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- Juan Pablo Rojas, el fotógrafo de las aves
Juan Pablo Rojas, el fotógrafo de las aves Daniela Londoño, Miguel Reyes, Daniela Morales, Laura Pineda y Julián Mantilla Juan Pablo Rojas Gutiérrez encontró paz cuando se adentró en los bosques y empezó a dialogar con estos seres alados. Sus fotografías se han vuelto ahora un registro de las especies que aún sobrevuelan territorios sanos, limpios y sin presencia del ser humano. Ver también: San Felipe en foco Compartir
- Fique, una cultura en extinción
Fique, una cultura en extinción Blanca Nieves Ardila Pinto, Laura Bernarda Saldaña Barragán y Nicolás Clavijo Salgado. Comunicación Social y Periodismo Así vive un pueblo que basa su economía en el tradicional fique. Ver también: Hijos de la panela: una cultura que se extingue Compartir
- El guardian de los páramos
El guardian de los páramos Nicolás Lopez Martinez, Maria Isabella Espinosa, Paula Jaramillo, Ricardo Castañeda, Maria Valeria Carta, Laura Espinosa, Isabella González, Laura Huertas, Carla Sanchez Diego Rojas y Duvan Ramos. Reportaje que explica la importancia del frailejón en el medio ambiente y el componente educativo que se esta llevando a cabo para concientizar a la sociedad. Amenazas, beneficios para el medio ambiente y soluciones para proteger el agua potable se cuentan mediante la historia de esta planta, con un pico de popularidad gracias a las redes sociales y personajes de caricatura como El Frailejón Ernesto Pérez. Ver también: La verdad detrás del Tarot Compartir
- Una estrella del doblaje latinoamericano
Desde hace más de 30 años, el mexicano Pepe Toño Macías ejerce el arte del doblaje para cine, siendo la voz de actores como Leonardo Di Caprio y Ryan Reynolds. Una estrella del doblaje latinoamericano Desde hace más de 30 años, el mexicano Pepe Toño Macías ejerce el arte del doblaje para cine, siendo la voz de actores como Leonardo Di Caprio y Ryan Reynolds. Compartir
- “Un trastorno de ansiedad te pone como en una maratón todo el tiempo”: Sandra Milena Toro
“Un trastorno de ansiedad te pone como en una maratón todo el tiempo”: Sandra Milena Toro Mariana Alvarado González Fecha: La jefe del Departamento de Salud Mental de La Universidad de La Sabana habla acerca de las causas y consecuencias de la ansiedad y hace algunas recomendaciones al respecto. Lea también: La cárcel de los trastornos Compartir Foto: En Colombia, el 19.3% de la población entre 18-65 años reporta haber tenido alguna vez en la vida un trastorno de ansiedad. Según la Organización Mundial de la Salud, a nivel mundial, el 3,6% de la población sufre de un trastorno de ansiedad. De hecho, es una enfermedad silenciosa que se está propagando como uno de los principales trastornos de salud mental del siglo XXI. Para conocer más de esta patología, hablamos con la doctora Sandra Milena Toro, especialista en psiquiatría y jefe del Departamento de Salud Metal de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, quien brindó información acerca de esta emoción, su sintomatología, métodos de ayuda y el estigma que existe frente a las enfermedades de salud mental. ¿Cuando se habla de la ansiedad a qué se hace referencia? La ansiedad es una emoción que todos los seres humanos tenemos y que es normal, porque nos permite funcionar mejor en situaciones que pueden ser amenazantes o que pueden requerir una preparación especial. Cuando decimos que hay un trastorno de ansiedad, es porque esos síntomas no nos dejan funcionar. Tenemos manifestaciones de la ansiedad como la angustia incontrolable, temblor, sudoración, palpitaciones, sensación de que no se puede respirar bien o sensación de desasosiego. Se altera el patrón de sueño y, cuando esto pasa y se sostiene en el tiempo, no nos permite hacer las cosas. Además, puede ocurrir sin tener una razón clara. En Colombia, según el Estudio Nacional de Salud Mental (2015), el 19.3% de la población entre 18-65 años reporta haber tenido alguna vez en la vida un trastorno de ansiedad. ¿Cuáles son las principales causas de este trastorno? Los trastornos de ansiedad son multifactoriales. Tienen varias causas. Una de ellas es la genética, lo que nuestros padres nos han heredado en los cromosomas, pero también hay una parte que tiene que ver con el ambiente, es decir, con cómo crecimos, cómo nos educaron, qué situaciones o experiencias de vida hemos tenido que afrontar. Dentro de los trastornos de ansiedad, la fobia específica es la más predominante con 13.9% en mujeres y 10.9% en hombres, seguido por la fobia social que es similar en ambos géneros con un 5% de prevalencia. ¿Cuántos tipos de ansiedad existen? Hay muchas formas en que la ansiedad patológica se puede manifestar. La fobia simple o específica se refiere a cuando le tenemos temor a un objeto, una situación, un animal en específico o una sola cosa. Tenemos las fobias sociales que tienen que ver con ese temor desmedido a experiencias sociales; exponer en público, por ejemplo. El trastorno de ansiedad generalizado, que quiere decir que la persona que lo padece tiene una preocupación por muchas cosas de la vida diaria. Todo el tiempo está preocupado por algo y eso se le manifiesta físicamente en tensión muscular, en malestares físicos, en irritabilidad o mal genio, y, por último, el trastorno de pánico que es cuando una persona empieza a hacer crisis repetidas de una angustia enorme que se manifiesta físicamente, se siente una molestia en el pecho, mucho malestar y sudoración. Quien padece una crisis de pánico siente o que se va a morir o que se va a enloquecer, pero que no va a salir ileso de esto. Cuando esas crisis se suelen repetir, no hay un desencadenante claro y la persona cambia su vida por esas crisis, podemos estar ante lo que llamamos un trastorno de pánico. Si nos encontramos con una persona que presenta uno de estos episodios, ¿cómo podemos ayudar? Los trastornos de ansiedad llevan a muchas sensaciones físicas molestas. Entonces, es importante asegurarnos de que no se trate de algo orgánico, como un infarto. Las crisis de pánico se generan por una respiración inadecuada. Cuando una persona tiene una crisis de pánico, está hiper ventilando. Es decir, está tomando demasiado aire en cada respiración y eso lo hace inconscientemente. Entonces, lo ideal es ayudarle a respirar más despacio. Un método que yo le suelo enseñar a mis pacientes es que cuenten hasta seis lentamente y de esa forma van tomando aire. Sostienes contando hasta tres y botas el aire contando hasta seis nuevamente. Si eso no llegara funcionar, también puede ayudar el respirar dentro de una bolsa de papel, que cubra tanto la nariz como la boca. Eso tiene un efecto y es que aumenta el contenido del dióxido de carbono. Eso ayuda a que el exceso de oxígeno que tenemos en ese momento en el cuerpo baje y los síntomas también vayan controlándose mejor. Se dice que la ansiedad es normal en algunas situaciones la vida cotidiana, ¿en qué momento o bajo qué síntoma el miedo y los nervios dejan de ser normales y se presenta la ansiedad? Cuando, a pesar de que resuelvo eso que me tenía estresado, persiste una ansiedad intensa. Si no puedo estudiar, no puedo trabajar, no puedo estar pendiente de mi familia, no puedo funcionar en las áreas que habitualmente tengo que desempeñar. También, puede ser que aparezcan los síntomas sin un desencadenante. No puedo decir ni siquiera la razón y eso me hace sentir muy mal. Entonces, yo diría que es bueno consultar. Primero, quizás un médico general que nos haga un examen físico y descarte que no haya nada. Si no hay nada, seguramente habrá que mirarlo desde el lado de salud mental. ¿Cómo podría complicarse un trastorno de ansiedad? Los trastornos de ansiedad se suelen complicar con trastornos depresivos. Un trastorno de ansiedad te pone como en una maratón todo el tiempo. Estás viviendo en una carrera de angustia en la que todo te preocupa y eso llega a un punto en el que el sistema, el cuerpo y la mente se agotan. Eso nos predispone más fácilmente a sufrir un trastorno depresivo mayor. Por otro lado, las sustancias psicoactivas pueden estar presentes en las personas que tienen trastornos de ansiedad. Hay una relación interesante entre las sustancias y los trastornos mentales. Hay personas que tienen una predisposición genética, pero no tenían síntomas, consumen una sustancia como la marihuana y aparecen los síntomas. Por eso, a la marihuana le llamamos “la gran reveladora”, porque es la que abre la puerta a muchos trastornos mentales que podían estar escondidos. Según informes del Ministerio de Salud , la Procuraduría General de la Nación , Medicina Legal y la Organización Mundial de la Salud , los casos de salud mental han aumentado significativamente luego de la pandemia por COVID-19. ¿Esto a qué se debe? La pandemia nos puso en algo que para los seres humanos es muy difícil de manejar: la incertidumbre. No entender qué estaba pasando, cambiar la perspectiva de cómo trabajar, aprender a estar aislados, tener que usar una máscara, no poder leer al otro y bajar nuestra interacción social, fueron grandes retos, sobre todo para los más jóvenes. Eso minó los mecanismos de afrontamiento e hizo que no todos lográramos tener las mismas habilidades sociales en los momentos que se requería. Hablar o revelar problemas de salud mental sigue siendo un tabú en los entornos sociales. Se suele juzgar por los estereotipos e ideas erróneas que se asocian con este tema ¿Por qué es ideal combatir el estigma que existe frente a las enfermedades de salud metal? Se debe combatir el estigma y el autoestigma, porque hay personas que tienen los síntomas y se niegan a aceptarlo. Mientras estemos en este mundo, todos tenemos el riesgo de tener una patología mental. El estigma está muy arraigado alrededor de los tratantes. Los psicólogos y las psiquiatras aún somos los loqueros. Y pues no, nosotros somos profesionales de la salud como cualquier otro, pero con un enfoque en la salud mental. Si disminuyéramos el estigma, facilitaríamos que la gente consultara y pidiera ayuda. Si pide ayuda, mejora su calidad de vida y disminuye cosas tan dramáticas como los desencadenantes en suicidio, por ejemplo. Entonces, sí es importante trabajar con todo el tema del estigma. Existen algunos mitos respecto a esta enfermedad y uno de ellos es que la ansiedad se puede curar de manera natural. ¿Esto puede ser posible? El abordaje de los trastornos se puede hacer con un tratamiento combinado, con psicoterapia o con medicamentos. Con la psicoterapia, los psicólogos y los psiquiatras logran encontrar un alivio a los síntomas y alternativas para aprender a solucionar los problemas, a través del lenguaje. Hay algunos pacientes que solo se tratan con psicoterapia, pero hay otros que necesitan los medicamentos. Pretender que alguien que tiene un trastorno de ansiedad se cure espontáneamente me parece peligroso, desgastante y doloroso, porque vivir con ansiedad es algo que nadie le desea a nadie. Realmente, es una cosa muy difícil.
- Casos que marcaron la historia jurídica de Colombia
Conoce la historia del caso Colmenares, desde la voz de su hermano Jorge; y el drama de las madres de Soacha que fueron víctimas de los falsos positivos. Casos que marcaron la historia jurídica de Colombia Angélica Castellanos, María Fernanda Soto, Diego Sánchez, Comunicación Social y Periodismo Conoce la historia del caso Colmenares, desde la voz de su hermano Jorge; y el drama de las madres de Soacha que fueron víctimas de los falsos positivos. Compartir
- El síndrome del invencible
Juan Pablo se coloca sus zapatillas de baile para empezar su ensayo. Entra al salón y algunos lo miran de manera extraña, como preguntándose que hace el ahí. El síndrome del invencible Claudia Valentina Zabaleta López Juan Pablo se coloca sus zapatillas de baile para empezar su ensayo. Entra al salón y algunos lo miran de manera extraña, como preguntándose que hace el ahí. Disponible en Pulzo Claudia Valentina Zabaleta López Empieza el ensayo y el profesor inicia con un breve estiramiento, para luego practicar la coreografía. Juan Pablo da todo de sí, pero a veces se le dificulta, aunque sobresale en la clase por su esfuerzo y por no dejarse caer. Y no es que tenga dos pies izquierdos, es que Juan Pablo tiene Síndrome de Down, una condición en la que muchos pensarían que no podría triunfar en muchas cosas, pero, para él, es otra historia. En 1998, nació Juan Pablo Vergara Cifuentes, niño con síndrome de Down y con una cardiopatía, por lo que a los cuatro meses, debió ser intervenido quirúrgicamente en una cirugía de corazón abierto. Yazmín Cifuentes, su madre, cuenta que, aunque fue aterrador para ella como madre, afortunadamente, él sobrevivió a ese episodio con unas ganas de luchar inquebrantables. Eso es lo más especial de Juan Pablo, sus ganas de vivir. Para ella, Juan Pablo ha superado todas las barreras que se le han impuesto, es un joven con una mirada más allá de la condición que tiene y, más importante, es un guerrero. Los niños con Síndrome de Down se desarrollan de una manera más lenta que el resto, por lo que ven el mundo de manera diferente, pero no por eso deben dejar de soñar y realmente, Juan Pablo, es el ejemplo de esto ya que ha tenido que luchar con varias situaciones, en su condición de guerrero, para cumplir sus sueños. Pero, para él, estas situaciones han sido el motor que lo impulsa todos los días. Juan Pablo se graduó como bachiller a finales del 2016, además inició, en la corporación Síndrome de Down, donde, mediante el estudio técnico, busca desempeñar un trabajo. Pero en lo que realmente resalta de este joven es su pasión por el baile. Desde hace varios años, él ha comenzado su proceso de proyección como bailarín profesional en la Fundación Cultural Ballet Tierra Colombiana, academia que lleva más de 30 años en la enseñanza de los ritmos nacionales e internacionales. Esta escuela le ha dado la oportunidad a él para empezar a desarrollar su sueño, abrir una academia de baile llamada “bailando con las estrellas”. Actualmente, él practica ballet, salsa y folclore, pero inició con la idea de aprender danzas urbanas, la cual, con el tiempo, fue transformándose en el amor por las danzas latinas. Uber Marroquín, profesor de salsa de Juan Pablo, señala que, aunque para “Juanpa” es más difícil aprender las coreografías, la actitud con la que llega a clase, las hace mucho más amenas. Y aunque el proceso ha sido largo y pausado, él considera que este joven ha crecido enormemente en lo que al baile se refiere. Por otro lado, María Camila Lovera, amiga de Juan Pablo y su compañera de baile, cuenta que lo más lindo de él es su manera para alentarla diciéndole que no se rinda y que todo se puede realizar. Ellos no son solo amigos en la pista de baile, sino también en el deporte favorito de Juan Pablo: La equitación. Este deporte le ha ayudado a Juan Pablo a manejar su concentración y disciplina, tanto que lo ha llevado a participar en México, Guatemala y, en el 2019, Emiratos Árabes Unidos. Carolina Bello, profesora de equitación señala que lo más importante que le ha enseñado la equitación a este joven es el amor y pasión por lo que hace. Pero la situación de Juan Pablo es privilegiada, no hay muchos jóvenes con su condición que tengan las mismas oportunidades que él. La discriminación es uno de los factores principales en la vida de los niños, jóvenes y adultos con está condición, todo basado en el desconocimiento de la discapacidad, tratándola como una enfermedad, llegando al punto de mantener al margen a estas personas. Muchos casos de discriminación se han observado en Colombia, ejemplo de esto es el caso de Jhonatan Martínez, papá de un pequeño con Síndrome de Down, quien en una entrevista con Caracol Televisión, afirmó que la directora del colegio le dijo a la mamá del pequeño que no iba a aprender igual, que no podía estar con los otros niños. ¿Por qué ocurre esta discriminación? ¿Es que los que padecen esta condición no son sujetos de derecho? En Colombia, aquellos que poseen esta condición poseen los mismo derechos que las personas que no poseen este síndrome. Acceso a la educación en aula regular, acceso a ligas deportivas “convencionales”, tratamiento en un sitio especializado, financiación de tratamientos alternativos así no estén en el POS, entre otros, son derechos que no pueden ser negados por ningún colombiano o ningún ente estatal o privado a la hora de lidiar con estas personas. El Congreso de la República inició en el 2017, el trámite de dos proyectos de ley, que permitirían incorporar cambios que, de ser aprobados, ayudarían a mejorar los derechos de la población en condición de discapacidad. Aunque el panorama no es alentador, Juan Pablo ha demostrado que tanto en el baile como la equitación, le han dado un lenguaje, uno que proyecta, a viva voz, la superación de las barreras y que ha permitido llevar su testimonio a las demás personas que padecen este Síndrome.
- Ronald Salla: El atleta que marcha con el corazón
Ronald Salla: El atleta que marcha con el corazón María Camila Ocampo y Gabriela Triana, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo Fecha: Le ha dado a Colombia varios triunfos internacionales, entre ellos una medalla de plata en el Sudamericano U18. Sin embargo, el apoyo a los marchistas es poco en el país, lo que hace difícil que sobresalga a nivel internacional. Lea también: El sueño de un atleta Compartir Foto: Ronald Salla, marchista atlético de 19 años proveniente de Apartadó, Antioquia. / Crédito: Ronald Salla. Sus familiares y amigos más cercanos lo describen como un joven integrador y disciplinado. Es un hombre de piel morena, con piernas tonificadas y brazos musculosos que destacan en medio de las carreras. Mide 1.73 centímetros, la misma estatura de Jorge Perry Villate, el primer atleta colombiano que participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1932. Y con sus ojos negros que se achinan cuando sonríe y sus rizos, un poco alborotados, distingue entre los demás participantes. Era el año 2014. Ronald Salla tenía 11 años y cursaba quinto grado en el Colegio Laura Vicuña de Chía. Era un chico inquieto: tocaba la guitarra, entrenaba fútbol en una academia local, había incursionado en el taekwondo y hasta pasaba horas a la semana dedicado a la cerámica. Su hermano mayor entrenaba con él en la escuela de fútbol, pero como sus padres no podían costear otra matrícula en esos entrenamientos, tuvo que dejarlo. Pero un chico inquieto y apasionado como él no quería quedarse sin una disciplina deportiva. Por esos días llegó a su colegio Esneyder Parra, un entrenador que para ese entonces recorría varios colegios de Chía en busca de jóvenes talentos en Atletismo. Los interesados debían competir en una serie de pruebas para ser seleccionados. Salla se apuntó entusiasmado. Pero fue rechazado. Los ganadores recibieron un formato de autorización que debían llevar a sus padres para empezar los entrenamientos con Parra, y entonces, el joven Ronald se dedicó a perseguir al entrenador para insistirle que no lo dejara por fuera del equipo de nuevos talentos. Salla cuenta que no lo hizo porque le apasionara el atletismo o la marcha atlética, sino por la frustración de no haber sido elegido. “Si ellos pueden, ¿por qué yo no?” se preguntaba, y fue esa insistencia la que hizo que finalmente Parra le entregara el permiso: “Esa persistencia fue lo que me hizo escogerlo”, recuerda. Un ahínco como ese solo podía ser sinónimo de constancia a la hora de entrenar. Han pasado casi 8 años desde esa mañana. Salla y Parra no han dejado de entrenar juntos desde entonces. Y hoy en día, es el único que queda del equipo inicial, de ese grupo de entusiastas que con 11 años fueron seleccionados en este colegio de Chía. Se decantó, entonces, por la marcha, que es la modalidad del atletismo que consiste en desplazarse sin separar notablemente los pies del suelo, pero sin llegar a correr. La pierna debe estar totalmente estirada desde el momento en el que toca el suelo hasta que alcanza la verticalidad. El comienzo de un marchista Gloria Garcés, su madre y cabeza de hogar, se oponía a que Salla entrenara. “¿Cómo vas a hacer todo?”, le preguntó al atleta cuando este le dijo que iba a dedicarse a la marcha atlética, una modalidad del atletismo menos conocida. Para Salla fue todo un desafío trabajar, estudiar y entrenar al mismo tiempo. Al principio, intentó mantener todas sus actividades de manera equilibrada. En su momento, trabajó en el área de atención al cliente. Allí debía tener una actitud servicial y manejaba mucho estrés. Sin embargo, la carga fue intensa. En su intento por cumplir con sus obligaciones, descuidó la universidad y, en ocasiones, dejó de entrenar por las tardes. Por ello, tuvo que establecer prioridades para su vida. “Iba a llegar un punto en que mi cuerpo no iba a dar más y, si quería que me fuera bien en algo, debía entregar mi 100%”, comenta. La madre tenía muchas dudas, pero luego de una conversación que tuvo con una amiga, Garcés le dijo a su hijo: “Para el estudio hay mucho tiempo, pero para el deporte es ahorita nada más”. Y llegó a un acuerdo con el joven atleta: él no iba a descuidar el estudio, y desde ese momento lo apoyaría día tras día. La rutina del atleta cambió por completo. Se levantaba a las cuatro o cinco de la mañana. Los primeros años entrenaba y estudiaba, pero cuando se hizo más grande la situación se complicó: entró a estudiar Economía en la Universidad Militar Nueva Granada y empezó también a trabajar. Aun así, siguió entrenando todos los días, y hacerlo con ese compromiso ya demostraba lo lejos que podía llegar. Trayectoria en ascenso Desde sus inicios en el atletismo, Salla pasó por varias modalidades de este deporte. Él buscaba mirar en cuál podía realmente destacar: velocidad, fondo, semifondo, lanzamiento o salto. Después de un año, mientras entrenaba, vio a un grupo de jóvenes realizando marcha atlética. En ese instante le dijo a Parra, su entrenador, que deseaba dirigir su entrenamiento hacia ese camino. A medida que pasaba el tiempo, Ronald Salla supo que la marcha atlética podía darle buenos resultados. “Me fui dando cuenta de que, si pensaba a futuro, debía especializarme en una prueba”, comenta. Al mes de estar entrenando, participó de una carrera de calle en Chía, donde quedó en tercer lugar. Para él fue una sorpresa, pues era su primera competencia. Seis meses después viajó a Bucaramanga. Allí volvió a participar en otro evento de atletismo. Salla reconoce que, a pesar de no haber ganado, solo con el hecho de haber salido de Cundinamarca para competir ya era un triunfo. A medida que pasaba el tiempo, Ronald Salla supo que la marcha atlética podía darle buenos resultados. “Me fui dando cuenta de que, si pensaba a futuro, debía especializarme en una prueba”, comenta. Al mes de estar entrenando, participó de una carrera de calle en Chía, donde quedó en tercer lugar. Para él fue una sorpresa, pues era su primera competencia. Seis meses después viajó a Bucaramanga. Allí volvió a participar en otro evento de atletismo. Salla reconoce que, a pesar de no haber ganado, solo con el hecho de haber salido de Cundinamarca para competir ya era un triunfo. Después de un año, viajó por primera vez en avión hasta Cartagena, donde compitió y ganó su primera medalla de plata. Ver el avance que tuvo en tan poco tiempo fue lo que lo enamoró cada vez más del deporte y, sobre todo, de la especialidad de marcha atlética. Un camino de obstáculos Colombia es el cuarto país en América Latina que más invierte en el sector del deporte, detrás de Chile, Brasil y México. A pesar de esto, el presupuesto que se invierte es el 0.23% del total del PIB del país. Si habláramos de un billete de 20.000 pesos, solo se estarían invirtiendo 46 pesos en deporte. Aunque el fútbol es la disciplina que le ha dado a Colombia triunfos y emociones, es al mismo tiempo el culpable indirecto de que otras disciplinas sean excluidas y olvidadas. “Se invierte en deportes que dan reconocimiento, y esos son los más populares, como el fútbol” dice David Torres, atleta y entrenador experto en el tema. Antes de que el fútbol se consolidara como uno de los deportes más importantes de nuestro país, las corridas de toros y la hípica, que se practicaba con caballos y acogía diferentes modalidades como salto de obstáculos y la doma, eran los más reconocidos. La liga y el municipio En los campeonatos internacionales, la Federación Colombiana de Atletismo es quien ha apoyado a Salla a partir de su proceso de selección en los nacionales. Aquel respaldo depende de sus resultados en estas competencias. No obstante, si obtiene un bajo rendimiento en estas, la Federación no puede cubrirlo con presupuesto. Por ejemplo, en el año 2020 careció de un resultado sobresaliente en las pruebas, y se quedó sin apoyo. Sin embargo, no todo fue malo, pues su clasificación le alcanzó para concursar con el apoyo del municipio de Chía. “Normalmente el municipio de Chía es quien me ha apoyado en todo. Gracias a ellos es que he podido competir en diferentes nacionales”, señala. Incluso, en diversos encuentros departamentales, cuando ha recibido el apoyo por parte de la Liga de Atletismo de Cundinamarca, realmente, el municipio de Chía ha sido el fiel patrocinador del atleta. A lo largo de su carrera deportiva, Salla ha tenido dificultades tanto económicas como físicas. Cubrir los gastos que conlleva entrenar la marcha atlética es un aspecto complejo. Por ejemplo, su presupuesto para adquirir indumentaria deportiva ha sido limitado. Para esta disciplina es necesario emplear unas zapatillas exclusivas, que se caracterizan por tener una suela más resistente y ligera. Su precio oscila entre 130.000 y 300.000 pesos. No obstante, este tipo de calzado se desgasta rápidamente. Y, a pesar de que se deben cambiar cada tres meses, Salla ha intentado conservarlas casi hasta seis meses o un año. Otro obstáculo que no contemplaba en su camino fue la pandemia por Covid-19. Cuando inició el confinamiento, su entrenador implementó un circuito de entrenamientos de fuerza a través de videollamadas. Siguieron entrenando de lunes a sábado. No fue una situación fácil; empezó muy motivado, pero con el paso de los meses se sintió muy agobiado. Quiso rendirse. Hubiera desistido de su proceso en esta disciplina de no haber sido por su madre. “Mi mamá siempre fue esa luz que me mantuvo para poder seguir entrenando. Incluso, ella entrenaba conmigo”, explica el joven deportista. El regreso de las competencias Después del confinamiento por covid-19, el 2021 fue el comienzo de la reactivación de las competencias deportivas alrededor del mundo, entre ellas las pruebas de atletismo. Salla tenía la meta de clasificar al mundial de Nairobi, que se iba a llevar a cabo del 17 al 22 de agosto del año pasado. Su entrenador le preguntó si era capaz de sacar la marca mínima que le pedían, la cual era de 43 minutos y 40 segundos. - ¿Tú te crees capaz en este momento de hacer la marca para el mundial? - Le preguntó Parra. - En este momento yo no puedo hacer la marca, pero deme solo un mes y la saco. Antes de competir, su marca personal era de 47 minutos y 1 segundo en los 10 kilómetros. El reto era claro: tenía que, en menos de un mes, alcanzar la marca mínima. Su preparación comenzó viajando a Ibagué, ya que, al estar a 1285 metros sobre el nivel del mar, obtendría mayor oxigenación y rendimiento. Allí, se concentró dos semanas; madrugaba a las seis de la mañana. Comía. Descansaba y continuaba con su segunda jornada de entrenamiento por la tarde. Repitió la misma rutina todos los días. Una semana antes de la competencia, viajó durante 14 horas hacia el continente europeo. Salió de Bogotá a Frankfurt, después Budapest y, finalmente, a la región de Dudince. Dudince es una pequeña población al sur de Eslovaquia. Esta iba a ser la sede de una carrera trascendental en la vida de Ronald Salla. A pesar de haber competido varias veces, estaba nervioso. Al llegar a la línea de salida, ningún pensamiento pasó por su mente . Se sintió como Joe Gardner, el protagonista de la película Soul , cuando tocaba el piano en medio del escenario. Nada se pasaba por su cabeza, era solo él y la pista. Solo pensaba: “Ya hice lo más, por qué no hacer lo menos”, asegura. Cuando terminó, Salla no era consciente de lo sucedido. Había quedado en segundo lugar y alcanzó la marca con 43:31. Eso solo significaba una cosa: había clasificado al mundial de Nairobi. Corrió a abrazar a su entrenador, quien es la persona que más lo ha apoyado aparte de su familia. Por otro lado, en Colombia, el panorama era el mismo. Su mamá lo veía desde un enlace a la transmisión. “Esa carrera fue impresionante. Lloré. Grité. Recé. Era demasiada la emoción y que haya quedado de segundo fue muy emocionante”, explica Garcés. Dentro de su mundo A pesar de que Salla tiene aspiraciones tan grandes como el colombiano Éider Arévalo, medallista de oro en marcha atlética de 20 km del Campeonato Mundial de Atletismo de 2017 o como la marchista Sandra Arenas, quien obtuvo una medalla de plata en marcha de 20 km en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, a él no le gusta compararse con nadie. Ha sido premiado como deportista revelación por parte del Instituto Municipal de Recreación y Deporte de Chía, y como comenta Salla: “La oportunidad de haber salido del país y representar a Colombia ha sido uno de los mayores logros en comparación con otros atletas”. Mientras que en un deporte como la marcha atlética o en cualquier otro se nota la competición y la rivalidad, como Cristiano Ronaldo que se levanta todos los días con la meta de derrotar a Leonel Messi, y Roger Federer que competía por obtener un título más que Rafael Nadal, Salla, por el contrario, se levanta con el objetivo de vencerse a sí mismo. Al final de una competencia en Medellín, Salla prefirió acercarse a su amigo Wilmer Morales, quien había sido descalificado por intentar sobrepasarlo, antes de celebrar un triunfo. Fueron las palabras del joven antioqueño quienes apaciguaron los sentimientos de Morales. “Me dijo que vendrían cosas mejores, que una competencia no te define como persona y que en el camino se abrirán más puertas”, expresó. Eso demuestra, según coinciden Luna Torres, excompañera de entrenamiento, y otros compañeros suyos en que, por encima de la rivalidad, para Ronald está el compañerismo. Hoy en día, este atleta continúa entrenando para mejorar su marca personal y así llegar a ligas mayores, como los Olímpicos de París 2024 o Los Ángeles 2028. Recientemente, compitió por el Gran Premio Internacional de Marcha Cantones de A Coruña, una ciudad al oeste de España. Para él, esta competencia fue todo un reto, puesto que tuvo que adaptarse a las condiciones climáticas y horarias del lugar. Al ser tan desafiantes, se convirtieron en la razón por la cual no alcanzó la marca ideal para el mundial. A pesar de esto, sigue esforzándose para apuntarle a más competencias y así estar más cerca de cumplir sus sueños en el deporte. Y sus desafíos para este año son claros: seguir preparándose para el Campeonato Nacional Sub-20 en la ciudad de Valledupar y el Mundial de Atletismo Sub-20 en Cali. Después, evaluará la posibilidad de participar en más competencias en el exterior o tomarse un descanso fuera de la pista. Ronald reconoce que, en su vida, también hay otras prioridades además del deporte. No quiere descuidar su formación académica. Desea graduarse como profesional en Economía y ejercer su profesión en un futuro. Con el tiempo, el ambiente deportivo ha llegado a generarle un sentimiento de estrés por las competencias. Aun así, espera llevar su vida deportiva, por lo menos, unos quince años más. Salla es, sin duda, uno de los referentes más jóvenes para sus colegas y próximos atletas chienses. Y pase lo que pase, la marcha atlética seguirá siendo uno de los motores de su vida, y un orgullo para su familia, su municipio y su comunidad.
- El mundo es para las flores
El mundo es para las flores María José Montoya Echeverry, Comunicación Social y Periodismo Fecha: Colombia cuenta con un portafolio de 1600 variedades de flores, lo cual hace del país el segundo en exportaciones. En la pandemia, estas bellezas colombianas no dejaron de viajar por el mundo. Lea también: Aromáticas: sembrando una esperanza Compartir Foto: Unsplash Es curioso e irónico pensar que somos un país rico en fauna y flora, pero ante el mundo somos y tal vez siempre seremos vistos como narcotraficantes. Aunque es una problemática que ha atacado al país directamente, en Colombia hay mucho más y somos más que solo narcotráfico, pero no vamos a entrar en esa discusión. Colombia es un paraíso floral, lleno de belleza y autenticidad. Sus diferentes formas, colores y tamaños resultan fascinantes a la vista, además de inspirar a más de uno, y es precisamente por estas características que las flores colombianas son tan apetecidas alrededor de todo el mundo. Las principales especies exportadas son las rosas, una hermosa flor que, por excelencia, está relacionada con el amor. Esta es protagonista de las fechas especiales como el Día del amor y la amistad, gracias al clásico ramo de rosas rojas que recibe toda enamorada. La variedad de colores que se pueden encontrar representa y envía de cierta forma un mensaje a la persona que las recibe. Las rosas rojas con su majestuoso color transmiten amor; las blancas representan la belleza y la pasión; también están las rosadas que envían un mensaje de empatía, simpatía y gratitud, y, por último, están las amarillas, que transmiten felicidad. Tal como las rosas, también están los claveles, la flor crisantemo, las alstroemerias, las hortensias, los lirios y las orquídeas. Estas hermosas flores son algunos de los tipos que más se exportan. La orquídea, más conocida como la ‘flor nacional de Colombia’ se puede encontrar en los diferentes pisos térmicos del país, de diferentes colores, tamaños, formas y texturas . Son consideradas ‘Las reinas de la selva’, un tesoro natural que cuenta con infinidad de escenarios donde deslumbrar, desde los bosques y las selvas tropicales hasta las más densas ciudades. Pero como dicen por ahí, no todo es color de rosa. La pandemia trajo consigo una crisis mundial que afectó gravemente a la mayoría de las personas del planeta. Esto perjudicó directamente la forma en que se comercializaban las flores y, por esa razón, se hizo uso del “Plan Pétalo”, un dispositivo de seguridad que, según la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolfores), tiene como objetivo ayudar a la movilidad y al flujo de la carga de flores para así prevenir la contaminación y el hurto de estas. Por la pandemia, el “Plan Pétalo” estuvo en un proceso de fortalecimiento para mejorar la competitividad del sector floricultor , que con ayuda de los ministerios de Agricultura, Comercio y Transporte, la Superintendencia de Transporte y demás entidades, además de contar con el comercio electrónico, se facilitaron las exportaciones haciendo que los productos llegaran directamente a sus clientes. Así, el encanto y la belleza de las flores colombianas empezó su viaje a través del mundo, desde Estados Unidos hasta Europa. Teniendo todas las medidas de bioseguridad, miles de trabajadores han tenido que adaptarse y, según Asocolflores, se fortalecieron los protocolos y el trabajo articulado en todo el sector de la producción, para que, de esta manera, el impacto de la pandemia sea un poco más suave, ya que en este sector se generan unos 140.000 empleos. El 14 de febrero, el día de los enamorados, el país exportó más de 700 millones de tallos según lo menciona un reportaje del periódico El Tiempo. Una cifra sorprendente, ya que después de una pandemia lo último que uno pensaría es en comprar flores, pero, a pesar de que estas no entran en el grupo de los bienes de primera necesidad , sorprendentemente la pandemia despertó la fascinación y el gusto de las personas hacia estas. Según Claudia Fuentes, gerente comercial de la finca Ayurá, esto se debe a que traen felicidad y esperanza en una situación llena de incertidumbre y desespero al no saber qué va a suceder . Y aunque nos han mencionado varias veces el hecho de que sin la naturaleza no somos nada, como seres humanos debemos darle el valor que merecen todos nuestros recursos naturales; somos un país lleno de diversidad de fauna y flora, pero lo único que hacemos es explotarla y desaprovecharla. ¿Se ha preguntado alguna vez cuántas personas no darían lo que fuera para poder dar un vistazo por las ventanas de su vivienda a los hermosos paisajes con los que contamos los colombianos? Pasar unos cuantos minutos debajo del sol al aire libre pueden llegar a ser la mejor medicina para el estrés y la ansiedad que se vive día a día. En tiempos de crisis como lo fue la pandemia el tener el más mínimo contacto con la naturaleza nos hizo sentir libres, nos despejó completamente, nos alejó de la rutina. Y aunque alguna vez escuché que se dice que el encanto es engañoso y pasajera es la belleza, creo que nunca está de más apreciar y valorar a la naturaleza.
- La gran carrera de 'Tatán'
Sebastián Garzón es bicampeón panamericano y ha competido con el equipo de Juan Pablo Montoya en EE. UU.; correrá por el título en Lonato Del Garda, Italia. La gran carrera de 'Tatán' Juan Camilo Duarte Bautista Sebastián Garzón es bicampeón panamericano y ha competido con el equipo de Juan Pablo Montoya en EE. UU.; correrá por el título en Lonato Del Garda, Italia. Disponible en Pulzo Universidad de La Sabana La noche en la que fui a entrevistar al campeón panamericano de karts, Sebastián Garzón Orozco, fue una de las noches más frías que he vivido en Bogotá. Cuando llegué a su casa, uno a uno, fueron bajando los miembros de la familia, el último, un niño de unos 8 o 9 años, en pijama, usando unas particulares pantuflas de los Minions. Me causó asombro pensar que Sebastián, siendo tan solo un niño, tenga la pericia de manejar un kart a tanta velocidad y haya ganado tantos premios a nivel nacional como internacional. La familia acababa de llegar de una competencia realizada en Indiana, Estados Unidos; muy entusiasmados se sentaron en la sala de su casa, Medardo Garzón y Andrea Orozco, sus padres, dispuestos a iniciar la entrevista mientras el personaje central de mi historia (‘Tatán’, como le dicen) brincaba en el sofá y molestaba a su perro Tommy. “Fuera de las pistas, esto es lo que somos –dice el padre– compartiendo tiempo en familia, con mi señora trabajando, los niños estudiando y además entrenando física y prácticamente”. ¿Cómo se da esto del automovilismo? Fue una invitación que me hizo un amigo en Neiva. Su hijo de 5 años estaba practicando karts y yo le escribí interesado en que mi hijo también lo practicara. ‘Tatán’ comenzó a manejar un ‘baby’, el Kart más pequeño y que es bastante lento, pero él quería manejar algo más rápido. Al andar con más velocidad, a pesar de que era la primera vez que conducía, se daría cuenta de que hacer este tipo de cosas le gustaba mucho y que era algo que quería seguir haciendo. Fue entonces cuando su papá le compró todo el equipamiento para empezar a practicar. El casco, el overol y demás elementos serían de marca Sparco. Su primer chasis sería un Tony Karts. En 2014, con 4 años, ‘Tatán’ empezó a entrenar con el fin de participar en las próximas competencias. La familia vivía en Neiva, pero venían cada fin de semana a competir en Bogotá. Su entrenador, Mauricio Rocha, se dio cuenta de que el niño tenía casta para el karting ya que hizo muy buenos tiempos desde la primera vez que montó. A los dos meses de haber empezado, compitió en su primera válida en Tocancipá, donde logró el tercer puesto. Tiempo después, fue invitado a su primer torneo internacional en Lignano Sabbiadoro, en Italia. La familia completa fue con él, ya que siempre se han considerado un equipo. En compañía de la Easykart Colombia, ‘Tatán’ se vio enfrentado a niños de todas partes del mundo en la categoría Baby, que incluye a niños de entre 5 a 8 años. En esta competencia, tuvo un problema con los sellos del motor por lo que tuvo que salir de último en la final. A pesar de este incidente, ganó la carrera siendo el primer colombiano en conseguirlo. Fue el primer torneo internacional que Colombia ha ganado con un niño de la edad de ‘Tatán’. “Le faltaban 2 semanas para cumplir 5 años”, comenta la madre; “casi no lo dejan competir; por eso, fue necesario pagar una póliza”. Después de esta competencia, ‘Tatán’ empezó a competir en la categoría Micro, una categoría superior a la de él, que requiere un chasis más grande. Desde entonces participa en diferentes válidas a nivel nacional como el torneo X30 Challenge Colombia, categoría lanzada por Juan Pablo Montoya. Conseguió ganar este torneo 2 años seguidos (2016 y 2017) siendo el primer corredor en lograrlo. Estos títulos le permitieron ser el representante de Colombia en una competencia muy complicada en Las Vegas. A este torneo fue con el Team Juan Pablo Montoya. Desde hace mucho tiempo Medardo Garzón y su familia tienen una gran amistad con el expiloto de la Formula 1, Juan Pablo Montoya. Este referente del automovilismo colombiano le ofreció un equipo a ‘Tatán’ para que pudiera competir en Estados Unidos y a partir de ahí estuvo muy relacionado con él en todas sus competencias. Sobre Juan Pablo Montoya, dice el padre que es una gran persona, un gran deportista: “Excelente asesor y preparador. Tiene su genio, como todo el mundo”. En 2016, con 7 años, ‘Tatán’ consiguió el puesto 19 en su primera competencia en Las Vegas. Al año siguiente, tuvieron la oportunidad de volver a competir; sin embargo, tuvieron problemas para ir y decidieron ir al Winter Tour, una de las competencias más importantes de Estados Unidos, donde consiguió llegar de 15 en la primera carrera y 12 en la segunda, siendo el menor de todos los competidores. Ya en 2018, ascendió a la categoría Mini, categoría de niños de 9 a 14 años. En su primera competencia en esta categoría, ‘Tatán’ se posicionó subcampeón nacional. En 2018 se realizó el primer campeonato panamericano de Rok Cup. A esta competencia acudieron niños de Perú, Ecuador y Estados Unidos, entre otros. En este torneo, ‘Tatán’ recién había cumplido 8 años, por lo que tendría que competir en la categoría Micro ya que no tenía la edad suficiente para competir en la categoría Mini. Para la prefinal fue descalificado y tuvo que salir de último para la final; no obstante, logró quedar primero siendo el primer campeonato panamericano que era obtenido por un colombiano en esta modalidad. En 2018, por ser campeón panamericano, ‘Tatán’ volvió a competir en Las Vegas por tercera vez, nuevamente acompañado por el Team Montoya. El equipo llegaría nuevamente a la final. ‘Tatán’ Empezó de octavo, pero lograría remontar y mantener el primer puesto, aunque perdió la carrera en la última curva. “Faltándole curva y media para llegar a la meta cometió un error, se abrió y se le metieron cuatro corredores. Al final, llegó muy parejo a los demás obteniendo un luchado cuarto puesto”, recuerda el padre. Este año, la familia Garzón Orozco viajó en carro desde Bogotá hasta Cuenca, en Ecuador, para competir en su segundo Torneo Panamericano. Esta vez ‘Tatán’ hacía parte de la categoría Mini y sería campeón consiguiendo por segunda vez consecutiva el título. Gracias a este campeonato, se clasificó al mundial que se realizará en Lonato Del Garda, en Italia, en octubre. Su última competencia fue el torneo Skusa Pro Tour, en New Castle motorsports Park, Indianápolis. Fue un torneo muy difícil con pistas que requieren de mucha práctica. ‘Tatán’ terminó de 17 en el torneo de Skusa, siendo esta su última participación hasta la fecha. Actualmente se encuentra preparándose para el mundial en Italia y otras competencias en Colombia. Fuera de las pistas, Sebastián Garzón es un niño alegre y activo que sueña con algún día ser piloto de la Formula 1. Además de los karts, disfruta mucho jugando al fútbol. Sus reflejos le han permitido ser un gran piloto pero además un gran arquero; actualmente campeón de intercursos del colegio Newman. También es fanático de videojuegos como Fifa o Fornite. En la actualidad, el nombre de Sebastián ‘Tatán’ Garzón comienza a sonar en varias partes del mundo; su familia espera mudarse pronto a Estados Unidos para continuar con la carrera profesionalmente y así llegar a lo más alto del automovilismo.
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