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- Stan Lee, ¡Excelsior!
Es el responsable de algunos de los personajes más icónicos de los comics y protagonista de muchas de las películas más taquilleras de los últimos años. Stan Lee, ¡Excelsior! Es el responsable de algunos de los personajes más icónicos de los comics y protagonista de muchas de las películas más taquilleras de los últimos años. Compartir
- Unisabana Medios | Audios
Ella es astronauta María José Alarcón Blanco, Comunicación Social y Periodismo La crónica cuenta la historia de 3 niñas colombianas que fueron seleccionadas para el proyecto Ella es Astronauta de la mano de la fundación She Is y el Space Center de la NASA. Ver también: Francisco Vera, el niño ambientalista Compartir
- Lazarillos, ojos de esperanza
Lazarillos, ojos de esperanza Laura Catalina Sandoval Bernal, Keyla Karina Rodríguez Parra, Santiago García Ibarnegaray y Omar Julián Rojas Medina, Comunicación Social y Periodismo En Latinoamérica hay una única fundación para el perro guía, la cual beneficia a una parte de la población invidente en Colombia. Ver también: Lobos con piel de cordero Compartir
- Un arte casi olvidado
Un arte casi olvidado Alejandra Ramírez Valbuena, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La tecnología y las nuevas manifestaciones culturales retan a Ernesto Aronna a mantener vigente el legado de su padre, quien en vida fue pionero de las marionetas italianas en Colombia. Lea también: La Juana Compartir Foto: Foto: Alejandra Ramírez Valbuena Entre bocanadas de humo y risas ahogadas, los inmensos ojos de Ernesto Aronna, Príncipe de las Marionetas de América, reflejaban la gran emoción que sentía cuando hablaba de su padre. Es bajito y está lleno de anécdotas. Con tan solo 33 años, el artista ha vivido junto con los grandes del teatro en Colombia. En su infancia, en vez de juguetes, tuvo libros. Su vestimenta, elegante y juvenil, confunde con su ingenio y sabiduría. La camisa azul oscura y los pantalones marrones pálidos que llevaba ese día, reflejaban la corta edad que tiene. Pero, detrás de aquellos ojos infantiles que se dejan impresionar, hay un gran maestro. Sentado en la pequeña cafetería de la entrada del teatro que fundó su padre, Ernesto fumaba constantemente para calmar los nervios, “el único vicio que tengo, y lo reconozco, es el berraco cigarrillo”. La adrenalina que él sentía, después de un espectáculo, se reflejaba en los incesantes movimientos que hacía con su pierna y en las palabras que no paraban de salir de su boca. Es una persona muy conversadora. “Esta es su casa”, fue lo primero que me dijo Aronna cuando me conoció. Quién diría que el mejor marionetista de América sería una persona tan sencilla. Cuando le pregunté cual era su mayor orgullo, me preguntó: “¿quiere conocer mis marionetas?” y me dirigió a un pequeño cuarto, en el segundo piso del teatro, en el que guarda uno de sus tesoros más preciados . Habló de cada marioneta como si fueran amigos desde hace mucho tiempo, cada una tenía una vida e historia particular. Después de eso, la entrevista fue mucho más clara. “El teatro fue fundado el 24 de abril de 1960, por Ernesto Aronna padre, pionero de las marionetas italianas aquí en Colombia…” , tan meticuloso y acertado, inició el recorrido por la historia del Teatro Fundación Ernesto Aronna. La historia del padre, de quien heredó el famoso nombre, la narraba como si él mismo la hubiera vivido. Huir de Italia por la presión de un régimen que no apoyaba el arte y llegar a Colombia, un país que no conocía las marionetas, fue una oportunidad que su padre no desaprovechó. “Cuando nací yo, me puso Ernesto, porque quería que su fundación, su teatro y su carrera siguieran. Empecé a los cuatro años, ahora tengo treinta y tres y estoy declarado como el Príncipe de las Marionetas de América, bendito sea Dios ante todo”. Se disculpa por mostrar sus creencias, no sabe si es correcto hacerlo en una entrevista, pero no muestra vergüenza y se declara creyente católico. “Tengo más de cuarenta premios internacionales como marionetista, casi veintisiete como actor y tengo cuatro premios de Dragón de Oro de España, como director revelación teatral”. ¿De dónde surge el nombre de Príncipe de las Marionetas?, le pregunto, y responde: “eso fue Peter Schumann, director del Bread & Puppet Theatre de Nueva York. Nos encontramos en Sevilla, en España, impartiendo un taller, en el XXV Festival de Títeteres de Sevilla. Yo tenía dieciocho años recién cumplidos cuando me becó la Unión Internacional de Marionetistas. El premio eran tres Dragones de Oro, los cuales recibí yo (…) el maestro Dennis Pasteur dijo: este tipo definitivamente es un monstruo, tiene dieciocho años casi a cumplir diecinueve, y se lleva tres Dragones de Oro en un mismo festival. Me dijo: no, tu eres el Príncipe de las Marionetas de América, infalible. Unos años después, Peter Schumann me dice, pero es que el rey ya murió o sea que trasciende a ser rey. Yo le dije no, yo todavía soy Príncipe, para llegar a lo que fue mi papá todavía me falta mucho”. - Cuénteme sobre los retos que ha tenido que afrontar a lo largo de su carrera, ¿cómo los ha superado? Los retos son los de siempre, nosotros tenemos muchos más exponentes que el fútbol en Colombia. Desafortunadamente, uno debe ir al exterior para que sepan que uno está vivo. Porque colombiano no consume colombiano. Tengo cierta represión hacia esta juventud de ahora, siendo yo joven, no me creo viejo. Una pereza mental, unas ganas de no hacer nada, invadidos por la tecnología, así son. En cuanto a los logros, mi mayor logro es seguir en pie todavía. Yo desenvainé la espada, empuñé el escudo y me dediqué a luchar. - ¿Cuáles son los componentes principales que usted cree que le faltan a esta juventud para impregnarse de cultura y para enterarse de todo el talento colombiano que hay? - Primero, la pereza. La juventud está llena de pereza. Segundo, si no cogen un libro, cómo se puede esperar que lleguen al teatro. Si el gobierno, si la misma gente del entorno, no está metida en la cuestión del arte, entonces las cosas no cambian. El mismo Ministerio de Cultura de este país, y lo digo con nombre propio, me quita este año un auxilio, un dinero que nosotros recibimos cada año, por insuficiente trayectoria. Abre los ojos y exclama con ironía: “Señores, el teatro lleva cincuenta y ocho años, no evalúen mi trabajo, evalúen el de mi papá. Mi papá, a mucho ego, debería ser patrimonio cultural de este país por la labor que hizo. Como dice ese meme por ahí, apaga la tele y ve a teatro. Esa es la lucha de todos los días”. -¿Usted cree que hay alguna forma de reivindicar el arte en Colombia? -Más que apoyo económico, se necesita imponer ciertas cosas. El teatro como tal, las horas de lectura, debería ser una obligación en los colegios. Debería ser una materia prima como las matemáticas, la física, toda esta cuestión que uno ve. También necesitamos medios masificadores, los que llaman gente, estos no te apoyan si no tienes alguien de televisión. Pero a un reggaetonero lo llaman maestro… ¿maestro de qué? A la hora del té, para mí, educando al niño educamos al adulto. El adulto muere ignorante, desprecia muchas cosas de la misma sensibilidad que tiene un niño. Para mí, para erradicar esa vaina, debemos educar a los niños. - En este sentido, ¿por qué utilizar las marionetas?, ¿qué mensaje envían a los niños y a los adultos? - La marioneta es el factor más importante de la pedagogía. Todo cuento tiene su filosofía. El muñeco, el ser sin vida, infunde un poco de esa mística, de ese mensaje fundamental que no quiero que la gente pierda: la ilusión, la imaginación y la sensibilidad. - Antes de finalizar, dígame una frase que a usted le haya marcado la vida y que motive a las personas a venir al Teatro Fundación Ernesto Aronna. Ningún libro, por más voluminoso que sea, instruye tanto como el teatro, ya que aquel que no guste de los títeres, no es apto para vivir, porque los títeres gustan a las personas sensibles e inteligentes.
- Una 'grande' de la moda
Una 'grande' de la moda Natalia Sáenz Kure, Comunicación Social y Periodismo Fecha: La periodista y modelo de talla grande, Pamela Díaz, habla de su dura trayectoria y sobre la importancia de romper con los estándares de belleza. Lea también: Extra Tina, el diccionario de la moda Compartir Foto: Se describe a sí misma como una mujer Curvy, de las que tiene un cuerpo voluminoso pero curvilíneo. Es de baja estatura, contextura gruesa, tiene cabello rubio y lacio, ojos color avellana y una sonrisa extraordinaria que contagia alegría a quienes la ven. Usa poco maquillaje, pero su labial color rosa es suficiente para verse femenina, dulce y juvenil. Su forma de vestir refleja su personalidad sencilla y acogedora. Usa tenis blancos, chaqueta y jeans de color negro, y un collar dorado que le da un toque de elegancia. El periodismo siempre le ha apasionado. “Ha estado en mi sangre toda la vida. Desde niña yo jugaba con mi hermana a que teníamos una emisora, nos grabábamos, poníamos música, me gustaba entrevistarla”, añade. Realizó sus estudios como comunicadora social y periodista en la Universidad de La Sabana y, a sus 31 años ha alcanzado muchas de sus metas. Una de ellas fue ejercer su profesión como periodista por tres años en la Casa Editorial El Tiempo, adonde renunció porque sentía que no estaba aportando nada a quienes la leían. “Cuando llegué sentí que lo logré, pero me di cuenta de que la gente solo me felicitaba por trabajar en un medio reconocido y no por lo que estaba haciendo. Yo no sentía que estaba cambiando vidas, no sentía que realmente estuviera haciendo lo que quería cuando empecé a estudiar periodismo”, comenta. Actualmente trabaja en el área de promoción y divulgación de los supérate intercolegiados en Coldeportes, un programa que busca generar oportunidades de formación a través del deporte. En lo personal, lo que más la enorgullece es haberse convertido en la mujer que nunca creyó que sería. Ser referencia para tantas mujeres que sienten que no encajan dentro de la sociedad es algo de lo que se siente muy satisfecha. “Pame ha sido un ejemplo para otras mujeres. Ella hace que muchas quieran ser como ella porque siempre ha amado su cuerpo. Su carisma, su sonrisa, siempre habla con la verdad. Eso es algo que se contagia”, sostiene su madre, Alba Ruth Peña. Su carrera como modelo “Curvy” o “Plus size” comenzó hace 4 años, cuando contaba 27 noviembres en su haber. Cuando entrevistó a Alejandra Orozco, la modelo Plus Size más destacada de Colombia, esta le ofreció su ayuda para entrar al mundo del modelaje y a los pocos meses lo logró. “La primera vez que vi una foto mía como modelo me sentí muy feliz, segura, empoderada y bella. Muchas personas cercanas a mí me admiraban por la forma en que lograba reflejar tanta seguridad y autenticidad”, comenta Pamela con gran entusiasmo. Una ardua travesía hacia el modelaje Pamela siempre fue objeto de crítica por su apariencia física, pero hoy se ha convertido en una mujer segura y auténtica a la que no le importan los comentarios de los demás. Es imposible no contagiarse de su alegría y espontaneidad. Aunque nunca nos habíamos visto en persona, se acerca a mí como si nos conociéramos de toda la vida. Me recibe con su brillante sonrisa y un cálido abrazo. Responde a cada pregunta con entusiasmo y no analiza mucho lo que va a decir. Lo que piensa lo dice, sin filtro y sin rodeos. Nunca se imaginó que ser modelo fuera posible para ella, pues, aun en la actualidad, el ideal de una mujer bella es ser delgada y esbelta. Solía mirarse al espejo y sentirse desagradable. Probó muchas dietas rigurosas, que nunca funcionaron y llegó a pensar que la única solución era la cirugía estética. Su madre es una de las personas que más la hizo reflexionar para cambiar su estilo de vida. “Con la edad que tiene ella, aún no acepta quién es, no acepta su cuerpo. Sigue obsesionada con verse como las modelos de cuerpos perfectos y eso me impulsó a seguir con esto. Los números nos han atormentado por mucho tiempo”, afirma Pamela. El reflejo de no aceptación de su madre, Alba Ruth, no fue fácil de cambiar. De hecho, se convirtió en la mayor admiradora de Pamela y dice que no hay persona de la que se sienta más orgullosa y que ha aprendido mucho de ella. “Es un ser de luz. Yo siempre le digo que ella brilla con luz propia. No necesita de nada más, solo con su carisma ella ilumina. Gracias a ella y a ese amor que se tiene, estoy aprendiendo a aceptarme tal como soy”, agrega. Recuerda que el rechazo de algunos de sus familiares hacia su cuerpo robusto fue una de las situaciones más difíciles de afrontar. “En la familia, en especial por parte de papá, todos son delgados. Me criticaban mucho, miraban qué tanta comida tenía en el plato, cuántas veces comía. Hacían comentarios desagradables. Era muy incómodo cuando íbamos de viaje o había visita”, explica. Cuerpo sano, mente sana A pesar de ser de contextura gruesa, es probablemente mucho más activa y saludable que muchas personas con cuerpos delgados. “Me encanta hacer deporte, voy al gimnasio todos los días. Los fines de semana juego fútbol en el equipo de Coldeportes y, de vez en cuando, descanso los domingos”, comenta. Además, otros de sus pasatiempos preferidos son la lectura, la moda, la gastronomía y salir a comprar zapatos con su hermana. Le encanta salir a comer con su esposo, conocer restaurantes nuevos y trata de no ir más de una vez al mismo lugar. Encontrar el amor propio y convertirse en una mujer segura de sí misma no son los únicos motivos que la llevaron a ser una modelo poco convencional, sino que también se convirtió en una fuente de inspiración y de apoyo para otras mujeres como ella que no cumplen con los prototipos y ha demostrado que no es posible medir el atractivo de una persona con números. Para ella, no es necesario verse delgada para estar sana. “No es un tema de hacerle oda a la obesidad ni mucho menos, sino de cuidar nuestra salud. Si tú tienes unos hábitos saludables de vida no tienes que ser la flaca que muestran en las revistas”, añade. Además, les sugiere a las mujeres: “no intenten parecerse a nadie, tienen que buscar en su interior quienes son y reflejarlo con autenticidad y confianza. Sean genuinas y sonrían siempre. Una sonrisa y una buena actitud son los mejores accesorios que uno puede tener en la vida”. Sin embargo, para llegar a ello, considera necesario “entender que todos somos diferentes. Los medios de comunicación tienen que ayudar mucho. Es un tema de cambio cultural, de informarse, de evolucionar. Se necesita de un proceso largo para dejar a un lado la crítica, lo banal, es mirar más allá y no juzgar”, señala.
- La revolución del queso llegó a Colombia: se cocina una nueva versión poco tradicional
La revolución del queso llegó a Colombia: se cocina una nueva versión poco tradicional María Alejandra Ruge Duarte, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Este alimento, que ha estado presente en el territorio nacional desde la época precolombina, hoy se presenta de una nueva forma. Lea también: De la guerra a la cocina Compartir Foto: El queso artesanal colombiano gana fuerza en el mercado Colombia está viviendo una nueva revolución. Esta vez llegó el turno del queso. No cualquiera, sino el que requiere un maestro que imprima en él algo único. Quesos frescos que están añadiendo experiencias a su textura suave, a su sabor tenue, que se siente cremoso en la boca, a su color claro y brillante y a ese olor ácido que tan bien se oculta. Quesos maduros que vienen a anunciarse en el país con ese penetrante olor que suele ser rechazado, con sus colores amarillos y dorados, con sus cortezas rígidas, con sus hoyos o sus texturas firmes al primer mordisco y suaves en su interior, con sus fuertes sabores que permanecen en la boca. Pero, lo cierto es que este alimento hace parte de la gastronomía en Colombia desde el principio de su historia. Hace 200 años, en los hogares de la alta clase se preparaba requesón para integrarlo a los buñuelos navideños. Hoy, hacia el norte de Bogotá, en la calle 7 del municipio de Chía, La Especial prepara cuajada y quesillo para asar o poner en los amasijos. En el kilómetro 15 de la variante del pueblo de Cota, Quesería de mí sin ti crea quesos madurados y frescos para servir o para añadirlos a la pizza. Y en la parcela 64 de Cota, Eurolácteos produce quesos con estilo europeo para la fondue y las tablas. A pesar de que cada una de estas queserías tienen sus propios estilos, todas tienen algo en común: el protagonismo del queso artesanal. En sus cocinas el proceso es tan similar y distinto al mismo tiempo. En medio del fuerte olor a leche cortada que resulta de la preparación, se prepara una amplia variedad de quesos. Todos empiezan con leche, de vaca en estos casos, y con cuajo, el ingrediente que separa la caseína y el suero lácteo para poder obtener cuajada. Todos deben recibir su ración de sal y ser prensados de acuerdo con las formas que se requieran. Pero, ninguno es igual. Cada una de las queserías cuenta con recetas propias que cuidan con recelo y cuyos secretos están destinados a ser conocidos por pocos. El queso ha generado tanto impacto que en España surgió el Instituto del Queso , desde donde se promueve el queso como una forma de cambiar la vida. Luisa Villegas, la directora del Instituto, dice que “en aquellas culturas en las que la gastronomía ya incluye al queso, cada vez hay más queso y en aquellas culturas en las que no, se están buscando esas nuevas fórmulas para presentar el queso de alguna manera”. Y es allí donde los artesanos del queso cambian el panorama, son ellos quienes están presentándolo de una nueva manera. Quesería de mí sin ti cuenta con un estilo que parece celebrar San Valentín todos los días del año. Allí se sirven diversidades de quesos, desde la mozzarella hasta el Tilsit suizo, en medio de un ambiente acogedor, decorado en blanco y rojo. Según César Ramírez, su gerente, “uno de los mayores retos es poder mostrarles a los colombianos que existe algo más allá del queso mozzarella y del queso campesino”. Pues estos son de los quesos más populares en el país. La textura suave y cremosa de la mozzarella, junto con su sabor sutil, se hacen ideales para añadirlo a infinidad de recetas. Las comidas terminan con un queso que se derrite y estira al morderlo, sin interrumpir con su sabor el de los demás ingredientes. Por su lado, el queso campesino ha sido una de las mayores tradiciones colombianas; acompaña los desayunos de cientos de personas con su color blanquito y su textura suave. Su preparación es fácil y rápida, lo cual ha permitido que pase de generación en generación; y la protagonista es su frescura que se hace evidente en su humedad. Porque sí, la cocina colombiana suele preferir los quesos frescos, con una textura mucho más suave y que no tenga olores ni sabores tan fuertes como los quesos madurados , que además toman mucho más tiempo para ser preparados. Las tradiciones no incluyen la maduración y el queso con el que todo colombiano se cría suele ser preparado en un mismo día. El contraste está con los quesos madurados, que toman hasta cuatro meses para estar listos o, incluso los añejos o curados, que son escasos y valiosos, pues su preparación puede tomar nueve meses o más. El hábito de lo fresco es difícil de romper, pues según el chef De La Roche, “en Colombia tenemos diferentes tipos de quesos y ‘¿Cuál es el que nos gusta comer?, usualmente con el que nosotros crecimos’”. Y he aquí una ventaja para el queso en Colombia: la variedad ya existe y está abierta a aumentar. En el departamento de la Guajira (al norte del país) se encuentra el queso Kuashaalü, preparado tradicionalmente con leche de cabra en una totuma y resultando en una textura de boronas. En los departamentos de Santander y Norte de Santander (al este del país) se encuentra el queso de hoja, preparado a base de cuajada en una hoja de bijao o plátano y que resulta en un sabor amargo. En la costa atlántica colombiana, predomina el queso costeño, caracterizado por su dureza y gran concentración de sal. En el centro del país, la cuajada, el resultado de mezclar leche y cuajo, es de lo más tradicional. A lo largo de Colombia predominan los quesos tan frescos que se hacen ideales para añadir a las arepas, pandebonos, buñuelos, envueltos y cientos de platos más. Por esto, se trata de una revolución, porque el queso está cambiando y obligando a los paladares a encantarse con sus nuevas presentaciones, impulsadas por los toques artesanales que le da la experticia de un maestro quesero, dispuesto a experimentar, innovar, conservar e impulsar. Un maestro que imprima un sello de autenticidad en cada queso. Un maestro que conozca su queso, lo construya y lo transforme. Pero no es este el único reto de quesos y artesanos. El queso se encuentra en los platos de todos los días y, aun así, los colombianos solo consumen aproximadamente un kilo y medio de queso por habitante al año, de acuerdo con el Euromonitor international. Esta cifra es sorprendentemente baja, teniendo en cuenta que en Estados Unidos se consumen 18 kilos de queso per cápita al año y en Argentina, se consumen 10, de acuerdo con la compañía de datos Statista. Ahora bien, el queso se ha adaptado a las necesidades y hoy está imponiendo sus nuevas versiones. Pero, ¿no rompe esto con la tradición? La Especial , con su casa de estilo campesino y un olor que atrae a cualquiera, hace honor a las tradiciones tolimenses. Suelen usar una receta familiar que los queseros recrean todas las mañanas para servirlo siempre fresco. “Se produce a diario y se vende a diario”, afirma un miembro de la quesería que pidió la reserva de su nombre por cuestiones laborales. Lo tradicional es la preparación del quesillo, un queso suave, blando y de sabor sutil que se derrite fácilmente, pero lo innovador es servirlo asado, con su costra color caramelo y en el punto en que está casi derretido. Es allí donde lo tradicional se encuentra con el sello artesanal, pues no todo lo tradicional es artesanal ni a la inversa. De todo esto, por cierto, afirma Luisa Villegas, directora del Instituto del Queso, que “no se da por la dimensión de la quesería, sino que es un queso significativamente diferente a lo que hay en su entorno, que tiene una peculiaridad que viene dada por el proceso tecnológico en el que está inmerso”. Y he aquí un nuevo reto que debe enfrentar el queso, desafío que es tan grande como la industrialización misma. La tecnificación divide a los productores. Algunos, como los de La Especial , desearían poder ser más tecnificados. “Las máquinas quitan el desgaste [de los queseros y empleados] y ahorran el tiempo”, cosa que favorece el ambiente laboral y el crecimiento del negocio. Otros, como Rodrigo Tüscher de Eurolácteos , son fieles a la idea de que “el queso tú lo sientes con las manos y tienes que tocarlo, tienes que sentirlo para poder encontrar el punto perfecto”. Lo cierto es que lo artesanal es tan difícil de definir que no hay un acuerdo al respecto. De esto habla el chef De La Roche afirmando que, pese a su definición ambigua, “lo artesanal nos gusta tanto porque tiene mayor atención al detalle, tiende a tener una personalidad propia. [Lo artesanal]cuenta una historia fácilmente”. A pesar de todo ello, el queso artesanal, sea preparado con implementos de acero o de madera, se enfrenta a la costumbre colombiana armado de dos ideas claras. La conservación, que impulsa las tradiciones y genera identidad, y la innovación, que puede traer a Colombia quesos como el colonia uruguayo, que vino gracias a la Quesería de mí sin ti, o transformar recetas tradicionales, como las preparaciones en La Especial. Es así como el queso artesanal debe enfrentarse a la visión colombiana sobre su consumo. En Colombia este alimento es visto como un ingrediente y se le resta algo de valor cuando está solo. El colombiano lo convirtió en el mejor amigo de toda clase de preparaciones, desde postres hasta sopas, pero opacó su brillo y lo limitó a dicha participación. Luisa Villegas, directora del Instituto del Queso, añade al respecto que “no le dan importancia a la maduración, al afinado, porque es un queso fresco que va para la cocina o se consume y se vende muy rápido”. No se trata de menospreciar los quesos frescos que han acompañado la gastronomía colombiana por tantos años, sino de darle algo de protagonismo al queso por sí solo. En últimas, tecnificados o no, madurados o frescos, solos o acompañados, asados, ahumados, en tabla, en pizza, en arepa, en fondue, en todas sus presentaciones, el queso está inundando el panorama de Colombia y está llegando lejos. Tan lejos que el queso paipa, originario del departamento de Boyacá, recibió la denominación de origen, acreditación que lo convierte en un tesoro gastronómico. Y tan lejos que un queso colombiano ganó un reconocimiento gold en el World cheese awards del 2021. Tan lejos que ya no hay que hacer viajes largos para encontrar una enorme variedad de quesos, basta con asomarse por la sabana cundiboyacense. *Este trabajo periodístico fue publicado inicialmente el 15/11/2022 en Pulzo como parte de una alianza informativa.
- Mabel se puso la "diez"
Sin hacer mucho ruido, al oro en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018. Un triunfo inédito en la trayectoria del baloncesto femenino en Colombia. Mabel se puso la "diez" Camila Andrea Díaz Molano Sin hacer mucho ruido, al oro en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018. Un triunfo inédito en la trayectoria del baloncesto femenino en Colombia. Disponible en Pulzo Camila Andrea Díaz Molano Orgullo, felicidad y satisfacción fueron los sentimientos que llenaron el corazón de Mabel Martínez al saber que llevó a Colombia a lo más alto de un torneo internacional en baloncesto. Pues, qué te digo, la victoria sabe rico. A sus 32 años de edad, con 1,78 m de estatura, frondosa melena y sonrisa blanca, Martínez sabe que no fue fácil obtener esa medalla en Barranquilla, pero gracias a la disciplina y a la pasión, ella y su equipo salieron triunfantes. Ganar fue una experiencia increíble para Mabel y ahora le sobran las ganas para seguir adelante porque, según afirma, el triunfo es cuando se recogen los frutos de todos los sacrificios y a pesar de los buenos y malos momentos, y el hecho de que la victoria es corta, siempre valdrá la pena. En la Arenosa, los Centroamericanos comenzaron el 19 de julio, pero el básquet en la vida de Mabel nació en Socorro, un municipio pequeño del departamento de Santander, donde con tan solo 11 años comenzó a explorar su talento en el deporte desde su debut en diversos torneos nacionales hasta llegar a ser parte de las grandes ligas en Argentina y en la Selección femenina de baloncesto en Colombia como la número diez. No son días y tampoco meses. Se necesitan años para ser un amante y profesional del deporte porque, para Mabel, es la disciplina la que día a día le permite alcanzar sus objetivos, pues eso fue lo que vieron los argentinos en ella cuando la contrataron para ser una ficha del Club Ameghino. Cuando llegó a Argentina, lo primero que le nombraron fue a Pablo Escobar y, en realidad, no le molestó tanto porque esa es la imagen que, en muchas ocasiones, se vende de Colombia a través de las series y las novelas, por ello, ella cree que los extranjeros no tienen la culpa. La música y la comida son distintas allá, sin embargo, Mabel siempre se sintió en familia porque la gente en Villa María, una ciudad de Argentina, dice ella, es muy amable y a pesar del frío que hace, sus compañeras y cuerpo técnico siempre la hicieron sentir como en casa, con calor de hogar. El 3 siempre ha sido su número favorito, sin embargo, antes en la FIBA (Federación Internacional de Baloncesto) solo se podía jugar con los números del 4 al 15, por tanto, a la jugadora santandereana siempre le tocaba escoger otro dígito, para su uniforme de esqueleto holgado y pantaloneta larga, que la identificará junto con el nombre de su equipo. Así como en el fútbol, el diez, es el número que llevan los grandes jugadores en su espalda o los líderes de cada equipo. Siempre le llamó la atención, pues desde pequeña Mabel soñaba con portar ese reconocido dígito que en muchas ocasiones en el juego y en la práctica negaron concederle, ya que otro jugador lo tenía o, simplemente, porque ella aún no era parte de las mayores: gente con más experiencia que podía escoger el de su preferencia sin tener que pedir permiso alguno. Hoy día en la cancha y en el corazón de los fanáticos del básquet, ella es la diez, pues ya pertenece a un seleccionado en el que nadie le pregunta por el número de su uniforme, es el diez y punto. Para conquistar el podio en los Centroamericanos, previo al debut, en Medellín, Martínez y su equipo tuvieron que conectar el cuerpo y la mente con el juego, una concentración en la que la que el técnico planificó cada movimiento antes de pisar la cancha. Con 5 puntos, 3 partidos disputados y 2 ganados, el Seleccionado femenino colombiano y el de Cuba, ambos del grupo A, pasaron juntos a la segunda fase de los Juegos en la Arenosa, sin saber que más tarde los dos equipos se volverían a enfrentar. Durante esos días Mabel contrajo una viral que afortunadamente no la detuvo, pues ella aseguraba que el solo hecho de agarrar el balón, entrar al coliseo y escuchar las voces del público en las graderías la llenaba de fuerza para olvidar el malestar que la incomodaba. En las semifinales contra Puerto Rico, la deportista santandereana fue una pieza clave para vencer a este equipo, porque, detrás del arco ella logró anotar la primera de 21 canastas, la cuales la convirtieron en el LeBron James del partido y así logró clasificar a la final de los juegos, con el once veces campeón a nivel centroamericano, Cuba. Con más de 8.000 espectadores en la tribuna, ese día, se escuchaban alrededor del coliseo pitos, tambores y cantos que animaban al equipo local. Caía la tarde y los reflectores iluminaban perfectamente el lugar, al interior de la cancha el ambiente estaba lleno de tensión porque cada momento era decisivo y cualquier error podía cobrarles una mala jugada. Era el último partido de los Centroamericanos, el que marcaría la historia del baloncesto femenino. El árbitro pitó y los ánimos se fueron perdiendo cuando el juego comenzó a favor de las cubanas. Un respiro en el intermedio fue lo que le permitió al equipo colombiano salir con una nueva actitud, otra cara para enfrentar los minutos más decisivos del partido, pues luego de una charla con el entrenador Luis Cuenca y la alegría de los espectadores, el Seleccionado Colombiano no tenía chance de perder. El juego estaba muy reñido: tanto cubanas como colombianas sudaban la gota al ver que, en el último cuarto, el marcador indicaba el mismo número de puntos a favor de cada selección, pero, sin lugar a dudas, tiempo extra fue lo que necesitó Colombia para que el resultado fuera histórico, pues Alejandra Caicedo, quien anotó la última canasta, cerró el certamen con un el marcador 67 a 65 puntos, quedando así llantos de alegría y abrazos conmovedores en la cancha y en el corazón de cada deportista. Más allá de las medallas y el balón, hay una mujer amante de la naturaleza, de hecho, le preocupa bastante el medio ambiente y además, se define como una fanática de los perros. Vive con tres Pit Bull y una Cocker Spaniel, o como ella diría Mati, Ramses, Rita y Kyra, sus cuatro grandes amores.
- Carranga, una manera de vivir
Carranga, una manera de vivir Laura Nathaly Bermúdez Guevara, Lina María Higuera Sotomayor, Maria José Suesca Zamudio, Camila Fernanda Rincón Ángel, Comunicación Social y Periodismo Víctor Rodríguez, de 18 años, quería tocar rock cuando era niño. Sin embargo, el sonido de la carranga lo sedujo y hoy es un talentoso requintista. La melodía de las cuerdas que toca lo llevaron a ganar el Concurso Nacional de duetos y música colombiana de 2018 en Cajicá, Cundinamarca. Ver también: "Uno va retratando instantes por medio de canciones": Mario Rincón Compartir
- Pequeñas manos, grandes genios
Pequeñas manos, grandes genios Simón Sánchez Díaz, Laura Daniela Arriaga, Juliana Sofá Bastos y Alejandro Morales Este reportaje cuenta, a través de tres historias, provenientes tanto de la ciudad como del campo, los factores clave para impulsar el emprendimiento liderado por niños y jóvenes en Colombia. Ver también: Con amor, mamá Compartir
- Prefiero trabajar en la calle que en una oficina”
Prefiero trabajar en la calle que en una oficina” Lina Fernanda Padilla Guerrero, estudiante de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Deissi Mayorca, vendedora ambulante, dice que le va mejor en su “carrito”, en el cual vende jugo de naranja, que soportando un horario laboral de oficina. Lea también: La Candelaria: vida y tradición Compartir Foto: Ubicada en la Carrera sexta en Cajicá, Deissi se parquea todas las mañanas. Es madre de dos hijos y cabeza de hogar a sus 36 años. Todos los días, a las seis de la mañana, Deissi Mayorca llega con sus naranjas y sus dulces a parquearse con su carrito sobre la carrera sexta en Cajicá. Esta mujer, cabeza de hogar, es una más de miles de personas en el empleo informal. Según la OCDE, en el año 2021, Colombia se ubica en el top cinco, de 34 países miembros, con una tasa del 51,3%. A simple vista, Deissi Andrea Mayorca parece una vendedora ambulante como cualquier otra. Se instala y su carro es bombardeado por ciclistas. Alista sus herramientas, y aguanta la lluvia o el sol de ese día. Esta mujer, de 36 años y criada en el Huila, se esfuerza todos los días por sacar adelante a sus hijos. No tener su título como topógrafa le afecta laboralmente, pero no le impide sacar adelante a sus hijos y a su familia. “El juguito de naranja a todo el mundo le gusta”, dice Deissi. “Trabajaba en una empresa de ingenieros, pero por la pandemia me quedé sin empleo, al igual que mi esposo”. Desde hace siete años tenía un puesto de perros calientes hasta que llegó la pandemia y cerró. Ahí se enfrentó ante la nueva realidad, esa que no tuvo ni un porcentaje de piedad. El DANE informó que en abril de 2022 la tasa de desempleo fue de 11,2% y hubo 2,9 millones de personas desocupadas en marzo. Lo que vino después fue la oleada de necesidades y angustias que la obligaron a salir a rebuscarse la vida. Al igual que familiares y colegas, la pandemia la afectó en todos los aspectos. Según cifras del DANE, el trabajo informal en el primer trimestre de este año llegó al 43,0% de mujeres laborando informalmente en el país, mientras que el trabajo informal, en hombres, fue de un 43,8%. El esposo de Deissi es ornamentador. Él tomó la decisión de construir el carro. Es un carro de no más de un metro de alto y otro de ancho. Hecho para soportar unos recipientes y unas cuantas naranjas. El domingo es su día favorito, ya que puede recolectar hasta 90.000 y 120.000 pesos. “Depende mucho del día, del clima, pero yo monto mi carrito siempre de la mejor manera”, dice. En solo cinco minutos, llegaron más de cinco ciclistas. Su puesto ya es una parada tradicional para algunos deportistas. Es una señora atareada por los pedidos del día. Al entregar un jugo, ya se alista para entregar el otro. Las pocas oportunidades y la persistencia son las que hacen que esta mujer siga exprimiendo naranjas, para soportar los gastos diarios. Deissi dice que no volvería a trabajar con esos horarios de ocho horas insoportables y mal pagados . “Lo he pensado, pero he mirado ofertas laborales y realmente gano más trabajando aquí todos los días. Es un horario más flexible, tengo más tiempo para compartir con mis hijos. No estoy todo el día en una oficina. Actualmente ya no te quieren hacer un contrato, todo es por prestación de servicios”. Sosteniendo a sus hijos y familia, Deissi, todos los días, abre su puesto de trabajo sin falta. Dice que es una nueva oportunidad que la situación actual le regaló y, gracias a esta, su familia ha logrado salir adelante. Un año y medio lleva este emprendimiento, que le ha dado de comer, de comprar sus cosas, de tal vez salir a comer un helado. “Así como hay días buenos, hay días malos”, agrega, agradeciendo a Dios de tener la oportunidad de sonreír todos los días, e irradiar a algún personaje que pase por el carrito construido con amor que es como ella lo describe.
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