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  • Unisabana Medios | Audios

    Mi casa en Tauramena Juan Camilo Torres y Sofía Pérez La familia Nova encontró su salvación en un poco conocido municipio de Casanare. De las montañas frías de la Sabana de Bogotá pasaron al cálido llano, donde están las condiciones climáticas para que su salud mejorara progresivamente. Con el bienestar ha llegado la energía para descubrir los secretos del poblado y convertirse en una parte de su cultura local. Ver también: Nadar por la vida es mi camino Compartir

  • La reubicación del pueblo más joven de Colombia

    La reubicación del pueblo más joven de Colombia Ana Lucía Rodríguez y Juliana Gordillo, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana. Fecha: San Cayetano, municipio de Cundinamarca, tuvo que ser evacuado en 1999 por causa de deslizamientos de tierra. Cuatro años después fue reubicado, y ahora enfrenta el reto de desligarse de su pasado. Lea también: De camino al campo Compartir Foto: Juliana Copete Gordillo. Mujer campesina que con su caballo atravesaban la vía a San Cayetano distribuyendo cantinas repletas de leche. Del pueblo “San Cayetano viejo”, como ahora lo llaman, solo quedan ruinas. El 13 de mayo de 1999, con la protección de la virgen del Chinga en medio de una procesión, el gobernador de Cundinamarca de esa época, Andrés González, ordenó la evacuación de San Cayetano por una suma de hechos catastróficos. Un flujo de tierra de 22 millones de metros cúbicos y el movimiento constante de las placas tectónicas, ocasionó la aparición de grietas en las viviendas que conformaban el casco urbano del municipio ubicado a 98,2 kilómetros al norte de Bogotá. Esto generó fallas en los tendidos eléctricos, tuberías y calles. La Gobernación instauró albergues temporales a 2 kilómetros de la zona afectada. La alcaldía, la iglesia y todas las entidades se ubicaron en carpas y funcionaban de esa manera. Fueron cuatro años en espera de un nuevo hogar y soportando una fuerte temporada de lluvia, lo que dificultó su acceso a los servicios básicos necesarios y a un techo sólido bajo el cual refugiarse. Por las difíciles condiciones de vida, la Gobernación trasladó a los adultos mayores al municipio de Arbeláez, Cundinamarca, mientras otros habitantes decidieron irse por su propia cuenta a distintos lugares del país. Se desconoce la cifra exacta de las personas que tomaron esta decisión porque nunca se hizo el censo. — “La gente se cansó de vivir así, entonces, quienes no se iban, construían casas en madera. Incluso algunas personas se quedaron a vivir allí. Se trató de estar más cómodos en medio de la dificultad, porque las cocinas, baños y lavaderos eran comunitarios. Hoy lo contamos como anécdota, pero para quienes vivimos el proceso fue muy difícil”— dice Elver Umaña, actual alcalde de San Cayetano, quien en ese entonces tenía 20 años. Jaime Matiz Ovalle, ingeniero civil, explica que la Gobernación tuvo que entrar a negociar con los habitantes para entregarles una casa pequeña y que no equivalía a las dimensiones y comodidades de su anterior vivienda. Matiz también perteneció a la entidad de Gestión de Riesgos, y participó en la elaboración de los planos del nuevo San Cayetano. —“Estábamos bien, teníamos dos casas en el mismo terreno y luego el Gobierno nos dio solo una . Además, hubo personas que se aprovecharon del desorden y reclamaron casa cuando ellos previamente no tenían una” —comenta María Carranza*, que desde la reubicación es vendedora ambulante. Según un informe presentado en 2002 por el periódico El Tiempo, se invirtieron 15.548 millones de pesos, en donde la Presidencia de la República solo aportó 167 millones . La Gobernación de Cundinamarca fue quien adquirió el predio y, con ayuda de la Fundación Compartir, construyó las casas, el palacio municipal, el centro de salud y el colegio. “Se entregó a medias”, es una de las frases recurrentes entre los mil habitantes del municipio. Faltaban muchas cosas por terminar, entre ellas la instalación del servicio de gas, la antena de comunicaciones telefónicas y la iglesia, el lugar sagrado para su gente. La Unión, lugar rodeado de imponentes robles y frondosa vegetación, es el nuevo centro urbano de San Cayetano y fue elegido mediante votación popular, donde los mayores de 15 años tenían derecho a escoger el territorio en el que se realizaría la construcción de este. El Nuevo San Cayetano Los habitantes tuvieron que pasar del poncho a la ruana. El poncho es una prenda liviana de algodón que se suele portar en sitios cálidos y frescos, y la ruana está hecha de lana de oveja y se usa para cobijarse en climas fríos. La Mercedes, lugar en donde se situaba el “pueblo viejo”, estaba a 1800 metros de altura, con una temperatura promedio de 18°C. Con la reubicación, el casco urbano quedó a 2650 metros de altura con temperaturas de 12°C. Para los sancayetanenses el cambio fue drástico, no solo por el clima, sino por las nuevas distancias, la migración de los pobladores, las pérdidas materiales y, con ellas, los lugares representativos que guardaban sus recuerdos. “Sí, tenemos un pueblo bonito y organizado rodeado de naturaleza, pero no deja de generar tristeza el haber tenido que irnos de nuestro hogar” —dice Myriam Cendales, ex habitante del municipio, y agrega —“En las ferias, nos reuníamos en el atrio, que era el símbolo de las fiestas, para ver los juegos pirotécnicos, hacer presentaciones y ver los desfiles. Era algo muy hermoso”. Esto trajo consigo una serie de cambios notorios en este nuevo territorio. Tradiciones como sentarse el 25 de diciembre en los banquitos del parque principal para abrir los regalos de navidad y compartir en comunidad es algo que hoy en día ya no sucede y pocos recuerdan. Otro cambio, producto de la reubicación del pueblo, fue que hasta finales de los 2000, Pacho, pueblo que colinda con San Cayetano y que fue financiado y controlado en gran parte por el narcotraficante y paramilitar Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, generó la llegada de grupos armados al margen de la ley. Según fuentes que pidieron no revelar su identidad, pocos habitantes recuerdan que, en el panorama de 1999, la evacuación de San Cayetano se hizo con el permiso de un grupo paramilitar y el de uno de los frentes de las extintas guerrillas de las FARC que, para entonces, operaban en la zona. Ahora bien, en la actualidad el municipio registra cero delitos. Hace más de diez años no hay un solo homicidio. — “La tranquilidad que tenemos acá es enorme, si alguien quiere vivir tranquilo se viene para San Cayetano” — dice el alcalde Elver Umaña. A pesar de esta aparente tranquilidad, los principales problemas de San Cayetano son el mal estado de sus vías, lo que dificulta la conectividad con las veredas , un sistema de salud ineficiente, la escasez de empresas en el territorio y la sombra de un viejo pueblo derrumbado que no ha dejado brillar al nuevo. Vías y conexiones Aunque el nuevo casco urbano queda a 45 km de Cogua, las vías sin pavimentar, los barrancos y montañas con alto riesgo de derrumbe, sumado a los dos años de fuerte invierno, dificultan el recorrido. A su vez, la reubicación del pueblo generó que veredas como Toviejo, que antes quedaban a media hora del casco urbano a pie , ahora tengan trayectos en camperos de más de una hora. El transporte urbano solo llega a las veredas de Pinipai y Camacha, y el transporte escolar, que sí comunica el centro poblado con todas las veredas, ha logrado su funcionamiento debido a que la Gobernación asume la mitad del costo total, que son 650 millones de pesos anuales. Germán Ramos, conductor de bus escolar en San Cayetano nuevo, asegura que ha pasado más tiempo con los niños que transporta que con sus propios hijos. “Las carreteras están en mal estado. En invierno sufrimos demasiado y en el colegio molestan mucho si llegamos tarde” — afirma Germán, quien lleva seis años desempeñando esta labor, y añade — “Este trabajo es de paciencia y sacrificio”. Salud Beatriz Salcedo, matrona y curandera del viejo pueblo, fue quien recibió a todos los niños que nacieron allí porque no había centro médico y era muy difícil trasladarse hasta el hospital de Pacho. — “Curaba casi cualquier cosa, desde una dislocación, hasta malestares estomacales y fiebres altas” — recuerda Myriam Cendales con nostalgia. Hoy en día no nacen niños en San Cayetano, pues sigue sin haber un hospital. Solo cuenta con un centro de salud capacitado únicamente para brindar primeros auxilios y no puede atender emergencias. Por ende, las madres que van a dar a luz deben trasladarse al hospital de Zipaquirá o al de Pacho. Esto quiere decir que desde 2002 no han nacido sancayetanences, hecho que sugiere con mayor fuerza la pérdida de la identidad que por tantos años unió al municipio. Por esta razón es necesaria la construcción de un centro médico de mayor nivel, con las condiciones necesarias para que las mujeres den a luz y no tengan que trasladarse a otros municipios, lo que favorecería al propósito de que la tasa de natalidad se reactive. Economía La tierra es su fuente principal de trabajo, es un municipio agropecuario que, al tener clima de páramo, y también temperaturas superiores a los 18°C es posible cultivar de todo. Café, caña, panela, tomate, y papa, son algunos de los ejemplos. “Lo que usted quiera sembrar acá, se va a dar”. El municipio lleva su nombre en homenaje a “San Cayetano”, el patrón que protege a los ganaderos, hecho que resulta paradójico considerando que el deslizamiento de tierra que destruyó la cabecera municipal fue producto de la excesiva ganadería y tala de árboles. Sin embargo, este acontecimiento no ha cambiado la cultura ganadera, pues en el lugar se producen diariamente 40.000 litros de leche. En el olvido “A veces nos quejamos, pero si vemos la realidad, si no fuera por la Gobernación, no tendríamos nada . Los seres humanos somos inconformes y no reconocemos que sí nos ayudan”. —asegura Elver Umaña, alcalde de San Cayetano, y agrega — “No es un pueblo de personas adineradas, pero no hay mendicidad”. No obstante, ha quedado en el olvido de la sociedad, pues muchos no saben de su existencia ni de su historia, o si la saben, no les interesa conocer esta nueva etapa. Esto provoca la falta de turismo, las escasas oportunidades laborales y demás actividades que podrían beneficiar la vida de los pobladores. El simple y llano morbo de ir a ver las ruinas y lo que quedó del viejo pueblo, debería transformarse en curiosidad e intriga para las personas y lograr que visiten lo que hay hoy. Con el transcurrir de los años, son las nuevas generaciones las que se deben encargar y deben tomar las riendas del nuevo pueblo. Para lograr que San Cayetano salga del recuerdo de una tragedia que lo opaca, debe empezar trabajando en la consolidación de su economía y su identidad cultural. Andrés Rojas, ingeniero ambiental que ha visitado la zona, asevera que al poseer nacederos de agua potable que caen del páramo y desembocan allí, construir una planta de tratamiento de agua para embotellar podría ser la mayor fuente de empleo del municipio . — “Es difícil tramitar las licencias ambientales para poder comercializar agua de los páramos, pero llevado a cabo con responsabilidad sí es posible y daría muy buenos resultados en la región” —relata Andrés y concluye: — “Un claro ejemplo de ello es la embotelladora Agua de Soto Norte, la cual embotella agua proveniente del páramo de Santurbán”. Otro método para fomentar el turismo y ayudar a la economía del sector es por medio del deporte. Su ubicación geográfica cuenta con terrenos montañosos, los cuales son óptimos para el ciclomontañismo. —“Cuando las personas vienen a entrenar o a competir a la región, mueve todo un conjunto de intereses, desde la participación de nuestra población joven, hasta la reactivación de la economía por medio del comercio . —cuenta Fernando Castañeda, coordinador de deportes y cultura de San Cayetano nuevo. Busca integrar de manera más participativa a todos los miembros de la comunidad como adultos mayores, población vulnerable, entre otros, en torno al deporte. Estos cambios en las condiciones mencionadas implicarían que tanto los residentes de San Cayetano, como quienes abandonaron su pueblo y personas provenientes de cualquier otro lugar se motiven por descubrir lo que el nuevo San Cayetano tiene por ofrecer, y de esta manera, hacerlo cada vez más visible ante una sociedad que veía su territorio con ojos de tragedia.

  • La nueva realidad

    En este capítulo de Citadinos, conoce historias de reinvención que han tenido que darse en medio de la crisis por la pandemia, en las que los protagonistas son quienes están detrás de los restaurantes y de la industria del entretenimiento. La nueva realidad Nicolás Ricaurte, Isabella Durán, Alejandra Pérez, Sofía Bayona, Valeria Leyva, Brandon Ortiz, Valentina Navarro, Mauricio Padilla, Laura Miranda, Laura Vanegas, Natalia Pérez, Alejandra Gutiérrez, Juanita Sahid, Manuel Martínez, Natalia Martínez, Juan Diego Ibañez, Paula Caro, Breiner Álvarez y Juan Esteban Rey, Comunicación Social y Periodismo En este capítulo de Citadinos, conoce historias de reinvención que han tenido que darse en medio de la crisis por la pandemia, en las que los protagonistas son quienes están detrás de los restaurantes y de la industria del entretenimiento. Compartir

  • ¿Qué lógica impera en un usuario cuando va a crear una contraseña?

    ¿Qué lógica impera en un usuario cuando va a crear una contraseña? Juan Camilo Ortiz Villa y Luis Fernando Zambrano Serna Juan Camilo Ortiz Villa y Luis Fernando Zambrano Serna Un análisis de la base de datos abiertos muestra cómo los usuarios escogen sus contraseñas y por qué muchas son fácilmente detectables. Haz clic para acceder al contenido Ver también: Estado colombiano vs. plataformas digitales Compartir

  • En busca de camaradas

    En busca de camaradas Ana María Cuervo, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Para el partido Comunes, el 2022-2026 será el último periodo donde tengan curules garantizadas en el Congreso. Lea también: Candidatas sí hay Compartir Foto: Ana María (Padilla) Cuervo El candidato Jeison Murillo saludando a los habitantes del barrio Maria Paz, Kennedy. «Los excombatientes son personas». ¿En serio?, ¿así voy a describirlos? Es obvio que son personas, ¿no? Para un sector de los colombianos y colombianas aquellos que se unieron a las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) son solo máquinas de guerra , independientemente de las razones que los motivaron para unirse al grupo rebelde. La Violencia, época de furor de la guerra entre el partido Liberal y el Conservador, fue el origen de las guerrillas campesinas, creadas por liberales para defender su vida y sus tierras de los conservadores, quienes eran apoyados por el gobierno de ese entonces. Se dice que, en 1964, las FARC fue el grupo de guerrilleros comunistas que sobrevivió a un ataque militar en la autodenominada ‘República de Marquetalia’ (Tolima). Este grupo, desde entonces, estuvo liderado por Manuel Marulanda Vélez, alias ‘Tirofijo’. El resto es historia: El conflicto armado, después de más de medio siglo de enfrentamiento entre las FARC, otras guerrillas, paramilitares (grupos armados de extrema derecha) y la Fuerza Pública, ha dejado más de 262.197 muertos , según el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Y a las FARC se le atribuyen alrededor de 35.683 víctimas. Por eso, el 24 de noviembre de 2016 es un día histórico para Colombia: Se firmó el Acuerdo de Paz entre el Estado y la entonces guerrilla de las FARC, a pesar de que ganara el ‘NO’ en el plebiscito que preguntaba al país si estaba a favor del Acuerdo. En el punto dos de la agenda de negociación, ‘Participación política’, el Estado se comprometió a la apertura democrática. Gracias a esto, el 1 de septiembre de 2017, se creó el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, ahora llamado Comunes. Está conformado por 6000 militantes aproximadamente, de todos los departamentos del país, excepto Amazonas y San Andrés, asegura el partido. ¿Qué motivó a las personas a unirse a las FARC en su momento y, ahora, a Comunes? —Estaba aburrida de que me maltrataran — dijo la excombatiente de las FARC y candidata al Senado Luz Marina Giraldo. Con nostalgia, contó que asesinaron a su padre cuando ella tenía 5 años, y quedó al cuidado de una pareja que intentó abusar de ella—. Mi niñez [desde los 10 años] en la guerrilla fue muy bonita: encontré la familia que no tuve —complementó quien hace parte de los, al menos, 18.677 niños y niñas reclutados por las FARC, según la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). —Las mujeres entramos [a las FARC] por falta de oportunidades —aseguró Olga Rico, más conocida por su nombre de guerra ‘Manuela Marín’—. O se iban para allá o eran madres y víctimas de violencia. En la guerrilla no había asignación de trabajos por género—. Entre el 30% y 40% de la guerrilla era mujeres que ejercían los mismos roles que los hombres, asegura el portal Colombiacheck. —En 2007 [no ingresar a la guerrilla] fue imposible, ya había precio por mi cabeza [por ser comunista] — contó Diego Méndez, con tono de cuentista. Ingresó al frente Antonio Nariño en el Meta. A los 15 días de su ingreso a la guerrilla, le ordenaron devolverse a Bogotá: debía graduarse de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional, y reunirse con organizaciones juveniles, sindicatos y juntas de acción comunal, en nombre de las FARC. Además de Diego, Luz Marina y Olga conversé con Arquímedes Rodríguez, excombatiente y candidato al Senado; Jaison Murillo y Paola Ramírez, excombatientes y candidatos a la Cámara por Bogotá; Tatiana Suárez, trabajadora social y psicóloga que quiere hacer paz con fútbol, entre otros más. Mientras recitaban como si fuera un libreto los mismos ideales y sentimientos revolucionarios, me pregunté si planeaban sus respuestas o si de verdad la causa de su lucha sigue firme y todos quieren hacer parte de la revolución de Colombia, por medio de Comunes. No todos los integrantes del partido querían decir cómo se vincularon, pero lo que sí compartieron con orgullo fue qué los motiva a ser un camarada más. Entre esa lista, incluyen lo que ellos consideran constante: la violación a los derechos humanos, los asesinatos a líderes sociales, la falta de buena educación para todos y todas, la falta de oportunidades laborales, y, ahora, el incumplimiento al Acuerdo de Paz por parte del gobierno del presidente Iván Duque. Después de una charla de política en la Cervecería Alternativa, emprendimiento liderado por firmantes del Acuerdo, se reunieron jóvenes militantes de Comunes. Eran, más o menos, las 5 p. m., de un domingo. El cielo estaba gris y hacía frío. Pero eso no evitó que hicieran pancartas con aerosol, estamparan pañoletas y tulas y escucharan rap libre en vivo. María Isabel Brand es una madre de 21 años y operaria de aseo que quiere estudiar literatura, pero, por falta de recursos, no puede. Miguel Ángel González, soñaba con dedicarse a la música, pero, por las pocas oportunidades en el arte, estudió Farmacia. Ambos son militantes de Comunes, y luchan por sus derechos con el movimiento. Se acompañan en la lucha, que «es una fiesta», y entre ellos hay una camaradería única. «Camarada, me ayudas con…», «Te presento al camarada…» y «Gracias, camarada…». Cuando fui por primera vez a la sede del partido Comunes, en Teusaquillo, una casa grande, con apariencia de ladrillo, pero muy moderna por dentro; escuché varias veces ese término, y no lo entendía. Entre todos se llaman así. Camarada significa, literal, «compañero de cámara»; es decir, de cuarto, de cama. En el mundo militar revolucionario, se usaba cuando varias personas de diferente jerarquía compartían dormitorio. En la Revolución Rusa (1917-1923), movimiento que inspiró junto con el marxismo-leninismo a la creación de las FARC y ahora a Comunes, esa falta de jerarquías fue esencial. Reincorporarse en la sociedad no es tan fácil como suena. A quienes entrevisté declararon que el gobierno de Duque no ha cumplido su parte, y que, de hecho, el lema del uribismo (o los seguidores del expresidente Álvaro Uribe) en las elecciones de 2018 era «hacer trizas el Acuerdo de Paz». Como es de conocimiento de toda Colombia, el Centro Democrático (CD), partido político de derecha liderado por Uribe, no apoyó el Acuerdo de Paz. Nicolás Goyeneche, miembro de la unidad de trabajo legislativo del CD, me reiteró con firmeza y seriedad las razones para decir no al Acuerdo: —El punto de tierras afecta a la propiedad privada. No está bien que los excombatientes participen en política sin pasar por una justicia con sanciones efectivas, y la forma de combatir el narcotráfico no es la correcta. Además, la JEP (un órgano de justicia transicional) no es necesaria. Podía usarse la justicia ordinaria —finaliza. A pesar de esto, la Consejería para la Estabilización, adscrita a la Presidencia colombiana, por medio de redes sociales, asegura que la implementación del Acuerdo es efectiva y que hay garantías para los reincorporados. ¿Las declaraciones se ven reflejadas en las cifras…? Desde 2016, han asesinado a más de 300 firmantes, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz. Y en Bogotá, militantes como Fredy Valencia, quien hacía trabajo social con el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3) y ahora trabaja con el partido constituido de forma legal, reciben amenazas constantemente. El punto ‘Reforma Rural Integral’ es un eje estructural para el Acuerdo porque, entre otras cosas, busca erradicar la pobreza y la desigualdad del campo. Pero, según el Centro de Pensamiento y Diálogo Político y el Observatorio para la Equidad de las Mujeres, su ejecución ha sido muy lenta porque en el Plan Marco de Implementación se estableció que a 2018 los planes nacionales de la reforma rural integral debieron adoptarse, pero la mayoría quedó en 2020 y 2021. Además, en los Planes de acción para la Transformación Regional se excluyeron a las comunidades en las decisiones y hay zonas de reincorporación sin servicios básicos o educación. Y en Bogotá, militantes como Fredy Valencia, quien hacía trabajo social con el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3) y ahora trabaja con el partido constituido de forma legal, reciben amenazas constantemente. Otro obstáculo para hacer política es la dificultad para atraer nuevas personas al partido. Aunque militantes y dirigentes afirman que «la guerra no era el fin, sino solo un medio», no puede negarse la relación de algunos líderes del partido con delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, como secuestro, homicidio, tortura, atentados a la dignidad personal, violencia sexual y desplazamiento forzado. Por esa razón, se cambiaron de nombre (de FARC a Comunes) después de las elecciones de 2018, en las que, para el Senado, obtuvieron solo 52.532 votos, el 0,34 %. Es decir, sin las curules otorgadas por el Acuerdo de Paz, no hubieran entrado al Congreso. En la actualidad, el partido todavía recibe comentarios como «el único guerrillero bueno es el guerrillero muerto». Juan David Vargas, miembro del equipo nacional de redes sociales de Comunes, asegura que quieren demostrarle a Colombia su compromiso con la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. Y que quieren atraer a la gente del común. Acompañé a los candidatos a la Cámara de Representantes por Bogotá Jaison Murillo y Sergio Marín a hacer campaña en el barrio María Paz, en la localidad de Kennedy. Allí, la mayoría de las personas se dedica al reciclaje y a la venta ambulante. El evento se hizo en un espacio pequeño del primer piso de una casa con puertas metálicas de color azul. No tenía ventanas y en una pared, por dentro, estaba grafitada con plateado la palabra ‘Dios’. La música de la parranda vallenata sonaba a todo volumen, y, poco a poco, llegaban las personas, se sentaban, se uniformaban con la camiseta de Comunes... Algunos se iban, otros esperaban a la llegada de los candidatos. Entre los asistentes, estaba Keimer Visbal, un reciclador de 24 años a quien no le interesa la política, ni el partido Comunes, ni sabe qué es el Proceso de Paz, pero fue a recibir gorra y camiseta y a comer lechona, y asegura que votar es importante, aunque no sabe por quién. Por jóvenes como él, Comunes intenta hacer pedagogía política en los sectores más marginados de Colombia, como contaron miembros del equipo de la campaña. Lo confirmé en el barrio María Paz: enseñan los tarjetones de votación, aclaran las funciones de los senadores y representantes a la Cámara baja en el legislativo nacional, y proclaman su lema: «No prometemos, nos comprometemos», frase de la que algunos asistentes se burlaron al finalizar el evento. Al parecer, dar un discurso diferente sirve de vez en cuando. Juan David Velázquez es un estudiante de décimo grado y reciclador de 20 años. Al finalizar el evento, me contó que se conoció a los Comunes ese mismo día. Pero escuchó que son diferentes, que respaldan a los recicladores y tienen planes para cuidar el medio ambiente. Además, con entusiasmo, añadió que aceptó la invitación de hacer parte de proyectos ambientales y de reciclaje. Comunes tiene un gran desafío por delante: convencer a los demás de que son personas del común , como el resto de colombianos y colombianas, que quieren acabar con la desigualdad del país de forma legal, y convencerlos de unirse a la lucha. No solo por ellos, sino también porque las próximas elecciones legislativas, el 13 de marzo, se acercan. Y ese periodo (2022-2026) es el último en que tienen aseguradas 10 curules en el Congreso: cinco en la Cámara de Representantes y cinco en el Senado. Publicado el 11/03/2022

  • Taxidermia en Colombia: Arte, negocio y tradición

    Taxidermia en Colombia: Arte, negocio y tradición Luz Castillo y Erika Toledo, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Esta práctica no es exclusivamente funeraria. De hecho, se ejerce en el país se ejerce también con fines científicos, académicos, artísticos y hasta de activismo social. Lea también: De la muerte a la vida Compartir Foto: El Espectador La taxidermia es tan antigua como la Edad de Piedra. Sus saberes han viajado de Egipto a América del Sur, de África a Europa, y llega a Colombia en la década de los años 60. Y no es una práctica exclusivamente funeraria. De hecho, en el país se ejerce también con fines científicos, académicos, artísticos y hasta de activismo social. Durante el siglo de las Luces, entre 1700 y 1800, en el sur de Francia vivió una bestia que se convirtió en leyenda popular. El feroz animal, semejante a un lobo según decían algunos testigos, acabó con la vida de más de cien personas, hasta su extraño fallecimiento. El rey de Francia quiso conseguir su piel para exhibirla en sus colecciones reales, así que se puso en contacto con un intendente del Jardín de Plantas, responsable de la colección de Historia Natural. El funcionario, para cumplir el deseo del soberano, fue a buscar al animal. Su objetivo era curtir la piel, y para ello debía tratarla con diversos procedimientos y sustancias hasta hacerla flexible y evitar su descomposición. Pero la búsqueda de la bestia tan temida no dio ningún resultado. De ahí que se convirtiera en leyenda. Sin embargo, lo que sí se conservó fue la receta que con tanto cuidado había preparado el intendente para la taxidermización, y que se usa todavía hoy en día. La palabra taxidermia se deriva del griego taxis , que significa colocación, y derma, que alude a la piel. Es el oficio de disecar animales para conservarlos con apariencia viva , y su práctica tiene origen no en la leyenda de la bestia francesa, sino miles de años antes, en la cultura Chinchorro, un pueblo que habitó la costa del desierto de Atacama en Perú hasta Antofagasta en Chile entre el 7000 y 1500 a.C. La historia cuenta que los chinchorro quisieron conservar los cadáveres de quienes fallecieron en su comunidad durante un periodo de alta mortalidad. Eran un pueblo de pescadores y cazadores que vivían al lado de la quebrada Camarones al norte de Chile y el río, que contenía altos niveles de arsénico, envenenó masivamente a sus habitantes. Entonces, las familias decidieron momificar a sus familiares para no separarse de ellos. En la actualidad, sus momias son consideradas las más antiguas del mundo, milenios más viejas que las conocidas momias egipcias. De generación en generación De la Edad de Piedra a nuestros días, la taxidermización se ha aprendido de generación en generación, y siempre han sido pocos los interesados en esta labor. No es una carrera, ni se obtiene mediante un título, y quienes la practican dicen que se trata más bien de una pasión. Este es el caso de Vanessa Acuña, una yopaleña que se acercó a la taxidermia por su familia. Sus antepasados iniciaron este oficio hace más de 60 años, una técnica heredada de abuelos a padres e hijos. Desde pequeña acompañaba a sus mayores a cazar en la finca donde vivían, en Guapota, Santander; pero no era su actividad favorita, ya que siempre ha respetado la vida animal. Sin embargo, desde allí supo que quería hacer taxidermia a su manera, sin tener que cazar. Hoy, a sus 25 años, Acuña no caza, no compra y no consume animales. Lo s recolecta cuando ya están muertos o cuando recibe donaciones : “El animal no es un objeto de representación estética, su verdadero valor está en la historia que logra construirse al taxidermizarlo”, dice Acuña. No es sencillo lograr que un cadáver pase a ser una obra que habla por sí misma, y menos trabajar un proceso que exige aguantar el olor de los restos con formol. Para ello se necesita vocación. Pero este es apenas uno de los múltiples retos de este oficio, que comienza, precisamente, en la piel. Según explica la taxidermista, es el pelaje de los animales el que habla por ellos. Gracias a su piel, se sabe si es viable o no realizar la taxidermia. En primer lugar, solo se conserva el pellejo del animal. Luego, se retiran los músculos, esqueletos, vísceras y todas las partes blandas. Por último, se prepara la piel. Es un proceso que se acerca al arte de la escultura porque consiste en crear maniquíes de resina y espumas que luego se cubren con el pelaje . Los restos del animal que no son utilizados, se desechan. En el país, no es necesario contar con un certificado para realizar taxidermia, pero sí se necesita de unos permisos legales para recoger, trasladar y tener estos cuerpos de animal. Los interesados en practicar este oficio deben registrarse ante la Autoridad Ambiental, que comprueba si los animales son domésticos, y esto porque en Colombia está prohibida la posesión de animales silvestres, incluso si están muertos. Cada colección biológica que se realiza debe ser registrada ante el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, explica Acuña, y esta es una colección que cuenta con vertebrados, invertebrados, plantas y microorganismos. En Colombia, existen 234 colecciones biológicas registradas, las cuales tienen más de 4 millones de ejemplares catalogados. Un negocio que desafía la muerte Pero, aunque los números suenen llamativos, son pocos los que como Vanessa ejercen este oficio. La mayoría son personas que prefieren trabajar para museos, laboratorios y universidades como Mario Guinard, taxidermista colombiano reconocido. Otros, como Nathalia Arenas, se dedican a prestar servicios funerarios para mascotas, y ella lo hace a través de su empresa Petto Memorials. Para Arenas, es mejor trabajar la osteotecnia, una técnica que permite la conversión de los huesos de animales como piezas de adorno. Esta técnica es más rentable y se utiliza como parte del servicio de memoriales. Aunque también es posible vender las piezas taxidermizadas como arte, pero no son tantos los interesados en decorar sus hogares con cráneos y huesos. El negocio de la taxidermia tiene sus subidas y bajadas. Entre noviembre y diciembre, la demanda de memoriales sube debido al incremento de la mortalidad de mascotas. Por lo general, estos fallecimientos ocurren a causa del uso de la pólvora durante las fiestas navideñas que provocan pánico, ansiedad, escapes, infartos, desorientación, aturdimiento, entre otras consecuencias negativas en los animales.  Sin embargo, la primera temporada del año baja la demanda, por lo que taxidermistas como Arenas trabajan más bien en obras de artes plásticas para galerías y exposiciones. Los costos se ajustan según el tiempo de uso del congelador, la cantidad de químicos que requiera la pieza y la exposición ante los riesgos del uso. Los más económicos son aquellos que incluyen solo el cráneo, que son decorados con cristales y acompañados de bordes dorados. Se incorpora la base, la cúpula, el marco, la caja y los acabados. Para un trabajo de embalsamamiento se tiene en cuenta los químicos y el tiempo invertido a la hora de cobrar. Es el proceso más costoso de todos. Se debe trabajar en el campo porque los químicos como el formol son corrosivos. Se entrega meses después porque se debe limpiar la pieza para que no cause daños en los compradores .  Por ende, los precios de la pieza varían entre los quinientos mil y el millón de pesos. Taxidermia para la ciencia Pero además de los servicios exequiales, la taxidermia también se usa al servicio de la ciencia. Consiste en conservar las pieles de animales vertebrados, sobre todo mamíferos, que luego se preparan para ser montadas en moldes y así lograr que imiten el aspecto real del animal. Es una técnica que funciona al servicio de la educación y la divulgación científica. Son una combinación de objetos-animales naturalizados que copian la apariencia de vida. En Colombia, existen 232 colecciones biológicas registradas, las cuales tienen más de 4 millones de ejemplares catalogados en 27 departamentos diferentes. El museo de Historia Natural de la Universidad Nacional de Colombia es un ejemplo de ello, un escenario de aprendizaje y de interacción para el conocimiento científico. Allí se encuentran animales disecados de todo tipo: Monos, arañas, coatís, mariposas, escarabajos, cangrejos, peces, zorros, pájaros, búhos, osos, ciervos, jaguares, dantas y zarigüeyas. Visitar un museo como este da la sensación de que la taxidermia trae de vuelta el espíritu del animal. Aunque se sabe que están muertos, el tacto humano es engañado por la calidad de la conservación: pelaje entre suave y seco, ojos hechos de vidrio que parece que siguen al visitante por toda la sala, bocas cocidas en forma de sonrisa. Aquellos animales expuestos en la galería dan la sensación de estar vivos. Y esto se realiza con dos propósitos: a nivel de exhibición, su fin es alcanzar la apropiación social y el conocimiento para la sociedad. Garantiza que las generaciones conozcan cuáles animales han existido, y conocer su historia natural. El segundo nivel es con fines de investigación y se realiza a diferentes grupos como reptiles, formando las colecciones biológicas que están inscritas al registro nacional único de colecciones biológicas de Colombia. Arte y activismo Un último caso llamativo es el uso de la taxidermia como arte y forma de activismo. El profesor Andrés Vélez estudió zootecnia en la Universidad de Antioquia, una carrera que cursaba a la par con el pregrado de Artes plásticas en la Universidad Nacional, y cuando llegó a sexto semestre desistió de la que había creído que sería su carrera principal. Mientras seguía con su carrera, decidió entrar al mismo tiempo a una clase de artes plásticas, y desde allí empezó a considerar la taxidermia como parte de su vida, para luego empezar a aprenderla por su cuenta. Hoy en día, no realiza taxidermia, sino embalsamiento, cuya diferencia radica en que la primera elimina las vísceras y conserva la piel y la segunda consiste en deshidratar los animales usando formol y se debe conocer dónde inyectar este químico al animal para que quede bien embalsamado.  Su primer trabajo creado desde el activismo fue Alba al desnudo , usando como referencia la pieza GFP Bunny, de Eduardo Kac, una coneja modificada genéticamente para que fuera verde fosforescente. Vélez expuso su obra en el aniversario de Bellas Artes con el fin de hablar de la dignidad animal. Además de Alba al desnudo , Vélez, en sus obras Contra el viento y Móviles inmóviles procura también hacer denuncia social y activismo. Para la primera, tardó dos años recolectando más de 200 aves en Medellín –entre loros, tórtolas, periquitos– y los ensambló para representar el daño que causa la ciudad a las aves, que mueren todos los días por choques contra autos o ventanas. En la colección, las aves están colgadas con las alas abiertas como si estuvieran crucificadas. Pero más allá de si se usa para arte, activismo, ciencia o servicio funerario, la taxidermia lleva milenios desafiando la muerte. Y lo seguirá haciendo: mientras estemos vivos, siempre habrá muertos que no queramos dejar de ver, y tenerlos cerca, de una u otra manera, nos ayuda a no olvidar.

  • Tan cerca pero tan lejos

    Tan cerca pero tan lejos Valentina Ramírez, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La industria del modelaje en Colombia parece tener cada vez más alcance internacional, pero la realidad es que sus mismas bases lo detienen de lograr su máximo potencial. Lea también: Una 'grande' de la moda Compartir Foto: Wix "Nosotros a nivel global tenemos que avanzar un poco más porque ya hay países que están más desarrollados en el tema del modelaje. El asunto va bien, pero se trata de abarcar más allá de lo que se tiene en concepto de imagen y de belleza en el país" , dice Fabián García, representante de la agencia Iris Model Agency. A pesar de que Colombia ha tenido relevancia en lo que a modelaje concierne, todavía tiene muchos obstáculos que le impiden alcanzar la cima, ya sea por sus diferencias con otras agencias internacionales o por el manejo de sus modelos. El modelaje tiene sus raíces en lo práctico, paralelo al desarrollo de la moda, durante el siglo XIX en Francia surgió la primera modelo de la historia: Marie Vernet, esposa del diseñador Charles Frederick Worth. Marie se limitaba a ser un maniquí, pero resultó en un gran éxito que después daría a luz a las pasarelas de moda y al modelo como parte de la moda. Según Alberto López, escritor de la consultora y editorial EOB, es durante los años 80 que los modelos se vuelven una herramienta de marketing, representando el canon de belleza deseado. A pesar de que a través de los años la belleza se ha diversificado, dentro de la industria no hay un cambio radical, podría decirse que el cambio es progresivo gracias a las redes sociales y el fenómeno de las instamodels, pero la realidad es que los modelos son el reflejo de lo que la sociedad quiere que sean. En Colombia el modelaje ha servido tradicionalmente al canon de belleza desde un lente sensual, guiado por cuerpos exuberantes, casi sin abarcar un rango más amplio para ser competente en otras áreas como la alta costura, lo cual ha evitado su proyección internacional. Sin embargo, esto ha ido cambiando, las agencias buscan todos los perfiles que atiendan las necesidades de la era de las comunicaciones. “Llegar a un país donde no se conoce a nadie y le van a hablar en inglés a uno es estresante”, expresa Neey Castrillon, modelo de la agencia Grupo4 y Sky Model Agency, quien afirma que, más que el aspecto físico, el idioma es uno de los mayores obstáculos como modelo colombiano en el exterior. Castrillón también admite que en Colombia todavía se exigen algunos estándares antiguos para tener el visto bueno en la industria en lo que concierne a lo que refleja el modelo. Esto se conserva ya que el modelaje sirve al estatus, según la comunicadora Cynthia Contreras en su tesis La Semiología de la Imagen y el Lenguaje Corporal del Modelaje de Pasarela, el modelo demuestra con su lenguaje corporal un estatus de vida, liderazgo y autoconfianza. La imagen que dan los modelos es de la importancia de la apariencia y por lo tanto embellecimiento personal, que desemboca en vender lo que visten. Los parámetros para ser un modelo cambian dependiendo del territorio y el año. En Colombia ha sido consistente el tipo de belleza ideal y las agencias buscan acomodarse a éste y al mismo tiempo atender los estándares internacionales. “El mercado se ha abierto muchísimo para los colombianos -afirma Dahiana Domínguez, modelo de Grupo4-, hay muchas categorías. Yo tengo perfil de modelo de alta costura, pero me atrevería a decir que las condiciones que se piden son variadas”, los perfiles que se están pidiendo en Colombia son más diversos de lo que solían ser, estos son aptos para sectores comerciales, alta costura, tallas grandes, etc. Ser modelo y sus sacrificios El hecho de que los modelos tienen que moverse constantemente ha sido un impedimento para que el modelaje colombiano pueda lograr más alcance. “Las agencias en otros lugares del mundo buscan que las modelos viajen a otros países, y en Colombia no he visto esa movilidad -dice Lua Arroyo, modelo de Iris Model Agency y de New Icon-. Uno no tiene un centro, son varios cambios que uno tiene que procesar en muy poco tiempo y conservar los cuidados. Muchas personas no lo soportamos, muchas veces me he querido salir”. Los modelos suelen entrar a la industria con la ilusión de conocer y viajar, pero prontamente se devuelven a Colombia porque no son capaces de abandonar su hogar. Muchos otros factores influyen, como el estudio, el trabajo y las relaciones interpersonales, ya que es muy difícil encontrar un equilibrio entre lo que estás logrando como modelo y lo que llevas construyendo por años a nivel personal. Por otra parte, los estigmas que enfrentan los modelos vienen de todas partes. “Que los modelos se la pasan de fiesta, que son gente superficial, que es una pelea de egos. Y no, hay mucho amor entre las compañeras”, comparte Dahiana sobre su experiencia con otras modelos. Su realidad ha sido que en medio de un mundo donde las oportunidades son fugaces, la solidaridad entre los modelos es crucial y la ha ayudado a afrontar situaciones difíciles. "Dentro de la industria de la moda hay una tendencia a minimizar a los modelos”, dice Lua, quien explica los estigmas dentro de las agencias. Esto se ve fundamentado en que hay muchos modelos en comparación con la demanda, adicionando que es un trabajo donde la apariencia es la herramienta y es muy fácil olvidar que hay un ser humano en ese cuerpo expuesto a la presión de la competencia, la carrera contra la edad y las expectativas de la apariencia. Un ejemplo es la experiencia de Neey Castrillon, cuando en un casting en Hong Kong le exigieron aclarar su tono de piel para entrar en los cánones de belleza asiáticos, cosa que Neey logró aislándose del exterior, a costa de sentirse discriminado. El modelaje no es solo belleza física, afirma Cynthia Contreras, es también carácter y buenos modales, con el fin de vender. Todo esto se logra a través de clases que proveen las agencias, donde transforman al modelo en una imagen que la gente desee alcanzar. Estas clases pueden llegar a costar de dos a tres millones en una agencia como Stock Models, una de las más reconocidas del país. “Lo que debe cambiar en la industria es que respeten las condiciones laborales”, dice Dahiana, ya que puede ocurrir que se pasen las horas establecidas de trabajo y no se remuneren, y a veces los modelos no se sienten en la capacidad de reclamar por mejor trato . Soportar situaciones incómodas es común precisamente porque se cree que el modelaje no es un trabajo estable y que tampoco se vive de él. Como si fuera poco, los modelos no tienen quien los indemnice, ni como cubrir su seguridad social. Sus contratos son de prestación de servicios y las agencias en muchas ocasiones no los protegen o atienden sus necesidades. El panorama del modelaje “La industria de la moda colombiana está avanzando, los diseñadores están colaborando con grandes marcas. Por ejemplo, Juan Pablo Socarrás está haciendo una colaboración con Samsung”, explica Laura Sánchez, experta en moda, sobre la colección ‘El amor amor’ de Socarrás para Colombiamoda 2020. La industria del modelaje y la moda ha sufrido por la pandemia del COVID-19, pero se pudieron manejar algunos eventos virtualmente como fue la primera pasarela virtual realizada por Daniella Batlle, diseñadora barranquillera, con su colección primavera-verano 2020 “Herbaria”. A raíz de los estragos que estaba dejando la pandemia, surgió Vístete de Colombia, movimiento que visibiliza, promueve y fortalece el talento de la moda colombiana. Sin embargo, el modelaje está a la expectativa de reactivarse completamente, porque a pesar de que se ha logrado continuar parcialmente a través de la virtualidad, no se tiene el mismo impacto que presencialmente. Según la revista Dinero, a la espera están aproximadamente 20 agencias grandes de modelos, que no han cesado totalmente sus actividades, pero sus modelos sí encuentran dificultades como que pasaron de devengar entre $2 millones y $2,5 millones al mes, a nada. La industria avanza lentamente hacia mejores condiciones laborales y reconocimiento internacional, y está empezando a relucir con sus propios diseñadores y modelos. La pandemia ha afectado al sector, pero este se ha rebuscado soluciones y está recuperándose. Todavía falta mucho para que los modelos tengan condiciones laborales justas y los perfiles sean notoriamente diversos, pero ya se están viendo cambios.

  • Agujas de vida

    Agujas de vida Juan Andrés Mantilla, Juanita Murcia, Cristian Ballen, Isabella Gomez, Juan Pablo Martínez, Iván Rincón, estudiantes de Comunicación Audiovisual y Multimedios. Mujeres pertenecientes a las tribus Arhuaca y Kamkuama, víctimas del conflicto armado, producen mochilas para su sustento y como un medio para conservar la cultura de su comunidad. Ver también: Indígenas en Colombia: 'con las uñas', salvan vidas de contagiados por coronavirus Compartir

  • Diana Sofía Giraldo, la cara de las víctimas

    Diana Sofía Giraldo, la cara de las víctimas Isabella Uribe Giraldo, Comunicación Social y Periodismo Fecha: “Cuando uno cree que sale al rescate de la dignidad de otro, finalmente rescata es su propia dignidad”. Lea también: Yolanda Ruiz, una periodista 'en el filo de la navaja' Compartir Foto: Isabella Uribe Giraldo Era la época del narcotráfico en Colombia, plenos años 90, cuando sonó el teléfono en la oficina de la recién nombrada directora del Noticiero 24 horas, Diana Sofía Giraldo. “-¿Quién habla?”, dijo la directora. Al otro lado de la línea, creyó reconocer la voz de Gilberto Rodríguez Orejuela. Él le dijo: “-Mire señora, soy Gilberto Rodríguez Orejuela, quiero decirle que a mi no me gustó para nada la noticia que ustedes sacaron ayer sobre nosotros, ni la manera cómo la sacaron”. “Sorprendida y llevada por muchas cosas, por mis convicciones profundas pero también por mi inmadurez, le dije “-mire señor, yo no me dejo amenazar, ni chantajear ni presionar por el Presidente de la República, mucho menos por un tipo al margen de la ley como usted. Así que si me hace el favor y cuelga el teléfono, o se lo cuelgo yo”. “Hoy en día me pregunto cómo era capaz de hacer cosas como esas (...) cuando uno está muy joven es intrépido, es audaz, no le teme a nada ni a nadie, no ve los peligros”. Diana, nacida en Medellín, comunicadora social y periodista de la Universidad de La Sabana, ha pasado de trabajar en medios, en plena época de narcotráfico, como el Noticiero Nacional, noticiero Promec, Noticiero 24 horas, del cual fue directora a los tan solo 29 años, a ganarse dos veces (1988 y 1993) el máximo galardón otorgado en Colombia a los periodistas (Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar); ser decana de su universidad y de la Sergio Arboleda; convertirse en cogestora de la Ley de Víctimas y a crear la fundación "Víctimas Visibles" para lograr posicionar a las víctimas del conflicto armado como las protagonistas, merecedoras de la restitución de sus derechos y del reconocimiento de la Nación y la comunidad internacional. Estaba sentada en una silla de cuero blanca, reposando sus manos en un escritorio de vidrio. A su lado derecho, papeles encima esperando a ser revisados. Al frente, una repisa de madera blanca repleta de libros y carpetas que guardaban grandes historias, como algunas de sus publicaciones más famosas. Abajo, y colocada perfectamente en el escritorio, una Virgen de Fátima de aproximadamente 50 centímetros que miraba delicada y tiernamente. Diagonal a esta, un mapa impreso de Colombia, pegado en la pared, con flechas en marcador que salían de cada departamento señalando nombres de personas. Giraldo vestía sobria y sencilla, pero marcando su propio estilo. Resaltaba el color de su piel rosado claro bajo un saco negro de algodón aparentemente suave, pantalón vaquero negro con puntos negros de la misma tela de este, zapatillas negras de cuero cerradas cubriendo todos los dedos y un poco del pie con un broche lizo, sencillo y grueso color dorado que cubría la mayor parte de la punta de cada zapatilla. Ella, mientras trabajaba en los medios de comunicación, tuvo que soportar “la época del narcotráfico y las amenazas”, la cual la definió como una muy intimidante y caracterizada por “la persecución a Pablo Escobar, la seducción del cartel de Cali ofreciéndole plata a todo el mundo, carros bombas (que) explotaban en las ciudades. Uno se despedía de una persona y no sabia si la volvía a ver. Era un ambiente duro, fuerte, riesgoso, envenenado”. A pesar de esto, esta mujer siempre tuvo una pasión clara: servirle al país. Pasión que luego vivió a través del servicio a las víctimas del conflicto armado. Todo se inició con "El Regreso del Infierno, Historias de los que Volvieron", libro que Diana escribió junto con un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad Sergio Arboleda y un psiquiatra de la Universidad Nacional, Ismael Roldán Valencia. Este libro, para ella, contenía historias distintas; “las verdaderas historias que un periodista debía contar en vez de las que se publicaban entonces, que tenían como centro al victimario y no a la víctima”. “Ya no eran los testimonios que atragantaban a una víctima con un micrófono en la garganta, solo al momento de la liberación. Eran las historias de vida de los soldados, cuáles eran sus sueños, sus esperanzas, sus novias, sus amigos y cómo quedó truncada esa vida: un antes, un después, una esposa, un hijo, un hermano, una novia. Eran historias de vida muy profundas”, expresó con sus fijos ojos café oscuro sin mucha distancia el uno del otro, tras unas pestañas cortas, párpados hinchados, encima de unas leves ojeras. El psiquiatra Roldán, quien acompañó a Diana y a su equipo de trabajo en la realización del libro y cofundador de Víctimas Visibles, comentó que “Diana siempre me pareció una periodista inquieta, aguda, incisiva, inteligente, ágil, muy sagaz, siempre dándole protagonismo al que es, con una formación y un conocimiento de lo que es el país nacional. Cosas fundamentales para lograr todo lo que ella ha hecho”. Giraldo se enamoró de la idea de visibilizar a las víctimas del conflicto armado y volvió esa idea realidad. “Yo me sentí realmente realizada como periodista el día en que tuve la intuición de poner mis capacidades al servicio de los más vulnerables en la cadena del horror”. Marcela Ramírez, periodista egresada de la Universidad Sergio Arboleda y quien ha trabajado con Diana en proyectos como el libro "Regreso del Infierno, Historias de los que volvieron" y los Congresos Internacionales sobre las Víctimas del Terrorismo, que se realizaron con los estudiantes de comunicación social y periodismo de dicha universidad y liderados por Giraldo, afirmó que ella “es una mujer de carácter fuerte, perfeccionista. Le gustan las cosas muy bien hechas, de calidad. Todo lo que ella emprende, lo consigue. No le queda grande absolutamente nada”. La ambición de esta visionaria era tan grande que, posterior a la fundación de Víctimas Visibles, emprendió en el 2001 la lucha por lograr en Colombia una la Ley de Víctimas, luego de haber estudiado y visto el proceso que llevo a cabo España con sus víctimas, mediante la ley que se centró en la solidaridad de toda la sociedad, hacia las víctimas del terrorismo. El proceso fue largo e incluyó muchos rechazos, según lo recordó. “En esa época hablar de víctimas era considerado “mamerto”. Me tildaban de izquierdista”. Finalmente convenció a personajes como Juan Fernando Cristo y Juan Manuel Galán, ambos víctimas de la violencia, de viajar a España, para que ellos mismos presenciaran el proceso llevado a cabo con las víctimas por parte de la sociedad española. De esta manera, fue creciendo la semillita que empezó con el Día de Solidaridad del Senado con las Víctimas, hasta que la ley, que ella tanto había soñado, se convirtió en una realidad en el país, presentada por el actual presidente Juan Manuel Santos el 27 de septiembre del 2010. El Senado le otorgó a Giraldo en noviembre del 2011 la Orden del Congreso de Colombia por “su trayectoria institucional (...) (que) ha proyectado una imagen de abnegada vocación de servicio hacia la población afectada por la violencia”. Su trabajo ha contribuido a “la narración testimonial para construir memoria histórica y es cogestora de la Ley de Víctimas, fruto del esfuerzo de muchos colombianos”, reza un apartado de la resolución legislativa. “Para nosotros fue muy importante que el Congreso nos reconociera (a la fundación) como cogestores de la Ley de Víctimas. Contribuimos a poner la semillita que muchos otros sectores regaron con el liderazgo de parlamentarios de diferentes partidos (...)”, relató Diana. Hoy en día, a través de su fundación, realiza retiros espirituales, no solo con víctimas de conflictos armados, sino también con reinsertados de grupos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para lograr “sanar las heridas de aquellos a quienes arrebataron la dignidad, y también de quien se hizo daño a sí mismo al dañar a otro ser humano”. La reinsertada de las FARC, Eli Yohanna Pineda, señaló cómo dichos retiros le han brindado “un espacio de escucha y perdón porque no hay reparación sin verdad y reconciliación(...) Diana, en ningún momento, hace estigmatizaciones con nadie, todos son bienvenidos y ella los recibe bien. Está ahí cuando uno la necesita. Ella, para nosotros, es realmente un referente para acercarnos a Dios”, dijo Pineda, quien al decidir reinsertarse a la sociedad se traslada cada vez desde Cali, ciudad en la que vive, hasta Bogotá para atender “a todos los retiros que pueda”. “Cuando hablas con ellas (con las víctimas) por el whatsapp y las sientes contentas, cuando las ves renacer, vale la pena. Cada sonrisa de ellos vale la pena, cada oración de ellos vale la pena, cada día que dice que se levantan con ganas de despertar y de soñar, vale la pena. Esa es la recompensa”, comentó Diana. Liliana Salamanca, quien fue atendida y ha sido “enfermera de la misericordia” en la fundación de Giraldo, a la que acudió luego que las FARC secuestraran a su esposo, desaparecido hasta la fecha, expresó que los retiros espirituales le han servido para calmar estos largos años de rencor y odio. Estos, sirven para encontrar “qué era lo que nos hacía daño, qué era lo que no nos dejaba avanzar”. Giraldo, quien se derrite ante una flor, ama poner la mesa, pero se califica a ella misma, entre risas, como “pésima ama de casa” y amante de la fotografía, es madre de un joven de 17 años, al que tuvo con su esposo, el ex ministro de desarrollo Gabriel Melo Guevara. Su historia de amor fue muy particular: Se conocieron cuando ella fue a hacerle una entrevista para un reportaje del noticiero Promec, la cual al finalizar él le dijo, “es la mejor entrevista que me han hecho en mi vida”. Desde ahí, su amor empezó a florecer hasta que decidieron pasar el resto de sus vidas juntos. Cuando era pequeña, recordó sonriente, que en su colegio El Palermo de San José se ganó el concurso de redacción para el periódico del colegio con su escrito "El papel de la mujer en la sociedad", así como también era experta en escribir cartas de amor ajenas para los novios de sus amigas. Hablaba con un tono de voz constante en volumen y suave, sin nunca alterarse. Con expresiones serias cuando recordaba los dolores que le ha tocado ver a través de “los más vulnerables en la cadena del horror” , pero sonriendo en los momentos en que se refería a su infancia, su familia, en especial a su “chiquito”, como lo llama ella, al Papa y, por supuesto, a los frutos de su fundación y todos los aprendizajes que las víctimas le han dejado. “Cuando uno cree que sale al rescate de la dignidad de alguien, finalmente rescata es su propia dignidad y hace que su vida valga la pena”, concluyó.

  • Édgar Durán, un actor de vocación, hecho a pulso 

    Édgar Durán, un actor de vocación, hecho a pulso Laura Tatiana Rocha Barrera, Comunicación Social y Periodismo Fecha: El actor, con 18 años de experiencia en teatro y televisión, sueña con viajar por el país para difundir su pasión por la cultura. Lea también: 'El indio Rómulo, la voz de nuestra raza' Compartir Foto: Foto: google.com Para el actor Édgar Durán Gómez ser sobresaliente y resaltar desde pequeño ha sido su prioridad . Es un señor multifacético, pasó de ser técnico en mantenimiento industrial de tiempo completo, a ser un ejemplo de superación personal al sacar adelante su carrera en artes escénicas y, asimismo, con sus participaciones en producciones de televisión como “Comando Élite”, “El Bloque de Búsqueda”; películas colombianas como “Angustia”, “Desde la oscuridad”, “Destinos” , y en varias obras en diferentes teatros de Bogotá. En una amena conversación con el actor Durán decía que la actuación “es una pasión, es vida, es cultura, es algo que me llena. ¡Es mi todo!”. Una de las cosas que más llama la atención de este actor es que inició su carrera artística a los 45 años, lo que muchos considerarían una edad avanzada; sin embargo, para él no hay barreras de edad, ni de tiempo para hacer lo que más le gusta. Lleva 18 años en la actuación y a lo largo de sus estudios artísticos ha aprendido a ser una persona más humilde. “Salí de estudiar del Estudio Rubén Di Pietro en el año 2000 cuando tenía 45 años y desde allí aprendí que hay que ser gente, hay que reconstruir esa parte humana que ya casi nadie tiene”. Durán se describe como una persona única, pero esto no lo dice con son de elevar su ego, ni mucho menos. Por el contrario, además de considerarse inigualable a las otras personas dice tener vocación de servicio y considera que “los demás seres humanos también son únicos e irrepetibles”. Este actor siempre contesta con una sonrisa en su cara, y más cuando recuerda su infancia. Aunque él empezara tarde su carrera de actuación, considera que desde pequeño entendía que eso era lo que le gustaba y sabía desde su interior que “reencarnar diversidad de personajes” era lo que él quería para su futuro. “Desde pequeño siempre me había gustado expresar muchas cosas, expresar y representar a muchos personajes, por ejemplo, al señor del pueblo. A Clavellazo, un señor que manejaba una carreta, y me gustaba imitarlo”. Siempre le gustó estar en tarima y en la cima, y su motivación a cambiar parcialmente de carrera fue el gusto y sentimiento que tenía por la actuación. Él dice que no cambió totalmente lo que estaba estudiando debido a que actualmente tiene un taller donde arregla vehículos. No obstante, él prefiere desempeñarse en la actuación. Para Durán la actuación ya no se volvía un trabajo, sino un pasatiempo, como leer o tocar la guitarra, y ahora, aún más, teniendo en cuenta que sus dos hijos decidieron ir por su mismo camino. “Los dos muchachos son profesionales en artes escénicas, ahí fregamos la vida. Uno se llama Edgar Galindo y hace poco se presentó en la casa E, presentando la obra “El Crucigramista”. El otro hace 8 meses se graduó”. “La actuación se trata de divertirse, de estar uno alegre siempre”, es una de sus frases más comunes junto con la gran enseñanza de que su mayor y único premio cada vez que actúa son los aplausos de la gente. Dice que “el reconocimiento de ellos para uno es una satisfacción muy grande”. Ha participado en obras, películas y demás artes escénicas de diversos géneros, como comedia, drama, entre otras. Él expresa con la frente en alto que hace normalmente “personajes pequeños, pero muy agradecidos, porque de todas maneras uno está en el medio y en lo que a uno le gusta, ser actor”. Se tornó jocosa la conversación al preguntar cuál fue o ha sido el personaje que más le ha gustado representar al actor a lo largo de la carrera y si le gustaría ser en la vida real como uno de estos personajes a los que ha representado. Mostrando su identidad, expresó que en una serie llamada “El Charrito Negro” le gustó representar a Henry “porque él es muy tomador del pelo, muy alegre y concuerda con lo que soy yo. Me fascina.” En la actualidad muchos espectadores piensan que los actores siempre tienen que aparecer en televisión o en novelas muy reconocidas. Con tono teatral, Edgar Durán dice: “Siempre la gente pregunta “¡Ay! ¿usted es actor? ¿En dónde lo he visto?, pero yo no lo he visto…” Está inconforme con esa percepción de algún sector de la audiencia: “Mucha gente cree que ser actor es salir en televisión y qué gran error; solamente la televisión no es el único medio, está el cine, está el teatro". Aunque es una persona alegre y positiva, conserva un perfil crítico y serio en ciertas ocasiones. Esto se percibe ante todo con su pensamiento sobre el pago hacia los actores y los diferentes estigmas que la sociedad tiene sobre los mismos. Lo anterior se enfoca mayormente en el hecho de que muchas veces se cree que las obras y demás deberían ser gratuitas. “Hay que pagar, porque nosotros los actores vivimos de esto, es un trabajo y tiene que ser remunerado, y cuando uno hace teatro, que en realidad no es bien pago, lo hace por pasión y porque le gusta, entonces hay que pagarlo”. Por otro lado, incluye que “si hubiera apoyo del gobierno ahí sí debería haber entradas gratis, porque ya ahí el Estado le paga a uno las boletas”. Dejar enseñanzas es una de las cosas que lo caracterizan. Dando entrada a ciertos problemas de la sociedad actual, él considera que desde la actuación se puede ayudar a resolver los mismos, como, por ejemplo, el maltrato a la mujer. “Yo le hice un videoclip a Joki Barrios, en el cual él interpreta la canción ‘Ya no puedo seguir así’ y es sobre el no al maltrato a la mujer”. “Hay que dejar mensajes claros para que la gente tome lo que se transmite o actúa” , comenta el intérprete. Considera que esto es fundamental para un artista de su categoría y piensa que a los que quieren estudiar artes escénicas inmediatamente se deben ver atraídos a “observar, perder el miedo a hacer el ridículo, pero más que todo dedicarse a observar, atraerse por lo que ven para lograr recrearlo”. Sus lecciones de vida las transmite a sus dos adorados hijos, y no solo eso, también sus proyectos a futuro, ya que los tres tienen, si no la misma, una vocación similar para la actuación. El actor Durán Gómez es una revolución para las artes escénicas ya que quiere montar un grupo teatral con sus hijos, “montar una obra de teatro y llevarla a diferentes partes del país, difundiendo el teatro y la cultura”.

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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