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  • Carta para la Educación Virtual, dueña de mi amor, cordura y odio

    Carta para la Educación Virtual, dueña de mi amor, cordura y odio Pablo Castro Tirado, estudiante de Comunicación Audiovisual y Multimedios Fecha: De forma metafórica, un estudiante se expresa sobre cómo ha vivido la educación virtual y plantea algunas ideas para mejorarla, en favor de la salud mental y de la formación de los estudiantes en Colombia. Lea también: ¿Cómo vamos en educación virtual? Compartir Foto: Gabriela Reyes Rodríguez, estudiante de Comunicación Corporativa Microsoft Teams, octubre 02 de 2021 Estimada Educación Virtual, Eduvi de mi corazón: Cuando te conocí, al inicio de la pandemia, me deslumbraste no sólo con tus radiantes emojis, sino con la forma sencilla en que me enseñabas conceptos y prácticas útiles para mi vida profesional –como a ser siempre honesto ante la cámara, cual hija de Paloma Valencia–. Sin embargo, el propósito de esta carta no es recordarte aquellos buenos tiempos. Te escribo para decirte, con dolor, que mi amor por ti se está muriendo. Seré honesto: siento que has desarrollado una obsesión casi maquiavélica con la continuación de los estudios académicos a toda costa, la cual impacta en mi salud mental y en la de mis queridos amigos universitarios . Es más, ni tú, ni tus padres –el Sr. y Sra. Zoom– ni tus tíos y tías –rectores y rectoras de universidades– han sido capaces de darte el espacio y el apoyo que te permitieran ser más amable con mi sensible corazón. Mi vecina, Manuela Granada Guzmán (ya sabes, la reportera de Agencias de Noticias UPB), me hizo caer en cuenta de que yo, al igual que tus amigos universitarios, te conocimos de forma apresurada. Tú te apoderaste de mi vida personal y académica más rápidamente que Carrasquilla comprando una docena de Santa Reyes , generándome sensaciones de incertidumbre, inestabilidad y shock que se esparcieron como un virus en todos mis círculos sociales y, a la vez, en los círculos de mis círculos. Tú, con tus curvilíneos sensores de sonido y video, provocaste cambios abruptos –cual reforma sanitaria en la primera línea–, llevándome a mí, además de mis compañeros y conocidos, a un estado de crisis. Lo más preocupante, mi amada Eduvi , es que tú eres para mí lo que es Duque para mi pueblo: un catalizador de ansiedad, desespero y depresión disfrazado de una luz naranja de esperanza e innovación. Mientras te escribo esta carta –más triste que Azcárate cuando se enteró de los 400 kilos–, llega a mi mente el recuerdo de cuando me presentaste a tus primos, los profesores universitarios. Recuerdo cómo para ellos fuiste la excusa perfecta para sobrecargarnos con trabajos adicionales, mostrando actitudes rígidas y evitando la colaboración virtual . Como consecuencia, según mi querido Federico Borges (que también es profesor de los Estudios de Humanidades y Filología de la UOC), se incrementaron las sensaciones de agotamiento y frustración entre nosotros, desmotivándonos de continuar los estudios y generándonos un fuerte sentimiento de rechazo hacia los profesores, las universidades, e incluso hacia ti, mi dulce Eduvi . Es probable, mi querida, que, debido al retorno de las actividades presenciales y a las jornadas de vacunación actuales, te hagas la siguiente pregunta: ¿por qué seguirle prestando atención a los efectos que causo en la salud mental de los estudiantes universitarios si ya dentro de poco cesarán las clases virtuales y se olvidarán de mí? Gracias a las recientes variantes del COVID-19 es probable que, en el corto plazo, Petro se compre otros Ferragamo y tú, mi venerada Eduvi , sigas presente en las instituciones educativas. Por esto debemos concentrarnos en entender cómo impactas emocionalmente a cualquier estudiante universitario, para que todos los que de verdad queremos amarte podamos desarrollar estrategias para tratar contigo y no perder la paciencia, la salud mental y hasta el interés total en nuestra relación , que es importante. Como Federico Borges me comentó: “prevenir o reducir la frustración del estudiante en línea es de gran importancia, no solamente para él mismo, sino también, en gran medida, en beneficio del docente, de la institución y de la propia sociedad”. Tal vez, mi hermosa Eduvi , si comenzáramos por crear canales de comunicación donde los estudiantes pudiéramos desahogarnos y expresar nuestras preocupaciones, angustias y sentimientos respecto a tu modelo educativo digital, los docentes y padres podrían empatizar con nosotros, y en ese diálogo, como en toda relación, podríamos adaptarnos mejor a tu presencia y tu forma digital de hacer las cosas, creando así una relación más saludable que la nuestra en la actualidad. Si las universidades llegasen a comprender cómo tú, mi estimada Eduvi , te relacionas con el rendimiento académico, nuestra psicología y estados de ánimo, se enfocarían en encontrar herramientas o dinámicas para desarrollar un trabajo conjunto, efectivo y fructífero entre nosotros. Así, se fortalecerían las bases de una educación virtual de calidad teniendo en cuenta la salud mental de aquellos con los que te relacionas. Porque tú no eres fácil, y lo sabes. Tienes que ceder un poquito, querida. Porque tú sabes que nuestra relación, mi preciosa Eduvi , no es la más estable actualmente. No te voy a mentir: desestabilizaste mi cabeza por un largo tiempo. Sin embargo, tengo la certeza de que podemos aprender del pasado para mejorar y consolidar nuestro nexo sin importar desde cuál plataforma estemos conectados. Tú sabes que has sido la dueña de mi amor, cordura y odio, pero, a pesar de todo, creo que todavía existe un futuro para los dos donde nuestra relación no deteriore nuestras almas, sino que nos impulse a ser mejores. No sé qué pasará mañana entre tú y yo, pero tengo la esperanza de que encontraremos la manera de que esto funcione. Tengo fe en que nuestra conexión, a diferencia de mi internet de Claro, no se volverá a caer. Tengo fe. XOXO , Pablo Castro. *Enviar*

  • El extraño caso de Jhonatan Jiménez y el señor Aarsheim

    El extraño caso de Jhonatan Jiménez y el señor Aarsheim Luisa Fernanda Murillo Bocanegra, comunicación Social y Periodismo Fecha: La historia del joven colombiano que había sido robado en Bogotá y que 32 años después apareció en Noruega. Tiene dos nombres: Jhonatan Jiménez y John Erik Aarsheim. ¿Cuál de los dos es el real? Lea también: Un músico nato: Proyectando sentimientos y poesía Compartir Foto: Bård Bøe / Bergens tidende Se puede decir que todo ser humano tiene múltiples identidades. Pero lo que le ha ocurrido a Jhonatan Jiménez o John Erik Aarsheim es realmente un caso extraño además de trágico. Probablemente hemos escuchado, visto o leído su historia: un niño de tres años que fue arrebatado de las manos de su madre en Bogotá, para ser dado en adopción de forma ilegal y llevado a Noruega. Ahora, después de más de tres décadas de los hechos, reapareció convertido en un hombre de 35 años, después de haber tenido una vida totalmente diferente con su familia adoptiva. Su familia biológica no podía creer el milagro de su reaparición. ¿Quién es Jhonatan Jiménez? O, mejor, ¿quién debió haber sido? Esa es una pregunta de difícil respuesta, hasta para él, pues Jiménez volvió a la vida hace un año. Realmente nunca podremos saber lo que hubiera sido de este joven colombiano si su destino no se hubiera roto violentamente: probablemente hubiera crecido en el seno de una familia promedio en el occidente de Bogotá, hubiera estudiado en la Universidad Nacional o alguna universidad de la Capital y quizás su inglés no sería tan fluido. Pero eso sí, hablaría con mucha seguridad el español y no hubiera tenido tantas dudas de su origen, que de alguna manera influyeron en su estado emocional. La manera como él lo expresa es reveladora: “tener aparentemente todo y aun así sentirse vacío”. Pero el caso de todo esto, es que esa vida nunca sucedió. En pocas palabras; Jiménez no existe. Es un sueño frustrado, un recuerdo lejano y doloroso de una familia violentada por el flagelo de las adopciones ilegales. El que de verdad ha existido es John Erik Aarsheim: un ciudadano noruego, que se convirtió en el motivo de felicidad de una familia escandinava que no podía tener más hijos. Ellos lo educaron con todas las comodidades. Creció en un pequeño pueblo, con sus padres y su hermana 7 años mayor que él. Aarsheim se destacó siempre por ser un niño muy inteligente y atento. Con tan solo dos semanas de estar en Noruega y con apenas tres años dominó el idioma e hizo amigos. A sus cinco fue aceptado en la escuela, donde se destacó por no presentar las dificultades que los otros niños adoptados sí presentaban, como problemas en concentrarse, adaptación o hacer amigos. Este niño fue todo lo contrario. Ser el mejor estudiante le dio muchas oportunidades, incluso ir un año adelantado de los otros niños de su edad, oferta que rechazó para poder estudiar junto con su mejor amigo. Gozó de una buena educación y aprendió teatro que fue uno de sus hobbies favoritos en la escuela, donde también descubrió el gusto y atracción por el derecho, pues desarrolló una gran habilidad para hablar y discutir. A unos cuantos metros de su casa vivían sus abuelos y bisabuelos adoptivos, que le regalaron los mejores recuerdos de su infancia. Siempre estaba con ellos para disfrutar cada momento; se sentía cómodo por su afinidad con las personas grandes. Sus amigos lo consideraban un poco adulto, aunque fuera un niño, pues para él era más divertido gozar de una buena comida y una buena conversación con sus mejores amigos adultos que con sus amigos de la escuela. No obstante, confiesa que aun así también disfrutaba mucho estar con los chicos de su edad, aún más cuando se fue de casa a los 15 años para hacer el High School en Stryn, otra ciudad de Noruega. Estaba en un ambiente de solo jóvenes con los que podía tener conversaciones más profundas, cosas que nunca pudo hacer con su familia Noruega, pues en su cultura esto no es muy común, al igual que ser muy expresivos demostrando cariño. Gracias a las posibilidades económicas que su familia tenía y su inteligencia, Aarsheim pudo ir a Londres para estudiar derecho de banca y finanzas. Tuvo la oportunidad de viajar a otros países y asistir a reuniones o fiestas con personas jóvenes que pensaban como él. Con todas estas experiencias conoció a mucha gente. Además, era un joven muy coqueto y tuvo muchos amores, pero también siguió siendo muy juicioso y estuvo muy enfocado en el trabajo, porque para él, estas cosas son más importantes que el amor: “La gente es muy enfocada en el amor, pero yo prefiero tranquilidad”. Aparece Jiménez Definitivamente Aarsheim fue un chico muy afortunado, que creció en el seno de una familia con beneficios y tuvo todo para salir adelante, conocer y disfrutar de la vida al máximo. Aparentemente ese niño noruego tenía una vida de ensueño. Pero las cosas no eran así: a pesar de tener todo, sentía que algo le faltaba y que esa forma de destacarse en una sociedad fría como la noruega tenía otra explicación. Aarsheim era diferente y sus genes lo manifestaban en cualquier ocasión. Era un niño que no encajaba: no era rubio ni de ojos azules, su personalidad era muy abierta y tenía mucha facilidad para hablar con extraños. Su naturaleza le daba para mirar a los ojos de otras personas, saludar amablemente o solo ser cariñoso y expresar sus sentimientos. Todas esas características y sus cualidades lo invadían de dudas. Algo empezó a dar vueltas en su cabeza desde los 18 años y fue la pregunta sobre por qué lo abandonó su familia biológica. Crecer con la idea de que fue adoptado porque su familia lo abandonó en las calles de Colombia, no fue fácil y tener tantas dudas sin responder tampoco. Pero lo que era realmente complicado era sufrir de una inenarrable sensación: extrañar algo que nunca fue. Y aquí es cuando se empieza a escribir otra historia. Las dudas cada vez surgían más. Le molestaba no saber si quiera el porqué de tanta curiosidad sobre su origen. Esa era la peor parte. A los 18 años, Aarsheim se cuestionó así mismo ¿Quién era realmente él? Y en busca de respuestas emprendió un viaje en el año 2015 con la poca información que tenía: “Que había sido adoptado en un orfanato de la ciudad de Ibagué”. Al llegar, este orfanato ya no existía y las respuestas a sus preguntas fueron nulas. Sin embargo, con la fe intacta y la idea de que era ibaguereño, hasta se compró la camiseta del deportes Tolima, conoció un poco más del país y se devolvió con el corazón vacío para seguir adelante con su vida noruega. Tan difícil fue seguir viviendo con las dudas y la extrañeza, que lo volvió a intentar a sus 30 años, haciéndose una prueba de ADN. Pero de nuevo su incansable búsqueda por saber un poco más de sus orígenes fue un fracaso. Así que Aarsheim se rindió y siguió concentrado en su trabajo. Como si no lo estuviera buscando, llegó por fin una señal de esperanza para la extraña sensación de dudas e inconformidad. El resultado de esa prueba de ADN fue la clave. Su información genética reveló algo más increíble: que posiblemente coincidía con alguien que podría ser un tío, un sobrino o un medio hermano en Colombia. Eso fue lo que le dijeron los expertos de la clínica que le habían tomado la muestra. En ese banco de información había alguien con ADN similar al suyo. Por fin había una esperanza para Aarsheim y, sin pensarlo dos veces, se comunicó con esta persona con la que tendría tanta afinidad genética. Dos días después de esto, recibe un mensaje que da un giro inesperado a su vida. Se enteró de que nunca fue abandonado o rechazado por su familia biológica, si no que fue víctima de la trata de niños. Supo que se lo habían robado a su madre biológica y que nunca ella lo había abandonado. Así, el rompecabezas quedó armado: él era la razón por la que una familia colombiana se desveló durante tres décadas por no saber nada de su paradero, mientras que él vivía una vida soñada por muchos en Noruega, pero de la que él quería escapar en busca de respuestas. Fue entonces cuando se reencontró con su hermano Juan, hijo de su madre biológica Ana Jiménez. Entonces: ¿existió realmente Jhonatan Jiménez? ¡Claro que sí! En Colombia, en los corazones de su familia biológica. Allí siempre ocupó un lugar y Jiménez renació el 8 de enero de 2020, cuando recorrió de nuevo las calles de su barrio en el occidente de Bogotá,s obre una alfombra roja y adornadas las calles con bombas y carteles de bienvenida. Jiménez volvió a vivir, conoció por fin a su familia y regresó a la casa de la que nunca tuvo que haber salido. Descubrió que con Jhonatan Jiménez encajaba, aunque era una persona nueva para él, al descubrirse como colombiano y latino entendió la causa de sus vacíos en Noruega. Y entonces ha descubierto que es imposible ser uno solo y aunque ambos existieron en diferentes momentos, Aarsheim se encargó de darle vida a Jhonatan Jiménez, encontrándolo. Esa búsqueda terminó en una situación inverosímil: ahora él es dos personas; tiene dos facetas, dos familias, dos nacionalidades, dos culturas e incluso dos fechas de cumpleaños. “En Noruega me sentía demasiado colombiano y en Colombia me sentía demasiado noruego”. Este colombo-noruego está muy orgulloso de sus raíces latinas, pero también recuerda con mucho cariño a su familia y su vida en Noruega. “Es algo bonito”, dice, ser dos personas a la vez, porque siempre se tiene algo que dar y que compartir con lo demás. Jiménez se quedó en Colombia. A veces extraña al señor Aarsheim y por eso piensa ir a Noruega pronto, a trabajar y a visitar a su familia adoptiva. Su “doble” personalidad es, al final del día, una bendición.

  • Revive la jornada de Elecciones de Congreso y consultas en Cajicá

    Daniela Gómez y Diana Bejarano. < Volver Camera Revive la jornada de Elecciones de Congreso y consultas en Cajicá Daniela Gómez y Diana Bejarano. Los cajiqueños asistieron masivamente a votar el 13 de marzo. Sin embargo, en algunos puntos de votación, los ciudadanos reportaron dificultad para ejercer su derecho al voto, por inconcordancias en los puntos asignados en el sitio web de la Registraduría. Anterior Siguiente

  • Gustavo Petro, presidente electo de Colombia

    Juan José Ramírez y Sergio Barreto < Volver Gustavo Petro, presidente electo de Colombia Juan José Ramírez y Sergio Barreto Colombia será gobernada por primera vez en su historia por una coalición de izquierda. Los electores se decantaron por la fórmula del economista Gustavo Petro y la abogada Francia Márquez. Lea también: Elecciones Previous Next Foto: Petro obtuvo 11.270.944 de votos, que representan el 50,49 por ciento de los votos. El candidato de la Liga contra la Corrupción, ingeniero Rodolfo Hernández y su compañera de fórmula Marelene Castillo, lograron 10.549.290 votos, con un 47.26 por ciento. La votación en blanco ascendió a 500.906 mil sufragios, que representan el 2.24 por ciento del caudal electoral. El número total de votos válidos fue de 22.321.793 millones de votos que representan una participación cercana del 53 por ciento. Los escrutinios que ratificarán la elección de Petro y Márquez se completarán el próximo jueves, según el anuncio del Consejo Nacional Electoral. Sobre la elección por primera vez de un gobierno de izquierda en Colombia, el profesor de la Universidad de la Sabana Juan Carlos Gómez explicó en Unisabana Medios que este triunfo de una fórmula de izquierda se puede explicar inicialmente en un efecto del proceso de paz con las Farc. Según el analista, la izquierda democrática no había tenido anteriormente ninguna opción en Colombia por cuenta del conflicto armado, que si bien no se encuentra plenamente establecida en el territorio, ya deja de ser “un factor que pone presidentes”. Por su parte, el profesor Fernando Cvitanic señaló que en el contexto latinoamericano ya se han dado numerosos gobiernos de izquierda que han traído buenos resultados en sus respectivos países. “Al cuento del castrochavismo ya nadie le come cuento”, agregó Cvitanic. Lo que se viene ahora, a juicio de los analistas del panel del programa especial de las elecciones, es un tiempo de espera a que se decanten los acuerdos del presidente electo con los diferentes sectores políticos y económicos del país. “Hay que darle la oportunidad de que se escuchen sus propuestas y lo que digan los demás”, expresó Gómez. Entre los temas que habrá que esperar están los nombramientos de sus más cercanos colaboradores en el gabinete de ministros y las señales que va a dar a los mercados internacionales sobre las medidas económicas que va a adoptar. Los analistas coincidieron en que la anunciada desbandada de empresarios y de inversionistas no se va a producir inmediatamente, porque ellos van a tener que dialogar con el gobierno y concertar con él. Los empresarios van a tener que revisar, según la marcha de sus negocios, ya que esa decisión no se toma de la noche a la mañana”, dijo el profesor Juan David Cárdenas. “Una cosa es un candidato y otra, un presidente. El presidente Petro se acercará a los empresarios y a la derecha. Van a terminar negociando como se hace en la democracia”, puntualizó Cvitanic. Respecto del futuro de los medios en Colombia, el profesor Cárdenas expresó que por primera vez va a ejercer una función de contrapoder que por mucho tiempo no se dio en el país. Cifras definitivas en una hora La Registraduría cumplió con los resultados consolidados del preconteo en una hora. El candidato Petro comenzó a liderar los conteos de votos desde el boletín No. 7, emitido 40 minutos después del cierre de las urnas, y que registraba el 47 por ciento de los votos, con una diferencia de más de 350 mil votos, que se pasaron a más de 700 mil en el boletín 10, que se dio a conocer a las 5 de la tarde. A las 5:30 p.m. con más del 95 por ciento de los votos, la ventaja de Petro se hizo inalcanzable y se protocolizó el anuncio de su triunfo por parte de su rival, el ingeniero Hernández. Reacciones frente al triunfo de Petro El triunfo de Gustavo Petro ha dejado reacciones de felicidad y augurio entre sus seguidores. El senador Roy Barreras, por ejemplo, afirmó para Unisabana Medios, que el triunfo del Pacto Histórico es gracias a la voluntad mayoritaria de los colombianos en las urnas y que fue el éxito de una campaña agotadora, polarizada y con muchas humillaciones haciendo alusión a los videos divulgados semanas anteriores. Nuestra corresponsal Sara García desde la sede de campaña del electo presidente, afirmó que el ambiente era de fiesta por el triunfo del candidato y esperaban que se pronunciara ante Colombia y su público en horas de la noche. Frente a las reacciones opuestas, el candidato Rodolfo Hernández reconoció por medio de su cuenta de twitter su derrota y afirmó que espera que Gustavo Petro sea fiel a su discurso con aquellos que creyeron en él. A su vez, agradeció a quienes lo apoyaron desde el inicio en su propuesta a pesar de haber perdido. Camera

  • Un músico nato: Proyectando sentimientos y poesía

    Un músico nato: Proyectando sentimientos y poesía Camilo Andrés Salas D'Antonio, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La vida de Emiliano Rodríguez parece sacada de una película de los 20’s, es capaz de inundar, con milongas y tangos, hasta el recinto más amplio. Lea también: Flora Martínez, la dualidad de una artista Compartir Foto: Emiliano Rodríguez, el hombre que transporta al público a los años 20 Es capaz de inundar, con milongas y tangos, hasta el recinto más amplio; paseándose entre las mesas, sonriendo mientras canta y llenando, con letras y pasiones, el alma de quien lo escucha entonar la música de sus ancestros. La vida de Emiliano Rodríguez parece sacada de una película de los 20’s, en donde los bares y restaurantes, con presentaciones en vivo, música, copas y aplausos, tienen un enorme protagonismo, y este hombre es el centro de su propio espectáculo, acompañado de su hermano menor y su quinteto de tango criollo. En cuanto aparece frente a la cámara me saluda con su marcado acento argentino, su traje negro, ese rostro definido, sus ojos medianamente cerrados, tal vez por falta de un buen descanso de su frenético ritmo de vida. Tiene cabello corto y cuidadosamente peinado, y su postura, ni muy erguida ni muy encorvada, característica de un hombre alto y delgado. Debido a su entorno, salta a la vista su pasión por la música. En sus paredes, se ven colgados viejos vinilos con interiores de distintos colores y un par de guitarras reposan en separados sitios del salón, dejando en evidencia el favoritismo por una de ellas debido a su cercanía al sitio donde él se encuentra sentado. Uno de los placeres de Emiliano es darse a conocer, no en un modo excéntrico o egocéntrico sino expresando lo que piensa, lo que le gusta y lo que siente. Lo hace en cuanto tiene la oportunidad de hablar acerca de su situación actual, en relación principalmente con la crisis que lo ha obligado a quedarse en casa, como a la mayoría de las personas. “Fue muy duro porque yo vivía de la música, de las presentaciones privadas, de los recitales, pero siempre hay una salida” A pesar de todo, él se mantiene positivo y agradece incluso en estos tiempos porque la crisis le trajo algo bueno: ha tenido la oportunidad de acompañar a su esposa durante el embarazo de su primera hija, Manuelita. Aún con esto, Emiliano reconoce que ha sido difícil como cantante tener que afrontar la pandemia, ya que le ha quitado la posibilidad de interactuar con el público dentro y fuera del escenario. El carisma del que es poseedor, lo ha llevado a disfrutar de su cercanía con la gente, conectarlos con su música, transmitir emociones y hacer que el público anhele seguir escuchándolo hasta la madrugada, con un trago en la mano y los ojos fijos en el escenario. “Disfruto de verlos a ellos contentos, el ver a personas grandes que se les está pintando un lagrimón, que están llorando. Sentimentalmente me emociona mucho”, afirma. Un auténtico motivador con historias a cuestas A sus cuarenta y un años, Emiliano recuerda la imagen de su abuelo, con la música de Gardel de fondo en su casa de campo, las letras profundas y los ritmos suaves; su abuelo le hacía prestar especial atención a las letras que, aún en su juventud, lograron llegar a su corazón. Por aquel entonces, el artista ya había afinado su oído y su voz ya entonaba algunas melodías, aunque inicialmente en torno a música más juvenil como el reggae y el rock. Dice que en paralelo con la música que tocaba con su banda, también le daba espacio a interpretar tangos, en su mayoría dedicados a su abuela materna. Como artista, él es bueno escuchando a la gente, se pone en su lugar y le gusta dar consejos, como un sacerdote en traje de coctel. “Él es un hombre que se acerca mucho al público, habla con la gente, se acerca a las mesas y genera una gran empatía con la gente”, le atribuye Manuel Salas, un miembro de su asiduo público. Pasados casi diez minutos la entrevista se convierte en un espacio más amigable, Emiliano se acomoda en su silla y habla sobre sus pasiones fuera del ámbito musical. Sorprende el saber que es un apasionado de la carpintería, realizando diversos trabajos con madera como una actividad recurrente heredada de su padre y de su abuelo; los recuerda sentados en el taller con las maderas, lijando, cortando, armando un mueble, arreglando otro. “Yo iba y lo veía al abuelo, y me decía: Mirá Emilianito, mirá flaquito, agarrá este tornillo y cláváme un clavito acá porque lo necesito urgente”. Emiliano se ríe mientras personifica a su abuelo, con un tono de nostalgia, pero un gran aprecio. “Y yo, todo emocionado, cogía y se lo daba y él me decía: Gracias flaco, gracias, ahora sí lo vamos a poder terminar”, recuerda. Entre mate y mate, su padre le enseñaba el arte de la madera, con una pasión que se percibe proyectada en Emiliano al relatar sus recuerdos de juventud. Con una niñez típica de una casa de ciudad tranquila, compartiendo con algunos animales y sus dos padres; jugando al fútbol, las escondidas, montando su bicicleta, tirándose frutas de los árboles y compartiendo con los vecinos, vivió él junto a tres de sus hermanos, disfrutando de las mejores experiencias que un niño puede tener. Unos pocos años más tarde, con la separación de sus padres, la situación de Emiliano experimentó un cambio muy fuerte; tuvo que mudarse de La Plata, su ciudad natal, a la capital de Argentina, Buenos Aires, junto con su padre y su nueva madre. A partir de ese momento, él tuvo que aceptar la idea de ir a un nuevo colegio, convivir con gente nueva, incluso recibir burlas de sus compañeros por ser el pibe nuevo y por los vestuarios, unas tallas más grandes de lo que necesitaba, que le compraban sus padres para que le duraran un par de años más. Toda esta situación afectó directamente el desempeño de Emiliano, como suele sucederle a cualquiera que se precipite hacia un abismo de cambios en su cotidianidad. Con ese cambio también llegó la etapa de rebeldía de este joven cantante; desde dejar de ir a la escuela, hasta pelear con su padre, Emiliano tuvo que afrontar una época de relaciones familiares tensas y que, en un modo positivo, fueron cambiando con los años. “La verdad es que el tiempo curó muchas cosas. Uno es jovencito y no entiende mucho, después lo vas viendo desde otro ángulo y te das cuenta de que es tu familia, que es la que te crio de jovencito y que te hizo ser lo que sos ahora”. De este modo la relación mejoró mucho y, con sus padres ya siendo personajes de setenta años, lleva una relación perfecta. Emiliano en el rol de padre primerizo Casi a las 4:37 de la tarde, Emiliano habla sobre su hija Manuelita y lo que siente en esta nueva etapa como papá primerizo. “La verdad que me emociona y espero que la misma naturaleza de ella me enseñe a mí cómo ser padre, porque creo que un padre empieza a ser padre al mismo tiempo que el hijo empieza a ser hijo. Yo no sé qué va a pasar”. Formar a un hijo, más si es por primera vez, es una tarea ardua y a veces desgastante, pero a su modo Emiliano le tratará de transmitir a su hija los valores y la sensibilidad que él mismo posee, esperando que pase lo mejor y que, como él dice: “No sea tan llorona porque quiero dormir un poco Ché”.

  • Las Flores de Valeria, la cultura florece al son del jazz y blues

    Las Flores de Valeria, la cultura florece al son del jazz y blues Joselin María Cuartas Barrrios, Germán Andrés Enciso Flórez. Comunicación Social y Periodismo El bar, creado por John Ruiz en el 2006, es el principal organizador del San Cristóbal Blues Festival y también, un recinto cultural en el que se dictan diversos talleres de arte. Ver también: Los colombianos somos echados pa' lante Compartir

  • El dilema entre los cánones de belleza y la salud

    El dilema entre los cánones de belleza y la salud Valentina Cabrera Cabrera Fecha: El síndrome de Asia está llevando a cada vez más mujeres con implantes de seno a realizarse una explantación. Lea también: Cirugías estéticas. ¿Por qué transformar el cuerpo? Compartir Foto: Cirugía Plástica (Jafar Ahmed - Unsplash) Me fui a tomar un café con una amiga muy cercana; tiene alrededor de 27 años y prótesis mamarias desde los 16. De repente, en medio de la conversación, me sorprendió con una noticia: hacía pocos días se había explantado sus prótesis mamarias , aquellas con las cuales millones de mujeres en el mundo se han sometido a una invasiva cirugía para aumentar el tamaño de su busto . Continuó explicándome que había tomado la decisión porque presentó deterioros en su salud, que, sin saberlo, hacían parte del esquema de síntomas de una enfermedad autoinmune que, luego de varias visitas al doctor y múltiples exámenes médicos, pudo identificar como un extraño síndrome llamado el síndrome de Asia . Luego de la explantación , los síntomas de mi amiga poco a poco fueron desapareciendo, y hoy en día ha vuelto a ser una mujer sana y con mucha vitalidad. Según expertos, el síndrome de Asia es provocado por la reacción autoinmune del cuerpo frente a un agente externo; en este caso, las prótesis mamarias de silicona que se utilizan en las mamoplastias de aumento. Este síndrome produce inflamación del cuerpo, cansancio, depresión , entre otros síntomas que afectan gravemente la vida de la mujer que lo padece. Sin embargo, estos también son síntomas comunes de otras enfermedades, por lo que muchas veces las pacientes pueden tardar mucho tiempo antes de recibir un diagnóstico concreto. En 2019, alrededor de 6.336 mujeres en Colombia tomaron la decisión de retirarse las prótesis o “explantarse”, término utilizado para señalar este procedimiento. Si bien esta parece una cifra baja, en comparación con las de mujeres que entran al quirófano cada año a implantarlas, el síndrome de Asia es cada vez más mencionado por quienes toman esa decisión. Al igual que la mayoría de las mujeres que recurren a la mamoplastia de aumento , crecí en un entorno en que debíamos tener los senos grandes y el cuerpo perfecto; es allí donde comienza el problema, pues nos metemos en la cabeza la idea de que debemos cumplir aquellos estereotipos de la sociedad y, por el hecho de complacerlos, pasamos incluso por encima de nuestra salud. En los años noventa surgió el boom de las mujeres voluptuosas, por lo que muchas se fueron directamente al quirófano para aumentar algunas tallas en su busto, como parte de una cultura de la perfección que aun prevalece. En Colombia, se calcula que se pueden realizar alrededor de 300 mil cirugías plásticas cada año, de las cuales carca a 40% serían mamoplastias de aumento. Las prótesis mamarias están aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unido s (FDA , por sus siglas en inglés) y en principio no deberían tener efectos contraproducentes en el cuerpo; sin embargo, lo que se ha comprobado durante los últimos años es que la introducción de estas sustancias en el organismo genera graves efectos adversos en el cuerpo humano. Por estas y otras razones, en estos tiempos muchas mujeres han tomado conciencia frente a esta situación y deciden retirarse las prótesis. No obstante, una de las principales barreras para llevar a cabo esta explantación es el precio, pues, al ser una cirugía de reconstrucción completa del seno para que el busto quede estético, el costo es elevado. El precio de una prótesis oscila entre los 5 y 10 millones de pesos colombianos, mientras que para una “explantación” va de 20 millones en adelante. Algunos piensan que la cirugía debería ser financiada por la EPS, ya que muchas mujeres no tienen los recursos suficientes, y se trata de un asunto de salud y no solo estético. En las redes sociales se habla con frecuencia sobre este asunto, especialmente por los testimonios de mujeres que se enfrentan al síndrome de Asia, como es caso de la modelo Ana Sofía Henao , referente de la belleza de la mujer colombiana, quien hace poco decidió “explantarse” y reducir notablemente el tamaño de sus senos. La famosa aseguró que las prótesis la estaban enfermando; ahora, a pesar de no tener prótesis, sigue siendo una de las mujeres más bellas del país, pues la belleza va más allá del tamaño de unos senos.Después de este procedimiento, por supuesto los senos cambiarán: serán más pequeños, estarán un poco más caídos y llevarán para siempre una cicatriz. Sin embargo, ahí es cuando debemos amarnos más que nunca, priorizar la salud por encima de la vanidad y ser conscientes de que todas las mujeres somos bellas, sin importar el tamaño de nuestros senos, si somos altas o bajitas, gorditas o flaquitas. La esencia en este caso es preservar el amor propio y cuidar de nosotras mismas por encima de cualquier estereotipo.

  • Unisabana Medios | Audios

    Bogotá Underground Jesús Steven Bernal Castro, María Paula Cubides Alfonso, Alejandra Ortiz Bautista, Dennis Ahillen Solano Rojas, María Valentina Serrano Jaime, David Santiago Torres Delgado, Comunicación Social y Periodismo Este programa te acercará a las tribus urbanas que existen en la capital de Colombia y sus alrededores. Ver también: De parche por Bogotá Compartir

  • “Una cosa es la narrativa y otra es la realidad”

    “Una cosa es la narrativa y otra es la realidad” Jose Santiago Venegas Fecha: Orlando Cabrales, CEO de Frontera Energy, da su perspectiva sobre la industria de los hidrocarburos en Colombia, las energías limpias, los cambios políticos actuales, la seguridad del sector, entre otros puntos. Lea también: “Debemos crear ideas para generar cambio en el mundo, pero hacerlas realidad”: Nadia Sánchez Compartir Foto: (Jan-Rune Smenes Reite - Pixels) La incertidumbre política y social envuelve a la industria de hidrocarburos en Colombia, generando una brecha de desinformación sobre lo que realmente está sucediendo en el sector, especialmente por los del gobierno actual con relación a no dar nuevos contratos de exploración. Orlando Cabrales Segovia, destacado líder con una amplia trayectoria en el sector energético y actual CEO de la empresa canadiense Frontera Energy, comparte su perspectiva sobre diversos temas cruciales para la industria. En esta entrevista, Cabrales aborda la tan anhelada transición energética en Colombia y la dependencia económica y social del país en relación con los hidrocarburos. Además, ofrece su visión sobre el camino que la industria debe seguir tras los recientes cambios políticos con el nuevo gobierno. También destaca la importancia de combatir la violencia en los campos de producción y aborda la cuestión de la no beneficiosa guerra internacional ucraniana. ¿Cuál es su opinión sobre el proceso de transformación energética en Colombia y qué tanto ha avanzado en la industria de hidrocarburos? La transición energética no es un proceso que sucede de la noche a la mañana. Para cada país es diferente. El objetivo principal es disminuir la huella de carbono, no eliminar por completo los combustibles fósiles. El 80% de la matriz energética de Colombia depende todavía del combustible fósil, por lo que se requiere mucha inversión para remplazarlo. En la COP27 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) en Egipto, se hablaba del nivel de inversión que había, de momento, en energías renovables o en tecnologías que busquen disminuir la huella de carbono. Estas no son todavía suficientes. El nivel de inversión debe aumentar. Ahora, ¿cuál es la matriz de generación eléctrica que tiene Colombia? Es muy limpia. En otros países, la generación eléctrica es de un 80% de combustibles fósiles. Hoy la nuestra, con capacidad instalada, es 70% hidroelectricidad, una energía renovable. Colombia tiene que crear un sistema de generación eléctrica confiable. Se hacen proyectos con los vientos de La Guajira. No van tan bien porque necesitamos construir una capacidad de transmisión eléctrica; es decir, transporte de energía eléctrica desde esos sitios en el norte hacia el interior del país. No es nuevo que el gobierno actual busca urgentemente una transición energética, y se conoce que no tienen la intención de firmar nuevos contratos de exploración en los próximos 4 años, ¿Cómo afectarían las nuevas políticas energéticas a la industria de hidrocarburos? Hay otra transición que requiere pasar Colombia, no solo la energética, sino la fiscal y la de exportación. Nosotros somos una economía que depende mucho de las exportaciones minero-energéticas. 60% de las exportaciones en Colombia son carbón y petróleo, 50% de la inversión extranjera es a carbón y petróleo. Toca disminuir la huella de carbono, pero hay que hacerlo de manera ordenada. Aquí el ataque no es contra los combustibles fósiles, sino contra las emisiones de Co2, que son los que generan el calentamiento de la tierra. El sector de gas también está iniciando una transición. Cambio al hidrogeno verde. Esto se da a medida que las tecnologías estén y compitan con las actuales. Por eso, una cosa es la narrativa y otra es la realidad. El presidente tiene una agenda internacional, digamos, muy antifósil . Cada vez que tiene la oportunidad de salir da un discurso de este talante. Pero la realidad es que Colombia todavía depende mucho de los hidrocarburos. A esto se suma la reforma tributaria, que castigó particularmente el sector de petróleo y carbón, lo que está afectando el clima de inversión. Entonces los países, cuando hacen políticas públicas y quieren invertir, tienen que hacer un análisis comparativo de qué hacen sus vecinos para ser suficientemente atractivos. Estoy convencido de que el mayor interés para los colombianos es que haya mayor inyección de fondos, y que posiblemente sea de todos los sectores económicos. Entre más inversión, más generación de empleo y mejores trabajos, habrá más actividad económica. Eso al final del día generará más impuestos para el fisco. Empresas americanas como Chevron y Exxon han retirado inversiones en Colombia, pero es un fenómeno mundial que impacta en Asia, África y en el mismo Rusia. ¿Cree que el mundo se está preparando para el cambio energético o es el fantasma de la recesión lo que acorta las inversiones en hidrocarburos? Hay unos factores nacionales como la carga tributaria y el deterioro la seguridad, pero sí hay factores internacionales, como las tasas de interés, la inflación de los últimos 18 meses tan alta. Todo eso está impactando el clima de inversión. Los actores internacionales no los controlamos, pero las políticas internas el gobierno sí las controla y eso, yo creo, es la pregunta que debemos hacernos como colombianos. ¿Qué podemos hacer diferente a lo que estamos haciendo hoy para mejorar? Solamente a través de generar condiciones para que haya mayor inversión lo podemos solucionar. Mayor generación de empleo, muchos jóvenes que van a universidades no consiguen trabajo después, ¿cómo podemos resolver eso? Con más Estado, no. Creo yo creo que la solución sería más emprendimientos, que haya más iniciativa empresarial. ¿Qué posibilidades tiene Colombia para competir en el mercado internacional con grandes productores de petróleo cómo Arabia? Hay que diversificar la economía, hay que meterle otros sectores a las exportaciones, ojalá que podamos traer más café, turismo, aguacates. Hay que jalarle a todo. Si podemos seguir con la exportación de petróleo, hagamos el resto también. Debemos abandonar esa mentalidad de que debemos dejar una cosa por otra. Hagámoslo todo. Una economía en la que el hidrógeno sea competitivo económicamente y se pueda expandir más, en la que las tecnologías de bajo carbono se vayan haciendo rentables, probablemente la demanda de petróleos va a disminuir. Nosotros como país llegamos a 1 billón barriles de petróleo, que es una muy buena producción. Es cierto que no es Arabia Saudita, no son los Emiratos ni Irak ni Irán. Curiosamente Venezuela ya no está produciendo más que nosotros. Destruyeron una industria que producía más de 10 millones de dólares. Desde un punto de vista social, nuestra política debe ser invertir en cosas que hagan a las regiones menos dependientes de la industria del petróleo. Toca tener los recursos repartidos de tal manera que, cuando hay una afectación y varíe el precio del crudo, eso es una afectación a las finanzas públicas, y entonces lo ideal es tener otros sectores económicos tan fuertes y saludables como el petrolero, que de alguna manera haga un contrapeso. Desde el estallido de la guerra de Ucrania ha habido un aumento de demanda de petróleo y gas. Sin embargo, la reforma tributaria ha generado una caída del 33% de la inversión en exploración. ¿Cómo Colombia está aprovechando esta coyuntura para generar mayor riqueza a pesar de los impedimentos políticos? La coyuntura del año pasado aumentó de manera considerable al precio del petróleo. Alcanzó 120 dólares el barril; hoy estamos en 75. Ese tipo de situaciones no favorecen el sector en el mediano o largo plazo. Genera mucha distorsión. Por ejemplo, antes de la guerra exportamos mucho a China y otros países asiáticos. Ya no lo estamos haciendo. El mercado de hidrocarburos cambió con la guerra. La producción de Rusia ahora se está yendo a economías como la India o como la China, que no están aplicando las sanciones de Occidente y que compran con descuento. Lo mejor, por lo tanto, es que no haya guerra. El reto de América Latina mientras esta continúa es ampliar su matriz económica, ejercitarla más, tener más productores de servicio, de tecnología y de actividades que generen mayor valor agregado y que no dependan de la volatilidad de los precios internacionales.

  • Atrapado en las pantallas

    Atrapado en las pantallas Juan Esteban Castro Acosta, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: La OMS clasificó el trastorno del videojuego como una enfermedad internacional. Esto no le importa a Eduardo, quien no estudia ni duerme por querer jugar sin descanso. Lea también: Game over: más allá de los videojuegos Compartir Foto: Juan Esteban Castro. | El sedentarismo generó que Eduardo pasara de 90 a 118 kilogramos durante la cuarentena. Eran las 10 de la mañana de un sábado común y corriente para Eduardo Falla. Se encontraba en su habitación de 5 metros cuadrados, paredes oscuras y tapizadas, las persianas estaban cerradas para que el reflejo de la luz no rebotara en la pantalla de su televisor de 32 pulgadas e interrumpiera su jugabilidad en la consola Xbox Serie X. Su madre entra de vez en cuando, tocando siempre la puerta, para llevarle la comida hasta su cama. No hay mucho ruido, más allá de los gritos del joven cuando pierde una partida o de los efectos especiales que emiten todo tipo de videojuegos que consume. Para él son “una forma de escaparse de la realidad a la que está acostumbrado” . Todo está lleno de colores llamativos, personajes imponentes e historias impactantes que lo hacen sentirse dentro de ella. Luego de haber empezado a jugar en la mañana, normalmente siente que disfruta de unas dos o tres horas más y cuando voltea a ver el reloj en su celular, se sorprende al ver que el tiempo en la vida real pasa más rápido y se percata de que son las 3 de la madrugada. Ese es un día normal en la vida de Eduardo. Un joven de 22 años, estudiante de administración de empresas y adicto a los videojuegos. Nació en Neiva, la capital del departamento de Huila, ubicado al sur occidente de Colombia. Desde que tenía 5 años se vino a vivir a Bogotá solo con su madre, luego de que sus padres se divorciaran. En fotografías viejas se puede observar que su rostro no ha cambiado significativamente. Mantiene una sonrisa tímida, pero que deja asomar sus dientes blancos, una frente amplia y lisa, el cabello largo y negro y unos ojos apagados y redondos. Incluso de pequeño ha sufrido de sobrepeso, pero desde que la pandemia del COVID 19 tocó a las puertas de su casa, su vida cambió rotundamente. Patricia Solano, madre de Eduardo, cree firmemente que esta enfermedad aumentó durante la cuarentena. Hace énfasis en eso porque dice que “antes su hijo salía más de la casa para ir a la universidad o estar con sus amigos, pero desde el encierro se la pasa jugando todo el día”. —¿Cómo crees que ha afectado la adicción de tu hijo a tu vida personal? —Mucho— dice Patricia, con la voz casi quebrantada—. Ha afectado de manera que no hay una buena comunicación porque él se aísla social y familiarmente. (…) Lo llevé a un grupo de ludópatas anónimos, pero después de tres sesiones, no quiso volver. La persona adicta no permite que alguien más se involucre en su entorno y, normalmente, hay una repuesta agresiva y de rabia. Desde el inicio de la pandemia, aproximadamente en marzo de 2020, el número de jugadores de videojuegos aumentó un 16% en Colombia , según la empresa de investigación y big data, Sinnetic. Es decir que la cifra pasó de 1,8 millones a 2,1 millones de personas. Sin embargo, lo más estremecedor de estos datos es que el 44,3%, un poco menos de la mitad, pueden gastar más de 5 horas en esta actividad. Actualmente, Eduardo dedica un promedio de 12 horas diarias a lo que él considera “su hobby ”. La psicóloga Stephany Muñoz, magíster en Psicología Clínica de la Universidad Nacional, menciona que “los jóvenes son más propensos a padecer adicciones a los videojuegos por su exposición frente a todo tipo de pantallas. (…) pero básicamente está relacionado con hábitos de vida solitarios porque tienen problemas familiares o sociales en sus colegios”. Tanto así que la única forma de escapar de sus problemas o situaciones personales está en conectarse a un televisor e imaginar que están en otra realidad. —¿Normalmente estas personas aceptan que tienen un problema de adicción? —Es complejo—contesta Stephany—. Usualmente, no miran su jugabilidad como un problema, sino como un recurso. Es decir, ven en los videojuegos un método de calma y diversión. (…) Muchas veces los adictos creen que es un problema exterior, pero no interior. Eso se refiere a que consideran que son los demás, quienes no comprenden esa actividad como algo positivo, aunque para ellos tenga mucho valor y aprendizaje. Desde el 1 de enero de 2022 entró en vigor la nueva versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades, elaborada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En ella se añadió “el trastorno del videojuego” como una de las enfermedades mentales. Por lo tanto, los Estados miembros de dicha organización deberán adoptar medidas para su tratamiento. En Colombia, particularmente, la única reglamentación que se ha tomado sobre este tema radica en la Ley 1554 de 2012, la cual prohíbe los establecimientos que presten servicios de videojuegos por consolas o computador esté ubicado a menos de 400 metros de una institución educativa . Cabe aclarar que este fenómeno no se encuentra aislado de otras enfermedades, sino está directamente relacionado con otros trastornos mentales como la depresión, ansiedad y una amenaza a la salud física por la alta probabilidad de generar sedentarismo. Antes de la pandemia, Eduardo pesaba 90 kilogramos, a finales de marzo de 2022 llegó a pesar 118 kilogramos. En medio de la entrevista con el joven, Patricia entró a su habitación para tenderle la cama y recoger la ropa que estaba regada en el suelo de madera. El olor a comida guardada y sudor que algunas prendas emitían empezó a disminuir. No obstante, el silencio incómodo y la vergüenza que se veía en los cachetes colorados de Eduardo se rompió cuando este gritó: ¿No ve que estamos ocupados? ¡Le dio por hacer aseo a esta hora!”. Todo el mundo se quedó estático y solo se podía escuchar la respiración agitada del muchacho enfurecido. Su madre lo miró y le dijo: “Cómo has cambiado”. Se marchó y no se volvieron a dirigir la palabra en el resto del día. Por otro lado, la industria de los videojuegos también tiene sus luces. Desde que inició el desarrollo de este sector en Colombia se han implementado proyectos y acompañamientos por parte de la rama ejecutiva y otras organizaciones como ProColombia. Andrés Felipe Quintero, quien es asesor de comunicaciones de esta entidad, menciona que “algunas empresas locales de videojuegos se han abierto camino en el exterior”. Además, enfatiza en que es muy importante tener un consumo responsable por parte de los usuarios en este tipo de entretenimiento. No todo puede ser blanco o negro. Este es un mundo en una escala de grises. —¿Por qué quieren apoyar el emprendimiento de videojuegos en Colombia? — Cuando vemos que hay un producto sólido que ya está listo para vender al exterior, hay un acompañamiento de ProColombia en varios aspectos—menciona Andrés—. Uno de ellos es la promoción internacional, donde acompañamos en todo lo que necesiten a las empresas escogidas en las distintas ferias internacionales, como en Estados Unidos, Alemania y Japón (…) donde compañías nacionales pudieron exhibir, circular y comercializar sus creaciones. Desde que estas empresas pudieron tener un alcance internacional, su consumo y ganancias han aumentado debido a las distintas inversiones que obtuvieron por parte de otros sectores. Colombia es el cuarto país que más ingresos genera a partir de los videojuegos en Latinoamérica, por debajo de México, Brasil y Argentina. Asimismo, algunas investigaciones sugieren que los videojuegos afectan de manera positiva las habilidades cognitivas de jóvenes y niños, mejorando así su capacidad de resolución de problemas. La psicóloga Stephany Muñoz dice que “para algunas personas jugar no es algo disfuncional. Por el contrario, aporta a su socialización, establecimiento de dinámicas creativas o aumenta sus capacidades para resolver problemas y pautas de lenguaje”. Roberto Ardila, quien es fundador de la empresa R-next, ha sido uno de los pioneros del desarrollo de videojuegos en Colombia desde hace 15 años. Aunque esta idea surgió como un pasatiempo, igual a como lo ve Eduardo, para Ardila fue un experimento y una oportunidad para construir una forma de ganarse la vida. Asimismo, menciona que “es posible vivir de los videojuegos, si se apunta a los clientes correctos. Específicamente, convenios con personas fuera del país”. Para él es claro que el nivel colombiano es muy bajo comparado con las potencias, como Estados Unidos o Japón, y cree que se necesitan mayores incentivos en programación para los nuevos desarrolladores. Sin embargo, para Eduardo esta industria se presenta ante sus ojos como “un refugio o una forma de divertirse sin necesidad de estar con más personas”. Uno de sus mejores amigos, Iván Amaya, acepta que su compadre, como lo llama él, tiene una seria adicción. Dice que este problema “ha afectado en un 40 o 50% el rendimiento académico de Eduardo. (…) e incluso le ha impedido acercarse con naturalidad a una chica porque, debido a sus inseguridades, siente cierto miedo a hablarles en público”. Por eso, cuando crea un nuevo avatar o se ve personificado en uno de los tantos hombres superficiales y fornidos que ve en su consola, siente que tiene la fortaleza para afrontar cualquier reto que se presente en su realidad virtual. Luego de una semana habitual, sin mayores sorpresas o percances, el joven de 22 años se compró un juego nuevo. Se llama Riders Republic. Era domingo en la noche y al otro día debía asistir a la universidad. La trama de la historia trata sobre un hombre que debe ganar distintas carreras extremas en invierno para sobrevivir. Eduardo dice que siempre ha querido conocer la nieve. Muchos de sus sueños los ha cumplido por medio de una pantalla que proyecta una realidad artificial y pasajera. Lo irónico es que cuando entra en ese estado hipnótico que lo maravilla, a su vez, le impide tener una noción consciente del tiempo. Cuando por fin terminó la campaña del juego, se quedó perplejo. Era las 9 de la mañana. No había dormido y su clase ya había empezado. Meditó un momento en sus acciones y decidió cambiar un poco su rumbo de vida. Esta vez quiso convertirse en futbolista en el famoso FIFA 22.

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