53 páginas de la ONU, el cual expone el peligro de Hidroituango. Esto está más claro que el agua, aun así, la EPM sigue diciendo que el proyecto “es una presa extraordinariamente bien construida”. Los días pasan y se sigue profetizando lo que se viene. Según un documento con recomendaciones de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, “el proyecto está en alta condición de riesgo, lo que ubica en igual condición a las poblaciones por debajo de las aguas de la presa. Se espera que los sistemas de monitoreo permitan anticipar las alertas y posibles órdenes de evacuación” . ¿Qué pasará con las poblaciones aledañas al proyecto si el sistema falla? Tal vez, tendremos que ir a sacar cadáveres por debajo de la tierra, mientras los medios de comunicación muestran imágenes de otra niña como Omayra Sánchez, en Armero, atrapada bajo los escombros que dejó el desastre. ¿Se volverá a repetir la historia? Desgraciadamente la memoria colombiana es frágil. Hasta el Gobernador de Antioquia es consciente de que en Hidroituango hay problemas constructivos. ¡Esperen! Esto no es suficiente. Fuentes del alto Gobierno les aseguraron a noticias Caracol que un gran derrumbamiento sobre el Cauca, en la parte alta de Hidroituango, podría generar una gigantesca ola que fracture la presa. ¡Los sapearon! Nunca hubo una muerte más anunciada.

  • De la alucinación a la ilusión

    De la alucinación a la ilusión José Pérez, Jorge Ortiz y María José Rojas, Comunicación Social y Periodismo Cerca de 120 jóvenes ex habitantes de calle buscan reinsertarse en la sociedad, viviendo en La casa Rioja, unidad de protección integral del IDIPRON. Ver también: El Bronx: shopping de las drogas Compartir

  • Ahora les toca a ellas

    Ahora les toca a ellas Felipe Tavera, Martín Toro, Christian Coronado, Valentina Escobar y Valentina Sánchez Felipe Tavera, Martín Toro, Christian Coronado, Valentina Escobar y Valentina Sánchez En Colombia y en el mundo, las mujeres siguen esforzándose por abrirse paso en arte de la literatura y entablar nuevos debates sobre su rol en la sociedad. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Planificación, ¿cuestión de solo mujeres? Compartir

  • Santiago Crespo

    Unisabana Ágora con Santiago Crespo Santiago Crespo, Chief Innovation de 'Maruri Grey' top 10 agencia más creativa de la década Latam en Cannes Lions, habla sobre la innovación en la comunicación publicitaria y digital. Compartir Ver también: Mario Riorda: Comunicación de riesgo en tiempos de la pandemia.

  • El médico que se formó en la enfermedad

    El médico que se formó en la enfermedad Daniela Manrique Carrión, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Tras padecer seis veces tumores en distintas partes de su pierna, decidió convertirse en médico bioenergético. Hoy se dedica a ayudar a pacientes que sufren enfermedades crónicas similares a la suya. Lea también: 'Reflexiones contagiosas' Compartir Foto: Unsplash Al entrar, se puede ver una sala blanca y llena de luz, con un escritorio alargado donde se encuentra la secretaria y, justo al frente, 3 hileras de sillas ubicadas en forma de U para descansar y esperar a ser llamados. Sentados allí, el tiempo se pasa rápido, ya que el lugar está decorado con grandes cuadros de coloridas flores en tamaño micro y una que otra revista, puesta en un pequeño estante al lado derecho de la sala; que hacen la espera más amena. La música que ambienta el lugar es acompañada por el resonar de cristales, campanas, un conjunto de voces sutiles y afinadas, comúnmente asociadas con el canto de un coro angelical. Es imposible evitar que el equilibrio y la serenidad invadan el cuerpo de todo aquel que entra. La armonía y la paz priman, ya que genera una conexión espiritual que transporta a las personas a un ambiente amable. Pero el que asoma no es un ángel, es Santiago Rojas Posada, un hombre alto, de contextura delgada, que viste un uniforme color azul grisáceo con una pequeña flor de loto estampada en el lado izquierdo de su camisa. Su cabello y barba son un poco canosos, su tez blanca y, detrás de unos lentes con marco color negro y rectangulares, se observan unos ojos pequeños y verdosos que combinan con una sonrisa amigable que rasga más su mirada. Se acerca hacia mí, me da un cálido abrazo, un beso mejilla con mejilla y me dice: “ya te atiendo”. Sígueme — dice Santiago detrás de mí, acariciando mi cabeza. Me levanto y cruzo por esa puerta donde el silencio invade el espacio y entro al primer consultorio a la derecha. Es una sala pequeña, con poca iluminación. En el fondo, tres cuadros de flores y bambú pegados a la pared y, debajo de ellos, una camilla con una sábana azul al frente de un gran estante color café, en donde reposan instrumentos para terapias, poliedros, espejos, entre otros. Sentada justo al frente de su silla, espero en el escritorio a que el doctor Santiago se siente. Es el momento cuando el papel de doctor pasa a segundo plano y, el de amigo sobresale. Detrás de su profesión Es el cuarto hijo de un matrimonio de mamá bogotana y papá tolimense. Vivió en Armero, Tolima, pero viajaba todas las semanas a la finca de su padre, la cual quedaba cerca del pueblo. Es por eso que su relación con la naturaleza era muy cercana. Cuando pequeño tenía un gran interés por la lectura, los estudios y la medicina, ya que era su manera de ver la vida principalmente porque, según él, era lo más “chévere” para conectarse con las personas. En cuanto a su salud, siempre había tenido un organismo frágil debido a que padecía de constantes gripas y malestares en su cuerpo hasta que, a los nueve años de edad, le empezó un dolor en la pierna, lo cual iba a marcar su infancia y cambiaría el rumbo de su vida. “Quería ser médico y futbolista como cualquier niño, pero el dolor me imposibilitaba el hecho de hacer ejercicio”, dijo el doctor Rojas. Los médicos le decían que era un manipulador, porque al examinarlo no le encontraban nada, pero a él le seguía doliendo el pie. “Yo lo tocaba y solo se quejaba”, añadió Graciela Posada, su madre, pero, después de una cirugía, le encontraron a Santiago un tumor entre los dedos del pie, del tamaño de una pelota de pingpong, el cual se convirtió en un neurofibrosarcoma que se fue reproduciendo hasta llegar a su empeine, rodilla y muslo”. Esta enfermedad iba a ser su acompañante de vida por un largo tiempo, ya que tuvo seis recaídas seguidas de operaciones y procedimientos médicos. En su primera etapa, en el colegio, tuvo que dejar a un lado el fútbol para empezar a usar muletas y soportes para poder caminar, mientras que en sus estudios universitarios perdió un semestre de su carrera; sin embargo, el dolor que padeció a inicios de sus estudios, hizo que entendiera más a la medicina desde su experiencia con el dolor. Siempre tuvo la idea de tatar a las personas, no solo de manera bilógica, sino también afectiva, emocional y desarrollo. Acudió a la medicina alternativa en el cuarto año de su carrera debido a las numerosas declinaciones que tuvo y, a raíz de eso, empezó a ver que hay dos tipos de esta que se complementan y forman una medicina integrativa para ayudar a los pacientes a mejorar. Más que un doctor El doctor Santiago Rojas Posada logra crear una conexión fuerte con sus pacientes, tanto así que lo describen como un amigo que escucha, ayuda y aconseja, como en el caso de Joel Nicolás Míguez Eslava, uno de sus pacientes jóvenes que padeció cáncer desde sus 17 años. Con él trabajó de la mano de las quimioterapias, con esencias florales, cantos y terapias visuales que lograron sacarlo adelante, restaurando su cuerpo en distintas dimensiones, así como su alma y su parte social. “Siempre lo vi como una eminencia, con mucho respeto pero, una vez que trabaja contigo, te das cuenta de que es un amigo ya que le parece importante el vínculo doctor y paciente”. “Yo fui un mal paciente, lloraba, pataleaba e insultaba, por eso le digo a mis pacientes que no se preocupen porque yo fui peor”, afirma Santiago Rojas mientras esboza una sonrisa cómica. Por otra parte, más allá de crear un vínculo amistoso con sus pacientes y más allá de los títulos, Santiago Rojas Posada también se dedica tiempo para salir un poco de la rutina, como todo ser humano. En sus tiempos libres le gusta leer, también le dedica tiempo a su parte espiritual mediante la meditación, juega golf, y ve ese deporte que tanto le apasionaba cuando pequeño, el fútbol, porque a pesar de que no lo practica, la esencia de niño sigue dentro de él. También destina su tiempo para la magia con cartas, ilusionismo y prestidigitación. Después del largo recorrido que tuvo de la mano de su condición, Santiago Rojas Posada asocia a la enfermedad como un maestro del cual se aprende. Además, recalca que también ha aprendido de sus pacientes y de sus hijos: Juan Diego, quien estudia Administración de empresas, y Gabriel, que decidió seguir los pasos de su padre y estudiar medicina. Un plan poco común Mientras la conversación fluye, escucho de fondo pasos rápidos acompañados del abrir y cerrar de las puertas de consultorios. Siento algo de prisa en el ambiente; sin embargo, me concentro en la plática y aprovecho los últimos minutos que quedan. Espero escuchar algún plan extraordinario para el futuro, la creación de una organización específicamente para los pacientes con cáncer creada por él, por ejemplo, pero no es así. Me sorprende al saber que nada de esto está en los planes del doctor Santiago Rojas Posada, y pienso en lo afortunado que es: no todos disfrutan el día a día sin necesidad de pensar en el futuro y las ganancias como él. Es un hombre que vive para servir a la gente y no tiene muchas expectativas sobre el futuro. “No aspiro en convertirme en nada, no veo mi vejez como un objetivo. Estoy en mi día a día, queriendo hacer lo mejor todos los días”.

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