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- El inapropiado debate de la apropiación
El inapropiado debate de la apropiación Mara Mullett, Comunicación Social y Periodismo Fecha: El concepto, que ha sido tendencia los últimos años, tiene indignadas a las comunidades indígenas afectadas por el uso y la copia desconsiderada de sus patrones y artesanías. Lea también: Franklin Ramos, la 'mejor versión de sí mismo' Compartir Foto: Foto: Cortesía de Habo Heuchert. Diseño de Miguel Becerra. Carolina Herrera, Zara, Chanel y Michael Kors tienen más en común que ser marcas reconocidas en la industria de la moda: las cuatro han sido acusadas de apropiación cultural de algún diseño autóctono de distintas comunidades indígenas. Este concepto, que ha sido estudiado por expertos desde los años ochenta, se agregó al diccionario de Oxford en 2017. Se define como “la adopción no reconocida o inapropiada de las costumbres, prácticas, ideas, entre otros, de una persona o sociedad por parte de miembros de otra, y típicamente personas o sociedad más dominantes”. Para contraponer la apropiación, en la cara opuesta de la moneda nos encontramos con la asimilación cultural y se refiere a que ciertas personas pertenecientes a grupos minoritarios adoptan elementos de una cultura dominante debido a que la apropiación de esos aspectos les facilita su integración a aquella cultura mayoritaria de la que buscan ser parte. Varios medios digitales comentan que el problema de la apropiación radica en el despojo de los significados propios de cada uno de los elementos apropiados, sin embargo, Alejandra Pinzón Silva, socióloga con mención en antropología, opina que es exagerado esperar que cada persona que haga uso de alguno de los elementos de otra cultura conozca lo que hay detrás. Para ella, lo importante realmente es que la comunidad misma sea consciente de todo lo que implican esas expresiones de su cultura. Pero más allá de los distintos puntos de vista al respecto, hay algo que sí es claro: la apropiación cultural afecta de manera trascendental a las comunidades en cuestión, pues lo que ocurre es que se fomenta la idea de superioridad y esto refuerza distintos estereotipos presentes en la sociedad, que las comunidades mismas buscan acabar. ¿Pero por qué no piden permiso? Las causas por las que se da el fenómeno son diversas y problemáticas a la hora de ser estudiadas. En la mayoría de los casos, los diseñadores se refugian en el argumento de que lo que se buscaban con cierta colección, diseño o proyecto, era rendir un homenaje a determinada cultura. Sin embargo, con este supuesto homenaje solo se beneficia el diseñador o la marca, pues mientras esta última se lucra a partir de lo que se vende al público, los miembros del grupo étnico no reciben ni el reconocimiento de la originalidad del diseño ni un pequeño porcentaje de lo que se genera. “A las empresas de moda les genera excelentes ganancias a nivel económico”, afirma Liceth Paola Prieto, indígena wayuu. Ella ve estos casos como una falta de respeto contra la esencia de su pueblo. Con dolor, explica que las artesanías, además de representar su cultura, les permiten generar un sustento económico para saldar las necesidades básicas. “El hecho de que algunas grandes empresas se apropien de ellas, es una forma más de atropellarnos y acabar con lo poco que tenemos”, informa Liceth. Indica que incluso los consumidores se ven afectados, pues al buscar siempre precios bajos, las empresas optan por reducir la calidad del producto. Además, es necesario tener en cuenta que la mayoría de las marcas trabajan con máquinas y no a mano como sí lo hacen las mujeres wayuú, dándole así un valor agregado a las artesanías: cada mochila cuenta con un diseño único, de modo de que las probabilidades de encontrar otra exactamente igual son escasas. Esta comunidad es una de las más destacadas en Colombia por sus diseños y su cultura en general. Ubicado al norte del país en el departamento de La Guajira, este grupo es reconocido por sus mochilas, pulseras, hamacas, mantas, entre otros. La elaboración de estos productos se realiza utilizando la técnica de crochet o con ganchillo y los tejidos siguen el arte del Kanas, que consiste en la representación de elementos del entorno en el que viven los wayuús. El grado de reconocimiento de esta cultura es muy similar a la afectación que ha tenido la comunidad en el ámbito de la apropiación cultural. Desde pequeños revendedores hasta reconocidos diseñadores internacionales se benefician de estos accesorios y de la belleza de los mismos, tal como ocurrió con la española Stella Rittwagen en marzo de 2014. La socióloga Kelly Johana Conde asegura que para prevenir este tipo de casos hay tres caminos: el de los medios de comunicación, el de la academia y el del Estado, que debe promover espacios de divulgación y formación de pautas culturales de las regiones. Asimismo, aclara que si las empresas y los medios hacen una investigación formal de la cultura que buscan representar, se da un cambio de consciencia. Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo, pues las empresas grandes, sobre todo, buscan estar siempre actualizándose y el tiempo las obliga a dejar de lado este estudio, necesario para evitar una apropiación indebida. Y son estas las que deben liderar y dar ejemplo a los diseñadores que inician en la industria de la moda. Las empresas novatas tienden a no tener una identidad clara y esto las lleva a copiar lo que sea para seguirle el paso al mercado. Así lo explica Daniela Sala, productora de la revista Fucsia y experta en mercadeo de moda: “hoy en día las colecciones van cada vez más rápido y a veces las marcas se quedan sin diseño, entonces, para salir del paso rápido, toman patrones de una cultura o de una marca”. En Colombia, son destacados también los bordados de Cartago, un municipio al norte del Valle del Cauca. Los diseños son exaltados por las finas puntadas que los componen. Últimamente, estos incluyen flores por la acogida que han tenido en la industria textil colombiana. El reconocido diseñador Miguel Becerra integra los bordados de Cartago a sus colecciones, pero él sí hace un reconocimiento: “toda prenda que tiene ese trabajo artesanal siempre va a estar destacado que es hecho por bordadoras de Cartago, porque yo puedo diseñar, pero son ellas las que hacen los bordados”, explica Becerra. Además, ellas reciben la totalidad de los ingresos de las ventas de esas prendas. De esa manera sí se puede hablar de un homenaje, se genera una especie de mutualismo donde ambas partes se benefician, donde se le da un espacio a este grupo de personas para exponer su trabajo y donde crece una marca ya constituida. Los malentendidos se pueden evitar Esto es lo que hay que hacer: generar espacios y que impulsen el trabajo conjunto de artesanos, diseñadores, comunidades y marcas. El enriquecimiento sería mayor y se evadiría ese irrespeto que suele acarrear la apropiación cultural. Además, debe buscarse siempre respetar la delgada línea que existe entre la apropiación y la inspiración. Así lo sostiene Catherine Villota, fundadora de la revista alternativa Fashion Radicals . Esta periodista considera que, en ocasiones, las críticas que se han generado en torno al tema son demasiado polémicas: “son como una cacería de brujas”. Piensa que para evitar juzgar y señalar deben existir unas regulaciones. Y es que las hay, pero son poco específicas y casi no se tienen en cuenta. Cuando se presentan esos casos, no trascienden de las acusaciones y las críticas, pues los entes reguladores no toman medidas contra los causantes del problema. La entidad que más se aproxima a la veeduría y a la prevención de este tipo de situaciones es Artesanías de Colombia. Esta entidad busca resguardar los derechos y la propiedad intelectual sobre las artesanías colombianas. Álex Parra, experto en propiedad intelectual y miembro de la entidad, informa que desde el 2008 se está desarrollando un proyecto en colaboración con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, denominado “Implementación de los derechos de propiedad intelectual de las artesanías emblemáticas de Colombia”. Lo que se busca con este es “el desarrollo de estrategias que estimulan la aplicación de los derechos de propiedad intelectual a la artesanía colombiana como política de Estado, para contribuir a elevar los niveles de competitividad del producto artesanal”. Uno de los trabajos más destacados de la entidad es Maestros Ancestrales: “una iniciativa liderada por la revista Fucsia con el apoyo de Grupo Éxito, Club Colombia, Inexmoda y Artesanías de Colombia, que busca proteger la cultura y tradiciones de comunidades indígenas, generando consciencia sobre la importancia de hacer moda sostenible”. Este último concepto es de vital importancia, pues es a lo que muchas empresas le están apuntando en la actualidad: crear colecciones que ayuden al medio ambiente y tengan algo de responsabilidad social. El fenómeno ha sido debatido durante años y no se va a solucionar de la noche a la mañana, se requiere de un arduo trabajo tanto con la sociedad como con las empresas y las comunidades, pues estas últimas también tienen algo de culpabilidad en el problema, al permitir que esto ocurra. Los derechos morales y patrimoniales siempre han sido garantizados a cantantes, escritores, fotógrafos, entre otros y quienes atentan contra estos, sufren graves consecuencias. Pero las comunidades se han dejado de lado, cuando son víctimas del plagio no son indemnizadas y las marcas no reciben más castigo que críticas momentáneas que se olvidan al cabo de dos días.
- Unisabana Medios | Audios
Un tesoro robado María Gabriela Parra Zamora, Comunicación Social y Periodismo Patricia Espitia es una mujer que hace 13 años fue agredida con agentes químicos y que al poco tiempo sufrió otros dos grandes sucesos que casi acaban con su vida. Ver también: Ahora me puedes llamar Khalida Compartir
- Menos toallas, más copas
Menos toallas, más copas María Lucía Herrera, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Es increíble que en pleno siglo XXI las mujeres aún no hemos comprendido la magnitud del daño medioambiental que producen los desechos de productos de higiene íntima femenina tradicionales. Lea también: Planificación: ¿cuestión sólo de mujeres? Compartir Foto: Wix La cantidad de toallas higiénicas que usa una mujer a lo largo de su vida es inimaginable. Si tomamos en cuenta que nuestra vida fértil dura aproximadamente 40 años, en promedio se utilizan 4 o 5 toallas diariamente durante la menstruación, dependiendo de la duración y el flujo de cada una. Estaríamos hablando de una cantidad entre 10.000 y 13.000 toallas o tampones que utiliza una sola mujer durante toda su vida. Lo que aún se me hace difícil de entender es cómo estas cantidades se han normalizado y a casi nadie parece importarle la magnitud de las repercusiones que traen para el planeta. En una noticia de la página web “Kronos 365” denominan a estos artículos como los residuos más contaminantes, puesto que no son reciclables y su degradación toma aproximadamente 500 años. ¡5 siglos! Una cantidad de tiempo inconcebible que debería captar nuestra atención y hacernos cuestionar qué alternativas podríamos empezar a insertar en nuestra cotidianidad para colaborarle a un planeta que, al fin y al cabo, es nuestro hogar y el de las siguientes generaciones. No podemos ser tan ignorantes y cegarnos ante el hecho de que toda esa contaminación que producen los desechos de higiene íntima femenina , en un futuro no muy lejano producirán una catástrofe ambiental que no tendrá posibilidad alguna de revertirse. Es ahora cuando tenemos que enfocarnos en las acciones que generarán grandes cambios; no después cuando las toneladas de basura sean tantas, que nuestro “mayor problema” sea que no tengamos espacio donde ponerla. Vivimos en un mundo donde la mayoría tenemos el concepto de “lo utilizo y lo boto”, los objetos han ido perdiendo su valor poco a poco ya que la solución más “coherente” es irse deshaciendo de lo que ya no funciona sin importar de qué forma los desechemos ni su paradero final. Según un artículo realizado por el CESA ( College of Higher Studies of Administration ), las toallas higiénicas que usa una sola mujer a lo largo de su vida significan el vertimiento de 2,6 toneladas de basura. La raíz de este problema se basa en que existe un gran impacto ambiental y económico sobre estos productos y pocas personas son conscientes de ello. Desde el punto de vista económico, estos productos femeninos también tienen repercusiones considerables para el bolsillo de las mujeres. Retomando el artículo realizado por el CESA, afirman que la inversión que realizamos durante el periodo de tiempo que nos dura la menstruación oscila entre los 6,8 millones de pesos y los 8 millones de pesos; esto sin contar los gastos adicionales como las pastillas u otros medicamentos que consumimos por los cólicos o diversos malestares que surgen en esos días. La cantidad de dinero que se invierte es gigante, pero las opciones que tenemos para reducir este gasto son muchas y lo más importante es que traen beneficios ambientales, económicos y de salud. Durante mucho tiempo los medios privados y fabricantes de toallas higiénicas, tampones y protectores diarios nos han vendido la idea de que estos artículos son la mejor opción cuando tenemos la menstruación, dejando de lado cierta información sobre los componentes tóxicos que contienen y pueden ser dañinos para nuestra salud; cabe aclarar que por no ser considerados productos de cuidado personal sino insumos médicos, los fabricantes no están obligados a revelar los componentes que se utilizan . Sin embargo, según la revista estadounidense, Environmental Health Perspectives , los químicos que se encuentran en estos productos podrían provocar cáncer, parkinson, desequilibrio hormonal y trastornos neurológicos. Así mismo, podrían ser causantes de alergias, sarpullidos o infecciones. Actualmente existen productos alternativos reutilizables que lamentablemente no son vistos como una opción debido a que la mayoría de mujeres prefieren la facilidad en cuanto al uso, desecho y obtención de los artículos de higiene íntima femenina. Una de las alternativas que se ha vuelto más famosa últimamente es la copa menstrual, un recipiente de silicona médica que es 100% hipoalergénica, se adapta a las paredes vaginales y lo ideal es cambiarla cada 12 horas. Según un artículo titulado “Impacto Ambiental y Económico del uso de productos de Higiene Ìntima Femenina”, la copa se empezó a producir industrialmente desde la década de 1930. ¿No es algo preocupante que hasta hace unos pocos años las mujeres empezáramos a escuchar de ella y un pequeño porcentaje de nosotras a utilizarla? Es decir, no es posible que un producto que ha existido durante tantos años y trae múltiples ventajas en cuanto a disminución de contaminación, comodidad, salud (se ha comprobado que no trae repercusiones negativas para el cuerpo) y ahorro de dinero (cuesta entre 70.000 pesos y 120.000 pesos y dura de cinco a diez años) no se haya masificado aún. En México, sólo una de cada diez mujeres usa la copa menstrual, así lo afirma la página de “Mujeres es más”. Esto demuestra que aunque de a pocos nos vamos sumando algunas a utilizar este producto, aún falta que muchas otras que tomen conciencia y sobre todo acciones reales para disminuir la contaminación por toallas, tampones y protectores diarios que, como mencioné anteriormente, no están hechos con los materiales ideales, son costosos, contaminantes y dañinos en todo sentido. Como sé que hay mujeres a las que no les gusta usar la copa porque no sienten que sea tan segura como los productos tradicionales, también existen las toallas de tela, así que no hay excusas para no ser parte del cambio y aportar desde nuestra cotidianidad para mejorar el escenario que estamos atravesando. Todas las mujeres deberíamos ser más responsables con los materiales que utilizamos e introducimos en nuestro cuerpo. El cuidado íntimo femenino es vital para una vida saludable y tranquila. Qué mejor muestra de amor hacia nuestro cuerpo que utilizar esas alternativas que son amigables con nuestra salud y también con el planeta. Empecemos a analizar las consecuencias negativas que repercuten en el medio ambiente y actuemos con empatía por un mundo más sano y libre de contaminación.
- Informativo 15/30 Capítulo 5 temporada 3
En este episodio, te explicamos en qué consiste la parosmia, uno de las secuelas de quienes han padecido covid-19. También debatimos sobre las ventajas que tienen los jóvenes cuando permanecen en Colombia, frente a a las que disfrutan cuando buscan oportunidades en el extranjero. Además, hablamos sobre cuál es el proceso adecuado para botar materiales especiales y te contamos cómo ha avanzado la inclusión del lenguaje de señas en el país. Informativo 15/30 Capítulo 5 temporada 3 Laura Ubaque, Luisa Moreno, Kelly Medina, Andrés Caamaño, Sebastián Bustos, Karol Peña, Paula Belalcázar, Danelys Vega, Gabriela Velásquez, Deisy Nivia, Nicolás Villamizar, Juliana Novoa, David Suárez, Mara Mulett, Tatiana Marta, Valeria Ramírez, En este episodio, te explicamos en qué consiste la parosmia, uno de las secuelas de quienes han padecido covid-19. También debatimos sobre las ventajas que tienen los jóvenes cuando permanecen en Colombia, frente a a las que disfrutan cuando buscan oportunidades en el extranjero. Además, hablamos sobre cuál es el proceso adecuado para botar materiales especiales y te contamos cómo ha avanzado la inclusión del lenguaje de señas en el país. Contenido completo Autor:
- “Lucho” Díaz aún busca la gloria
“Lucho” Díaz aún busca la gloria Estefanía Mayorga Rincón. Fecha: Fue lustrador de zapatos salió del Concejo de Bogotá hace 19 años y descubrió una nueva alternativa en la venta de comestibles y en el trabajo social. Hoy busca una segunda oportunidad por parte de los ciudadanos para volver al ayuntamiento. Lea también: ¿Y si el bobo vive del vivo? Compartir Foto: “Lucho” posando para la cámara feliz y a su izquierda, en la mesa, la caja para embolar zapatos. - Foto por Estefanía Mayorga Rincón. Fue fácil que accediera a la entrevista en su casa ubicada en el sur de Bogotá. Es una construcción de cuatro pisos en piedras color tierra, con un letrero en la ventana que dice "Se arrienda” y un cartel grande en el último piso que dice “Fundación San Luis”. En el primer piso hay un puesto de helados y comidas rápidas, que es atendido por su hija mayor, Marcela, y por donde tocaba pasar para entrar a la cochera, seguido de las escaleras negras de metal que daban a la habitación principal de su hogar, la sala. Ya estando en la sala de su casa con Leidy Johanna, la tercera de sus hijas le explicaba el porqué de este trabajo mientras esperábamos a su papá. Pasados 15 minutos, apareció detrás de mí un hombre con pantalones jeans rojos, una camiseta gris, zapatos blancos con bordes y franjas negras, parecidas a los Adidas Superstar, pero de otra marca. Caminó hacia mi dirección para presentarse, estrecharme la mano y posteriormente sentarse en el sofá esquinero de cuero beige. Era Luis Eduardo Díaz, mejor conocido en la farándula colombiana como “Lucho” Díaz. La voz fuerte y profunda de Leidy, como le dice su papá, comenzó a explicarle de qué íbamos a hablar en la entrevista. Y el hombre, con una mirada fija mientras esbozaba una ligera sonrisa, me preguntó: “¿No había otra persona más interesante que yo para la entrevista?”. El hombre detrás del exconcejal La mente de “Lucho” funciona como una máquina de ideas rápidas y chistes para hablar sobre las injusticias que han estado presentes en el país por años y de todo lo que a él le gustaría que fuera Colombia. Injusticias como el hecho de haber pagado doble condena a causa de la segunda acusación por parte de la Procuraduría General de la Nación por hurto agravado, “sabiendo que ya había pagado por esto y que debido a esto me tocó pagar por segunda vez”. Está conociendo a un hombre que le teme a Dios y que no tiene miedo de decir la verdad en la cara, “aunque lo considere como un defecto, ya que no me puedo quedar callado y si se ponen bravos bien y si no, pues seguir”, dice “Lucho”. Sobre todo, cuando se trata de injusticias, no se queda callado. Algo que, según él, hacía cuando era parte del Concejo de Bogotá y le proponían tomar decisiones incorrectas. Su reloj de plata y las dos manillas de acero inoxidable en la muñeca izquierda se golpean entre sí, haciendo un ruido similar al traqueteo de las cadenas, cada vez que usa las manos para expresarse. Y cuando abordamos un tema de mucho interés para él o que le genera indignación se coge la cabeza con las manos. Es un hombre muy expresivo, con el que se puede hablar todo tipo de temas y con el que se puede romper el hielo de manera fácil. Un ser humano al que con verle la mirada se le nota el dolor que siente al recordar cómo su hija mayor, Marcela, se quemó en la cara, cuenta “Lucho”, en “un accidente cuando era pequeña”. Las quemaduras lo motivaron a “hacer cosas que no debía haber hecho”, para conseguir el dinero que necesitaba su hija para la operación. Haber robado es algo que no le enorgullece, pero como dice el exconcejal: “Un padre hace cualquier cosa por su hijo”. A pesar de que no logró sufragar la cirugía, contó con el apoyo de “una familia de muy buen corazón que les financió la ida a los Estados Unidos. La operaron”. Hoy en día se encuentra agradecido con aquel cliente a quien, mientras le embolaba los zapatos, le firmó un papel que decía “consenso electoral” que le sería de aval para ser concejal de Bogotá y darle a su familia una mejor vida. Algo que logró, de acuerdo con él, debido a la "indisposición de la gente con los políticos tradicionales", que no ayudaban al pueblo y que él pretendía cambiar para que las personas que estuvieran pasando por la misma situación que él pasó, no hicieran lo mismo que él hizo. Entre risas dice que una de sus aficiones, aparte de “pelear” con sus hijas, es estar en su pequeña casa, en cuya habitación principal hay un estante blanco pegado a la pared donde permanecen las copas. La otra es ver televisión en la sala beige que se encuentra al lado del anaquel y cuyo espacio está decorado con una mesa de centro en vidrio que soporta tres estatuas medianas de elefantes blancos y cuadros de fotografías de la familia que cuelgan de la pared, o también en su lugar favorito de la casa, que no quiso mostrar: su habitación. Hasta en el caminar transmite mucha seguridad y confianza, con su buena postura y sus hombros atrás. Y todo para señalarme un cuadro de su familia ubicado encima de la pecera, que no dudó en enseñarme, de su hija Leidy cuando tenía 3 años, junto con su esposa y él jóvenes, y decirme que su matrimonio de “43 años es un muy buen ejemplo para la sociedad, porque son bastantes años, aunque no ha sido “color de rosa” han sido años muy bellos”. En busca de una segunda oportunidad Mientras le tomo un par de fotos en varios puntos de su casa, nos acompañan su hija Leidy, la heredera del legado de su padre, que fue estudiar Derecho, algo que “Lucho” siempre quiso. La menor de todas las hermanas, que aún está en el colegio, también está ahí, y en algunas ocasiones pasa por allí su pequeña nieta, de unos 5 años, posando como modelo y sonriendo cada vez que alguien le habla. “Está muy bonita”, le dice “Lucho”, el hombre que llegó hasta quinto de primaria en el colegio, a la niña que responde con una gran sonrisa para luego desaparecer. Está Gloria, su esposa, de pelo llamativo color rosado, quien viste ropa cómoda y una ruana, según ella “por el frío”. Procede a quitársela por decisión propia. Saluda con seriedad, estrechando la mano y presentándose. Su formalidad poco a poco se va desvaneciendo hasta que surgen las risas cuando califica a su esposo como “malgeniado, pero prefiero dejarlo hasta que se le pase”. Dice haber pensado en volver al Concejo, pero con más conocimientos y estrategias para defender a los demás, “no como los políticos tradicionales. Si Bogotá me diera la oportunidad, llegaría con los argumentos suficientes para mitigar las necesidades”, lo dice con la alegría que lo ha caracterizado en el transcurso del día y con la que se refiere a sí mismo para decir “que siempre está muerto de la risa, que por lo general trata de tomar todo por el lado amable y que la gente jamás lo vio como un concejal serio o aburrido”, dice el mismo “Lucho”. Es un hombre dispuesto a escuchar, obedecer y posar como se lo pidan ante la cámara o a volver a repetir la entrevista si algo sale mal. Sonríe calurosamente. Sugiere prender está luz o abrir las cortinas para que el espacio se vea bien. Es de buen corazón y noble a pesar de las adversidades. Se considera un ejemplo a seguir como ser humano porque dice: “Soy un hombre sin máscaras, siempre he sido Luis Eduardo Díaz” y el hombre que deja “el mejor de los ejemplos", como dice su hija Leidy, "un buen ser humano y papá”. Pero esas buenas referencias no siempre fueron así. Hoy en día, cuenta que, gracias a su novela biográfica, La gloria de Lucho, la gente lo quiere. “Cuando vieron la historia, cambiaron la imagen. Ellos al final se dieron cuenta que uno no es como los medios decían, porque aprendieron a conocerme y ver que soy todo lo contrario a lo que pensaban”. En 2004 cuando lo destituyeron e inhabilitaron por 13 años y tres meses “fue muy duro, porque él estaba incomunicado en República Dominicana ya que estaba grabando “La Isla de los famosos” y nos dieron la noticia. No sabíamos qué hacer. Yo estaba en bachillerato. Mi mami estaba sola. Me parece injusto porque le hubieran dado el derecho de que se defendiera”, dice su hija Leidy. “Lucho” es de “esos hombres que ya no existen”, dice Gloria, su esposa. Impulsó el proyecto para regular la vasectomía y uso de piercings y tatuajes. Lleva años con su compromiso de mejorar las oportunidades en la ciudad. En el norte de Bogotá se encuentra el puesto de empanadas, que vende con su esposa, y en su propia casa funciona la Fundación San Luis, una idea que “se le ocurrió a Gloria, hace 23 años, para ayudar a las familias de la localidad cuarta de San Cristóbal, llevarles comida a los indigentes, regalos a los niños y ropa”, dice “Lucho”. Es el exconcejal que aportó un grano de arena para el bienestar de Bogotá, y también el que hace trabajo social para los más necesitados. Al que le gusta leer la biblia en sus ratos libres. El que dice que cada momento que pasa es feliz para él. Y el que desde siempre recuerda sus inicios como lustrador de calzado cargando con su caja de madera café para embolar zapatos, la cual lleva el logo de su exitosa novela biográfica y que guarda con mucho amor para nunca olvidar que Luis Eduardo Díaz encuentra su gloria cada día.
- Las emociones en la obra de Sam Levinson
Las emociones en la obra de Sam Levinson Justin Daniel Pardo García, estudiante de Comunicación Audiovisual y Multimedios En este videoensayo se muestra el trabajo del director audiovisual Sam Levinson y el manejo que le da a la proxémica de la cámara en función de sus intenciones comunicativas. Ver también: Los mundos de Dave Meyers Compartir
- Lo que el agua se llevó: Los retos de la infraestructura de Cundinamarca durante la temporada invernal
Lo que el agua se llevó: Los retos de la infraestructura de Cundinamarca durante la temporada invernal Ana María Gómez, Adrián Trujillo, Gabriela Bautista, Sebastián Angulo y Katherin Rincón. Fecha: El departamento, ubicado en el corazón de Colombia, desempeña un papel fundamental como centro económico, social y de comunicación. Sin embargo, es una zona que sufre problemas de infraestructura y vivienda por las crecientes amenazas climáticas. Lea también: El guardian de los páramos Compartir Foto: Ernesto Tereñes de Getty Images vía Canva Education Cundinamarca es el tercer departamento con mayor cantidad de municipios (116). Con una extensión vial de 24.210 kilómetros, alberga a más de 2.800.000 personas. Además, su posición geográfica no solo conecta el sur y norte del país territorialmente, sino a nivel económico (la región aporta el 6.3% del Producto Interno Bruto nacional, como evidenció el reporte de Cuentas nacionales del DANE 2023 ). A pesar de esto, la infraestructura del departamento representa una de sus mayores debilidades, más aún en la época invernal. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportó en diciembre de 2022 que los departamentos más afectados por las lluvias y el fenómeno de La Niña fueron Cauca, Cundinamarca, Meta, Norte de Santander y Caldas, según el reporte de la Sala Situacional y la Sala de Crisis de la entidad. Esto también lo evidencia el informe del IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales) de marzo del presente año. La entidad reportó que 90 municipios de Cundinamarca (lo cual representa un 77,5% del total) están bajo alerta de riesgo por deslizamientos de tierra. Así las cosas, 77 de ellos tienen alertas amarillas, 11 alertas naranjas y 2 en alerta roja. Orlando Arroyo, director de programa de la carrera de Ingeniería Civil de la Universidad de La Sabana, explicó esta situación. En experiencia en investigación y gestión de riesgos de desastres naturales en el departamento, encontró que “existen zonas en Cundinamarca que se ubican sobre una falla geológica, pero ya están densamente pobladas, lo que dificulta su reubicación; por otro lado, hay otras áreas donde el riesgo no proviene del terreno en sí, sino de la construcción inadecuada por parte de la población, lo que las vuelve vulnerables ante lluvias intensas”. Arroyo expone la necesidad de 'cuantificar' las posibles adversidades, 'cuantificar' su impacto y 'definir' estrategias de mitigación necesarias en el departamento. Cundinamarca, un destino expuesto a la furia de las catástrofes Históricamente, el departamento ha sido propenso a enfrentar este tipo de situaciones. “El área específica que pertenece a Cundinamarca, por ejemplo, lo que es Guayabetal y los pueblos aledaños, son muy golpeados por las olas invernales debido a la inestabilidad geológica a que se expone el territorio”, señaló Nicolás Lozano, asesor técnico de la Secretaría de Hábitat y Vivienda de Cundinamarca. Al entender la situación, según Lozano, “antes de empezar la temporada de lluvia, nos dirigimos a esos terrenos, donde estadísticamente ya se han reportado esos problemas, con un equipo social de unas 12 personas”. Desde el 2011, han realizado estas visitas con las cuales pretenden exponerle a los municipios cuáles son las zonas que posiblemente se puedan afectar en la temporada de lluvias. De esta manera esperan mitigar y prevenir incidentes a nivel material o con víctimas fatales. No obstante, estos esfuerzos no han llegado a ser suficientes para evitar tragedias que marcaron la historia del departamento. A continuación, se exponen tres de estos hechos que aún son palpables no solo en la memoria de quienes tuvieron que afrontarlo, sino con los escombros y daños con los que todavía conviven. Quetame Ubicado en el oriente de Cundinamarca, el municipio sufrió una catástrofe, el lunes 17 de julio de 2023 alrededor de las 10:30 p.m. Un intenso aguacero que duró aproximadamente cinco horas provocó el desbordamiento de ríos y quebradas, causando daños en la zona rural del municipio, en particular en la vereda El Naranjal. El evento climático ocasionó la muerte de 22 personas, 6 heridos, 7 desaparecidos y la destrucción de 22 casas. Adicionalmente, un puente vehicular en el sentido Villavicencio-Bogotá resultó gravemente afectado, lo que dejó a medio país incomunicado debido a las interrupciones en las redes eléctricas y el acueducto. Para dar mayor claridad a este panorama, Julio Fierro, el director del Servicio Geológico Colombiano (SGC), explicó que en más de 500 municipios del país confluyen condiciones geológicas, geomorfológicas, climáticas y de uso inadecuado del suelo. Por tal razón, precisó la importancia de que el ordenamiento del territorio se haga con base en la gestión de riesgo por ‘’geo amenazas’’. Esta tragedia revive uno de los tantos retos que afronta la infraestructura de la época invernal en la región. Guayabetal El 18 de agosto de 2021, las lluvias provocaron el colapso de casas en barrios construidos sobre cimientos inestables de tierra. Las viviendas se desmoronaron, y junto con ellas, se derrumbaron las ilusiones, los empleos y las oportunidades educativas de cientos de personas en el municipio. La emergencia no cobró vidas humanas, pero dejó a 242 personas que se vieron afectadas y sin hogar a 71 familias; además de 3 viviendas destruidas, 21 viviendas por evacuar, 1 puente vehicular inestable y afectaciones en 8 vías de acceso y 5 acueductos, según cifras de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Guayabetal, ubicado geográficamente en la zona sur, ha experimentado grandes crisis naturales asociadas a inundaciones o deslizamientos de tierras. Estas crisis comparten un factor común: las olas invernales, que se convierten en una pesadilla para la comunidad, la cual no cuenta con posibilidad actual de resistir las consecuencias de estas catástrofes. “Lo mejor en ámbitos matemáticos y estadísticos sería reubicar el municipio, pero eso depende de los altos mandos, como bien dicen por ahí”, explica el ingeniero Nicolás Lozano. No fue la primera vez que ocurrieron eventos de tal magnitud, puesto que, en 2019, un deslizamiento en el kilómetro 58 de la vía Bogotá-Villavicencio generó preocupación por un posible represamiento del río Negro; mientras que, en 2018, este río causó la inundación de dos barrios y el colapso de una vivienda. Ubalá Esta pintoresca localidad en la provincia del Guavio se vio sacudida por un suceso trágico que dejó a su comunidad en estado de conmoción. El miércoles 21 de julio de 2021, la emblemática plaza de mercado, un símbolo con más de medio siglo de historia, se desplomó debido a las lluvias persistentes que habían asolado la región en las últimas semanas. 80 hogares y la sede del Banco Agrario quedaron en riesgo de derrumbe. Sin embargo, las intensas precipitaciones afectaron otras áreas del municipio. Ante la emergencia, el gobernador de Cundinamarca, Nicolás García, ofreció un respiro a la comunidad al informar que no se reportaron heridos graves ni fallecidos. "Tomaremos las medidas necesarias para evitar cualquier accidente y controlar la situación", aseguró. Una sombra de duda se cierne sobre la administración municipal anterior, ya que se ha señalado un proyecto aparentemente mal planificado como una de las causas probables del colapso de la plaza de mercado. La falta de previsión de los riesgos de construcción sería objeto de una investigación, según el alcalde Crispín Beltrán. Después de la emergencia, los organismos de socorro y de gobierno no volvieron a pronunciarse al respecto. Un llamado que va más allá de agendas políticas Si bien los planes de ordenamiento territorial tienen el objetivo de que la ciudad crezca de una manera ordenada y brindando la mayor cantidad de beneficio para la región, algunos de estos se basan en los intereses del gobernante de turno, teniendo una clara politización interna al respecto. Por esto, Orlando Arroyo, el director del programa de Ingeniería de la Universidad de La Sabana, hace un llamado a quienes ocuparán posiciones de gobierno. “Los POT deberían ser formulados pensando en un plazo mayor que 4 años, que es el tiempo típico de un gobernante. Nosotros necesitamos ser conscientes de que esto debe trascender los períodos electorales porque cada nuevo gobernante llega con una agenda distinta. Lo ideal sería que los nuevos administradores se adhieran y examinen ese plan que existe y utilizarlo como un insumo para la formulación de su propio plan de gobierno”. Por su parte, desde la visión del ingeniero Nicolás Lozano, crear planes prevención y protocolos de acciones efectivas, en conjunto de las secretarías, el gobierno departamental y el Ministerio de Vivienda, evitará que estos sucesos se sigan presentando con frecuencia. “Hay que articular todo eso para crear un buen proyecto y así mismo poderlo financiar. Dependemos del trabajo común con los alcaldes y el gobernador, para avanzar”. Finalmente, resalta que lo primordial es dejar las cuotas políticas en este tipo de proyectos y más bien enfocarse en que se trabaja "por el bien de la sociedad”.
- Cuentos perdidos
Cuentos perdidos Nathalia Lombana, Daniela Bruyninckx, Fernada Covaleda, Sebastián Pérez, Andrea Acevedo. Comunicación Social y Periodismo Una parodia con una profunda crítica a la "Capital de los Huecos y los Trancones". Ver también: Los niños no quieren cuentos de hadas Compartir
- Ay Dios Adiós - Sebastian Yepes (Acústico)
Sebastián Yepes desde los estudios de UnisabanaRadio.tv, emisora virtual de la Universidad de la Sabana. Ay Dios Adiós - Sebastian Yepes (Acústico) Sebastián Yepes desde los estudios de UnisabanaRadio.tv, emisora virtual de la Universidad de la Sabana. Compartir
- Así se 'salsea' en Bogotá
Así se 'salsea' en Bogotá Luisa Fernanda Chacón Solano, Jaime Alberto Garavito Naranjo, Valentina Pardo Pulido, Jean Carlos Rosas Jaramillo, Comunicación Social y Periodismo La salsa, como género, se ha introducido a la cultura bogotana. Aquí les contamos cómo se baila y se toca en la capital de Colombia. Ver también: Do, Re, Mi, Colombia Compartir
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