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  • Los colores en la obra de Denis Villeneuve

    Los colores en la obra de Denis Villeneuve Un videoensayo sobre el uso del color en las obras del guionista y director de cine canadiense Denis Villeneuve. Ver también: Las secuencias de Alfonso Cuarón Compartir

  • El oculto

    El oculto Daniel Hamann Uribe, Mario Esteban Isaza Ordoñez, Andrés Eduardo Martínez Pinto, Juan Sebastián Triana Navas y Ángel Fabián Villalba Ruiz - Comunicación Audiovisual y Multimedios Jacob es un escritor que es enviado a un purgatorio reinado por una malvada entidad y su culto de seguidores. Deberá enfrentarlos y derrotarlos. Ver también: 'Nightmare', ¡a vencer los miedos! Compartir

  • El partido que me devolvió la sonrisa

    El partido que me devolvió la sonrisa Andrés Felipe Vanegas, Comunicación Social y Periodismo Fecha: PSG vs. Bayern Múnich es el mejor juego que he visto en los últimos 10 años, me recordó por qué amo tanto este deporte.   Lea también: Cero competitividado Compartir Foto: PSG vs Bayern Múnich - Foto: Foto: AP Llevaba años sin emocionarme tanto por un partido, sin llevarme las manos a la cabeza. Tenía en mi mente que el fútbol había cambiado, se había vuelto demasiado táctico, no había espectáculo, no me gustaba el rumbo que estaba cogiendo. Sin embargo, el martes 13 de abril, el partido entre el PSG y Bayern Múnich me recordó las épocas donde más disfrutaba este deporte, esos partidos mágicos, como el Milán 3-3 Liverpool de La Champions del 2005, o el Real Madrid 2 - 6 Barcelona de Liga del 2009. Cuando solo con escuchar el himno de La Liga de Campeones se me erizaba la piel. Se repetía la final de la edición pasada, pero esta vez en cuartos de final. El conjunto francés quería sacarse esa ‘espinita’ de haber perdido la temporada pasada, y el conjunto alemán tenía en sus planes seguir dominando Europa. Terminó con un marcador final de 0 - 1 a favor del Bayern, — pudo haber terminado 4 - 4 perfectamente —, y un global de 3 - 3 a favor del PSG, pasando a semifinales gracias al gol de visitante. Estos dos equipos nos habían regalado ya un partidazo en la ida, no se esperaba menos en la vuelta, y rompieron todas las expectativas, raro en un equipo como el PSG, que a pesar de tener un presupuesto como para comprar dos veces todos los equipos de la Liga Colombiana nos decepcionaba siempre. El único ‘pero’ del partido es que hubo un solo gol, pese a ello nos demostraron que no hay necesidad de ver gran cantidad de goles para emocionarse. Hubo una demostración total de ataque, contraataque, defensa sólida, defensa escalonada, magia y potencia. También un partido casi perfecto en arbitraje, sin polémicas, como debería ser siempre, ojalá les mostraran este partido a más de un juez. Los parisinos y los bávaros nos regalaron un espectáculo digno de entrar en la enciclopedia del fútbol como uno de los mejores partidos de la historia. Los dos rivales estuvieron a la par y mostraron todas las facetas de este hermoso deporte.  El PSG avisó al minuto 2’ por medio de Neymar y Mbappé y así se repitió al 9’ y al 27 '; Neuer, como una ‘gacela’, evitó que el balón entrara; al 25’ un ‘tacón’ habilitó a Sané, que para mala fortuna de él su disparo salió desviado. Al 34’, “Ney” le ‘rompió la cintura’ a Lucas Hernández y estrelló la pelota en el palo — El primero de tres que dieron en el larguero—. Finalmente, el gol del Bayern llegó en el 40’, después de una jugada enredada en el área chica, Choupo-Moting logró ‘empujarla’, cumpliendo la famosa ‘ley del ex’.  Así fue todo el compromiso, un partido de ‘toma y dame’, de golpe por golpe. El Bayern, por su parte, nos dio una clase de cómo se debe caer en un partido, luchando hasta el final, peleando cada pelota, ejercían una presión frente al rival pocas veces vista. A pesar de la derrota, como equipo es el mejor del planeta, compacto en todas sus líneas, defensa descomunal, y una ofensiva letal. Para mala fortuna de los bávaros, si había un equipo que les podría complicar la eliminatoria era el PSG. Por un lado, por tener bajo sus filas a Kylian Mbappé, sinónimo de potencia, velocidad y gol, pero el factor más determinante es que tienen un jugador diferente, en peligro de extinción, el mejor jugador de la actualidad: Neymar Jr. En una época donde los espectadores solo suspiran por los ‘Killers”, yo me rindo ante la magia de Neymar. El jugador que me transporta a mi infancia, me hace recordar los partidos en el barrio. Fue el MVP(mejor jugador del partido), los primeros 60 minutos del juego lo que hizo fue descomunal, de un genio absoluto. Mostró una versión mejorada y más madura de su mejor momento en el Barcelona. Se entendía como por telepatía con Mbappé. Regateó, disparó, asistió, y nos mostró más de un lujo. Es un jugador completo, de esos por los que pagas por ver, mágicos, de los que hacen de este deporte un espectáculo. Si Neymar se enfocara 100% en el fútbol no tendría rival. Esperemos que aún no sea muy tarde para el astro brasileño. A final de mes se enfrentará la magia del PSG contra los herederos del ‘fútbol total’ (Manchester City), partido que tiene todo el potencial de superar este, ojalá no decepcione. Este partido me demostró que puedo disfrutar del fútbol moderno, el que es más táctico, el más directo, el de menos posesión y más resultados. Sin embargo, con lo que más me quedo, son con esas pequeñas ‘pinceladas’ del ‘Tiquitaca’, esos ‘lujos’ y gambetas de Ney, Mbappé, Di María y Coman; aún hay espacio para este tipo de cosas en este deporte, en este juego fue lo que marcó la diferencia. Espero con ansias que salgan más jugadores y, por consiguiente, más partidos que nos deleiten con esta clase de jugadas, porque son la sonrisa del fútbol.

  • Bogotá, ¿Capital Mundial de la Bicicleta?

    Bogotá, ¿Capital Mundial de la Bicicleta? Sofía González, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Bogotá sigue sin dar soluciones eficaces a temas esenciales para que se pueda tomar la bicicleta como medio de transporte. Lea también: Los proyectos para la movilidad en Bogotá que no resultaron como esperábamos Compartir Foto: Foto: Sofía González De lunes a viernes, en el norte de la ciudad, Mario se levanta a las tres de la mañana, se pone su casco, su chaleco reflectivo y sale a pedalear. El sol y la lluvia no son impedimento durante el recorrido, son otros los problemas que le aquejan en el trayecto. “Unas cuadras adelante, cerca de un parqueadero, tengo que bajarme de la bicicleta y pasar la avenida para poder seguir por el otro lado donde sigue la ciclovía”, cuenta cómo es que, poniendo su vida en riesgo, pasa lo más rápido que puede la calle con su cicla en mano, recibiendo insultos y pitos por parte de los conductores de los vehículos que transitan en esa vía. Una vez, de hecho, mientras cruzando la calle un automóvil casi lo arrolla, “y ni siquiera fue su culpa, solo no había ni un letrero que dijera pare”. En su bolsillo derecho, carga un pequeño aerosol de gas pimienta. Decidió adquirirlo el día en que por la Autopista Norte con la calle 134, a las cinco de la tarde, un ladrón lo bajó de su bicicleta y lo despojó de absolutamente todo; “toca protegerse de alguna u otra manera”, dice Mario. Al llegar al trabajo, se dirige al estacionamiento designado a las motocicletas para poder asegurar su bicicleta con candado. Guarda sus implementos en el casillero, va al baño y toma un pañito húmedo para limpiar su sudor, se aplica desodorante, perfume y después de siete horas de jornada toma de nuevo su bici y vuelve a pedalear. Problemas de la bicicleta en Bogotá En los últimos años, Bogotá se ha convertido en un referente cosmopolita en lo que se refiere al tema de las bicicletas. Con una ciclorruta que cuenta con 500 km de extensión, fue oficialmente declarada como la ‘Capital Mundial de la Bicicleta’ al ser la más extensa de toda Latinoamérica, y con la aprobación del acuerdo 708 de 2018 sobre la construcción de la Política Pública en el Distrito Capital, que busca garantizar el derecho que tienen los bogotanos a elegir la bicicleta como medio de transporte, Bogotá ha tenido un desarrollo elemental en los últimos años sobre este panorama, sin mencionar las múltiples actividades por parte de la alcaldía para impulsar su uso. Sin embargo, no todo es color de rosa y quienes verdaderamente deciden tomar esta alternativa como la forma para movilizarse día tras día, son los que se enfrentan al otro lado de la moneda; un lado que va más allá de títulos o de promover la participación de los ciudadanos, sino una superficie en la que confluyen aspectos primordiales para poder garantizar la integridad de este sistema como parte del diario vivir. Infraestructura La infraestructura ha sido de las más grandes disyuntivas al hablar de una Bogotá adecuada para el uso de la bicicleta. De acuerdo con la Ingeniera Sandra Patricia Jarro, directora del Programa de Ingeniería Civil de la Universidad de La Sabana, esta esfera puede dividirse en tres pilares fundamentales: En primer lugar, existe una insuficiencia en la conectividad de las ciclorrutas en Bogotá. A pesar de contar con una gran extensión de kilómetros, hay puntos donde la conectividad se pierde: “Vas de una vía y quieres ir para otro lado y ahí ya no hay ciclorruta, entonces tienes que pasarte a la vía vehicular y el ciclista tiene que exponer su vida pasándose a la zona vehicular para poder continuar su proyecto”. En segundo lugar, se encuentran las demandas especiales que las empresas y las instituciones deben al implementar, como el aprovisionamiento de duchas y lugares seguros donde estacionar. Finalmente, la señalización. Las señales reglamentarias, las preventivas y las informativas son necesarias para tener una buena comunicación vial con los biciusuarios. Acá es cuando los cruces se convierten en un problema: “Cuando el vehículo tiene que compartir el carril con la bicicleta y va a girar hacia la derecha, por donde va la ciclorruta, y no hay visibilidad, no hay un pare, no hay nada, el ciclista simplemente se atraviesa y pueden causar un accidente que puede ser o no grave, pero que también entorpece la movilidad”. Seguridad El tema de la seguridad ha sido fundamental al evaluar las causas de que el uso de la bicicleta no sea el más eficiente. Este panorama engloba tanto una participación por parte del Estado como por parte del ciclista. A pesar de que la infraestructura también afecta a la hora de hablar de la seguridad del ciclista, el Estado debe comprometerse con otros aspectos que garanticen su protección. Esto se despliega en la cantidad desmesurada de hurtos de bicicletas que diariamente se cometen en la capital que atentan contra su integridad. Según la Secretaría de Seguridad, el robo de bicicletas en Bogotá se incrementó en un 71% durante los primeros siete meses del 2018. En comparación con el año anterior, 1677 bicicletas más habían sido hurtadas, pasando de 2.334 a 4.011 en el mismo lapso. De 49.294 robos a personas, 482 se dieron en la ciclorruta de la capital conforme con los datos de la Dijín de la Policía Nacional. Por otro lado, la seguridad también debe ser una cuestión del ciclista. El cuidado personal es un asunto exclusivo del biciusuario y es por esto que debe portar los utensilios básicos de protección para evitar la gravedad en cualquier tipo de accidente que pueda presentarse. El casco, los reflectivos y las luces son el cinturón de seguridad de la bicicleta. Cultura ciudadana Este tema engloba el respeto entre el peatón, el ciclista y el vehículo. Se sabe que quien tiene prioridad en la vía es quien se encuentra más expuesto al peligro y muchas de las veces a los ciudadanos no les interesa. Tanto peatón, ciclista y vehículo deben concientizarse de este hecho y respetar al de al lado. El respeto del conductor por el ciclista parte desde el momento en que este se da cuenta de que, por actores como construcciones o infraestructura, el ciclista muchas veces tiene que salirse del carril que le corresponde para continuar su recorrido. Por otro lado, el ciclista también debe tener respeto, tanto por el vehículo como por el peatón. Este aspecto es clave para no poner la vida en riesgo y se logra al respetar las normas de tránsito, las señalizaciones, los semáforos, los límites de velocidad y utilizando el carril que a cada uno corresponde. Asimismo, para que pueda haber buena armonía en las calles, es necesario que a la hora en que las bicicletas y los automóviles compartan un carril, como sucede en la ciclovía de la Carrera Once, se deben señalizar los giros y las paradas que se vayan a realizar, los vehículos con las direccionales y los ciclistas con las señales de mano, de esta manera se podrán prevenir incidentes. Adicionalmente, la compra de bicicletas robadas se suma al tema de la cultura ciudadana. Este factor hace que la red de comercialización de bicicletas hurtadas crezca y que los robos incrementen. “Los ciudadanos que están comprando bicicletas en tiendas que no son legítimas donde dicen que vende bicicletas de segunda mano, están adquiriendo bicicletas robadas y de alguna manera son también responsables del crecimiento del delito”, manifestó el alcalde Enrique Peñalosa en marzo del 2018 después de desmantelar una banda dedica al hurto de bicicletas, recalcando las importancia de que las personas al momento de adquirir una bicicleta cuenten con los documentos legales correspondientes.

  • El hoyo: experiencia de locura 

    El hoyo: experiencia de locura Laura Chaves Barrera, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La película que muestra a la figura de Don Quijote siendo moldeada por el hambre. Una crítica a la estructura de la sociedad. Lea también: Más allá del amor Compartir Foto: Google El hoyo es una película que se adapta a varias categorías de las que el horror resalta, más allá de los efectos especiales que hay tras la tecnología con la que funciona el “centro vertical de autogestión” (hoyo), y del gran trabajo de maquillaje, para más de un par de escenas tipo gore. El hoyo es toda una experiencia de vértigo que causa horror gráfico, sensorial y sentimental, gracias a cada detalle y a un guion escrito a base de metáforas y un sonido excepcional. El primer largometraje del español Galder Gaztelu-Urrutia se centra en la evolución de Goreng, un personaje que busca, de manera facilista, obtener un título homologado entrando al hoyo. Moldeado por su experiencia decadente dentro de los niveles del centro vertical de autogestión y la convivencia con tres personajes que determinarán la construcción, o quizás, deconstrucción de Goreng, el guionista hace de cada palabra utilizada una ficha de un gran rompecabezas, lo que lleva a la importancia del detalle en la coherencia de toda la narrativa de la película. Esto, por medio de metáforas como la comparación del protagonista con Don Quijote de la Mancha y el uso de “obvio”, la palabra favorita de Trimagasi (un personaje que Goreng alcanzó a detestar), ya que esta evidencia la conversión de Goreng en lo que él mismo llegó a aborrecer. El hoyo es una estructura dividida por niveles indefinidos que deja sin comida a las parejas de personas de los últimos niveles. La administración, que parece un dios injusto y desinteresado, provee una plataforma llena de comida que baja por cada nivel abasteciendo sin límite a los más altos, causando la llegada de una plataforma vacía en los niveles más bajos. Toda una lucha de clases que no podría ser totalmente comprendida sin el ambiente que proporciona la sonorización, la crudeza del sonido de cada mordisco ansioso y repugnante de los comensales y la utilización de campanadas que llevan al desespero del espectador en cada decisión crucial. El largometraje a simple vista es solo una película más hablando de futuros distópicos entre guerras de clases como Snowpiercer de Boong Joon-ho, o una película más de lo que el hombre es capaz en condiciones extremas como Climax de Gaspar Noé. Sin embargo, lo que diferencia a este filme de otras ideas similares es el uso minucioso del detalle. La película utiliza al detalle como clave narrativa. Tratándose del guion, Don Quijote no es una referencia agregada sin sentido, es la metáfora de lo que el personaje afronta y se convierte. Así como Don Quijote al lado de su amigo Sancho, Goreng lucha contra gigantes en medio de la locura, y así como Cervantes dice “que el poseedor de riquezas no le hace dichoso tenerlas […] sino, saberlas bien gastar” es como Goreng decide gastar la riqueza de la comida y, posterior a eso, del poder del mensaje. Sumado a esto, continuando en los detalles, el sonido ambienta perfectamente cada espacio de la película, de la historia. Así es como el espectador, a través de la psicología del sonido (con la que las personas pueden imaginar un paisaje sin siquiera verlo), puede adentrarse en un paisaje de desesperación, el paisaje en el que se encuentra el protagonista de la historia. El hoyo es una película que induce a la experiencia, una experiencia de desesperación en la que el mensaje no solo es el final de la historia, es la comprensión de esta misma; cada metáfora constituye un mensaje en el que el ser humano, después de todo lo malo que puede llegar a ser, puede también, ser solidario por medio del aprendizaje de las etapas de la vida. Así pues, esta experiencia agobiante en la que el espectador acompaña al personaje principal en cada decisión no se terminaría de completar exitosamente sin el detalle de una ambientación sonora como la que se vio en El hoyo.

  • Un exiliado de Colombia, la sombra de la guerra y un premio

    Nicolás Quimbayo Vasquéz es quien es por la historia de Colombia, Libia y Francia. Nicolás es memoria, sencillez y criterio. Un exiliado de Colombia, la sombra de la guerra y un premio Isabella Hurtado Almario Nicolás Quimbayo Vasquéz es quien es por la historia de Colombia, Libia y Francia. Nicolás es memoria, sencillez y criterio. Disponible en Pulzo Isabella Hurtado Almario Bogotá, 1985. Los buses a toda velocidad pasan por la calle 68 mientras el barrio Modelo con su arquitectura estilo inglés y jardines con rosales visten las calles. Como es usual, la llovizna cae en las frías tardes capitalinas. La imagen del bullicio de la gente no distrae a Nicolás Quimbayo Vasquéz, un niño de 8 años; él quiere retener en su memoria el ruido de la ciudad y a su padre, Nicolás Quimbayo Carvajal, quien entra a un Crem Helado de la 32. El perteneciente al M-19 ingresa a otra misteriosa reunión. Los años 80 de Colombia se ven a través de los ojos de la confusión total, el presidente Belisario Betancur lucha por encontrar paz en medio del caos. La tragedia en Armero, con la historia de Omayra, que hace llorar a todo el país, conmueve los corazones de la gente. La división política en Bogotá está en furor; aunque la capital se caracteriza por el clima frío, el ambiente se siente caliente. Los carteles de Medellín y Cali pelean por la propiedad de las tierras para sembrar droga. La toma del Palacio de Justicia por parte del M-19, el 9 de noviembre, es la ‘cereza del pastel’ para terminar el año. Ligia Vásquez, junto a su pareja Nicolás Quimbayo Carvajal, pertenecen al Movimiento del 19 de abril, abreviado M-19, que fue fundado tras el fraude electoral de 1970. La vida de la mujer corre peligro. Las amenazas están al orden del día, es por esto que el miedo se vuelve el protagonista en la existencia del pequeño Nicolás. En medio de los andenes del barrio Modelo, la adrenalina del pequeño sube. Con la respiración agitada, los ojos pendientes de cada detalle, el corazón saliéndose del pecho llega a la casa de su abuela materna. Los pitos de los carros son una alarma para él, la tensión constante que siente no lo deja del todo tranquilo. ¿Alguien lo sigue? No, solo es un perro que está detrás. Nicolás no recuerda bien cuando su imaginación está presente y su vida en verdad corre peligro. Por esto, Nicolás Quimbayo junto a sus padres, con tan solo 11 años, empaca sus maletas, abrumado, confundido, dando los últimos abrazos a su familia, se despide ¿un niño puede ser exiliado de su país? Sí. La ideología de sus padres es una ofensa para los mandatarios colombianos. Pedir ayuda para salir del país materno no es una decisión fácil, pero ¿qué se puede hacer cuando la familia se encuentra en peligro? Buscar nuevos horizontes con mayor esperanza. La estadía de Nicolás en Francia empieza en 1988. Una aventura con un tour en la Torre Eiffel, probar los croissants y aprender francés como su nueva lengua. Solo tiene planeado hacerlo en dos años, la realidad es que en este margen de tiempo finaliza la etapa de la aceptación a la nueva cultura y a esa vida lejos de Colombia, lejos del peligro. Su padre tiene la confianza en la inteligencia de su hijo. Considera que no debe ser atrasado dos años como era requerido para todos los inmigrantes latinoamericanos. Entonces, es puesto a prueba y con un resultado excelente paso al grado que le correspondía. Años después, la beca del estado parisino lo lleva a la mágica ciudad francesa de Estrasburgo. Allí, decide estudiar filosofía por dos años, entra al sindicato de la universidad y siente un norte en la política, pero su visión cambia, definitivamente puede ayudar a la sociedad de otra manera. Además, él no se siente completo, la pasión por el mundo audiovisual vive con él. En su hogar colombiano, Nicolás aprende de fotografía análoga en un laboratorio que tenían sus padres, después en Francia asiste a un taller de fotografía y finalmente, decide estudiar montaje. “Uno cree que es casualidad, pero en realidad no. Hay un hilo conductor (…) es lógico que yo hubiera estudiado lo que estudié”, dice Nicolás cuando brevemente piensa en su vida. Un disparo suena tan ligero que apenas el oído puede detectarlo. Los ojos pican por un momento y al final se vuelve a acostumbrar a la luz natural del ambiente. Las cámaras son armas poderosas para cualquiera que no quiera olvidar; Nicolás siente un deber a la memoria colectiva para combatir las injusticias. Durante cinco años, trabajó en una empresa de producción de documentales. Un contacto de Radio Francia lo presenta con la periodista Natalia Orozco, quien le propone cubrir la revolución Libia, para adentrarse en África y registrar esta realidad diferente. Nicolás era un buen compañero para ella, pues tiene conocimiento sobre la situación política de la región. Juntos, como equipo, empiezan el proyecto para cubrir el conflicto bélico en África. Ningún medio acepta la propuesta en un inicio, así que, deben grabar las introducciones de las noticias para medios colombianos y mexicanos: RCN, NTN 24, Televisa y Telemundo. A su vez, Nicolás pide vacaciones para ir con Natalia, en el primer semestre del 2011 al norte de África. ¿Hasta dónde llega la desesperación de un hombre por conservar su trabajo? En el año 2010 en Túnez, la policía arrebató un carro de frutas a un hombre, su único empleo. Con los ojos vidriosos, presión en el pecho e impotencia en su garganta decide envolver en llamas su cuerpo a modo de inconformismo y se convierte en la mecha que enciende una revolución. Los pueblos del medio oriente cansados de vivir bajo las dictaduras deciden tomar cartas sobre el asunto. Debido a esto, la desgarradora guerra civil empieza en Libia, sin piedad, la anarquía se toma sus tierras, las reglas sociales alguna vez formadas ya no valen nada. Las bombas aturden a las personas cada cinco minutos, allí en medio de la situación, Nicolás graba a Natalia, mientras los latidos del corazón se le suben a la garganta en menos de lo que la mirada alcanza a captar el panorama. “No es el miedo, es lo que tú hagas, a pesar de tenerlo y hay que tratar de hacer algo bueno”, dice Nicolás. En medio del pueblo perdido a la luz del día en mitad de Libia, Nicolás siente un sudor en el cuello, las manos temblorosas y la garganta seca. Esa sensación en su cuerpo lo lleva a una tarde fría de llovizna en la capital de Colombia, 23 años atrás, cuando la tensión era protagonista en su camino. El fotógrafo estaba sentado en una mesa terminando de comer, sube al cuarto del hotel por su preciada cámara cuando de repente suenan unas piedras; él está alerta, cuando se da cuenta rápidamente de que, las piedras son de metal, las balas están rozándolo debajo de la cama. No recuerda bien cómo salió vivo. Después de días y días editando, grabando y sintiendo la guerra, es hora de volver. La vida sigue después de la guerra… Pasan unos meses del 2011 y Nicolás en medio de otro proyecto audiovisual en París recibe una llamada de Natalia, su compañera de viaje. ¿El Premio Simón Bolívar? Nicolás nunca se imaginó que iba a ser el ganador del Premio Simón Bolívar en el 2011 por ser camarógrafo de la periodista de guerra Natalia Orozco. Aunque fue una sorpresa para él, nunca fue su meta. Su padre siente muchísimo orgullo por el logro de su hijo, pero sin ninguna sorpresa él sabe que Nicolás es una persona muy crítica, una persona del mundo. Este galardón es más que merecido, con su voz emocionada habla sobre su hijo. Su tío paterno Pedro Quimbayo está muy emocionado por acompañarlo a la gala de premiación; para él, la partida de su sobrino le dolió en el corazón y verlo de nuevo es una alegría inmensa. A un día de la gala, los familiares de Nicolás se dan cuenta de que no tiene el código de vestimenta, le parece bien irse de ropa informal, pero sus emocionados parientes, deciden que la ocasión amerita comprarle un traje, algo que recuerda con gracia: “Mi familia estaba tan orgullosa que hasta los vecinos fueron parte del evento”. En medio de la ceremonia, su tío Pedro Quimbayo reconoce al expresidente Belisario Betancur. El viejo amigo del abuelo de Nicolás los saluda calurosamente, y pregunta: “¿Nicolás Quimbayo es nieto de Álvaro Quimbayo, el concejal?” Pedro le dice que sí, animado. En una larga mesa, encima del escenario, con 15 reconocidos personajes se encuentra Betancur, el presidente que en la década de los 80 estaba intentando mandar en medio de un país perdido, que luchaba contra los asesinatos de ministros, abogados y de ataques como los del grupo M-19. Mientras Nicolás da la mano a los reconocidos invitados en forma de agradecimiento, piensa: ¿Qué le digo? y antes de que pueda imaginar un comentario ingenioso Belisario suelta un simple: “Digno ejemplo de la familia”, junto a Ernesto Samper; risas y un premio. El fotógrafo mira al horizonte e intenta atrapar las palabras en el aire, su mirada es nostálgica. La teoría del caos dice que el pequeño aleteo de una mariposa al otro lado del mundo puede crear un tornado, así como las grandes hazañas a veces, repercuten en una sola persona. Él es quién es por la historia de Colombia, Libia y Francia. Es por los ciclos de la vida que se vuelven patrones. Nicolás es memoria, sencillez y criterio.

  • El registro de un caminante

    El registro de un caminante Valentina Gutierrez Pulido, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Federico Ríos es un fotoperiodista colombiano que ha cubierto la violencia en América Latina durante 12 años. Estos son los retos que ha tenido al registrar las historias que pocos se atreven a contar. Lea también: Una vida, una historia, una fotografía y una cámara Compartir Foto: Federico Rios Ante la pandemia que vivimos hoy, nos vimos obligados a hacer una videollamada por Zoom . Desafortunadamente, las frecuentes fallas de conexión a internet le impidieron a Federico Ríos encender su cámara. Su acento paisa me hacía sentir cierta cercanía, la frescura al hablar reflejaba su seguridad y, sin embargo, el tiempo que tomaba para responder algunas preguntas me hizo cuestionar si no me daba a entender o si le incomodaba lo que le preguntaba. “Tengo un muro gigante de autocensura, y así como la gente no sabe, a mí no me interesa que sepan cuáles son mis hobbies, que sepan si tengo familia o si estoy casado, o si me divorcié, o si tengo hijos, o cual es mi orientación sexual. Sobre todo, es un tema de seguridad, entenderás que a mí me ha amenazado el gobierno, me sigue el ejército , me persiguen y me joden la vida”. Federico nació y creció en Manizales, una ciudad rica en cultura y café, conocida como La Ciudad de las Puertas Abiertas, por recibir a personas locales y extranjeras con la mejor energía. Con el fin de buscar más oportunidades, decidió dejar la ciudad que huele a café para marcharse a la capital del país. Bogotá, la nevera para muchos, fue el primer destino que marcaría una vida de mudanzas. “Podría decir que me veo como un caminante”, me dice. Luego de trabajar un tiempo en la capital, se mudó a Medellín, volvió a Bogotá y se fue para Brasil. Tiene muy presente un viaje que hizo al Amazonas cuando era muy niño, asegura que regresó a su casa con fotos de un lugar que era misterioso para él y que, aún hoy, sigue siendo desconocido e indescifrable para muchos. Y entonces, cuando volvió a Colombia y a Medellín, entendió que las fotos podrían ser un puente para acercar a las personas a lugares a los que no tienen acceso, fue entonces cuando comenzó su pasión por la fotografía. En sus fotos se le ven los ojos llenos de historias, sus crespos definidos, su piel blanca con algunas pecas en sus mejillas y un alma de bohemio por tener un filtro en blanco y negro. Para ser más clara, su retrato representa los rostros de todas las víctimas que pasaron frente a sus ojos. Teniendo 18 años, Federico comenzó a exponer su trabajo fotográfico. “Yo empecé a exponer fotos antes de hacer fotoperiodismo, porque hacía fotografía experimental”, aseguró. Empezó a trabajar en el Festival de Teatro de Manizales como fotógrafo. En ese momento, la directora del Festival era Adriana Villegas, ella fue la persona que lo ayudó a entrar en el mundo profesional de la fotografía. No obstante, no fue la única que lo impulsaría a mejorar día a día en su carrera. “A medida que uno va creciendo, en el camino, siempre se va encontrando con personas que son puentes, que ayudan, que conectan, que empujan”. Hacia 2003, cuando Federico estudiaba comunicación social y periodismo en la Universidad de Manizales, conoció a Santiago Escobar Jaramillo, un estudiante de arquitectura con quien compartió su trabajo en Juan Sebastián Bar, un lugar rústico conocido como el Templo del Jazz y la Salsa .  Entre las personas que lo han motivado a continuar está Santiago, un amigo de verdad. “Para mí, los verdaderos amigos, los verdaderos mentores, no son los que solo te dan palmaditas en la espalda sino los que te enseñan qué cosas se pueden mejorar”, me dice Federico. “Cuando dos personas como yo, llevadas de su parecer, se encuentran, a veces chocan. Pero es un choque desde la intelectualidad y desde el trabajo, mas no desde la amistad”, me dice Santiago Escobar. Hoy en día, Federico presenta a Santiago como su editor, como un gran fotógrafo y como su mejor amigo. Un mundo en caos El fotógrafo de The New York Times , ha sido testigo de la miseria y la injusticia en que viven muchas personas de América Latina. Federico ha estado en Haití, Brasil, Bolivia, Venezuela, Cuba, Colombia y El Salvador. Entender que somos números para el Estado mientras nos venden basura comercial es imperdonable para él. “A donde vas encuentras eso: gente jodida, atropellada, empobrecida, robada, gente a la que el Estado no les funciona como Estado sino más bien como enemigo”. Su indignación es evidente en el tono de su voz, los sonidos que emite antes de hablar capturan el dolor oculto detrás de cada palabra que sale llena de impotencia. “¡Maldita sea! ¿En qué mala hora se nos convirtió el Estado en enemigo?”, pregunta abiertamente. Cada lágrima de una víctima es una gota de indignación que rebosa el vaso que ha llevado consigo Federico durante 12 años. La humanidad se encuentra sumergida en una sociedad inhumana. La risa de un político representa el hambre de miles de niños. Mientras se piensa en las ciudades se olvidan de las periferias. Y lastimosamente, los medios de comunicación ocultan esa cara, la otra cara de Colombia. “Fotografiar la gente que sufre es horrible, siempre es una dificultad”, me asegura cuando me cuenta lo difícil que es para él registrar historias como la de los venezolanos que huyen de su país, mientras otros caminan por el nuestro para volver a él. Ver a las personas marginadas, indignadas y abandonadas buscando un mejor lugar para sobrevivir. Para ejemplificar mejor su trabajo, tomaré de referencia una foto de Federico para el periódico The New York Times . El escenario es de un grupo de mujeres que lloran la muerte de sus hijos causadas por los enfrentamientos entre manifestantes y el ejército boliviano. La escena es dolorosa, en un día soleado con un cielo azul, mujeres con banderas en sus manos no encuentran la paz en la tierra. Las tumbas frente a ellas incrementan su sufrimiento y su sentimiento de venganza, sin embargo, no hay nada que puedan hacer. Es en esos momentos cuando el fotoperiodista tiene un duelo interno. “Ahí, en ese momento, me debato si levantar la cámara y apuntar a un rostro desfigurado de dolor”. “Eso te toca, ¡esto es una mierda!¡el mundo es una mierda! Y uno no quisiera que esas cosas pasaran”, me dice con la voz entre cortada. Hablar de un momento en especial para él, en su carrera, es absurdo, ya que para sus ojos ningún conflicto es menos desastroso que otro y ninguna víctima es menos importante que otra. Sin descanso En el año 2010, Federico comenzó su travesía con las Farc. Desde el comienzo, quiso capturar con su lente la versión no contada, ya que asegura que vivimos en un país “del que no nos hemos enterado”. Durante años, en cada reunión de amigos y familia, el hablar de guerrilleros a donde quiera que iba, habían creado en él un enigma por saber lo que había detrás de estas personas. Recuerda un día cuando iba con su padre y dos hombres los detuvieron por la carretera de los llanos. Cuando se acercaron a ellos, los jóvenes de uniforme verde dejaron sus armas a un lado y les pidieron ayuda ya que se habían varado. Esto intrigó tanto a Federico que fue el detonante para decidir desde pequeño que algún día se adentraría en los espesos bosques y daría un salto de fe, para mostrar la parte humana de las Farc. Hoy en día, Federico trabaja junto a su gran amigo, Santiago Escobar, en un libro que será publicado en los próximos meses. “Estamos trabajando en un libro de los últimos días de las Farc. Ya vamos por lo menos dos años en eso”, me explicó Santiago. “Lo que más admiro es su tenacidad, su capacidad, su visión. Creo que es un líder de por sí y pocas personas son líderes”, agregó. Hasta el momento, Federico Ríos ha recolectado algunos premios. Entre ellos están, galardón Eddie Adams Taller XXVII en Nueva York (2014), el primer premio Serie de noticias POY Latam (2017), el Premio del Jurado en Days Japan (2017), Portfolio Review New York Times (2017) y el Premio Hansel-Mieth Preiss en Alemania (2019). Además, es reconocido como uno de los mejores fotógrafos en el mundo, según la revista National Geographic. Su trabajo ha sido publicado en medios como The New York Times, Stern, Parismatch, El País, Times Magazine, Folha de Sao Paulo, entre otros. El futuro del periodismo pende de un hilo. La ética profesional está en juego y son pocos los que se atreven a mantenerla. “Hay muchos caminos, hay muchas formas de hacer fotoperiodismo hoy, pero la clave es salir”, y agrega: “pónganse las botas y vayan. No se queden esperando en un escritorio a que alguien vaya y los busque”. Es el mensaje que da Federico Escobar a los jóvenes que están formándose para ser voceros responsables. Federico ha pasado por condiciones climáticas muy variadas y por momentos donde es complicado mantener la cordura. “Me atiendo porque expongo mi cerebro, mi cabeza y mi humanidad a presiones excesivas por encima de lo que cualquier ser humano soportaría”, asegura. Es admirable ver que su pasión sigue intacta y que su horizonte es muy claro.  “Para mí es fundamental considerar que mi trabajo es importante. Y continúo porque cada día encuentro una historia que contar y una audiencia con la que quiero comunicar. Y en esa dinámica, es en donde encuentro el empuje para seguir trabajando”.

  • Curiosidades de Pulp Fiction

    Con una enorme cantidad de premios, esta película se ha convertido con el tiempo en un nuevo clásico del cine y un film de culto. Curiosidades de Pulp Fiction Con una enorme cantidad de premios, esta película se ha convertido con el tiempo en un nuevo clásico del cine y un film de culto. Compartir

  • La IA no es creativa

    La IA no es creativa Laura Daniela Andrade Guardiola. Fecha: Es un sinsentido desprestigiar la capacidad humana, en especial si enriquecer sus horizontes depende de sí mismo y no de autosustituirse por un sistema que lo releva de su imaginación. Lea también: Falta mucho para que seamos reemplazables Compartir Foto: Creatividad (Foto por Andrea Piacquadio - Pexels) La inteligencia artificial está en auge hace algunos años. Es increíble pensar en el campo de acción tan basto que comprende una rama de la informática. De acuerdo con Euroinnova, la inteligencia artificial se ocupa del diseño y construcción de sistemas que realicen y automaticen tareas del ser humano con mayor precisión. Si bien al principio parece favorable encontrar una herramienta que suplante las labores de cada persona, o simplemente alcanzar un nuevo nivel donde nuestras responsabilidades se solucionan de forma más idónea por un tercero, el cuestionamiento de este sistema radica en el supuesto mejoramiento de la experiencia humana. El área de trabajo de la inteligencia artificial es tan amplia como el mismo desarrollo de las habilidades del hombre, pues cada vez que se estudian las capacidades de esta innovadora herramienta se identifican más acciones en las que reemplaza al intelecto. Este aspecto ha determinado un nuevo debate global y transversal: ¿hasta qué punto debemos permitir que las máquinas sustituyan el trabajo y el razonamiento humano? Tal vez uno de los espacios más discutidos por el uso de la inteligencia artificial es el arte, pues entra como factor decisivo la definición de este —la cual ya presenta suficiente polémica— y el papel de la creatividad en las obras. La interrogante que arroja este nuevo sistema es diferente a la propuesta de cualquier tecnología: ¿una máquina puede crear arte? Con el objetivo de deconstruir esta cuestión, es imprescindible tomar en cuenta diferentes posiciones de la definición del arte. Según la RAE, es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. También se entiende por arte como la acción en la que el ser humano recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido, de acuerdo con el Diccionario de Oxford. Además, escuchando una postura más antigua, para Aristóteles el arte es una actividad humana, lo que lo distingue de la naturaleza, el cual reside en el proceso de producción y no en lo producido: los productos del arte pueden ser o no ser; los de la naturaleza surgen de la necesidad. Partiendo de estas tres proposiciones, el punto base del arte es un denominador común: creado por el ser humano. Este argumento choca sin remedio con las obras generadas por la IA. Es posible refutar que este sistema fue creado a su vez por humanos, y que suele obedecer a las instrucciones de un individuo. La inteligencia artificial busca reproducir el comportamiento inteligente humano con algoritmos, pero solo es un producto de un ente externo que sustituyó su proceso creativo inherente a su capacidad intelectual. No es como si una persona fotografiara con una cámara, dibujara con un programa de computador o editara su voz en una canción. Mediante estas aplicaciones, el elemento externo es un apoyo para la creatividad, una ayuda para convertir el intelecto personal en realidad. En cambio, la IA es la que toma la foto, la que dibuja por sí misma y la que canta. Al perder de vista ese puente de colaboración entre humano y tecnología, esta última es la que controla el proceso, puesto que, por definición, busca desplazar la mano humana del resultado. Existe el argumento a favor de la inteligencia artificial de que estos productos son únicos al no verse afectados por emociones, opiniones o limitaciones humanas, y permiten que los artistas expandan sus horizontes y creen obras que antes eran imposibles, de acuerdo con Armando Estévez, redactor de INED21 . No obstante, esta afirmación entraña un problema en sí misma, dado que las llamadas “limitaciones” humanas son las mismas capacidades; por ende, lo creado por el humano se da gracias a su habilidad y evolución. Esa es la definición de arte, por lo que resulta un sinsentido desprestigiar la capacidad humana, en especial si enriquecer sus horizontes depende de sí mismo y no de autosustituirse por un sistema que lo releva de su creatividad innata. Así, defender la IA por mostrar una obra antes imposible de lograr representa una postura contraria a la misma naturaleza humana: si algo no era posible de crear solo con la habilidad y el intelecto, entonces no puede ser arte. No es lógico demeritar las emociones que pueden dar lugar a una obra, debido a que estas son las que permiten que la obra exista porque la creatividad y la emoción son cualidades fundamentales del arte. La carencia de humanidad y subjetividad impiden que una obra sea no solo artística sino una forma de expresión única. Como resultado, la creación del arte con IA es simplemente un producto de la tecnología. De todas maneras, es justo reconocer las diversas aplicaciones de la inteligencia artificial en el arte, pues no todas se empeñan en construir desde cero una obra. Los usos de la IA se dividen en dos tipos : la IA débil se enfoca en realizar tareas específicas, como la identificación de objetos en imágenes o la traducción de idiomas, volviéndola más limitada que la del humano; y la IA fuerte desarrolla sistemas que puedan realizar cualquier tarea, incluyendo la comprensión de lenguaje y la resolución de problemas, volviéndola comparable con la capacidad humana. Esa distinción radical dentro de la inteligencia artificial defiende en una instancia mayor la posición de que la creación de la IA no es arte; por consiguiente, es posible inferir que áreas de su trabajo no tienen por qué generar competencia con el ingenio del hombre, sino un complemento de este. Entonces es innegable la oportunidad que se abre para la IA de apoyar el arte como una tarea particular del humano y no para automatizarlo y resolver fácilmente un problema complejo. El debate sobre la originalidad se amplía al conocer que muchas pinturas generadas por IA son creadas a partir de patrones y estilos prexistentes sin darles reconocimiento por su aporte en el producto final. Asimismo, si la obra por completo es creada por la IA, carece de cualquier proceso creativo porque la mente del humano no actúa en la realización. Por otro lado, una pieza musical construida solo por un software, automatizada para seguir unas ordenes preestablecidas, erradica el factor humano: letra, armonía, ritmo, melodía y voz. La música se alimenta de sí misma, pero este fenómeno es distinto cuando las decisiones creativas al construir una canción son tomadas por un sistema y no con la subjetividad del hombre. También, en la fotografía la cámara capta la luz emitida por los objetos para obtener una imagen, un proceso complejo que al ser imitado por un software desprende imágenes irreales, sin la necesidad de la intervención humana. La característica compartida es evidente: el producto puede ser atractivo estéticamente, pero al no existir puente entre el sujeto y la obra se anula la posibilidad de analizarse junto al inmenso compendio de ejemplares artísticos sí hechos por personas, factor que genera un conflicto con los derechos de autor. Un ejemplo de ello es el creador @ghostwriter, quien utilizó inteligencia artificial con las voces de Drake y The Weeknd para crear la canción Heart On My Sleeve , y obtuvo millones de reproducciones en plataformas de streaming . Este software de IA entrenado con voces reales atenta contra la música, debido a la infracción de copyright y la pérdida total de originalidad y creatividad. Como resultado, la empresa Universal Music Group, la cual publica la música de ambos artistas, solicitó su eliminación debido a las violaciones de derechos de autor, y pidió el bloqueo inmediato de los servicios de IA que extraen melodías y letras de sus canciones. Esta reacción señala la urgencia por contrarrestar los sistemas de IA que buscan automatizar el proceso creativo musical. Los sistemas de IA permiten dos funciones elementales: colaborar con las tareas personales y suplantar las labores del humano. En términos del arte, si bien el primer uso comprende una mejoría significativa en la apreciación de obras artísticas y el análisis de sus compuestos y finalidades, la mera existencia del segundo niega rotundamente la posibilidad de denominar arte los productos derivados de software de IA. Esta tecnología entorpece la eficiencia y libertad creativa al considerar irrelevante e innecesario el intelecto y el aporte humano, además de destruir la creatividad —cualidad esencial para el arte—. Puede que una obra artística no sea auténtica, pero esa discusión solo es posible cuando se parte de la subjetividad humana, por lo que resulta imposible e incoherente pensar que el resultado de la inteligencia artificial sea una copia, un producto inédito o una obra artística, pues solo es un resultado de una máquina sin ingenio.

  • Los retos que trae el aumento de la oferta de domicilios para la industria de alimentos

    Los retos que trae el aumento de la oferta de domicilios para la industria de alimentos Sara García, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: La pandemia ha generado cambios en el acceso a la alimentación de calidad. Expertos recomiendan fortalecer los procesos de salubridad en los productos antes de ser entregados. Lea también: La nueva realidad Compartir Foto: La industria de alimentos es uno de los espacios donde hay más innovación, permitiendo el equilibrio entre la conveniencia, el sabor y la salud. Foto por: Sara García, Comunicación Social y Periodismo La pandemia del covid-19 ha tenido un impacto alimentario severo en Colombia desde principios de 2020, generando barreras al acceso de alimentos deseables para el consumidor. A raíz de esto, expertos afirman que los procesos de ciencia de alimentos se deben adaptar a la nueva realidad que se está viviendo. Los procesos de ciencia de alimentos garantizan la calidad y seguridad de la comida a la hora de ser consumida, por lo cual su buen funcionamiento permite que las personas puedan estar satisfechas con lo que ingieren. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 hizo que entre los consumidores se presentara cierta inconformidad a causa de la poca optimización de las cadenas de frío, la lenta distribución y la falta de inocuidad en algunos alimentos a la hora de pedir domicilios. Para Santiago Garzón Rojas, usuario de plataformas de domicilios, "la ineficiencia en los procesos ha hecho que las personas piensen mucho a la hora pedir domicilios, puesto que las comidas puede que lleguen frías, derramadas o en mal estado y, en algunas ocasiones, no llegan a tiempo" . No cabe duda de que los domicilios siempre han estado presentes; no obstante, la pandemia aumentó su uso exponencialmente, pero de una manera más compleja. "Desafortunadamente, la industria de alimentos no estaba preparada para esto. Se han venido dando varias falencias en cuanto al producto final que se le entrega al cliente. Este es el nuevo reto que se está intentando afrontar, buscando las mejores alternativas para que los domicilios puedan llegar de la misma manera como se sirve en un restaurante¨ , aseguró Annamaría Filomena, ingeniera de producción agroindustrial y magíster en Diseño y Gestión de Procesos. "Los protocolos de higiene y desinfección también juegan un papel importante en los servicios a domicilio”, argumentó María Paula Deaza, jefe del Departamento de Ciencia, Cultura y Artes de la Alimentación en la Universidad de La Sabana. “Si bien siempre se han tenido regulaciones para la manipulación de alimentos, estas se han venido fortaleciendo cada vez más para hacerle frente a los desafíos impuestos por el covid-19" , concluyó. Desde la ciencia de alimentos se debe asegurar que ningún microorganismo esté presente a la hora de la distribución del producto, ya que esto podría generar enfermedades, como la salmonela, en los consumidores. La pandemia ha traído consigo grandes cambios a la industria alimentaria, obligando a que las personas se acostumbren a la nueva dinámica de alimentación. Para ello es importante dar a conocer a los consumidores lo que deben tener en cuenta al momento de pedir alimentos. "Se debe procurar comprar en establecimientos de confianza, que garanticen la inocuidad de los alimentos, la cual puede ser consultada en las Secretarías de Salud y/o al Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos- INVIMA" , señaló el Ministerio de Salud. La adaptación, e incluso la innovación, de los procesos de ciencia de alimentos es el nuevo rumbo trazado para combatir el impacto que la pandemia ha causado en la alimentación. "Es por esto que se han comenzado diferentes investigaciones en carnes, vegetales y lácteos desde los laboratorios y plantas piloto del ICTA (Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos)—sostuvo Carlos Fuenmayor, coordinador de Laboratorio de Análisis Fisicoquímico de Alimentos del ICTA— para garantizar la calidad de alimentos y el buen desarrollo de nuevos productos para el consumo de la población colombiana".

Escucha aquí los podcast de Conexión Sabana 360 

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